La obra está completa. El faraón está completo. El faraón es Florentino Pérez, faraón de esta civilización que es el Real Madrid. Bajo la cúpula del nuevo Bernabéu que es como la pirámide con la que el presidente pasará a la posteridad, con sus siete Champions a la espalda, una más que Santiago Bernabéu, entre las 15 conquistadas, Florentino abre en vida el tesoro del futuro, Kylian Mbappé, el icono que necesita la nueva era, pero sin cerrar el s
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Si España golea a su rival en su debut, diremos que somos claros favoritos -que ya lo había dicho usted, que lleva mucho fútbol visto en el sofá con el chándal y el Marlboro- y miraremos el cuadro de la competición para ver quién nos toca en semis. Si España pierde con su rival en su debut, diremos que ya se veía venir el desastre, que vaya convocatoria de lisiados -que ya lo había dicho usted, que lleva mucho fútbol visto en el sofá con el chánd
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La marcha de Kylian Mbappé se ha convertido, casi, en un asunto de Estado en Francia. El que será nuevo jugador del Real Madrid renunció a renovar un año más con el Paris Saint Germain y, a raíz de ahí, se desató el malestar no sólo en el campeón de la Liga francesa, sino en la atmósfera mediática y social del país, que ayer asumía de aquella manera la confirmación, el lunes, de la noticia.
Porque, aunque todo el mundo supiera en Francia que iba a dejar el PSG, y que todo el mundo supiera también que se iba al Real Madrid, no ha evitado que, al ser oficial, la noticia haya generado cierto resquemor, una notable decepción, en París. Las idas y venidas, los rumores sobre su marcha, «la omnipresencia de sus noticias ha tendido a exasperar, mientras que su juego falto de explosividad ha alimentado las críticas en Francia», analizaba France Info.
Se sumaba a las críticas uno de los grandes rotativos del país. «En su apogeo, Mbappé no está realmente en su mejor momento», puede leerse en Le Monde, que considera a que ha sido «menos aéreo, menos devastador que hace unos meses».
L'Équipe, más benévolo, dedicaba su portada a un niño Mbappé, vestido con una sudadera del Real Madrid, y titulaba: «¡Hala Mbappé!». Al futbolista «se le abren nuevas perspectivas para soñar más alto», apuntaba el prestigioso diario deportivo.
El papel de la prensa
La prensa francesa recogió el entusiasmo de los medios españoles ante la llegada del futbolista de Bondy (barriada parisina donde creció) a Madrid. Le Figaro hacía un repaso por los titulares de la prensa deportiva, que "ha acogido con júbilo, con alivio", el fichaje del deportista. "Mbappé en el Real: 'Por fin', 'Lo que soñaste'..., la prensa española está en el cielo", titulaban. Destacaban que el resto de la prensa internacional, sin embargo, ha sido más discreta con el fichaje.
Los medios franceses, como para ponerle 'peros' al fichaje, hacen números: lo que va a ganar Mbappé, el número de seguidores que ha ganado en redes sociales (2,5 millones más en unas horas en Instagram) y las reacciones fueron más o menos unánimes: que si era algo cantado, que si Mbpapé cumple un sueño... No sin cierta sorna, algunos se preguntaban cómo encontrará su lugar en el equipo blanco. Como diciendo...
Otros incidíann en que Mbappé, 25 años, tiene cuentas pendientes en su carrera porque "a su edad, "Lionel Messi había ganado ya un balón de oro y la Champions". Mbappé, pues, "va con retraso en sus objetivos personales", decía Le Monde. El futbolista "tendrá que encontrar su lugar en un equipo que no le necesita para brillar".
Declaraciones
No va a contribuir mucho a mejorar estas percepciones lo que hizo ayer el jugador. Mbappé ofreció una rueda de prensa en la que dijo que se siente «liberado y aliviado» tras el anuncio de su fichaje por el Real Madrid. El francés, que criticó al PSG por el trato que tuvo con él, dijo que Luis Enrique, su entrenador en el PSG, y Luis Campos, director deportivo, le salvaron durante la temporada que acaba de terminar. «Sin ellos no habría pisado el terreno de juego», dijo.
Sobre su llegada al Madrid, se recreó: «Es un placer inmenso, un sueño hecho realidad. Estoy muy orgulloso de poder llegar a este club donde siempre soñé estar. Llego con mucha humildad», dijo, antes de volver al PSG, y con la voz bien alta: «Me hablaron violentamente, así que estaba convencido de que no iba a jugar. Me salvaron Luis Enrique y Luis Campos. Sin ellos no habría vuelto a poner un pie en el césped».
Mbappé no está en la lista previa de convocados para los Juegos Olímpicos que se celebran en París del 26 de julio al 11 de agosto. Emmanuel Macron quería que así fuera, pero el pulso lo ha ganado Florentino Pérez, quien no quiere exponer a su nuevo jugador en dos competiciones casi seguidas. Sí jugará la Eurocopa con la selección francesa. Sobre esto, comentó: «Siempre quise brillar con les bleus. He intentado hacerlo lo mejor posible, no tendré más ganas y no tendré menos a partir de ahora porque ya estaba al máximo", cerró
"Comunicado oficial: Kylian Mbappé". Las cuatro palabras más deseadas por el madridismo en los últimos siete años se han hecho realidad. El Real Madrid ha anunciado hoy el fichaje de Kylian Mbappé para las próximas cinco temporadas. A sus 25 años, que serán 26 en diciembre, llega libre después de no renovar su contrato con el PSG y tras varios intentos fallidos del conjunto blanco por lograr su firma en los últimos veranos.
El francés se une a una plantilla extraordinaria, que acaba de perder a Toni Kroos pero que ha visto evolucionar estos años a Vinicius, Bellingham, Rodrygo, Valverde, Camavinga o Tchouaméni y que mantiene a veteranos como Courtois, Carvajal, Rüdiger y Modric para liderar el vestuario. La guinda para el equipo de ensueño diseñado por Florentino Pérez.
Su esperado fichaje por el Real Madrid constituye, para Mbappé, "un sueño hecho realídad". Así lo ha descrito en un mensaje emitido desde sus perfiles en redes sociales minutos después del anuncio difundido por el club. El delantero orgulloso asegura que está "feliz y orgulloso".
"Emocionado" e "impaciente por veros" son otros de los sentimientos que expresa Kylian Mbappé en ese mensaje, compartido en inglés, francés y castellano, y que concluye con un simbólico "¡Hala Madrid!".
La bienvenida del Real Madrid a su fichaje estelar más reciente se completa con un vídeo de casi cuatro minutos. Comienza con una frase -"¿Estás mirando atentamente?" y encadena a continuación los goles más destacados de las estrella francesa.
Mbappé ha anotado 166 tantos en las últimas cuatro temporadas, a más de 40 por año. 256 en 308 partidos desde que es jugador del PSG. Es un anotador insaciable, un regateador eléctrico y huracán al espacio. Puro Real Madrid. Por virtudes, se trata del mejor jugador del mundo, aunque lo tiene que demostrar a nivel de clubes una vez ha decidido abandonar París. Aterriza en el terreno de Vinicius, elevado a la pelea del Balón de Oro.
De Mbappé es el Mundial de 2018, donde se destapó, y el subcampeonato de la Copa del Mundo de Qatar, perdida ante Argentina en los penaltis dejando un hat-trick para la historia. Tercero en el último Balón de Oro por detrás de Messi y Haaland, aspira a ganar varios en Chamartín.
El silencio del vestuario
El fichaje de Mbappé ha sido un tema tabú para el vestuario del Madrid durante el último mes. Nadie podía decir una palabra más alta que la otra sobre el galo porque estaba prohibido distraer la atención de la final de la Champions contra el Dortmund. Por eso desde el club la respuesta siempre era la misma: todo se sabrá a partir del 1 de junio. El protagonismo era para los futbolistas que iban a jugar en Wembley. Para nadie más.
Una vez superada esa fecha, vía libre, con el inicio de la Eurocopa como límite lógico para realizar cualquier anuncio. El delantero termina contrato con el PSG el próximo 30 de junio, así que todavía es futbolista del cuadro del Parque de los Príncipes, pero las conversaciones entre el entorno del jugador y el club del Sena han servido para permitir anunciar el fichaje antes del torneo. De esta manera, Francia afrontará su reválida continental con cuatro futbolistas del Madrid: Mendy, Tchouaméni, Camavinga y Mbappé.
Anunció que se iba y esperó
El propio Mbappé se ha mantenido también fiel a los deseos del Madrid. Tras anunciar su salida del PSG el pasado 10 de mayo, ha hablado de su alegría por sus "próximos objetivos", pero nunca ha mencionado al Madrid, consciente de que eso podría molestar a un vestuario que estaba concentrado en ganar la Champions. Su silencio, de hecho, ha gustado dentro de Valdebebas y se ha tomado como una primera toma de contacto muy positiva. Y hasta algunas estrellas del equipo, como Vinicius y Camavinga, han tenido conversaciones constantes con el delantero. El ambiente en la plantilla es excepcional y nadie quiere romperlo.
Lo que el fichaje tampoco romperá es la escala salarial del grupo. Si en 2021 y 2022 el Madrid planeaba tirar la casa por la ventana por Mbappé, ahora la situación es diferente. Este grupo ha ganado dos Champions en tres años, un detalle que no escapa a la plantilla, al club y al propio Mbappé, que sabe que llega con la necesidad de demostrar muchas cosas. Será el mejor pagado de la plantilla, pero su sueldo no será excesivamente superior al de Vinicius y Bellingham, candidatos al Balón de Oro, grandes estrellas del Madrid y salarios más altos del vestuario junto a Alaba. Mbappé no superará los 20 millones netos por curso.
La prima de fichaje, además, también será inferior a la que la directiva le ofrecía en años anteriores, que se situaba por encima de los 100 millones. Ahora serán menos, pero el futbolista considera que es el momento de dar el paso definitivo.
Este lunes, celebradas la Liga y la Champions en Cibeles y con los jugadores tomándose unos días de descanso antes de la Eurocopa y la Copa América, era el momento perfecto para anunciar el fichaje. La presentación en el Bernabéu, eso sí, tendrá que esperar a después del torneo continental. Entre los compromisos del propio estadio, que celebrará varios conciertos esta semana, y los partidos amistosos de Mbappé con Francia, no hay tiempo. Será a mediados de julio, tras la Euro y antes de que el futbolista se vaya de vacaciones. Después, se sumará a la pretemporada del Madrid (llegará a la gira si Francia cae antes de semifinales) y no irá a los Juegos Olímpicos con su país a pesar de las presiones de Macron.
El fichaje de la estrella de Bondy por el Madrid ha sido eterno. En 2017, el Madrid llegó a un principio de acuerdo con el Mónaco para firmarle por 180 millones, pero el jugador decidió fichar por el PSG para triunfar en Francia antes de saltar a España. En el verano de2021 el Madrid puso 200 millones sobre la mesa, pero el PSG rechazó la oferta. Parecía que tenían el 'sí' del jugador en 2022, cuando era libre para negociar, pero a última hora, un poco antes de la Decimocuarta Champions del Madrid ganada en París, dijo que seguía en su ciudad.
Varios 'no' que calentaron al madridismo, pero que siempre encontraron el punto tranquilo de Florentino. El futbolista insistía en su sueño de jugar en el Madrid y siete años después del primer intento, lo cumplirá.
Kylian Mbappé (París, 1998) ya es jugador del Real Madrid. Un final de época a una historia de película. Una novela de siete temporadas con traiciones, promesas, indirectas, enfados, disculpas, dinero y gloria. Todos los ingredientes del caos. Esta es la historia de Mbappé y del Madrid, con el futbolista y su madre (y representante) Fayza Lamari en el centro de la diana, con Florentino Pérez y José Ángel Sánchez a un lado y con Nasser Al-Khelaifi
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La fuga de Cristiano, junto a la de Zidane, después de levantar la Champions en Kiev, en 2018, activó las urgencias en el Madrid, que entró en una deriva durante la etapa de Lopetegui, el breve. No fueron las únicas pérdidas, ya que a la crisis interna generada se añadió la decisión del padre de Kylian Mbappé de llevar su hijo a París en lugar de a Madrid tras su paso por el Mónaco. El músculo económico del PSG era imbatible, como había demostrad
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El sábado por la noche, en los pasillos del Estadio de Wembley se repitieron sin parar dos palabras: «Decimoquinta» y «decimosexta». Con dos variantes: «Quince» y «dieciséis», más fáciles de aprender y de pronunciar para aquellos futbolistas y miembros del cuerpo técnico que no dominan al 100% el español. Fuera la que fuera, la idea estaba clara. Celebrar la nueva Copa de Europa y observar en el horizonte el siguiente objetivo. Así de sencilla es la forma de ser del Real Madrid. Y para esa decimosexta hay una pieza que el Bernabéu espera desde hace seis años: Kylian Mbappé, primera piedra de la nueva reconstrucción del conjunto blanco tras la anunciada salida de Kroos.
«Me siento como si tuviera una Champions más que ayer», admitía Florentino Pérez en la zona mixta londinense. Tranquilo, relajado y algo irónico -«no quiero hacer ruido, pero creo que hemos hecho una buena temporada»-, el presidente del Real Madrid se atrevía a anunciar varias noticias: «Con Nacho haremos lo que él quiera y Luka Modric seguro que seguirá un año con nosotros».
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Modric, Lucas, Nacho, Joselu...
Y es que estos días previos al inicio de la Eurocopa, que comenzará el viernes 14 de junio, la directiva del conjunto blanco debe hacer frente a las conversaciones para renovar o no los contratos que terminan el 30 de junio. Anunciada ya la retidada de Kroos, los futbolistas que tienen esa charla pendiente son Modric, Lucas Vázquez y Nacho. El croata y el gallego continuarán, si nada se tuerce en los últimos papeles. «Tiene pinta de que voy a seguir», dijo el lateral en los pasillos de Wembley.
El caso del capitán es diferente. Después de más de una década en el primer equipo, Nacho se ve más fuera que dentro. «Haremos lo que él quiera», aseguró Florentino después de la final. «De verdad que no quiero hablar ahora de eso. Tengo que hablar con el club y con mi familia», admitió el central, visiblemente emocionado en cada declaración. «Tengo decidido qué voy a hacer, pero no es el momento», explicó en el media day. Unos mensajes que suenan a despedida.
Los otros dos que terminan contrato son Kepa y Joselu, que finalizan su cesión y deben volver al Chelsea y al Espanyol. El portero no tiene opción de regresar al Bernabéu, consciente de que con Courtois y Lunin el club tiene la portería cubierta, pero el delantero esperará noticia desde Chamartín, donde ven con buenos ojos ejecutar la opción de compra de 1,5 millones para quedarse con él. «No sé dónde estaré la próxima temporada», declaró el atacante.
Mbappé, esta semana
Pero el plato fuerte será, obviamente, el fichaje de Kylian Mbappé, cuyo anuncio oficial se espera esta misma semana. La presentación en el Bernabéu, eso sí, quedará para después de la Eurocopa. El galo se unirá a Vinicius en un ataque letal, con Bellingham, Rodrygo, Valverde, Camavinga, Tchouaméni y Modric rotando en las cuatro posiciones restantes del ataque. «Jugar con Mbappé sería increíble», se animó Bellingham.
«Perdemos a un jugador muy importante para nosotros, pero le sustituiremos de diferente manera. Ya pensaremos cómo. Si no tenemos a Kroos, jugaremos de forma distinta», admitió Ancelotti en Wembley, con la presión de la 16º ya sobre sus hombros: «Es así. Todos esperan que ganemos la novena final de Champions seguida». Le toca a Mbappé.
Si Lenin se preguntaba cínicamente para qué servía la libertad, Florentino puede preguntarse racionalmente para qué sirve la Superliga. Y si Lenin obtuvo sin la libertad lo que pretendía, el poder político, Florentino posee sin la Superliga lo que persigue: el beneficio económico.
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Florentino Pérez conquista su particular 'Séptima', palabra que tiene un significado refundacional para el Madrid, pues fue la séptima Copa de Europa, ya conocida como Champions, la que abrió, en 1998, la era moderna del campeonísimo europeo, consolidada posteriormente por el crecimiento deportivo, económico y patrimonial liderado por su presidente. Hasta la 'Séptima', el legado del Madrid era el legado de Santiago Bernabéu y Alfredo Di Stéfano, presidente y jugador que cambiaron la historia del equipo de Chamartín y también la historia del fútbol. Con la levantada en Wembley, Florentino supera en un título a Bernabéu, un personaje con el que tiene similitudes, en especial por la visión universalista del Madrid y el propio fútbol, pero también diferencias, sobre todo en su condición personal y profesional. Bernabéu atrajo al Madrid a los mejores futbolistas del momento, pero jamás permitió que cuestionaran el principio de autoridad del club. Florentino siguió esa senda en su segunda etapa, después de huir de los galácticos a los que había consentido. Con ellos sumó una Champions, la 'Novena', la del gol de Zidane. Cuando regresó y actuó con Raúl, Casillas, Cristiano o Sergio Ramos como Bernabéu había hecho con el propio Di Stéfano, ganó otras seis.
Euforia en Cibeles por la victoria del Real Madrid: "He venido a España para ver la final de la Champions"
Bernabéu fue presidente entre 1947 y 1978, 35 años en los que rescató a un club muy golpeado durante la Guerra Civil y lo llevó a la cima mundial, al ser uno de los precursores de la creación de la Copa de Europa, cuya primera edición de disputó en 1956. Florentino ha lanzado el desafío de la Superliga, aunque enfrentado al 'establishment' del fútbol. Bernabéu lo impuso desde dentro, con la mediación del periódico 'L'Equipe'. La oposición, de hecho, estaba en su propia casa, ya que el Régimen franquista era contrario a la creación de la competición, al entender que era una forma de tender puentes con las democracias que habían condenado a la dictadura española. Cuando Bernabéu y Raimundo Saporta viajaron a París para poner en marcha el proyecto, no llamaron al Pardo para comunicarlo hasta que estuvieron en el aeropuerto de Barajas.
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LA RELACIÓN CON EL RÉGIMEN
Bernabéu, pese a haber combatido en el bando nacional, no era franquista, sino monárquico, partidario de Don Juan, el padre del Rey Emérito. Una visita a la familia real en el exilio, en Lausana, levantó suspicacias en la época. Saporta, el diplomático al lado del «líder moral», como recuerda a Bernabéu Vicente del Bosque, consiguió que las relaciones del Madrid fueran más allá de las cotas que imponía el Régimen, como demostró con un encuentro en Caracas con Josep Tarradellas, al que presentó en una cena a la plantilla como el ex presidente de la Generalitat en el exilio. Los favores del franquismo al Madrid forman parte del relato de sus adversarios, particularmente el Barcelona, más que de la realidad.
Una prueba de ello es la negativa a la petición del presidente del Madrid de recalificar los terrenos del Bernabéu para construir un nuevo estadio, beneficio que sí obtuvieron el Barcelona y el Atlético, entre otros, con los antiguos estadios de Les Corts o el Metropolitano.
EL CRECIMIENTO PATRIMONIAL
El crecimiento patrimonial del Madrid es otra de las similitudes entre Bernabéu y Florentino. Nada más llegar a la presidencia, el primero fue consciente de que era necesario construir un nuevo estadio y abandonar el viejo campo de Chamartín, convencido de que el fútbol sería el nuevo fenómeno de masas de nuestro tiempo. En 1947 era ya una realidad. La llegada de Di Stéfano, en la temporada 1953/54 y la creación de la Copa de Europa, un año más tarde, dieron la razón a su instinto. Las Copas de Europa llegaron sin interrupción, al ganar las cinco primeras ediciones, tiempo en el que Bernabéu seguía una de las máximas de Florentino en su primera etapa: «Hay que cebar la bomba». Tras Di Stéfano, llegaron Kopa, Santamaría y Puskas, de forma sucesiva, del mismo modo que Florentino incorporaría a Figo, Zidane, Ronaldo o Beckham. Los galácticos, sin embargo, sólo ganaron una Champions. Florentino no era, entonces, el hombre de mano dura que sería después.
LAS CIUDADES DEPORTIVAS
Con las cinco primeras Copas de Europa en las vitrinas, Bernabéu decidió poner en marcha otros proyecto: la construcción de la Ciudad Deportiva. Pensaba el presidente en la formación de futbolistas pero también en el valor que esos terrenos, entonces al norte de Madrid, tendrían en el futuro. Acertó. Levantada en 1960, dos años después el Régimen prohibía el fichaje de extranjeros, hecho que suponía un torpedo al modelo universalista de Bernabéu, pero el Madrid ya había empezado a producir jugadores en la 'Fábrica'. La sexta Copa de Europa, en 1966, es uno de sus frutos, ya que el once que ganó al Partizán estaba formado únicamente por españoles. Era el Madrid 'yé-yé', con un puñado de futbolistas formados en su cantera, como Serena, Grosso, De Felipe o Velázquez.
La venta de esos terrenos fue clave en la reconstrucción que inició Florentino a su llegada, en 2000, al tiempo que ponía en marcha una nueva en Valdebebas, una de las mejores instalaciones de Europa. De alguna forma, conseguía en democracia lo que a Bernabéu le negaron bajo la dictadura en el caso del estadio. La condición de prohombre de la economía, como presidente de ACS, una de las constructoras más grandes del mundo, le permitía una valiosa influencia. Es difícil que a su antecesor, Lorenzo Sanz, le hubieran concedido la recalificación.
El Bernabéu festeja la decimoquinta
Florentino también manejó la idea de trasladar el estadio a Valdebebas en su etapa iniciática, pero finalmente ha acabado por llevar al futuro el recinto que construyó el presidente que le da nombre, y el futuro es mucho más que fútbol para tormento de los vecinos.
En la condición profesional y personal radica una de las grandes diferencias entre Bernabéu, que siempre vivió en la austeridad, y Florentino, entre los más ricos de España, aunque no haga ostentación de ello. También en el pasado como futbolista del primero. El presidencialismo tiene muchos estilos, más o menos próximo a la afición, pero la realidad es que el socio del Madrid se siente a gusto con la fórmula, sobre todo si la Champions es su consecuencia.
"Estoy agotado. Necesito un vino o una cerveza. Y este domingo el puro, seguro", bromeaba Carlo Ancelotti en los pasillos del Estadio de Wembley, una vez superada la celebración sobre el césped, la entrega de la copa, los compromisos con los medios oficiales, la rueda de prensa y la zona mixta. El técnico italiano, a sus 64 años, vivió otro partido después de la final de la Champions League. El Real Madrid, su Real Madrid, levantó la Decimoquinta con cierto sufrimiento pero mucha felicidad, dos palabras que el italiano ha repetido sin cesar durante esta temporada, y cuando el colegiado anunció el final se inició un nuevo partido en el estadio que tuvo de todo: fiesta, muchas fotos, muchas palabras, risas, cánticos e incluso alguna pelea. Veamos.
Las lágrimas de Courtois tras el pitido final fueron el comienzo de la fiesta. Bellingham saltó del banquillo sin control, dando saltos de alegría, y se sumó al corrillo que se había creado alrededor de Carvajal, Rüdiger y Nacho. Mientras, en el banquillo, tranquilo, Toni Kroos iba abrazando a todos los presentes y buscaba con la mirada a su compatriota Hummels, amigo de la selección. Para él fue su saludo más sincero y su primera pausa. Un señor hasta el final.
Kroos, a hombros.ADAM VAUGHANEFE
A unos metros comenzaban los bailes. Vinicius se acercó a celebrarlo con el fondo madridista mientras Tchouaméni y Camavinga bailaban y el resto cantaba ese "Cómo no te voy a querer" y los operarios de la UEFA preparaban el escenario para la entrega del trofeo, momento reservado para Zidane, que entregó la copa a Nacho. El francés y Gareth Bale fueron los ex que acompañaron al equipo. Todo quedó en familia.
Carvajal y Vinicius.ADAM VAUGHANEFE
Manteo, bailes, el capote...
Después de que el capitán elevara la orejona al cielo de Londres, la situación se descontroló. Los jugadores celebraron el triunfo en la zona del césped más cercana al fondo de la afición madridista y en el córner donde se congregaban la mayoría de los familiares de los futbolistas. Y desde un primer momento esa situación fue un problema, porque la seguridad del estadio no quería dejar pasar a los familiares al césped y los jugadores sólo querían celebrar con ellos.
Trabajadores del Madrid intentaron reconducir la situación mientras la fiesta seguía. Manteo a Ancelotti, baile con el italiano, Nacho con el capote torero, Kroos a hombros de Militao rodeado de sus compañeros en una imagen icónica... Y todos levantando la copa, incluido Jeremy de León, jugador del Castilla que ha viajado con el equipo en Champions para cuadrar el número de jugadores en los entrenamientos y al que en el vestuario llaman, con cariño, el "amuleto".
Rüdiger en la grada.Kiko HuescaEFE
A su lado, Rüdiger casi acaba con Modric. "¡Mi rodilla!", le tuvo que gritar el croata, en broma, al alemán cuando éste le cogió a hombros. "¡Seis, seis, seis, seis!", repetía como un loco el central, en referencia a las Champions ganadas por Luka.
Pelea entre la seguridad
En la grada, los miembros del club consiguieron convencer a la seguridad para que los familiares saltaran al campo, pero hubo algunos malentendidos y la situación se tornó en pelea. Trabajadores del departamento de seguridad del Madrid y de seguridad del estadio de Wembley (no de la UEFA) se enzarzaron en una discusión que llegó a las manos, con agarrones y empujones entre ellos. Todo porque no dejaron pasar a algunos familiares, lo que provocó el enfado de los futbolistas y del club. Los trabajadores del estadio argumentaban que esas personas no tenían la acreditación correspondiente y los propios futbolistas tuvieron que subir a los asientos a buscarlos. La situación continuó en el interior con varios operarios de seguridad de Wembley empujando contra las paredes del estadio a los de seguridad del Madrid. Un caos.
Bellingham y su familia.JUSTIN TALLISAFP
La madre de Bellingham, fan de Mourinho
En el césped, el hermano de Vinicius corría a abrazar a Bellingham, que le recibía como un familiar más. El inglés hizo de gancho entre su madre y Jose Mourinho, al que le pidió una foto con ella. "Mi madre es una gran fan de Jose desde hace años y le tuve que pedir que se sacara una foto con ella", explicaba el jugador, que le regaló la medalla de la Champions y la camiseta del partido a su madre. "Si la próxima temporada te enfrentas al Fenerbahce, relájate", le dijo el técnico portugués, que acaba de fichar por el conjunto turco.
Vinicius se acercó a la grada a saludar a su 'jefe', el rapero Jay-Z, propietario de la agencia de representación Roc Nation, que el pasado verano adquirió la empresa que lleva los negocios del brasileño. Fue uno de los VIP que se acercó a los jugadores, junto a otros como Lando Norris, piloto de Fórmula 1, que bajó al césped a sacarse fotos con varios futbolistas. En la portería, Camavinga, incansable, jugaba al fútbol con su hermano pequeño y con los hijos de otros compañeros. Tenía gas para más.
Vinicius.GLYN KIRKAFP
La fiesta se trasladó a la zona mixta y al autobús, donde Vinicius apareció ya con gafas de sol. No se las quitó en toda la noche mientras tarareaba canciones del Madrid. "Llega un momento que los jugadores del Madrid dicen 'ahora', y van y ganan", resumía Florentino Pérez en los pasillos. "Sin armar ruido, creo que hemos hecho una buena temporada", bromeaba el presidente.
Al lado del máximo responsable del club estaba Vinicius, que le pedía "que me renueve otra vez, quiero estar aquí para siempre". Toni Kroos, admitía que es "el final perfecto" para su carrera, Bellingham reconocía que "no es una temporada perfecta, nos faltó la Copa", y Modric recordaba que está "cansado de que hablen de la edad, yo me siento bien". Todo mientras desde el bus se escuchaban los golpes de las manos contra las ventanas. Ya había empezado la música que no se apagará hasta que termine la fiesta en Cibeles, este domingo por la noche.