Ya sólo quedan ocho equipos aspirantes a la Champions League; los ocho mejores equipos de Europa. La competición más importante del continente llega a su fase decisiva, a los cuartos de final, y tres equipos españoles, Real Madrid, Barcelona y Atlético de Madrid, mantienen sus opciones al título.
En el sorteo que se celebrará este viernes en la sede de la UEFA en Nyon (12.00 horas, Movistar Liga de Campeones), los tres conocerán a sus rivales en una ronda ya sin restricciones. Entre el 9 y 10 de abril -ida- y el 16 y 17 del mismo mes -vuelta- conjuntos del mismo país o que ya se hayan encontrado en la fase de grupos podrán enfrentarse por un puesto en semifinales.
Para todos los equipos presentes en los bombos hay un rival a evitar: el Manchester City que entrena Pep Guardiola. Pese a que no domina la Premier League como en años anteriores, el vigente campeón viene de una liguilla impoluta y de unos octavos de final sin complicaciones ante el Copenhague. Nadie quiere viajar a Manchester, aunque en esta eliminatoria no hay adversario sencillo. De hecho, el Arsenal de Mikel Artera, que lidera la Premier por delante del propio City, es el otro candidato inglés, otro duro oponente.
Junto a los tres equipos españoles y los dos conjuntos inglés, en el sorteo de los cuartos de final también estarán dos equipos alemanes, el Bayern de Múnich y el Borussia Dortmund y el PSG. La escuadra francesa dirigida por Luis Enrique también infunde respeto, sobre todo por el excelente momento de su estrella Kylian Mbappé, y posiblemente los dos aspirantes de la Bundesliga puedan ser los deseados por los conjuntos españoles, pese a su alto nivel.
El Bayern está perdiendo su dominio en Alemania frente al Bayer Leverkusen y el Borussia Dortmund, que este miércoles superó al PSV, tiene una plantilla muy joven.
¿Cuánto debe cambiar el análisis de un partido y de un equipo por un penalti? ¿Sería el Atleti peor si un Jan Oblak legendario no hubiera aniquilado los fantasmas de Milán? ¿Qué diablos les cuento yo ahora?
Cuando Memphis forzó la prórroga in extremi
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Mientras 'ardía' la avenida de Arcentales, una madre vestida con la camiseta de Griezmann disfrutaba con su hijo de la maravillosa puesta del sol que se ve desde el parque del estadio Metropolitano. Es la perfecta metáfora del contraste que vive hoy este Atlético de Madrid. La llama y la calma. Era día de llama. De remontada y de intensidad... De rugidos. Rugió el león, rugió el Metropolitano y rugió Oblak. [Narración y Estadísticas, 2-1]
El esloveno volvió por sus fueros con una gran actuación durante el encuentro y con una parada decisiva en la tanda de penaltis. Su performance merecía los cuartos de final de la Champions, lugar que n oocupaba el Atlético desde la 2021/22. El equipo necesitaba fuego, sí, pero también calma. Sólo había que remontar un 1-0.
Así, desde un bloque medio con las líneas muy juntas, cerrarían todos los pasillos interiores que tan bien ataca el equipo de Inzaghi, con esa movilidad tan característica que le mantiene ya con 16 partidos seguidos sin perder. El plan funcionó de inicio con un robo de Molina que generó el primer 'uy' en la grada y una salida de Lino, como un cohete por la banda izquierda, cuya finalización exigió una buena parada de Sommer.
Como dos rivales que se miran al espejo, Dumfries quiso responder al brasileño apenas dos minutos después. Oblak, el Oblak que necesita el Atlético, apareció para negar el gol al neerlandés. Lautaro se desesperaba porque estaba solo al palo largo. Minuto 14 y el partido era un vaivén de emociones, juego y ocasiones. Era todo lo que se puede esperar de una noche de Champions en un duelo de estrellas.
Barella y Lautaro eran dos de las que estaban en el césped. El primero era la batuta de los neroazzurri, el segundo, el vértice sobre el que se montaba la ofensiva. Aunque el argentino apenas levante 174 centímetros del suelo, es increíble su juego de espaldas y la manera de aguantar las embestidas de Savic y Witsel. Aunque al final de la noche la suerte le fuera esquiva, el partido del Inter fue suyo.
Su homólogo, Morata, debía responder al desafío del 9. Escribíamos en este periódico que ambos estaban en el mejor año de sus carreras, así que el duelo estaba servido. Las contras del Inter eran cosa de Lautaro, pero el primer remate a puerta fue un cabezazo del madrileño, blando, pero bien dirigido. 1-1 en el duelo particular.
Resultado que se puso en el marcador tras dos minutos de locura disputada la primera media hora de partido. El primero que golpeó fue el Inter. Lo hizo aupado a una pared de sus dos estrellas y a una llegada fulgurante de Dimarco, quien remachó la descarga de Barella en el punto de penalti.
Dimarco, tras marcar el primer gol del partido.Juanjo MartínEFE
Y respondió a quien más esperaba el partido. Griezmann comenzó el partido en cuerpo, pero no en espíritu. Fallón, cabizbajo y sobre todo sin sonreír y, si él no sonríe, al Atlético le cuesta más hacerlo. El equipo sabe luchar, presionar, morder, pero le falta algo de creatividad y esa es la característica fundamental del juego del Principito.
Y, aunque la creatividad tardó en llegar, apareció la efectividad. Un fallo estrepitoso de Pavard le valió, al borde del fuera de juego, para remachar ante Sommer al borde del área pequeña. Casi hace el segundo cinco minutos después, pero la defensa interista repelió otro disparo suyo dentro del área. Bienvenido Principito.
Griezmann celebra el empate del Atlético.MariscalEFE
Terminó el francés la primera mitad como comenzó la segunda, percutiendo. Lástima que le cayó a la derecha un pase atrás de Llorente y disparó blando a las manos de Sommer. Tuvo otra 10 minutos después, pero Morata no le vio y remató mal arriba. Si la deja pasar se quedaba solo el francés. Se hubiera caído el estadio si culmina la remontada de la eliminatoria en la portería del fondo sur del Metropolitano.
El partido avanzaba y el cronómetro apretaba en la cabeza del Cholo. El argentino, que en varias fases del partido pedía calma, en el 70 declaró fuego. De Paul y Lino al banquillo, Riquelme a la izquierda y Correa en punta con Morata. Griezmann al medio campo a intentar recuperar la creatividad perdida. Necesitaba una sacudida el encuentro que había perdido lustre con el paso de los minutos.
La sacudida casi se la da Lautaro al Atlético de Madrid tras conducir dos contras con maestría y dejar solos a Thuram y a Barella. Afortunadamente, el francés no tiene el temple del argentino y el italiano llegó fundido a los últimos metros. Ambos definieron mal.
Los últimos diez minutos de partido eran un toma y daca donde el gol podía encontrarse en cualquiera de los lados. Memphis pudo empatar en dos ocasiones. La primera tras una gran jugada de Correa, esta noche sí, el gran agitador que necesitaba Simeone en los metros finales. Y la segunda tras un gran disparo al poste.
El león
Y tanto insistió el león que terminó por encontrar a su presa. Lo haría tras un gran pase de Koke. El neerlandés se revolvió bien y remató fuerte y al palo. Eliminatoria empatada a cinco minutos del final. El Inter, plagado de defensas, grogui. El Metropolitano en ebullición. Y Riquelme pudo evitar la prórroga en sus botas cuando la creatividad de Griezmann había vuelto. Una pena.
El Inter, lejos de afectar el golpe en el tiempo añadido, mostró una versión más parecida al partido de ida. Mas agresivo y más intenso. Thuram amagó con un cabezazo que silenció a la grada. Y era el Atlético el que esperaba cazar una contra. En cuestiones de caza, lógicamente, hay que llamar al león. Esta vez, Memphis no pudo encontrar el gol tras una gran jugada de Riquelme. El partido se iba a decidir por los pequeños detalles.
Un córner por ejemplo, como el que remató Lautaro, pero no encontró portería. Un 'valderrama' de Thuram a Savic, que el VAR pudo interpretar de otra manera. O la sustitución de Griezmann... los caminos del Cholo son inescrutables. Nada pasó y el partido se decidió en los penaltis. La suerte más injusta en el fútbol. Lo fue con Lautaro, el mejor del Inter y el que falló el penalti definitivo. Pero no con el Atlético que creyó y rugió como nunca.
Un golpe al principio, otro al final y en medio 92 minutos de pura resistencia. El Borussia Dortmund se cuela entre los ocho mejores equipos de la Champions con un ejercicio de supervivencia ante un PSV Eindhoven que lo dominó pero cayó víctima de su falta de acierto. [Narración y estadísticas:2-0]
El Dortmund se lanzó al partido con ansia de resolverlo cuanto antes, la misma que mostró Jadon Sancho por vestirse la camiseta de hijo pródigo que devuelve a los alemanes a los cuartos de final. No dejaron ni colocarse a un PSV que pareció totalmente desbordado, sin saber por dónde le iban a llegar los golpes ni cómo pararlos. La presión, la de los jugadores de Peter Bosz y la del Muro amarillo del Wetsfalia -que protestó contra la "codicia" de la UEFA-, les encerró en el área durante más de media hora. Avisó de lo que se les venía encima Maatsen, el lateral descarado que primero probó al meta neerlandés y que acabó provocando una jugada de rechazos encadenados a la que puso fin Sancho. Bajó la pelota al tierra, se fabricó el hueco y colocó el disparo entre los defensas neerlandeses sin que Benítez pudiera evitarlo.
Aquel joven talento que salió hace dos temporadas hacia el Manchester United para estrellarse en la Premier ha renacido con la vuelta a casa y quiere ser protagonista justo cuando las temporadas se deciden. Habían pasado sólo tres minutos y los alemanes ya habían deshecho la igualada y parecía que habían aprendido de lo ocurrido en Eindhoven, donde vieron cómo llegó el empate por culpa de un penalti. Ahora que tenían al PSV contra las cuerdas, tenían que rematarle.
Al papel de verdugo se sumó un ex, Malen, quebradero de cabeza por su velocidad en la banda y su disparo. Asistió a Füllkrug, que no acertó a rematar, y provocó que Benítez tuviera que encadenar dos paradas consecutivas al cazar la pelota que escupió a disparo de Brandt para volver a engatillar. No encontraba el PSV la forma de frenar lo que parecía un vendaval. Sin embargo, a la media hora la efervescencia alemana fue decayendo. Entonces se activó Dest por la izquierda, apoyado en Tillman y buscando Luuk de Jong, hasta entonces tan desaparecido como Bakayoco. Poco a poco se fue acercando al área mientras el Dortmund seguía cargando teniendo el peligro en la botas de Malen.
Eso no cambió en la segunda mitad, en la que Edic Terzic buscó a Hirving Lozano para generar más problemas y engrasar la manera en que el PSV inquietaba. Se lo tomó al pie de la letra el mexicano, que probó a Kobel con un latigazo en la primera jugada. El duelo había perdido tensión y eran los neerlandeses los que tenían el control y el peligro sin que el conjunto alemán lograra volver ser el impulsivo equipo que comenzó el partido. Fueron minutos en los que su guardameta Kobel se vio forzado a aparecer demasiado. Salvó un durísimo remate de Teze y cualquier pelota que fuera teledirigida a la cabeza de Luuk de Jong y hasta metió una mano magistral en un centro chut de Bakayoko después de sentar a Hummels. No tenía un minuto que perder el PSV mientras los nervios atenazaban a los alemanes.
Lesión, gol anulado y alivio en el añadido
Tenían el pase en el bolsillo, pero con una ventaja demasiado corta para un equipo que siempre coquetea con la desgracia. La primera fue la lesión de Sancho y la segunda el gol anulado a Füllkrug. No, la noche aún no permitía el suspiro de alivio. Lo pudo cortar De Jong si no hubiera enviado la pelota por encima del larguero cuando encaraba a Kobe. Pero lo provocó el veterano Marco Reus, en el añadido cerrando el pase a cuartos y exorcizando los fantasmas del Westfalia.
Con 16 años, David Raya se la jugó. Él y su familia, porque no es fácil enviar a tu hijo más allá del Canal de la Mancha a completar su adolescencia en Blackburn, típica ciudad industrial del norte de Inglaterra. Pero con apenas un par de entrenamientos, el portero convenció a los ojeadores del Rovers y le ofrecieron una beca en su academia. El conjunto británico pagó 10.000 euros al Cornellà, el equipo donde jugaba, y Raya dio el salto al fútbol inglés. 11 años después de aquello, con 27, es el hombre más buscado de Londres tras dar el pase al Arsenal a los cuartos de final de la Champions League tras la tanda de penaltis contra el Oporto.
El viaje de Raya ha sido meteórico. Alejado de las canteras más famosas, de los focos de las selecciones inferiores de la selección y de los grandes estadios, se ha curtido en los campos de las divisiones amateur del fútbol británico. Estuvo cedido en pueblos, como Southport, para ganarse un hueco en la primera plantilla del Blackburn Rovers. Luego el Brentford, luego la selección, luego el Arsenal.
Su historia es la de muchos hermanos pequeños. Él quería tener el balón y disparar a puerta, pero alguien más alto, más fuerte y mayor que él le 'obligó' a ponerse en la portería. Y a partir de ahí, el interés por los tres palos, pero siempre siendo 'especial'. Cuando llegó al Blackburn, los técnicos se sorprendieron por su manejo del balón por los pies, una virtud que le ha acabado ayudando a fichar por un equipo de toque como el Arsenal. Y es que a unos metros de la casa de Raya en Barcelona había un campo de fútbol sala en el que él y sus hermanos gastaron las zapatillas durante años. De ahí le quedó la pisada, el toque, el pase y la ausencia de miedo al verse presionado por un rival.
"Lo que más nos sorprendió fue su técnica y su atletismo. Jugó mucho al fútbol sala, así que estaba cómodo con la pelota. Además, hacíamos mucho fútbol-golf y fútbol-tenis con los compañeros y él era de los mejores", explicaba a Sky Steven Drench, uno de sus primeros entrenadores.
Tras fichar por el Brentford y conseguir el ascenso a la Premier, llegó uno de los partidos más importantes de su vida. En septiembre de 2021, su equipo se enfrentaba al Liverpool, terminaron 3-3 y Jürgen Klopp quedó impresionado con Raya. "Ese portero tendría que llevar el número 10", declaró el técnico alemán, sorprendido por la capacidad de pase del español. "Ha puesto algunos balones increíbles, que es exactamente lo que debes hacer ante nosotros".
Sus actuaciones con el Brentford levantaron el interés de muchos grandes de Europa. Bayern, Manchester United y Tottenham llamaron a su puerta, pero fue el Arsenal de Arteta el que le convenció, en parte gracias a una persona. Iñaki Caña, entrenador de porteros del conjunto 'gunner' desde 2019 y antes ayudante en el Brentford, donde coincidió con Raya. Dicho y hecho.
El verano pasado, el Arsenal llegó a un acuerdo con el Brentford para la cesión del portero español por 3 millones de libras, con una opción de compra de 27 millones. Viendo sus actuaciones, parece que se cumplirá el traspaso permanente. El cuadro de Arteta es el conjunto menos goleado de la Premier, con 24 tantos en 28 jornadas, y Raya ha disputado 22 encuentros. No pudo jugar los dos contra el Brentford por el acuerdo de cesión ni los 4 primeros tras su fichaje, en los que Ramsdale fue el titular, pero desde septiembre es indiscutible tanto en la liga doméstica como en Champions, donde el martes se vistió de héroe.
Detuvo los penaltis de Wendell y Galeno lanzándose con confianza hacia su palo izquierdo y devolvió al Arsenal a los cuartos de Champions 14 años después. Fan de Iker Casillas y con el cuerpo lleno de tatuajes (Pokemon, Dragon Ball, la fecha del ascenso a la Premier...), estará de nuevo en la lista de De la Fuente este viernes.
Se avecinan cambios importantes en la máxima competición continental de fútbol. La Champions, como ya se ha informado, cambia de formato y deja atrás los grupos previos a los cruces. Ahora 36 equipos disputarán una liguilla en la que los 24 primeros se clasificarán para la siguiente ronda, ya de enfrentamiento directo y eliminatorio. Y claro, estos cambios traen consigo una nueva forma de sortear los partidos, un sistema informático.
Se acabaron las manos inocentes que sacarán la bola de varios bombos, ya que según Kaveh Solhekol, reportero jefe de Sky Sports, este formato requeriría 900 bolas y entre tres y cuatro horas para sortear los choques, ya que en esa liguilla no se enfrentarán todos contra todos.
Sólo se mantendrá, por tratar de ser fieles a la tradición, la elección a mano de los equipos cabeza de serie (es decir los que estén en el bombo 1). Cabe recordar que en el sorteo habrá cuatro bombos, en los que estarán ubicados nueve equipos.
Por lo tanto, se ha decidido, según Giorgio Marchetti, secretario general adjunto y director de fútbol de la UEFA, que se utilice un sistema híbrido. Así, se seguirán sacando las bolas de los clubes principales, pero después, un programa informático de una compañía radicada en Hertfordshire (Inglaterra), decidirá qué ocho equipos serán los rivales de cada club del primer bombo. Todo auditado por Ernst&Young, una de las líderes mundiales en el sector.
Todos estos cambios lograrán reducir el tiempo de este nuevo tipo de sorteo y dejarlo en unos 35 minutos, justo el tiempo que suelen durar los emparejamientos con el formato actual.
Mikel Arteta estaba convencido de que David Raya no le iba a fallar. Es su apuesta para defender la portería del líder de la Premier League y ante el Oporto se convirtió en el héroe que lleva al Arsenal a cuartos de final 14 años después. Salvó todo el peligro que pudieron hacer los portugueses durante 120 minutos y adivinó la dirección de tres de sus lanzamientos desde el punto de penalti. Sólo uno acabó dentro de la portería y no evitó la locura del Emirates por ver a su equipo de nuevo entre los ocho mejores del continente.
Pudo haberlo evitado el Oporto, muy serio y que llegó a Londres con un plan muy claro que, durante muchos minutos, le funcionó. Era parecido al que convirtió en oro en su estadio, cuando sujetó al Arsenal para asestarle el golpe definitivo con un gol de Galeno al que ya no tenía ni tiempo de contestar. El método debía ser el mismo, con un ingrediente más a su favor: la ansiedad del rival.
Arteta había preparado a su equipo no sólo para buscar la remontada, sino también para no hacerlo de manera alocada. De Saka fue el primer disparo a puerta, al que siguió otro remate a centro de Trossard. Buscaba el Arsenal a sus desequilibrantes extremos y a Odegaard para catalizarlos, pero se estrellaba ante un rival con las filas prietas en las que ex culé Nico González podía orden. Un muro portugués que, además, no renunciaba a amenazar. Lo hizo Jorginho con un zurdazo que se perdió rozando el palo y Evanilson obligando a Raya a aparecer para sostener al Arsenal. Mediada la primera parte, el duelo se abrió. Evitó el cuarentón Pepe un testarazo casi a bocajarro de Rices como Raya volvió a emerger para atrapar un balón de Galeno que buscaba la cabeza de Evanilson. De nuevo apareció Pepe para evitar que White encontrara a Havertz en ventaja para igualar la eliminatoria.
Se envalentonó el Oporto al filo del descanso, pero fue el Arsenal quien logró su propósito bajo la batuta de Odegaard, que abrió una grieta. Cazó un despeje, se asoció con Trossard para atraer a los defensores portugueses y dibujó un pase al belga que cruzó para batir a Diogo Carlos. Estalló el Emirates, apretó los dientes Arteta, porque la eliminatoria volvía a empezar.
Quisieron los lusos asustar al arrancar la segunda parte con más control del juego, pero los gunners se instalaron en su área a fuerza de un repertorio de jugadas a balón parado de las que, al contrario que en la Premier, donde suman 18 goles, no sacaron provecho. Eso dio vida al Oporto, al menos hasta que entre Pepe y el guardameta Diogo Costa a punto estuvieron de quitársela en una falta de entendimiento que dejó el balón franco a Odegaard para rematar a puerta vacía. La falta de Havertz en el cuerpeo con Pepe evitó que el despropósito les costara otro gol.
El Oporto, un muro
Tenía que reponerse el conjunto luso y lo buscó con Nico lanzando a Conceiçao a la carrera contra Raya, que volvió a ser decisivo. La efervescencia portuguesa la cortó Arteta echando mano de Gabriel Jesús. Su primer balón acabó despejado por Diogo Carlos cuando se le colaba entre las piernas.
El Emirates empujaba para evitar la prórroga y Saka se animó con un envenado disparo que volvió a salvar el meta portugués, pero dejando el rechazo a los pies de Odegaard sin que lograra ajustarlo entre los tres palos a puerta vacía.
No le quedó más remedio al técnico portugués que buscar el peligro del atacante iraní Taremi. Pero nadie pudo evitar una prórroga estéril ni la tanda de penaltis.
El Barça no lo tuvo fácil. Pero, por fin, cuatro años después, volverá a estar en cuartos de final de la Champions. Los de Xavi se las prometieron muy felices con un madrugador 2-0, nacido de las botas de Fermín y Cancelo. Pero, a la media hora del duelo, se encontró con un 2-1 que espoleó las ganas de un Nápoles más que dispuesto a amargarle la velada. Sobre todo, en una segunda parte en la que los italianos acosaron a Ter Stegen e, incluso, pidieron un posible penalti de Cubarsí a Osimhen, finalmente no concedido por el árbitro. Lewandowski, en la recta final del encuentro, se encargaría de materializar un 3-1 que acabó con cualquier tipo de suspense.
El pase a cuartos le da un poco más de aire a un equipo acostumbrado a encadenar mazazo tras mazazo en Europa en las últimas cuatro campañas. La última vez lo hizo, curiosamente, también a costa del Nápoles en una temporada 2019-20 marcada por el estallido de la pandemia de coronavirus, pero acabó siendo un caramelo envenenado. El Bayern, en unos cuartos a partido único en Lisboa, borró de un plumazo sus sueños con un cruel y humillante 2-8 que, a la postre, provocó un terremoto con Messi y acabó por costarle la presidencia a Josep Maria Bartomeu. A nivel económico, además, el pase supone para las maltrechas arcas barcelonistas ingresar unos nada desdeñables 10,3 millones de euros, a los que se sumarían unos cuatro millones más en concepto de taquillaje de uno de los duelos de cuartos, y cumplir, además, con un presupuesto que contemplaba meterse, por lo menos, en esta ronda de la máxima competición europea.
La noche en que el Barça se jugaba el ser o no ser en la Champions, Xavi apostó con fuerza por los jóvenes. Pau Cubarsí, que en Italia se quedó en el banquillo, formó pareja en el centro de la zaga con Araujo y firmó así, con 17 años cumplidos el pasado mes de enero, su estreno en la máxima competición continental. Fermín, por su parte, entró también en el once tras haber sido suplente de inicio el pasado viernes frente al Mallorca y Lamine Yamal, imprescindible para que su equipo se llevara el triunfo frente al conjunto isleño, mantuvo su titularidad en punta.
Y a decir verdad, la apuesta le salió bastante bien. Nada más empezar, Cubarsí le ganó la partida sin despeinarse a Osimhen dentro del área azulgrana y el Barça exhibió una ambición en la presión prometedora, por mucho que los visitantes amenazaran con dar algún susto. Los locales, no obstante, fueron los primeros en abrir fuego. Fermín, tras una buena combinación entre Cancelo, Raphinha y Lewandowski, éste haciendo gala de inteligencia para dejar pasar el balón, puso el 1-0 cuando apenas se habían jugado los primeros 15 minutos del duelo. Las cosas, además, se pondrían aún mejor cuando el defensa portugués, aprovechando un remate de Raphinha tras asistencia de Yamal que se estrelló en el palo, llevó el 2-0 al marcador apenas dos minutos después.
Los azulgrana se las prometían muy felices. Hasta que Rrahmani, cerca de la media hora, les aguó la fiesta con un 2-1 que volvía a meter al Nápoles en el partido, en una acción ofensiva de los italianos en la que Araujo no estuvo fino al buscar el fuera de juego. Ahí, el duelo se igualó. Tanto, que Ter Stegen, a mano cambiada, evitó poco después el empate tras remate de cabeza de Di Lorenzo. El Barça, a pesar del susto, se las arreglaría aún para tener alguna opción para lograr que el marcador volviera a moverse antes del descanso.
El Barça, tan ciclotímico como de costumbre, volvió a mostrar su peor versión en un arranque de segundo tiempo en el que Kvaratskhelia envió un duro disparo desde la frontal fuera por poco y el Nápoles en pleno protestó como penalti una acción de Cubarsí sobre Osimhen. Ni el árbitro ni el VAR consideraron que fuera punible. Los italianos, poco a poco, fueron acosando cada vez más el área de Ter Stegen. Pasados ocho minutos de tensión, los azulgrana se desquitaron con un remate de Raphinha al cuerpo de Meret que pareció devolverles la serenidad. Al menos, en parte, porque los napolitanos no tardarían en retomar su asedio.
El cariz que iba tomando el partido no invitaba al optimismo para un Barça que se revolvía sólo a bandazos. Bandazos que, eso sí, por lo menos, lograban poner a prueba la concentración de Meret. El Nápoles, por lo menos, tampoco acertaba a la hora de encontrar un gol que pudiera permitirle forzar al menos la prórroga. Hasta que Lewandowski, tras asistencia de un Sergi Roberto que le dejó el gol prácticamente hecho, le puso fin al suspense con un 3-1 que dejó la eliminatoria vista para sentencia.
Si comenzamos esta historia hablando de la obra del escritor alemán Erich Kästner, 'Las Dos Carlotas', quizás no sepan que es el libro en el que se basó la película 'Tú a Londres y yo a California'. Y qué curioso que el relato hable de dos hermanas gemelas que, separadas al nacer, se encuentran en un campamento de verano.
Algo parecido le pudo pasar a los protagonistas de este cuento. En el estío de 2023, ambos 'nueves' tenían intereses en la orilla opuesta de sus vidas. Si Álvaro Morata tenía un pie y medio fuera del Atlético de Madrid, a Lautaro Martínez le ocurría lo propio en el Inter de Milán. Lo más curioso es que ambos nombres sonaban para sustituirse en el banquillo contrario.
Sin embargo, el supersticioso o cabalista, como dicen en argentina, Diego Simeone tenía otros planes u otras predicciones, si se permite atribuirle la capacidad de ver el futuro. El técnico tuvo una charla en la pretemporada del Atlético de Madrid en Seúl con Morata para que se quedara y le dijo que estaba en el momento de "dar 18 goles" si lo hacía. "Es un jugador que necesita tener confianza y ahora mismo la tiene del entrenador, del club y también del público", cuentan fuentes rojiblancas.
Morata se quedó y el resto es historia. Lleva 20 goles en 37 partidos, 0,54 tantos por encuentro. Es la mejor media goleadora de su carrera y, con uno más, superaría también la temporada, temporadas en este caso, con más tantos: la 2020/21 con la Juventus y la 2016/17 con el Real Madrid. Además, en la previa ante el Betis, el 'futurólogo' Cholo le dijo a Morata que marcaría, llevaba ocho partidos sin hacerlo, y, pese a fallar un penalti, el delantero anotó el segundo de su equipo.
"Después de Sevilla me ha costado un poco volver, a pesar de hacer los esfuerzos por estar lo mejor posible, hay veces que no se está bien, he tenido ocasiones para hacer goles y no las he metido y lo que quiero es ayudar al equipo y ser positivos porque quedan objetivos por delante", expresó tras el encuentro ante los verdiblancos un delantero que "ha encontrado su sitio", dicen desde el club y que está repleto de "confianza", explican desde su entorno.
Lautaro en un partido con el Inter.EFE
Lo impresionante de estas 'dos Carlotas' es que el éxito de uno se ha visto reproducido en el otro. Lautaro Martínez también mantiene la mejor media goleadora de su carrera, con 0,76 tantos por partido, y este verano fue elegido capitán del Inter de Milán, finalista de la pasada Champions League, con apenas 26 años. "Nunca me imaginé esto, es mérito al trabajo y al sacrificio de mi familia cuando era pequeño, todo es por ellos", comentó el protagonista tras su último tanto en la Serie A. Pero desde su entorno no solo lo imaginaron sino que avisan que aún "no está al máximo de su capacidad".
Hablamos de 102 goles en la primera división italiana, 23 esta temporada, la que más en competición nacional de su carrera, y eso que sólo ha jugado 24 encuentros este año. "Muy contento, aunque son solo números, desde que llegué al Inter no me esperaba este cariño y tanto yo como mi familia estamos muy contentos", confesó. Fuentes próximas comentan que no sólo es este, también el año anterior tuvo un gran rendimiento y mantienen que "cuanta más presión, mejor aguanta los desafíos".
La diferencia de edad entre ambos delanteros no ha impedido que ambos exploten a la vez. "Para un goleador, el gol llama al gol", comenta el argentino Fernando Czyz, periodista de DSports. Este año ambos han respondido a esa llamada y están siendo fundamentales en sus equipos. "Tiene el respeto de esta profesión, del público y de sus compañeros, no solo del Inter sino del fútbol en general. Asume la responsabilidad cuando las cosas se complican", cuentan fuentes cercanas a Lautaro.
Caracteres diferentes
Morata es menos serio que su homólogo del Inter, pero son muchos los compañeros con los que ha compartido caseta que le agradecen la cercanía en el trato y la capacidad de acogida que tiene, especialmente, a los que llegan nuevos. "Él da una imagen como de tristón y es todo lo contrario: bromista, cariñoso, buen compañero... es todo corazón", apuntan desde el vestuario.
Familiares, ambos, y muy centrados en su profesión, estos 'hermanos de fútbol' viven momentos dulces en sus equipos. "Hay una adaptación total, se siente uno de los dueños del club", apunta Czyz sobre Lautaro. Mientras que en el Atlético hablan de un "equilibrio personal y profesional" en la vida de Álvaro Morata.
Importantes en España y Argentina
Ambos, son también importantes en sus respectivas selecciones tras pelearlo mucho durante los últimos años. Morata se ha hecho con el nueve tras marcar 34 goles en 69 partidos, 0,49 tantos por encuentro. Lejos quedan aquellos pitos en Sevilla que afectaron mucho al jugador, pero que los enfrentó y superó gracias a la ayuda de un coach.
Lautaro también ha estado discutido durante su carrera en el equipo nacional porque le costaba más ver puerta. El delantero ha hecho 21 goles en 54 choques, 0,38 de media. "Hay un debate en Argentina sobre quién debería ser el 9 si Julián Álvarez o Lautaro. A día de hoy gana Lautaro", informa Czyz.
Esta noche sólo podrá quedar uno. El Inter parte con ventaja, pero nadie en el conjunto neroazzurri cree que la empresa esté hecha, aunque para Lautaro el Atlético tiene un aroma especial. "Es muy respetuoso con la historia de los equipos contra los que juega. Para un argentino enfrentarse a una historia tan cercana como la del Atlético es una satisfacción. Le da mucha motivación y alegría siempre desde el respeto", concluyen desde su entorno.