Correa incendia París y da vida al Atlético en Champions

Correa incendia París y da vida al Atlético en Champions

Se trataba de matar o morir. O, en el caso del Atlético, de resistir para no morir. Se trataba de no descolgarse más en un sorteo que permite fallos, pero no rendiciones. Dos derrotas consecutivas son muchas, tres, una catástrofe. No andaba mucho mejor el PSG, pero las trayectorias en liga condenan a uno y exculpan a otro. Con el Atlético mirando a la cabeza con telescopio y el PSG a sus perseguidores por el retrovisor. Al final fue Correa el que incendió París. Con un regate que paró el tiempo y tiró a Vitinha y mete al Atlético, de nuevo, en la lucha por la clasificación. [Narración y estadísticas, 1-2]

Salió Simeone con lo más veloz que tenía en el terreno de juego. No era mucho y no se ubicaba precisamente en la línea defensiva que, sin Le Normand, ha sufrido un colapso preocupante. Al contrario que en liga, el PSG comenzó castigando por la banda izquierda rojiblanca, con Galán siendo acosado por Dembélé y Achraf. Un disparo del último casi se convierte en el primero del partido. Poco después probó también Asensio tras una descarga del extremo francés. El Atlético esperaba agazapado los primeros minutos sin poder (o querer) salir de su campo.

Se daba por hecho que los colchoneros sufrirían en carrera contra las gacelas parisinas de arriba, lo que no se esperaba, ni el Cholo quería, era que sus defensas regalaran balones a los rivales. Lo hizo Lenglet, en un intento de regate absurdo en la frontal de su área que le mangó Dembélé. El extremo cedió a Zaïre- Emery que la picó con maestría ante la salida de Oblak, vendido.

Uno nunca sabe el efecto que causan los goles en los rivales. Afortunadamente, el tanto sacó al Atlético de la inopia y se lanzó a por el empate, que logró poco después. Fue una buena apertura de De Paul, el denostado por la parroquia rojiblanca, para un disparo de Giuliano que rechazó Donnarumma. El balón lo recogió Molina, que la empaló con la izquierda al fondo de la red. Tuvo suspense el empate, porque hubo revisión de VAR por una mano inexistente.

Molina celebra su tanto en París.

Molina celebra su tanto en París.ANNE-CHRISTINE POUJOULATAFP

La desgracia es que, de nuevo, el tanto volvió a generar otro giro de guion y se volvió al encierro rojiblanco en su campo y al acoso francés con Dembélé como gran percutor. Estaban cómodos ambos equipos con el papel que les habían otorgado sus técnicos. Quizás los rojiblancos hubieran deseado tirar alguna contra con más profundidad, pero los mediocentros del PSG, muy atentos, cerraban todos los pases interiores.

Es Vitinha uno de esos jugones que hacen poco ruido, pero que son capitales en los equipos. El reciente Balón de Oro español es otro. Y si no que se lo pregunten a Guardiola que lleva tres derrotas en los últimos tres duelos sin Rodri. Koke hacía esa labor oscura en el Atlético, pero al haber perdido velocidad, estos partidos de ida y vuelta son más para el Bulldog Gallagher. Se fajó el inglés en todos los sectores del campo, aunque brilló más en el propio.

Salió el Atlético algo más valiente en la segunda parte, pero un nuevo error de Lenglet en la salida de balón casi le cuesta ir perdiendo en el marcador a los cinco minutos de la reanudación. Afortunadamente, no estaba siendo el día de los delanteros franceses. Si bien Dembélé exhibía sus habilidades al regate, no se mostraba efectivo en el remate. Barcolá, por su parte, perdonó un disparo desde el punto de penalti tras una gran jugada personal a lo que contribuyó la buena colocación de Oblak.

Lo que pasa es que el mensaje que se le transmitió al equipo a los 10 minutos del segundo tiempo no fue el de ir al ataque. Quiso proteger el Cholo a los suyos y dar descanso a un Javi Galán que estaba siendo muy castigado por su costado, y a De Paul, capaz de lo mejor en fase ofensiva, pero más díscolo en la defensiva. También salió Riquelme para ayudar a Molina contra un Barcolá, que estaba empezando a inspirarse.

Milagro final

No acusaron el recibo los rojiblancos, que siguieron estirándose cada vez que tenían ocasión, pero eso dejaba también más espacios atrás para los uno contra uno de los habilidosos extremos parisinos. Pero fue en un córner donde el PSG perdonó el segundo. Se olvidó la defensa atlética de Marquinhos, el principal y casi único rematador en las filas del conjunto de Luis Enrique. Un tñecnico que los últimos 20 minutos sacó toda su artillería para intentar alejarse de la zona de peligro europea.

Necesitó el Atlético la santidad de Oblak para soportar el último arreón francés. El esloveno sacó dos manos a mano a Achraf. Hasta el estallido de Correa. La rebelión del delantero humilde. Echaba en falta la efectividad el PSG de un tal Kylian Mbappé. Generan mucho los parisinos, hasta 20 disparos, pero no transforman las que tienen. Así que entre los que no quieren y los que no pueden... la casa sin barrer.

Emotivo homenaje del Bernabéu a las víctimas de la DANA y crisis del Madrid: "No puedo decir que mis jugadores son vagos, pero el trabajo colectivo no es eficaz"

Emotivo homenaje del Bernabéu a las víctimas de la DANA y crisis del Madrid: “No puedo decir que mis jugadores son vagos, pero el trabajo colectivo no es eficaz”

La imagen fue histórica. Una bandera gigante de la Comunidad Valenciana bajó por el lateral oeste del Santiago Bernabéu y el estadio se sumó a una emocionante ovación a las víctimas de la tragedia provocada por la DANA la semana pasada. Un homenaje sentido que continuó con un minuto de silencio en el que sonó el himno regional valenciano mientras los aficionados del Real Madrid y el AC Milán respetaban y compartían el dolor.

«Todos somos Valencia» y «Siamo tutti Valencia» rezaban las camisetas con las que los futbolistas saltaron al campo. En la grada, muchas bufandas del equipo ché, varias banderas de la comunidad autónoma y de España y mucha emoción. El fútbol, como había pedido Lucas Vázquez en la rueda de prensa previa, pasaba a un segundo plano durante unos instantes.

Imagen del minuto de silencio en el Bernabéu.

Imagen del minuto de silencio en el Bernabéu.Kiko HuescaEFE

Antes, Chamartín le había dedicado una monumental pitada al himno de la Champions, ese que otras veces tanto ha disfrutado. La afición mostró así su rechazo a la UEFA y a la decisión de no otorgar el Balón de Oro a Vinicius, apoyando la ausencia del conjunto blanco en la gala de París.

Carlo Ancelotti había mostrado su rechazo a la disputa de partidos durante estos días, asegurando que «el fútbol tiene que parar» para quedarse pendiente de los afectados por las inundaciones, pero el encuentro llegó y el transalpino se encontró con una noche muy complicada en lo futbolístico.

Apostó por Tchouaméni, cuestionado en el inicio de la temporada, y sentó a Camavinga, uno de los favoritos de la grada y de la dirección técnica. Todo después del doloroso 0-4 encajado ante el Barcelona y después de diez días de descanso. La afición esperaba cambios en la alineación, en el estilo de juego y en el ritmo del equipo en un partido clave en el devenir de la liguilla continental, pero se encontró otra pesadilla.

"La noche va a ser larga"

"Tenemos que estar preocupados", admitió Ancelotti tras el duelo. El Madrid repitió los defectos del día del Dortmund. Encajó pronto, fue inferior a su rival y se fue al descanso con dos goles en contra, abucheado por su propio público. Valverde y Bellingham sufren en las bandas y Tchouaméni ha bajado su nivel estrepitosamente. "Nos falta algo. La noche va a ser larga... Las próximas noches van a ser largas. El equipo no está compacto, no está bien ordenado en el campo y tenemos que trabajar en esto", manifestó el técnico, "muy preocupado".

El Madrid repitió los defectos del día del Dortmund. Encajó pronto, fue inferior a su rival y se fue al descanso con dos goles en contra. El gol a lo Panenka de Vinicius le acercó en el marcador, pero no evitó los abucheos del público camino de los vestuarios. Ancelotti volvió a confiar en un 4-4-2 impotente, con Vinicius y Mbappé en punta y Bellingham y Valverde pegados a las bandas. Y el Madrid sufrió en ataque y en defensa, especialmente en una presión que no tuvo efecto. El Madrid volvió a correr menos que el rival (105 kilómetros, por los 110 del rival), una constante en los últimos meses.

"Tenemos que trabajar más"

"El año pasado tampoco fuimos los primeros en esa estadística y ganamos la Champions. Pero cuando no hay solidez, tienes que trabajar más. No puedo decir que mis jugadores están vagos, pero ahora mismo no somos capaces de realizar un trabajo colectivo eficaz", reflexionó el entrenador.

Tras el intermedio, Ancelotti sentó a Tchouaméni y a Valverde y dio entrada a Camavinga y a Brahim. Más tarde sería Ceballos por Modric, solución de emergencia a la falta de ideas en el centro del campo. Tampoco sirvió.

Los tres goles del Milán hacen daño al Madrid más allá de los tres puntos. Los blancos suman dos derrotas consecutivas en las que Ancelotti no ha contado ni un minuto con Arda Güler, una de las revelaciones de la Eurocopa, ni Endrick, llamado a ser el delantero del futuro. Decisiones y resultados que dejan al Madrid en crisis.

"Anímicamente no es un problema individual, es colectivo, no lo estamos haciendo bien y no estamos bien, hay que intentar ganar el próximo partido y centrarnos. Así es complicado llegar al final de la temporada. Somos un equipo que no está dando su mejor versión. Tenemos que defender mejor, ahí está la clave. Tengo que buscar soluciones sin volverme loco", finalizó Ancelotti.

¿Hasta cuándo, Ancelotti?

¿Hasta cuándo, Ancelotti?

Actualizado Martes, 5 noviembre 2024 - 23:43

El Madrid ya no es sólo vergonzoso. Es un equipo monstruosamente mediocre. Otra noche más del patetismo blanco, contra un Milan que parecía un candidato a la Champions cuando actualmente está en crisis en el Scudetto. Es una situación muy grave la del Real Madrid.

Llevo anunciando la muerte de un entrenador al que ya no le queda ni sentido futbolístico. Ancelotti es culpable de convertir a un montón de estrellas en un montón de estiércol. Conviert

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Morata baila en el Bernabéu para superar a un Madrid en el que Ancelotti no encuentra el rumbo

Morata baila en el Bernabéu para superar a un Madrid en el que Ancelotti no encuentra el rumbo

Son días difíciles para el fútbol. No hace falta que lo diga Ancelotti, señor en la sala de prensa, con la verdad que todos compartían, todos menos la Liga, pero extraviado en el banquillo, sometido por un Milan que nada tiene que ver con aquellos en los que jugó o dirigió. Ese Milan desconocido, sin italianos, bailó en un Bernabéu que parecía un paisaje lunar, lleno de cráteres, al son que marcaron Morata y Reijnders. [Narración y estadísticas]

La carga emocional era inevitable en el Bernabéu, reverencial en el silencio de homenaje a las víctimas de Valencia. A las emociones que importan se iban a unir, una vez rodó la pelota, otras que importan menos, por la vuelta a la escena de Vinicius después del no Balón de Oro y el regreso de Morata a un lugar donde lo han querido y lo han pitado, pero para la condición humana, en general, es más común el recuerdo de lo malo. Está en su derecho Morata, después de un exorcismo emocional que lo ha liberado, y está como nunca. Hiperactivo en todas partes, también en el gol, llevó al Madrid a los límites en los que vive peligrosamente, después de encajar siete goles en el Bernabéu en los dos últimos partidos, ante Barça y Milan. Morata pasó, marcó y hasta taconeó al larguero frente a un Madrid que también le resultó desconocido.

Pitada al himno de la Champions

La rabia concentrada por la decepción del Balón de Oro llevó al Bernabéu a pitar el himno de la competición que da sentido a su historia. Son esas contradicciones de las que es peligroso emborracharse. El caldo de cultivo, añadido al 0-4 de clásico, como cuatro puñales, propiciaba la salida del Madrid como una salida de toriles. La presión alta apareció donde no siempre lo hace, hecho que provocó pérdidas iniciales en el Milan, con un riesgo excesivo por parte de Maignan con los pies. Si no obtiene su fruto y el rival la supera, entonces el Madrid repliega de forma defectuosa, corre más de la cuenta, sin tener muy claro cómo y dónde presionar, lo que ofrece muchas alternativas de pase a los oponentes. Con un tipo como Reijnders enfrente, mejor santiguarse. El gol que logró el holandés, tercero de su equipo, después de recorrer medio campo y combinar con Leao para matar a Lunin, retrata los males del Madrid. No es la primera vez que sucede esta temporada. Ahí aparece un trabajo pendiente por parte de Ancelotti.

Lo sabe el técnico, que ha hecho de su centro del campo esta temporada un 'Tiovivo'. Modric volvió a la titularidad, con la intención de que el croata encontrara los pases verticales para Vinicius y Mbappé, y diera equilibrio a la línea. En el descanso, visto el fracaso y por debajo en el marcador, cambió al unísono a sus dos acompañantes, Valverde y Tchuoaméni, pitado en el Bernabéu. Más tarde retiraría también al croata.

No es habitual en el italiano, con toda una parte por delante, hecho que convertía la decisión en un mal síntoma. Camavinga y Brahim fueron lo sustitutos, en busca de más dinamismo y profundidad. El peligro era el espacio, convertido el campo en un páramo para que corrieran Leao y Theo. Con una desventaja mínima y mucho tiempo por delante, sorprende que el Madrid no tuviera otro plan que el de tocar la corneta.

La imprecisión de Vinicius

Alineados por Paulo Fonseca en la izquierda, Theo y Leao anunciaban por dónde debía llegar el peligro del Milan, un equipo de buen pie. Morata, en cambio, tiene un rol mucho más coral, retrasado hasta en acciones defensivas, con movimientos que dan alternativas, pero sin perder el sentido del gol, como ocurrió para rematar el despeje de Lunin en el segundo gol visitante. El primero, en cambio, no llegó por ninguna de esas vías, sino a través de una acción a balón parado. Thiew cabeceó entre Tchouaméni, paralizado, y Militao.

Vinicius buscaba las réplicas, pero quien tuvo las más claras fue Mbappé. En la mejor encontró a Maignan bajo los palos. Intermitente el francés, sus apariciones dependían de que el Madrid lo encontrara. Lo hizo Modric en la segunda mitad, pero el disparo salió desviado. El francés, muy ansioso, necesita utilizar más recursos para estar presente. Lo hace Vinicius y lo hizo Morata, pese a tener el gol como misión. El brasileño, sin embargo, no estuvo preciso. Apenas encontró una opción clara en la que fue objeto del penalti. El lanzamiento, a lo 'Panenka', le daba al Madrid la igualada, pero nada más. Un disparo de Rüdiger quiso activar la épica, pero el VAR dijo no. La épica no se cena todos los días, aunque ahora esta Champions va a necesitar sus atracones, ya que Ancelotti no encuentra el menú.

El asombroso Gyökeres hunde al City con un 'hat-trick'

El asombroso Gyökeres hunde al City con un ‘hat-trick’

Viktor Gyökeres castigó al Manchester City con tres goles para el sorprendente triunfo del Sporting de Portugal. El sueco, de 26 años, aprovechó los despistes del equipo de Pep Guardiola para aumentar su asombrosa cifra, que ya alcanza los 26 tantos en 21 partidos oficiales con su club y su selección. La tercera derrota consecutiva para el City, que no encajaba cuatro goles en la Champions desde 2016. [Narración y estadísticas (4-1)]

El resultado deberá escocer aún más a los hinchas citizen a tenor del dominio durante la primera mitad, donde desperdiciaron grandes ocasiones. Su 74% de posesión y nueve saques de esquina no lograron tumbar al Sporting, que incluso pudo reponerse al madrugador 0-. Bastó un mordisco en la presión para que Phil Foden arrebatase el balón a Morita y batiese a Israel con un zurdazo raso. El octavo gol del internacional inglés en sus 11 últimos partidos en la Champions.

Un revés a la moral del Sporting, que en la previa se había aferrado al recuerdo de aquel triunfo ante el City en 2012. También al asombroso poder rematador de Gyökeres, cuyo primer acercamiento se saldó con un remate sin sustancia ante Ederson. De igual modo, Erling Haaland tampoco encontró portería en sus cuatro acercamientos. El primero, a campo abierto, tras asistencia de Foden y el más difícil, un cabezazo en el segundo palo sacado bajo palos. Israel, con una gran reacción, salvó el 0-2 cuando la volea de zurdas del noruego llevaba el marchamo de la red. Tanta indulgencia acabó por penalizar a los visitantes.

El vértigo del Sporting

Poco antes del descanso, Geovany Quenda encontró un desmarque de Gyökeres, cuya potencia resultó inabordable para Jahmai Simpson-Pusey, un central de 19 años debutante en la Champions. Lo que se antojaba un simple accidente sólo supuso la primera descarga de una tormenta.

Porque al regreso de los vestuarios, el equipo de Rúbem Amorim trazó una perfecta combinación para que Pedro Gonçalves dejase solo a Maximiliano Araújo, cuyo potente remate pasó entre las piernas del portero. El muro citizen volvió a resquebrajarse dos minutos después, cuando Josko Gvardiol frenó una cabalgada de Francisco Trincao con un empujón clamoroso. Desde los 11 metros, Gyökeres no dio opción a Ederson.

Sin balón, el Sporting intentaba alejar lo más posible a Savinho y Bernardo Silva de su zona de influencia. Hasta que el portugués aprovechó un balón suelto en el área para armar un disparo que tropezaría en el brazo de Ousmane Diomandé. La intervención del VAR resultó decisiva para que Daniel Siebert decretase penalti. Haaland, con toda la potencia de su zurda, estrelló el balón contra el larguero. Guardiola quiso dar otro aire a su ataque con Jeremy Doku y Kevin de Bruyne, pero otro penalti de Matheus Nunes sobre Catamo sirvió para que Gyökeres cerrase con su hat-trick una histórica noche para los Leones.

'Hat trick' de Luis Díaz

En el otro choque estelar de la jornada, el Liverpool endosó un contundente 4-0 al Leverkusen, concretado tras el descanso gracias a un triplete de Luis Díaz. El regreso de Xabi Alonso a Anfield había generado tanta expectación que ni siquiera Rafa Benítez quiso perdérselo. Desde uno de los palcos, el técnico asistió al gran despliegue visitante, que durante el primer tiempo jamás titubeó ante la magnitud del escenario. Ni frente a la buena racha del Liverpool, que enlazaba cuatro victorias y un empate ante el Arsenal en sus cinco últimos partidos.

Díaz celebra el 1-0 en Anfield.

Díaz celebra el 1-0 en Anfield.AFP

Sin embargo, los reds apenas inquietaron a Lukas Hradecky con un libre directo de Trent Alexander-Arnold desviado por la barrera y un chut de Cody Gakpo, repelido con el pecho por el guardameta finlandés. De hecho, la ambición visitante bien pudo fructificar en una cabalgada de Jeremie Frimpong, cuyo remate a gol fue anulado por mano previa ante Kostas Tsimikas.

No obstante, la pausa despejó las ideas del Liverpool, letal y preciso desde entonces. En el minuto 63, un exquisito pase de Curtis Jones hacia el desmarque de Díaz permitió al colombiano un maravilloso toque para salvar la salida del guardameta. En la siguiente oleada, el cuadro de Arne Slot dobló su ventaja tras un centro desde la derecha de Mo Salah que Gakpo cabeceó a la red. Aunque el juez de línea invalidó la acción en primera instancia, el VAR dio validez al 2-0.

Díaz, de regreso al once, aún tuvo tiempo para machacar al Leverkusen en el minuto 83 y el 92, con el que Slot prolonga su formidable momento de forma, con 14 victorias en 16 partidos. El líder de la Premier también se consolida en lo más alto de la Champions, con pleno de triunfos tras las cuatro primeras jornadas.

Dembélé, el rebelde (hoy) con causa, estrella del primer PSG sin cracks en los últimos siete años

Dembélé, el rebelde (hoy) con causa, estrella del primer PSG sin cracks en los últimos siete años

El verano de 2017, Ousmane Dembelé (Vernon, 1997) decidió no presentarse a los entrenamientos del Borussia Dortmund para forzar al club alemán a que le vendiese al FC Barcelona, que venía con los 222 millones de euros que el PSG había pagado por Neymar. El joven y brillante delantero francés, se había salido en la Bundesliga y llegaba como una gran promesa al conjunto culé. Promesa que ha tardado siete años en consolidarse y, encima, en el equipo que propició su llegada a la entidad blaugrana.

Pese a una primera batalla ganada por Xavi para retenerle un año más, el extremo francés terminó fichando por el PSG por 50 millones de euros en el verano de 2023. El Barça no recuperaba los 105 más 30 en variables que pagó por el galo, pero su presencia en el conjunto culé, tan intermitente como díscola, se daba como amortizada. Su no renovación y los continuos episodios de lesiones, se perdió más de 60 partidos en los primeros 30 meses con los azulgrana, no terminaron por enamorar a la parroquia barcelonista.

Así, El Mosquito, llegaba a París convencido de que, esta vez sí, éste era su momento. "Hablé con Luis Enrique y con el presidente Nasser Al Khelaïfi. Me hablaron de su proyecto. Estoy encantado de volver a Francia. Las cosas van muy bien en el Paris Saint-Germain", contó en una entrevista en la televisión francesa.

Y lo cierto es que el 10 del PSG parecía tener razón en sus palabras y arrancó con goles o asistencias en los primeros siete partidos de la Ligue 1 y reclamando el puesto de superestrella que había dejado vacante Kylian Mbappé. No obstante, el carácter le volvió a jugar una mala pasada. Como en aquel episodio de Dortmund y como el que protagonizó también en el Rennes cuando el Salzburgo preguntó por él cuando apenas era mayor de edad. Aquel verano se perdió la pretemporada del conjunto galo por una sospechosa gastroenteritis.

Así, con el francés a velocidad de crucero, Luis Enrique le deja en Francia en el partido de Champions ante el Arsenal en Londres en el que caen derrotados por dos goles a cero. Y, el entrenador "cuyo discurso" provocó su fichaje por el PSG, le lanzó a los leones en la explicación de su ausencia: "Soy muy sincero, pero no voy a hacer una telenovela de esto. No hubo ninguna discusión entre el técnico y el jugador, eso es completamente falso. Sólo hay un problema de compromiso del jugador con el equipo y no entre el jugador y el entrenador".

La calma tras la tempestad

Pero tras la tempestad y tras una disculpa, volvió la calma. Así, el delantero francés retornó a la dinámica de grupo y pareció que nunca se hubiera ido. Desde su episodio, el 10 lleva 1 gol y dos asistencias, con los que suma cinco tantos y seis pases de gol en 11 partidos. En el último, su gol sirvió para conseguir la victoria del equipo parisino ante el Lens, que les permitió afianzarse aún más en el liderato de la clasificación tras el tropiezo del Mónaco o el del Olympique de Marsella en la jornada anterior.

Lo cierto es que Dembélé es el líder indiscutible de este PSG en el que por primera vez desde 2017 no cuenta en sus filas con una superestrella mundial. Terminó la época de los galácticos franceses con la salida de Messi a Estados Unidos, Neymar a Arabia Saudí y Mbappé al Real Madrid. No obstante, el valor de la plantilla actual es el mismo que el de la última en la que coincidió la MMS. Según Transfermarkt, la temporada 2022/23 la plantilla del PSG elevaba su coste a 891,1 millones de euros por los 892 de la actual. La del 2023/24, en cambio, fue la del máximo valor en la historia del conjunto francés con 1.002 millones de euros.

Durísimo castigo para el Girona ante el PSV

Durísimo castigo para el Girona ante el PSV

Actualizado Martes, 5 noviembre 2024 - 20:49

El PSV no tuvo piedad de un Girona que llegaba a Eindhoven tremendamente mermado de efectivos. El equipo holandés, que se plantaba en el partido sin conocer la victoria, acabó pasando por encima del conjunto gerundense, por mucho que los visitantes trataran inicialmente de meterle el miedo en el cuerpo en los primeros instantes del encuentro.

Flamingo y Tillman marcaron los dos primeros tantos para los locales en la primera mitad del duelo, dejando las cosas prácticamente vistas para sentencia. Después, Bakayoko y Krejci, en propia puerta, acabarían por dictarla materializando un doloroso 4-0 que le echa un poco más de sal a la herida en que se está convirtiendo la primera participación en la Champions de un equipo que ilusionó a propios y extraños el curso pasado. [Narración y estadísticas (4-0)]

El equipo de Michel se marchó al descanso con las cosas tremendamente cuesta arriba. A pesar de que los visitantes avisaron primero en todo un toma y daca inicial con el PSV, fue el conjunto holandés el que mostró mayor contundencia en el área contraria. Mientras el argentino Walter Benítez fue capaz de desbaratar de forma consecutiva dos grandísimas opciones del Girona, Paulo Gazzanigga, pese a firmar también grandes intervenciones a lo largo de los primeros 45 minutos, vio cómo el balón se estrellaba en dos ocasiones en el fondo de la red.

La primera, tras un saque de banda en largo de Tillman que Flamingo remató con la tímida oposición de un David López que alteró levemente la trayectoria del esférico. La segunda, después de que el propio Tillman se plantara solo ante el meta y le batiera por el palo corto con un remate casi sin ángulo.

La sentencia del PSV

Tras el descanso, el PSV tuvo pronto la opción para dejarlo todo sentenciado. El remate de Luuk de Jong, con todo, se estrelló en el marco de la portería gerundense. Las cosas, además, se le pondrían ya casi imposibles con la expulsión de un Arnau que vio la segunda amarilla por un encontronazo con Lang tras haber sido previamente amonestado por protestar en la primera parte del duelo. Con uno más en el césped, la llegada del 3-0 parecía ya del todo inevitable. Ni De Jong, de nuevo, ni Till lograron encontrar el camino para lograrlo.

Sí lo hizo Saibari, si bien su acción sería finalmente invalidada por falta a instancias del VAR. No habría objeción alguna, en cambio, para el duro disparo desde fuera del área de Bakayoko, al que le seguiría cuando el partido terminaba la desgracia del gol en propia puerta de Krejci con el que se selló el definitivo 4-0.

Simeone, sobre lo ocurrido en Valencia: "Estamos tristes, con una amargura enorme"

Simeone, sobre lo ocurrido en Valencia: “Estamos tristes, con una amargura enorme”

No es de Valencia y tampoco de nacionalidad española, aunque ha vivido gran parte de su vida en nuestro país, pero Diego Simeone sigue "muy triste" por lo que está viviendo la gente de Valencia afectada por la terrible DANA después de manifestar que la jornada previa de Liga no debería haberse jugado. "Hay una amargura enorme, ojalá la gente siga ayudando para que se pueda solucionar en un tiempo relativamente corto", expresó el técnico en la rueda de prensa previa al partido ante el PSG sobre su sentir y el de todo el vestuario.

El argentino, que debe centrarse en el fútbol toda vez que lleva dos derrotas consecutivas en Champions, se enfrenta el miércoles a uno de los pocos entrenadores contra los que tiene un balance negativo de enfrentamientos. Luis Enrique le ha vencido en nueve de los 14 duelos en los que se han encontrado mientras que el argentino sólo ha podido salir vencedor en tres de ellos. "Tranquilidad, competir como en todos los encuentros y que sea lo mejor en el partido de mañana", comentó el técnico.

El PSG se encuentra décimonoveno en la clasificación de la Champions League con una victoria, un empate y una derrota, mientras que los rojiblancos están fuera de los puestos que dan acceso a la fase de eliminatorias en el puesto 27, con una victoria y dos derrotas. "Uno siempre está apurado, pero estamos empezando. La temporada es larga y los números se hacen al final. Lo importante es llegar a los objetivos y cumplir con lo que hay que hacer. Este es un partido muy importante para los dos", detalló.

"Humildad para el corazón"

Otra derrota complicaría mucho la clasificación de los rojiblancos o les obligaría, al menos, a ganar los partidos de casa y sacar algo fuera. No obstante, el argentino sigue confiando en unos jugadores a los que sigue inculcando sus valores 13 años después. "Entiendo en la vida que la humildad despierta al corazón y así está claro que siempre se rinde y buscamos esa humildad para que el corazón pueda latir", detalló de cómo consigue motivar a los suyos incluso tras todos los años que lleva al frente del banquillo rojiblanco.

Uno de ellos es Rodrigo De Paul, jugador muy discutido por la grada actualmente y al que han pitado en los últimos duelos en el Metropolitano. El mediocentro argentino, de trazo fino en el pase, está siendo criticado por lo que se considera una falta de actitud en el campo.

"Está bien que exijan"

No obstante, el argentino responde que entiende "los pitos". "Está bien que exijan, eso quiere decir que puedo dar más. Bienvenido sea para que todos demos más y que así el Atlético sea más grande y podamos crecer todos", expresó el jugador en las tres preguntas que le hicieron a este respecto en la rueda de prensa previa al encuentro de Champions.

Otro de los que formará en el eje con el argentino, es raro que un jugador salga en rueda de prensa si luego no juega el partido, es Pablo Barrios. Barrios fue alabado por el mediocentro, pero cree que "no hay que cargarle de responsabilidades" por su joven edad. "Ojalá podamos hacer que crezca más", concluyó De Paul.

Del 11-S y el 11-M a la DANA, el fútbol no para ante las tragedias: "¿Por qué jugamos?"

Del 11-S y el 11-M a la DANA, el fútbol no para ante las tragedias: “¿Por qué jugamos?”

«No tengo ganas de hablar de fútbol». Carlo Ancelotti fue muy contundente en la sala de prensa de Valdebebas. A 24 horas del partido contra el Milán, su Milán, ni siquiera el italiano podía centrarse en lo deportivo, en un encuentro clave para el Real Madrid en el futuro a corto plazo en la Liga de Campeones. Su mirada, y la de todos los protagonistas del fútbol español, está en la Comunidad Valenciana y en la tragedia provocada por la DANA. Una mirada que provoca una pregunta que durante estos últimos días se ha repetido en los móviles de muchos vestuarios de Primera y Segunda División: «¿Por qué jugamos? ¿No se suspende?».

«El fútbol tenía que parar», admitió el italiano, emocionado, ante los medios, sumándose a la ola de críticas que se han acumulado en las salas de prensa de LaLiga durante todo el fin de semana. «No tiene sentido jugar», dijo Simeone el sábado. «Si pudiera tomar la decisión, no jugaría», admitió Flick. Los tres entrenadores de los tres mayores equipos del fútbol español se han mostrado en contra de jugar, liderando la voz de unos vestuarios que respaldan esa postura: «Era el momento de estar con los afectados y pensar sólo en eso», reconoció Lucas Vázquez. Entonces, ¿por qué se jugó la jornada y por qué los clubes españoles disputarán los partidos europeos esta semana? La respuesta es simple: el fútbol nunca para.

Históricamente, el deporte rey se ha mostrado al lado de las desgracias, ya fueran atentados o catástrofes naturales. Ha ayudado económicamente, ha disputado partidos benéficos, ha tenido gestos, pancartas, minutos de silencio, brazaletes negros... Pero no ha parado. Sólo la pandemia, y sólo cuando se restringió totalmente la movilidad, le obligó a detener su constante camino.

La tarde del 11 de septiembre de 2001, martes, unas horas después del atentado sobre las Torres Gemelas de Nueva York y tras la suspensión de todas las ligas deportivas estadounidenses, la UEFA mantuvo la jornada de Champions y el Madrid jugó, y ganó, en Roma esa misma noche. Un día después, y tras millones de críticas, decidió cancelar la del miércoles. «Todos nos preguntábamos lo mismo hasta una hora antes del partido, ¿cómo se va a jugar?», admitió Del Bosque.

Tres años después, el 11 de marzo de 2004, el fútbol español y europeo miraron más de cerca a la desgracia con los atentados de Madrid. Y aún así el deporte no paró. La UEFA, que tampoco había suspendido el Madrid-Barça de semifinales de Champions celebrado unas horas después del atentado de ETA en la capital en mayo de 2002, decidió continuar la marcha de la jornada continental en 2004 y homenajear a las víctimas con un minuto de silencio. El mismo día 11, Barcelona, Valencia, Mallorca y Villarreal disputaron sus encuentros de la UEFA sin impedimentos. «Hemos solicitado la suspensión, pero UEFA ha considerado que debía jugarse», reconoció Laporta. «Teníamos la cabeza en Madrid», dijo Puyol. «Fue una falta de respeto», declaró Cocu. «Se han equivocado al no aplazar los partidos de los españoles», aseguró Camacho, entrenador del Benfica aquel año.

Dos días después, el 13 de marzo, el Madrid recibió al Zaragoza en el Bernabéu. En uno de los fondos, una pancarta: «El dolor ocupa nuestros corazones». En el césped, fútbol a pesar de todo. Ayer Ancelotti insistió en que el deporte «es una fiesta», pero sólo «cuando tu familia está bien». «Si no, no hay que hacerla».

El fútbol tampoco paró en Europa tras los atentados de París en 2015, después del grave terremoto de Italia en 2016 o el fin de semana siguiente a los atentados de Barcelona en 2017. De nuevo, gestos, muchos, pero también pases y goles.

La pandemia, en marzo de 2020, fue lo único que lo detuvo. Fue lo último en parar, eso sí, con partidos a puerta cerrada, como aquel Valencia-Atalanta de Champions. Y fue lo primero en volver, con la final a ocho de Lisboa, también sin público, y con la Liga disputándose en estadios vacíos y PCR previas a cada duelo.

Esta noche, la UEFA realizará un minuto de silencio en todos los encuentros de la jornada como gran homenaje a las víctimas, pero jugadores y técnicos, especialmente durante la jornada liguera del fin de semana, esperaban mucho más. «Dicen que el espectáculo debe seguir, pero no así», cerró ayer Ancelotti.

La "emoción" de Ancelotti y Lucas Vázquez y los mensajes a LaLiga y a los políticos: "Cuando la gente no está bien, no hay que hacer fiestas"

La “emoción” de Ancelotti y Lucas Vázquez y los mensajes a LaLiga y a los políticos: “Cuando la gente no está bien, no hay que hacer fiestas”

Carlo Ancelotti y Lucas Vázquez viven en Madrid y no han sufrido pérdidas personales o físicas en la desgracia de la DANA, que se ha cebado con los pueblos y ciudadanos de la Comunidad Valenciana, pero el entrenador y el defensa del Real Madrid mostraron la emoción de todo el fútbol español en la previa del encuentro de Champions League contra el Milán. "No tengo ganas de hablar de fútbol", admitía el técnico italiano.

Fue una rueda de prensa extraña, en la que ni los protagonistas ni los periodistas podían alejar su mirada, sus preguntas y sus respuestas de la tragedia vivida estos días. "Antes de nada, tenemos una tristeza enorme por esta tragedia... Esta es nuestra emoción", comenzaba, antes de cualquier pregunta, un Ancelotti visiblemente emocionado. "Estamos cerca de Valencia y de todos los pueblos afectados. Ojalá se pueda resolver pronto", dijo. Y comenzó su reflexión sobre la disputa de partidos.

"Quiero que comprendáis que hablar de fútbol es complicado, y también jugar al fútbol. Nosotros somos parte de este país y esto nos afecta mucho. Por respeto para todos, intentaré hacer una rueda de prensa lo más sencilla posible, porque no tengo ninguna gana de hablar de fútbol", explicó.

Ancelotti aseguró que ha sido "una semana difícil", "porque no tienes la cabeza en tu trabajo". "Ha sido algo terrible. Vamos a preparar el partido porque somos profesionales e intentaremos ganarlo, obviamente, porque es lo que toca, pero es difícil".

Cuestionado sobre la disputa de la jornada liguera, el transalpino se mostró en contra. "El fútbol es una fiesta y tú puedes hacer fiesta cuando estás bien, cuando tu familia está bien, pero cuando la gente no está bien no hay que hacer fiestas. El fútbol tiene que parar, porque es lo más importante de lo menos importante de la vida. Nadie quería jugar la jornada y me parecía la decisión correcta", admitió, e insistió en que su poder para parar es "cero". "El poder que tenemos nosotros es cero, no podemos tomar ningún tipo de decisión. Todos los entrenadores estaban en la misma idea y han jugado sin ganas. El poder del entrenador es cero. Hay una frase que es 'el espectáculo debe continuar', pero no es así".

"El pueblo está frustrado"

Ancelotti no quiso entrar a valorar la gestión política de la tragedia, pero admitió que el pueblo "está frustrado". "El pueblo está frustrado, es normal, lo han perdido todo. Aquí no estoy para opinar o evaluar lo que ha hecho la política, no tengo recursos. Tengo la tristeza de ver personas afectadas. Y es que es difícil pensar que en 2024, con todas las informaciones del mundo, que puedes ver la hora exacta de cuando empieza a llover, no seamos capaces de prevenir este tipo de tragedia", expresó.

Lejos de la actualidad queda ya la derrota contra el Barça y la ausencia de la expedición madridista en la gala del Balón de Oro. "Eso ya ha pasado y hay que felicitar a todos los premiados. El ambiente es triste en el vestuario, pero no por el Balón de Oro, sino por la tragedia de Valencia".

Lucas: "El fútbol debe pasar a un segundo plano"

Lucas Vázquez, por su parte, mantuvo una reflexión similar a la de su entrenador, animando a los afectados, alejándose de cualquier valoración política de la tragedia e insistiendo en que el fútbol "debe pasar a un segundo plano". "Es difícil aislarse de lo que está pasando, las imágenes son durísimas, nuestra gente ha sufrido y es momento para que todos reflexionemos en lo que ha pasado", añadió.

"Ojalá aprendamos de estas circunstancias", contestó, preguntado por la gestión de los gobiernos. "Yo me siento triste por lo que ha pasado, y no es el día de hablar de política. Se ha vuelto a demostrar la calidad humana y la solidaridad. Creo que eso es precioso".

Sobre la jornada, volvió a dejar claro que "no se debería haber jugado". "Era el momento de estar con los afectados y pensar solo en eso. Pero nos toca hacer cosas aunque no nos apetezca", declaró el gallego.