La andadura de España en la Nations League como campeón de Europa arranca con novedades. Luis de la Fuente mantiene el grueso del grupo que le llevó al título en Alemania pero ha recuperado a jugadores que ya han formado parte de anteriores convocatorias y ha echado mano de Óscar Mingueza y el valencianista Pepelu para debutar en la lista que se enfrentará a Serbia en Belgrado el próximo miércoles 5 y a Suiza en Ginebra el domingo 8.
La baja de Unai Simón en la portería la cubrirá el guardameta del Chelsea Robert Sánchez, que vuelve a la selección como también Pau Torres. De la Fuente ha dejado fuera a Nacho tras su fichaje por Al-Qadsiah saudí. La marcha a Arabia no ha pesado, como ya ocurrió con Laporte, para que Joselu vuelva a ser convocado.
Mingueza debuta en una citación por el extraordinario arranque de Liga y ante el adiós de Jesús Navas, que ya anunció en Alemania que serían sus últimos partidos con la camiseta nacional.
En la lista no falta Rodrigo, que ejercerá de capitán ante la ausencia por lesión de Morata. Aún no ha jugado con el City y será baja ante Serbia por la sanción que le impuso la UEFA tras de denuncia de Gibraltar por sus cánticos durante la celebración de la Eurocopa.
Fermín, con la Sub-21
No estará en estos partidos Mikel Merino ni Baena ni Fermín. El navarro recién aterrizado en Londres y el jugador del Villarreal tendrá descanso, pactado con su club, tras encadenar el campeonato de Europa por los Juegos Olímpicos. Esto le ha abierto la puerta a Aleix García, que cambió Girona por el Bayer Leverlussen, y al pivote del Valencia Pepelu, que llevaba varias ventanas en la prelista del seleccionador.
La ausencia de Fermín es llamativa porque si bien tampoco tuvo descanso en verano, no parará sino que se marcha con la Sub-21 de Santi Denia, que arranca la clasificación para el Europeo de 2025.
Al ataque regresa Yeremy Pino, uno de los jugadores en los que siempre ha confiado De la Fuente y que sufrió una lesión grave la pasada temporada.
Lista
Porteros: David Raya, Álex Remiro y Robert Sánchez.
Defensas: Carvajal, Mingueza, Le Normand, Vivian, Laporte, Pau Torres, Cucurella y Álex Grimaldo.
Queda en el recuerdo la imagen de Carlos Alcaraz saliendo a hombros de la Arthur Ashe cuando en 2022 se proclamó campeón del US Open con sólo 19 años como quedará su imagen marchándose hundido este jueves después de caer en segunda ronda ante el neerlandés Botic van de Zandschulp. Llevaba tres años sin perder tan pronto en un Grand Slam, pero su pena no venía de la derrota. A veces llega, el deporte es así. Alcaraz se lamentaba por la imagen que había ofrecido hasta el punto de llegar a pedir perdón al público de Nueva York por su juego y, sobre todo, por su actitud. En algún torneo menor, incluso algún Masters 1000, había sufrido alguna desconexión parecida, pero nunca se le había visto tan descentrado en una plaza grande.
"Ha sido una lucha contra mí mismo, contra mi mente. En el tenis necesitas estar lo más tranquilo posible para pensar bien durante el partido. Hoy he sentido muchas emociones que no he sabido controlar. Estaba en una montaña rusa: en algunos puntos estaba arriba y en otros abajo. Si quiero conseguir grandes cosas no puedo jugar así. Debo mejorar, tengo que aprender sobre ello", confesaba Alcaraz, nuevamente muy autocrítico después de una derrota. Como sucedió al caer en cuartos de final del Open de Australia ante Alexander Zverev, el español se castigó por no saber redirigir la situación y apartó el cansancio como razón de su desdicha.
"He estado jugando muchos partidos en los últimos meses, con Roland Garros, Wimbledon y los Juegos Olímpicos, pero no quiero ponerlo como excusa. Me tomé un descanso después de los Juegos que posiblemente no fue suficiente, pero también debo aprender de esos. Quizá soy un jugador que necesita parones más largos para afrontar los torneos importantes. Tengo que reflexionar sobre ello", comentaba después de un revolcón con consecuencias. El objetivo que apuntaba para este final de temporada, alcanzar el número uno del ranking ATP que ocupa Jannik Sinner, ya está imposible y al final del US Open verá hasta dónde cae en la lista. Con Alexander Zverev aupado al número dos, Alcaraz incluso podría terminar como el cuarto del mundo si Novak Djokovic o Daniil Medvedev son los campeones en Queen's.
La comunicación con su equipo
En todo caso, la preocupación ahora de Alcaraz debe ser rehacer su calendario y recuperar el camino hacia la victoria. Ante Van de Zandschulp fue inefectiva incluso la ayuda de su equipo, siempre tan cercano. Pese a la presencia de todo el conjunto, como es habitual en los Grand Slam, el español no encontró la solución en los ánimos de su entrenador, Juan Carlos Ferrero, o de su agente, Albert Molina. Al contrario de lo que sucede normalmente, en muchos momentos del partido Alcaraz evitaba mirarles y establecer comunicación con ellos. Su apagada gestualidad sólo demostraba muchas ganas de marcharse de la pista.
"No es la primera vez que me siento así. Y siempre que me pasa digo lo mismo: que debo pensar en ello y que debo aprender sobre ello. No lo estoy haciendo y ese es el problema. Siento que he dado pasos hacia atrás a nivel mental y no entiendo por qué. No puedo volver a sentar aquí y volver a decir eso si realmente no aprendo a gestionarlo, si no puedo cambiar durante los partidos, si no sé cómo crecerme cuando me siento así", reconocía Alcaraz que al finalizar el encuentro fue más rápido que nunca. Casi de medianoche en Nueva York, de los vestuarios a la sala de prensa apenas tardó un cuarto de hora y poco después ya estaba saliendo de las instalaciones del US Open para pasar su última noche de hotel antes de volver a España.
"Él [por Van de Zandschulp] ha jugado muy bien, ha jugado un tenis realmente bueno. Pensaba que me daría más puntos, no puntos gratis, pero pensaba que cometería más errores. No lo ha hecho y eso me ha confundido. No he sabido manejarlo y no he podido aumentar mi nivel. ¿Qué puedo decir? No me he sentido bien golpeado la bola, he cometido muchos errores y cuando he intentado remontar ya era demasiado tarde", analizaba Alcaraz después de su derrota más dolorosa en un Grand Slam.
La reina Letizia acompañará desde este viernes hasta el próximo lunes en París al equipo paralímpico español en los Juegos Paralímpicos, que arrancaron este miércoles con la ceremonia inaugural y concluirán el 8 de septiembre.
Según la agenda publicada por la Casa Real, doña Letizia apoyará a los deportistas paralímpicos españoles hasta el 2 de septiembre. La reina respaldará a los deportistas españoles asistiendo a las diferentes competiciones.
En los recientes Juegos Olímpicos de París 2024, los Reyes participaron el 25 de julio en una recepción en la Embajada de España en París para los miembros del Equipo Olímpico Español y asistieron a una cena ofrecida por el Comité Olímpico Internacional (COI) en el Museo del Louvre.
El 26 de julio, el Rey se reunió con la alcaldesa de París, Anne Hidalgo, en la Embajada de España, y asistió a una recepción ofrecida por el presidente de la República Francesa, Emmanuel Macron, en el Palacio del Elíseo. Posteriormente, los Reyes estuvieron presentes en la ceremonia inaugural de los Juegos en la Plaza de Trocadero.
Durante los Juegos Olímpicos de París 2024, la familia real española mostró su apoyo a los deportistas españoles asistiendo a varios eventos. La Princesa de Asturias y la Infanta Sofía estuvieron presentes del 27 al 30 de julio, asistiendo a varias competencias, como tenis, waterpolo, natación, hockey sobre césped, bádminton, vóley de playa, combate de sable y tenis de mesa.
El 31 de julio, la Reina se unió a las celebraciones, permaneciendo hasta el 3 de agosto. Durante su visita, asistió a eventos de waterpolo, atletismo, tenis, natación y baloncesto 3x3, entre otros, mostrando un apoyo constante al equipo olímpico español.
EL REY
El Rey llegó el 5 de agosto, asistiendo a eventos hasta el 7 de agosto. Estuvo presente en competencias de baloncesto 3x3, atletismo, hockey sobre césped, piragüismo, Skateboard, natación artística, escalada, taekwondo y voleibol de playa, entre otras.
Finalmente, la reina Sofía asistió del 10 al 11 de agosto a varias actividades deportivas, incluyendo la ceremonia de clausura. Doña Sofía estuvo presente en competiciones de waterpolo y natación artística, entre otras.
Según destacó Casa Real, "a lo largo de los Juegos, la presencia de la Familia Real Española fue un importante apoyo para los atletas", quienes lograron un total de 18 medallas para España. El equipo español en estos Juegos Olímpicos de París 2024, obtuvo 5 medallas de oro, 4 de plata y 9 de bronce, lo que le valió el puesto 15 en el medallero general.
Entre el segundo y el tercer set, Carlos Alcaraz caminaba hacia el vestuario y con sólo dos gestos resumía sus problemas a su equipo. Con el dedo índice se señalaba la cabeza. Y luego, con el mismo dedo, anotaba que no. Todavía no había acabado el partido, pero ya estaba fuera del US Open: desconectado, desanimado, desganado. En su peor actuación en un Grand Slam, Alcaraz perdió ante el neerlandés Botic van deZandschulp, el actual número 74 del mundo, por 6-1, 7-5 y 6-4 y se despidió de Nueva York en segunda ronda.
Como ya avisó en el Masters 1000 de Cincinnati con aquella raqueta rota y en primera ronda del mismo 'grande' ante el australiano Li Tu, Alcaraz confirmó que está agotado después de una increíble racha veraniega -con los títulos en Roland Garros y Wimbledon y la plata en los Juegos Olímpicos de París- y que necesita un descanso. A los 21 años le sobran piernas y el circuito ATP no para, pero no hay mente que aguante tanta exigencia, tantas emociones, en definitiva, tanto tenis. En las próximas semanas ha prometido su presencia en la fase de grupos de la Davis, la Laver Cup, el ATP 500 de Pekín, el Masters 1000 de Shanghai, un torneo de exhibición en Arabia Saudí, el Masters 1000 de París-Bercy, las ATP Finals y las finales de la Davis, pero sería una imprudencia seguir con el plan. Alcaraz precisa olvidar la raqueta más de dos o tres días.
Este jueves en Nueva York quedó a la vista. A Alcaraz no le falló el tenis porque no hubo tenis. Simplemente no estuvo sobre la pista. Desde el primer set, que perdió en sólo media hora sin conseguir ni un solo golpe ganador, no fue él. Fue un tenista que no quería estar sobre la pista, jugar era un suplicio, competir ya era una quimera.
CHARLY TRIBALLEAUAFP
Sólo en dos momentos del encuentro, Alcaraz amagó con despertar. Unos cuantos "¡Vamos!", un par de golpes suyos, incluso alguna sonrisa. Sucedió al principio del segundo set, cuando devolvió con rabia un break a Van de Zandschulp y al final del tercer set, cuando ya no había marcha atrás. Entonces, con su entrenador, JuanCarlosFerrero, insistiéndole para que lo intentara, Alcaraz empezó a jugar con ironía, por diversión y hasta hubo espectáculo, pero para remontar dos sets se necesita mucho más que eso. Al final el neerlandés cerró la victoria y se llevó la ovación de su vida, la más inesperada.
El acierto de Van de Zandschulp
También lo mereció. Si el nivel de Alcaraz estuvo muy por debajo del habitual, el nivel de Van de Zandschulp estuvo muy por encima. Hace nada, en mayo, después de caer en primera ronda de Roland Garros, el neerlandés de 28 años confesaba que estaba planteándose la retirada porque tenía demasiados días malos. Con un puesto número 22 en 2022 como cima de su carrera, en los últimos meses había caído mucho en el ranking y llegaba al US Open con derrotas clamorosas sobre su espalda, como la que sufrió en su debut en el humilde Challenger de Zug.
Ante Alcaraz, Van de Zandschulp desplegó unos recursos muy superiores a esos resultados. Con contundencia en el saque y la derecha, apostó todo a unas subidas de vértigo a la red y le salió bien. Allí ganó 28 de los 35 puntos que intentó, una constante. Desde el primer punto devolvió al español todos sus golpes, le mareó con dejadas, le superó con globos, en definitiva, completó un gran partido y se mereció el triunfo. Alcaraz este jueves no estaba en condiciones de responderle.
Si el Real Madrid, con Mbappé, Vinicius y Rodrygo, no logra un gol en todo el partido ante Las Palmas, es porque Ancelotti es un desastre. No sabe manejar al equipo, no trabaja y no tiene un sistema tenebroso.
Ancelotti es una "vergüenza". No tiene sistema, no sabe y es un mar de dudas. Y el Madrid no juega al fútbol. Es un simulacro de equipo, vulnerable ante cualquiera que toque y pase bien la pelota. En definitiva, que juegue al fútbol como lo
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La temporada pasada, el Real Madrid tardó seis encuentros en dejar de ganar. Sumó de tres en tres durante las cinco primeras jornadas de Liga y nadie le pudo hacer daño hasta el derbi del Metropolitano, el 24 de septiembre. Antes, había ganado en Bilbao, en Almería, en Vigo y al Getafe y la Real en el Bernabéu. Un inicio inmaculado. Ahora, sin Kroos pero con Mbappé, el conjunto blanco suma dos empates en tres jornadas, cinco puntos que le alejan a cuatro de un Barça que ha comenzado venciendo en sus tres primeras citas. "Nos cuesta encontrar la solidez del año pasado. Tenemos que arreglar esto pronto", avisaba Carlo Ancelotti en la rueda de prensa posterior al duelo ante Las Palmas.
Fue otro partido malo del Madrid, especialmente en un primer tiempo en el que se vio por debajo en el marcador demasiado pronto y en el que no encontró respuestas para generar ocasiones. Ya no goles. Ocasiones. Algo que se da por hecho en un equipo con Vinicius y Mbappé. No en este momento, con el brasileño y el francés lejos de su mejor nivel.
En Gran Canaria, el galo fue algo más constante en su producción, pero el brasileño se llevó el foco al anotar desde los once metros. Fue su única aportación dentro de una actuación bastante negativa. Fue el peor jugador del Madrid en % de pase (66%) y apenas regateó dos veces a sus oponentes. Mbappé acumuló cinco regates y nueve disparos, tres más que Vinicius. Ninguno sorprendió a Cillessen, activo para detener todos los lanzamientos.
"Nos está costando más de lo que se podía pensar, pero hay que trabajar y focalizarse bien. Estos tres partidos me han mostrado muchas cosas que no están saliendo bien", admitió Ancelotti, que reconoció tener el problema reconocido: "El juego es lento, no hay movilidad, el balón llega a los delanteros cuando el equipo rival está cerrado, nos cuesta encontrar espacios entre líneas... El problema es bastante claro, hay que buscar la solución".
La realidad es que más allá de la imagen gris, el Madrid llegó más a la meta de Cillessen que su rival a la de Courtois. Disparó en 25 ocasiones, ocho de ellas a portería, por dos de Las Palmas. Una diferencia que no se tradujo en el marcador. "El primer tiempo ha sido un mal primer tiempo, nos cuesta encontrar jugadas, nos cuesta recuperar el balón, el equilibrio... todo lo que nos ha pasado contra el Mallorca. Tenemos que buscar una solución rápida y creo que la vamos a encontrar", reflexionó Ancelotti.
El técnico italiano puso sobre sus hombros la responsabilidad de este momento. "La solución la tengo que buscar yo, cuando hay un problema es el entrenador el que tiene que tener la responsabilidad de buscar una solución", e insistió: "La plantilla está cerrada".
Para Ancelotti, se trata de un problema futbolístico: "No creo que sea un problema mental, el equipo entrena bien. A veces en el fútbol pasa, no eres capaz de encontrar la manera mejor de jugar y de ser sólido y contundente como es este equipo. No veo falta de carácter ni actitud".
El Madrid volverá a tener una oportunidad el domingo ante el Betis, nueva piedra de toque para un equipo que después de tres jornadas tiene más dudas que certezas. Las lesiones de Camavinga y Bellingham han dejado el centro del campo vacío de ideas y pulmones, con Tchouaméni y Valverde acumulando todos los minutos del mundo y con Modric, Arda Güler y Brahim rotándose para acompañarles. Más allá del nivel de Mbappé y Vinicius, es ese eje el que parece traer mayores quebraderos de cabeza al entrenador: "Hay mucha distancia entre las líneas, la presión muy alta la hemos hecho bien pero en bloque medio nos falta recuperar bien el balón".
El Madrid está desesperado. No siente, no fluye y, lo más importante ahora mismo, no puntúa lo suficiente. Este jueves volvió a pinchar lejos del Bernabéu, empatando en Gran Canaria ante Las Palmas y dejando una imagen gris, de menos a más, incapaz de superar sus defectos y su ansiedad. Moleiro adelantó a los locales en el inicio y Vinicius firmó las tablas de penalti, única manera de que el ataque madridista superara a Cillessen. El Barça se va a cuatro puntos y seguimos en agosto.
La palabra que más suele repetir Carlo Ancelotti en sus ruedas de prensa es «equilibrio». Y toda esa palabra, con todas sus letras, es lo que le falta al Madrid en este inicio de temporada. Un equilibrio perdido por la ausencia de piezas importantes el curso pasado, como Kroos, Camavinga y ahora Bellingham, y por la llegada de un nueve diferente como Mbappé, que necesita tiempo para adaptarse a sus compañeros y que ellos se adapten a él.
En Gran Canaria, el conjunto blanco volvió a sufrir con y sin balón, más en la primera parte que cuando se vio contra las cuerdas. En ataque estático pecó de unas imprecisiones lógicas del momento de la temporada pero inesperadas en unos futbolistas de semejante talento. Y en defensa, especialmente en las transiciones, dejó a relucir todos sus defectos. Sus delanteros no ayudaron lo suficiente, sus centrocampistas no llegaron a las ayudas y sus defensas estuvieron poco contundentes. Poción imposible.
La conclusión tardó cuatro minutos en llegar, lo que le llevó a Moleiro poner el 1-0 en el marcador al aprovechar un despiste de Tchouaméni y Militao, especialmente del francés, que no siguió la marca del canario. Éste continuó una pared con McBurnie, se adentró en el área, quebró a Militao y definió cruzado, de zurda, ante Courtois.
El 1-0 llegó, curiosamente, justo después de la primera demostración, una más, de que Mbappé todavía no está, entendiendo el verbo «esta»' como «estar bien», «en su nivel». Arrancó al espacio ante Álex Suárez, directo a portería, en una de tantas carreras que con el PSG o con Francia terminaban en gol, pero no está. A trompicones, terminó disparando al bulto sin atreverse a encarar.
El tanto dejó en shock a un Madrid que todavía vive en pretemporada, lastrado por las pocas vacaciones de su columna vertebral, y lanzó a Las Palmas, en forma desde hace más de un mes. McBurnie casi marca el 2-0 en el nueve.
A partir de ahí, la impotencia madridista. Posesiones eternas sin verticalidad, malos controles, regates imposibles... Con Vinicius como otro ejemplo de las malas sensaciones del cuadro de Ancelotti. Al brasileño no le sale nada y le falta chispa.
Valverde tuvo la mejor opción de la primera parte con una falta desde la frontal, pero Cillessen, con mano dura, rechazó el disparo. El Madrid amasó balón sin éxito, obligado a probar desde lejos, como un tiro de Rüdiger que sacó de nuevo el meta.
El descanso llegó con Vinicius repitiendo «increíble» ante Lucas Vázquez, plena desesperación del conjunto blanco. No dudó Ancelotti en el vestuario, retiró a Brahim y Mendy, con amarilla, y dio entrada a Rodrygo y Fran García.
Individualidades
El Madrid mejoró al verse en la orilla. Caer en Canarias era ponerse cinco puntos por debajo del Barça sin haber llegado siquiera a septiembre. Vinicius y Mbappé empezaron a carburar, aunque siempre por el mismo carril, siempre demasiado cerca... Y siempre demasiado solos. Demasiado individualistas.
Cillessen creció en portería mientras la ofensiva blanca asediaba sus redes sin éxito. Sandro, a la contra, tuvo la única opción de un cuadro canario fundido físicamente.
Ancelotti quemó sus naves dando entrada a Güler por Modric y el turco provocó el penalti del empate. Su remate dio en el brazo de Álex Suárez el y Busquets Ferrer decretó pena máxima. Vinicius, desde los once metros, puso las tablas para un Madrid que era mejor pero que no fue todo lo incisivo que necesitaba en el tramo final. Entró Endrick por Vini, tarde, quizás. Nuevo pinchazo para un Madrid desesperado.
"No soy el jugador que era antes. Cuando era joven la adrenalina se me disparaba sobre la pista, mi vida dependía de cómo fuera cada partido. Ahora esas sensaciones han desaparecido y digamos que mi nivel ha bajado", comentaba Stefanos Tsitsipas el pasado martes en una de las salas pequeñas del US Open, con sólo cuatro periodistas escuchando sus palabras. Acababa de perder en primera ronda del Grand Slam estadounidense, otra decepción, la enésima
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Una liga. 36 equipos. Ocho jornadas entre septiembre y enero. Ocho rivales diferentes. Cuatro partidos en casa. Cuatro fuera. La Champions League estrenó hoy en Mónaco su nuevo formato, que vivió el sorteo de su fase principal, una liga de 36 equipos en la que participan cuatro españoles: Real Madrid, FC Barcelona, Atlético de Madrid y Girona. Los cuatro conocen ya sus ocho rivales en la liguilla.
El Madrid recibirá en casa al Borussia Dortmund, al Milan, al Salzburgo y al Stuttgart, y visitará los campos de Liverpool, Atalanta, Lille y Brest. Es decir, el Bernabéu reeditará la última final de la Champions ante el conjunto alemán y Anfield volverá a vivir un duelo entre 'reds' y madridistas, como en los octavos de final de la 22-23. Además, los de Ancelotti harán un mix entre Italia y Francia. Ya conocen a Atalanta y Milan, a los que se han enfrentado en los últimos cursos, y descubrirán el nivel de Lille y Brest, gran sorpresa del campeonato francés. El Stuttgart alemán y el y el Salzburgo austríaco, de la filial de Red Bull, aterrizarán en Chamartín.
En cuanto al Barcelona, disputará sus cuatro encuentros como local ante el Bayern, Atalanta, Young Boys y Brest. Y volará a los estadios del Dortmund, Benfica, Estrella Roja y Mónaco. Es decir, podrá intentar vengarse de las derrotas contra el Bayern en las últimas ocasiones en las que se han enfrentado y su segundo peor rival será el Borussia, actual finalista. Atalanta y Benfica son de la clase media europea y el Young Boys, el Brest, el Estrella Roja y el Mónaco deberían ser presa sencilla para los azulgrana.
Los de Simeone, por su parte, se medirán a Leipzig, Leverkusen, Lille y Slovan Bratislava en el Metropolitano. Y a PSG, Benfica, Salzburgo y Sparta Praga lejos de sus fronteras. Un sorteo que le hace recibir a dos equipos alemanes peligrosos, como el Leipzig y el Bayer de Xabi Alonso, y que le hace volar a París para enfrentarse al PSG de Luis Enrique.
Por último, el Girona de Míchel ha sido el español peor parado. Recibirá en Montilivi a Liverpool y Arsenal, dos de los grandes de la Premier, al Feyenoord y al Slovan Bratislava. Y tendrá que coger un avión para acudir al territorio de PSG, Milan, PSV y Sturm Graz.
Sorteo Champions 2024-25
Los rivales de los favoritos
Sobre los favoritos, estos son los rivales del Manchester City: Inter, Brujas, Feyenoord y Sparta Praga en casa; PSG, Juventus, Sporting Portugal y Slovan Bratislava fuera.
El Bayern: PSG, Benfica, Zagreb, Slovan Bratislava en casa; Barcelona, Shakhtar, Feyenoord y Aston Villa fuera.
El Liverpool: Madrid, Leverkusen, Lille y Bolonia en casa; Leipzig, Milan, PSV y Girona fuera.
El PSG: Manchester City, Atlético, PSV y Girona en casa; Bayern, Arsenal, Salzburgo y Stuttgart fuera.
El Arsenal: PSG, Shakhtar, Dinamo Zagreb, Mónaco en casa; Inter, Atalanta, Sporting Portugal y Girona fuera.
El Inter: Leipzig, Arsenal, Estrella Roja y Mónaco en casa; City, Leverkusen, Young Boys y Sparta Praga fuera.
El sistema de competición
Los ocho mejores pasan directamente a octavos de final y del 9º al 24º disputarán una eliminatoria de playoff para estar entre los 16 mejores. A partir de ahí, octavos, cuartos, semifinales y la gran final, el 31 de mayo en el Allianz Arena de Múnich.
En esta primera gran fase se disputarán 144 encuentros, 18 por jornada, y éstas ya tienen fecha, aunque el día y hora de cada duelo se conocerá el sábado. 1ª jornada: 17/18/19 de septiembre. 2ª jornada: 1/2 de octubre. 3ª jornada: 22/23 de octubre. 4ª jornada: 5/6 de noviembre. 5ª jornada: 26/27 de noviembre. 6ª jornada: 10/11 de diciembre. 7ª jornada: 21/22 de diciembre. 8ª jornada: 29 de enero. Siempre en dos turnos horarios: 18:45 y 21:00.
El sorteo de los emparejamientos de la liga, que ha contado con la presencia de Cristiano Ronaldo y Gianluigi Buffon ha sido una mezcla entre manual y digital. Se han retirado las bolas de cada equipo de una urna, como siempre, y luego un software electrónico ha sido el encargado de asignarle ocho rivales para la primera fase, siempre teniendo en cuenta los cuatro bombos, divididos los equipos por sus logros en Europa durante las últimas cinco temporadas.
Los ingresos de la Champions alcanzarán los 2.470 millones, 500 más que antes. Por participar, los equipos cobrarán 19 millones cada uno, por resultados 950 en total y por 'market pool' 850 (depende del número de equipos del país que alcance las rondas finales, cada club se lleva más o menos).
El puesto en la fase de liga será importante, con unos ingresos que variarán entre los 700.000 euros y los 10 millones. Y según se superen rondas, el bolsillo recibirá 11 (octavos), 12,5 (cuartos), 15 (semifinales), 18,5 (la final) y 25 por ser campeón.
Un detalle sobre la previa del sorteo: durante el vídeo de presentación, Zlatan Ibrahimovic le dice a Aleksander Ceferin, presidente de la UEFA, que el formato es como una "Superliga". "Silencio, eso nunca va a pasar", contesta el máximo mandatario de la competición en el corto. Un recado contundente al proyecto liderado por el Real Madrid y el Barcelona.
En un día múltiplemente glorioso en la forma, el fondo y la sentimentalidad, Pablo Castrillo (Kern Pharma), oscense de 23 años, inauguró su palmarés profesional. Primera victoria para él y, de paso, para un español en esta Vuelta. Pablo mató muchos pájaros de un tiro en una jornada de, también, especial emotividad, horas después del fallecimiento de Manuel Azcona, uno de esos hombres casi anónimos para el gran público, que trabajan en silencio y ayudan desde la base a formar y forjar profesionales.
Azcona fue uno de los factótums del Kern Pharma, un modesto equipo de categoría continental que ha obtenido así su triunfo más importante. Las lágrimas de Castrillo y de toda su gente estaban, por tantos motivos, por tantas razones, plenamente justificadas y son plenamente compartidas por el mundo del ciclismo.
Entre la victoria de Castrillo en la etapa y la permanencia de O'Connor al frente de la general hubo una teoría y una práctica. Todas las etapas contienen una parte teórica y otra práctica. Es decir, una especulativa y otra real. A veces coinciden. Esta vez también. Y, prácticamente, punto por punto.
Veamos. Película teórica de la etapa más corta de la Vuelta (137,5 kms.), a excepción, claro, de las contrarreloj. Para empezar, escapada rutinaria, multitudinaria del día. O sea, una estampida más que una fuga. Unos cuantos de los que la forman tienen buen nivel, incluso excelente. Todos llegan juntos (¿con cuánta ventaja?) al pie de la Estación de Montaña de Manzaneda. En la subida, ataques y contraataques entre un grupo de penitentes en el que habrá un vencedor y un montón o un puñado de condenados. Escapada que termina deshaciéndose en jirones como un vestido que se rasga en harapos.
Siguiendo con la teoría, el grupo de notables empieza a su vez la ascensión y nadie se mueve un ápice porque al día siguiente hay un etapón en el que todos tienen mucho que ganar, que conservar o que perder.
... Y, bueno, un matiz, no fue tan grande la fuga: 10. Carlos Verona, Óscar Rodríguez, Jhonatan Narváez, Harold Tejada, Max Poole, Louis Meintjes, Mauro Schmid, Pablo Castrillo, Mauri Vansevenant y Marc Soler, un asiduo en estas lides, un recalcitrante, en el sentido elogioso de la palabra. Se está mereciendo con creces una victoria. Encabezado cansinamente por el Decathlon, en el pelotón no había parón. Había parálisis. Casi se podían oír los bostezos. Como consecuencia directa, la diferencia de los escapados crecía y crecía, asimismo apaciblemente. En pelotón no autorizaba la escapada: la alentaba. Más aún: la bendecía. Respetando la general, el Decathlon Ag2R del líder mantenía la cabeza. A su estela, el Bora Red Bull de Primoz Roglic. Pegado a él, los del Movistar de Enric Mas. Todos tranquilos, hoy entre bomberos no nos pisemos la manguera.
Tampoco se mataban los rebeldes, guardando fuerzas para el envite final. Sabían que nadie les pondría en peligro. Seis minutos, siete minutos, ocho minutos, nueve minutos, 10 minutos... Ribeira Sacra, orillas, cañones del Sil, río de antiguas riquezas áureas, carreteras a veces despejadas, a veces umbrías, belleza permanente, intacta. Llovía por el resto de España. Por Galicia, no. Lucía un sol clemente (25, 27 grados). Nada ocurría. Una etapa y dos carreras. La primera con 10 almas. La segunda, con todas los demás, pero reducida al interés de los favoritos. Una de las 10 almas llegó al cielo. Las otras nueve se quedaron en el purgatorio. En el pelotón, ni cielo, ni purgatorio, ni infierno. El limbo.
Hemos cumplido la duodécima etapa y hay 14 equipos de los 22 que no han ganado ninguna. Cunde el nerviosismo. En algunos casos, el pánico. Hay prisa. Hay miedo. Hay necesidad. Hay obligación.
La decimotercera etapa es de las de aúpa. Un puerto de 3ª, dos de 2ª y llegada en alto, en el de Ancares, de 1ª, por la inédita vertiente leonesa: 7,7 kms. al 9% de media, con rampas del 15%, y cinco últimos kms. al 12%. Una etapa muy exigente y llamada, ya a estas alturas, a ir moldeando la clasificación, como quien moldea una estatua hasta proporcionarle la forma definitiva.