El Rayo arrolla a un Atlético ramplón de resaca copera

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El Atlético de Madrid tiene una cara B, se podría decir que esa es la que ha lucido durante toda la temporada cuando sale del fortín del Metropolitano. Y no cambió que, esta vez, el partido se jugara a unas decenas de kilómetros, en el exilio del Rayo en Leganés. Los dos zarpazos al filo del descanso de Fran Pérez y Óscar Valentín y el tercero de Mendy en la segunda parte fueron suficientes para bajar a los rojiblancos de la nube. Para que todos en el estadio se preguntaran cómo se podía descomponer un equipo apisonadora hace menos de 72 horas.[Narración y estadística:3-0]

Arrastra el Atlético un debe en la Liga, donde con solo tres victorias (Betis, Getafe y Girona), todas al final de la primera vuelta, no alcanza para pelear por la cabeza de la tabla, si es que ese no es un objetivo enterrado. Las miradas quizá estén en otros lugares. Hacia allá apareció señalar Simeone con un once remendado para este partido de entreguerras: la aplastante victoria sobre el Barça sin sufrir ni una escaramuza y la que le espera en Brujas por la supervivencia el miércoles en Champions.

En Butarque, pareció que el Atlético solo se transforma con los sorbos de la Copa, esos que sirven Griezmann y el recién descorchado Lookman, ambos suplentes. Era el momento de que tomara galones Álex Baena, crecieran Cardoso y, sobre todo, Rodrigo Mendoza, de que Sorloth se sumara como amenaza. Ni asomaron ellos ni la verticalidad de su cara A, la incontestable. El Rayo, con una presión alta, complicó todos los movimientos y al Atlético le quedaron ocasiones contadas, como el tiro de Nico González al larguero a centro de Nahuel Molina, un disparo de Baena rozando de nuevo los palos y una asistencia del almeriense que no pudo llegar a empujar el gigante noruego.

Estaban espesos los hombres de Simeone y el Rayo empezó a encontrar sus grietas por los costados. Lo hizo el Pacha Espino, obligando a Oblak a salvar su disparo, y tuvo que hacerlo también cuando Ilias Akhomach hilvanó, ayudado por Ratiu e Isi, un ataque primoroso. La respuesta la armó por su cuenta Nico González, en una contra buscando la portería de Batalla. Pero el varapalo no tardaría en llegar. Ruggeri, que estaba vigilado y recriminado por Simeone, se quebró ante el baile de Ratiu con un carrusel de bicicletas que lo hundió en el área sin poder evitar que el centro tenso del rumano lo cazara en el punto de penalti Fran Pérez. Le tocaba al Atlético subir su intensidad, y su fútbol, pero al descanso se fue con una desventaja mayor.

Óscar Valentín aprovechó las dudas de Lenglet para robar el balón y dejar un disparo a Isi que salvó Oblak con la punta de los dedos sin poder evitar que apareciera el propio Óscar Valentín para rebañar a gol. Al descanso, Simeone estaba obligado a resetear y darle un giro nuevo a su once con el arsenal que guardaba en el banquillo.

No fue de inicio, como si el argentino quisiera darle la oportunidad de espabilar a los titulares, sin embargo no podía esperar demasiado. En apenas siete minutos, agotó los cambios para apuntalar la defensa, castigando a los desacertados Ruggeri y Le Normand y, sobre todo, remodelar el centro del campo con los quilates de Julián Álvarez, Llorente y el colmillo de Lookman. De nada poco sirvió, porque llegó el tercero del Rayo en un córner en corto que Álvaro, desde el lateral del área, puso al remate de cabeza de Mendy ante la pasividad de todo el once rojiblanco. Aunque Giménez, en un escorzo, obligara a Batalla a salvar su remate, la victoria estaba absolutamente decantada y los olés se coreaban en una grada semivacía de Butarque, entremezclados con los cánticos contra Presa. El Rayo, sin ganar tres jornadas, había hecho jirones a Atlético 13 años después y salía del descenso.

La liberación de Julián, la sorpresa de Nahuel y un VAR "manual": "La vida es energía y nosotros pudimos acompañar esa ola"

La liberación de Julián, la sorpresa de Nahuel y un VAR “manual”: “La vida es energía y nosotros pudimos acompañar esa ola”

La cara de Julián Álvarez tras marcar fue un poema. Unos versos de liberación, de alivio y de alegría completa. Lo que comenzó como un arroyo, era ya una riada. Desde el 9 de diciembre no veía puerta, en liga la sequía se prolongaba más de 100 días y Simeone ya no quería responder a preguntas sobres su gran estrella. "Los detalles hablan por sí solos de él. La asistencia a Lookman fue íncreible. El gol lo tiene, por fin ha vuelto y le limpiará para todo lo que viene", expresó el Cholo sobre su pupilo.

Y eso que tardó en conseguirlo. Dos ocasiones claras y 46 minutos de vendaval. Pero por fin llegó, con un disparo a la escuadra reventando la red. Las ganas del argentino de hacerlo desbordaron la portería y a sus compañeros, que se abrazaron a él de manera elocuente. "Momentos malos es lo que se habla, pero yo a Julián lo conozco hace tiempo y es un profesional y una persona que tira para delante. Un ganador. El gol no quiere decir que antes estaba mal y ahora recontrabien", apuntó Nahuel Molina.

El lateral fue la otra sorpresa de la noche. Decimoquinto en minutos de la plantilla, apenas 1.200 y ausente en los últimos encuentros rojiblancos. "Yo también me sorprendí", sorprendió el argentino en rueda de prensa sobre su elección como titular ante el FC Barcelona en este duelo crucial para el Atlético en el único título con opciones reales de victoria. "Agradecido cuando no salían las cosas, me apoyó siempre el cuerpo técnico. Esa energía hace que todos estemos al máximo nivel", añadió.

Lo cierto es que fue de lo más destacado en una exhibición coral de un equipo que realizó ocho remates a puerta por cuatro del Barcelona. Que hizo cuatro tantos, pero que el marcador fue corto para lo que se vio en el campo. "Hoy hicieron un partido que quedará para el recuerdo. Nuestra gente necesita estos encuentros. Semifinales, partidos importantes...", alabó Simeone.

De hecho, el Cholo sorprendió al favorito FC Barcelona con una alineación muy poco cholista, con cuatro delanteros que "interpretaron muy bien el encuentro", aunque uno, Griezmann, fuera el director de orquesta que todo grupo necesita. "Es muy difícil seguir hablando de Koke y Griezmann porque hay un afecto que excede lo que pase de hoy para delante", expresó el técnico.

Lo que excedió las expectativas del entrenador argentino fue una afición eléctrica que llevó al equipo en volandas desde la previa del encuentro. Que no paró de animar a los jugadores y que se hizo notar especialmente en los cinco minutos en los que los 22 jugadores estuvieron pendientes del VAR tras el gol de Cubarsí. "Encontramos una energía en el estadio increíble, la vida es energía y nosotros pudimos acompañar esa ola", apostilló Simeone.

Precisamente esa jugada, finalmente anulada por el VAR, fue amargamente criticada por Hansi Flick en rueda de prensa. Cinco minutos de revisión de los que el CTA se ha visto obligado a dar una explicación. "El sistema generó un fallo en la modelización", comenzó la explicación y "el equipo VAR procedió a lanzar líneas de fuera de juego manuales para llevar a cabo la toma de decisión definitiva y correcta", determinó el organismo.

Pero el árbitro era una anécdota en un 4-0 exiguo para lo que se vio en el campo. Aunque para el alemán hay otra noche mucho más horrible que esta en el Metropolitano. "No, la peor fue contra el Inter. Ahora tenemos una opción de remontar. No será fácil, pero lo intentaremos", concluyó Hansi Flick.

Un comunicado exprés, una espera eterna y una queja de Flick: "Para mí no era fuera de juego"

Un comunicado exprés, una espera eterna y una queja de Flick: “Para mí no era fuera de juego”

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Hansi Flick no se marchó del Metropolitano contento con sus futbolistas. Desde su punto de vista, al Barça le faltó igualar el hambre mostrada por el Atlético durante los primeros 45 minutos. Pero eso no implicó que se dejara en el tintero algunas dudas sobre la actuación arbitral. Muy especialmente, en el gol marcado por Pau Cubarsí, invalidado tras unos minutos que parecieron eternos.

"Qué puedo decir... Primero, empecemos con las amarillas. La primera acción sobre Balde es amarilla. A partir de ahí, igual cambia todo, porque invitas a que jueguen de una forma determinada. Lo otro... Es un lío. ¿Cuánto estuvieron? ¿Siete minutos? Vale, después de ese tiempo, encontraron algo. Para mí, no era fuera de juego, pero ellos lo vieron y no explicaron por qué. Faltó comunicación", se quejó el técnico.

Según señaló el Comité Técnico de Árbitros (CTA) con un comunicado durante el propio partido, algo en absoluto habitual, la gran acumulación de futbolistas en la jugada provocó que el sistema de fuera de juego semiautomático (SAOT) no funcionara correctamente y se tuvo que optar por tirar las líneas de forma manual.

"decisión definitiva y correcta"

"Tras intentar que el sistema recalibrase la modelización, y tras comprobar que no era posible, siguiendo el procedimiento establecido, el equipo VAR procedió a lanzar líneas de fuera de juego manuales para llevar a cabo la toma de decisión definitiva y correcta. Por este motivo, y de manera extraordinaria, el proceso de peritación de la jugada se extendió más de lo normal en el tiempo e hizo que no fuese posible lanzar la recreación a la producción televisiva", explicó el CTA. Más allá de este hecho tan extraordinario, Flick también se quejó de la falta de combatividad de los suyos.

"No presionamos como debíamos, y, por eso, en los primeros 45 minutos aprendimos una muy buena lección. Queda un partido y lucharemos por ello. Si ganamos por 2-0 cada parte, con nuestra gente, remontaremos", aseveró el germano tratando de sacar algo bueno de la debacle.

Flick y Lamine Yamal, el jueves en el Metropolitano.

Flick y Lamine Yamal, el jueves en el Metropolitano.EFE

"En líneas generales, estoy contento con lo que está haciendo el equipo, tenemos muchas lesiones y nos hemos ido adaptando a las circunstancias. Perder forma parte del juego, ha sido una derrota dolorosa, pero estoy orgulloso de mi equipo y sé que volveremos. El Atlético tuvo más hambre desde el principio y eso es lo que quiero de mis jugadores", recalcó el alemán, quien, pese al mazazo, aseguró que esta no ha sido su peor noche en el banquillo azulgrana. "No, mi peor momento fue en la vuelta contra el Inter, el año pasado. Tuvimos nuestras opciones y no las aprovechamos. Ahora, aún las tenemos, y lucharemos por darle la vuelta", arengó.

Quien se marchó con un sabor de boca aún peor, en este caso, fue Eric García autor del 1-0 en propia puerta tras un mal intento de control por parte de Joan García. "Nos vamos a dejar la vida. Sabemos que nos lo va a poner difícil todo el mundo, pero si estamos juntos, podemos darle la vuelta", deslizó el central, expulsado con roja directa a instancias del VAR. "Quedan 90 minutos, en casa, con nuestra afición. Con la gente que tenemos, y con la que vamos a recuperar, no tengo ninguna duda de que podemos cambiar las tornas", sentenció.

El Atlético machacó al pobre Barça

El Atlético machacó al pobre Barça

El Atlético hizo casi el partido perfecto contra un rival como el Barcelona. El equipo de Simeone le superó en casi todo. Puso alma y corazón, corriendo durante todo el partido, algo tan decisivo en el fútbol actual. Incluso diría que el 4-0 final es corto. En un primer tiempo espeluznante y asombroso, los rojiblancos dieron meter hasta nueve o 10 goles. Por ocasiones, desde luego.

El esfuerzo del primer período fue tan impresionante que Simeone decidió jugar su cautivo bloque bajo en la segunda parte . Hubo un gol anulado a Cubarsí, milimétrico. Y durante ese parón de siete minutos para que decidiera el VAR, el Barça entró en una depresión inmensa.

Francamente ese periodo inconexo mató al Barcelona. Le quitó su oremus, con un Lewandowski acabado y un Lamine Yamal que sigue sin ser un matador. Gran jugador, pero no mata.

Incluso tras el 4-1 anulado, el Atlético recobró su ansia. Hasta Sorlorth pudo hacer el 5-0, que hubiera sido la repetición del milagro de La Cartuja. Sin la sabiduría de Griezmann, la facilidad de Lookman y el hijo pródigo, Julián Álvarez, que resucitó con un gol de absoluta clase, el Atlético tuvo que aplicar otro estilo.

Pero Sorloth recogía todas las basuras. Podía aguantar. Aunque con los increíbles Llorente y el correcaminos Giuliano, más el gran capitán Koke pudieron incluso acogotar más al Barcelona, que era como un pajarito perdido en la noche.

Es más, el Barcelona estaba desquiciado y por eso, el mediocre Eric García se fue al vestuario expulsado justamente. Y aún se puso más histérico. Con ese jugador incompleto que es Dani Olmo, autor un partido de vergüenza y el coladero de Balde, el equipo azulgrana nunca encontró su personalidad.

La banda izquierda fue un cuento de hadas para que el Atlético empezara siempre sus goles por el lado derecho. Cuando Fermín es el mejor técnicamente es que algo va mal para Flick. Es un detalle muy malo. Es un gran jugador, pero nunca será una estrella.

Si es verdad que les faltaba el cerebro Pedri, el killer Raphinha e incluso Rashford, pero es obvio que este equipo muestra vacíos defensivos. No quiero imaginar si hubiera jugado contra el Arsenal. Le hubieran metido nueve. Casi seguro.

El Atleti se agarra a la Copa como un escape hacia la gloria. Si es verdad que juega demasiado a la ruleta rusa y a veces se pega un tiro. Pero esta vez, Simeone dio una lección táctica a Flick , que casa día me parece peor entrenador. Su sistema se ha quedado antiguo. Sobre todo, con una defensa pueril.

Nadie sabe lo que ocurrirá en el Camp Nou. Pero está claro que si Simeone sale como una copia exacta del partido del Metropolitano, el Barça perderá un título, que lo dobla por ganado. El Atlético será otra vez la marabunta.

El Atlético fue un vendaval que arrolló al Barcelona en el Metropolitano

El Atlético fue un vendaval que arrolló al Barcelona en el Metropolitano

Lo bueno de los Atlético- Barcelona es que son como un huevo kinder, nunca sabes qué sorpresa va a salir. Lo que sí, es que siempre hay, y esta vez fue de la buena... para los colchoneros. De la que sale una vez cada mucho, aunque el partido fuera un calco al de la Cartuja ante el Betis. Pero los de Simeone sabían que ésta era la última bala del cargador. Con la que no podías fallar. Y así se tiraron a pecho descubierto ante el equipo más goleador de España. Y salieron victoriosos y no por poco. El vendaval de Cataluña vestía de rojiblanco. Fueron cuatro, pero pudieron ser más. [Narración y estadísticas, 4-0]

Mantuvo el Atlético los acordes de Thunderstruck al inicio del encuentro en el Metropolitano. Presión alta y rock and roll. No habían pasado tres minutos y Joan García ya había tenido que intervenir en dos ocasiones una ante un aún deprimido Julián Álvarez y luego salvó un mano a mano de Giuliano tras un pase maravilloso de Griezmann. Quizás el delantero lo pudo hacer mejor, aunque acertó el portero culé.

Sin embargo, desde que su nombre tiene ecos de selección, parece que el catalán ha perdido su aura. El error en el primer gol del Atlético fue de infantiles. El guardameta intentó controlar un pase atrás de Eric con el pie demasiado elevado y el balón le pasó por debajo hasta entrar manso en la meta. La remachó por si acaso Lookman, pero la pelota había traspasado completamente la línea.

Da gusto cuando los equipos juegan u olvidan que hay partido de vuelta. El Atlético lo hizo. Fue a matar o morir. Y no terminaba la grada de celebrar el primer tanto cuando ya se elevó para gritar el segundo. Una contra de cinco pases, cada uno mejor que el anterior, hasta que el balón llegó a los pies de Griezmann. El francés embocó su putt en el segundo palo de Joan García, que sólo pudo mirar y admirar.

Griezmann emboca un disparo ante Joan.

Griezmann emboca un disparo ante Joan.OSCAR DEL POZOAFP

Lo increíble de todo ello es que, entre gol y gol, el Barcelona y Lamine amenazaron seriamente a Musso, pero el argentino y la defensa rojiblanca salvaron in extremis. Sin embargo, fue el larguero el que salvó el remate de Fermín tras un córner. No había tiempo ni para un parpadeo. Griezmann respondió al larguero con un disparo que atrapó Joan García y después Julián siguió con su hastío con un remate tras otra gran jugada a la contra que salvo Koundé.

Pese a las amenazas del Barça, era el Atlético el que golpeaba, como un martillo. A la contra o en combinación. Saben eso de Dr Jeckyll y Mr Hyde que mostró contra el Betis, pues en esta semifinal comenzó como el famoso doctor de Robert Louis Stevenson. Los culés, incluso, debían recurrir a duras faltas para parar el vendaval como una naranja que le hizo Casadó a Giuliano. La espalda de las bandas barcelonistas eran autopistas para el despegue del argentino y Lookman.

Fue el nigeriano el que encontró el tercero tras otra contra de banda a banda de los rojiblancos. Flick se metía en el banquillo desesperado para meter poco después a Lewandowski por Casadó y Simeone corría como loco por la banda para celebrar como el estadio. Una carrera como las que estaban protagonizando sus dos extremos. Absolutamente imparables para Balde y Koundé.

100 días después

Y cuando moría la primera mitad, y cuando parecía que Julián se sentaría de nuevo con cara de circunstancias. El argentino alojó un pase de Lookman en la escuadra de Joan. Cuatro al descanso. 45 minutos soñados. El ejercicio coral no tuvo respuesta, faltaba medio tiempo, pero si el Atlético no encajaba se vería en la final de La Cartuja.

No hay palabras sobre el Barça, porque los culés no mostraron apenas esa versión apisonadora que muestran en la Liga. Aunque amenazaron al inicio del segundo tiempo con un tanto de Cubarsí que el VAR, con un suspense exagerado, en torno a cinco minutos, terminó anulando. Por el Metropolitano sólo apareció la sombra de Lamine, que no Lamine. Y, aunque los blaugranas dominaron la pelota, los rojiblancos disfrutaban al espacio. El duelo terminó al descanso para unos y para otros. Y mejor para el Barça, que aún perdió a Eric a cinco minutos del final. Pudo tener el consuelo de un gol, pero el cabezazo de Lewandowski salió fuera. La Cartuja se toca con los dedos.

El Betis rompe la racha invicta del Metropolitano y mete en problemas a Simeone

El Betis rompe la racha invicta del Metropolitano y mete en problemas a Simeone

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Una genialidad de Antony y, también, la vuelta a sus peores pesadillas en lo ofensivo condenaron al Atlético ante el Betis en el Metropolitano, escenario de la primera derrota liguera de su equipo. Los verdiblancos, así, se cobraron una revancha muy en caliente por una eliminación en la Copa en la que los rojiblancos, con cinco tantos a domicilio, parecían haber encontrado la mejor manera de castigar la portería contraria. Una efectividad que, visto lo visto sobre el terreno de juego, corre peligro de convertirse en un oasis en medio del desierto. [Narración y estadísticas (0-1)]

Sin goles, no hay victorias. Pelear por la Liga, ahora mismo, parece imposible. En la Copa, mientras, el Barça es una amenaza clara y fehaciente. Y, si no mejoran claramente las cosas, incluso el Brujas puede permitirse soñar con dar la campanada en Europa. Esas son las sensaciones que dejan ahora mismo este tropiezo en casa. Aunque, en el fútbol, las cosas pueden cambiar de forma tan espectacular como inesperada de un día para otro. A eso, sin duda, sí pueden agarrarse los colchoneros.

Los primeros compases fueron un intercambio de golpes en toda regla. Avisó primero Lookman, con un disparo que no encontró el camino de la portería del Álvaro Valles. Más serias, en cambio, serían las advertencias iniciales de los béticos. Ambas, con Bakambu como protagonista. En los dos casos, Jan Oblak se empleó a fondo para evitar que el balón acabara en el fondo de su portería. Sendos avisos a los que les seguirían dos remates de un Julián Álvarez que, junto con Sorloth, lidera la tabla de goleadores rojiblancos en la Liga, pero cuya capacidad anotadora es un poco como el Guadiana, que aparece y desaparece cuando menos te lo esperas, y de un Giménez que buscó la sorpresa ante los que el portero visitante mostró una solvencia fuera de toda duda.

más ganas que puntería

En el otro extremo del campo, mientras, Oblak no pudo en última instancia impedir que un sorprendente disparo de Antony desde la frontal acabara por convertirse en el 0-1. Aún no se habían cumplido los primeros 30 minutos y a los de Simeone les tocaba remar a contracorriente. Tras el tanto, cómo no, se esforzaron por volver a poner las tablas. Con más ganas que puntería, todo sea dicho. El Betis, por su parte, confortado por la ventaja, tendría también alguna que otra opción para echar algo de sal a la herida. Sin éxito, en este caso. Quien sí encontraría el camino de la portería contraria al filo del final reglamentario del primer tiempo sería Lookman.

Su gol de cabeza, servido desde la derecha por Marcos Llorente, acabaría siendo invalidado por fuera de juego. Visto el panorama, el técnico del Atlético movió el banquillo para dar entrada a Le Normand por Ruggeri, Baena por Almada y Sorloth por Julián Álvarez, en busca de aumentar la vigilancia sobre Antony y darle una vuelta a sus opciones en ataque. Y, de hecho, logró muy pronto amenazar a su rival, con un desplazamiento de balón de Koke al que Giuliano trató como pudo de darle una vida extra, pero que no inquietó al meta rival.

Por eso, quizás, El Cholo no tardó tampoco demasiado en darle entrada al tercero en discordia en cuanto a estadísticas anotadoras de los rojiblancos en la Liga: un Antoine Griezmann que, aunque veterano, parece tener todavía bastante que decir, aunque sea partiendo de inicio desde el banquillo. Con el noruego y el francés, el Atlético buscó estirar un poco más sus líneas para igualar lo antes posible. Encomendados, en muchas ocasiones, a la fe inquebrantable de Giuliano Simeone en tareas ofensivas.

Lookman, ante Ruibal, el domingo en el Metropolitano.

Lookman, ante Ruibal, el domingo en el Metropolitano.AFP

La portería del Betis, a pesar de todo, parecía una y otra vez inaccesible. Hasta que Llorente, en su intento de estorbar a Griezmann cuando el rojiblanco buscaba el remate a un medido centro de Giuliano, sí envió el balón al fondo de su propia portería. Pero el tanto, tras unos instantes de suspense, acabaría siendo invalidado a instancias del VAR por fuera de juego.

Los de Pellegrini, vistas las circunstancias, acabaron apostando más por defenderse que por buscar la sentencia, con un ejercicio de orden y paciencia. En el añadido Riquelme dispuso de una fantástica ocasión para el 0-2, con un intento de vaselina neutralizada por Oblak. Muchos habían abandonado ya sus asientos en el Metropolitano, molestos con la imagen de su equipo. Los problemas se amontonan para el conjunto de Simeone, que sólo sacó dos victorias en sus últimos seis partidos.

Lookman comanda una goleada de locura para llevar al Atlético a semifinales

Lookman comanda una goleada de locura para llevar al Atlético a semifinales

Irreverente, descarado, vertical, preciso y letal. Podrían ser adjetivos que describan al Atlético de Madrid que despedazó sin piedad al Betis en apenas 20 minutos para plantarse en las semifinales de la Copa del Rey. Pero también son calificativos que describen a su último fichaje, el nigeriano Ademola Lookman. Ni por un segundo pareció que en La Cartuja debutara con la camiseta rojiblanca. Fue una pesadilla por la orilla izquierda, una avispa que clavaba su aguijón en una defensa bética incapaz de controlarle. Y lo hizo gracias a padrinos como Baena y Barrios, que se encargaron de que no le faltaran balones con los que quebrar a Aitor Ruibal, Bartra y Diego Llorente. El Betis no encontró cómo frenar un vendaval que en el descanso ya los había eliminado.

Por fin Simeone vio un partido redondo y eso que tuvo que recomponerse ante la baja de Sorloth y la imprevista indisposición de Julián Álvarez. Tuvo que echar mano de Griezmann, de Baena centrado en el ataque y acelerar la adaptación del atacante nigeriano que, por fin, le había traído Mateo Alemany. Abde, con una rosca buscando la escuadra de Musso, fue el primer y único aviso de los verdiblancos en el arranque de un duelo que ya no volvió a controlar. El Atlético pulsó el botón del vértigo y Baena no tardó en ejercer de crupier y repartir una asistencia que Griezmann, pese a su magia, no pudo cazar. Pero de ahí nació un saque de esquina que Hancko cabeceó en el primer palo para marcar el primer gol en el minuto 12. La bestia acababa de despertar. Otra vez Baena dejó a Lookman en un mano a mano con Adrián que el nigeriano cruzó en exceso. Entre los dos habían agitado al Atlético para calvario del Betis, que ni olía una pelota que siempre rondaba al rojiblanco debutante. Debió pensar en qué buen momento dejó el Atalanta, porque otra vez, entre Marcos Llorente y Hancko, le pusieron de cara a portería.

Trató de estirarse el Betis sin fortuna, porque Hancko le arrebató el remate a Chimy Ávila y Antony estrellaba su centro-chut en Musso. Ni siquiera Deossa, que cazó el rechazo, pudo ponerla entre los tres palos. No estaba el equipo de Pellegrini encontrando sensaciones en la primera media hora del partido. Y ya nunca lo haría.

La respuesta del Atlético fue más vértigo y más precisión. Como si fuera un rondo, entre Baena volvió a asociarse con Lookman y con Ruggeri para que pusiera un centro que al primer palo Giuliano convirtió en el segundo gol. Estaban cuajando el duelo más perfecto de los últimos años, y eso no lo cambió ni algún destello de Antony, porque su equipo estaba cortocircuitado. Era imposible maniatar a un rival que estaba disfrutando de su particular locura en la que Lookman estaba como pez en el agua y Griezmann recordando por qué es un mago. El nigeriano, con un perfil agitador que no tenía Simeone, se atrevió a salir del carril izquierdo, sentar a Bartra y a Llorente en el área y fusilar a Adrián para certificar que puede ser imparable y que le gusta tener socios como Giuliano, que no cazó otro de sus centros al filo del descanso por una talla de bota.

El rondo en que se convirtió la primera parte no desapareció en la segunda, por mucho que el Betis, por defender su honra, tratara de despertar. Pero es que no pudo a pesar de que el Atlético tuvo la mala noticia de la noche cuando Barrios sintió un latigazo en los isquios que le impidió salir caminando del campo. El impacto de perder, por un tiempo, a un jugador vital se lo sacudieron pronto los colchoneros. El cuarto gol lo ensayó primero Hancko, omnipresente en defensa y en ataque, y lo consiguió Griezmann para poner el broche a un partido perfecto. Se lo regaló Lookman, un puñal a la espalda de la zaga verdiblanca. A la carrera se fue de todos y se la cedió al francés para que cruzara a la escuadra del meta bético.

Cuando parecía que tocaba levantar el pie y jugar hasta que se agotaran los minutos mientras debutaban Rodrigo Mendoza o Vargas, eso no ocurrió. La voracidad atlética le llevó a completar la manita y una humillación que indignó a La Cartuja. Erró Griezmann ante Adrián tras una asistencia de Almada que el argentino recogió para poner el quinto en el marcador. El Atlético vuela en una Copa en la que se cruzará con Barcelona, Real Sociedad o Athletic.

El gol para el Atlético también llega desde Bérgamo: Ademola Lookman, un carácter explosivo

El gol para el Atlético también llega desde Bérgamo: Ademola Lookman, un carácter explosivo

El primer fichaje de Mateu Alemany como director deportivo del Atlético de Madrid ha resultado ser un viejo anhelo de Carlos Bucero, su predecesor en el cargo. Ademola Lookman se convirtió el lunes en el protagonista de la cuarta operación, en el plazo de seis meses, entre el club rojiblanco y la Atalanta, que incluso parecía dispuesta a completar una quinta. Sin embargo, no hubo acuerdo por Éderson do Santos y sí por Rodrigo Mendoza, mediocentro procedente del Elche.

Lookman, de 28 años, ha sido durante las tres últimas temporadas una de las figuras de la Serie A, donde ha destacado por su habilidad en espacios reducidos, sus conducciones desde el extremo izquierdo y su facilidad para llegar al gol también como segundo delantero. A finales del pasado agosto, esas cualidades resultaban más que tentadoras para el Atlético, que no pudo concretar el acuerdo, conformándose con Nico González, procedente de la Juventus.

Seis meses después, el club de Bérgamo ha obtenido una cantidad muy similar a la que pedía en verano: 35 millones de euros, más cinco en variables. Y no ha podido obtener más por la evidente devaluación de Lookman, cuyo rendimiento cayó en picado en los últimos tiempos: tres goles y dos asistencias en 19 partidos desde septiembre. Una minucia en comparación con las dos anteriores campañas: 37 tantos y 15 pases de gol.

Los negocios de Percassi

Los continuos actos de indisciplina de Lookman, en busca de una salida al Inter de Milán, pusieron a prueba la paciencia de los tifosi. «Sabemos lo bueno que es, pero para jugar en este equipo debes estar centrado al 100%», comentó el pasado septiembre Luca Percassi, CEO de la Atalanta. Unas semanas más tarde, el nigeriano protagonizó un feo altercado con Ivan Juric, a propósito de un cambio. Hubo más que palabras entre ambos durante aquella noche de Champions ante el Marsella.

Por entonces Lookman tenía claro que el Stadio Atleti Azzurri d'Italia se le había quedado pequeño. Tras darse a conocer con un hat trick en la final de la Europa League ante el Bayer Leverkusen, fue elegido Balón de Oro africano en 2024, por delante de Achraf Hakimi. Más tarde llegaría el interés del Inter, vigente subcampeón de la Champions y feroz rival de la Atalanta. Una buena coartada para Antonio Percassi, padre de Leo y propietario del club, que exigió una cantidad mayor, frustrando el acuerdo.

Sabe de negocios el patriarca Percassi, dueño de una fortuna que Forbes sitúa en torno a los 1.200 millones de euros. Durante estos 15 años al frente del equipo nerazzurri, las plusvalías de sus operaciones han alcanzado los 700 millones. Ahora se encamina hacia su segunda temporada con mayores ingresos por fichajes, gracias en parte a la buena sintonía con Miguel Ángel Gil, consejero delegado del Atlético. A los traspasos estivales de Juan Musso y Matteo Ruggeri hubo que añadir la reciente adquisición de Giacomo Raspadori, fuera de juego para Diego Simeone.

Lookman y Gil Marín, durante la firma del contrato.

Lookman y Gil Marín, durante la firma del contrato.ATLÉTICO DE MADRID

El Cholo, desde siempre, prefiere tipos como Lookman, con una estadística de recuperaciones muy por encima del promedio en su posición. Y con un carácter imprevisible, en la línea de lo que un día fueron Diego Costa o Arda Turan. Nacido en Londres, hijo de la precariedad, debutó en la Premier con apenas 19 años a las órdenes de Ronald Koeman, técnico del Everton. Pese a su progresión en las inferiores de la selección inglesa, en 2022 optó por Nigeria, el país de procedencia de sus padres. Hace unas semanas, en compañía de Victor Osimhen, se consagró como una de las mejores delanteras de la Copa de África. Suyo fue el penalti ante Egipto que otorgaría el triunfo en la final de consolación. Su contrato en el Metropolitano se extiende hasta 2030, con siete millones netos por curso.

El perfil de Lookman, por tanto, se sitúa en las antípodas de Rodrigo Mendoza, un centrocampista de 20 años, con sólo 791 minutos en Primera. Uno de esos proyectos de futuro por los que el Atlético puede permitirse ciertas licencias. En este caso, 16 millones, más las consabidas variables.

El Atlético se atasca, una vez más, y sale muy magullado ante un sólido Levante

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Sin fútbol, sin chispa, sin banquillo y sin gol. Demasiadas carencias para un Atlético que se atascó en el Ciutat de Valencia como lleva haciéndolo fuera del Metropolitano todo este campeonato, un mal endémico que dura una década. Dio igual que enfrente estuviera un equipo hundido en la clasificación. El Levante, con sus limitaciones para amenazar, tuvo mucho más claro cómo quedarse al menos con un punto. Sólido, esforzado y con Ryan amurallado, salvó un empate con el que ninguno de sus rivales contaba. [Narración y estadísticas: 0-0]

Todo lo alteró el choque de dos colosos cuando se enfilaba la media hora de partido. Buscó Sorloth rematar un balón servido desde la esquina y se encontró con la cabeza de Matías Moreno. El gigantón noruego cayó inmóvil en el área, tuvo que salir en camilla y, tras un breve paso por el vestuario, acabó en el hospital con un fuerte traumatismo y una herida. Simeone, que ante la ausencia de goleadores se había reservado a Julián Álvarez en el banquillo como agitador, vio alterados sus planes y mandó a la Araña al césped. Hasta ese momento, el Atlético había dominado el juego sin encontrar cómo hacerle daño a un Levante reactivo y bien plantado que esperaba su momento. Ryan había salvado ya un remate de Nico González y también Nahuel Molina había intentado explotar la debilidad de los granotas a balón parado de córner.

Sorloth no pudo seguir, pero Matías Moreno tampoco, lo que obligó a Luis Castro a cambiar sus planes. Había mandado a Matturro, central, a tapar en el lateral izquierdo las peligrosas subidas de Marcos Llorente y ahora esa labor la tenía que hacer Manu Sánchez por el agujero en el centro que le causaba la conmoción del zaguero argentino. El Levante, hasta ese momento, solo había inquietado con Tunde sacándole una falta en la frontal del área a Lenglet. No aparecía en ventaja Carlos Álvarez porque no conseguían tener balón.

El golpe cambió la dinámica, con los dos equipos obligados a reajustarse. De nuevo Tunde tuvo la ocasión, la única antes del descanso, con un disparo que cruzó en exceso. Fue el Atlético el que reaccionó mejor, aunque fuera casi enfilando el vestuario. La tuvo Nico González, primero telegrafiando un centro a Julián que no llegó a cazar y después, tras varias carambolas, armando un tiro que pudo salvar Ryan sin dificultad. Después fue Almada quien aprovechó la indecisión en la salida de pelota de los levantinistas para robar y asistir a la carrera de Julián, pero apareció Matturro para rebañársela. No estaba fino el Atlético ante un rival tan voluntarioso como poco amenazante.

Simeone miraba por el retrovisor al desgaste de la Champions y, además, al partido del jueves en Copa con el Betis. Que repartiera esfuerzos ante un equipo de la parte baja de la tabla no era extraño. Tampoco lo es que mande un mensaje a la cúpula, a un Mateu Alemany que estaba en el palco, de la necesidad de refuerzos en un mercado que se cerrará en pocas horas. Como si el argentino quisiera decir: hasta aquí llego con lo que tengo.

El inicio de la segunda mitad no fue mejor para el Atlético. El entrenador había protegido a Lenglet, con pocas horas de vuelo y una amarilla, sacando a Hancko, pero no habían pasado ni cinco minutos cuando Barrios pidió el cambio. No podía continuar el centrocampista y se augura una lesión muscular que le puede apartar también de la Copa. A Simeone le aumentaban los problemas. Le estaba salvando que al Levante le seguía costando generar el más mínimo peligro, solidificado como estaba en defensa.

Remate de Julián Álvarez en el tiempo añadido.

Remate de Julián Álvarez en el tiempo añadido.B. ALIÑOEFE

Sin hilo en el juego, el Cholo echó mano de Álex Baena, por si un chispazo le daba una victoria que se estaba atascando. No se había arrugado Luis Castro y, con Etta Eyong en el campo, los granotas hilvanaron una contra que plantó al camerunés en el área para que disparara, flojo, ante Oblak. Empezaba a tener faena el esloveno, pero también Ryan, que repelió un chut seco de Nico González. Parecían entonarse los rojiblancos y hasta Johny Cardoso pudo filtrar su primer balón a Julián al corazón del área, pero estaba el argentino, poco inspirado, en fuera de juego. Hasta una mano salvadora de Ryan le birló el gol en un córner que, rebotado, acabó en el segundo palo para que lo cabeceara.

La respuesta del Levante fue un tiro de Toljan que no cogió portería. Sí que lo hizo el testarazo de Dela a un saque de falta de Olasagasti que obligó a Oblak a estirarse para colocar la manopla casi a la base del poste. No iban los granotas a regalar el punto que empezaban a amarrar.

Sin más remedio, Simeone miró a su desolado banquillo y tuvo que confiar en el jovencísimo Jano Monserrate, un mediapunta zurdo que iba a debutar como rojiblanco. No le sirvió para salir del atasco, del que ni siquiera lo sacó Julián Álvarez en el añadido.

El Madrid tendrá su revancha contra el Benfica de Mourinho y el Atlético se medirá al Brujas en el playoff de la Liga de Campeones

El Madrid tendrá su revancha contra el Benfica de Mourinho y el Atlético se medirá al Brujas en el playoff de la Liga de Campeones

Pues el sorteo del playoff de la Liga de Campeones le ha regalado al Real Madrid una revancha. El conjunto blanco se medirá al Benfica de Jose Mourinho, que le ganó 4-2 el miércoles, en los dieciseisavos de final de la competición continental. La ida será en el Estadio Da Luz de Lisboa el 17 o el 18 de febrero y la vuelta en el Santiago Bernabéu el 24 o 25 del mismo mes, en lo que será el regreso de Mourinho a Chamartín. El Atlético de Madrid, por su parte, viajará hasta Bélgica para enfrentarse al Brujas, también con la ida en campo rival y el segundo encuentro en el Metropolitano.

El cuadro de Álvaro Arbeloa, que cayó derrotado con estrépito hace 48 horas y quedó fuera de los ocho mejores de la Champions, deberá mejorar su actuación para evitar un resultado parecido al de Da Luz, donde terminó con nueve jugadores por las expulsiones de Asencio y Rodrygo y en el que acabó encajando un gol del portero ucraniano Trubin. El central español y el delantero brasileño son bajas confirmadas para la ida por sanción, así que la defensa del Madrid llegará en cuadro, a la espera de la recuperación milagrosa de Rüdiger y de la mejoría física de Alaba.

A pesar de todo, en el Madrid confían en que la vuelta en el Bernabéu, en un momento de máxima exigencia de la grada hacia el equipo, actúe como impulso para una plantilla que debe dar mucho más después de perder su puesto entre los ocho mejores. En caso de superar la eliminatoria, el Madrid se medirá al Manchester City o al Sporting de Lisboa, circunstancia que conocerá en el sorteo de octavos, que se celebrará el 27 de febrero, justo después de esta ronda.

El viaje a Lisboa será algo más amable que la otra opción que le daba el sorteo, una visita al Bodo/Glimt de Noruega, situado su estadio casi en el Círculo Polar Ártico con temperaturas bajo cero. El conjunto nórdico, que venció al Atlético el miércoles, se medirá al Inter de Milán.

El Atlético viajará a Brujas para cruzarse con un equipo que no se le da demasiado bien. Las últimas cuatro veces que se han enfrentado han sido en fase de grupos, con un triunfo para cada equipo y dos empates. Hace tres cursos, los de Simeone cayeron 2-0. Aún así, los belgas, que han terminado 19º en la fase de liga, parecen inferiores a los colchoneros. Si gana, el Atlético se cruzaría con el Tottenham o el Liverpool.

Eliminatorias del playoff:

Olympiacos - Leverkusen

Galatasaray - Juventus

Brujas - Atlético de Madrid

Mónaco - PSG

Qarabag - Newcastle

Benfica - Real Madrid

Bodo - Inter

Dortmund - Atalanta