Simeone y las opciones del Atlético de entrar en el top'8: "No depende de nosotros"

Simeone y las opciones del Atlético de entrar en el top’8: “No depende de nosotros”

Cerraron el estreno de este formato de Champions League con un quinto puesto el primer año y en este se sitúan duodécimos en una última jornada de locura en la que tendrán que ganar y esperar que los resultados de los que preceden les favorezcan para entrar en el apreciado top'8 y evitar esos dos partidos de previa que cargarían aún más un calendario apretado. "Entiendo todas las necesidades de goles y resultados, pero no dependemos de nosotros, hay que dejarlo claro. Así que tenemos que con humildad ganar y luego ver lo que no depende de nosotros", ha apuntado Diego Simeone.

El argentino avisó de que necesitarían seis puntos de seis, pero el empate en Estambul ha complicado las opciones rojiblancas que pasan por golear al Bodo Glimt el miércoles y esperar que los ocho equipos con los que empatan a trece puntos fallen para colarse directamente a los octavos de final. "La Champions es espectáculo y eso se muestra en esta última jornada", alaba el argentino que cree que será una noche "emocionante".

El técnico rojiblanco afrontará el duelo ante el Bodo con una plantilla corta y sólo con la ausencia de Griezmann, que no entrenó el lunes con el grupo. No obstante, ha querido esquivar todas las preguntas que le han recordado el mercado invernal del Atlético de Madrid, en el que ha habido cuatro bajas y, todavía, ningún alta. "Hasta el último día puede pasar de todo como llevo diciendo 14 años, puede haber llegadas y salidas y lo que importa es que cuando cierre el libro el Atlético salga beneficiado", ha expresado.

El argentino ha dicho que hay "cero" polémicas con el director deportivo del primer equipo, Mateu Alemany, respecto a las necesidades del mercado. "Estoy tranquilo en el lugar donde estoy", ha expresado sobre los mensajes un tanto contrarios entre el dirigente y el entrenador sobre si hay o no necesidad de tener altas en esta ventana.

En la ley no escrita, el jugador que ha acompañado al técnico en la rueda de prensa ha sido Nico González, así que se presupone que el mediocampista volverá a partir de inicio en el encuentro de este miércoles a las 21.00 horas ante el Bodo Glimt en el Metropolitano.

Nico y su futuro

"Los goles son trabajo, uno entrena para mejorar. Podemos aportar un poco más, pero estamos sacando resultados positivos. Estamos bien como grupo", ha calificado el jugador que, como su técnico, ha explicado que están enfocados "en ganar" y que no les influyen en su juego los otros resultados. "El equipo sabe que tiene que ganar, pero tenemos que estar tranquilos", ha apuntado.

El argentino también apela a la tranquilidad desde su futuro como rojiblanco ya que esta temporada está a préstamo y aunque no depende de él, le lanzó al técnico el guante de que si intención es seguir en el Metropolitano. "Desde que me puse esta camiseta no quiero soltarla. Con el tiempo, si las cosas salen bien se pueden llegar a concretar", ha apuntado un jugador que marcó en su debut y que no ha vuelto a hacerlo, aunque una lesión ha cortado su progresión en el equipo.

Endrick renace de sus cenizas en Lyon: una llamada de Ancelotti y una charla con Florentino

Endrick renace de sus cenizas en Lyon: una llamada de Ancelotti y una charla con Florentino

El pasado diciembre, Carlo Ancelotti mantuvo una conversación con Endrick, un chico que siempre había escuchado sus consejos durante la temporada que compartieron en el Real Madrid. Durante esa charla, el actual seleccionador de Brasil convenció al delantero de que la mejor opción para su futuro sería encontrar un equipo donde pudiese disputar minutos. De otro modo, su presencia en el Mundial 2026, se antojaba imposible, dada la feroz competencia que suponen Matheus Cunha o Joao Pedro para el puesto de '9' en la canarinha. Lo que quizá no podía esperar Carletto, sólo seis semanas después de aquella llamada, era una explosión tan fulgurante.

En sus tres primeros partidos con el Olympique de Lyon, Endrick suma cuatro goles y una asistencia. Durante sus 31 compromisos de Liga y Champions con el Madrid, su registro se redujo a dos tantos y un pase de gol. Este curso, la situación se había vuelto tan desesperada que el propio delantero no dudó en pedir permiso a Florentino Pérez para buscar nuevos horizontes. El presidente, que en principio no lo tenía del todo claro, dio finalmente el visto bueno a la cesión.

El pasado domingo, Endrick anotó el primer hat-trick de su carrera ante el Metz, colista de la Ligue 1, incapaz de sujetar sus arrancadas por el perfil derecho del ataque (2-5). Esas aceleraciones de 50 metros que en 2022 ya cautivaron a los ojeadores de los mejores clubes del planeta. «Hemos hablado con su padre. Ojalá pueda venir porque es un jugador que necesitamos», admitió Xavi Hernández, técnico por entonces del Barça. Endrick apenas había jugado un par de partidos con el Palmeiras, pero ya asombraba por la potencia de su zancada, su disparo con la zurda desde la frontal y su infatigable intensidad en cada acción.

Viaje a Estados Unidos

Esas virtudes se diluyeron a las órdenes de Ancelotti, siempre atento a las jerarquías del vestuario. La verticalidad de Endrick tampoco enamoró este verano a Xabi Alonso, que buscaba a alguien más asociativo en el ataque. Su lesión en los isquiotibiales de la pierna derecha, que le dejaba fuera del Mundial de clubes, iba a coincidir con las apariciones de Franco Mastantuono y Gonzalo García. De modo que unos días después del inicio del torneo, Endrick no dudó en viajar a Estados Unidos para hablar en persona con el preparador donostiarra. En diciembre, la recuperación para la causa de Rodrygo redujo a cenizas sus opciones.

Endrick terminó decantándose por Lyon tras una llamada de Paulo Fonseca, que le prometió un hueco fijo en su ataque. Todo un regalo de Reyes para el técnico portugués, que ha tenido que lidiar con la crítica situación financiera del Olympique, descendido provisionalmente el pasado agosto por una deuda superior a los 500 millones de euros. Incluso en esta tesitura, Les Gones acordaron pagar un millón de euros -la mitad de su salario- hasta junio.

Tras un arranque titubeante, con tres derrotas en las ocho primeras jornadas de Ligue 1, el Lyon enlaza ahora ocho victorias consecutivas en las tres competiciones. De hecho, se perfila como un firme candidato al título en la Coupe de France, donde el PSG ya ha caído eliminado, y la Europa League, donde ocupa el liderato tras su triunfo del pasado jueves ante el Young Boys (0-1).

Endrick, el domingo, ante Colin y Fischer en el Stade Saint-Symphorien.

Endrick, el domingo, ante Colin y Fischer en el Stade Saint-Symphorien.AFP

Buena parte de este salto cualitativo debe atribuirse a Endrick. Sus cifras anotadoras son las mejores en el Stade Gerland desde agosto de 2017, fecha de la irrupción de Mariano Díaz, otro ex madridista. Incluso cuando no marca, la influencia del '9' en el juego resulta apabullante. Contra el Brest, por ejemplo, dejó nueve regates completados, 13 duelos ganados, 12 toques en el área rival y cinco pases que acabaron con disparo de un compañero.

En caso de repetir estos números de un modo regular, Ancelotti podría abrirle por primera vez un hueco en las convocatorias. Porque en sus 14 partidos previos con Brasil, a las órdenes de Fernando Diniz y Dorival Junior, Endrick sólo disputó uno como titular, en los cuartos de la Copa América 2024 ante Uruguay. Sin embargo, hoy vuelve a mostrar todo su potencial con apenas 19 años. Durante este siglo, sólo Jérémy Ménez (17 años y 260 días en enero de 2005), Kylian Mbappé (18 años y 53 días en febrero de 2017) y Ousmane Dembélé (18 años y 296 días en marzo de 2016) anotaron un hat-trick a una edad más temprana en la Ligue 1.

La política del hijo único, un carácter peculiar y los gritos de Camacho: la larga historia del fracaso de China en los Mundiales

La política del hijo único, un carácter peculiar y los gritos de Camacho: la larga historia del fracaso de China en los Mundiales

Según algunos tratadistas, el origen del fútbol estaría en China, donde ya hace 2.300 años se practicaba un juego llamado Cuju, de 'Cu', patada, y 'Ju', balón de cuero. Servía para tener en forma a las tropas y derivó en dos modalidades: una de pura habilidad, otra con una portería en el centro del campo, una red sostenida por dos cañas en la que podían anotar los dos equipos indistintamente. Dando crédito a esa afirmación, se hace aún más extraño que China, con su descomunal demografía, no haya participado hasta ahora más que en un Mundial. Y no es que viva de espaldas al deporte por considerarlo algo occidental y ajeno (la prueba está en los Juegos Olímpicos). Ya los organizó en su propio suelo en 2008, y en los últimos, París 2024, obtuvo 40 oros, 27 platas y 24 bronces y quedó segunda, empatada en oros con Estados Unidos, que solo la superó en platas y bronces, 44 y 42 respectivamente.

Para saber más

China tiene selección desde 1913, cuando se estrenó con una derrota por 2-1 ante Filipinas en los llamados Juegos del Lejano Oriente. Entonces era todavía la República de China, no la República Popular China, su nombre oficial a partir del triunfo de Mao en 1949. Antes nunca se inscribió en el Mundial, aunque sí en el torneo de fútbol de los JJ. OO. Berlín 1936, donde cayó a la primera ante Gran Bretaña, y después tampoco lo hizo hasta 1981. Incluso estuvo desafiliada de la FIFA entre 1958 y 1979, porque esta mantenía a Taiwán con el nombre de República de China.

Solo cuando Taiwán pasó a ser inscrita como China Taipéi se afilió la República Popular China, para nosotros China a secas. Consciente del auge del fútbol y su importancia en las relaciones internacionales, se inscribió para España 1982 y la verdad es que estuvo cerca de clasificarse. Tras pasar muchos filtros llegó a la liguilla final asiaoceánica de cuatro, con Kuwait, Nueva Zelanda y Arabia Saudí, que daba dos puestos. Ganó Kuwait, China y Nueva Zelanda quedaron empatadas en el segundo puesto y se enfrentaron a partido único en Singapur, donde ganó Nueva Zelanda 2-1. No fue un mal principio, pero luego China rebotó sucesivamente en su intención de clasificarse para México 1986, Italia 1990, Estados Unidos 1994 y Francia 1998.

Pero existía el empeño de subirse al tren del fútbol y en 1994 se creó una liga profesional (lo anterior era un campeonato de empresas), llamada Jia A. Y lograría por fin clasificarse para el Mundial de 2002, el primero celebrado en Asia y también el primero en ser compartido por dos países, Corea y Japón. Aparte de las organizadoras, clasificadas de oficio, Asia dispuso de otras dos plazas.

Un trotamundos

La clasificación llegó de la mano de Bora Milutinovic, un yugoslavo trotamundos, único seleccionador hasta la fecha que ha dirigido a cinco selecciones en otros tantos Mundiales consecutivos, de las que China sería justamente la quinta. Fue jugador del Partizán, como sus hermanos Milo, una leyenda, y Milorad. Bora era un buen medio, con físico y buen sentido. Mandaba, organizaba, tenía madera de entrenador. Como no le daba para ser internacional, le dejaron salir al exterior con 22 años y eso le permitió recorrer mundo desde pronto: Winterthur, Mónaco, Niza, Rouen y finalmente la UNAM de México, los célebres Pumas. Allí mismo empezó a entrenar, pasó por el San Lorenzo y el Udinese, regresó a México, donde fue encargado de la selección para México 1986. Preparó un equipo competente y movilizó en el país un optimismo patriótico. Salvó la fase de grupos ganando a Bélgica e Irak y empatando con Paraguay; luego eliminó a Bulgaria en octavos y cayó en cuartos ante Alemania, por penaltis, lo que vino a ser una derrota sin reproche. Se hizo popular en todo el mundo por su jovialidad locuaz en cualquier idioma al que fuera desafiado.

A Italia 1990 acudió al frente de Costa Rica. También superó la fase de grupos derrotando a Escocia y Suecia y perdiendo ante Brasil, y aunque perdió en octavos ante Checoslovaquia, había elevado el listón histórico de Costa Rica. Así que no fue raro que para Estados Unidos 1994 se le encargara la selección de las barras y estrellas por recomendación directa de Beckenbauer a Kissinger. Montó un buen equipo casi de la nada tras una concentración de meses en Mission Viejo por la que circularon 60 jugadores. También pasó el grupo, empatando con Suiza, ganando a Colombia y perdiendo con Rumanía, y cayó en octavos honorablemente ante Brasil, 1-0. Un papel muy digno. El siguiente paso fue Nigeria en Francia 1998, con la que también salvó el grupo ganando a España (¿recuerdan el fatídico error de Zubizarreta?) y a Bulgaria, y perdiendo contra Paraguay. En octavos la eliminó Dinamarca.

Un gran especialista en la Copa del Mundo, en suma, al que con toda lógica e ilusión contrató China con vistas a Corea y Japón 2002. La clasificación tuvo dos fases: primero diez grupos de cuatro, luego dos de cinco con los diez campeones. En la primera se quitó de delante a Indonesia, Maldivas y Camboya con seis victorias y un agregado de 25-3. En la segunda sobrevivió a Emiratos Árabes Unidos, Uzbekistán, Qatar y Omán con seis victorias, un empate, una derrota y 13-2 como marcador agregado. La clasificación matemática el día que batieron a Omán desató manifestaciones de euforia en las calles. Aquello equivalía a romper el aislamiento de siglos y comparecer en el escenario internacional. Milutinovic fue elevado a héroe y los responsables de la Televisión Nacional enviaron un grupo de periodistas y realizadores a visitar Inglaterra, Alemania, Italia y España para estudiar las transmisiones. Incorporaron la pareja narrador-comentarista y la práctica de introducir gráficos y datos estadísticos.

El seleccionador en aquel Mundial, Milutinovic.

El seleccionador en aquel Mundial, Milutinovic.GETTY

China llegó al campeonato nimbada de un aura de misterio y como vaga promesa de equipo revelación, pero fue un desastre: tres partidos (Costa Rica, 2-0; Brasil, 4-0; y Turquía, 3-0), cero goles a favor, nueve en contra. Solo Arabia Saudí quedó peor. Pasados los años, conocí a Milutinovic en Qatar, donde estaba como asesor para el Mundial. Me comentó que China daba, y sigue dando, jugadores técnica y físicamente buenos, pero carentes de iniciativa personal.

Al menos aquella presencia mundialista dejó un fruto: la Jia A mutó en Superliga, con 16 equipos en lugar de 12, una segunda división llamada League One, mejores estadios y la contratación de técnicos y jugadores extranjeros. Pero la selección no prosperó. Arie Haan fracasó en el intento de llevarla a Alemania 2006; para Sudáfrica 2010 se intentó con el yugoslavo Vladimir Petrovic y en 2011 contrataron a José Antonio Camacho, pero tampoco se consiguió el acceso a Brasil 2014. A Camacho le asombraba la falta de picardía y nervio de sus jugadores: «Empezaba los partidillos con un balón a tierra y lo dejaban botar tres veces antes de meter el pie». El periodista Javier Matallanas, que viajó allí, escuchó de uno del equipo del seleccionador la teoría del «hijo único», restricción que China mantuvo desde 1979 hasta 2015 como medida de control demográfico. El auxiliar de Camacho relacionaba esa crianza como hijo único con la falta de competitividad y sentido de la colaboración que detectaba en sus jugadores. Matallanas lo escribió en España, el informe llegó a China y Camacho se vio en apuros ante preguntas de la prensa, molesta por ese asunto, que no había salido de él.

En 2013 accedió al poder Xi Jinping, que apostó muy fuerte por el fútbol con un proyecto a largo plazo para ganar el Mundial de 2050 y con la intención de organizar alguno antes. Hizo del fútbol asignatura obligatoria en los colegios, multiplicó el número de academias con el objetivo de llegar a 50.000 y 50 millones de fichas, animó a las familias pudientes a pagar becas a sus hijos en países donde pudieran adiestrarse en fútbol y dio un nuevo impulso a la Superliga, que se convirtió en una especie de nuevo El Dorado por el que desfilaron grandes figuras, aunque muchos en el tramo final de su carrera, un poco al modo de lo que ahora ocurre en Arabia. Allí fueron Óscar, Tévez, Hulk, Witsel, Jackson Martínez, Lavezzi, Carrasco, Drogba, Anelka... El plan tenía características peculiares: no se podía importar porteros y por cada extranjero en el once tenía que haber un sub'23 local. Se produjo un gran boom, pero la burbuja pinchó por gastos excesivos y corrupción económica y deportiva. Símbolo del derrumbe fue el hundimiento de la superconstructora Evergrande, propietaria del campeonísimo Guangzhou, ocho veces campeón de la Superliga, que llegó a tener 30.000 jugadores en su academia. Hoy simplemente no existe.

José Antonio Camacho, como seleccionador chino en 2012.

José Antonio Camacho, como seleccionador chino en 2012.EFE

Mientras, pasaron por la picadora de seleccionadores los italianos Fabio Cannavaro y Marcelo Lippi, este tras rehusar Gregorio Manzano, al que se lo ofrecieron cuando llevaban un empate y cinco derrotas en la clasificación a Rusia 2018. Para el Mundial por venir contrataron a otro yugoslavo trotamundos, Branko Ivankovic, que metió a Irán en Alemania 2006 y ganó la Superliga con el Shandong Luneng. Ivankovic sucedía a Li Tie, exjugador legendario, mundialista de 2002 y que llegó incluso al Everton, aunque apenas jugó. Después de fracasar en el asalto a Qatar 2022 fue condenado a 20 años de cárcel porque se supo que había comprado el cargo por 300.000 dólares al secretario de la Federación, también encarcelado.

En el nuevo y por ahora último asalto, China salvó una fase de nueve grupos de cuatro equipos, pero en la siguiente, tres grupos de seis, quedó eliminada tras ser quinta (los dos primeros iban al Mundial, los dos siguientes a una repesca), solo por delante de Baréin, y tras Japón, Australia, Arabia Saudí e Indonesia, con tres victorias y siete derrotas, y un -13 en el marcador agregado. Sufrió un lacerante 7-0 ante Japón. El día de la derrota decisiva ante Indonesia, que llevaba 30 años sin ganar a China, se levantó una ola de indignación colectiva. «A mayores expectativas, mayor decepción», escribió el analista Sha Yuansen en The Paper. Dado que a este Mundial van 48 equipos (ocho asiáticos más otra posible plaza en repesca), se esperaba que esta vez, sí. La red social Weibo, que cubre allí la función de X, bloqueada, tuvo 130 millones de visualizaciones en su etiqueta 'La selección queda fuera del Mundial 2026', con duros comentarios y recuento de todas las falencias del fútbol chino, que alcanzaban a jugadores, seleccionadores, estructura, dirigentes y, sobre todo, corrupción. La mayoría abogaba por no intentarlo más.

Ahora se ha nombrado seleccionador a Shao Jiayi, compañero del encarcelado Li Tie en Corea y Japón 2002, y que llegó a jugar con discreto éxito en Alemania. Por la razón que sea, China no da jugadores de la categoría de los japoneses o coreanos. Y, para hacer el misterio más insondable, las chicas sí son habituales del Mundial: han estado presentes 10 veces y fueron subcampeonas en Estados Unidos 1999.

El reencuentro con Mourinho para los nostálgicos de la irreverencia, el orgullo y la ira: herencia, ocaso y conexión con el presidente

El reencuentro con Mourinho para los nostálgicos de la irreverencia, el orgullo y la ira: herencia, ocaso y conexión con el presidente

«Nunca amamos a alguien en concreto. Amamos tan sólo la idea que nos formamos de alguien». El madridismo que ama a José Mourinho, y que empieza por su presidente, lo hace por lo que dejó escrito Fernando Pessoa: ama lo que Mou significó en una etapa crítica. Un tiempo que fue de los aplausos en el Bernabéu a Ronaldinho por parte de un señor con bigote a ver el propio estadio arrasado por el paso de un Atila con zapatillas de ballet. Era Pep Guardiola. Mourinho también lo padeció, pero acabó por llevar a la implosión a su antónimo hasta derrotarlo, hecho que inflamó el orgullo de buena parte del madridismo, aunque fuera a costa de minar el campo con la irreverencia y la ira. El portugués se marchó, desgastado por su propia cruzada, pero la ira se quedó entre nosotros. La nostalgia no siempre es por amor.

La saudade, la nostalgia, es un sentimiento muy portugués. Está presente en los personajes de Pessoa como en los de Eça de Queiros u otros grandes escritores lusos, aunque Mourinho tenga poco que ver con el introspectivo Bernardo Soares, protagonista del Libro del desasosiego. Mou es The Special One, el mejor actor del fútbol, aunque ya sólo un gran entrenador en su invierno.

La nostalgia por el pasado de blanco es mayor por parte de una legión de fieles madridistas que por el propio técnico, cuya saudade es únicamente de sus tiempos de gloria. La realidad es que no los vivió en el Bernabéu, y no sólo por los títulos. También por el feeling. Mou se sintió en su salsa en la Premier, porque en Inglaterra era el personaje de una comedia. Aquí lo convertimos en el personaje de una tragedia, algo muy español. El error fue nuestro.

La superioridad moral del Barça

La era de Mourinho en el Madrid no fue únicamente la de los insultos o el juego extremo y duro. También la de la rebelión frente a un Barça que, además de dominar en el campo, se había situado en una posición moral de superioridad. Era el marketing de los valors. El caso Negreira y los audios de Piqué con Rubiales para repartir el oro de Arabia demostrarían que quienes predican desde atalayas morales suelen tener los pies en las cloacas.

El reencuentro del Madrid con Mou, el miércoles en Lisboa, evoca, pues, esa nostalgia en un tiempo que se asemeja en algunos aspectos al momento en el que llegó el portugués al banquillo del Bernabéu. La crisis deportiva y el dominio del Barcelona durante la temporada pasada invocan la necesidad de invertir la tendencia, aunque para ello haya que «poner una bomba». Es lo que dijo Mou en privado ante la superioridad, entonces, de los azulgrana. La puso. Los resultados fueron evidentes, al destruir al rival, aunque sin conseguir todos los objetivos esperados. Los efectos colaterales, con deterioro de la imagen del club y división, también.

El Madrid ha escogido para salir de su crisis actual a un mourinhito, después de destituir a otro de los entrenadores que, como futbolista, más conexión tuvo con el portugués. Sin embargo, como dijo Arbeloa en la más atinada de sus declaraciones, si intentara imitar a Mou, fracasaría. En lo suyo es único, el «puto amo».

Mourinho, durante un partido del Benfica.

Mourinho, durante un partido del Benfica.ALESSANDRO DI MARCOEFE

Veremos a ese Mourinho antes, durante y después del partido de Champions, porque el personaje necesita más que nunca de sus artes, dado el desequilibrio que existe, hoy, entre el Benfica y el Madrid, por irregular que esté el conjunto blanco. La primera indirecta la dejó al expresar su sorpresa por el hecho de que entrenadores sin experiencia accedieran al banquillo de grandes clubes. Arbeloa no respondió. Acertó.

Asesor en la distancia

«No cuenten conmigo para telenovelas», manifestó el portugués cuando le preguntaron si estaba entre las soluciones para el Madrid, después de la destitución de Xabi Alonso. La realidad es que no ha estado en el debate de las alternativas, aunque jamás haya dejado de ser como un sueño húmedo para Florentino Pérez, en especial en noches de tormenta. El contacto entre ambos ha permanecido, en ocasiones hasta como un asesor en la distancia.

Florentino encontró el éxito después de Mou. De hecho, el mayor de su era, con las tres Champions de Ancelotti, en dos etapas, y las tres de Zidane, dos apuestas suyas y dos personajes de su cabecera. Pero ni el francés ni el italiano hicieron seguidismo de su línea argumental en las guerras del presidente y el club. Tampoco en el maniqueísmo y la división. La que aparecía entre madridistas y «pseudomadridistas» fue acuñada por Mou.

Al portugués le ha ido peor desde que dejó el Madrid. Lo mejor de su carrera, las Champions con Oporto e Inter, fueron anteriores. Volvió a ganar la Premier con el Chelsea, un club con una afición a fuego, donde su estilo encajaba a la perfección, pero no alcanzó la gloria en uno de sus destinos más esperados, Old Trafford, y tampoco encontró el momento para ocupar el banquillo de Portugal. La Eurocopa conquistada en 2016 habría sido uno de sus grandes hits. En cambio, la conquistó alguien que no se parece en nada a Mou. Fernando Santos se había escapado, realmente, de un libro de Pessoa.

Arbeloa, entrenador del Madrid.

Arbeloa, entrenador del Madrid.J.J.GuillénEFE

El Benfica es su último destino, por el momento, pero no un destino más, porque Mou es benfiquista de corazón. Se trata del club de sus orígenes, en el que se formó. El entrenador, que hoy cumple 63 años, fue la baza electoral del actual presidente del Benfica, el ex jugador Rui Costa. Una gran figura para el banquillo del club que más estado de opinión crea en el país. Los resultados no han llegado, lejos del Oporto, líder. Las lesiones han minado a un Benfica en el que Mou hizo voto de prudencia al llegar, pero nadie puede ir contra su naturaleza.

Eso es lo que dijo Arbeloa con respecto a sus futbolistas tras la victoria en La Cerámica, un test de calidad que salvó el técnico. La declaración tiene una parte de sensatez y otra de capitulación para un entrenador que quiera desarrollar su obra. Como si el Madrid fuera El libro de la selva, aunque Vinicius no se parezca en nada a Mowgli ni en esa selva resuene, hoy, un grito como el de Mou, para lo bueno y para lo malo.

El Manchester United profana el Emirates y aprieta la Premier

El Manchester United profana el Emirates y aprieta la Premier

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El Manchester United prolongó el exitoso regreso de Michael Carrick al banquillo con un triunfo sobre el Arsenal, decidido por un gran disparo de Matheus Cunha, que permitió al Manchester City reducir a cuatro puntos su desventaja respecto al líder. [Narración y estadísticas (2-3)]

Los empates frente al Liverpool y el Nottingham Forest, ambos sin goles, generaron inquietud entre la afición londinense, acostumbrada a los inexplicables desplomes de su equipo, que acumula 22 años sin un título de la Premier. Mikel Arteta renovó su once respecto a los elegidos que ganaron al Inter, dando entrada a Gabriel, Martin Odegaard, Declan Rice y Piero Hincapié, recuperado de su lesión muscular.

El United, vencedor del derbi hace sólo unos días, intentó aplicar la misma medicina, con presión intensa en todas las líneas y salidas eléctricas al contragolpe. Pero no funcionó igual, porque los gunners manejaron bien la pelota con Martín Zubimendi a los mandos. El 1-0 llegó con una acción desafortunada de Lisandro Martínez, que en su intento por despejar un remate de Odegaard se metió la pelota en su propia portería. Era el minuto 29 y Arteta sonreía.

Casemiro, en el barro

Todo marchaba sobre ruedas, pero el United, con Carrick, goza de un carácter del que carecía. Y fruto de su insistencia, encontró petróleo en un error garrafal de Zubimendi. El jugador más fiable del Arsenal falló en la salida y entregó el balón a Bryan Mbeumo. El camerunés sólo tuvo que regatear a Raya para nivelar el marcador.

Tras el descanso, los visitantes salieron muy enchufados y se adelantaron con el golazo de Patrick Dorgu. El extremo danés combinó al borde del área con Bruno Fernandes y se sacó un zurdazo imparable, que golpeó con violencia en el larguero antes de reunirse con la red.

Al Arsenal le restaban 39 minutos y en ese tiempo Casemiro se hizo enorme. Bajó al barro como sólo él sabe y se multiplicó para frenar las desesperadas acometidas locales. Por el césped aparecieron de golpe Ben White, Mikel Merino, Ebereche Eze y Viktor Gyökeres, pero el United aún se rehizo para volver a merodear el área de Raya.

Dalot, frente a Trossard, el domingo en el Emirates.

Dalot, frente a Trossard, el domingo en el Emirates.EFE

Fue un toma y daca sin ocasiones, hasta que Merino apareció en el minuto 84 para reinar en el caos de un saque de esquina que acabó en gol con incertidumbre, porque Benjamin Sesko despejó su remate cuando la pelota cuando ya había entrado.

La felicidad del Arsenal duró un suspiro, porque apenas un instante después, Cunha, con un derechazo tremendo desde la frontal del área, volvió a adelantar al United para asaltar el Emirates, donde nadie había ganado esta temporada. El Arsenal se desinfla, el United, por fin, con Carrick, sonríe. Y el City, se frota las manos.

El Barça capea el temporal y mantiene el liderato

El Barça capea el temporal y mantiene el liderato

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El Barça supo capear la tormenta. El conjunto azulgrana, en un partido en el que fue de menos a más, acabó por imponerse por 3-0 a un Oviedo que se plantó en el Spotify Camp Nou dispuesto a tirar sobre todo de garra en búsqueda de sumar algún punto que pudiera aliviar su más que delicada situación en la tabla.

Los barcelonistas, aprovechando esa presión incansable en tareas ofensivas que tanto le gusta a Hansi Flick, acabaron por ahogar los intentos del equipo carbayón con goles de Dani Olmo, Raphinha y Lamine Yamal que, además, les permitieron recuperar el liderato de Primera División.

Además, cargaron al máximo las pilas con vistas a un duelo frente al Atalanta en la Champions en el que se juegan sus opciones de colarse entre los ocho primeros de la fase de liguilla y esquivar así una eliminatoria previa a los octavos de final que todos los grandes prefieren ahorrarse. Si se ponen a ello como en la segunda mitad de su choque frente a los asturianos, hay pocas dudas de que tendrán serias opciones de conseguirlo.

Con Pedri lesionado, Flick apostó por recuperar para la causa a un jugador que llevaba mucho tiempo sin entrar en sus planes para la medular: Marc Casadó. Ante un Oviedo extremadamente físico, siempre dispuesto a ir al choque, la ocasión parecía venirle como anillo al dedo al de Sant Pere de Vilamajor, pero lo cierto es que el centro del campo barcelonista, donde formó con De Jong y un Olmo que entró aparentemente para darle algo de descanso a Fermín, no tuvo la paciencia necesaria para elaborar un poco más las jugadas.

El conjunto asturiano, de hecho, fue el que más acertó a encontrar el camino de la portería de un Joan García que casi se jugó el penalti en el añadido del primer tiempo. Una recta final en la que Raphinha, a su vez, lanzó un zurdazo con muy poco ángulo, bien repelido por Escandell, que fue la mejor opción de los locales para pescar un gol antes del descanso.

Martinez Munuera se fue a la caseta dejando decisiones incómodas para unos y otros. Y con el meta visitante recriminándole por haberle señalado una falta, por mano fuera del área, que la televisión se encargó de desmentir, pero que le costó una amarilla por sus protestas.

Presión efectiva

El partido amenazó con atragantársele al Barça en la reanudación pero, en apenas unos minutos, los azulgrana supieron sacar un excelente rédito de la presión en vanguardia que ejercen tanto Lamine Yamal como Raphinha.

El primero forzó un fallo en la salida de la zaga rival que Olmo se encargó de convertir en el 1-0, mientras que el segundo aprovechó un error de Costas para, con un toque sútil sobre Escandell, poner el 2-0 en el marcador. Con dos tantos de ventaja, los azulgrana buscaron echarle algo de cloroformo al duelo, pero sin renunciar al ataque.

Y en esas, llegó el 3-0, con un remate acrobático del de Rocafonda que dejó el partido, que acabó disputándose bajo un chaparrón auténticamente de época, prácticamente visto para sentencia. Con todo dicho, Flick pudo dar también descanso a varios jugadores que deberán ser determinantes el miércoles que viene en la Champions. Un partido en el que más les valdrá también salir con el cuchillo entre los dientes desde el primer minuto.

El Atlético derriba sin sudar el muro del Mallorca

El Atlético derriba sin sudar el muro del Mallorca

Hay leyes universales imposibles de cambiar y menos si no hay voluntad. El Mallorca llegó al Metropolitano sabiendo que iba a perder y perdió, claro, porque salvo Muriqi nadie quiso rebelarse contra el destino. El monólogo rojiblanco fue ininterrumpido. Quizás hubiera sido necesario algo más de filo, para evitar sorpresas, pero para ello necesitas que el otro contendiente quiera dártelas y no se supo si es por impotencia o falta de voluntad, que no las hubo. Monólogo rojiblanco con tres tantos y pudieron ser más. No hizo falta ni romper a sudar. [Narración y estadísticas, 3-0]

Decía recientemente el Cholo que ésta era la época en la que más estable veía a Sorloth. Es cierto que el técnico está confiando en él más recurrentemente de inicio y el noruego reafirma la confianza del técnico con buenas actuaciones y, sobre todo, goles. Ante el Mallorca metió uno de delantero, de estar en el sitio y de tener la suerte de que el balón, rechazado por Román tras un gran disparo de Llorente, le cayera a él entre cuatro defensores mallorquines. Suma ya siete en Liga, los mismos que Julián y la mitad que Muriqi, que lleva 14.

Es el Mallorca un equipo dependiente de un jugador. El Madrid tiene a Courtois además de Mbappé, pero los bermellones viven en exclusiva de los tantos del kosovar. Román, es verdad, tampoco es manco, como mostró al inicio del encuentro con una triple ocasión del Atlético en la que combinó reflejos, velocidad e intuición a los disparos de Sorloth, Giuliano y Barrios. Todos los balones del equipo rojinegro buscaban al ariete, casi siempre con alto. Hizo tres remates de cabeza, pero en ninguno encontró puerta.

Fueron oasis en un desierto de juego y dominio, porque hacía mucho que no se veía a un equipo tan inofensivo en el Metropolitano. El Atlético gobernó el juego a placer, mezclando jugadas de una posesión infinita con fulgurantes salidas a la contra en las pocas ocasiones que se estiraba el conjunto de Arrasate. Johnny dio empaque al medio rojiblanco y una salida más veloz que la que proporciona Koke, normalmente, más pausado.

Las otras novedades en el once del Cholo llegaron en la línea defensiva. Volvió Giménez, que no tuvo excesivo trabajo, y desplazó a Hancko al lateral en sustitución de Ruggeri. El miércoles visita el Metropolitano el Bodo Glimt con la obligación del equipo del Cholo de ganar tras tropezar en Estambul el pasado martes. Este duelo ante el Mallorca emparedado entre los encuentros de Champions tenía el peligro de que se desviara el foco de los jugadores. Lo cierto es que salvo los primeros cinco minutos del partido, en los que entre Joseph y Muriqi generaron cierta sensación no tanto de peligro como de presencia ofensiva, el Atlético enseguida se echó encima de su presa y demostró su carácter como local donde lleva 12 victorias, un empate y una derrota.

Ese carácter es el que muestra Giuliano en cada partido. El despliegue se le presupone, no siempre el acierto. Aunque ante el Mallorca tuvo ambas cosas tanto en el regate como al espacio, un movimiento extraño en un fútbol en el que muchos delanteros la piden al pie. Además, lo hizo en ambos costados ya que Simeone decidió que a lo largo del partido él y Baena se fueran intercambiando las posiciones para desordenar a la defensa bermellona.

Sin rebelión

Trató Arrasate de buscar velocidad con Virgili y Asano para intentar sacudirse el dominio rojiblanco. Retrasó a Darder para iniciar en la construcción y al menos el Mallorca consiguió que le durara algo más el balón en los pies. El Cholo antes había sacado a Nico por un Baena bastante gris. Veía más peligro a la contra el argentino y tiró del vértigo que siempre provoca su compatriota. No obstante, las ocasiones seguían siendo rojiblancas y especialmente claras fueron dos testarazos de Sorloth, aunque poco después respondiera Muriqi con otro.

Lo que pasa es que la ley de la gravedad sigue haciendo que los objetos caigan hacia abajo y una similar provocó el segundo del Atlético tras un centro peligroso de Llorente que David López se introdujo en su propia portería. Ni atisbo de rabia ofreció el Mallorca, que recibió antes del final un nuevo golpe protagonizado por una arrancada fulgurante de Almada. Pocas veces se ha visto un duelo tan fácil en el Metropolitano. Sin rebelión vale la ley.

Un panenka de Mbappé dedicado a Brahim y un registro por encima de Ronaldo Nazario

Un panenka de Mbappé dedicado a Brahim y un registro por encima de Ronaldo Nazario

La energía, la actitud y la concentración fueron otra vez las señas distintivas del Real Madrid. Apenas cuatro días después, frente a un rival con mucha más enjundia que el Mónaco, el equipo de Álvaro Arbeloa volvió a ofrecer un fútbol preciso, intenso, severo en su área y letal en sus transiciones. «No puedo ir contra la naturaleza de mis futbolistas. Todo lo contrario, tengo que aprovecharla», explicó el técnico en la sala de prensa de La Cerámica, en referencia a la velocidad de sus delanteros.

«El compromiso de los jugadores es innegable», reiteró Arbeloa sobre el líder provisional de LaLiga protagonista de cinco triunfos consecutivos. «No diría que hay un cambio muy grande, pero algo ha encajado ahora», analizó Thibaut Courtois. Por cuarta jornada liguera consecutiva, el belga no tuvo siquiera que intervenir antes del descanso. Algo insólito en las cinco grandes ligas europeas en este arranque de 2026. Cumplido el tiempo reglamentario, Courtois únicamente tuvo que blocar un disparo de Alberto Moleiro y despejar un balón aéreo.

Kylian Mbappé había pasado desapercibido durante la primera mitad, víctima de algún desafortunado resbalón, mientras Pape Gueye gobernaba en la medular con su esplendoroso despliegue. El senegalés había recibido en la previa el tributo de La Cerámica por ese gol que había valido un título de la Copa África, mientras Brahim Díaz hacía todo lo posible para esquivar las cámaras desde el banquillo. Por una de esas extravagancias del fútbol tuvo que ser Gueye quien fallase estrepitosamente en la acción del 0-1 de Mbappé. No conforme, el francés provocó y transformó a lo panenka un penalti en el añadido. «Para ti, para ti», espetó al internacional marroquí durante la piña de los festejos. Arbeloa sólo dio minutos a Brahim y Gonzalo García, dejando en paso sus otras tres opciones de refresco.

Güler y Asencio

A ver quién da un mínimo descanso a Mbappé, que acumula 21 goles en sus 20 partidos en el torneo doméstico. A los 27 años, el capitán de los bleus acumula ya 416 tantos en su carrera, dos más que otra leyenda como Ronaldo Nazario.

No tuvo acierto el Villarreal, que este curso no da la talla ante la elite de LaLiga. Tampoco en las botas de Gerard Moreno, impreciso tras una pícara acción a balón parado de Dani Parejo. Fue cumplida la hora de juego, cuando el delantero había dejado ya incontables muestras de la calidad de su pie izquierdo. El único despiste de la zaga visitante a lo largo de la noche.

A la mejoría de Dean Huijsen hubo que sumar la contribución Arda Güler. En sus 80 minutos, el zurdo no sólo apareció con peligro por el balcón del área, sino que ganó seis duelos a ras de césped y sumó otras tres recuperaciones. Se notaba el buen pie de Arda, como los cambios de orientación de Fede Valverde y Raúl Asencio, que permitían situaciones de uno contra uno para Vinicius.

Brahim Díaz y Pape Gueye, tras el pitido final en La Cerámica.

Brahim Díaz y Pape Gueye, tras el pitido final en La Cerámica.EFE

Otra mención de honor merece Asencio, que ahora acierta incluso cuando yerra. Como en ese desliz a cinco minutos para el final, cuando la hinchada amarilla reclamó una mano en el área que no fue tal. Durante más de una hora, el central se sobrepuso a las molestias en su renqueante pierna derecha. Impuso su potencia y colocación en un par de acciones al límite, sin resentirse de una tibia afectada por el estrés traumático.

Mucho más terrible resultó el infortunio de Juan Foyth, el gran pilar de la zaga. El argentino, establecido esta vez como central, se marchó en el minuto 23 con lo que parecía un grave daño en el tendón de Aquiles. De confirmarse, esta desgracia aumentaría la leyenda negra de Foyth, que en los últimos tiempos ya sufrió dos graves lesiones en la rodilla y otra más en el hombro derecho. Pau Navarro tuvo que hacerse cargo de Vinicius desde el inicio. Fue un duelo vibrante, uno de esos piques al límite tan del gusto del brasileño.

Los desaires con Soto Grado empezaron a acentuarse a propósito de un simple saque de banda, aunque cualquier excusa parecía válida frente al árbitro que hace un año le enseñó la roja en Mestalla, tras una presunta agresión sobre Stole Dimitrievski. El asunto vino a empeorar poco antes del descanso, cuando el '7' echó a perder una magnífica oportunidad para el contragolpe por un absurdo empujón sobre Moleiro. Pero no se descentró Vinicius, cuidado hasta la extenuación por Arbeloa. «Mbappé y Vini son los dos mejores jugadores del mundo. Yo sólo puedo agradecer su trabajo», concluyó el ex preparador del Castilla.

Así volvió Mateu Morey de su infierno de lesiones: "Imagínate un niño al que le gusta el fútbol, tanto tiempo sin poder jugar..."

Así volvió Mateu Morey de su infierno de lesiones: “Imagínate un niño al que le gusta el fútbol, tanto tiempo sin poder jugar…”

Cuando Mateu Jaume Morey (Petra, 2000) anotó el tanto del empate ante el Celta, su primer gol como profesional, en la segunda jornada de LaLiga al final del encuentro en Son Moix, algo volvió a sonreír dentro de él. "Reunió todas las cosas que a veces un jugador desea. Marcar en el último minuto, en casa, con tu gente y sobre todo después de todo lo que había pasado. Fue muy especial la verdad", revela el defensa del Mallorca a EL MUNDO en la víspera del encuentro que les enfrenta al Atlético de Madrid en el Metropolitano.

No hay papel para escribir todo "lo que le había pasado" al jugador en su época en Dortmund. Pero se resume en tres operaciones de rodilla y un infierno que se extendió más de dos años. "Imagínate, un niño que le encanta jugar, disfruta haciéndolo, tener que estar tanto tiempo sin poder hacerlo...", comienza a elaborar el jugador que llegó a Alemania con 18 años con la ilusión por las nubes hasta que la rotura de un ligamento cruzado le bajó de ellas.

"No era consciente y no valoraba lo que era estar ahí hasta que me pasó eso", explica el futbolista que, en medio de ese proceso, meditó colgar las botas. Apenas tenía 20 años y no llegaba ni a tres años como profesional. "Aparte de no poder jugar durante tanto tiempo también estaba lidiando con dolores y llegó un momento que pensé en dejarlo, pero al final tenía la gente que está a mi lado y me dieron ese empujoncito que me faltaba para poder seguir adelante".

Así, Morey consiguió dejar atrás la tristeza y el enfado de "estar alejado del verde", que para él fue lo más duro, y resurgió con una experiencia que le aportó "un aprendizaje brutal tanto en lo profesional como en lo personal" para afrontar el resto de una carrera que ha sido como un círculo de la vida, como dirían en el Rey León. "En Mallorca me he vuelto a reencontrar conmigo mismo. Al final del entreno, donde estamos jugando cada día, donde di mis primeros pasos como futbolista... Imagínate lo que significa para mí poder ir a Son Bibiloni (ciudad deportiva del Mallorca) cada día y ponerme las botas y salir al verde. Es una cosa que intento disfrutar al máximo y darme cuenta de lo privilegiado que soy", expresa. De momento, le queda este y un año más de contrato con el club de sus amores.

Ese círculo vital comienza y termina en Petra, Mallorca, en donde era un niño más que "tuvo la suerte de que se dio todo lo que se tenía que dar para que llegar a poder vivir de esto". Entonces llamó el Barcelona para llevarle a La Masía con 14 años donde compartiría muchas cosas con dos jugadores de los que sigue siendo amigo de aquellos años como Fermín y Gavi. "Estabas lejos de tu familia y nos apoyábamos unos a los otros", apunta un jugador que nunca dudó de sus capacidades a pesar de estar en una de las mejores canteras del mundo. "Si ya vas pensando que no vales, no es el camino correcto. En ningún momento se me pasó por la cabeza. Estaba seguro estar en el sitio correcto para poder crecer y aprender con los mejores compañeros y entrenadores", apostilla.

Pero la experiencia de la Masía no terminó como esperaba ya que por un problema contractual, Morey estuvo apartado de los terrenos de juego, aunque eso, insiste, no empaña su experiencia allí: "una de las más bonitas". Especialmente porque después de llegar a la fría Dortmund, con 18 años, con las ilusiones intactas al ser uno de los equipos que mejor trata a los jóvenes futbolistas, es cuando su rodilla le brinda aquellos dos años en el infierno.

Así que, una vez superado aquello, y quedando libre tras cinco años en Alemania, el jugador vuelve a casa porque lo necesitaba. "Fue un punto de inflexión, poder volver a casa tras 10 años fuera, entre el Barça y el Borussia, y después de lo que había pasado, creo que ha sido fundamental tener los míos cerca, volver a la isla y volver a disfrutar del fútbol", apunta el jugador que alterna titularidad con Pablo Maffeo, aunque el argentino acumula más minutos.

Golf como terapia

Morey salió de inicio en la última victoria del Mallorca ante el Athletic Club con un Muriqi espectacular, que hizo un hat-trick, y que, a día de hoy, es más definitivo que Julián Álvarez, el delantero que les amenazará esta tarde en el Metropolitano. "Ojalá podamos darle continuidad a esa victoria". Lo harán ante un Atlético embutido entre dos duelos de Champions lo que tiene ventajas e inconvenientes. "Influye en la manera de preparar el partido. Puedes dedicar más tiempo a lo que el equipo necesita, pero creo que todos pagaríamos por jugar cada tres días ya que significa estar vivo en varias competiciones", revela el defensa de un Mallorca que cayó en octavos de final de la Copa del Rey ante el Depor tivo de la Coruña de Segunda División.

Pase lo que pase en el Metropolitano, un campo donde el conjunto balear lleva cinco años sin ganar, y con un Mallorca que está inmerso en la lucha por el descenso, Mateu ya sabe lo que es el barro de este deporte. Un lugar del que salió más fuerte, pero con cicatrices que ahora se curan junto a su familia en su isla y con sus amigos en un campo de golf. "Intento ir ahí a pasar el rato, a disfrutar y unos días va mejor y otros días va peor", apunta un futbolista y una persona, que resurgió de sus cenizas.

La RFEF prevé adelantar una semana la fecha de la final de la Copa del Rey en La Cartuja

La RFEF prevé adelantar una semana la fecha de la final de la Copa del Rey en La Cartuja

Actualizado

La Federación Española de Fútbol prevé, con el visto bueno de LaLiga, adelantar una semana la fecha de la final de la Copa del Rey que se volverá a disputar en La Cartuja de Sevilla y que inicialmente se había fijado para el 25 de abril.

"Hay un cambio de fecha y hay bastantes posibilidades de que el fin de semana anterior al que estaba previsto sea la fecha que vamos a consolidar", explicó este sábado en declaraciones a los medios el presidente de la RFEF Rafael Louzán.

El directivo explicó que el hecho de que esta campaña el Betis juegue sus partidos en ese estadio y que además siga vivo en todas las competiciones ha provocado el cambio.

"Este año es la primera vez que el Betis juega en La Cartuja y nos era muy fácil organizarlo, pero ahora el Betis está en tres competiciones, la Copa del Rey, La Liga Europa y la Liga, y eso lo hace mas difícil aún a nivel organizativo", apuntó tras un acto de la Supercopa Femenina.

"Eso nos ha llevado a buscar una fecha alternativa pensando en muchas cosas, en capacidad hotelera, porque también hay otro evento en el área próxima a Sevilla y tenemos pensar en los cuerpos de seguridad del estado, porque necesitamos más de 1.200 plazas para ellos para que puedan dar cobertura a un evento de estas características", añadió

Louzán dijo que han considerado todas esas opciones y que trabajan en un cambio de fecha que dio por hecho. "Va a ser una realidad y hay que ajustar bien para la celebración final al fin de semana anterior al que estaba previsto", explicó.

"Ya está concretado que no va a ser la fecha prevista y hay alternativa encima de la mesa. Hemos hablado con la Liga porque hay un calendario apretado y hay pocas fechas y estamos de acuerdo y vamos a ver cuál de esos días de fin de semana y hora exacto, lo tendrán en unas semanas", avanzó