Yarek, soldado de Dios y jugador del PSV: "Se lo debo todo, sin él no podría levantarme"

Yarek, soldado de Dios y jugador del PSV: “Se lo debo todo, sin él no podría levantarme”

Cuando Yarek Gasiorowski (Poliñá de Júcar, 2005) tiene un partido siempre se sienta a hablar con Dios, como seguramente hará esta noche antes del duelo frente al Atlético de Madrid. Se acuerda de las personas que no están y reza un poco por todo lo que le ha dado: desde su existencia a su sueño de ser futbolista. "Yo a Dios le debo todo, sin él no podría ni levantarme", cuenta a EL MUNDO en una entrevista conjunta con Mundo Deportivo y As.

Nacido en el seno de una familia muy religiosa, Yarek ha vivido la fe desde muy pequeño. Su madre fue catequista de la parroquia y la que le descubrió como defensa porque el chico comenzó queriendo ser guardameta. "Cuando dio el paso de apuntarme a fútbol, me dijo que de portero no me iba a poner, que sufría mucho, no le gusta verme. Al final me puse de delantero y aquí acabamos... de defensa", cuenta entre risas.

Pero a quien verdaderamente le debe su carrera es al párroco de su pueblo, a Don Enrique, quien muchas veces iba a su casa a comer o a cenar después de misa. Él, tras verle jugar al fútbol, fue quien le recomendó a Ángel Murciano, del departamento de captación del Valencia, que le ficharan para las categorías inferiores. "Es una cosa que tú no te crees, vas ahí, haces las pruebas, no sabes ni vas a entrar, pero como eres un niño no tienes esa presión", explica el futbolista sobre la llegada al "club de su vida", que le recibió con siete años.

Sobre el Valencia sólo tiene agradecimiento porque es el club que le "abrió las puertas de Primera División" y de la selección sub'21, pero lo cierto es que las dos temporadas que tuvo completas apenas llegó a 1.500 minutos por curso, que es justo lo que lleva jugados ahora en el PSV cuando sólo van unos meses de competición. "Nunca agaché los brazos y dije: si tengo que estar tres meses sin jugar, estaré. Pero estuve entrenando por las tardes con un trabajador personal para, si me llega la oportunidad, estar en la mejor forma posible. No llegó entonces, pero me ha llegado ahora", apunta el jugador.

El pasado verano, Yarek hizo las maletas rumbo a Holanda sin saber por supuesto holandés pero tampoco inglés. Se puso con una profesora particular y ya consigue entenderlo "prácticamente todo" aunque le cuesta más hablarlo. Pero su llegada al PSV Eindhoven es una apuesta que el futbolista necesitaba no sólo para su carrera, también para su cabeza. "Aquí en el PSV me han revivido esas ganas de jugar después de estar tres meses sin hacerlo, antes estaba un poco apagado", confiesa.

Yarek, en un duelo con el PSV.

Yarek, en un duelo con el PSV.Rene NijhuisGetty

Ahora es capitán general en Holanda, titularísimo en el equipo de Peter Bosz con el que van líderes de la Eredivisie y buscan en Champions seguir sorprendiendo como hicieron en la última jornada al Liverpool, al que golearon en Anfield, pero ahora les visita el Atlético. "Ya me ha tocado jugar contra ellos y va a ser un partido duro, pero ya hemos tenido partidos así y los hemos conseguido sacar", apostilla el jugador.

Su cometido será intentar secar a los Julián, Sorloth, Griezmann... "Son jugadores diferentes, pero yo no voy a tener que defender a los tres", cuenta entre risas mientras detalla que su función estará en impedir "el juego de espaldas y los balones al área" del noruego o "la movilidad" de Julián.

Pero ellos no tienen la intención de esperar ni dar la iniciativa a los de Simeone. Cuenta Yarek que le sorprendió que en Holanda todos los equipos salen a proponer, al contrario que en España en donde hay más variedad desde clubes que buscan transiciones rápidas. "Somos un equipo que siempre tiende a proponer y lo encuentro muy bien" apunta el central que revela que "todo el mundo juega muy bien con el balón".

Del calor al frío

Será el juego, los minutos o el momento que le ha llegado, pero Yarek ha encontrado la felicidad en Eindhoven. "Es una de las mejores cosas que me ha pasado en mi vida. Estoy muy a gusto aquí, muy contento y disfrutando muchísimo", cuenta el joven de 20 años pese a que cambió los 19 grados de temperatura media de Valencia por los 10 de Eindhoven. El club holandés le trajo por 10 millones de euros y su valor de mercado según Transfermarkt se eleva ya a los 16.

Yarek lo ha logrado. Está viviendo el sueño que tuvo de niño por las calles de Poliñá de Júcar, con la ayuda de Dios y menos mal porque nunca tuvo plan B. "Es una cosa que por mucho que pienses nunca vas a saber, pero sí que siempre tuve ese pensamiento no ya de ser futbolista, sino de tener que serlo porque si no, la verdad, es que nunca sabría lo que voy a hacer", confiesa el jugador.

Simeone: "Para estar donde hemos estado estos 14 años, habremos ganado fuera de casa"

Simeone: “Para estar donde hemos estado estos 14 años, habremos ganado fuera de casa”

Es un mal que lleva afectando al Atlético de Madrid desde hace varias temporadas. Cada año se escuchan rachas de hasta 20 duelos ganados en el Metropolitano, pero cuando toca competir fuera, la cosa cambia. "Los resultados no han sido positivos como habríamos querido. Hicimos muchas cosas buenas en los partidos fuera de casa, digo yo que para estar donde hemos estado estos 14 años habremos ganado fuera de casa...", ha dejado caer Diego Simeone en la rueda de prensa previa al encuentro de Champions ante el PSV.

El argentino es consciente que, en ocasiones, los partidos se deciden por detalles, como ocurrió en Getafe, su última victoria a domicilio. "Contra el Getafe tuvimos ocasiones y no las metimos y llegamos al minuto 80 apretados... Los equipos fuera de casa sufren", ha declarado el técnico y ha apuntado a la "contundencia" como clave.

Nahuel Molina, que habló justo antes de su entrenador, explicó que los partidos en casa son más sencillos por el apoyo del público. "Al final es así, un fin de semana de local, otro de visitante... Es evidente que con nuestra gente nos sentimos muy cómodos, muy bien... Pero este club te obliga a ganar ya sea de local como de visitante", apostilló el argentino.

Más allá de jugar en Madrid o fuera, Simeone ha apuntado a "jugar bien" para estar más cerca de la victoria. "Los jugadores están tan acostumbrados a jugar tan seguidos... El fútbol tiene cambios dentro del juego. Lo importante es hacer las cosas bien. Haciéndolas bien nadie te asegura que vayas a ganar, haciéndolas mal casi seguro que no lo vas a hacer", ha esgrimido.

Respecto al equipo, la ausencia de Cardoso y la sustitución temprana de Gallagher ante el Athletic dan muchas posibilidades a Koke como titular en Países Bajos. El argentino ha revelado que el capitán siempre "está preparado" para lo que le toque jugar sean 30, 60 o 90 minutos.

Otro que apunta al once pese a la vuelta de Le Normand es Marc Pubill. El catalán ha convencido al Cholo con su trabajo constante pese a haber contado con pocos minutos hasta este momento de la temporada. "Hemos trabajado mucho individualmente con él por la posibilidad que podía tener de jugar de central o de stopper", ha desvelado.

Ter Stegen vuelve a la palestra: "Joan García es mi portero número uno"

Ter Stegen vuelve a la palestra: “Joan García es mi portero número uno”

Actualizado

Marc-André ter Stegen puede ser la gran novedad en la convocatoria del Barça con vistas al importantísimo duelo frente al Eintracht de Frankfurt de este martes en el Spotify Camp Nou, el primero de los tres en Europa en el que los azulgrana deben sumar obligatoriamente la victoria para tratar de meterse entre los ochos primeros de la tabla y ahorrarse así una ronda previa a los octavos de final de la máxima competición continental.

Para saber más

El equipo se ejercitó en este caso sin contar con ningún guardameta del filial y, al contrario de lo que sucede en LaLiga, el arquero germano, que ya estaría aparentemente recuperado al cien por cien de la recaída en su lesión de espalda que sufrió el pasado verano y que lo obligó a pasar por el quirófano, sí está inscrito en la Champions. No obstante, Hansi Flick quiso dejar muy claro en la rueda de prensa previa a este encuentro que, para él, no hay posibilidad de que se abra un debate bajo los palos. «Joan García es mi portero número uno», sentenció el técnico.

En la pretemporada, de hecho, ya le dejó muy claro a su compatriota cuál iba a ser su papel en el equipo este curso y no dudó tampoco a la hora de abrirle la puerta de salida. Ter Stegen, con todo, se cerró en banda. Por mucho que le comunicaran que el recién llegado Joan García iba a ser el número uno, pretendía competir de tú a tú por la titularidad. Y, a día de hoy, sigue más que dispuesto a cumplir con un contrato que no expira hasta el 30 de junio de 2028. El club, por su parte, también está dispuesto a respetarlo, pero, a decir verdad, hay también un factor que puede provocar que sus caminos se separen en el próximo mercado de invierno: el Mundial que se disputará el año que viene de manera conjunta en México, Canadá y Estados Unidos.

Ter Stegen, tras la retirada de la selección de un Manuel Neuer que llegó a plantearse una posible marcha atrás tras la lesión de su compatriota, se perfilaba, por fin, como el portero titular indiscutible de la Mannschaft. Su actual seleccionador, Julian Nagelsmann, no obstante, pone una condición: que juegue regularmente. Algo que Flick ya le ha dejado muy claro que no podrá hacer en un Barça donde la segunda opción sería el polaco Wojciech Szczesny. Hasta el momento, el capitán azulgrana, que protagonizó también un rifirrafe con el club ante una primera negativa a firmar los papeles para que LaLiga pudiera valorar su estado médico y perdió momentáneamente esa condición para acabar reconduciendo finalmente la situación, no ha querido hacer demasiado caso de los cantos de sirena que le han estado rondando. La más seria, la de un Besiktas dispuesto a asumir la totalidad de su ficha y garantizarle la titularidad.

En la delantera, mientras, hay un debate mucho más abierto: Ferran Torres o Robert Lewandowski. El Tiburón suma ahora mismo 13 goles en 19 partidos mientras que el polaco atesora ocho en 16 encuentros y aún no se ha estrenado en la Champions. Frente al Betis, Flick pareció reservarlo, al igual que a Raphinha, pero el alemán ya indicó hace unas semanas que está más que encantado de tener que elegir entre el uno o el otro como máxima referencia en punta. Incluso, pueden jugar juntos, con el valenciano escorado a la izquierda. Algo que, ante el Chelsea, a decir verdad, no acabó de funcionar.

El aviso del club, las charlas en el Marriot y los tres abrazos entre Xabi y Vinicius: así reaccionó el vestuario del Madrid

El aviso del club, las charlas en el Marriot y los tres abrazos entre Xabi y Vinicius: así reaccionó el vestuario del Madrid

Hay tres abrazos que reflejan bastante bien lo sucedido en las 33 horas que el Real Madrid pasó en Atenas. La capital de Grecia, victoria ante el Olympiacos mediante, ha supuesto un respiro para el conjunto blanco, tanto a nivel de resultados como de sensaciones. Las dudas internas y las quejas que siempre ven la luz en las derrotas habían protagonizado los últimos días mediáticos del equipo, pero el viaje al otro lado del Mediterráneo ha servido para poner todas las cartas sobre la mesa, para hablar y para retomar la «conexión» que pedía el club. «Xabi es fuerte. Es el momento de que los jugadores den un paso adelante o el foco se dirigirá a ellos», se animaba en Valdebebas tras el empate ante el Elche. Así fue, y los tres abrazos de Vinicius, uno de los líderes emocionales del vestuario, con Alonso durante el encuentro lo demuestran.

El primero fue en la celebración del cuarto gol de Mbappé, conseguido después de la segunda asistencia del brasileño. «¡Cuatro!», gritó Vini, haciendo el gesto del número con la mano. Al acercarse a la banda, Xabi dejó el área técnica para felicitar al brasileño. El segundo sucedió tras el cambio de Vinicius por Fran García, ya en el descuento del partido. Alonso, de nuevo, dejó el límite de su zona y se acercó al delantero, que entraba ya en el banquillo, para un nuevo abrazo. Minutos después, y ya con el triunfo en el bolsillo, el tolosarra volvió a caminar hacia su estrella, con la que más polémicas ha tenido este curso, para abrazarse.

«La relación entre Vini y yo es muy buena. Nos vamos conociendo mejor y le necesitamos. Hablamos antes de cada partido. Él sabe lo que pienso y yo sé lo que piensa él», había asegurado Xabi en la previa, más natural en su discurso sobre Vini.

"Han pasado cosas positivas en el vestuario"

Son detalles, pero son detalles que dicen mucho. Según reconoció Alonso en la rueda de prensa posterior al partido, durante las horas previas al duelo ante Olympiacos «han pasado cosas dentro del vestuario que son positivas». «Han sido unas horas previas muy productivas y nos han ayudado a seguir creciendo, a saber convivir con los momentos difíciles. Me quedo con eso, con los tres puntos y con la unión y la implicación que tienen los jugadores», respondió el técnico.

En esas horas previas en el hotel Marriot de Atenas, Alonso se acercó individualmente a varios futbolistas con los que quizás había perdido un poco el feeling en las últimas semanas. Como informó este periódico, algunas de las estrellas del equipo no estaban del todo de acuerdo con las ideas del técnico, algo que unido a los malos resultados les había distanciado. «Necesitan ganar. Las victorias lo arreglan todo», explicaban fuentes cercanas al vestuario madridista.

El empate en Elche dejó paso a un lunes importante a nivel mediático, con muchas noticias sobre el plano interno del vestuario, con dudas sobre la autoridad de Alonso y la actitud de algunos futbolistas. La llamada de Florentino al entrenador el martes, confirmada por el propio técnico, asentó la necesidad de unir fuerzas entre cuerpo técnico y vestuario, y de ganar en Atenas.

Los futbolistas entendieron los mensajes de las últimas horas, públicos y privados, y el 3-4 ante Olympiacos ha cambiado las sensaciones, al menos hasta el próximo partido. «Así es el Madrid», admiten en el club. «Hay que proteger a los jugadores y al entrenador. Debemos estar todos unidos», dijo Mbappé, líder sobre el campo, después de marcar su primer póker en Champions.

Fermín López estará dos semanas de baja

Fermín López estará dos semanas de baja

Actualizado Jueves, 27 noviembre 2025 - 14:24

El centrocampista del Barcelona Fermín López estará de baja dos semanas por una lesión en el gemelo derecho, según ha anunciado el club azulgrana este jueves.

"Fermín López tiene una pequeña lesión en el sóleo de la pierna derecha y el tiempo de recuperación aproximado será de dos semanas", asegura la nota del equipo.

El jugador de 22 años, campeón de Europa y olímpico con España en 2024, se perderá así los tres próximos encuentros contra Alavés, Atlético de Madrid y Betis en LaLiga. También es duda para la recepción del Eintracht Fráncfort en la Liga de Campeones el 9 de diciembre.

Lesionado en la ingle a finales de septiembre, Fermín había recuperado su puesto como titular en el mediocampo por delante de su compatriota Dani Olmo.

El Barcelona recuerda en su comunicado que Fermín se ha convertido esta temporada en centenario con el primer equipo, gracias a los 15 partidos que ha disputado esta temporada, nueve de ellos como titular.

Tras la derrota el martes frente al Chelsea en la Champions (3-0), el Barcelona, segundo en la Liga buscará recuperarse el sábado contra el Alavés para mantener la presión sobre el Real Madrid.

MVP Giménez, el minuto 93 y la rebelión de los suplentes: "¡Qué golazo!"

MVP Giménez, el minuto 93 y la rebelión de los suplentes: “¡Qué golazo!”

En el minuto menos atlético de todos, el 93 de infausto recuerdo, Giménez decidió volar por encima de toda la defensa del Inter y de su compañero Nico para clavar un cabezazo a la izquierda de Sommer. "¡Qué golazo!", exclamó el Cholo a su central cuando Letexier pitó el final del encuentro. "Alegría, emoción, felicidad, muchas cosas y todas positivas", ha dicho el uruguayo que sintió cuando vio entrar el balón en la red.

Es en estos momentos de euforia, cuando el Atlético, con un gol suyo, tumbó a uno de los equipos invictos de la Champions, Giménez, MVP del partido, se acordó de los malos momentos que pasó hasta que pudo debutar este curso. "Tuve una situación familiar que me obligó a viajar de urgencia a Uruguay y cuando volví quise meterme rápido porque la ansiedad me ganó y eso me hizo daño", ha desgranado el defensa su ausencia durante casi dos meses de competición por dos lesiones musculares.

"Es un luchador, un trabajador, un chico con humildad y conciencia de su vida personal", ha alabado su técnico al goleador de la noche y le ha calificado como un futbolista "importantísimo" al que tienen que mantener a "ese nivel". Y es que desde su vuelta, el Atlético lleva cuatro porterías a cero en ocho partidos y seis victorias consecutivas.

Tuvo que llegar, además, de córner. En liga son casi un centenar sin sacar algo positivo y en este partido fue al séptimo. El siete del siete, Griezmann, como lanzador del vuelo de Josema Giménez. "Lo estamos trabajando. Tenemos buenos golpeadores y cabeceadores, la pelota parada es importante para un equipo que tenga ilusión por ganar el torneo", ha explicado el Cholo.

La pelota parada y el fondo de armario. El Atlético lo está aprovechando bien. Hasta hoy, Cardoso había jugado 185 minutos en 18 partidos; Musso, 90 y Pubill, 37. "Me quiero detener en Johnny que hace mucho que no juega. Koke está haciendo un muy buen trabajo. (Cardoso) Está entrenando mejor, lo veo mejor y jugó. Está mas cerca de lo que el equipo que necesita. Musso ha ocupado un espacio importante y lo ha hecho increíblemente bien", ha piropeado el argentino a dos de sus recambios.

El portero, suplente de Oblak, realizó numerosas paradas de mérito. Hasta seis consiguió, varias de ellas manos a mano que pudieron ser goles. "Se los debo a mis compañeros por la confianza que me dan", ha declarado el arquero. De todas las que realizó eligió la primera: una falta lejana pero bien colocada lanzada por Di Marco. "Me quedo con la de la falta, era la primera y sirve para empezar bien, con el pie derecho", ha comentado.

Top-8

Gracias a sus paradas y al cabezazo de Giménez, el Atlético consiguió los tres puntos para acercarse al objetivo de entrar al top-8 que ni el central uruguayo ni el técnico argentino han querido valorar y ambos han capeado con el clásico rojiblanco del "partido a partido".

El Atlético cuenta con nueve puntos que le han aupado casi seis posiciones hasta situarle en el puesto dudécimo de la clasificación. El Inter era el último gran rival de esta fase de grupos en la que le quedan PSV, Galatasarai y Bodo Glimt. Los rojiblancos tienen en la mano seguir escalando posiciones para intentar alcanzar su gran sueño. Ese que le arrebataron en Lisboa en el minuto 93.

Mbappé “protege” a Xabi Alonso tras su póker en Atenas: “Debemos estar juntos”

Actualizado Jueves, 27 noviembre 2025 - 00:04

El segundo hat-trick más rápido en la historia de la Champions League revivió al Real Madrid en el infierno griego de Atenas. Lo hizo Kylian Mbappé, claro, en seis minutos y 42 segundos, 30 más lento que Mo Salah (6:13 en 2022 contra el Rangers). Los goles del delantero francés descruzaron los brazos de Xabi Alonso, inmóvil después del inicial de Chiquinho para el Olympiacos. "Me quedo con los tres puntos y con las cosas que han pasado dentro del vestuario, con la unión y la implicación de los jugadores", admitió el técnico tolosarra.

Durante 14 minutos, entre el ocho y el 22, el conjunto blanco perdió en Grecia, ampliando su crisis de resultados y sensaciones y situando a este proyecto al borde del precipicio. Ahí surgieron los futbolistas. Arda Güler, Fede Valverde y Vinicius trataron de animar a sus compañeros, aplaudiendo, pidiendo calma y reclamando más combinaciones.

En unos minutos, el estadio Georgios Karaiskakis fue testigo de la reacción madridista, digna de un equipo que, a pesar de las críticas de los últimos días y de las dudas y problemas que han ido surgiendo estos meses, no se dejó llevar. Vinicius, en una de sus mejores versiones, Güler y Camavinga asistieron a Mbappé y el proyecto de Alonso resistió.

"Debemos estar juntos"

"Yo veo bien al equipo, pero claro que hay cosas que mejorar. Cuando juegas en un club como el Madrid es normal que la gente hable. Los jugadores tenemos que proteger al entrenador. Debemos estar juntos", reflexionó Mbappé en el césped del estadio. A unos metros, Camavinga también defendió a su entrenador: "Estamos más unidos que nunca. Haremos todo por ganar y por ayudar al míster. El resto son cosas de la prensa".

El Marriot de Atenas acogió a la expedición del Madrid, sin Florentino Pérez pero con José Ángel Sánchez, director general, al mando. Era un viaje demasiado largo para el presidente, que ya no se suma a vuelos de larga distancia en fase de grupos, pero la llamada admitida por Xabi Alonso en la previa descubrió un punto de apoyo hacia el técnico.

Todavía en el hotel, las molestias de Jude Bellingham en el sóleo dejaban un ataque con menos colapso que otras veces. Alonso apostó por Tchouaméni, Camavinga, Valverde y Vinicius, suplentes todos contra el Elche, y aunque el inicio fue un tanto dramático, los futbolistas más vigilados dieron un paso adelante, algo que también pedía el club durante esta semana. "Es su momento", se repetía desde el Marriot.

Camavinga, ante Podence, en el Georgios Karaiskakis.

Camavinga, ante Podence, en el Georgios Karaiskakis.EFE

Así fue. Xabi recuperó a Ferland Mendy, que disputó su primer partido desde el pasado 26 de abril, cuando se lesionó en los primeros 10 minutos de la final de Copa contra el Barça.

La segunda parte dejó el susto del 2-3, pero el duelo se sentenció con el cuarto de Mbappé, su primer póker en la Champions y el sexto en la historia del Madrid. El francés va a la sombra de otras leyendas del conjunto blanco, como Alfredo Di Stéfano o Ferenc Puskas, que lo consiguieron dos veces, o como Cristiano, que lo logró en una ocasión. "Para los rivales es una pesadilla defender a Vini", elogió sobre su compañero, diferencial.

El brasileño asistió al galo en el cuarto de la noche y fue felicitado por Alonso en la celebración del tanto, en su sustitución y al final del encuentro. Tres abrazos de paz después de las polémicas de las últimas semanas y de su suplencia, la cuarta del curso, en Alicante.

El Real Mbappé salvó a Xabi Alonso

El Real Mbappé salvó a Xabi Alonso

Actualizado Miércoles, 26 noviembre 2025 - 23:48

¿Qué sería del Madrid sin Mbappé? Pues. Un guiñapo, un muñeco, un equipo, sin equipo. Es una barbaridad que al Madrid le puedan meter tres goles, un equipo que en España sólo sería un Segunda División.

Alonso tiene la defensa que que no tiene defensa. No están los titulares. Ni el portero. Aun así, un Real Madrid debe tener un esquema, un sistema para salvar las circunstancias. Pero no tiene nada, sólo pompas de jabón. Aunque no tenga los titulares.

No es justo que ni los cuatro goles de Mbappé de ese fenómeno llamado Mbappé, no sean suficientes para golear a un Olympiacos, que roza el rídículo en Europa. Y que el Madrid acabara pidiendo la hora en los angustiosos minutos finales.

No entiendo a un desesperado y desquiciado Alonso ante un equipo tan simple. Jamás entiendo sus cambios y como destroza a su equipo en las segundas parte. No se acuerda que es el entrenador del Real Madrid.

Lanza al inútil Ceballos, que es un desastre y sólo es un incordio. Para mí es como un agente doble, con órdenes de otro equipo para destrozar al Madrid. Y sólo quería Alonso calmar el partido ante un rival de broma. De locos.

Y en pleno desaste de Xabi Alonso quita a Asencio y mete a Tchouaméni en la defensa, con lo que destroza el centro del campo y lo suple nada menos que por Brahim. Ese cambio es sólo una barbaridad de un entrenador al borde del abismo.

Un equipo como el Madrid no puede pedir la hora ante un mediocre adversario. Es como si imaginativamente, Alonso quisiera anular los cuatro goles de Mbappé, que no es sólo es el héroe. Es un mago como Houdini.

El genio hizo un triplete en siete minutos. Una goleada de locos. Algo de un dios que juega con él.Y mete un cuarto que es como si hiciera besar al cielo. Una locura. Como decir Olympiacos 3 - Mbappé 4. No ha existido otra historia.

Creo que Xabi está con la marca de la sospecha en todo lo que hace. Le apoya la Casa Blanca sólo diplomáticamente, cuando todos sabemos que al todopoderoso no le gusta. Y lo ha sentenciado.

Se salva por Mbappé, pero eso no puede ser cada partido. Cuando desaparezca Houdini, Alonso va a la calle. Tiene demasiados problemas en la mente, demasiadas balas fallidas. No sabe qué hacer con el Madrid y es como si no supiera todavía qué banquillo ocupa.

Y me dirán que sigue ganando, que está entre los ocho primeros de la Champions. Pero no es el Real Madrid. Es auténticamente el Real Mbappé

El Madrid encuentra su catarsis ante Olympiacos gracias a Vinicius y Mbappé

El Madrid encuentra su catarsis ante Olympiacos gracias a Vinicius y Mbappé

En tierra de catarsis buscó el Madrid el verdadero significado de esta palabra griega: purificación. La encontró a medias, porque la victoria frente al corajudo Olympiacos de Mendilibar cambia la tendencia, pero no cambian las sensaciones, con dos caras distintas, la de la sociedad de la catarsis, Mbappé y Vinicius, y la de la calamidad en defensa, pese a las bajas, con preocupantes desconexiones del equipo que pusieron en riesgo el triunfo. [Narración y estadísticas (3-4)]

Xabi Alonso tiene el mejor y el peor trabajo del mundo. Ya lo sabía, dice, pero ahora lo sabe de otro modo. La condena no la intuyen del mismo modo el reo y su abogado. Líder de la Liga y en el Top 8 de la Champions, reforzada su posición por este triunfo, el técnico no la temía, no por ahora, pero necesitaba cambiar la tendencia en Atenas, después de tres partidos sin ganar, too much en el Madrid.

Esta media catarsis tapa una fuga de agua pero no detiene la lluvia. Deja certezas y dudas que el entrenador no puede obviar. Que el gol es cosa de Mbappé lo tiene claro. Que la determinación es cosa de Vinicius es conveniente que lo asuma, porque habrá más catarsis, y no precisamente a la griega, sino más difíciles. Las dudas nacen de la pérdida de control, con dos remontes de Olympiacos y dos remates en una isla desierta que exigen trabajo, más allá de las ausencias, y ese sí es trabajo de entrenador.

La boya del centro del campo

La determinación de Vinicius fue colosal desde el salto al campo, aunque un salto inicial en el que no tuvo el acompañamiento de los suyos, erráticos, incómodos por la presión alta del rival. Es una seña de identidad de Mendilibar, de pierna dura y duelos a fuego. Le dio resultado en el arranque y en el desenlace, aunque en el ecuador dejó un páramo atrás cuando sus jugadores erraban y no llegaban a tiempo en el repliegue, lo que en ocasiones obligaba a Tzolakis, su portero, a adelantarse al centro del campo. En ese contexto, Vini era como un guepardo en el Serengueti.

Xabi Alonso recuperó a una pieza clave para lo que desea en el Madrid. Se trata de Tchouaméni, la boya de su centro del campo. Las bajas en defensa, a las que unió la de Courtois, podían llevar al Madrid al centro de la defensa, como había ocurrido en el pasado con Ancelotti, pero el técnico tolosarra prefirió mantener a su mediocentro y mover a Carreras hacia el centro y colocar a Mendy como titular. Las maniobras implicaban riesgos, acrecentados por las debilidades defensivas de Trent en la derecha. De momento, sabemos de su buen pie como asistente. Hace falta más para hacerse con la banda derecha del Bernabéu. Mucho más.

En las dudas iniciales que generaban las mutaciones y los antecedentes, supo pescar Olympiacos, simple pero eficaz. Primero con lanzamientos largos de su portero para buscar la presión arriba y tener opciones sin necesidad de elaborar, dado que su calidad es muy inferior a la del Madrid. Al final, con centros que no encontraron oposición en una defensa de blandiblue.

Vinicius pugna por un balón con Retsos.

Vinicius pugna por un balón con Retsos.AFP

El gol local nació de esa presión, pero, en cambio, maduró en una acción combinativa de gran precisión, coronada con el disparo de Chinquinho, seco, sin dar tiempo a los reflejos de Lunin. Ese tanto en un día difícil no destempló al ucraniano, firme frente a otro disparo del mismo jugador en un momento crítico.

A la belleza de la jugada le había acompañado la candidez de los defensores del Madrid, poco intensos, contemplativos. Ese Madrid era el Madrid de los últimos partidos y de los peores presagios. Vinicius, sin embargo, había decidido ser el Vinicius que se espera, no el que se reprocha. Ya lo hizo en el disparate de Elche cuando saltó al terreno de juego desde el banco, pero sin tiempo ni compañía. En Atenas las tenía.

'Hat-trick' exprés

El brasileño corrió, se desmarcó y pasó, todos menos marcar en un día en el que lo marcó todo Mbappé. No le pesó, al contrario. Para empezar, aprovechó una recuperación, con todo Olympiacos volcado, para lanzar en el espacio a Mbappé, como gusta al francés. Al primer disparo, gol. Hasta cuatro veces, tantas como goles marcó el Madrid, respondió con la misma frialdad y eficacia. No hay otro goleador igual en el mano a mano. En siete minutos había marcado tres goles, un hat-trick exprés, el más rápido de su carrera. En el segundo tiempo añadió el cuarto tanto, asistido también por Vini.

La catarsis parecía completa, y eso creyó también Xabi Alonso, que llevó a Tchouaméni a la defensa, retiró a Asencio e introdujo a Bellingham, suplente por unas presuntas molestias. El equipo, que ya había vuelto a las dudas para permitir a Taremi apretar una vez el marcador, se cayó del todo. El Kaabi volvió a marcar de cabeza para hacer peligrar el esfuerzo de la sociedad de la catarsis.

Giménez vuela sobre el Inter para dar la victoria al Atlético

Giménez vuela sobre el Inter para dar la victoria al Atlético

"Uruguayo, uruguayo". Así terminó el duelo el Metropolitano cantando a su central que un minuto antes del final del encuentro volaba para dar la victoria al Atlético ante un Inter que llegaba invicto al campo rojiblanco. Un fortín. Necesitada y buscada victoria que Simeone peleó con cuatro delanteros en el campo y con Nico de lateral izquierdo. Giménez hizo bueno el primero de Julián para olvidar el empate de Zielinsky. El top-8 pasaba por ganar todo en casa y rascar fuera y este era el duelo marcado en rojo. Un duelo que se afrontó sin complejos y con algunas novedades curiosas. [Narración y estadísticas, 2-1]

Uno piensa que los experimentos siempre mejor con gaseosa y ese fue el temor al ver que en la alineación del Cholo salía Cardoso, un jugador que había jugado 185 minutos en toda la temporada hasta entonces. Lo bueno, para el estadounidense, fue que estuvo arropado por un mediocampo de cemento con Barrios y Gallagher, pero no le hicieron mucha falta porque gobernó su espacio, que fue todo, como si llevara siendo titular 20 partidos con el Atlético. Sólo estuvo Giuliano como punta de lanza para romper líneas al espacio.

La primera internada fue una ocasión de peligro solventada por Di Marco, la segunda acabó con el balón rebotando por el área hasta que lo acunó Baena y lo embocó Julián. En primera instancia el árbitro Letexier decretó mano del español, pero el VAR le corrigió y con el tanto, el Atlético se sacudió un inicio bastante apabullante de un Inter subido a Di Marco, que en el mismo minuto casi emboca una falta directa que terminó salvando Musso y luego tuvo un mano a mano ante el argentino que marró por centímetros.

Otra de las novedades, ésta por necesidad, estuvo bajo palos. Musso salió por Oblak pese a que el esloveno había entrenado en la previa. Y lo cierto es que el argentino fue truncando todos los disparos del Inter, la mayoría desde fuera del área, con una sobriedad impropia de un jugador que debutó esta temporada en el partido anterior, ante el Getafe en Liga. Especialmente meritorio un mano a mano en el que tapó el disparo de Bony a la argentina, rodilla en tierra, aunque finalmente se decretó fuera de juego.

Resultaba increíble que el Atlético se fuera al descanso ganando ante uno de los líderes de esta Champions. El Inter de Chivu llevaba un pleno tras ganar sus cuatro primeros duelos, eso sí, todos ante equipos muy inferiores a este equipo de Simeone cuya dinámica, cinco encuentros seguidos ganando, volvía a oler a la racha que el año pasado terminó por colocarle líder de invierno en LaLiga y top-8 en Champions tras 12 victorias consecutivas.

Julián celebra su tanto en el Metropolitano.

Julián celebra su tanto en el Metropolitano.Manu FernandezAP

El equipo del Cholo no dominó el partido, pero sí lo controló en sus primeros 45 minutos. Los italianos no sabían cómo meter mano a ese 5-4-1, en fase defensiva, que tanto rédito le da a Simeone desde la vuelta de Giménez, el héroe. El uruguayo ha apuntalado una línea que ha conseguido cuatro porterías a cero desde su vuelta.

El susto previo al final de los 45 minutos lo dio Giuliano, pero en su portería. El argentino cedió atrás sin mirar y su pase lo aprovechó Zielinsky en área contraria para pasar el balón a Di Marco, siempre Di Marco, cuyo disparo se fue fuera con todo a favor. Estuvo incisivo e impreciso a partes iguales desde su vuelta a la titularidad. Su presencia en el once paliaba un poco la orfandad que ha dejado Llorente en el carril. Y es que Molina hacia delante es un gran jugador, pero hacia atrás comete demasiados errores para un defensa.

La segunda mitad comenzó contrario a la primera, en un minuto dos ocasiones. Un larguero de Barella y un mano a mano en el que se durmió Giuliano. Poco después, quién si no, Di Marco a pase de Lautaro se volvió a presentar ante Musso, pero el argentino volvió a responder con maestría. No pudo, sin embargo, atajar la pared con la que se presentó Zielinsky en el área. La puso donde tenía que hacerlo. No lo hizo Giuliano poco después tras un buen centro de Ruggeri. La volea la tiró arriba para desesperación de su padre que se echaba las manos a la cabeza.

Valentía final

El paso del tiempo y el cambio de plantilla ha creado un Cholo más osado, temerario incluso. A falta de media hora agotó los cambios y sacó a Griezmann y Sorloth por Baena y Ruggeri. Quería aprovechar el argentino que el equipo había reaccionado bien al gol en contra, dando un paso adelante. El Metropolitano es mucho Metropolitano y casi se cae abajo cuando Griezmann probó a Sommer tras una jugada rojiblanca de 20 pases.

El guion se mantuvo a contracorriente de lo que solía ser el Atlético. Los italianos se agrupaban atrás a la espera de alguna contra y los rojiblancos achuchaban, mandones, para llevarse el encuentro, pero las líneas se fueron partiendo y el peligro rondaba ambas porterías. Hasta que un avión voló por la meta interista. Cazó un balón y con este certificó la victoria. Giménez nunca dejó de creer, la victoria es suya.