Antoine Griezmann es uno de los mejores jugadores de la historia del Atlético de Madrid y su máximo goleador con 184 tantos. El francés, ante el Leipzig, fue nombrado mejor futbolista del partido y, en la entrevista posterior al primer duelo de Champions de su equipo, reveló el curioso destino de los trofeos que recibe cuando le otorgan el MVP.
"Mi hijo estará contento. Le encanta jugar con los trofeos. Los usa de palos, así que tenemos más porterías", apuntaba el francés. Así que el gol y la asistencia que propiciaron la primera victoria del Atlético de Madrid en esta nueva Champions y que se materializaron en un balón dorado con el emblema de la máxima competición europea terminará de marco para deleite del menor de los Griezmann.
Anécdotas aparte, el galo dio una absoluta masterclass desde el mediocampo. Más allá de las estadísticas, el jugador fue el que mejor comprendió el partido que debían realizar los rojiblancos y terminó por arrastrar a sus compañeros hacia la victoria. "Lo necesitamos de esta manera. Es un jugador diferencial cuando el balón pasa por él. Necesitamos que el equipo lo acompañe para que pueda aparecer como lo ha hecho hoy", alababa Diego Simeone a su pupilo.
Quiso el técnico mencionar también a Julián Álvarez. Metió su nombre a propósito en una respuesta para remarcar que una recuperación suya había propiciado el primer gol rojiblanco. Sabe el Cholo que necesita a todos enchufados y más al ex del Manchester City al que tiró un capote sobre su falta de gol en este inicio de temporada.
"Le doy minutos porque es un jugador importantisimo. Vino para jugar y mostrar su jerarquía. No llega de cara a gol como él quisiera, pero le está pasando a Sorloth también. Seguiremos trabajando y esperando porque los goles van a llegar", aseguró en entrenador rojiblanco en la rueda de prensa posterior al encuentro.
Cariño belga
No se olvidó Simeone de Vermeeren. A raíz de una pregunta de un periodista alemán, el Cholo quiso tener unas palabras de cariño hacia su expupilo belga al que apenas concedió 160 minutos en los 6 meses que estuvo en la disciplina del Atlético.
"Me gustó, se encontró con un partido difícil y duro y seguro que lo jugó con más tensión de lo normal. Hizo un encuentro correcto. Se comportó muy bien con nosotros y tiene un futuro muy bueno", concedió el argentino.
Suma el Atlético tres puntos en este nuevo formato Champions League y prepara así su desembarco el Lisboa donde jugará ante el Benfica en la segunda jornada de la máxima competición continental. Antes Rayo, Celta y Real Madrid en 10 días, casi nada el calendario de esta temporada.
Venía el Atlético con una inercia bestial. De piernas, de energía y de resultados. Y con esa inercia era complicado pararlo. Ni lo intentó el Eintracht, por ser justos. La defensa alemana parecía suiza, más estilo Gruyere y, como tal, encontraron los rojiblancos los agujeros hasta permitirse una minisiesta al inicio del segundo tiempo. Giuliano despertó al equipo que terminó con cinco, pero pudieron ser muchos más. [Narración y estadísticas (5-1)]
No había terminado de entrar el público del Metropolitano cuando desde los atascos de las rotondas de la Avenida de Arcentales ya tronó el primer tanto. Fue Raspadori quien apareció por detrás de Julián para embocar casi en área pequeña el primero del partido tras un buen centro de Giuliano.
No daba tiempo ni a las presentaciones. El fútbol no paraba. Mal día para las defensas puesto que el Atlético venía enrachado del derbi y los alemanes encadenaban dos duelos consecutivos con 17 goles en total. Uno se saldó con victoria y otro con derrota pero, como dice su técnico, Dino Toppmöller: "Prefiero ganar 5-4 que 1-0". Sin importar los riesgos que corre. Y lo cierto es que los alemanes jugaban sin red. Venían como líderes de la Champions al Metropolitano tras golear al Galatasaray y concedían múltiples ocasiones a la espalda de sus defensas. Raspadori, Giuliano y Griezmann encontraron verdaderas autopistas por carriles centrales, falto efectividad para haber convertido al menos una de esas.
A un toque y muchos espacios
No obstante, el equipo seguía a lo suyo. Con la confianza por las nubes tras las dos victorias consecutivas, el balón se movía rápido y a un toque y eso generaba espacios tanto en jugadas en transición como en estático. Especialmente bella fue una que mandó Julián por encima del marco de Santos, quizás le sobró un toque al argentino. La pegó de primeras en otra buena combinación, pero su fusilamiento fue al muñeco. Raro ese doble fallo en un jugador que ha metido cinco goles en los dos últimos encuentros.
En cada error de cara a puerta es inevitable que la vista se vaya al banquillo del Atlético, pero allí no estaba Simeone agarrándose la cabeza sino Nelson Vivas, su segundo. El argentino debía pagar con un partido su extemporánea reacción a las provocaciones de un aficionado en Liverpool. El equipo, no obstante, seguía con las palabras de su técnico dentro: "Nadie se acuerda del ayer, vale el ahora". Pero seguro que, desde el palco que veía el encuentro, estaría también lamentándose de los fallos de su equipo. Es un topicazo el de que quien perdona, lo paga.
No obstante, la tranquilidad la alcanzó pasada la media hora y tras un córner. Pese a la altura alemana, un saque de esquina de Griezmann se paseó por todo el área del Eintracht hasta que Le Normand, otro que está en racha, metió la pelota en la cazuela.
El remate de Griezmann que valió el 3-1 ante el Eintracht.AFP
Estaba la parroquia esperando al turco Can Uzun, pero el bisoño jugador del Eintracht se perdió en la maraña que tenían entre líneas los rojiblancos, cerrando los pasillos interiores y concediendo las alas para forzar ataques por fuera. Venía con seis goles y cuatro asistencias en siete partidos, números de fichaje caro el próximo mercado estival.
Y cuando moría la primera parte, solo en banda izquierda, con un balón que inicialmente no representaba ningún peligro, Julián decidió tirarse al área rival, romper la cintura del ortopédico Collins y ceder el 200 a Griezmann. Es una locura meter dos centenares de goles en un club y más, ser el primero y el único en su historia. Eso es el francés.
Sin freno
La segunda mitad se notó que el Atlético salió a contemporizar y a estos alemanes ir tres abajo les da igual porque no van a cambiar su estilo de juego. Empujaron y empujaron hasta que a los 10 minutos, en un balón largo, Knauf cedió a Burkardt, que no perdonó. Era noche de baile y en las piernas de los rojiblancos estaba el no convertirse en una de terror. Pudo paliarlo Griezmann pronto, pero el taconazo con el que le dejó sólo Giuliano no pudo aprovecharlo porque el balón le pegó en la mano al francés. VAR y gol anulado.
El falso tanto despertó al Atlético y lo conectó de nuevo al partido. Tanto que el argentino encontró el gol tras un córner. Giuliano, con la picardía de su padre, atacó el centro de Julián al primer palo y diez minutos después sería el otro argentino el que hiciera por fin su gol tan buscado. Fue de penalti con una panenka con suspense.
El quinto silenció por fin a la tropa alemana que, por momentos, sonaba más fuerte que el público rojiblanco. La fiesta estaba en otro sitio y ellos, casi 4.000, no estaban invitados. El Atlético concluye esta racha de partidos con muchos más puntos de los que, quizás, esperaba. El equipo ha roto, que toquen las trompetas.