Un estadio de pesadilla, un Julián de vuelta y deberes para el Metropolitano: "Nuestra gente va a morir por nosotros"

Un estadio de pesadilla, un Julián de vuelta y deberes para el Metropolitano: “Nuestra gente va a morir por nosotros”

Luis Aragonés fue el primero que perdió en el Jan Breydel Stadium como inquilino del banquillo del Atlético en 1978. Fue un 2-0 en los cuartos de final de la Champions, entorno habitual de encuentro entre belgas y rojiblancos. En el 92, el Sabio de Hortaleza volvió a caer 2-1, pero esta vez fue en la Recopa. Simeone no ha podido cambiar la tradición del Atlético aunque de sus tres encuentros en territorio belga sólo ha logrado una derrota y dos empates, como el de ayer. "A todos los equipos que han pasado por acá, salvo el Arsenal, les han competido muy bien, siempre ha logrado estar con ventaja", concedió el Cholo .

Son sólo pilares de cemento. Muros grises de brutalismo belga con más mito que historia. Apenas tiene 50 años este recinto que nació como Olympia y terminó con el nombre del héroe local de la Batalla de las Espuelas de Oro. Jan Breydel expulsó a los franceses en el siglo XIV y sigue negando la victoria a los rojiblancos en el XXI. "Ellos juegan bien, es un equipo dinámico, el que más intensidad tiene en la Champions", explicó el argentino.

Y eso que las cosas comenzaron de cine con un Julián Álvarez con un aire nuevo. Ese que da el retorno de la confianza. Ese que tenía en su gesto cuando cogió el balón tras esperar dos minutos como el VAR señalaba penalti por manos de Seys. Zambombazo arriba y gol. Dos tantos en sus dos últimos duelos como titular. Pero pese a su ventaja, y a conseguir dos veces más estar por delante, el Atlético naufragó. "Hoy nos faltó contundencia defensiva", apuntó el técnico.

Y es que los rojiblancos han concedido ya 18 goles en la máxima competición continental, los mismos que en la liga 2014/2015. No han conseguido mantener la portería a cero en ningún partido y lo cierto es que el equipo no gana como visitante en una eliminatoria de Champions desde 2022.

Todo queda para un Metropolitano que siempre fue un fortín hasta que el Bodo lo conquistó para frustrar las escasas opciones rojiblancas para el top-8. "Sabemos lo que es el Metropolitano. El Atlético es el gran favorito, pero nosotros podemos jugar al fútbol", admitió Ivan Leko, técnico del Brujas.

No obstante, el serbio confirmó que su equipo jugó ante un conjunto rojiblanco que "tiene más fortalezas que debilidades" y mantuvo el favoritismo del Atlético para clasificarse para los octavos de una Champions en los que se encontrarían con el Tottenham o el Liverpool, según el sorteo del 27 de febrero.

La fuerza del Metropolitano

Los jugadores del Atlético sí confían en la fuerza de jugar como local. Molina y Pubill quisieron resaltar la importancia del Metropolitano para la vuelta. "Será clave. Nuestra gente va a morir por nosotros", admitió el central catalán mientras que el argentino habla de "espectáculo" en Madrid.

Lo cierto es que el catalán sigue mostrando un nivel impresionante pese a haber encajado hoy tres goles en contra. No ha perdido un duelo y a Simeone le alegra el desempeño de un jugador que le costó casi cuatro meses de mili el tener continuidad. "Necesitamos jugadores que tomen decisiones. Me pone contento y bienvenido su momento", concedió a su pupilo.

El Atlético se ahoga al final en Brujas y lo deja todo para la vuelta

El Atlético se ahoga al final en Brujas y lo deja todo para la vuelta

Había brujas que exorcizar en Bélgica. El Jan Breydel Stadium es una pesadilla para el Atlético y eso que este conjunto arquitectónico de cemento con capacidad para 30.000 ruidosos aficionados no es uno de los fortines europeos. Cero victorias en la historia rojiblanca. Había que apelar a la magia. Y los hechiceros del Atlético aparecieron, pero luego se dejaron engatusar hasta perder una triple ventaja. El Atlético se deja deberes para la vuelta y la maldición continúa vigente. Hay que sudar los octavos. [Narración y estadísticas, 3-3]

El partido comenzó frío, como no podía ser de otra manera. Una lluvia helada te calaba los huesos y complicaba la precisión rojiblanca. No obstante, los colchoneros querían apabullar a un Brujas que no terminaba de encontrarse cómodo. En el minuto tres, una jugada al primer toque estuvo a punto de cazarla Griezmann al costado izquierdo de Mignolet. El balón terminó en córner y a raíz de ese saque de esquina Seys decidió cometer la imprudencia que ya no permite el VAR ni el nuevo reglamento. Dos minutos de suspense... penalti.

Fue Julián no sólo el que lo marcó sino el que fue a por la pelota decidido a ejecutar su lanzamiento. Su falta de confianza ya es historia. Descorchó la botella ante el Barça y ahora no hay corcho que le sujete. Se adelantó el Atlético en un campo maldito. E iba a costar la maldición, porque el tanto del argentino espoleó a los belgas que se echaron encima de la portería de Oblak con Tresoldi.

El Atlético empata contra el Brujas en Champions: "Faltó contundencia defensiva"

El ataque belga era tan violento que cualquiera diría que en frente estaban los tercios españoles. Jugaban sin red y buscaban el fallo en salida del Atlético y lo encontraban. Molina y Llorente tuvieron algunos capitales que el Brujas no aprovechó y eso que se encontró con una jugada calcada a su penalti, pero la mano de Hancko estaba más abajo.

Pese al acoso belga, las oportunidades más claras antes de que Nyberg pitara el descanso fueron para Lookman. El nigeriano a punto estuvo de doblar la ventaja tras una gran jugada de Giuliano, pero tapó de manera milagrosa Sabbe. Sin embargo, lo consiguió tres minutos más tarde tras un saque de esquina maravillosamente sacado por Griezmann. Había mucho ganado con ese otro tanto antes del descanso, pero no todo.

De hecho, los belgas recortaron nada más volver de vestuarios. De nuevo, un córner. Un barullo en el área encontró la testa de Tresoldi pero su remate fue bien respondido por Oblak, que no pudo atajar la respuesta de Onyedika. El VAR dio algo de suspense al tanto por la posición del italiano, pero finalmente le dio validez. Nada es fácil en esta Champions. Tampoco Brujas, un equipo que cuenta con una grada caliente pese la temperatura que gastan en invierno.

Onyedika y Tresoldi, los goleadores del Brujas.

Onyedika y Tresoldi, los goleadores del Brujas.NICOLAS TUCATAFP

Los belgas se agarraban al buen hacer del espigado Vannaken, capitán y general del conjunto azul y negro, y al menudo Stankovic, que lanzaba a placer a Diakhon a falta de Forbes. De hecho, el francés encontró en una de sus internadas a Tresoldi que batió a Oblak casi en área pequeña. Todo lo remado y conseguido se esfumaba en 10 minutos fatídicos. Había que ver la manera de recuperarse del golpe. Simeone lo quiso hacer a través del balón y para ello sustituyó a Lookman por Baena. Mucho que exigir al almeriense según el argentino.

Sorloth no pudo

Pero el que ya no tiene nada que demostrar, a juzgar por su rendimiento en el último mes, es Sorloth. El noruego sustituyó a Griezmann y la primera que tuvo la mandó a la cruceta. Con él se ganaba la profundidad que estaba faltando desde la ventaja en el marcador. La volvió a tener tras un pase de Baena que detuvo Mignolet y luego despistó a Ordóñez para que el central se la metiera en su portería.

Se las prometían felices los rojiblancos, pero las brujas tienen muchas vidas como demostraron en el 90. Tzolis definió la última oleada belga y apagó las ilusiones de romper la maldición, pese a la última opción de Sorloth. Malditas Brujas.

Simeone y las dos caras del Atlético: "Es difícil que un futbolista salga a jugar mal"

Simeone y las dos caras del Atlético: “Es difícil que un futbolista salga a jugar mal”

Cerrada la posibilidad de meterse entre los ocho primeros. Habiendo conseguido una victoria épica ante el Inter y una derrota sonrojante frete al Bodo Glimt en la fase de grupos, este Atlético de dos caras llega a la repesca de la Champions ante el Brujas con la necesidad de mostrar su mejor cara para no quedar apeado de la máxima competición continental.

Simeone tiene claro que no es una cuestión de elegir partidos, como insinuó Oblak tras el encuentro ante el Rayo Vallecano en Leganés donde los rojiblancos encajaron tres goles y apenas generaron peligro. Habló el argentino de buenos y malos partidos. "Los futbolistas salen con motivación siempre. Es difícil que un jugador salga a perder o jugar mal. Es complicado manenter esa regularidad, sucede en todas las ligas", explicó el técnico.

Va a ser importante sacar un buen resultado de un campo en el que no tienen buenos recuerdos los rojiblancos. Tres derrotas y un empate es el balance del equipo en el Jan Breydel, resultados que preferirán no repetir si quieren continuar su andadura en esta Champions. "Vamos a encontrar un rival, salvo ante el Arsenal, con resultados de local importantes ante Mónaco, Marsella, Barça...", ha apuntado el entrenador.

Y precisamente el campo es un factor muy importante en un Atlético que tiene especial vulnerabilidad lejos de su estadio más allá de los nombres. Porque Simeone ha querido resaltar que "el equipo es de todos, no de 10", aunque está muy contento con el rendimiento de la pareja Pubill-Hancko y se ha permitido incluso el lanzar un dardo a Clement Lenglet por su rendimiento en Butarque y salvado a Giménez.

El Cholo ha encontrado esta temporada un término medio entre su habitual partido a partido y el queremos ganar el torneo que lanzó por primera vez el año pasado, sólo para campeonatos con eliminatorias. "El objetivo es pasar y estar en la siguiente ronda, luego llegar hasta donde se pueda", ha explicado.

Koke, por su parte, no se pone ningún tipo de presión con la necesidad de sacar un resultado postivo de Brujas y dice que hay que "disfrutar". El capitán ha acompañado a su técnico en rueda de prensa y ha coincidido con él en que "ojalá poder jugar todos los partidos como ante el Betis y el Barcelona", pero que son "personas" y a veces las cosas simplemente "salen mal". "Estamos en una montaña rusa y tenemos que buscar esa regularidad", ha declarado.

El mediocentro colchonero dice tener "ganas de revancha" de las derrotas que ha sufrido el equipo y dice que espera que la tercera vez que juegue en el Jan Breydel, "toque ganar". "Siempre que me pongo la camiseta del Atlético quiero ganar, máxima motivación. Sólo pienso en el partido de mañana", ha espetado.

Pocas bajas

El equipo cuenta con las bajas de Nico, que se lesionó ante el Rayo, y de Barrios. Así que Koke volverá, con toda seguridad, a ocupar una de las plazas en el mediocentro rojiblanco. A sus 34 años, ha bromeado con que muchos le habrían jubilado "por viejo", pero está en una gran temporada y disfrutando de muchos minutos.

"No lo sé si es mi mejor momento, estoy en el que me toca, para lo que necesite el equipo. Soy de los primeros que anima", ha mantenido el futbolista que ha explicado que su propio técnico le dice que estar bien no depende de la edad.

Los lamentos del Barça por la fragilidad defensiva: "Hay que reaccionar, no queda otra"

Los lamentos del Barça por la fragilidad defensiva: “Hay que reaccionar, no queda otra”

Actualizado Miércoles, 5 noviembre 2025 - 23:30

El 3-3 cosechado finamente a domicilio ante el Brujas dejó mucho más contentos a los locales que a un Barça que, después de vencer el pasado fin de semana al Elche por 3-1, necesitaba un triunfo mucho menos taquicárdico para tratar de afianzar una reacción que no acaba de llegar del todo. Eric García lo dejaba muy claro nada más terminar el duelo en los micrófonos de Movistar Liga de Campeones. "Hay que reaccionar, no queda otra", lanzó el central azulgrana, quien se marchó del duelo con quizás algo más que una sospecha de tener la nariz rota tras un choque con un Vermant acelerado hasta el extremo en los compases finales de un encuentro.

"Creo que me ha roto la nariz", confesaría por su parte, abatido, el de Martorell, afianzado en el esquema titular de Hansi Flick y a quien esta circunstancia le obligará, como mínimo, a jugar con una cierta incomodidad durante un tiempo.

Una incomodidad que, dicho sea de paso, la zaga barcelonista en pleno no logra sacudirse del todo. "Nos están creando mucho peligro en los contraataques, con dos pases se plantan dentro del área. Es algo que tenemos que mejorar. El equipo ha reaccionado, pero, cuando empatas y a continuación vuelven a marcarte gol, es complicado", aseveró el defensa, quien quiso dejar claro que la responsabilidad no corresponde solo a la última línea.

"Atacamos y defendemos todos. Tenemos pérdidas que favorecen al rival y eso es algo que hay que tratar de minimizar", reflexionó un Éric García que lamentó además que, después de que el Brujas plantara prácticamente el autobús en tareas defensivas para frenar las acometidas azulgranas, el colegiado del duelo acabara mandando al limbo la que podría haber sido su última opción para rascar en el último suspiro la victoria. "Después de las pérdidas de tiempo que ha habido, con los cambios y todo, podría haber dejado el córner", lamentó el defensa.

"Hay cosas que tenemos que ajustar, lo sabemos, lo estamos trabajando, pero no siempre lo transmitimos al campo. Estamos débiles en la contra por temas de vigilancia, de presión arriba, cómo nos posicionamos atrás... Un poco de todo", analizó por su parte un Frenkie de Jong que también hizo un llamamiento a mejorar y fue terriblemente contundente con las comparaciones con el curso pasado. "Tenemos que dejar atrás el pasado, porque tampoco fuimos el mejor de Europa, no ganamos la Champions y encajamos demasiados goles", sentenció el centrocampista holandés. En su opinión, el reparto de puntos en Brujas fue sin duda una gran ocasión perdida.

"Es un partido que tendríamos que haber gando, pero obviamente tenemos que hacer las cosas mejor", zanjó. Un encuentro que, a su vez, tuvo un gran susto previo para los visitantes, después de que uno de los autobuses que llevaba a aficionados azulgrana al estadio se incendiara por una bengala encendida desde dentro del propio vehículo. Afortunadamente, pese a que el autocar acabó siendo pasto de las llamas, no hubo que lamentar que se produjeran heridos de gravedad.

Marco Asensio deja al Aston Villa a un paso de los cuartos

Marco Asensio deja al Aston Villa a un paso de los cuartos

No lanzaba un penalti desde un partido de Copa del Rey ante el Fuenlabrada, allá por octubre de 2017, durante su segunda temporada en el Real Madrid. Tampoco marcaba en Champions desde los cuartos de 2023, en su última campaña de blanco. Contra toda lógica había iniciado como suplente ante el Brujas, pero Marco Asensio tomó ayer el balón en el minuto 88 para certificar desde los 11 metros el triunfo del Aston Villa, con pie y medio ya en los cuartos de final, donde el mallorquín podría cruzarse con el PSG, el club al que pertenece.

La mera presencia en esta eliminatoria, primera desde 1991, suponía ya un hito en el Jan Breydel. El Brujas, que venía apuntando maneras en la liguilla, ridiculizó al Atalanta en la repesca, así que no iba a dejarse atemorizar por las dificultades propias de un rival que este curso ha gastado más de 214 millones de euros en fichajes. Tampoco por el rápido 0-1 de Leon Bailey, con un certero zurdazo tras un saque de esquina cabeceado por Tyrone Mings.

En 10 minutos iba a empatar Maxim De Cuyper, que formaba de lateral zurdo, pero que se sumó al ataque para cruzar a la red una dejada de Christos Tzolis. Bonito modo de festejar su centésimo partido con Las Gacelas. Era un hecho que los jugadores de Nicky Hayen hacían justicia a su apelativo. No sólo Tzolis, sino fundamentalmente Chemsdine Talbi, un zurdo de 19 años que ya maravilló en Bérgamo.

Martínez, providencial

Durante ese tramo inicial, el Aston Villa no titubeó ante el intercambio de golpes, porque cuenta con futbolistas tan prometedores como Morgan Rogers. En cada carrera del canterano del Manchester City se intuía algo, como en cada acción de Marcus Rashford. Sin embargo, a partir de la media hora, Unai Emery quiso bajar las pulsaciones, cediendo el balón, silbando hacia otro lado. El Brujas quiso creérselo y Emiliano Martínez salvó abajo el remate de Talbi que parecía el 2-1.

Emery manoteaba en la zona técnica, nervioso ante los avances de Tzolis, pero el partido empezaba a estabilizarse justo donde más le convenía. Sin ritmo en la circulación, el mero dominio belga ni siquiera hacía cosquillas por los dominios de Martínez. Y cuando suturó todo lo que pareciese una herida, el técnico guipuzcoano se lanzó a degüello, con un cuádruple cambio en el minuto 64: Asensio, Matty Cash, Boubacar Kamara y Jacob Ramsey por John McGinn, Rashford, Bailey y Axel Disasi.

50 partidos como suplente

La recompensa de un cruce de cuartos ante Liverpool o PSG resultaba demasiado goloso para dejar escapar la ocasión. El Brujas había cedido en su entusiasmo y Asensio sólo se demoró cuatro minutos en exigir el máximo a Simon Mignolet. Se trataba del partido 50 del mallorquín como suplente en la Champions, donde apenas ha disputado 20 como titular. Era el momento del Villa.

En otra incorporación de Rogers, esta vez como extremo diestro, su centro raso fue desviado por Brandon Mechele, ese central ataviado con una máscara. Aun sin tiempo para reponerse, Tzolis cometió una imprudencia ante Cash, imputable a su falta de práctica en ciertas funciones. Asensio asumió la responsabilidad, impávido, resuelto, definitivo.

La nueva vida de Marco Asensio con Unai Emery: un cedido de lujo para el Aston Villa

La nueva vida de Marco Asensio con Unai Emery: un cedido de lujo para el Aston Villa

El único partido que había jugado como titular esta temporada en la Champions se remontaba al pasado 6 de noviembre. Fue ante el Atlético en el Parque de los Príncipes y sólo aguantó 67 minutos sobre la hierba antes de dejar su puesto a Kang-in Lee. Hoy, cuatro meses después, Marco Asensio volverá a formar de inicio en la ida de octavos ante el Brujas. Pero no con la camiseta del PSG, sino con la del Aston Villa. No a las órdenes de Luis Enrique, sino a las de Unai Emery. No como delantero, sino en la posición de '10'.

Desde hace justo un mes, Asensio parece otro futbolista en Birmingham, donde llegó como cedido, convirtiéndose en la guinda del pastel de Monchi. Previamente, el director deportivo ya había cerrado los fichajes de Donyell Malen, por el que pagó 25 millones de euros al Dortmund, y Andrés García, el prometedor lateral zurdo procedente del Levante. También la cesión de Marcus Rashford, aquel apabullante talento que nunca pudo desarrollarse en el Manchester United. Pero a diferencia del resto, Asensio era casi una obsesión para Emery, que le había abrasado a llamadas desde semanas atrás.

«Hablé muchas veces con Unai y me transmitió muchas cosas: cómo trabaja el cuerpo técnico, cómo eran sus futbolistas, cómo es Villa Park. Me confirmó la confianza que tenía en el club y lo que estaba creando», dijo el ex madridista poco después de aterrizar en Birmingham. No se trataba de la primera vez que el ex técnico del Sevilla preguntaba por él. Ya lo hizo en el verano de 2023, cuando su Aston Villa había logrado el billete para la Conference League. Pero la tercera competición continental no se antojaba precisamente apetecible.

18 minutos desde diciembre

El flamante proyecto de Luis Enrique parecía mucho más acorde para todo un campeón de tres Champions. Sin embargo, un traumatismo en el pie derecho complicaría su primer año en París. Esta temporada, la confianza del asturiano se redujo a la mínima expresión. Apenas 16 partidos, 10 como titular, entre agosto y enero. Desde diciembre, únicamente 18 minutos en 11 compromisos. En principio, el PSG sólo pensaba en un traspaso, dado que había alcanzado las seis cesiones permitidas por la UEFA. A última hora, después de traspasar a Cher Ndour del Besiktas a la Fiorentina, lograron vía libre para Asensio.

«Hablé con Marco sobre la posibilidad de jugar como número 10 porque es polivalente. También puede actuar por banda y por dentro. El desafío es extraer su mejor fútbol dentro de nuestra estructura», admitió el preparador guipuzcoano. No se trataba solamente de continuar con la progresión de los jóvenes Jacob Ramsey y Morgan Rogers. Ni de seguir potenciando a Ollie Watkins (13 goles y 11 asistencias). El ataque de Emery debía orbitar en torno a Asensio.

La baza de la FA Cup

Durante su citada entrevista con el Daily Mirror Asensio no dudó en explicar los motivos que le guiaron hasta Villa Park. «Una de las claves fue que Unai me dijo que me veía como número 10». Ubicado en esa posición ya formó de inicio en el 2-2 ante el Liverpool. Sólo tres días más tarde anotaría dos goles ante el Chelsea (2-1) y el pasado viernes, otro doblete ante el Cardiff en la quinta ronda de la FA Cup. Puesto que el cruce de cuartos se decidirá contra el Preston North End y dado que entre el Big 6 sólo sobrevive el Manchester City, no parece descabellado pensar que Emery podría guiar a los villanos a su primer título copero desde 1957.

El paso inmediato, sin embargo, ha de darse hoy en el Jan Breydel ante el Brujas, un rival que ya les sorprendió en la liguilla (1-0). Aquella noche será siempre recordada por el grotesco error del central Tyrone Mings, que tomó en el área el balón con la mano tras un saque con el pie de Emiliano Martínez. Hace sólo tres semanas, el cuadro belga borró del mapa al Atalanta en Bérgamo bajo el liderazgo de Chemsdine Talbi, un delantero de 19 años. El 5-2 global en el playoff ante el vigente campeón de la Europa League debe poner sobre aviso a Emery. No sólo porque se trata de la primera eliminatoria de Copa de Europa para el Aston Villa en casi cuatro décadas, sino porque en cuartos de final aguardarían el Liverpool o el PSG.

Savinho obra una remontada que vale la repesca para el City

Savinho obra una remontada que vale la repesca para el City

El drama se prolongó durante una hora en el Etihad Stadium, pero el descaro de Savinho hizo respirar de alivio a Pep Guardiola. La entrada del brasileño tras el descanso fue clave para la remontada ante el Brujas, que ni siquiera hubo de entregarse hasta el final, dado que los otros resultados allanaban a los belgas su acceso al playoff. [Narración y estadísticas (3-1)]

Desde el arranque, los hombres de Nicky Hayen mantuvieron un orden estricto. Sin dejarse llevar por el pánico, ni por los presagios de Guardiola, que había anunciado un asedio por tierra, mar y aire. Nada más lejos de la realidad. Horriblemente lentos y con total ausencia de ideas, los citizens ni siquiera remataron a portería durante la primera mitad.

El Brujas, con su férrea determinación defensiva, se atrevía incluso a montar algún contragolpe con los pies ligeros de Christos Tzolis. Al filo del descanso, Ferran Jutglà superó con facilidad a Nunes por el perfil izquierdo y el balón cayó a Raphael Onyedika. Demasiado sencillo para el nigeriano, que se estrenaba como goleador en la Champions.

Amarilla por protestar

Con ese fútbol, el City ni siquiera merecía la opción de una repesca, así que Guardiola, tras el descanso, buscó alternativas con Savinho, relevo de un irreconocible Ilkay Gündogan. El panorama iba a cambiar por completo con el brasileño, aunque el primero en mostrar su calidad fue Kevin de Bruyne, autor de un centro templadísimo que John Stones no acertó a cabecear a puerta.

A falta de verticalidad, el único que se animó a romper las líneas fue Mateo Kovacic, con una de sus clásicas conducciones desde la medular. El croata, ante la pasividad belga, definió el 1-1 con un preciso derechazo. Ni siquiera el empate podía tranquilizar a Guardiola, castigado con una amarilla por sus protestas al juez de línea, reclamando un fuera de juego.

El mejor ansiolítico sería Savinho, que se inventó un toque de zurdas asombroso para el infortunado gol en propia puerta de Joel Ordóñez. No conforme, el ex del Girona bajó con el pecho un envío de Josko Gvardiol para definir el 3-1 con la derecha. Incluso con ese resultado, el Brujas seguía con vida en el torneo, gracias al contundente 1-4 del PSG en tierras alemanas.

Dembélé y Vitinha festejan el 0-4 en Stuttgart.

Dembélé y Vitinha festejan el 0-4 en Stuttgart.AFP

Porque no hubo historia en el Arena Stuttgart, donde los locales habían ganado cuatro de sus cinco últimos partidos en la Bundesliga. Sin embargo, el PSG se mostró al fin consistente, dominando las áreas, su punto flaco hasta ahora. El 0-1 llegó con una impecable acción a balón parado, con el saque de Ousmane Dembélé desde la esquina, el asombroso toque de espaldas de Doué al segundo palo, donde cabeceó Bradley Barcola, arrasando incluso con la tibia salida de Fabian Bredlow, que acabó dolorido entre sus propias redes. Otra muestra del salto de calidad para el máximo realizador de la Ligue 1.

La ventaja sentó muy bien al equipo de Luis Enrique. La zancada de Barcola, con una arrancada por la izquierda a casi 50 metros de la portería, resultó inabordable. Dembelé acompañaba la acción en el segundo palo y sólo tuvo que empujar el 0-2. En un principio, la acción fue invalidada por fuera de juego, pero el VAR corrigió al juez de línea.

Acompasado por Vitinha, el PSG generaba su mejor fútbol, con una verticalidad inabordable. No sólo Barcola aterrorizaba a Josha Vagnoman. Dembelé parecía otra vez ese extremo capaz de cualquier maravilla ante Maximilian Mittelstädt, todo un internacional con Alemania. Pasada la media hora, el ex azulgrana convirtió el 0-3 con insultante facilidad. Tras la pausa, completó su hat-trick y el Stuttgart apenas pudo maquillar el resultado gracias a Chris Führich (1-4).

La venganza de Nuri Sahin: alumno de Klopp, máster en Harvard y el sueño del '5' del Madrid

La venganza de Nuri Sahin: alumno de Klopp, máster en Harvard y el sueño del ‘5’ del Madrid

Nuri Sahin (Lüdenscheid, 1988) sabe de herencias. Fue uno de los primeros en ponerse el '5' de Zidane en el Madrid cuando todavía nadie había sido capaz de portarlo durante varios años seguidos y este año ha asumido el banquillo del Borussia Dortmund, último finalista de la Champions. Después de Cannavaro y Gago, le tocó el '5' a él. Era 2011 y Mourinho le había elegido como centrocampista clave para el futuro del Madrid. Tenía 23 años y todo para triunfar, pero las lesiones lastraron su paso por un Bernabéu al que hoy regresa para clamar venganza: la suya personal y la del Dortmund, que hincó la rodilla en Wembley ante los blancos el pasado mes de junio.

Sahin fue el cerebro del éxito del cuadro alemán la pasada temporada. Llegó en diciembre para ser el asistente de Edin Terzic, pero su inclusión fue clave en el devenir de la campaña del cuadro alemán. Tanto que la directiva no dudó en darle el puesto cuando decidió terminar con la etapa de Terzic. No ha cambiado mucho el panorama en Dortmund, porque el conjunto minero lidera la Champions con dos goleadas en dos partidos: 0-3 al Brujas y 7-1 al Celtic.

Cuentan en Dortmund que a Sahin no le ha temblado el pulso y que lleva los galones de entrenador en la sangre. Habla cinco idiomas, clave en un vestuario multicultural, e incluso un master en Gestión Deportiva en la Universidad de Harvard, logros académicos que ha acompañado a su propia experiencia futbolística. La positiva y la negativa.

Porque la carrera de Sahin no se entiende sin el sufrimiento por las lesiones, circunstancia capital para que a los 36 años ya sea entrenador de máximo nivel. Después de su corto paso por el Madrid y tras fracasar también en el Liverpool, volvió a su casa, a Dortmund. Allí arrancó con buen pie pero en la tercera temporada volvió a sufrir una grave lesión de rodilla. Tenía 26 años y se acercó del todo al aprendizaje para los banquillos.

Una lesión, 'clave' en su aprendizaje

Tanto en Alemania como en España, Sahin era uno de esos jugadores con mente de entrenador. Solía apuntar ejercicios y discursos en una libreta y sus problemas físicos le llevaron a acelerar sus lecciones para ser técnico. «Con esa lesión empecé a disfrutar pensando en tácticas, sesiones de entrenamiento, reuniones, análisis de vídeo... Todas estas cosas relacionadas con el entrenamiento», admite. Se hizo cargo del equipo de su niñez, el Meinerzhagen, mientras se recuperaba de su lesión en el Dortmund, y comenzó a deslizar su interés en poner fin a su carrera. Dejó el Borussia y fichó por el Antalyaspor turco, y sólo necesitó un año y medio para que le ofrecieran dar el salto del campo al banquillo. Así lo hizo. 24 meses después, volvió a Dortmund.

Su buen hacer en Turquía llamó la atención del Dortmund, que a mitad de la pasada temporada le ofreció el puesto de asistente. Era un mensaje claro: querían que fuese su siguiente entrenador. Seis meses y una final de Champions más tarde, Sahin aterriza en el Bernabéu convertido en técnico.

Alumno de Klopp, admite que conversa de forma constante con él y que le pide consejos. Admira la presión de sus equipos y la motivación que fue capaz de darle a sus vestuarios. Ambos, técnico y futbolista, lograron juntos la histórica Bundesliga de 2011.