El Arsenal se lleva un duelo de altura donde la igualdad de centímetros, 183 de media, no sirvió a los de Simeone: "Ellos son mejores"

El Arsenal se lleva un duelo de altura donde la igualdad de centímetros, 183 de media, no sirvió a los de Simeone: “Ellos son mejores”

No será porque Simeone no lo avisó. Sabía el argentino la importancia del balón parado, no en vano le dio una liga en 2014. Aquel cabezazo mágico de Godín tras un córner en el Camp Nou ante el Barça. Allí David tenía la onda ante Goliat, aquí Goliat tenía no sólo la onda sino un arsenal de misiles tierra aire con una lanzadera espectacular. "Ellos en estos momentos son mejores", ha sentenciado el técnico argentino.

Rice era el adulto que colocaba el tobogán para que los niños se tirasen. Lo aprovechó primero Gabriel y luego Gyokeres, la primera sangre y la puntilla. Y no es por altura, es técnica, es táctica. Porque Simeone puso centímetros en el campo. Sorloth aportaba 193, el más alto de los 22 jugadores. Y luego si hacemos una media, ambos equipos se situaban en 183. "No lo pusimos por la pelota parada defensiva. Era más para los centros ofensivos, pero el equipo no pudo ayudarlo. Él hizo el trabajo que tenia que hacer", ha concedido el técnico.

Y lo cierto es que fue esa primera falta botada por el mediocampista británico traído al Arsenal por 120 millones, la que rompió el trabajo rojiblanco. Después, Martinelli y un doblete del sueco rompieron la baraja. "A mí siempre me encantó la pelota parada y hay equipos que la trabajan muy bien. Tiene un valor increíble en cada partido. Cuando rompes el encuentro en una pelota parada hay mucho camino recorrido a favor", ha apuntado Simeone.

Le estaba costando sacar la máscara al jugador que anotó 54 goles la temporada pasada en el Sporting de Portugal, pero se la puso dos veces, y con ella se pasó el juego. "A nadie le importaba hasta que me puse la máscara", citó en su momento el sueco para explicar su celebración. Pero Bane, el malvado personaje de Batman en el Caballero Oscuro, siempre vuelve. Y Gyokeres ya se pone en cinco tantos este curso, el último, claro, tras una nueva maravilla de la estrategia.

El Arsenal ha marcado 102 goles a balón parado desde que Nicolás Jover, su pensador en el cuerpo técnico, aterrizó en los gunners en 2021. Esta temporada son ya 10 los tantos de córners o faltas laterales. No es casualidad lo que hacen aunque, a veces, necesiten un poco de desorden. "Una vez que se ha generado el caos hemos tenido más oportunidades de hacerles daño", ha revelado Arteta.

Una sorpresa muy repetida

Ese caos ha traído cuatro tantos a favor a un Atlético, el de Simeone, que siempre se le ha tildado de equipo defensivo. "Es algo atípico especialmente con el Atlético y en la Champions", se ha sorprendido David Raya, portero del Arsenal y luego le ha secundado Koke, capitán del Atlético de Madrid: "Para mí es un resultado engañoso".

Pero este aldabonazo no aparta del camino al Atlético. No fue la derrota de Lisboa en la que "el equipo jugó mal", según ha recordado Simeone, sino un accidente quizás demasiado repetido lejos del Metropolitano. "No es mala suerte, son errores. Los detalles son determinantes", ha apuntado un técnico que perdió en Cornellá, Liverpool y Londres y ha empatado en Elche, Vitoria, Mallorca y Vigo. Ninguna victoria en siete encuentros. Dramático.

La marabunta para Simeone

La marabunta para Simeone

Actualizado Martes, 21 octubre 2025 - 23:13

Fue un escándalo. A partir del del gol de Magalhães, el Atlético se hundió, como si en el Emirates se hubiera aplastado en su propia área. Demasiada agua fría para un equipo zombi vestido de azul.

Pero el problema es que una vez más el equipo de Simeone fue un pelele en la segunda parte y su técnico le hace mucho daño con sus tácticas primitivas. En la segunda parte fue como un equipo de tercera división.

Se metían todos en la guarida, como si la marabunta les devorase hasta de Oblak. Simeone cometió el pecado de que en la segunda parte , como veían que el Arsenal dejó de dominar un poco, abrió la caja de Pandora y tácticamente los visitantes eran un conjunto lleno de agujeros. Un chollo.

Sólo Julián Alvarez está a la altura de la calidad de un conjunt europeo, el resto es como un vomitorio Bucero o como se llame, que sólo ha fichado mediocridades. No me extraña que ya le hayan encerrado en su despacho con la llegada de Mateu Alemany que, por cierto, se ha metido en un laberinto.

Además , el club esta vendido despedazado, sin rostro , salvo el color del dinero. Una ruina y un futuro muy negro. El primer paso debería desprenderse de Simeone, que es el cáncer del club.

El Arsenal apretó en el inicio del partido, pero Rice no estaba en su papel y a Zubimendi le veía cansado ya en el minuto 19. Al menos, el equipo rojiblanco se pasaba el balón, trataba de abandonar el nido de Oblak, en el que tan cobardemente se había acurrucado.

No sé lo que pensará el portero esloveno del Cholo, del club y sus desgracias. Le había quitado el 1-0 a Saka, el único atacante gunner que le inquietaba. A Giménez hasta le costó una tarjeta. Pero ni en los saques de esquina creó peligro ese Arsenal que no tenía ningún tipo de pólvora.

Hasta que apareció ese dúo mortal, con Rice sacando una falta y Magalhães, apareciendo desde atrás, lograba el típico gol del Arsenal que tantas veces habíamos visto. Luego fue un torbellino, una apisonadora, un gigante ante los pigmeos futbolísticos del Atlético.

Pero, bueno, Simeone ya tiene su premio de la temporada. Devoró y goleó al equipo que más odia: el Real Madrid. Y con ese banquete ya tiene para soñar todo el año. Me da tristeza y me da pena, porque el gran Atlético no merece estar en manos de estas personas.

El Atleti descubre la diferencia entre ser rico y parecerlo (o que quieran que lo parezcas)

El Atleti descubre la diferencia entre ser rico y parecerlo (o que quieran que lo parezcas)

Uno de los grandes engaños del sistema es, en cuanto nos va decentemente, hacernos creer que somos ricos. Luego, conoces a un rico de verdad. Te ves en esa terraza más grande que tu casa, subes a ese coche que convierte a tu SUV japonés en un pigmeo o descubres que lo que tú llamas menú degustación, él lo llama menú del día y la ilusión se desvanece. Ricos son cuatro, el resto sobrevivimos. El Atleti lo descubrió en Londres.

Andrea Berta, director deportivo de los rojiblancos hasta el curso pasado, se encarga ahora de fichar para el Arsenal y ha pasado de comprar en el súper del barrio a hacerlo en el gourmet de El Corte Inglés. Del fuet (delicia infravalorada si se come a mordiscos, he de decir) al lomo ibérico. De inicio, Arteta puso sobre el campo tres novedades de este verano a 70 millones la pieza (Zubimendi, Eze y Gyokeres). Eso es gastar y no lo que el sistema nacional (madridista) se pasó todo agosto intentando vender: que el Atleti estaba gastando como Richard Pryor en El gran despilfarro (repasen los clásicos, amigos).

De los magnificados fichajes del Atleti, el más caro, Baena, costó 40 kilos y el segundo, Hancko (26), demostró en cada desencaje de cadera que le provocó Saka que por ese precio, en el fútbol actual, compras futbolistas competentes, no diferenciales. Bajo ningún concepto es un club humilde, pero está lejos de ser el millonario que se ha querido vender. Estas cosas hay que explicarlas a la hora de analizar lo que pasa sobre el campo.

Y lo que pasó en el Emirates, pese a la debacle final, fue que los de Simeone, guiados por su futbolista, este sí, diferencial (un Julián Álvarez fantástico), hicieron una hora de partido estupenda, pero el Arsenal fue en todo un poquito mejor. Lo suficiente. Lo que sólo pueden pagar unos pocos. Lo que define los partidos a este nivel.

Un poquito más fuerte, más profundo, más rápido, más hábil, más variado, más intenso, más influyente para que el árbitro pitase la falta inexistente del 1-0 y desmontó al Atleti... Y un poquito en todo y todo el rato, es mucho. Tanto como para atropellar a un rival fuerte que planta cara. Esa es la diferencia actual entre la Liga y la Premier y no hay partido trucho en Miami que lo solvente.

El Arsenal es un candidato a ganar la Champions. El Atleti es un animador. Jugando ambos bien, goleó el primero. El fútbol es mucho más lógico de lo que creemos.

El Atlético se diluye en Londres y termina cayendo con estrépito ante el Arsenal

El Atlético se diluye en Londres y termina cayendo con estrépito ante el Arsenal

En ese cuento del lobo, siempre es mejor temer la peor de las consecuencias. No será porque el entrenador no avisó en la previa, no será porque en la alineación sacó a todas sus torres, pero lo de este Arsenal y el balón parado es, aunque valga la paradoja, imparable. Rice tiene un guante en el pie, lo sabe el Madrid y lo sabe el Atlético. Uno como goleador, el otro como asistente. Puso dos, el primero y el último, y en medio el Arsenal fue esperando como ese torturador que usa la gota china, que es ese tormento en el que conoces el final aunque te resistas a él. Fueron cuatro, demasiado castigo, y ninguno en el arranque, que fue fulgurante. [Narración y estadísticas, 4-0]

A veces es una cuestión de seguir vivo. De esquivar golpes hasta ver una ventana en la que responder. Eso fueron los primeros cinco minutos en el Emirates, el abusón del barrio atemorizando a un rival que no sabía si jugar o despejar. Cuando intentaba lo segundo, alguna pérdida inocente daba alas a un equipo, el británico, que con dos pases se plantaba en área colchonera. Un palo y dos disparos en cinco ataques, uno por minuto.

Sorloth había salido de titular para lo segundo, los despejes o balones largos. También para intentar igualar el poderío aéreo londinense. En altura lo consiguió el Cholo, 183 centímetros de media en ambos lados del campo. Pero el daño de los gunners comenzó por abajo y por la derecha y concluyó como se esperaba. Saka fue un dolor de cabeza para Hancko. Ya avisó en el minuto 18 a espalda, pero respondió Oblak.

El peligro del Atlético vino con una ida de olla de Raya que intentó regatear a Giuliano en el córner. El hijo del Cholo, que es listo como el padre, le dejó liarse solo y sacó rápido de banda para Julián con el guardameta muy fuera de su área. Desde luego, muchos aficionados atléticos querrían que si tienen que recibir un tiro de gracia fuera el argentino el que portara el rifle. Pero falló. Al menos, mediado el minuto 30, el empuje del Arsenal había decaído unos cuantos newtons.

Sí que es cierto que el Atlético tiene una deuda a domicilio. Ni una victoria esta temporada. Dice Julián que muchas se escaparon «por detalles». Esta fue por estrategia. Superlativa en el equipo gunner. Se ganó más por frialdad que por fuego. Y el Atlético, pese a que vino con cubos de agua para sofocar el ardor londinense, se fue con ellos por donde había venido. Ni siquiera se pudo decir que jugó mal, sufrió poco en la primera parte. Al final, apenas un par de oportunidades de Martinelli, una anulada por el VAR y la otra por tras un buen centro de Skelly, pero remató mal reclamando un penalti sin fe.

Pero el 0-0 del primer tiempo no se consiguió gratis, los tres futbolistas que más corrieron en la primera parte fueron Koke, Simeone y Barrios, unos seis kilómetros por cabeza, medio más que el primero del Arsenal que fue Rice. Es a lo que te obliga un equipo, el británico, que alterna momentos de presión alta con un bloque más bajo para salir rápido. Muy completo el equipo que ha confeccionado el ex rojiblanco Andrea Berta, poderío en todas las líneas y posibilidad de explorar muchos estilos de fútbol.

Pero el Atlético salió con otro brío y devolvió el palo a los ingleses en los primeros compases. Fue Julián, el hombre con más calidad de los hombres del Cholo, con un latigazo desde fuera del área. El Arsenal pareció perdido, pero decidió encomendarse a su brújula. Zubimendi se inventó dos pases en profundidad seguidos, el primero salvado por Oblak y el segundo, Martinelli se quedó a centímetros de encañonar. Qué importante es saber devolver los golpes rápido para intentar que un visitante incómodo no se te suba a las barbas.

Ataques aéreos

El siguiente sería letal. Lo dio Gabriel tras un saque magistral de Rice. Quizás Oblak debió salir de debajo del larguero para intentar tocar ese balón. Tanto se había hablado del balón parado del Arsenal, alabado Simeone, y al final, pese a las advertencias, llegó el lobo. Lo peor fue que, pese a la buena recuperación del Atlético tras el tanto, con varios acercamientos peligrosos, los colchoneros le hicieron un pasillo a Skelly que cedió a Martinelli. Esta vez el brasileño no perdonó.

Sin tiempo para recuperarse, Gyokeres hizo el tercero y congeló a los rojiblancos. Quedaba media hora de partido y uno se preguntaba qué haría el Atlético. Simeone intentó sacar más pólvora en busca de un milagro imposible. Ni eso le dejaron los gunners. Gyokeres repitió tras otro balón parado, un saque de esquina sacado por Rice. Un colocador y un rematador, parece voleibol, pero es la virtud de este Arsenal. Una gota fría que te deja helado y la victoria fuera de casa sigue esquiva esta temporada, cero de seis.

El verano que Mikel Merino prefirió el Arsenal al Atlético por "su estilo de fútbol" y por la llamada de Arteta: "Igual que le llamé yo le llamarían otros técnicos"

El verano que Mikel Merino prefirió el Arsenal al Atlético por “su estilo de fútbol” y por la llamada de Arteta: “Igual que le llamé yo le llamarían otros técnicos”

Cuando Peter Mujuzi, el speaker del Emirates, recite esta noche las alineaciones del Arsenal y del Atlético de Madrid, el nombre de Mikel Merino sonará a todo color como una de las estrellas de este equipo británico con trazas hispanas. Pudo ser diferente si en el verano de 2024, el entonces centrocampista de la Real Sociedad hubiera decidido acompañar a su compañero Robin Le Normand en su trasvase al Metropolitano. No fue una cuestión de dinero, ni de tiempos, ni de entrenadores: fue fútbol, simple y llanamente.

Aquella temporada hubo un sabor agridulce en el Metropolitano. Se cayó ante el Dortmund en cuartos de la Champions y ante el Athletic en semifinales de la Copa del Rey. El tercer puesto en liga, una obligación según el máximo mandatario del club, se lo quedó el Girona. Así, se inició un verano movido en los despachos para renovar una plantilla competitiva, pero que se había quedado vieja. El once que los rojiblancos sacaron ante los alemanes fue el más longevo de la historia del club con una media de más de 31 años.

Andrea Berta, entonces director deportivo de la entidad, se fijó en dos objetivos de la Real Sociedad, un equipo que llevaba años estando en Europa y mostrándose muy competitivo en Liga. Le Normand y Merino entraron en la órbita rojiblanca. El primero antes de que terminara la temporada y el segundo a inicios de verano. Hubo un intento, incluso, de traer a los dos en una especie de pack. Había 70 millones para ambos, pero terminó llegando sólo el central hispanofrancés por 34,5.

"Era una oportunidad única"

Y es que, antes de marcharse a Alemania para jugar la Eurocopa, el Arsenal y el FC Barcelona habían mostrado también su interés por el mediocentro txuri-urdin. España iba pasando rondas y a Merino, que ya había rechazado renovar con la Real y le quedaba un año de contrato, se le preguntaba constantemente por su futuro. "Fue un verano muy movido", respondió el jugador navarro a EL MUNDO. El torneo se lo acabaría llevando la selección, con gran protagonismo suyo.

Merino ya tenía una preferencia en su cabeza, aunque valoraba positivamente el interés de clubes tan importantes. El Arsenal, por su estilo de juego, era el elegido, pero los gunners, enredados en la llegada de Riccardo Calafiori, no terminaban de afrontar su operación mientras que el verano seguía avanzando. "Era una oportunidad única, una experiencia fuera de casa en la Premier y volver aquí era una cosa que siempre quise. Además era jugar para uno de los mejores entrenadores del mundo", contó Merino.

Y fue precisamente Mikel Arteta, con una llamada, quien le garantizó su fichaje, tranquilizó al centrocampista y le permitió disfrutar de sus vacaciones con el futuro encarrilado. "Intentamos transmitirle el rol que iba a tener en el proyecto y explicarle lo que queríamos de él. Así que nosotros felices. Igual que le llamé yo le llamarían otros entrenadores", comentó el técnico.

Merino, con la camiseta del Arsenal, en 2024.

Merino, con la camiseta del Arsenal, en 2024.ARSENAL

El 27 de agosto se hacía oficial su marcha al Arsenal por 33,5 millones de euros más cinco en variables. Desde su entorno, tenían claro el destino del navarro por cómo es él como futbolista. "Nunca dudó, elige a sus equipos por el estilo que se adapta a sus características, pero también quiso quitarse el mal sabor de boca que le quedó en la Premier tras su experiencia en Newcastle, donde no pudo dar todo lo que quería", cuentan desde su entorno.

Mantienen también que nunca tuvo "miedo" en recalar en un conjunto británico con grandes estilistas en el medio campo como Martin Odegaard o Declan Rice, que había llegado el año antes por 120 millones de euros. Y que su verdadero riesgo lo corrió cuando abandonó un Osasuna recién ascendido para ir al Borussia Dortmund en 2016, donde Thomas Tuchel, actual seleccionador británico, apenas le utilizó y cuando lo hizo fue ejerciendo de central. Jugó algo más en la cesión al Newcastle la temporada siguiente bajo las órdenes de Rafa Benítez, pero nunca llegó a ser titular indiscutible y de ahí su mal sabor de boca.

Dualidad en los banquillos

Elegir el Arsenal pues no fue una dicotomía entre entrenadores: Mikel Arteta - Diego Simeone, puesto que el navarro ya había jugado bajo otros técnicos de renombre. Sino que el jugador quería un equipo que fuera más ofensivo que defensivo. Así, pasó de ser un defensa testimonial de amarillo y un mediocentro top de blanquiazul a delantero centro provisional del conjunto británico aprovechando la gran plaga de lesiones que tuvo el Arsenal en ataque el curso pasado. "Eso da una idea de la polivalencia del jugador", explican desde su entorno.

Mientras, el español está feliz en Londres "como buen norteño" dedicado al deporte al 100%. "Vive por y para el fútbol", cuentan quienes le conocen, pese a que esta temporada no está siendo tan indiscutible como la anterior. Tampoco lo es el otro jugador que hizo el camino contrario desde la capital británica. Conor Gallagher aterrizó en el Atlético del Chelsea por 40 millones de euros tras el no de Merino y su rendimiento ha sido irregular desde su llegada al Metropolitano, sin llegar a asentarse nunca en el once inicial de Simeone. Encima, las llegadas de Cardoso, Nico y Almada complican aún más su presencia en el once.

El Atlético se tuvo que duchar en su hotel porque una avería dejó el Emirates sin agua caliente

El Atlético se tuvo que duchar en su hotel porque una avería dejó el Emirates sin agua caliente

Son las 20.00 de la tarde en Londres y la expedición rojiblanca va en su autobús camino de su hotel, el Marriott Regents Park, tras terminar su entrenamiento previo al duelo ante el Arsenal del martes en Champions League. Los 24 jugadores convocados por Diego Simeone van sudados porque una avería ha dejado el Emirates sin agua caliente.

Desde la organización rojiblanca no se creen que algo así pase en el año 2025 y en una competición como la Champions League, la más importante a nivel de clubes de el mundo. Además, la lluvia, que ha aparecido en la segunda parte de la sesión preparatoria, ha dejado a los protagonistas calados y sin la posibilidad de calentarse con una ducha en condiciones.

El Atlético de Madrid ha emitido una queja oficial a la UEFA por lo ocurrido en el estadio. Una situación que comenzó desde antes de que ellos llegaran al recinto, en torno a las 17.30 hora inglesa, que les fue advertida, y que en dos horas y media no se ha podido solucionar y se desconoce si se podrá resolver para el encuentro de mañana.

Simeone había comparecido en rueda de prensa junto a Julián Álvarez antes de encaminarse al césped del estadio británico a dirigir la sesión. Una sesión que ha contado con toda la plantilla rojiblanca a excepción de Jonny Cardoso, que sigue con sus problemas en el tobillo.

En el césped del Emirates ya se ha podido ver entrenar con normalidad a Thiago Almada, que volvió a jugar unos minutos ante Osasuna y, de hecho, marcaría el gol de la victoria, y a NicoGonzález, que se retiró de ese encuentro con molestias por un golpe.

Simeone y su secreto para enfrentar al Arsenal: "No perder la identidad, ser auténtico y respetuoso y el trabajo terminará pagando"

Simeone y su secreto para enfrentar al Arsenal: “No perder la identidad, ser auténtico y respetuoso y el trabajo terminará pagando”

No ha tenido el Atlético las salidas más fáciles en el inicio de la máxima competición continental. Si de Liverpool se vino con una derrota honrosa, ahora afronta el partido ante el Arsenal, flamante líder de la Premier, con las ganas de seguir creciendo en la competición. "Necesitamos una victoria fuera de casa y en Champions", ha apuntado el técnico rojiblanco.

Sin desdeñar al rival, del que aprecia las grandes características que le imprime Mikel Arteta, cree que es importante que cada uno se mantenga fiel a su estilo si quiere sacar algo positivo. "No perder la identidad, ser auténtico y respetuoso y el trabajo terminará pagando", ha explicado como método para triunfar.

En el mismo sentido se expresó sobre su rival el martes. "Vamos a enfrentar un equipo muy bueno, con un patrón de juego muy definido", ha comenzado el argentino para luego explicar el historial gunner: "Son 5 o 6 años con una identidad clara con Arteta, no la negocian, van mejorando con jugadores y se ve".

Simeone ha econtrado similitudes en este Arsenal y en su Atlético de 2014, especialmente en los tantos a balón parado, de los que el equipo británico lleva varias temporadas sacando mucho rédito, como se pudo ver ante el Madrid la temporada pasada.

Le recordaban al argentino su anterior duelo con los británicos, apenas una eliminatoria de Europa League en la que terminaron pasando los rojiblancos y luego, incluso, triunfando en la competición en 2018. Pero quien sí se ha enfrentado a ellos varias veces es Julián Álvarez cuando jugaba para el Manchester City.

"El Arsenal en los ultimos años demostró que es un gran equipo. Competí contra ellos cuando estaba en el City, tienen muy buenos jugadores y entrenador y han ido creciendo mucho", ha alabado el delantero. Álvarez cree que la posesión y el juego a balón parado de los británicos son cosas a tener en cuenta, pero explica que el Atlético también tiene "virtudes para hacerles daño".

Es consciente de las dificultades de las transiciones inglesas, pero el Arsenal quizás no sea un equipo al uso. Arteta maneja igual la posesión y el vértigo gracias a unos mediocampistas que, además de buen pie, cuentan con unos extremos rápidos a los que poner en carrera. "Yo he creado más acerca de mis experiencias y mis pensamientos, utilizar otras cosas no funciona. Hay que ser auténtico. Tienes que tener una idea y seguirla", ha apuntado Arteta.

Mitad de camino

El técnico español va camino de su séptimo año al frente del Arsenal y valora mucho los 14, el doble, que Simeone lleva en el banquillo del Atlético. "Mira lo que ha hecho desde que llegó al Atlético. Es increible. La identidad que ha dado al club, al equipo, es porque el entrenador tiene una gran personalidad. Es muy dificil estar 14 años".

En la previa al duelo de Champions que enfrentará al Arsenal y al Atlético de Madrid el martes en el Emirates también habló un jugador que pudo caer en cualquier club. Mikel Merino, pretendido por los rojiblancos, valora mucho el fútbol de los chicos de Simeone. "La gente tacha al Atlético de defensivo y ves como juegan arriba... No se ganan ligas y estás en Champions sin un buen ataque", ha concluído.

Giuliano afila al Atlético para vencer a Osasuna

Giuliano afila al Atlético para vencer a Osasuna

Este primer partido tras el segundo parón pedía velocidad. Pedía vértigo. Pero estaba en el banquillo. Cuando salió, Giuliano cambió el marcador y la brisa, que soplaba extraña. En el horizonte está el Arsenal. Tú puedes venir cansado de un vuelo transoceánico, pero el Cholito no entiende de cansancios y bien que lo agradece su padre, Almada, que metió su regalo en la red, y el Atlético. Victoria por la mínima y a la Champions.

En LaLiga fue una jornada de reivindicaciones, de parones de 15 segundos y protestas por duelos extrafronterizos, el Metropolitano ovacionó a los suyos por el plante. Sólo 10 minutos después pasó del aplauso a la bronca. Y razón tenían, porque el VAR es a veces inexplicable. Que desde Las Rozas marcaran obstrucción de Griezmann en el gol de Baena es de cabreo gordo para el personal.

El Atlético no perdió pie y apenas dos minutos después realizó una jornada de 50 pases que terminó en las botas de Griezmann cerca del punto de penalti. El francés disparo bien, pero se encontró a un Herrera estratosférico. Vistos los primeros 15 minutos en el Metropolitano, el Osasuna iba a necesitar esa versión de su portero.

La primera parte comenzó como un monólogo rojiblanco salvo por los chispazos de Víctor Muñoz. El extremo rojillo era una bala difícil de detener. Una de sus diagonales casi termina en gol para sorpresa del personal. Y luego forzó una peligrosa falta en el balcón del área que el centro posterior de Rubén García casi lo cuela Torró entre las piernas de Oblak. A ese empuje se sumó Osasuna, que se pudo sacudir el dominio de los locales durante la parte final de los primeros 45 minutos.

Antes de que los equipos fueran al descanso, hubo un momento de enfermería para ambos conjuntos. A Rosier le metió el isquiotibial de la pierna derecha una pedrada que le obligó a salir del campo cojeando. Menos de un minuto después fue Nico el que abandonó el césped. Seguía conmocionado tras un choque de cabezas con Torró minutos antes. No llevaba buena cara el argentino y visto el precedente rojiblanco con Le Normand, toda precaución es poca en este tipo de acciones.

El segundo tiempo comenzó parecido al primero. Monólogo rojiblanco y asedio al área rojilla. Faltó precisión o sobró Herrera. Lo dicho, indispensable una buena actuación del meta. A Osasuna le costó salir, más por el empuje del Atlético que cambió a defensa de cuatro tras empezar con el 5-3-2 con el que también inició Lisci, que por cansancio de Víctor.

Las ocasiones comenzaron a llegar cada vez más claras. Julián lamentó un pie maravilloso de Sergio Herrera y luego Hancko perdonó en el córner posterior. Sorloth echó un cabezazo alto tres minutos después. El gol se mascaba... y llegó. Fue Giuliano quien, tras una gran jugada individual, brindó el tanto a Almada.

Despertó Osasuna y buscó el empate con más corazón que cabeza. Y en una de esas, casi con el tiempo cumplido apareció Oblak ante Moi para salvar los tres puntos. Parada milagrosa y vista en Londres. Partido a partido.

El juez ve dos delitos en el fichaje de Griezmann por el Barcelona

El juez ve dos delitos en el fichaje de Griezmann por el Barcelona

El juez que investiga al FC Barcelona por el pago de comisiones en fichajes durante la presidencia de Josep Maria Bartomeu ve indicios de administración desleal y falsedad en el pago de 15 millones al Atlético de Madrid para frenar su denuncia por haber negociado con Antoine Griezmann teniendo contrato en vigor con el club rojiblanco.

El Juzgado de Instrucción número 32 de Barcelona, que ha imputado recientemente a Bartomeu y a algunos de sus principales directivos, considera en un auto al que ha tenido acceso EL MUNDO que "debe añadirse" a la causa "el fichaje del jugador de fútbol Antoine Griezmann por parte del FC Barcelona".

Recuerda el instructor que "supuestamente se negoció con un futbolista con contrato en vigor con otro club", tal y como desveló EL MUNDO, que publicó los correos electrónicos de la negociación secreta. De esta forma, considera el juez que el Barça "se saltó la normativa FIFA" que establece que "los clubs no pueden contactar con un deportista con contrato vigente si antes no se ha hablando con su equipo" y subraya que "se exceptúan los últimos 6 meses de contrato del futbolista, que no es el caso que nos ocupa".

El juez añade que el Atlético de Madrid "lo denunció a la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), ya que tenía indicios importantes de que el club había negociado con el jugador directamente entre febrero y marzo de 2019". Un "periodo técnicamente prohibido", resalta el auto.

"A fin de evitar una posible sanción de la RFEF, supuestamente, por parte de los investigados, se negoció directamente con el Atlético de Madrid y llegaron a un acuerdo donde se valoraba el pago de 15 millones a cambio de no aportar pruebas al procedimiento que se había incoado", abunda la resolución judicial.

"Para dar aspecto lícito a los pagos se simuló presuntamente que se adquiría un derecho de tanteo prioritario sobre diferentes jóvenes futbolistas del Atlético de Madrid", prosigue el juez, que concluye que una vez firmado el contrato de tanteo, "el Atlético de Madrid, presuntamente, desistió de aportar pruebas ante la RFEF sobre la denuncia presentada contra el FC Barcelona". "Dichos hechos podrían integrar el delito de administración desleal y/o falsedad contable".

¿Qué habita en la cabeza de Marcos Llorente? ¿Vamos a morir todos?

¿Qué habita en la cabeza de Marcos Llorente? ¿Vamos a morir todos?

Yo también habría preguntado a Marcos Llorente si cree que nos fumigan y por sus gafas de colores. No renuncio a ese titular ni a tiros, ya explicaré luego de alguna manera, sea acotación o contrapregunta, que son chifladuras. Parte del objetivo de una entrevista es mostrar al personaje como realmente es y en el caso de Llorente eso incluye el cucurucho de papel albal en la cabeza. Más discutible es que todo esto haya ocurrido en el ámbito de la selección, si quiere desvariar que lo haga en sus redes y no luciendo el escudo nacional, pero ya es tarde.

Marcos Llorente no es Javi Poves. Es un futbolista de verdad, uno muy bueno, uno que importa. El único motivo por el que hemos visto de plató en plató a Poves, que jugó 11 minutos en Primera y al que ningún aficionado habría reconocido hace dos años si coinciden en el ascensor, es su terraplanismo. Sin él, ningún medio de comunicación sabría de su existencia. Eso sí es irresponsable y promover la estulticia sin más objetivo que un clic o una décima de share.

Llorente es otra cosa. Sus entrevistas están justificadas por su trabajo, un lateral derecho que los mete de dos en dos en Anfield y es capaz de seguir corriendo tras jugar tres prórrogas. Si fuera tan convencional en sus respuestas como Andrés Iniesta, los periodistas seguiríamos queriendo hablar con él. No necesita convertirse en la versión rubia de Mel Gibson en Conspiración para que le hagan casito, lo hace convencido. No sé si es mejor.

Su dieta paleolítica, su andar descalzo y sus cafés con mantequilla no hacen daño a nadie y, viendo su estado físico superheroico, a él le funcionan. Y con las gafas a lo Paco Clavel, sin base científica pero inofensivas, empiezo a sospechar que el loco es el listo. Las vende a 200 pavos y la primera remesa se agotó en dos ratos. Se mueve en el ambiente perfecto para este negocio, uno con más pasta que libros. Media selección las ha comprado.

Con las estelas en el cielo ya empieza a preocuparme. No porque vaya a influir en los niños (los niños son mucho más inteligentes, los estropeamos luego) ni porque su fama vaya a convertir la estupidez en moda (spoiler: ya lo es), sino porque uno de los mejores futbolistas de mi equipo suelta que nos fumigan y remata: "Ese cielo no es normal. ¿Qué es? No tengo ni idea. Ojalá alguien salga a decirlo". ¡Ya han salido, Marcos, ya han salido! Se llaman científicos. Si no entiende esto, confía en que se aprenda una jugada de estrategia. Eso sí es grave.