Ya eliminado de la Copa del Rey, el Barcelona visita al Athletic, que también se despidió de la competición tras caer ante la Real Sociedad. La mejor noticia para el líder de la Liga, que perdió a Koundé y Balde, sus dos laterales titulares, en la vuelta de semifinales frente al Atlético de Madrid, es el regreso de Eric García, que cumplió sanción ante el conjunto de Diego Pablo Simeone, y de Robert Lewandowki, quien este viernes se entrenó con normalidad protegido por una máscara después de la fractura ósea sufrida ante el Villarreal en el ojo izquierdo. Gavi ya entrena con sus compañeros, pero aún no ha recibido el alta médica.
Pese a la eliminación copera, el Barcelona llega en una buena racha de juego y resultados, con un balance de diez goles a favor y uno en contra en sus tres últimos partidos. Hansi Flick admitió en la rueda de prensa de este viernes que hará rotaciones en el equipo, sin especificar cuáles serán los cambios. En el inmediato horizonte está la ida de los octavos de final de la Liga de Campeone, el martes, ante el Newcastle.
«Son cosas que pasan», dijo el entrenador azulgrana con respecto a las bajas. «No estoy contento, ya lo dije después del partido [ante el Atlético]. Tenemos que hablar de lo que podemos mejorar. Eso es siempre mi responsabilidad y eso es lo que quiero ver. Ni el personal médico ni los fisios: es mi responsabilidad».
Parece probable que Joao Cancelo ocupe la banda derecha y Gerard Martín sea el lateral zurdo, aunque Flick puede manejar otras combinaciones, como dar entrada a Ronald Araujo en el centro de la defensa y desplazar a Eric García al lateral.
El Barcelona cuenta con el aval de sendas goleadas ante el Athletic: 4-0 en Liga, en el regreso al Campo Nou, y 5-0 en las semifinales de la Supercopa.
Fuera también de la Liga de Campeones, el Athletic, que sigue sin poder contar con Nico Williams debido a su pubalgia, quiere enmendar su decepcionante temporada logrando una plaza continental. En cuanto al once, además de la vuelta de Unai Simón, se prevé que Vivian regrese a su habitual posición de central después de actuar como lateral derecho en Anoeta en un equipo titular para cuya configuración Ernesto Valverde tendrá en cuenta el desgaste del choque copero.
El Sevilla pasó por encima a un Barça superado en todos los frentes. Alexis Sánchez, tras un penalti muy protestado por los azulgrana, Isaac Romero, con una acción precedida por una robo de balón a Koundé que el francés reclamó como falta, Carmona y Adams sentenciaron a un conjunto azulgrana poco o nada reconocible, resignado a devolver el liderato al Real Madrid. Un domingo de fiesta en el Sánchez Pizjuán, donde el Sevilla sólo había ganado uno de sus 12 útimos partidos previos. [Narración y estadísticas (4-1)]
En ataque, con la excepción de Rashford, el Barça se mostró incapaz de batir a un Odisseas Vlachodimos que, incluso, vio cómo Robert Lewandowski desaprovechaba desde los 11 metros la opción de poner el que habría sido el momentáneo 2-2. En defensa, mientras, se las vieron y desearon para frenar las internadas de los sevillistas, muy agresivos a la hora de ir al choque a lo largo y ancho del duelo. El guion, que superó seguramente lo previsto por Matías Almeyda, acabó por deparar un triunfo que los locales añoraban desde hacía 10 años.
El Sevilla se fue al descanso con una ventaja por 2-1 que podría haber sido incluso más ancha, por mucho que los azulgrana pudieran sentirse perjudicados por cómo llegaron esos tantos. El primero lo marcó Alexis Sánchez, de penalti, después de que el colegiado corrigiera su valoración sobre una acción entre Araujo e Isaac Romero que inicialmente había considerado como no punible a instancias del VAR.
Falta de mordiente
El segundo lo anotó el propio Romero, tras una recuperación en la que Koundé reclamó falta y que tanto el trencilla como el videoarbitraje no consideraron como tal a falta de poco más de 20 minutos para el final del primer tiempo. Entre medias, los locales podrían haberse marchado aún con más claridad en el marcador. Ante la falta de mordiente azulgrana en ataque y de intensidad a nivel defensivo, la poca puntería, en unas ocasiones, y las buenas intervenciones de Szczesny, especialmente tras un gran remate de Mendy, se encargaron de evitar que las distancias fueran aún más largas.
Y eso les costaría caro. Rashford, tras una buena asistencia de un Pedri incomodísimo a lo largo de toda la primera parte ante los pegajosos marcajes, se encargó de marcar el 2-1 en la prolongación de los primeros 45 minutos e inauguró así su cuenta anotadora en la Liga tras haberse estrenado ya en la Champions.
Visto lo visto, Flick buscó cambiar el devenir del duelo dando entrada a Balde y Eric por Gerard Martín y Araujo para empezar la segunda parte. Y lo cierto es que los azulgrana empezaron a ganar más duelos con un rival que, pese a todo, siguió insistiendo en sus llegadas al área barcelonista e incluso pidió penalti por una posible mano de Balde no considerado como tal ni por el árbitro ni por el VAR.
Akor Adams festeja el 4-1, el domingo en el Sánchez-Pizjuán.EFE
Tal insistencia descentró el libro de ruta de un Barça que, pasados los apuros iniciales, encontró la forma de darles respuesta. Primero, con un Pedri que puso a prueba la seguridad de Odisseas Vlachodimos. Acto seguido, con un remate de cabeza de Eric tras el córner bien resuelto por el meta greco germano. La mejor opción la tendría Lewandowski, tras un penalti de Januzaj sobre Balde que el polaco, con su estilo desesperante tanto para propios como para extraños, mandó fuera.
Buscó Lewandowski resarcirse poco después con una buena asistencia para Roony Bardghji que el delantero sueco, con todo a favor para anotar su primer tanto oficial como jugador del Barça, culminó con un disparo que murió mansamente en las manos de Vlachodimos. El sueco también trató de redimirse cuando el partido moría, pero su disparo sería bien bloqueado por el arquero local en una acción que, de hecho, sería la antesala de la sentencia sevillista.
Carmona, en una salida a la contra, se encargó de marcar el definitivo 3-1 con un disparo cruzado que, pese al intento de Szczesny por desviarla con la punta de los dedos, acabó besando la red. Y Adams, en la prolongación, remató la faena con el 4-1 desatando el delirio de la grada de un Sánchez-Pizjuán muy poco acostumbrado en los últimos tiempos a hacerse con los tres puntos en casa.
Si la historia del Girona, que logró clasificarse por primera vez en su historia para la Liga de Campeones tras firmar una brillante temporada 2023-24 fue sorprendente, la del Brest lo es mucho más. El Stade Brestois 29, tal y como se le conoce de manera oficial, nació en 1950, fruto de la fusión de varios equipos de esta localidad francesa, se estrenó en la primera división gala en el curso 1979/80 y logró permanecer allí hasta 1991, cuando fue descendido por motivos económicos.
En 2010, 19 años más tarde y después de que toda una figura como Franck Ribéry pasara brevemente por sus filas en la temporada 2003/04, consiguió volver por primera vez a la élite, aunque fuera solo por tres cursos. Ahora, tres firmar su último ascenso en 2019, encadena ya seis temporadas consecutivas en una Ligue1 donde es la auténtica cenicienta de la competición, con un presupuesto que ronda los 48 millones de euros. Algo que, a pesar de todo, no le impidió acabar la temporada pasada como tercer clasificado, por detrás solo del PSG y el Mónaco, y firmar así un sorprendente estreno en Europa por la puerta grande.
Por mucho que Denis Le Saint, su presidente desde 2016, y su hermano Gerard, copresidente y responsable de Marketing, Comunicación y Eventos, sean los dueños de una gran distribuidora de alimentos que abastece tanto supermercados como restaurantes, su gestión económica no se ha caracterizado precisamente por estirar más el brazo que la manga. Hasta tal punto, que el club apuntaló la plantilla el pasado verano gastándose 13 millones de euros después de cerrar ventas por valor de 18.
Una de sus incorporaciones destacadas es la del joven central franco maliense Soumaïla Coulibaly, formado en la cantera del PSG y que llegó al club en calidad de cedido por el Borussia Dortmund, después de que su nombre estuviera en la agenda del Betis como posible refuerzo. En el capítulo de bajas, mientras, la más sorprendente fue la marcha del joven delantero francés Jérémy Le Douaron, quien prefirió aparentemente recalar en el Palermo, ahora en la segunda división italiana, en lugar de tener la oportunidad de jugar en la Champions.
El principal artífice del gran hito histórico del Brest, en este caso, está en el banquillo. Éric Roy, cuya carrera como futbolista le llevó a pasar por las filas del Rayo Vallecano, entre otros equipos, se hizo cargo del equipo en enero de 2023 en principio para salvarlo del descenso.
Un técnico salvador
Su elección sorprendió a propios y extraños puesto que, aunque había estado ligado al mundo del fútbol hasta 2020, llevaba ya más de 11 años sin ejercer como entrenador. No solo consiguió el objetivo, sino que, además, lo hizo con cierta holgura, colocando al equipo en la decimocuarta plaza.
El curso siguiente desató el delirio, al lograr una más que merecida tercera plaza con 17 victorias, 10 empates y siete derrotas en 34 encuentros en los que los suyos marcaron 53 goles y encajaron 34. Ahora, aunque las cosas no le van tan bien en casa, se planta en el duelo frente al Barça como cuarto clasificado de la liguilla de la Champions, con tres victorias (frente al Sturm Graz, por 1-2, el Salzburgo, por 0-4 y el Sparta de Praga, por 1-2) y un empate (1-1) en su estadio frente al Bayer Leverkusen de Xabi Alonso, con la aspiración de hurgar en la herida de un conjunto azulgrana que suma una derrota y un empate en sus dos últimos partidos de Liga.
Éric Roy, técnico del Brest, en el entrenamiento de este lunes.JOSEP LAGOAFP
Tras el espectacular inicio en la competición doméstica, el Barcelona llega al encuentro tocado tras ver neutralizada en tres minutos la ventaja de dos goles que tenía ante el Celta en Balaídos. «Yo quiero ser positivo. En mi opinión, tenemos que aprender de lo que ha pasado. Tenemos mucha calidad y hay que demostrarla en el campo, pero el nuestro es un equipo joven y aún está en proceso. Lo que está claro es que no vamos a cambiar nuestra forma de hacer las cosas», señaló Hansi Flick en la rueda de prensa previa a un partido en el que no podrá contar ni con Lamine Yamal, que sigue de baja por sus molestias en el tobillo, ni con Alejandro Balde, aquejado de problemas musculares.
«Nuestro rival lo está haciendo muy bien. Han ganado muchos puntos y su evolución es positiva, son un buen equipo y tenemos que estar muy centrados para poder ganarles», recalcó el técnico, quien es muy consciente de la importancia de las victorias en este nuevo formato de la Champions.
«No sabemos qué pasará al final, por eso hay que ganar. Si lo conseguimos, estaremos en buena situación, aunque todavía faltarán algunos partidos más por jugar», señaló. «Lo importante es estar bien conectados, tanto en defensa como en ataque», sentenció.
La electricidad de Lamine Yamal y la paciencia fueron fundamentales para que el Barça ganara sin paliativos al Mallorca en el Spotify Camp Nou. Tras un primer tiempo en el que la falta de pegada amenazaba con complicarle de nuevo la vida al equipo, aliviado por un gol de Robert Lewandowski, los azulgrana sacaron el rodillo en la segunda mitad para acabar imponiéndose con mucha contundencia. Lamine Yamal, con un golazo desde fuera del área, y Marc Bernal, en el ocaso del duelo, acabaron por dictar sentencia ante un rival que puso también en varias ocasiones a prueba a Joan García. Su intento por reengancharse al partido, eso sí, nunca llegó a buen puerto. [Narración y estadísticas (3-0)]
Durante casi media hora a los hombres de Hansi Flick les sirvió de muy poco monopolizar el balón. Por mucho que superaran al Mallorca a nivel de posesión, fueron los visitantes los que tuvieron más y mejores opciones en el área. Sobre todo, por medio de un Jan Virgili que le ganaba una y otra vez la partida a Jules Koundé ejerciendo como extremo por la banda izquierda del ataque. Marcus Rashford, aprovechando el hecho de que el adversario estrechara hasta el agobio la vigilancia sobre Lamine, dio el primer aviso. Y, de hecho, fue un rebote tras un disparo del inglés lo que le permitió a Lewandowski romper la igualada.
Con los azulgrana por delante, el Mallorca tomó quizás algo más de precauciones antes de buscar posibles acciones al contragolpe. La zaga barcelonista, con todo, pese a algún que otro titubeo al que se sumó ocasionalmente alguna mala elección de un Marc Casadó siempre combativo en la medular, se las arregló para controlar sus acometidas.
Leo Román, salvador
Serenados por el hecho de ponerse por delante, también pudieron jugar con algo más de elaboración en ataque. Y, de hecho, coquetearon con aumentar las distancias en el añadido del primer tiempo. Primero, con un disparo de falta directa de Rashford respondido por Leo Román. Después, tras el rechace del arquero, con un remate de Lamine a pase de Koundé que no acabó por muy poco en el fondo de la red.
Tal vez espoleados por esa última acción, los azulgrana saltaron tras el descanso con los ojos inyectados en sangre. Lamine, de hecho, pidió muy pronto un penalti en una acción con Johan Mojica que ni Quintero Gómez ni el VAR consideraron como tal. Y, a partir de ahí, el acoso a la portería del Mallorca fue constante, con Leo Román viéndose obligado a emplearse a fondo una y otra vez para salvar los muebles.
Nada pudo hacer el arquero visitante, no obstante, para el que de Rocafonda prolongara su buena racha ante la portería contraria. Tras la salida de un córner, y desde un par de metros por delante de la frontal del área, envió un medido y potente remate que se coló pegado a la cepa del poste izquierdo. Su quinto tanto consecutivo, el décimo en la Liga y el decimoquinto en lo que llevamos de temporada.
Virgili remata de cabeza ante Koundé y Joan García.AFP
Envalentonado por el gol, el joven crack empezó a desplegar todo ese juego que la defensa del Mallorca se había esforzado por ahogar en la primera parte. Y, de hecho, rozó el doblete con esa acción tan marca de la casa que, en esta ocasión, se perdió lejos de la portería. Hasta que Flick, pensando en la ida de la semifinal de la Copa del Rey ante el Atlético, decidió darle algo de descanso en la recta final.
Con la entrada de Roony Bardghji por el 10, llegó también el cambio de Lewandowski, muy posiblemente con el Metropolitano. Y eso dejó una delantera inédita, con el sueco por la banda derecha, Ferran Torres, quien había entrado poco antes por Rashford, en punta y Joao Cancelo, por la izquierda. Los visitantes, aprovechando la necesidad de reorganizarse de los barcelonistas, firmaron una peligrosa llegada tras un error en el desplazamiento de Fermín López solventada por Joan García.
El conato de reacción acabaría por sofocarlo Marc Bernal, aprovechando un buen pase de Fermín para matar el partido con el 3-0 a poco más de seis minutos para el final y propiciar el debut oficial del joven Tommy Marqués con el primer equipo.