El internacional español Marcos Llorente ha asegurado que quien no apoye a la selección y a su técnico, Luis de la Fuente, “no es español”, al sostener que a pesar del empate a cero contra Cabo Verde en el primer partido del Mundial, los aficionados deben mantener la fe en el equipo.
El lateral del Atlético admitió, en una entrevista con RNE, que hay cosas que se deben mejorar y que se ha hecho “autocrítica y se han revisado los errores”, pero recomendó mantener la tranquilidad para los encuentros siguientes frente a Arabia Saudí y Uruguay.
“No entendería otra cosa que no fuera apoyar a la selección, a los jugadores, al entrenador, hayan ganado una Eurocopa o no. Quien no sea de Luis de la Fuente, quien no sea de la selección, pues no es español”, sentenció el futbolista del Atlético de Madrid.
A su entender, cuando el equipo “tiene las ideas claras, es autocrítico y sabe lo que ha hecho mal, simplemente hay que corregirlo y dar esa tranquilidad”, por lo que pidió “mucha calma” convencido de que “se alejarán las dudas de quien las tenga”.
“Supongo que habrá gente que nos mate, como siempre pasa; y gente que confíe; y gente también que sepa de fútbol y que sabe que estas cosas pueden pasar. Nosotros sabemos muy bien lo que hemos hecho bien y lo que hemos hecho mal“, añadió.
Llorente remarcó que le resulta indiferente la opinión que la gente tenga de él o que le llamen “facha”. “Hace tiempo que me da igual lo que piensen de mí. Entonces, digo lo que pienso y lo que siento. Soy sincero. Y eso en el mundo del fútbol es complicado encontrarlo”, abundó.
Hubo razones para disfrutar del festival de Ferrari en Austin, donde Charles Leclerc y Carlos Sainz aseguraron el segundo doblete rojo de 2024 tras el GP de Australia. Sin embargo, la emoción genuina, la que ha arrastrado a 430.000 aficionados este fin de semana al Circuito de las Américas, se gestó en el duelo entre Max Verstappen y Lando Norris. Un duelo al sol de Texas, donde el aspirante pretendía arañar tres puntos al tricampeón merced a un ajustadísimo adelantamiento a cuatro vueltas para la meta. En el ápice de la curva 12 se tomaba cumplida revancha tras su drama del pasado 30 de junio en el Red Bull Ring. Sin embargo, los comisarios castigaron su maniobra con cinco segundos. El podio pasaba a Verstappen, cuarto en la meta, por apenas nueve décimas. El golpe de gracia para la moral de McLaren.
A falta de cinco carreras, Norris queda ya a 57 puntos del liderato. Demasiado ante Mad Max, un genio favorecido por los dioses y las leyes. Ni con la superioridad mecánica de su MCL-38, el bisoño Norris se siente capacitado para desafiar al gran tirano. El consuelo del Mundial de Constructores, cada semana más cerca, se quedará algo corto para McLaren. Una oportunidad como puede que sólo se dé una vez en la vida.
Mientras tanto, Ferrari brindará con tequila en Texas, porque Leclerc se pasó 56 vueltas cuidando sus ruedas y conversando afablemente con Bryan Bozzi, su ingeniero de pista. Todo salió rodado desde la salida. Entonces se sentían los 46º C sobre el asfalto, más que suficiente para calentar las gomas medias, pero Norris estuvo frío y timorato. En la primera curva, en lugar de un candidato al título, se vio a un rookie dejar vía libre a Verstappen por el interior. Leclerc, que lo vio venir, aprovechó para tomar la cabeza, mientras Sainz asediaba al líder del Mundial. Ferrari, cuyas buenas perspectivas se vislumbraron desde la única sesión libre del viernes, agradecía los favores.
"Huele a gasolina"
Sin embargo, en la novena vuelta, las luces rojas saltaron en el monoplaza de Sainz. "No tengo potencia a la salida de las curvas. Huele a gasolina", alertó el madrileño, mientras rodaba tercero, con dos segundos sobre Norris. Cuando todo parecía perdido, los ingenieros de Frederic Vasseur mantuvieron la calma hasta ajustar la entrega del motor. El doblete, por tanto, pasaba por desestabilizar Verstappen con la estrategia adecuada.
En la vuelta 22, Sainz se anticipó con un cambio a las gomas duras, pensando quizá en el undercut con el que Kevin Magnussen había destrozado a Pierre Gasly. McLaren seguía a la expectativa, reservando sus bazas. Quizá demasiado. El liderato provisional de Norris suponía un simple espejismo, porque el adelantamiento de Leclerc a Piastri compendiaba el arrebatador brío del SF-24.
Verstappen ya había pasado también a los duros, aunque tampoco podría amenazar ya el doblete rojo. Su única misión, desde la vuelta 32, sería contener a Norris, empeñado en destrozar los cronos con sus gomas nuevas. Tras devorar sus seis segundos de desventaja, el británico enfilaba hacia el podio como un disparo. Calculó con mimo su movimiento, pero los jueces, ante el asombro general, dieron otra vez la razón a Verstappen.
Norris cede el paso a Verstappen en la primera vuelta.AP
Aún peor marchó el domingo para Lewis Hamilton, decimoséptimo en la parrilla, cuyo intento de remontada se perdió en la grava de la curva 19. Un drama para Mercedes, que había llegado a Austin con muchos humos, pero que en la Q3 ya había perdido también a George Russell, por un accidente que le obligaría a partir desde el pit-lane. El rictus de Toto Wolff durante el periodo de safety car se agrió aún más tras una irregularidad de Russell ante Valtteri Bottas en la curva 12, penalizada con cinco segundos por los comisarios.
Alonso, decimotercero
El vacío de las Flechas de Plata, sumado a la habitual incomparecencia de Sergio Pérez, pudo ser aprovechado por dos novatos como Franco Colapinto y Liam Lawson. No por azar, el neozelandés y el argentino saborearon sendos adelantamientos ante Alonso. Síntoma inequívoco de que donde no le alcanza a Aston Martin sí llegan Williams y Visa Cash App.
Alonso había ganado una posición en la parrilla gracias a las reparaciones en el coche de Russell, pero nadie en el box de Mike Krack iba a llevarse a engaño. Las simulaciones de sus ingenieros les retrasaban hasta la decimotercera plaza, por detrás de los Haas y los Williams. Sin puntos al alcance, el único cometido del asturiano sería recopilar datos para el futuro. Para cuando esas actualizaciones aerodinámicas estrenadas en Austin sí le permitan competir con la dignidad debida. Porque las computadoras de Aston Martin dieron en el clavo: Alonso cruzó decimotercero la línea de meta.
Pasan solo unos minutos de las nueve de la noche en Bahréin y en el cuartel general de Ángel Ayora ya pliegan armas para afrontar una nueva semana de competición en el DP World Tour. "Tiene que estar durmiendo a las 22:15", comenta Juan Ochoa al otro lado del teléfono cuando le preguntamos por Ayora. El entrenador del golfista malagueño es el artífice del fichaje más comentado del momento. Juan Carlos Ferrero vuelve a entrenar, pero no será a un tenista, sino a una de las más prometedoras estrellas del golf. Ayora tiene 21 años y en su primer año en la primera división europea fue el único jugador en acabar con 10 torneos entre los 10 primeros y rozando la gesta de conseguir la tarjeta del PGA Tour.
Actualmente, en el puesto 115 del ranking mundial, todos coinciden en que técnicamente es uno de los jugadores más brillantes que han surgido. Tanto sorprendió su incursión, que los codazos se sucedieron el LIV por fichar al joven español, que por otro lado tiene las ideas muy claras. Plató primero a Martin Kaymer y más tarde la oferta de Sergio Garcia para incorporarse a los Fireballs. Y es que el dinero no es la motivación principal de Ángel Ayora.
Solo hay un pequeño 'pero' en el incipiente camino de Ayora: todavía no ha ganado en el Circuito Europeo. Y hay que ponerle remedio cuanto antes. "Llevábamos un tiempo buscando un psicólogo o coach mental, pero no es fácil. Ángel quería a alguien que le ayudara con la actitud mental en el campo con la experiencia de haber competido".
En medio de esa desalentadora búsqueda, las condiciones de los grandes gurús resultaban inasumibles para el joven Ayora. En el pasado Open de España, Ochoa coincidió con Carlos Alcaraz en el madrileño Club de Campo y ya entonces le propuso una partida de golf con él y Juan Carlos Ferrero. "Simplemente quería tener una conversación y aprender de Ferrero a nivel entrenador y ver cómo podría ayudarme a mejorar en mi labor".
El tiempo pasó, la partida nunca llegó y los acontecimientos se precipitaron: la famosa ruptura del número uno del tenis con su mentor fue el detonante que hizo que en estas Navidades, Ochoa se animó a contactar con Ferrero. "Pensé que a lo mejor le venía bien alejarse un poco del tenis y venirse al golf, aunque fuera algo esporádico", comenta Ochoa. Hablaron por mensaje una noche de diciembre y al día siguiente hubo una conversación telefónica. Días más tarde, Ferrero quedó en Sotogrande con Ayora y su equipo para conocerse. El fichaje ya estaba hecho. "Tuvo una noche para pensárselo y nos dijo que sí", explica Ochoa. "Cuando nos preguntó, le dijimos que nuestro objetivo es ser número 1 del mundo". Tanto del lado de Ayora como del propio Juan Carlos nos confirman que encima de la mesa había suculentas ofertas de nombres del tenis. "Está claro que el dinero no ha sido la motivación de estar con nosotros", aclara Ochoa, agradeciendo la generosidad del ex número uno del tenis.
El golf es la otra gran pasión de Juan Carlos Ferrero. Empezó jugando en el año 2000 de la mano de Sergio García. "Yo le enseñaba a perfeccionar su tenis y él a mí a jugar al golf". Pronto se hicieron tan amigos que Ferrero acompañó dos años al de Borriol al Masters de Augusta e incluso le hizo de caddie en un torneo profesional en Bangkok, donde García terminó entre los diez primeros. "La semana siguiente jugué el peor golf de mi vida, quería pegar los mismos golpes de Sergio", comentaba hace unos meses Ferrero en el pódcast PlayGolf.
Ferrero es hándicap 1 y precisamente espera aportar su experiencia y ayudar a Ayora, sobre todo en el plano más mental. "Siempre ha habido la discusión sobre qué deporte es más mental, si el tenis o el golf. En el golf tienes más tiempo para pensar, puede ser bueno o malo...", explicaba.
Tanto Ochoa como Ferrero aclaran que la técnica estará fuera de las competencias del nuevo fichaje. "Todo el tema mental, la actitud a la hora de competir, la planificación como deportista, el desarrollo profesional, generar rutinas", serán algunas de sus responsabilidades. "Explica las cosas desde la experiencia y al final te llegan mucho más". Ya en su primera semana integrado en el equipo se han ido notando los detalles. "En un momento dado Juanki vio que Ángel bostezaba mucho y enseguida chequeamos los datos de la Whoop", comentaba Ochoa, refiriéndose a la pulsera que llevan algunos deportistas y que aporta gran cantidad de datos. "Es otra perspectiva más en el equipo y muy importante y además me quita un poco de presión en el día a día", aclara Ochoa.
Al equipo de Ayora también se sumó desde hace tiempo Álex Ruiz, nutricionista de Carlos Alcaraz; todos, están conectados.
Juan Carlos Ferrero estuvo la semana pasada en Dubái, donde pudo seguir de cerca a su pupilo y anunciar en redes sociales su nueva incorporación. "Necesitaba un cambio de aires. Recibí ofertas para seguir en el tenis, en los circuitos ATP y WTA, pero surgió la oportunidad de trabajar con Ángel en un mundo que conozco y me gusta", aclaraba al portal especializado Tengolf.
"Es difícil ver a Carlos Alcaraz competir y a todo tu equipo sentado en la silla. No es fácil lo que sientes", se sinceraba. En las próximas horas, Juan Carlos llegará hasta Bahréin para afrontar una nueva semana con una nueva ilusión, de momento fuera del tenis.