La Comisión Antiviolencia ha acordado proponer una sanción de 6.000 euros y la prohibición de acceso a los recintos deportivos durante 12 meses a un seguidor menor de edad del Rayo Vallecano que tocó el glúteo del argentino Lucas Ocampos, delantero del Sevilla, cuando se disponía a hacer un saque de banda durante el partido liguero disputado por ambos conjuntos en el estadio de Vallecas.
En su comunicado, Antiviolencia explica que el seguidor rayista, que estaba sentado en primera fila, le tocó el glúteo a Ocampos con un dedo cuando el futbolista se disponía a reanudar el juego.
“Este grave hecho contra la integridad del futbolista del equipo visitante provocó la interrupción del encuentro durante varios minutos. Tras lo ocurrido, el espectador y sus acompañantes mostraron una actitud jocosa y desafiante ante las protestas del jugador”, argumenta la Comisión, que recuerda que ambos clubes publicaron sendos comunicados por estos hechos.
Además, LaLiga confirmó que interpondría una denuncia contra el autor de esta agresión ante la Fiscalía de Menores.
Lucas Ocampos, que en todo momento guardó la compostura, lamentó lo sucedido al acabar el partido, en el que ganó el cuadro andaluz por 1-2, y pidió que LaLiga tomase el asunto con seriedad, “como hace con el racismo”.
“Siempre hay un tonto. Ojalá que no pase más porque si ocurre en el fútbol femenino sabemos lo que puede llegar a pasar. Me contuve porque tengo dos hijas pero esperemos que la Liga tome represalias y que un tonto no manche a la afición del Rayo”, dijo en declaraciones a Dazn a pie de campo.
Un acto tan sencillo como intentar que tu hijo pase menos tiempo con las pantallas puede tener unas consecuencias inimaginables. A Faustino Oro lo querían alejar del balón, porque jugar bajo techo en pandemia era peligroso para el mobiliario. Lo apuntaron a Chess.com y el resto es historia: el pibe aspira a convertirse en el gran maestro más joven de la historia. El indio Sarwagya Singh Kushwaha, con solo tres años, recibió una terapia parecida, en su caso para evitar una adicción demasiado extendida. El ajedrez no lo cura todo, pero ayuda en multitud de campos y siempre ha sido una cantera inagotable de niños prodigio.
En los últimos años, con el desarrollo de internet y de la inteligencia artificial, las estrellas son cada vez más enanas. En el Campeonato del Mundo de Ajedrez Rápido y Relámpago que acaba de celebrarse en Doha, Fausti, que ahora tiene 12 años, tuvo una actuación sensacional, luchando de tú a tú contra los grandes maestros de élite y callando bocas a sus detractores. El turco Yagiz Kaan Erdogmus, de 14, es otro portento al que no cuesta imaginar jugando una final contra el argentino en la próxima década.
Lo más asombroso del fenómeno es que ninguno puede descuidarse, porque no paran de surgir renacuajos de debajo de las piedras. El caso de Sarwagya pone a prueba los límites del ser humano. Después de solo seis meses jugando, apareció en diciembre con un Elo de ajedrez rápido de 1.574 puntos, a la tierna edad de tres años.
En España tenemos a Marc Barceló, el mejor de nueve años del mundo. Jugador del Club d'Escacs Tarragona, el mes pasado ganó en Turquía la medalla de oro en ajedrez relámpago (las partidas duran menos de 10 minutos) y de plata en rápidas (una media hora).
Yagiz Erdogmus, en su duelo ante Carlsen.FIDE
El catalán es el mejor del planeta entre los nacidos en 2016, con 2.143 puntos Elo. Lo entrenan el venezolano David Sequera y el español Miguel Illescas, que le augura un gran futuro. Pero Barceló es casi un viejo al lado del indio Sarwagya y de su compatriota Anish Sarkar, otro chico de tres años que aprendió por su cuenta, viendo vídeos en YouTube. Anish fue el jugador más joven en conseguir entrar en la clasificación internacional de la FIDE, con 1.555 puntos, aunque ahora ha sido superado por Sarwagya, que se estrenó con 19 puntos más y un mes menos, cantidad de tiempo que a su edad no es despreciable.
Según detallan en ChessBase India, el chico debutó en un torneo de partidas rápidas en septiembre, donde derrotó a un jugador con 1.542 puntos. Su presa mayor tenía 1.696, el nivel de un aficionado experto.
Entrar tan joven en la clasificación internacional requiere talento, pero también trabajo. El padre de Sarwagya cuenta en The Indian Express que el niño practica entre cuatro y cinco horas diarias, parte del tiempo en un club local y el resto viendo vídeos o jugando por internet. «Lo empujamos al ajedrez el año pasado para reducir el tiempo que pasaba con las pantallas. Nos dimos cuenta de que su mente era una esponja y captaba las cosas muy rápido», declaraba Siddharth, su orgulloso padre.
Maestros preadolescentes
El sueño de todos es que se convierta en el gran maestro más joven de la historia. En la actualidad, el récord es del estadounidense Abhimanyu Mishra, que lo consiguió con 12 años, cuatro meses y 25 días. Faustino Oro está a tiempo de superar esta plusmarca, que tampoco durará mucho, porque el número de maestros preadolescentes crece cada año.
El propio Fausti hizo tablas con Vincent Keymer, número 4 del mundo, y ganó a un par de jugadores del top 20 mundial, Leinier Domínguez y Levon Aronian. No hizo más puntos porque en algunas partidas contra la élite arriesgó demasiado, en busca de victorias frente a rivales contra los que cualquiera soñaría con un empate. Como destacaban varios comentaristas, lo más increíble es que hemos normalizado que un niño no solo participe en Campeonatos Mundiales de adultos, sino que gane a los mejores. Oro causó una escabechina entre los jugadores de habla hispana, sobre todo. En las partidas relámpago, su especialidad, derrotó a Domínguez (15 del mundo), Eduardo Iturrizaga (tres veces campeón de España), Jaime Santos, José Carlos Ibarra y Alan Pichot (número uno argentino, hasta que se vino a España).
Más joven aún es el ruso Shogdzhiev Roman, de 10 años, que se vuelve de Catar con las muescas de cinco grandes maestros derrotados en la modalidad relámpago. Yagiz Erdogmus, el niño turco de 15 años, es número dos sub'20 del mundo y el 56 en la lista global. Nadie duda de que en menos de tres años estará entre los mejores del planeta. En Doha acabó en el puesto 15 en el Mundial de Rápidas, pese a que perdió las dos últimas partidas, contra Magnus Carlsen y Leinier Domínguez. Una muestra de su ambición son las lágrimas cuando perdió con el número 1. El iraní Sina Mohaved y el ruso Ivan Zemlyanskii, ambos de 15 años, también se cobraron a un buen número de ilustres víctimas, aunque a partir de esa edad cualquier ajedrecista sabe que todos han probado la sangre y quieren repetir.
La espera, cifrada en 109 carreras desde su debut en el Mundial, bien ha merecido la pena para Lando Norris, que al fin pudo paladear en Miami, con ocho segundos de margen ante Max Verstappen, la primera victoria de su vida. Casi tres años después del GP de Italia 2021, McLaren descorchó otra vez el champán sobre uno de sus monos papayas. El delirio en la escudería de Woking, con Zak Brown, su team principal al frente. Quinto en la parrilla, impulsado por un monoplaza con muchas mejoras, el británico tuvo el ritmo y también la suerte. Porque sin ese safety car en el momento oportuno, nada hubiese sido posible ante Mad Max. Bienvenidas sean, en cualquier caso, las alternativas. La Fórmula 1 las necesita como el aire.
Se quejó Verstappen del subviraje y la falta de agarre. Charles Leclerc, tercero en el podio justo por delante de Carlos Sainz, sonreía con deportividad. Ni Red Bull ni Ferrari pudieron seguir el rastro de Norris en el segundo tramo de la carrera. Tras su abandono en la sprint race, Lando se dio el gran homenaje en el sofocante domingo de Florida. El manteo de sus mecánicos, poco después de la felicitación de Fernando Alonso, sólo representó el preludio de una fiesta inolvidable. Pocos sitios como Miami para celebrar. Hasta el hierático Andrea Stella, director deportivo, parecía quebrarse en el podio bajo los acordes del God save the King.
El desaforado ambiente de siempre de las zonas VIP, con el volumen de la música desafiando el rugido de los monoplazas. Los 47ºC sobre el asfalto no pasaron factura a los neumáticos, pero aun así hubo que protegerse del calor con toallas congeladas. Bajo una de ellas asomaba Leclerc, llamado a una grave responsabilidad. Su Ferrari debía sujetarse al alerón trasero de Verstappen.
Con quien nadie contaba era con la estampida de Sergio Pérez en la primera curva. "Deberían penalizarle, porque casi me lleva por delante", lamentó Sainz por radio tras la maniobra del mexicano, tan agresivo que los comisarios debieron examinar minuciosamente su presunta salida en falso. Bastante hizo Carlos para esquivar al Red Bull, fuera de control. Y de ello sacó provecho Oscar Piastri, desde el sexto lugar de la parrilla a la segunda posición en tan sólo cinco vueltas.
El bolardo de Verstappen
McLaren había estrenado mejoras aerodinámicas en el conducto de freno, el alerón delantero y la suspensión trasera. Y esas actualizaciones dieron fruto desde el inicio, con el MCL34 aterrorizando a Pérez. En una carrera que debía resolverse con un solo paso por boxes, el papel preponderante del overcut pronto quedó en evidencia. Ferrari ordenó a Leclerc que tomase la decisión contraria a la de McLaren, mientras Sainz exhortaba a sus ingenieros a mover el avellano.
Por tercer año consecutivo en Miami, la acción en pista quedó reducida a más bien poca cosa. Un desfile similar al de Mónaco, con demasiados coches en pocos metros, pero sin llegar nunca a poder competir realmente por la posición. De manera excepcional, Verstappen lideraba con poco más de tres segundos cuando ya se rozaba el ecuador. En la vuelta 22, el tricampeón mundial se llevó por delante un bolardo a la salida de la curva 16. Era sólo el inicio de sus calamidades. Seis vueltas más tarde, un toque entre Logan Sargeant y Kevin Magnussen en las curvas 2 y 3 forzaría la aparición del safety car.
Un golpe de fortuna para Norris, quien dispuso de una parada gratis, y una sanción de 10 segundos para el danés de Haas, sospechoso habitual en este tipo de incidentes. Iba totalmente en serio McLaren, con la sangre fría de Norris en la resalida ante Verstappen y con un fabuloso ritmo, encadenando vueltas rápidas. Por no mencionar la brava defensa de Piastri ante Sainz, peleando por la cuarta plaza. Se desquiciaba el madrileño reclamando medidas disciplinarias contra el australiano, mientras su ingeniero de pista reiteraba los llamamientos a la calma.
Dos puntos para Alonso
No sobran los espacios en el Miami International Autodrome, ni los puntos de adelantamiento, por lo que el cuerpo a cuerpo entre Piastri y Sainz quedó, en un abrir y cerrar de ojos, como lo mejor del domingo. El madrileño se desesperaba buscando el sitio y terminó colisionando, levemente, con el McLaren en la curva 17. Alfa y omega para la escudería de Woking, liderando con Norris y con el australiano condenado al farolilllo rojo. Los comisarios tomaron buena nota de todo y postergaron su decisión hasta después de la bandera a cuadros.
Por entonces, Alonso se batía frente a Esteban Ocon en pos de la novena plaza. Después de tantas vueltas en aire sucio, el horizonte se despejaba al fin para el asturiano. No fue una remontada tan espectacular como las del GP de Brasil 2022 o el GP de Austria de ese mismo año, pero sí otra estricta muestra de su profesionalismo y coraje. Lance Stroll, tras un tenso cuerpo a cuerpo con Alexander Albon, volvió a quedar por detrás de su compañero de garaje. Otra carrera en los puntos para el irreductible asturiano.
Un Madrid irregular se salvó con un alemán llamado Rüdiger y con otro gol sorprendente y de calidad de Endrick, cuando el Stuttgart se había lanzado como un poseso para lograr empatar, algo que, sin duda, mereció.
Los primeros veinticinco minutos, los diablos rojos alemanes bailaron y dejaron al equipo blanco en ridículo. En sólo quince, cuatro ocasiones, hasta que ocurrió el milagro y apareció Courtois para detener cuatro tantos claros alemanes,
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