El defensa coge la otra mano de Dios: el encuentro de Araujo con Jesús en busca de su recuperación

El defensa coge la otra mano de Dios: el encuentro de Araujo con Jesús en busca de su recuperación

La mano de Dios fue la mano de Maradona, en realidad, un dios pagano. La mano que busca Ronald Araujo, en cambio, no es la pícara extremidad con la que el argentino engañó al mundo para poner en suerte un Mundial, en 1986. Es la mano del Dios que inspira su fe, porque entiende que únicamente en su misericordia podrá encontrar alivio al sufrimiento de su alma. Como Ainara, la protagonista de Los Domingos, lo hace ante el asombro y la incredulidad de quienes le rodean, en este caso en el club azulgrana, aunque con respeto por uno de los futbolistas más queridos en el vestuario.

El jugador uruguayo viajó a Tierra Santa a su encuentro con Jesús, a sentirlo en las estaciones del via crucis o en el Monte de los Olivos, y regresar con el gol, como un resucitado, en lugar de elegir las terapias de la ciencia para tratar sus problemas de salud mental. Los caminos de la fe son un intangible que la psicología no califica ni desprecia, pero se pregunta si serán suficientes, si Araujo será capaz de volver a levantarse si cae de nuevo con la cruz a cuestas.

El miedo al fracaso acabó por encerrar a Araujo, de 26 años, en su casa después de un error y una expulsión en un partido de Champions, en campo del Chelsea, del que el Barcelona salió derrotado. El club azulgrana no tiene un psicólogo adscrito al primer equipo. Tampoco el Madrid, algo que causa extrañeza en el sector de la psicología deportiva, pese a que ambos clubes han tenido casos que habrían merecido esa atención.

El miedo al fracaso

Iniesta y Bojan fueron los más relevantes, pero también en Valdebebas pusieron en relación las lesiones y el fracaso de Illarramendi en el Madrid con la incapacidad para responder a la presión o hay quien era partidario de que Vinicius hubiera tenido ayuda profesional para controlar su ira. Sólo si algún futbolista la requiere, los clubes la ofrecen o dan libertad para que la busquen a título personal.

Araujo no fue una excepción. El Barcelona, con la intermediación de Deco y el beneplácito de Hansi Flick, la puso a su disposición y ofreció al jugador el tiempo que necesitara para recuperarse. Incluso planteó al central que viajara a Uruguay para recuperarse anímicamente al calor del entorno familiar y en particular de la figura paterna. Celestino Araujo no es únicamente un padre para el futbolista. Es un referente, según cuenta el propio jugador, alguien que le inculcó desde niño el sentido de la responsabilidad y la cultura del esfuerzo, y al que ha recurrido en lo momentos de duda. En cambio, para sorpresa de la mayoría, Araujo apareció en Jerusalén bajo la capucha de su sudadera y asediado por jóvenes que pretendían un selfie.

Un coloso del deporte puede ser tan débil como cualquiera, lo que no puede tener es la privacidad de cualquiera. Araujo no era un peregrino refugiado en el anonimato, aunque pretendiera lo mismo. A pesar de la conflictiva historia de la región, en Tierra Santa muchos de los lugares han permanecido inalterables a cómo son descritos en la Biblia, con acuerdos y desacuerdos entre la teología y la arqueología. Incluso para quienes no somos creyentes, pero hemos sido educados en la cultura cristiana, los escenarios sobrecogen, como si subyaciera una fuerza telúrica. Para los que profesan la fe, el efecto es realmente el de una epifanía: «Podemos escuchar a Jesús, sentirlo al pisar donde pisó y tocar donde tocó».

Araujo agradece a Dios su gol en Albacete.

Araujo agradece a Dios su gol en Albacete.RTVE

Araujo escuchó, regresó, jugó y marcó, en el partido de Copa contra el Albacete. «La gloria, Señor, no es para nosotros; sino para tu nombre, por causa de tu gran amor y tu fidelidad», escribió en su perfil en redes sociales, con la fotografía de su celebración, en la que se tapaba la cara con una mano y levantaba la otra para señalar al cielo. Era su forma de decir que no era su gol, sino el gol de Dios.

El uruguayo es seguidor de la Iglesia Metodista, una de las variantes en el seno del protestantismo, que adora a la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, y no reconoce la sucesión apostólica ni la autoridad del Papa. De hecho, contrajo matrimonio en la Iglesia Metodista de Montevideo con su pareja desde la adolescencia, Abigail Olivera, con la que ya tenía dos hijas.

Si bien el viaje espiritual de Araujo en busca de la recuperación anímica no es lo habitual entre los futbolistas, la religiosidad es común entre buena parte de los jugadores, especialmente sudamericanos y brasileños. Rivera, la ciudad de donde es originario el defensa, al norte de Uruguay, limita con Brasil y vive bajo una poderosa influencia cultural del país vecino. Eso incluye también a la religión.

El predicador Dani Alves

Desde Donato a Kaká, que dijo haber guardado castidad hasta el matrimonio debido a sus creencias, la fe alcanza, incluso, al propio Dani Alves, que después de la absolución de la pena por violación, ha reaparecido como predicador invitado en una parroquia evangélica en Girona. Tras el paso por la cárcel, Alves dice haber hecho un «pacto con Dios».

Los pactos de Araujo sólo los conoce el jugador, con el que el Barcelona quiere ir con tacto, especialmente su entrenador. Después de ser titular en Albacete, no jugó frente al Mallorca en el Camp Nou. Experiencias anteriores recomiendan cautela. La psicogía observa el caso entre el respeto y cierta expectación. «La fe ayuda, pero en el largo plazo, si los problemas persisten, puede no ser suficiente», afirma un profesional. Todas las manos que pueda coger Araujo serán, pues, bienvenidas para lograr el fortitudo animo, la fortaleza del alma.

Conmoción mundial por el drama de Lindsey Vonn, la estrella mediática del esquí

Conmoción mundial por el drama de Lindsey Vonn, la estrella mediática del esquí

Estalló la tragedia rota en llanto incontenible y gritos desgarradores. Llanto de dolor físico, exterior, y de dolor sentimental, interior. Gritos de rabia, de reproche contra el azar y de acusación contra el destino. Estalló la tragedia como estalla una bomba, como estalla una pena inconsolable que se desborda e inunda el corazón y el cerebro. Sobrecogidos, los miles de espectadores presentes cayeron en un silencio absoluto, y millones más en sus casas contemplando por televisión otro de esos tristes capítulos que hacen del deporte una metáfora de la vida. Muchos in situ y en sus domicilios se cubrían el rostro con las manos.

Se celebraba el descenso de los Juegos Olímpicos, la prueba reina del esquí alpino, la más rápida, la más espectacular, la más excitante, la más peligrosa. Y en ella, Lindsey Vonn, la más conocida, la más admirada, la más perseguida. Salía en el lugar número 13 de las participantes. Y, súbitamente, nada más arrancar, 12 segundos más tarde (¿o eran también 13?), probablemente a causa de sus ganas de triunfo y de recortar milésimas en cada movimiento, se enganchó con una puerta. Se desequilibró y voló ya con las alas quebradas. Y cayó rodando, botando, rebotando con todo el cuerpo, con toda el alma, sin control, como una muñeca de trapo, desarbolada, descoyuntada. Fue atendida largamente en la pista, convertida en una trampa, y evacuada, colgando en una camilla, en helicóptero, transformado en un vehículo deportivamente mortuorio.

Era el fin para la esquiadora, una de esas estrellas mediáticas que trascienden el deporte para alcanzar la altura de figura pública, de referente social. Especialmente en Estados Unidos, donde su popularidad se eleva a cotas hollywoodienses. Pero también en los países en los que el esquí y los esquiadores desatan pasiones. E incluso en aquellos en los que uno y otros interesan menos. Dotada de un innegable atractivo físico, complementario del talento deportivo, dos virtudes irresistibles para el público y la prensa, yacía sobre la helada y dura nieve, en la que sólo faltaba la sangre para completar una escena de una dureza atroz.

Prótesis de titanio

Era, sí, el final para ella no sólo de los Juegos Olímpicos, sino de toda una carrera reemprendida a los 40 años para, a los 41, reengancharse a una senda victoriosa, que había abandonado en 2019, obligada por todas las fracturas que había padecido. «Mi cuerpo está roto sin posibilidad de reparación», declaró. Se había roto en diferentes momentos el cruzado de la rodilla derecha, la tibia, el tobillo, el brazo, el menisco... El oro de Vancouver 2010 estuvo repleto de analgésicos. Pero, bueno, quizás no reparado, pero sí zurcido, remendado y sostenido por una voluntad tan fuerte como el titanio de la prótesis de la rodilla derecha, ese mismo cuerpo le había permitido esta temporada obtener, en ocho competiciones, siete podios, entre ellos dos victorias. Precisamente en Cortina, donde ha vencido en 12 ocasiones, se ha detenido su tiempo. Lindsey ya no volverá. This is the end.

Nacida Lindsey Kildow en Saint Paul (Minnesota) el 15 de octubre de 1984, mantiene, curiosamente, el apellido de Thomas Vonn, también esquiador, con quien estuvo casada entre 2007 y 2013. Cuando se la relacionó con Tiger Woods, formó una pareja de ensueño para quienes desean que los mitos se emparejen con los mitos, en una especie de divina decisión para con sus elegidos.

La conmoción producida por su accidente es equivalente a la admiración despertada por una figura que reúne todos los requisitos para ser considerada una moderna heroína, una mujer de, también, unas dimensiones literarias que se han incrementado con el cinematográfico dramatismo de su accidente. Su historial habla de tres medallas olímpicas (una de ellas de oro), de 84 victorias en la Copa el Mundo (y 143 podios), sólo por detrás de Mikaela Shiffrin (108) e Ingemar Stenmark (86). De cuatro clasificaciones generales de la Copa del Mundo, de ocho Globos de Cristal en descenso y cinco en supergigante. De los Premios Príncipe de Asturias y Laureus...

Vonn, trasladada en helicóptero al hospital de Treviso.

Vonn, trasladada en helicóptero al hospital de Treviso.AFP

Cuando pocos días antes del comienzo de los Juegos se rompía, en su novena competición del curso, el ligamento cruzado de la rodilla izquierda en el descenso de Crans Montana, añadió al nombre y al título un aura fatalista de burlona y definitiva tragedia. A su edad y en sus condiciones, ahí se acababa la historia. El presente se detenía de golpe para Lindsey y el futuro quedaba exento de cualquier tipo de incógnita. Ya no existía. Un epílogo innecesariamente cruel que cortaba de un modo excesivo, pero de indiscutible grandeza teatral, una carrera gloriosa, prolongada hasta lo inimaginable. Y, en cierto modo, magnificándola por su dimensión de doliente épica. Se entonaron los correspondientes réquiems, porque ninguna otra pieza musical podía serle aplicada a su persona.

Pero no era el fin. No, al menos, el que ella aceptaría. Pocas horas después del cataclismo, Lindsey desplegaba su seductora sonrisa y sostenía que «el sueño olímpico no se ha acabado para mí». Pero sí se ha acabado. Ahora sabemos que el sueño degeneró en pesadilla y que tenían razón quienes tildaron de locura el empeño. Pero fue una locura grandiosa en su desafío a la Medicina y a la razón.

Se la atendió en primera instancia en un hospital de Cortina y trasladada posteriormente a otro de Treviso, donde fue operada para estabilizar una fractura en la pierna izquierda. Se espera parte médico a mediodía.

El Betis rompe la racha invicta del Metropolitano y mete en problemas a Simeone

El Betis rompe la racha invicta del Metropolitano y mete en problemas a Simeone

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Una genialidad de Antony y, también, la vuelta a sus peores pesadillas en lo ofensivo condenaron al Atlético ante el Betis en el Metropolitano, escenario de la primera derrota liguera de su equipo. Los verdiblancos, así, se cobraron una revancha muy en caliente por una eliminación en la Copa en la que los rojiblancos, con cinco tantos a domicilio, parecían haber encontrado la mejor manera de castigar la portería contraria. Una efectividad que, visto lo visto sobre el terreno de juego, corre peligro de convertirse en un oasis en medio del desierto. [Narración y estadísticas (0-1)]

Sin goles, no hay victorias. Pelear por la Liga, ahora mismo, parece imposible. En la Copa, mientras, el Barça es una amenaza clara y fehaciente. Y, si no mejoran claramente las cosas, incluso el Brujas puede permitirse soñar con dar la campanada en Europa. Esas son las sensaciones que dejan ahora mismo este tropiezo en casa. Aunque, en el fútbol, las cosas pueden cambiar de forma tan espectacular como inesperada de un día para otro. A eso, sin duda, sí pueden agarrarse los colchoneros.

Los primeros compases fueron un intercambio de golpes en toda regla. Avisó primero Lookman, con un disparo que no encontró el camino de la portería del Álvaro Valles. Más serias, en cambio, serían las advertencias iniciales de los béticos. Ambas, con Bakambu como protagonista. En los dos casos, Jan Oblak se empleó a fondo para evitar que el balón acabara en el fondo de su portería. Sendos avisos a los que les seguirían dos remates de un Julián Álvarez que, junto con Sorloth, lidera la tabla de goleadores rojiblancos en la Liga, pero cuya capacidad anotadora es un poco como el Guadiana, que aparece y desaparece cuando menos te lo esperas, y de un Giménez que buscó la sorpresa ante los que el portero visitante mostró una solvencia fuera de toda duda.

más ganas que puntería

En el otro extremo del campo, mientras, Oblak no pudo en última instancia impedir que un sorprendente disparo de Antony desde la frontal acabara por convertirse en el 0-1. Aún no se habían cumplido los primeros 30 minutos y a los de Simeone les tocaba remar a contracorriente. Tras el tanto, cómo no, se esforzaron por volver a poner las tablas. Con más ganas que puntería, todo sea dicho. El Betis, por su parte, confortado por la ventaja, tendría también alguna que otra opción para echar algo de sal a la herida. Sin éxito, en este caso. Quien sí encontraría el camino de la portería contraria al filo del final reglamentario del primer tiempo sería Lookman.

Su gol de cabeza, servido desde la derecha por Marcos Llorente, acabaría siendo invalidado por fuera de juego. Visto el panorama, el técnico del Atlético movió el banquillo para dar entrada a Le Normand por Ruggeri, Baena por Almada y Sorloth por Julián Álvarez, en busca de aumentar la vigilancia sobre Antony y darle una vuelta a sus opciones en ataque. Y, de hecho, logró muy pronto amenazar a su rival, con un desplazamiento de balón de Koke al que Giuliano trató como pudo de darle una vida extra, pero que no inquietó al meta rival.

Por eso, quizás, El Cholo no tardó tampoco demasiado en darle entrada al tercero en discordia en cuanto a estadísticas anotadoras de los rojiblancos en la Liga: un Antoine Griezmann que, aunque veterano, parece tener todavía bastante que decir, aunque sea partiendo de inicio desde el banquillo. Con el noruego y el francés, el Atlético buscó estirar un poco más sus líneas para igualar lo antes posible. Encomendados, en muchas ocasiones, a la fe inquebrantable de Giuliano Simeone en tareas ofensivas.

Lookman, ante Ruibal, el domingo en el Metropolitano.

Lookman, ante Ruibal, el domingo en el Metropolitano.AFP

La portería del Betis, a pesar de todo, parecía una y otra vez inaccesible. Hasta que Llorente, en su intento de estorbar a Griezmann cuando el rojiblanco buscaba el remate a un medido centro de Giuliano, sí envió el balón al fondo de su propia portería. Pero el tanto, tras unos instantes de suspense, acabaría siendo invalidado a instancias del VAR por fuera de juego.

Los de Pellegrini, vistas las circunstancias, acabaron apostando más por defenderse que por buscar la sentencia, con un ejercicio de orden y paciencia. En el añadido Riquelme dispuso de una fantástica ocasión para el 0-2, con un intento de vaselina neutralizada por Oblak. Muchos habían abandonado ya sus asientos en el Metropolitano, molestos con la imagen de su equipo. Los problemas se amontonan para el conjunto de Simeone, que sólo sacó dos victorias en sus últimos seis partidos.

Ocho meses sin ganar... hasta que llegó Raúl García Pierna al Movistar con su victoria de "rabia" en Valencia

Ocho meses sin ganar… hasta que llegó Raúl García Pierna al Movistar con su victoria de “rabia” en Valencia

No le cabía la sonrisa en el rostro tras cruzar la línea de meta en Valencia. Él mismo admitió después que fue una victoria de "rabia", acordándose de lo complicado que estaba resultando el comienzo de año para el Movistar, su nuevo equipo. Raúl García Pierna, uno de los talentos más prometedores del pelotón español, quizá ya una realidad a unos días de cumplir 25 años, se impuso en la última etapa de la Vuelta a la Comunidad Valenciana en un despliegue de pura potencia. Su esencia.

Fue un remate de ganador, la punta de velocidad para vencer en un sprint reducido, la fuga que había triunfado en la eléctrica etapa con salida en Bétera, atravesando dos puertos, el Oronet y el Garbí. Ganó por unos centímetros al alemán del Red Bull Herzog, en un grupo en el que también iban otros dos españoles, Adrià Pericas y Diego Uriarte. Y que sólo aventajaron en un suspiro al sprint del pelotón comandado por Ben Turner. Puños de rabia para García Pierna, pedigrí ciclista, hijo del ex de Festina Felix García Casas y hermano del Carlos, profesional del Burgos BH. La segunda de su carrera tras la del año pasado en la La Route d'Occitanie, aunque entonces vestía los colores del Arkea, el equipo francés con el que acudió a los dos últimos Tour de Francia quien también fuera, en 2022, campeón de España de contrarreloj.

"Estoy muy contento, teníamos un poco de rabia por no ganar ayer e íbamos con todo. Sabíamos que podía llegar la fuga y hubo suerte. Prefería no jugármela después de la caída en la crono, quería sobrevivir más que arrancar y caerme. Ganar y encima en las primeras carreras con Movistar...", contaba después, celebrando sus nuevos colores.

García Pierna es una de las caras nuevas del Movistar para 2026. Junto a Cian Uijtdebroeks (que se cayó en la primera etapa y se lesionó en la muñeca), Juanpe López, Roger Adrià y el polaco Filip Maciejuk. Un impulso de ambición y juventud. Y un alivio para un equipo que no acostumbra demasiado a las mieles del éxito últimamente. En 2025, apenas celebró seis. Y la última fue, nada menos, que en junio. Entonces, Iván Romeo ganó la tercera etapa del Criterium Dauphiné con final en Charantonnay. Y desde entonces...

En Valencia, premio al Movistar y premio a la persistencia de García Pierna, protagonista absoluto en la etapa. Fue él quién hizo la selección definitiva en el Garbí. "Tenemos las cosas muy claras. Sabemos lo que queremos. Esperemos que no sea la última victoria", pronunció después.

El triunfo en la general fue para el intratable Remco Evenepoel, que ya había sentenciado la jornada anterior. Aventajó en 24 segundos al portugués Joao Almeida, segundo, y en 34 a su compañero Giulio Pelizzari, tercero.

Breezy Johnson se cuelga un oro de homenaje para Vonn

Breezy Johnson se cuelga un oro de homenaje para Vonn

Para muchos aficionados, el descenso olímpico dejó de tener interés e importancia cuando Lindsey Vonn y sus sueños rodaron por la nieve. Pero la vida seguía, aunque no igual. Estábamos en los Juegos Olímpicos, en la cúspide del esquí. La competición perdía su mayor atractivo personal, es cierto, pero no un ápice de su trascendencia suprema, que siempre está por encima de las individualidades, aunque éstas le proporcionen su leyenda a través del tiempo.

En el momento del holocausto de Vonn, su compatriota Breezy Johnson, la segunda estadounidense en la jerarquía de la velocidad, marcaba el mejor tiempo de las participantes: 1:36.10. Ya no lo abandonaría. Y la alemana Emma Aicher, el segundo, a sólo cuatro centésimas, un pestañeo. Tampoco lo dejaría. La prueba se reanudaría muchos, interminables y angustiosos minutos después del drama que contribuirá a recordar los Juegos. Le dio cuerda de nuevo la austriaca Mirjam Puchner. Y, sobre todo, la estrella italiana, una de las grandes damas históricas del descenso: Sofia Goggia.

Fiel a su estilo, Goggia esquió a lo bestia, alternando pequeños errores con instantes inigualables. Pudieron más los errores de cara al oro y la plata, y la de Bérgamo, de 33 años, se quedó en el bronce, a 59 centésimas de la vencedora. Campeona en Pyeongchang'2018 y subcampeona en Pekín2022, no era del todo profeta en su tierra, pero una medalla siempre sabe dulce y nadie se la va a recriminar. Al contrario. Era mitad esperada y mitad no. Aunque Goggia ha ganado en esta campaña el supergigante de Val dIsère, su temporada está careciendo de la brillantez habitual. Pero, en dos días, Italia tiene su tercera medalla y primera femenina.

Expresión rara

Breezy (Breanna Noble Johnson), nacida en Wyoming, posee el sentido de la oportunidad. Aunque ha coleccionado ocho podios, no ha ganado todavía ninguna prueba de la Copa del Mundo a los 30 años recién cumplidos. Pero es la vigente campeona mundial y ahora la olímpica. Tenía una expresión rara. No sabía si dar rienda suelta a su alegría o controlarla pudorosamente por respeto y cariño a Vonn.

En cualquier caso, le ha rendido homenaje con su triunfo y le ha proporcionado al país de ambas un oro precioso. Se perdió los Juegos de Pekín a causa de una lesión de rodilla (¡las rodillas de las esquiadoras!). Y tiene un borroncillo es su trayectoria. En 2024 aceptó una sanción de 14 meses por no estar localizable en tres controles antidopaje en los últimos 12 meses.

El apellido Johnson es muy afortunado en los descensos olímpicos. Bill Johnson se coronó sorprendente campeón en 1984, en Sarajevo. Fue un deportista con buena suerte y un hombre con mala. Falleció con 55 años a causa de un derrame cerebral.

Elvis Smylie aguanta la presión de Jon Rahm y gana en Riad

Elvis Smylie aguanta la presión de Jon Rahm y gana en Riad

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Arrancó una nueva era del LIV Golf. En su quinta temporada, la liga saudí estrenó su polémica cuarta ronda y los puntos para el ranking mundial, y solo el rookie australiano Elvis Smylie impidió que el golf español se llevara un auténtico festín.

El nuevo fichaje de Ripper GC es la próxima esperanza del golf australiano. Smylie aguantó las embestidas de Jon Rahm en una memorable cuarta ronda y conquistó la victoria gracias a un agónico par en el 18, firmando 64 golpes finales.

Rahm protagonizó la carga y la tarjeta del día bajo las luces artificiales del campo de golf de Riad. El español terminó con cuatro birdies finales, en un 63 antológico que, sin embargo, no fue suficiente para presionar al nuevo ganador. En el 18, par 4, Rahm pegó un inmenso drive a green y su bola se quedó colgando, lo que hubiera supuesto un eagle que probablemente le habría dado la opción de disputar un desempate.

No es un gran consuelo la segunda posición del de Barrika, aunque sí los primeros puntos para el ranking mundial, que desde el puesto 97 le permitirán escalar el lunes hasta una posición entre los 70 primeros del mundo.

Otra de las grandes noticias del arranque de la temporada del LIV Golf fue el rendimiento de David Puig, que terminó compartiendo la cuarta plaza. El español de Fireballs GC crece en cada ronda competitiva que disputa. Tras haber ganado ya en el Circuito Asiático y en el DP World Tour, su primera victoria en el LIV Golf está cada vez más cerca. Con su posición dentro del top 10, Puig escalará hasta situarse entre los 80 mejores del mundo y ya mira de reojo al top 50, que le daría acceso al Masters de Augusta, primer major del año.

Josele Ballester cerró con un acumulado de -12 en los dos últimos días, y solo un mal comienzo del torneo impidió que el español terminara mejor que en el puesto 27º, mientras que Sergio García siguió un camino inverso para acabar trigésimo con -11. El último de los Fireballs, Luis Masaveu, concluyó en el puesto 37º.

La victoria por equipos correspondió a los australianos Ripper GC, gracias a la inspiración del novato ganador Elvis Smylie. Cam Smith, capitán del combinado oceánico, se mostraba exultante en la víspera del gran torneo del LIV Golf en Australia, que se disputará en apenas unos días:

"Ganar teniendo a Rahm ahí... no doy crédito", comentaba sobre la hazaña de su pupilo.

Lindsey Vonn se cae en el descenso olímpico de Cortina

Lindsey Vonn se cae en el descenso olímpico de Cortina

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Estalló la tragedia rota en llanto incontenible y gritos desgarradores. Llanto de dolor físico, exterior, y de dolor sentimental, interior. Gritos de rabia contra el azar y de acusación contra el destino. Estalló la tragedia como estalla una bomba, como estalla una pena inconsolable que se desborda. Nada más tomar la salida, probablemente a causa de sus ganas, Lindsey Vonn, se enganchó con un brazo en la puerta. Se desequilibró y salió volando, y cayó rodando, botando, rebotando con todo el cuerpo, con toda el alma, sin control, como una muñeca de trapo, desarbolada, descoyuntada. Fue atendida largamente en la pista, convertida en una trampa, y evacuada en helicóptero, devenido en ambulancia. Era el fin. No sólo de esa competición, sino de toda una carrera reemprendida triunfalmente el pasado año, rebasados los 40 años y que ahora, con 41, había regresado a la senda del triunfo. Rota por fuera y por dentro, Lindsey Vonn, la reina estadounidense del mundo, había dicho adiós para siempre a su vida deportiva. Para los supersticiosos, llevaba el dorsal 13.

Se hizo el silencio entre los millares de aficionados presentes, sobrecogidos. Y en millones de espectadores por televisión. Muchos se cubrían el rostro con las manos. También Breezy Johnson, compatriota de Lindsey, mejor tiempo hasta ese momento y vencedora a la postre por delante de la alemana Emma Aicher y la italiana Sofia Goggia.

En el deporte existen los milagros (o esos episodios inexplicables que denominamos así para describirlos, ya que no para entenderlos). Lindsey Vonn personalizaba uno de ellos en su permanencia en la cima del esquí a los 41 años, con la rodilla derecha reconstruida con titanio y los meniscos y los cartílagos tundidos y degenerados. Pero esta vez no se produjo. Por desgracia, tuvieron razón quienes tildaban de locura la decisión de Lindsey.

El helicóptero evacúa a Lindsay Vonn tras caerse en la prueba de descenso.

El helicóptero evacúa a Lindsay Vonn tras caerse en la prueba de descenso.Jacquelyn MartinAP

El esquí entero, los Juegos al completo estaban pendientes de la estadounidense con una oleada de admiración y simpatía que trataba de protegerla a la vez que la animaba. Incluso Italia hubiera aceptado con una cierta amable resignación la derrota de sus esquiadoras, también formidables especialistas en descenso.

No podía existir mayor expectación ni un interés más generalizado. Lindsey Vonn se había convertido en la figura más atrayente de los Juegos. Era un nombre y un título. Su propietaria mostraba una rebeldía frente a la adversidad que la designaba como una heroína moderna.

Cuando pocos días antes del comienzo de la competición se rompía el ligamento cruzado de la rodilla izquierda en el descenso de Crans Montana, añadió al nombre y al título un aura fatalista de burlona y definitiva tragedia. A su edad y en sus condiciones, ahí se acababa la historia. Lara Gut-Behrami, la campeona olímpica de supergigante, había sufrido, en noviembre, durante un entrenamiento, la misma lesión en la misma rodilla y se había despedido de la temporada. Y eso que era más joven (34 años) y estaba menos machacada. El presente se detenía de golpe para Lindsey y el futuro quedaba exento de cualquier tipo de incógnita. Ya no existía. Un epílogo innecesariamente cruel que cortaba de un modo excesivo, pero de indiscutible grandeza dramática, una carrera gloriosa, prolongada hasta lo inimaginable. Y, en cierto modo, magnificándola por su dimensión literaria.

Instante en el que Vonn gira en el aire antes de caer sobre lapista.

Instante en el que Vonn gira en el aire antes de caer sobre lapista.RTVE

¿El fin?... Nada de eso. Pocas horas después del accidente, del cataclismo, Lindsey desplegaba su seductora sonrisa y sostenía que "el sueño olímpico no se ha acabado para mí". Aunque ahora sabemos que el sueño devino en pesadilla, el esquí acogió con incredulidad y alarma, pero también con esperanza, esa afirmación que amenazaba con empeorar el estado de la esquiadora hasta, quien sabe, dejarla coja para siempre o algo por el estilo. No se podía esquiar, y menos un descenso olímpico, con un ligamento roto que dejaba esa rodilla sin estabilidad y en trance de repercutir en la otra con una fractura del hueso en el que se fija la prótesis. Lindsey podía quedar coja de por vida y con severas limitaciones en su normal desempeño cotidiano. Ellos y todos los demás conteníamos el aliento cuando Lindsey tomó la salida.

Y ellos y todos los demás deseamos ahora que Lindsey sea más fuerte que todos nosotros y pueda hacer una vida corriente de persona normal después de habernos regalado la inigualable existencia profesional de una mujer extraordinaria.

De los 21 años de la futbolista Silvia Lloris a los 87 del alpinista Carlos Soria: "Lo importante no es llegar a la cumbre, es volver a casa"

De los 21 años de la futbolista Silvia Lloris a los 87 del alpinista Carlos Soria: “Lo importante no es llegar a la cumbre, es volver a casa”

El deporte puede ser un hobby, eso que hacemos antes o después de trabajar, la carrera de media hora por el parque, el gimnasio, el partido con los amigos... El deporte es la última sección en los informativos de televisión o en los periódicos, pero en él se esconden cosas que son parte de la vida, de la familia, de la educación y del trabajo. Las victorias y derrotas, el esfuerzo, el fracaso o las dudas son palabras intrínsecas a los jóvenes y al deporte, por eso en Future Makers, el foro de EL MUNDO dedicado a dar voz a las nuevas generaciones, no podía faltar una mesa que diera un altavoz a algunos referentes del sector.

Luis de la Fuente, entrenador de la selección española de fútbol, abrió el evento junto a Joaquín Manso, director del periódico, y 24 horas después el veterano alpinista Carlos Soria y la jugadora del Atlético de Madrid Silvia Lloris, campeona del mundo sub'20 y de Europa sub'19, fueron los protagonistas de la charla Diálogo intergeneracional, patrocinada por Amazon y celebrada en la Casa Encendida de Madrid.

Este foro, desarrollado en colaboración con The European House Ambrosetti, es posible gracias al apoyo de Amazon, Astrazéneca, Cunef, EY, Fever, Fundación La Caixa, Generali, Glovo, Marina de Empresas, Philip Morris y Telefónica.

«Nuestra generación es atrevida y tiene ganas de romper barreras. Es una generación valiente», admitió Lloris, una de las futbolistas con mayor protección de todo el país, nacida en El Palmar, amiga de Carlos Alcaraz desde la infancia y que debutó a los 16 años con el Levante en Primera División. Silvia es heredera de la España campeona del mundo en 2023, un equipo liderado por Alexia Putellas, Jenni Hermoso o Aitana Bonmatí que provocó una rebelión contra Luis Rubiales, en ese momento presidente de la Federación Española de Fútbol, bajo el lema #SeAcabó. «Gracias a ellas puedo disfrutar del fútbol y vivir de esto. Hay una palabra que me gusta mucho y es rebeldía. Romper barreras, que se hable de fútbol femenino y que el país nos apoye», explicó.

El director de EL MUNDO, Joaquín Manso, durante su charla con el seleccionador nacional de fútbol, Luis de la Fuente.

El director de EL MUNDO, Joaquín Manso, durante su charla con el seleccionador nacional de fútbol, Luis de la Fuente.ELENA IRIBAS

A sus 21 años, sus palabras se cruzaron con las de Carlos Soria, que justo el jueves cumplió 87 años, recibiendo la felicitación y el cántico de todo el público. El alpinista reflexionó sobre los sentimientos que ha ido teniendo en las cumbres de los 14 ochomiles que ha subido en su vida, el último el pasado mes de septiembre, cuando se convirtió en la persona de mayor edad en alcanzar la cima de una montaña de esa altitud. «Es una barbaridad que no volveré a hacer», reconoció, y lanzó un mensaje hacia las nuevas generaciones que es transversal al deporte y a la vida. «Hay que llegar poco a poco a tus objetivos, a la cima, pero luego mantenerse no es fácil. Yo soy un bicho muy raro. Hay que tener sentido común y adaptarse a las circunstancias, sin rendirse nunca, pero sin olvidar que lo importante no es llegar a la cumbre, sino llegar a casa».

Soria, que empezó a escalar a los 15 años en una España «muy diferente a la que es ahora», cree que los jóvenes tienen un momento «maravilloso» para vivir a pesar de las dificultades. «Yo me crié en una España de miseria y avanzamos hasta una España que está mucho mejor. Yo dejé el colegio a los 11 años y el deporte me ha permitido conocer mucho mundo, países y gentes, algo que yo no me esperaba. A los jóvenes les digo que hay una edad para cometer errores y para hacer tonterías, pero que nunca lo hagan sin darse cuenta de ello. Y también me gustaría decirle a los padres que hay que soltar la mano, dejar que los jóvenes hagan su vida y que la disfruten. Hay que ayudarles y no estorbarles. El tiempo no vuelve y hay que aprovecharlo».

"Hay que dejar que los jóvenes hagan su vida y que la disfruten. Hay que ayudarles y no estorbarles"

En un momento en el que la sociedad vive de la inmediatez, de los vídeos cortos, los mil viajes antes de los 30 años o de las entradas agotadas para todos los conciertos, el fútbol también sufre esa agonía. «Yo cuando gané el Mundial sub'20 ya estaba pensando en el siguiente objetivo, a veces no te paras a pensar y necesitas gente que te ayude también. Hay que disfrutar de cada momento», argumenta Lloris, que a la vez que juega en la liga y en la Champions también estudia un Grado Superior de Educación Infantil: «El fútbol está bien, claro, pero hay que tener siempre una segunda opción, eso es algo en lo que mi familia siempre me ha insistido».

Luis de la Fuente, por su parte, recalcó la importancia del trabajo y de que «nadie te regale nada». «La vida te pone a prueba y hay que saber adaptarse a los tiempos. La palabra suerte sólo la utilizan los mediocres que quieren desprestigiar a aquellos que tienen éxito», reflexionó el seleccionador nacional.

Inglaterra aplasta a Gales en su arranque del Seis Naciones

Inglaterra aplasta a Gales en su arranque del Seis Naciones

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Inglaterra mostró en Londres el abismo que existe entre su rugby y el de Gales, la que fuera una de sus históricas rivales, en el Seis Naciones. Los locales, favoritos junto a Francia en la presente edición del torneo más antiguo del mundo, vapulearon el sábado a sus vecinos (48-7) en un choque ya cerrado al descanso (29-0).

Dominador en la década de los 70 con jugadores que son leyenda de este deporte y marcaron a generaciones de aficionados, y vencedor del Seis Naciones no hace tanto (2019, 2021), el XV del Dragón se arrastró sobre el césped de Twickenham, sin opción alguna de presentar mínima batalla.

Ni el zaguero Louis Rees-Zammit, que volvió a vestir de rojo tras su aventura en la NFL, ni el nuevo seleccionador, Steve Tandy, dieron esperanzas de cara al futuro a sus seguidores. Gales ha ganado la cuchara de madera, con la que se distingue a quien pierde todos sus encuentros, en las dos últimas ediciones del Seis Naciones.

Dos expulsiones seguidas

No habían pasado ni 10 minutos y los de la Rosa ya dominaban por 10-0 tras el ensayo de Henry Arundell, transformado por George Ford y un golpe de castigo de este mismo. Las dos expulsiones seguidas de Nicky Smith y del capitán, Dewi Lake, por repetir faltas en su línea de 22, no hicieron sino echar más tierra sobre la tumba visitante. Con 13 jugadores y con Ford y Alex Mitchell dirigiendo a los blancos a placer, Gales no pudo parar las marcas de Arundell, dos de nuevo, y un extraordinario Ben Earl: 29-0 en el descanso.

La tendencia siguió siendo la misma -no podía ser de otra forma a la vista de los primeros 40 minutos- y Tom Roebuck hizo el quinto ensayo para los seleccionados por Steve Borthwick, que empezó entonces a mover el banquillo. Ya fuera por cierto relajo de los ingleses, los cambios en ambas escuadras o el orgullo de los rojos, estos se sacudieron el dominio local. Maro Itoje, recien entrado, vio como monsieur Brousset le mostraba la amarilla en el minuto 51, y Josh Adams sumó el primer y único ensayo para Gales en el 54 (36-7), pasado entre palos por Dan Edwards.

Avance de Freeman ante la oposición de Rees-Zammit.

Avance de Freeman ante la oposición de Rees-Zammit.AFP

El controvertido Henry Pollock, uno los jóvenes ingleses, protagonizó la sexta marca del XV de la Rosa. El tercera local, que tan pronto manda callar a su grada como a la ajena, pisó fuera mientras se tiraba sobre la zona de marca, pero la acción de Taine Plumtree sobre su cuello y cabeza al tratar de placarle hizo que el árbitro decretara ensayo de castigo y la expulsión de Plumtree. La cuarta de los visitantes a lo largo de 80 minutos.

Tommy Freeman, en el último minuto, selló la victoria de Inglaterra, que no pierde en el Seis Naciones desde la jornada inaugural de 2025 frente a Irlanda ante una Gales que no gana en la capital del Reino Unido desde 2012. Los de Borthwick se sitúan tras esta primera jornada al frente de la tabla por delante de Francia, la otra favorita, que el jueves por la noche arrolló a Irlanda en el Stade de France (36-14).

España noquea a la favorita Portugal para conquistar su octava Eurocopa de fútbol sala

España noquea a la favorita Portugal para conquistar su octava Eurocopa de fútbol sala

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España conquistó en el Arena Stozice de Liubliana su octava Eurocopa de Fútbol Sala tras derrotar a Portugal (3-5), campeona de las dos últimas ediciones. Un hat trick de Antonio Pérez, cierre del FC Barcelona, concretó el triunfo del equipo dirigido por Jesús Velasco, debutante en un gran torneo.

Un gol de Adolfo a cinco segundos para el final, asistido por el omnipresente Antonio, sentenció la victoria frente al equipo liderado por Bruno Coelho, a remolque en el marcador durante los 40 minutos.

España sólo precisó 150 segundos para transformar sus dos primeras llegadas a los dominios de Bernardo Paçó, Antonio y José Raya elevaron el 2-0, obligando a la vigente campeona a su cuarta remontada en el torneo. Alfonso Jesus y Rúben Góis nivelaron el marcador en los siguientes cuatro minutos, pero ni siquiera así titubearon los hombres de Velasco.

Pleno de victorias

El triunfo supone una revancha a la cruel derrota en la final de la Eurocopa 2018, disputada en el mismo escenario, cuando Portugal se impuso en la prórroga (3-2). Los lusos, campeones del mundo en 2021, también se habían impuesto a España en las semifinales continentales de 2022.

El título devuelve a La Roja a su posición de privilegio en el fútbol sala europeo, consolidando los éxitos de 1996, 2001, 2005, 2007, 2010, 2012 y 2016. La final supuso el broche a un torneo intachable para España, que en la primera fase tumbó a Eslovenia (4-1), Bielorrusia (2-0), Bélgica (10-3), antes de eliminar a Italia (4-0) en cuartos y Croacia (2-1) en semifinales.

La medalla de bronce acabó, precisamente, en poder de la selección balcánica, que derrotó a Francia en la tanda de penaltis.