El deporte español está de luto. Javier Gómez-Navarro, ex presidente del Consejo Superior de Deportes y figura clave en los Juegos Olímpicos de Barcelona, ha fallecido a los 78 años de edad a causa de un cáncer.
Nacido el 13 de septiembre de 1945, el madrileño lideró el máximo órgano del deporte español entre 1987 y 1993, con rango de secretario de Estado, siendo el impulsor del plan ADO, que ayudó en la financiación y preparación de la expedición que haría historia en aquella cita olímpica.
Además, también fue el responsable de la reforma de la Ley del Deporte en 1990, que derivó en la conversión de los clubes en sociedades anónimas deportivas para terminar con la toda la deuda que atesoraban. Una vez acabado ese mandato en 1993, Gómez-Navarro asumió la cartera de Comercio y Turismo en el último gobierno socialista de Felipe González.
Tras su retiro de la política en 1996, el madrileño recibió, dos años más tarde, la Gran Cruz de la Real Orden del Mérito Deportivo y estuvo dedicado al mundo empresarial con su compañía MBD, dedicada a la valoración de inmuebles, venta de activos y asesorías.
También presidió el Consejo Superior de Cámaras de Comercio entre 2005 y 2011, un cargo que compaginó con su nombramiento como miembro de la Asamblea del Comité Olímpico Español.
Acaba la conversación con una frase que en boca de cualquier otra persona sonaría como una de esas enseñanzas recurrentes y algo fútiles de los manuales de autoayuda. "En el deporte, como en la vida", dice, "no nos queda otra que levantarnos y seguir". En su caso la frase destila una verdad a toda prueba porque la campeona (10 veces oro) Susana Rodríguez Garzo ha superado tantas barreras, se ha levantado tantas veces, ha desafiado y pulverizado l
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La Guardia Civil investiga las circunstancias de la muerte del piragüista palentino Juan Carlos López Villalobos, cuyo cadáver apareció este miércoles en el interior de una furgoneta camper en Tui (Pontevedra). El sábado 24 participó en dicha localidad en el Descenso Internacional del Miño.
La señal de alarma, según fuentes de la Guardia Civil, la dio un vecino que, al pasar junto a la furgoneta estacionada junto al centro municipal de remo José Luis Méndez, percibió un fuerte hedor.
La Guardia Civil se personó en el lugar y al comprobar la matrícula supo que el titular del vehículo, una furgoneta Mercedes, estaba señalado en Palencia como desaparecido.
La familia había denunciado la desaparición del conocido deportista palentino al ver que no regresaba de la competición en la que había participado el pasado sábado 24 de agosto.
Al acceder al interior de la furgoneta los agentes encontraron el cadáver en avanzado estado de descomposición, aunque sin signos de violencia, por lo que en principio se trataría de una muerte natural.
Dado el estado del cuerpo, el médico de guardia evitó declarar la muerte como natural y los restos han sido trasladados para ser sometidos a una autopsia.
Según la Guardia Civil, el fallecido participó el pasado 24 de agosto en el tradicional Descenso Internacional del Miño y se cree que el hombre pudo fallecer ese mismo día.
Juan Carlos López Villalobos, de 65 años, es un conocido deportista palentino, presidente del Club Tritones de Alar del Rey (Palencia), que tiene en su haber numerosos títulos y medallas de oro, plata y bronce en competiciones nacionales e internacionales.
En su palmarés figuran las medallas de Oro en K-1 y K-2 en los campeonatos del Mundo en 2003, 2005, 2006, 2007 y 2017; los Oros en los Campeonatos de Europa de 2007 o la Medalla de Oro de la Copa del Mundo en 2006.
También ganó el campeonato de España de Descensos de Ríos Deportivos K-2 en los años 1995, 1996 y 1997; fue ganador absoluto K-2 del Descenso Internacional de Sella en 1994 y se hizo con el Descenso Internacional del Pisuerga, en su localidad natal Alar del Rey, en ocho ocasiones.
Se enredó el Atlético en sus propios pies. Fue capaz de acelerar el duelo ante el Espanyol, de tenerlo en su mano y dejar que languideciera hasta temer que se escapara el punto del tibio empate. Tuvo de delante un rival tan serio como poco incisivo, que aún no ha marcado un gol pero que fue creciendo a medida que los minutos le acercaban a la supervivencia.
Se pintó el partido al inicio como un paseo de los locales, que no parecían notar la ausencia en el once de los tres jugadores más determinantes en los primeros partidos: Llorente, Barrios y Griezmann. Con un Espanyol que parecía estar aún en fase de adaptación a la categoría, Simeone experimentó con la opción que encandila al Metropolitano, rendido a Julián Álvarez y a Sorloth. Todo rojiblanco sueña con que esa pareja se complemente porque será sinónimo de gloria. Para que eso ocurra, hay que alimentarla, y tanto Riquelme como De Paul se tomaron muy en serio la misión.
En el minuto 6, fue Riquelme quien asistió a la Araña para que forzara el paradón de Joan García, salvador de su equipo en la primera parte. Pese a que a Lino le tocó volver a retrasarse en la banda izquierda, aún tuvo fue fuelle para mandar al poste un balón que le sirvió De Paul. El argentino, que arrancó la temporada algo indolente, no sintió la presión de la medular perica y se manejó con tanta soltura que sacó un surtido de asistencias, especialmente para los testarazos de Sorloth. Pero también para buscar a Julián, que tuvo otra buena oportunidad de hacer su primer gol de rojiblanco en un córner que peinó Le Normand y quedó para empujarlo en el segundo palo. Estaban dominando a su rival y se habían instalado en el área enloqueciendo a una defensa que se veía asediada con centro laterales y pases filtrados buscando la amenaza de un gigante noruego y la pillería de un argentino.
Sin embargo, como si en la pausa de hidratación hubieran tomado una poción mágica, el Espanyol despertó. Pedía su técnico, Manolo Jiménez, que complicaran más la vida a Koke y De Paul, y el primero que lo hizo fue Puado que mandó por encima del larguero la mejor ocasión. Se estaba dibujando otro partido al que el Atlético no se adaptó. Había perdido verticalidad y el peligro. Aun así, antes del descanso, Julián Álvarez peleó un balón en la banda derecha para entregárselo a De Paul y que se lo sirviera, cómo no, al noruego. Pero apareció, una vez más, el meta catalán.
Tan poco le gustó a Simeone la primera mitad que enmendó su alineación: se acabó el descanso para Llorente, porque necesitaba su aceleración tanto como a Griezmann entre líneas y a Barrios de pulmón. En la primera jugada de la reanudación, por los tres pasó la pelota y acabó en un remate de Sorloth. La maquinaria parecía volver a funcionar.
Sin embargo, esta vez el Espanyol ya le había cogido el pulso y, como mandaba su entrenador, encontró la forma de exigir a los cerebros del Atlético. El primero en fallar fue De Paul, a quien Veliz le robó el balón para buscar a Puado que, de tacón, la dejó pasar para el remate fallido de Aguado. Ya se iban acercando y eso volvió a inquietar.
Por eso los rojiblancos presionaron cuando el VAR revisó una jugada embarullada que acabó con la pelota en el fondo de la red rebañada por Riquelme... en fuera de juego. No conseguía el Atlético desatascar el marcador y el Espanyol lo percibió. Por eso, optó por refrescarse para entrar en el toma y daca que pedía el duelo.
Tuvo el gol Barrios, lo buscó Griezmann, con poca lucidez, pero la mejor ocasión la tuvieron los pericos en las botas del marroquí Cheddira en un mano a mano con Jan Oblak. La inquietud de la parroquia rojiblanca se agigantó cuando Simeone agitó de nuevo el once, mandó a Sorloth a la ducha, y se encomendó a la chispa de Llorente y el mando de Barrios, que le dejó Griezmann solo ante Joan García para... fallar. Murió el Atlético en el área, pero no fue capaz de acertar.
Se enredó el Atlético en sus propios pies. Fue capaz de acelerar el duelo ante el Espanyol, de tenerlo en su mano y dejar que languideciera hasta temer que se escapara el punto del tibio empate. Tuvo de delante un rival tan serio como poco incisivo, que aún no ha marcado un gol pero que fue creciendo a medida que los minutos le acercaban a la supervivencia.
Se pintó el partido al inicio como un paseo de los locales, que no parecían notar la ausencia en el once de los tres jugadores más determinantes en los primeros partidos: Llorente, Barrios y Griezmann. Con un Espanyol que parecía estar aún en fase de adaptación a la categoría, Simeone experimentó con la opción que encandila al Metropolitano, rendido a Julián Álvarez y a Sorloth. Todo rojiblanco sueña con que esa pareja se complemente porque será sinónimo de gloria. Para que eso ocurra, hay que alimentarla, y tanto Riquelme como De Paul se tomaron muy en serio la misión.
En el minuto 6, fue Riquelme quien asistió a la Araña para que forzara el paradón de Joan García, salvador de su equipo en la primera parte. Pese a que a Lino le tocó volver a retrasarse en la banda izquierda, aún tuvo fue fuelle para mandar al poste un balón que le sirvió De Paul. El argentino, que arrancó la temporada algo indolente, no sintió la presión de la medular perica y se manejó con tanta soltura que sacó un surtido de asistencias, especialmente para los testarazos de Sorloth. Pero también para buscar a Julián, que tuvo otra buena oportunidad de hacer su primer gol de rojiblanco en un córner que peinó Le Normand y quedó para empujarlo en el segundo palo. Estaban dominando a su rival y se habían instalado en el área enloqueciendo a una defensa que se veía asediada con centro laterales y pases filtrados buscando la amenaza de un gigante noruego y la pillería de un argentino.
Sin embargo, como si en la pausa de hidratación hubieran tomado una poción mágica, el Espanyol despertó. Pedía su técnico, Manolo Jiménez, que complicaran más la vida a Koke y De Paul, y el primero que lo hizo fue Puado que mandó por encima del larguero la mejor ocasión. Se estaba dibujando otro partido al que el Atlético no se adaptó. Había perdido verticalidad y el peligro. Aun así, antes del descanso, Julián Álvarez peleó un balón en la banda derecha para entregárselo a De Paul y que se lo sirviera, cómo no, al noruego. Pero apareció, una vez más, el meta catalán.
Tan poco le gustó a Simeone la primera mitad que enmendó su alineación: se acabó el descanso para Llorente, porque necesitaba su aceleración tanto como a Griezmann entre líneas y a Barrios de pulmón. En la primera jugada de la reanudación, por los tres pasó la pelota y acabó en un remate de Sorloth. La maquinaria parecía volver a funcionar.
Sin embargo, esta vez el Espanyol ya le había cogido el pulso y, como mandaba su entrenador, encontró la forma de exigir a los cerebros del Atlético. El primero en fallar fue De Paul, a quien Veliz le robó el balón para buscar a Puado que, de tacón, la dejó pasar para el remate fallido de Aguado. Ya se iban acercando y eso volvió a inquietar.
Por eso los rojiblancos presionaron cuando el VAR revisó una jugada embarullada que acabó con la pelota en el fondo de la red rebañada por Riquelme... en fuera de juego. No conseguía el Atlético desatascar el marcador y el Espanyol lo percibió. Por eso, optó por refrescarse para entrar en el toma y daca que pedía el duelo.
Tuvo el gol Barrios, lo buscó Griezmann, con poca lucidez, pero la mejor ocasión la tuvieron los pericos en las botas del marroquí Cheddira en un mano a mano con Jan Oblak. La inquietud de la parroquia rojiblanca se agigantó cuando Simeone agitó de nuevo el once, mandó a Sorloth a la ducha, y se encomendó a la chispa de Llorente y el mando de Barrios, que le dejó Griezmann solo ante Joan García para... fallar. Murió el Atlético en el área, pero no fue capaz de acertar.
Grant Dalton (Auckland, Nueva Zelanda, 1957) es el CEO del Emirates Team New Zealand, el actual poseedor de la Copa de las 100 Guineas y, por tanto, CEO de la competición deportiva más antigua del mundo. Una Copa América que, en su 37 edición, suma por primera vez a su nombre el de la marca Louis Vuitton, que da, también, nombre a la competición encargada de decidir quién peleará con ellos por el título. Una Copa Louis Vuitton que empieza este mismo jueves y que, en opinión de esta auténtica leyenda del mar, cuenta ya con un favorito muy claro: el Luna Rossa italiano.
¿Cómo nació esta Copa Louis Vuitton?
Coincidió con la rotura de la racha más larga del deporte. En 1983, hubo equipos de muchos países que quisieron competir entre ellos para convertirse en el retador del Liberty, representante del club de yates norteamericano que había logrado defenderlo durante 172 años, lo convirtieron en una Copa y Louis Vuitton se encargó de patrocinarla. Así, de repente, dieron reconocimiento y prestigio a estos equipos, entre los que estaba el del vencedor final, Australia, y, desde entonces, está estrechamente unida a la Copa América. No puedes tener una Copa América sin una Copa Louis Vuitton.
¿El Luna Rossa es ahora mismo el rival más fuerte?
Sí, es lo que pienso. Las condiciones meteorológicas en los próximos cuatro días serán ligeras, incluido el viento, y eso puede que haga que todo esté un poco más entremezclado, pero, tomando en consideración el próximo par de meses, creo que el Luna Rosa es el rival más rápido.
¿Cree que todos los equipos han mostrado ya sus mejores bazas o tal vez alguno se está guardando todavía algún as en la manga?
No creo que los rivales se hayan guardado algo, pero una de las ventajas de ser el defensor es que nada de lo que hagamos cuenta hasta octubre. En San Francisco, perdimos 8-9 en la final porque uno de los errores que cometimos fue ser demasiado buenos desde el principio. En las Bermudas, en 2017, en cambio, no montamos el equipo rápido hasta 24 horas antes de la Copa América. Fue arriesgado, pero funcionó. Estamos aún muy al principio del ciclo de desarrollo, toda nuestra equipación de carreras se está construyendo, ni siquiera existe aún. Los demás, en cambio, tienen que darlo todo. Por ejemplo, las regatas entre el Alinghi y el Orient Express decidirán quién es el primero que se va a casa. Las técnicas mejorarán, pero no pueden introducir sorpresas, no tienen tiempo. Nosotros aún podemos innovar, y lo haremos.
¿Qué legado aspira a dejar en la Copa América?
Ganemos o perdamos, en Barcelona quedará un legado. Los Juegos dejaron ya uno perdurable, que aún existe hoy en día a través de los voluntarios. Es curioso, pero creo que se puede decir que los hijos e hijas de aquellos que trajeron los Juegos Olímpicos a Barcelona son los que han traído la Copa América. Además, hemos creado una fundación para promover la vela juvenil, la femenina y la vela inclusiva. Por otro lado, están los barcos. Les encantan a todo el mundo, son espectaculares, muy avanzados tecnológicamente y tremendamente rápidos. No creo tampoco que nadie se atreva a quitar del programa la Copa América femenina. Desde el punto de vista de la sostenibilidad, todo el trabajo que hemos llevado a cabo apostando por el hidrógeno como combustible. Y, también, la incursión en los e Sports, con el juego oficial. Espero que, cuando nos vayamos, hayamos marcado una diferencia.
¿Veremos mujeres en las tripulaciones del evento principal en un futuro cercano?
Nuestra competición es tan top que ni siquiera lograr un oro olímpico te garantiza un puesto. Esta cuestión podría haberse abordado, por ejemplo, haciendo obligatorio incluir la presencia femenina en las tripulaciones, pero no sería ningún logro y podría provocar que las mujeres se sintieran degradadas. No soy partidario de imposiciones. Por eso, preferimos introducir un camino más real, para que puedan ser realmente escogidas por sus logros. El problema con la vela femenina es que, más allá de los Juegos, no hay una continuidad. Será una competición muy interesante. Estamos creando un camino. Sus capacidades a nivel de comunicación, además, son muy superiores, y eso es algo importantísimo en estos barcos.
Prevén audiencias millonarias a nivel audiovisual. ¿Contar con un skyline como el de Barcelona como telón de fondo puede también contribuir a ello?
Poder tener la Sagrada Familia, por ejemplo, como telón de fondo es absolutamente icónico. Para contar con estos tiros de cámara desde los helicópteros, tuvimos que pedir un permiso especial, porque justo por encima del campo de regatas está también el corredor aéreo del aeropuerto, y nos llevó año y medio conseguirlo.
¿Cree que Barcelona está bien posicionada para ser la sede de futuras ediciones?
Curiosamente, uno de los problemas que puede llegar a tener Barcelona es que su éxito despierte a otros gigantes, pero están en buena posición para repetir. Si le preguntas a cualquier miembro de cualquier equipo, creo que estarían todos de acuerdo. Es genial que no quieran mudarse, pero, antes que nada, tenemos que ganar, y eso es algo que no tenemos asegurado. También habría que ver cómo estará el mercado, pero nos encanta cómo están marchando las cosas.
Olvídense de la Liga de Campeones tal y como la conocían. Esta tarde empieza una nueva Copa de Europa. Digan adiós a esas fases de grupos con cuatro equipos enfrentándose a ida y vuelta durante seis jornadas. Nunca más. Este jueves, en un sorteo que se celebra en Mónaco a las seis de la tarde y que por primera vez utilizará un ordenador y no las clásicas 'manos inocentes', la máxima competición del fútbol europeo estrena un nuevo formato para responder a los nuevos tiempos y al runrún de otros proyectos como la Superliga: 36 clubes (cuatro más que antes) encuadrados en una única liga camino de los octavos de final. Pero hay más.
Esos 36 conjuntos no se medirán todos contra todos porque sería inviable dentro del actual calendario, ya exprimido, así que la UEFA ha creado un sistema único en el que cada equipo disputará ocho partidos contra ocho rivales diferentes. Cuatro en casa y cuatro fuera. Todo por sorteo.
La organización presidida por Ceferin dividirá a los 36 clubes en cuatro bombos de nueve clubes cada uno, y cada equipo se cruzará con dos rivales de cada bombo.
La liga, por tanto, durará ocho jornadas, dos más que la antigua fase de grupos, y terminará en el mes de enero. Los puntos son los mismos: tres por victoria y uno por empate. Al acabar las ocho jornadas, los ocho primeros clasificados conseguirán el billete directo a los octavos de final, mientras que los posicionados entre el noveno y el 24º puesto disputarán un play-off para seguir en la competición. Los ocho que ganen esas eliminatorias se cruzarán con los ocho primeros de la liga.
En marzo llegarán los octavos, en abril los cuartos y en mayo las semifinales y la gran final, que se celebrará el 31 de mayo en el Allianz Arena de Múnich.
Para la UEFA, este cambio de formato hacia una liga hace la competición «más equilibrada, con equipos enfrentándose a rivales de su mismo nivel y haciendo el torneo más impredecible», como explica en la presentación del sorteo.
Real Madrid y Barcelona están en el bombo 1 junto a Manchester City, Bayern, PSG, Liverpool, Inter, Dortmund y Leipzig, por lo que se medirán, en casa o fuera, contra dos conjuntos de esa lista, siempre con el condicionante de que no se pueden enfrentar clubes del mismo país.
El Atlético de Madrid, por su parte, ha quedado relegado al bombo 2, una vez que la UEFA ha tenido en cuenta las actuaciones de los equipos en las últimas cinco temporadas continentales. Junto a los de Simeone, Leverkusen, Atalanta, Juventus, Benfica, Arsenal, Brujas, Milan y Shakhtar.
En el 3 hay equipos como el Feyenoord, el PSV o el Celtic, clásicos de los últimos años, y en el bombo 4 algunas revelaciones de la temporada pasada, como el Girona, último equipo español, o el Aston Villa de Unai Emery, sorpresa de la última Premier League. «La ampliación a 36 equipos conlleva más interés del aficionado, más oportunidades para todos en el formato liga, más variedad de oponentes y más países representados», señala la UEFA, que amplía también el dinero a repartir, también como respuesta a los intentos de la Superliga de convencer a los clubes continentales.
Más ingresos
Los ingresos de la Champions alcanzarán los 2.470 millones, 500 más que antes. Por participar, los equipos cobrarán 19 millones cada uno, por resultados 950 en total y por 'market pool' 850 (depende del número de equipos del país que alcance las rondas finales, cada club se lleva más o menos).
El puesto en la fase de liga será importante, con unos ingresos que variarán entre los 700.000 euros y los 10 millones. Y según se superen rondas, el bolsillo recibirá 11 (octavos), 12,5 (cuartos), 15 (semifinales), 18,5 (la final) y 25 por ser campeón.
Una nueva edición muy distinta a las anteriores que será un antes y un después en el fútbol europeo.
París arrancó la ceremonia de apertura de los Juegos Paralímpicos este miércoles con un viaje "desde la discordia..." hasta la Concordia, nombre de la plaza donde tuvo lugar el espectáculo, y con una nueva interpretación de un clásico francés.
En pleno atardecer y con el telón de fondo de la Torre Eiffel y el Grand Palais, el escenario instalado alrededor del obelisco de la plaza parisina se llenó de bailarines para ofrecer un show cargado de significado.
Unos 140 artistas trajeados y otros 16 con discapacidades y vestidos con tonos azules, rojos y blancos, presentaron una actuación llena de energía que comenzó con las notas del piano de Chilly Gonzales.
Los dos grupos de bailarines introdujeron una "paradoja", palabra con la que el director artístico Thomas Jolly decidió titular la ceremonia: una sociedad que quiere ser más inclusiva, pero que debe seguir esforzándose para integrar a las personas con discapacidad.
Mientras ambos grupos bailaban, ignorándose en gran medida entre ellos, el artista francés Christine and the Queens entró en escena para poner algo de ritmo a la hasta entonces completamente abstracta actuación.
A diferencia de la clásica interpretación de Céline Dion del famoso "Hymne à l'amour" de Edith Piaf durante la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos, Christine and the Queens cantó una versión electropop del "Non, je ne regrette rien" de la célebre artista del siglo XX.
Al término de la canción, los dos grupos de bailarines se colocaron frente a frente, mirándose a los ojos, antes de que los cazas de la 'Patrouille de France' pintaran de azul, blanco y rojo el cielo de la capital francesa y dieran paso al desfile de los paradeportistas.
Undécima etapa. Quedan 10. Ben O'Connor pasó el ecuador de la Vuelta aguantando lo bastante como para acostarse de rojo y sufriendo lo suficiente como para, después de su reafirmación en la ardiente y seca Granada, volver a sembrar dudas en la verde y fresca Galicia. Todos los mejor clasificados (Roglic, Mas, Landa) le dieron un mordisco de casi 40". Bueno, todos no. Carapaz, pillado entre dos fuegos, se quedó entre dos aguas, nadando entre el grupo de Roglic y el de O'Connor.
Una escapada de 39 hombres condujo a un interés inesperado. El Israel, con cuatro elementos en su seno, se encontró con que George Bennett, decimosexto clasificado a 9:59 de O'Connor, podía entrar en, al menos, el top-10 cuando la fuga sobrepasó los seis minutos de ventaja con respecto al pelotón.
Bennett llegó a ser virtual tercero. El desencadenamiento de las hostilidades lo envió de nuevo al patio trasero. Primero por el empuje de Bora y Movistar. Luego con su propia fatiga en los kilómetros finales y con el zafarrancho del último puerto, chiquito pero matón. Los ciclistas habían salvado uno de 3ª (San Xusto) y otro de 2ª escalado dos veces (Aguasantas). El cuarto (Cruxeiras) armó la marimorena.
Estaba catalogado de 3ª categoría sólo porque es corto (5,2 kms.). Pero se empina al 7% de promedio, con tramos del 19%. El Bora entró en él a saco. Cuando sus ayudantes, sus gregarios (antes se decía "domésticos") le cedieron el paso, Roglic aceleró y se llevó con él, notoriamente, a Mas y Landa. Carapaz cedía. O'Connor más. Perdía arriba unos 30 segundos. Estaba solo, sin compañeros.
Los ocho kilómetros de descenso hasta la meta de Padrón vieron la lucha del deshilachado grupo cabecero por el triunfo de etapa, que sonrió al irlandés Eddie Dunbar (Jayco). Detrás, de entre los notables, Roglic, Mas y Landa. Un poco más lejos, Carapaz, que perdería 15" con relación a Roglic. Y tirando como un poseso de su pelotón, tratando de minimizar daños, O'Connor, que entregaría 37".
Esta es una Vuelta en tobogán y tiovivo con O'Connor y Roglic aguantando y cediendo, cediendo y aguantando. De momento, en sus altibajos, dominan la partida. Los demás (Carapaz, Mas, Landa) orbitan a su alrededor y alrededor de sí mismos, en un movimiento de traslación y otro de rotación. Vienen etapas importantes, la primera con la llegada en alto en la Estación de Montaña de Manzaneda, de 1ª. Que siga la fiesta. O el duelo.
El traspaso de Giorgi Mamardashvili al Liverpool no es la última operación del Valencia en el mercado de fichajes. El club quiere reforzar la plantilla de Rubén Baraja, eso sí, sin invertir ni un euro. Una temporada más, acude a operaciones de última hora con otros equipos para negociar cesiones. En esta ocasión había apalabrado con el Aston Villa el préstamo hasta junio del centrocampista argentino Enzo Barrenechea y con el Clermont de la segunda división francesa la del central belga de 27 años Maximiliano Caufriez.
Sin embargo, la llegada de Barrenechea, de 23 años, está paralizada. Se trata de un pivote que llegó al equipo de Emery el pasado mes de junio tras pagar a la Juventus ocho millones de euros. Los villanos, dada la buena relación de Emery y Damià Vidagany con Baraja, veían como opción interesante enviarle a Valencia para tener controlada su progresión y garantizarle minutos en una liga competitiva. Sin embargo, decisiones internas del Aston Villa relacionadas por el mercado en la Premier le han hecho paralizar un acuerdo que estaba apalabrado.
En el caso del central belga, su llegada se está ultimando. Caufiez salió de su país en 2022 camino del Spartak de Moscú para después recalar en Francia. La cesión podría llevar aparejada una opción de compra el próximom mes de junio.
Ahora bien, estas dos operaciones están cerradas de manera verbal, pero están condicionadas a la marcha de Cenk al Valladolid, que lleva días a punto de cerrarse, y la posible salida de André Almeida camino del Benfica o de algún otro jugador del centro del campo. Sólo en esos casos llegarían a Paterna.