Juicio del Bernabéu, pitos a Mbappé, Camavinga y Vinicius y 'perdón' del brasileño: "Espero que Vini se quiera quedar muchos años en el Madrid"

Juicio del Bernabéu, pitos a Mbappé, Camavinga y Vinicius y ‘perdón’ del brasileño: “Espero que Vini se quiera quedar muchos años en el Madrid”

La ausencia de partidos de Liga durante el fin de semana de la final de la Copa alejó a la plantilla del Real Madrid del Santiago Bernabéu durante un par de días más de lo esperado. Pasó casi una semana entre la dolorosa derrota en Múnich contra el Bayern, no que provocó la eliminación de los blancos en la Copa de Europa, y el regreso a Chamartín para recibir el veredicto de su afición antes de iniciar el último esfuerzo en una Liga prácticamente decidida.

La conclusión de la previa en la Castellana es que el público parece haber desconectado del equipo tras el resultado de Alemania. La hora del partido, nueve y media de la noche, no ayudaba a llenar las gradas en un martes laborable, pero la distancia de nueve puntos hasta el Barça hace de estos siete encuentros ligueros una llamada de atención demasiado escasa para la afición madridista.

Eso sí, los que se dieron cita en el Bernabéu dictaron su propia sentencia. Hubo indiferencia cuando los jugadores saltaron a calentar y al anunciarse la alineación por megafonía, con el audio a todo volumen, pero cuando empezó el partido los silbidos se centraron en dos futbolistas: Vinicius Júnior y Kylian Mbappé. El brasileño estaría ya acostumbrado a ello porque desde la crisis del equipo bajo el mando de Xabi Alonso ha sido el foco de la crítica de la grada, pero ésta había salvado al francés hasta ahora.

Mbappé, que no marcaba en Liga desde el 8 de febrero pero anotó dos tantos en la eliminatoria contra el Bayern, fue pitado cada vez que tocó el balón durante los primeros minutos del partidos. Algo menos que Vinicius, pero se notó el enfado del público con él.

El tanto del francés en el primer tiempo le sirvió para recibir algunos aplausos, aunque no cruzó sus brazos en la celebración como acostumbra. Se quedó quieto, sonrió y abrazó a sus compañeros. Más tarde, falló una vaselina y recibió nuevos pitos. Su gol le distancia un poco más de Muriqi en la pelea por el Pichichi de la competición. Mbappé suma 24 tantos, por 21 del kosovar.

Vinicius, por su parte, tuvo su redención en la segunda parte al marcar un gran gol desde fuera del área. Lejos de mostrar su sonrisa, el brasileño levantó los brazos, hizo un gesto de 'perdón' y se besó el escudo del Madrid.

"Vini ha hecho un gran esfuerzo en momentos complicados y se ha echado el equipo a la espalda. No podemos negarle la actitud, no se esconde y tiene una gran valentía. Es un gran madridista, siente mucho la camiseta y me alegra cuando al final el público le recompensa con aplausos", aseguró Arbeloa, que espera que "Vinicius se quiera quedar muchos años en el Madrid". "Creo que Vini cuenta con el cariño de la afición", insistió.

A pesar del foco sobre las dos grandes estrellas del equipo, la pitada de la noche se la llevó Eduardo Camavinga cuando entró al campo. En su caso, la mayor parte del estadio abucheó su nombre cuando la megafonía anunció el cambio por Tchouaméni, y el público, en un volumen mucho mayor que con Mbappé y Vinicius, le silbó cada vez que tocó el balón. Su error en Mallorca y su expulsión en Múnich han torcido del todo su temporada y la del Bernabéu, que vivió su peor entrada del año: 61.468 espectadores.

Fue una alineación sin Carvajal, que volvió a ser suplente: "Tengo 23 jugadores y cualquier jugador del Madrid tiene opciones para ir al Mundial. Si me lo permitís, voy a pensar en lo mejor para mi equipo", contestó Arbeloa a la prensa.

El Madrid es un puro disparate

El Madrid es un puro disparate

Casi al borde del abismo, con unos disparates que había imaginado ese espectro de entrenador que es Arbeloa. El Madrid, al fin, logra una victoria tras encadenar cuatro derrotas consecutivas. Rozando el disparate, porque ganó salvado por la campana y con un Alavés que parecía el Bayern en el segundo tiempo.

No jugó mal el Madrid en la primera parte, aunque la renta fue escasa, con el solitario gol de Mbappé, que incluso pareció darle vergüenza celebrar. Vinicius parecía un loco atacando con los mismos trucos ya muy vistos.

Pero la segunda parte, amén del golazo de Vinicius, fue una auténtica vergüenza, perpetrada por ese ignorante Arbeloa, que solo le hace la pelota a sus jugadores. Sin criterio ni imaginación, se comportó como un esperpento, cometiendo errores tácticos y realizando cambios absurdos. Estúpidos.

Arbeloa le dio todas las oportunidades al Alavés para ganar el partido. En un gesto de inutilidad, quitó a Bellingham y a Güler. No se conformó con eso: luego aparecieron Camavinga, Brahim y Mantantuono, por orden directiva. Qué mediocre argentino. Incluso le dio unos minutos para contentar al impertinente que es el veterano capitán Carvajal, en su viaje a los infiernos, que una vez más parece vivir en el pasado.

Cuatro o cinco ocasiones tuvo el Alavés para empatar el partido, y solo la mala suerte evitó otra vergüenza mayúscula del Madrid. El Alavés logró acortar distancias cuando apenas quedaba un minuto, a punto de partir en dos al equipo blanco.

El Madrid tiene un calendario de pánico para los últimos seis partidos y cuenta con un entrenador indigente. Pensé en este equipo ante el Barcelona: puede ser una hecatombe madridista o, peor aún, un fracaso infinito. El club azulgrana espera con cierta malicia, sabiendo que es la mejor oportunidad para lograr otra goleada de cinco tantos.

Ya sabemos que para los barcelonistas es casi más importante golear al Madrid que ganar la Liga. Sería el colmo de la catástrofe, la guinda de una segunda temporada en blanco. Más blanco que nunca.

Y hay otras muchas reflexiones: entre la hora (las nueve y media) y la situación irrisoria del equipo blanco, se produjo una de las mayores caídas de asistencia en el Santiago Bernabéu de los últimos años. El estadio es muy bonito, pero el equipo es muy feo. Y lo veo con ojos cada vez más pesimistas. Es un dislate total. Salir de esta crisis será algo más que un laberinto.

Mbappé y Vinicius marcan para la redención en la ajustada victoria del Madrid ante el Alavés

Mbappé y Vinicius marcan para la redención en la ajustada victoria del Madrid ante el Alavés

El mismo equipo que si estuviera en la Champions. No lo está. Arbeloa lo tiene claro, tanto como que lo que acaba mal, puede acabar muy mal. Hay diferencias. De lo que pasé no se le van a pedir explicaciones, siempre que el Madrid no entré en una deriva que dañé la imagen más de lo que ya lo está. Es un curso para cerrarlo con decoro, nada más, y no provocar un plebiscito en el Bernabéu que ya no tendría a Arbeloa como objeto. La cuestión estaría más arriba. El entrenador, pues, puso la alineación de gala contra la pereza y la desidia, y contra los pitos, tibios contra Vinicius y sonoros cuando apareció Camavinga. Por lo demás, la grada se contuvo. Marcaron Mbappé y Vinicius, pidió perdón el brasileño y todos a casa sin sobresaltos, salvo por el gol tardío del Alavés y la lesión de Militao, aunque también sin emociones, dada la distancia a la que se encuentra el Barça en la Liga. Cuando eso ocurre, el Bernabéu es como una caja de bombones sin azúcar.

La sal del Alavés no fue la necesaria para que el público tuviera la tentación de soplar. Quique Sánchez Flores quería ese sonido en su antigua casa, aunque para ello tendrían los suyos que haber encontrado el gol de la sorpresa. Cuando llegó, en el añadido, ya no había tiempo. A los dos minutos lo tuvieron. Ángel Pérez ganó el duelo a Carreras para plantarse escorado en los dominios de Lunin. Tenía varias decisiones posibles. Escogió la peor. Al llegar a ese lugar, a ese instante, es donde la calidad distingue.

Apenas dos minutos ya habían mostrado una constante en el partido, y es la irregularidad defensiva del Madrid, dinámico y agresivo con el balón, impreciso e inseguro sin él. Todo tiene un porcentaje imputable al entrenador, pero en el trabajo defensivo es mayor en el debe.

Lesión de Militao

Arbeloa comenzó con Militao como titular, al igual que en Múnich, junto a Huijsen. En las bandas, Trent y Carreras. Si Carvajal esperaba minutos, apenas tuvo la limosna, en el segundo tiempo. Lejos de la actividad, el defensa está, hoy, muy lejos del Mundial. El brasileño se lesionó, en cambio, en el área contraria, en un remate forzado que dio en el travesaño. Nada más levantarse, pidió el cambio, debido a las molestias que sintió en la misma rodilla en la que sufrió la última intervención. Mal asunto. Las primeras exploraciones, sin embargo, despejaron los peores presagios. El salto de calidad que da la defensa blanca cuando reparece Militao es proporcional al suspiro contenido que provoca cada una de sus muecas.

Rüdiger, el sustituto, garantiza la entrega, pero no es lo mismo. Sin apenas rodaje, Toni Martínez le ganó la posición con un remate acrobático que se fue al palo. El mismo jugador volvió a tener otro remate en la misma jugada, repelido por Lunin. Lo más peligroso del Alavés llegaba ya sin Militao. Los de Quique encontraron cómo llegar al área madridista, con un Lucas Boyé muy activo, pero sin precisión en el último pase o la definición ante Lunin. Quique afiló al Alavés, que tuvo opciones, como otro remate al palo de Parada. El gol e Toni Martínez, en tiempo añadido, llegó tarde.

Más trabajo que el ucraniano tuvo Sivera, rápido en sus intervenciones. Nada se le puede reprochar al portero alavesista en el primer tanto, ya que el disparo de Mbappé lo desvió un defensor, y mucho pedirle es que hubiera atajado el disparo de Vinicius. Esas cosas sólo están alcance de algunos elegidos. Todos saben los nombres, no es necesario pronunciarlos.

El hecho de que los dos tantos del Madrid llegaran en disparos desdesde fuera del área es sintomático de que las incursiones en el rectángulo no le dieran fruto. Las tuvo, pero con falta de claridad en el último pase. Lo mejor fue un regate eléctrico de Mbappé, un relámpago al que no le siguió el trueno.

El francés estuvo activo, del mismo modo que Vinicius. Saben lo que pesan en el Madrid y saben que están bajo juicio en lo que resta de temporada. También lo tiene claro Arbeloa, que cuando comenzó con los cambios, no los movió del terreno de juego. Bellingham, sin embargo, se fue en el primer turno y lo hizo con mala cara. Había corrido el inglés, pero no había aportado demasiado. Se trata de un futbolista que hay que recuperar para el futuro, pero que no ha vuelto a ser el de su fulgurante arranque en el Madrid, ni con Xabi Alonso ni con Arbeloa, lesión mediante. El entrenador quiso darle explicaciones. No hacía falta.

Salvo por la ausencia de Courtois, no hubo ni una concesión en el once. La aristocracia, al completo. Si hay que remar, que remen; si hay que escuchar pitos, que los escuchen. La consecuencia ha sido la suplencia de Thiago Pitarch, la rúbrica de Arbeloa en este equipo. Ya no lo es, aunque lo diriga en este final que verá a los mismos hasta su desenlace.

El diabólico sudoku de la Liga y su objetivo (¿imposible?) de meter a nueve equipos en los torneos europeos

El diabólico sudoku de la Liga y su objetivo (¿imposible?) de meter a nueve equipos en los torneos europeos

Regresa la Liga enfilando la recta final del campeonato y mirando el escalafón de Europa. Cuestión de prestigio y, también, de suculentas fuentes de ingresos. Cuando la lucha por el título quema sus últimos asaltos, adquieren notoriedad los aspitantes a entrar en las competiciones continentales. En principio, hay cuatro puestos para la Champions, dos para la Europa League y uno para la Conference League. Pero esta relación podría ampliarse hasta nueve si se resuelve un diabólico sudoku.

A la Liga le corresponden cuatro puestos con acceso directo a la Liga de Campeones que, salvo cataclismo imprevisto, serán para Barcelona, Real Madrid, Villarreal y Atlético de Madrid. Habría una quinta plaza si el Atlético de Madrid y el Rayo Vallecano -únicos supervivientes en las competiciones europeas- hacen que España mantenga la distancia con Alemania en el ránking UEFA. En la actualidad, la Liga cuenta con 21.406 puntos y la Bundesliga 21.214 puntos. La primera posición es para la Premier Lague, con 26.569 puntos.

El Atlético se mide al Arsenal en semifinales de la Champions y el Bayern se enfrenta al PSG. Rojiblancos y bávaros podrían enfrentarse en la final de Budapest (30 de mayo). Para los madrileños sería la revancha de aquella maldita final (con doble partido) del año 1974.

El Rayo también busca su primer título europeo y para ello debe desprenderse del Estrasburgo en semifinales de la Conference League (30 de abril y 7 de mayo) y derrotar en la final (27 de mayo, en Leipzig) al vencedor de la otra semifinal entre el Shakhtar y el Crystal Palace.

Los necesitados éxitos del Atlético y Rayo deben ir acompañados de las derrotas del Bayern en la Champions y del Friburgo en la Europa League. El equipo de Julian Schuster, que eliminó al Celta en cuartos de final, se mide en semifinales al Braga. La final del torneo se disputará el 20 de mayo en Estambul. Para esa hipotética quinta plaza de la Champions optan, a priori, Betis, Celta y Real Sociedad.

El triunfo del club donostiarra en la Copa del Rey también abre un abanico de posibilidades. Su victoria en La Cartuja le garantiza un puesto en la Europa League, pero en el caso de que se clasificara para la Champions (si España obtuviera esa quinta posición y la Real diera caza al Betis, que hoy es quinto) dejaría ese puesto para otro equipo.

En la nómina de aspirantes a la Europa League figuran el Betis, que, conviene insistir, es quinto en la tabla de clasificación (46 puntos), Celta, sexto (44) y Getafe, octavo (41).

Si la Real Sociedad consiguiera esa quinta plaza, en la Europa League habría dos equipos y la posibilidad de un tercero si el Rayo Vallecano conquista la Conference, dado que le otorga plaza directa para la Europa League, y no queda entre los nueve primeros de la Liga. Entonces, con la plaza extra del Rayo, a los cinco de la Champions se les sumarían los tres en la Europa League y el que falta de la Conference, una competición a la que ahora optan Getafe, Osasuna, Espanyol, Athletic y Girona. Cerca del 50% de las escuadras de Primera División podrían acceder Europa, otro problema diabólico para Javier Tebas a la hora de cuadrar el calendario. En esta temporada, ocho equipos arrancaron en las tres competiciones continentales.

La Primera División retorna este martes con duelos directos entre escuadras de clase media que afectan directamente a las clasificicaciones continentales: Athletic-Osasuna y Girona-Betis. Para el miércoles queda el Real Sociedad-Getafe y para el jueves, el Rayo Vallecano-Espanyol y el Oviedo-Villarreal.

Arbeloa, su futuro y el del Madrid: "Es decisión del club, no hace falta ninguna revolución"

Arbeloa, su futuro y el del Madrid: “Es decisión del club, no hace falta ninguna revolución”

Era una rueda de prensa complicada para Álvaro Arbeloa. Desde su aparición el miércoles por la noche en la sala de prensa del Allianz Arena hasta la mañana del lunes en Valdebebas habían pasado cuatro días enteros de rumores, críticas y reconstrucciones. Muchos, la mayoría, con su nombre como protagonista. Su situación es complicada, casi insalvable, pero el técnico pone su mirada, al menos públicamente, en los siete partidos que le restan a la temporada del Real Madrid. A nueve puntos del Barcelona en la Liga, parece una misión imposible. Este martes, ante el Alavés, su plantilla se enfrentará a la primera reacción del Bernabéu.

Para saber más

"He salido a la calle y he sentido el orgullo de la gente por el sacrificio del miércoles. Espero un Bernabéu en familia, unido y orgulloso de cómo jugaron. Nos privaron de estar en la pelea por las semifinales", contestó, cuestionado por la hipotética pitada con la que podría recibir la grada al Madrid tras su eliminación continental, centrando el foco en la actuación del árbitro y la expulsión de Camavinga.

"Fue un error grave del árbitro. No saber que un jugador tenía una tarjeta es un error grave. Eduardo está dolido porque sabe lo que es el Madrid, lleva muchos años aquí y es un jugador muy importante. Cuenta con la confianza del club y ojalá pueda estar con nosotros muchos años más", aseguró sobre el centrocampista francés.

En cuanto a su futuro en el banquillo, Arbeloa repitió el mismo mensaje del Allianz Arena: "Es una decisión que no me compete. No me preocupa mi futuro, sino estos siete partidos, que es lo único importante ahora", dijo, insistiendo en que "he hecho en cada momento lo que creía que debía hacer. Nunca he puesto mi figura por delante del club": "Te vuelvo a decir que son decisiones que son del club, tengo comunicación directa con el club todas las semanas y una gran relación, pero el único futuro que me preocupa es el de mañana. Estos partidos son más importantes de lo que pueda parecer".

El técnico, además, incidió en que "no hace falta ninguna revolución". "No es lo mismo llegar a mitad de temporada, con lesiones, con muchas circunstancias, que empezar desde el inicio. Tenemos una gran plantilla y no creo que haga falta ninguna revolución para luchar por títulos. Está claro que se puede mejorar, todos los equipos miran al verano para mejorar y estoy seguro que el Madrid lo hará".

El Madrid se juega en estos siete partidos el resultado final en la lucha por el título, pero también el momento. Una de las cosas en las que ha incidido Arbeloa en estos días es en la distancia con el Barça y la disputa del clásico el 10 de mayo, a cuatro jornadas del final. Nadie quiere perder la Liga, pero mucho menos perderla antes del duelo contra el eterno rival o incluso esa misma noche. Por eso, el mensaje al vestuario es claro: "Hay que ganar siete partidos y cuando acabe hay que pensar en las cosas que tenemos que hacer bien".

En caso de perder la Liga, el Madrid acumularía solo una de las últimas 4 en juego. Algo mejorable. "Si lo pensamos alguna razón encontraríamos para eso, es fácil de ver a vista de muchos", dijo Arbeloa, refiriéndose al Caso Negreira. "Seguro que tenemos margen de mejora en la Liga en los últimos años. Creo que estos meses hemos rendido mejor en las grandes citas que ante rivales de menor entidad, pero hemos vivido circunstancias como contra el Girona que hace que sea más fácil ganar una Champions que una Liga, con eso se dicen muchas cosas", señaló sobre el penalti no pitado a Mbappé.

Asencio pierde seis kilos y seguirá de baja por la infección de una bacteria

Asencio pierde seis kilos y seguirá de baja por la infección de una bacteria

Raúl Asencio seguirá unos días más lejos de los terrenos de juego tras sufrir la infección de una bacteria. El central canario del Real Madrid, que se perdió el partido de vuelta de los cuartos de final de la Liga de Campeones contra el Bayern por lo que parecía una gastroenteritis, ha acudido en las últimas horas al hospital para pasar pruebas, tras sufrir vómitos y más dolores en los últimos días. Los resultados han derivado en una enterocolitis bacteriana, una inflamación del intestino delgado y el colon causada por infecciones bacterianas.

"Tras las pruebas realizadas a nuestro jugador Raúl Asencio por los Servicios Médicos del Real Madrid ha sido diagnosticado de una enterocolitis bacteriana. Asencio se encuentra en su domicilio bajo tratamiento. Pendiente de evolución", ha anunciado el Madrid en un comunicado publicado en su página web.

Para saber más

El central seguirá ahora un tratamiento de antibióticos, pero tardará unos días en regresar con el grupo. Según fuentes del cuadro madridista, Asencio ha perdido alrededor de seis kilos durante el proceso vírico, que comenzó a inicios de esta semana.

A nivel deportivo, el defensa no estaba contando demasiado para Arbeloa en las últimas semanas tras un encontronazo con el técnico después del Celta - Madrid del pasado 6 de marzo. Asencio forzó para disputar ese encuentro en mitad de la plaga de bajas de la zaga madridista, pero fue suplente cuatro días después en la cita contra el Manchester City, algo que le enfadó. El canterano mostró su molestia a Arbeloa y al técnico no le gustó su reacción, por lo que le dejó fuera de varias convocatorias.

Fue ante el Girona, en el Bernabéu y antes de la vuelta contra el Bayern, cuando Arbeloa volvió a contar con él para que disputara los 90 minutos. Parecía que iba a entrar en la lista contra el Bayern, pero la infección le dejó fuera.

La situación no está siendo fácil para Asencio, que es consciente de que el club podría escuchar ofertas por él este verano. Aún así, el canterano tiene contrato hasta 2031 y su intención es seguir en el equipo e intentar ganarse un puesto en la próxima pretemporada.

La reconstrucción que llega en el Madrid: nombres para sustituir a Arbeloa, jugadores intocables y en venta... Y puestos calientes en los despachos

La reconstrucción que llega en el Madrid: nombres para sustituir a Arbeloa, jugadores intocables y en venta… Y puestos calientes en los despachos

La cara de Álvaro Arbeloa en el autobús del Real Madrid reflejaba la situación. Mientras esperaba al resto de la expedición, el técnico miraba hacia el techo del vehículo, con la vista perdida, consciente de que la derrota en el Allianz Arena era la última piedra en el camino de la temporada del conjunto blanco y en el proyecto que trataba de levantar en Valdebebas. Lo había reconocido de forma contundente unos minutos antes en la sala de prensa del estadio: "Entenderé cualquier decisión del club. Yo he venido aquí a ayudar", admitió en una serie de frases que sonaron a despedida. Lo más probable, según pudo confirmar este periódico, es que no siga en el club la temporada que viene.

Tras el 4-3 ante el Bayern se abre ahora en el seno del club madridista un "tiempo de reflexión". Así lo definían los responsables del Madrid mientras salían del estadio camino del aeropuerto. ¿Y qué quiere decir ese 'tiempo de reflexión'? Bueno, hay algunas certezas y algunos interrogantes. "Hay que reflexionar de forma tranquila, no en caliente", insistían fuentes del conjunto blanco a este periódico.

Al Madrid le quedan siete partidos de Liga, tres en casa (Alavés, Oviedo y Athletic) y cuatro fuera (Betis, Espanyol, Barça y Sevilla) antes de que los internacionales pongan rumbo al Mundial. A nueve puntos de un Barça que tampoco tiene la Champions, la pelea por la Liga está casi imposible, con ese clásico el 10 de mayo donde el conjunto culé se puede proclamar campeón si todo se mantiene como hasta ahora.

Arbeloa, que ha sufrido como técnico la eliminación en Copa, el adiós en Champions y el distanciamiento en Liga, terminará la temporada, pero el Madrid acelerará ahora la búsqueda de un entrenador para el curso que viene. Ahí reside el gran dilema del club en este momento: ¿Quién será el elegido? ¿Qué perfil seleccionar?

Arbeloa, sobre su futuro: "Entenderé cualquier decisión que pueda tomar el club"E.M

Lo que suena en Valdebebas

Klopp (director de fútbol en Red Bull), Pochettino (seleccionador de Estados Unidos), Deschamps (Francia), Scaloni (Argentina) o incluso Mourinho (Benfica) son nombres que se han repetido en Valdebebas en las últimas semanas, pero sin el convencimiento definitivo de que serían la opción idónea. Varios de ellos serán protagonistas en el próximo Mundial, donde el Madrid pondrá el ojo para el banquillo y el césped. Zidane, que apunta a la selección francesa tras la Copa del Mundo, era el favorito de la dirección general del Madrid, pero su "no" parece definitivo.

Ese perfil es el que se busca. Un técnico de peso, de fama mayúscula y que haya tenido éxito internacional, capaz de gestionar los egos de un vestuario agrietado desde hace demasiado tiempo. No será un perfil joven como el de Xabi Alonso, más intervencionista, porque el Madrid ya gastó esa bala. Nombres como Nagelsmann, seleccionador alemán, o Cesc Fábregas, revelación de la Serie A con el Como, parecen descartados en Valdebebas.

En la dirección del Madrid siguen convencidos de que la plantilla tiene más potencial del que Ancelotti, Alonso o Arbeloa han sido capaces de sacarle en los últimos dos años. Insisten en que las lesiones han maltratado al equipo y que depende del técnico que esté en el cargo hacer conectar a los futbolistas. Hay piezas que retocar, reconocen las fuentes consultadas, pero la columna vertebral, repiten en Chamartín, "es de clase mundial". Ese eje se mueve entre Courtois, Militao, Tchouaméni, Valverde, Güler, Bellingham, Vinicius y Mbappé. El club no valora, al menos en este momento, una salida de alguna de sus tres mayores estrellas.

Cambios en la plantilla

A partir de ahí, todas las hojas del árbol se pueden caer. Alaba, Carvajal y Rüdiger terminan contrato, con el alemán muy cerca de renovar. Futbolistas como Ceballos, Fran García o Asencio tienen las puertas abiertas a buscar destino, mientras que Gonzalo apunta a salir cedido. Regresará Endrick y seguramente Nico Paz, lo que podría abrir la opción de una cesión para Mastantuono.

El cambio más doloroso para el club es el de Camavinga, que con su expulsión en Múnich terminó por sentenciar su año. Era uno de los favoritos de la dirección durante las últimas temporadas, pero ahora su situación es diferente. El Madrid quiere fichar a un mediocentro de corte diferente a los que ya tiene y el francés tiene muchas papeletas para ser el sacrificado.

Debate en los despachos

Los movimientos del banquillo y el césped también tienen su eco en los despachos del Bernabéu. En la cúpula, la confianza de Florentino Pérez en José Ángel Sánchez, director general, sigue siendo máxima a pesar de los rumores de los últimos días y del comunicado oficial del club en el que se negaba la búsqueda de un director deportivo. Es un puesto que no existe ahora mismo en el Madrid, pero algunos departamentos sí podrían verse afectados por una reconstrucción.

La situación de algunos hombres fuertes en los últimos años, como Juni Calafat (jefe de ojeadores) es complicada. Los fichajes de Huijsen, Carreras o Mastantuono no han elevado el techo del equipo y el club estudia su puesto y posibles fichajes en esa sección. Santiago Solari, actualmente Director de Fútbol aunque con poco peso, también podría salir.

La presencia de Anas Laghrari, financiero de confianza de Florentino Pérez, en el palco del Bernabéu y en los viajes europeos, ha elevado los rumores sobre su posición. El banquero francés ha ganado peso en los últimos meses y es una de las voces que más abogan por una profunda reconstrucción a todos los niveles. En Valdebebas la incertidumbre es máxima en este "tiempo de reflexión".

La roja a Camavinga que decidió el Bayern-Real Madrid y la duda con el árbitro: “Creo que no sabía que era la segunda”

Actualizado

24 minutos duró en el campo Eduardo Camavinga y ocho tardó en ver las dos amarillas que sentenciaron la noche y la temporada del Real Madrid. El futbolista francés vio una amarilla por un agarrón sobre Musiala y la segunda por retener el balón más de la cuenta tras una falta a Harry Kane. Protestó todo el banquillo del conjunto blanco, consciente de que ahí se terminaba el curso, pero no sirvió de nada. Tres minutos después, Luis Diaz anotó el empate a tres y clasificó al Bayern para las semifinales.

"Nadie entiende que puedas expulsar a un jugador por algo así. La eliminatoria se ha acabado en ese momento. Es inexplicable e injusto. Felicito al Bayern por la gran eliminatoria, pero nos hubiese gustado que nos ganaran de manera diferente. Es una expulsión inexplicable, una injusticia", criticó Arbeloa en la sala de prensa. En la misma, el técnico admitió que el vestuario cree que Vincic no sabía que Camavinga ya tenía tarjeta.

"Sí. Creo que le ha sacado la segunda porque han ido los del Bayern a decirlo. A veces parece que los árbitros o no han jugado al futbol o no entienden", insistió el entrenador.

El técnico salmantino apeló a la épica durante toda la semana, al escudo, a la historia... A todos menos al fútbol porque sabía bien que a veces el balón es lo menos importante en este deporte. A los 34 segundos, Múnich encontró la respuesta. Un error de Neuer en salida y un golazo de Güler, el segundo más rápido en la historia del club en la Copa de Europa tras uno de Rial al Amberes en 1957 (31 segundos). Puro Real Madrid.

El Madrid dio el primer puñetazo de una primera parte imparable, sin tiempos muertos. La entrada de Bellingham y Brahim en lugar de Camavinga y Pitarch dejó un centro del campo inédito en el cuadro blanco. Fede Valverde como mediocentro, tres mediaspuntas a su alrededor y Vinicius y Mbappé para meter peligro a la defensa del Bayern.

Atrás, Mendy, que jugó 45 minutos en la ida contra el Manchester City desapareció un mes hasta ser visto de nuevo en el tramo final del duelo contra el Girona. El francés, en una actuación extraordinaria a la par que inexplicable por su supuesta falta de ritmo competitivo, fue el antídoto de Olise, que había pasado por encima de Carreras en la ida. Al lado del francés, Militao, que no salía de inicio en Europa desde la cita de Anfield, allá por noviembre.

Todas esas circunstancias dieron igual porque no hubo ni tiempo para reflexionar sobre ellas. Güler marcó a los 34 segundos, Pavlovic en el minuto seis, Güler de nuevo en el 29 con una falta sensacional, Kane en el 38 y Mbappé en el 42. Cinco goles y tres del Madrid en un rato impredecible. Los blancos, que ya habían metido tres en el Allianz en la primera parte de las semifinales de 2014, repitieron hazaña en tierra hostil. Es el único club que lo ha hecho jamás.

Pero el esfuerzo del Madrid se encontró con la inmadurez de Camavinga y con la rigurosidad del esloveno Slavko Vincic, que no dudó en expulsarle antes de los goles de Diaz y Olise. Los blancos se comieron al árbitro y Güler terminó expulsado por protestar, pero todo lo tenían ya perdido.

Muere Santamaría, leyenda del Real Madrid y ex seleccionador de España

Muere Santamaría, leyenda del Real Madrid y ex seleccionador de España

Actualizado

El que fuera jugador del Real Madrid y seleccionador nacional de España en el Mundial 1982, el uruguayo Emilio Santamaría, falleció este miércoles a la edad de 96 años. El Real Madrid, que informó de la muerte, "lamenta profundamente" el fallecimiento de Santamaría al que califica de "una de las más grandes leyendas" del club y del fútbol mundial.

"El Real Madrid quiere expresar sus condolencias y su cariño a su esposa Nora, a sus hijos Nelson, Nora, Beatriz, José, Silvia y Javier, a sus nietos, sus bisniestos y a todos sus familiares, compañeros y seres queridos", dice el comunicado del Madrid.

"José Emilio Santamaría llegó al Real Madrid en 1957 procedente del Club Nacional de Football (Uruguay), y defendió la camiseta de nuestro club durante nueve temporadas, hasta 1966", señala la nota, que añade que "ganó con el Real Madrid 4 Copas de Europa, 1 Copa Intercontinental, 6 Ligas y 1 Copa de España, en 337 partidos", añade la n ota.

"Santamaría siempre será recordado como uno de los grandes símbolos de nuestro club. Formó parte de un equipo que quedará en la memoria de todos los madridistas y de todos los aficionados al fútbol en el mundo. Junto a los Di Stéfano, Puskas, Gento o Kopa, aquel equipo comenzó a construir el mito del Real Madrid. Santamaría siempre representó de manera ejemplar los valores de nuestro club y hasta su último momento, el Real Madrid ha sido la gran pasión de su vida", ha expresado el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez.

Jose Emilio Santamaria posa con sus trofeos en su casa.

Jose Emilio Santamaria posa con sus trofeos en su casa.JAVIER BARBANCHOEL MUNDO

Con el Club Nacional de Football ganó cuatro veces el Campeonato Uruguayo, fue internacional en 25 ocasiones con Uruguay y 16 con España, disputó el Mundial de Suiza en 1954 con la selección uruguaya, y el Mundial de Chile en 1962 con la selección española.

"Como entrenador, Santamaría comenzó su carrera al año siguiente de su retirada como jugador, en la cantera del Real Madrid. Dirigió a la selección olímpica de España en los Juegos Olímpicos de México en 1968 y en los Juegos Olímpicos de Moscú en 1980. Y en 1982, fue el seleccionador español en el Mundial de España", informa el club blanco.

"Desde 1971, y durante 7 temporadas dirigió al RCD Espanyol en 252 partidos, convirtiéndose en el entrenador con más partidos oficiales en la historia del club", señala la nota.

Mensaje interno del Madrid a Bellingham para hacer funcionar a las estrellas: “Depende de ti”

Actualizado

La opinión pública debate sobre Kylian Mbappé y Vinicius Júnior, pero estos últimos días en Valdebebas la mirada se ha dirigido hacia Jude Bellingham. «Esto depende de ti», le han dicho, directamente y a la cara, al centrocampista inglés en la ciudad deportiva del Real Madrid antes de viajar a Múnich. En Alemania, los blancos se enfrentarán al Bayern y al último juicio de la temporada... Y veremos si de este proyecto.

Despedido Xabi Alonso, perdida la Copa y olvidada la Liga tras una serie de catastróficos pinchazos, la Champions League es la única cuenta pendiente de un vestuario que se ha ganado a pulso ser la diana de los responsables del club. En los despachos del Bernabéu han dejado a un lado las lesiones, las ideas de Xabi Alonso o cualquier otro condicionante que haya sido protagonista en la temporada del Madrid y han girado su vista y sus culpas hacia el vestuario.

Antes del partido de ida, el mensaje al grupo ya se centraba en que la eliminatoria contra el Bayern iba a ser clave en la posible reconstrucción de la plantilla en verano. Una derrota aceleraría algunas reflexiones que ahora ya se deslizan en varios pasillos. Algunas ventas importantes que hace meses eran impensables ya no lo son.

El enfado de la dirección general del club por el rendimiento desde el verano de 2024 ha ido aumentando en los últimos seis meses y las derrotas contra Arsenal, Liverpool, Barcelona o PSG, rivales directos en la lucha por los títulos, han ido menguando la confianza de la directiva en la plantilla. Y en este momento, Bellingham, querido y respetado por los distintos grupos que forman el vestuario, ha recibido galones de líder en un tramo crucial del curso y del proyecto. Y es que el inglés se intuye capital en el éxito de esta generación del conjunto blanco y así se lo han hecho saber. Confían en él después de una extraordinaria primera temporada y admiten que las lesiones de hombro e isquio no le han dejado coger ritmo, pero le piden más a todos los niveles. Mayor implicación tanto en el césped como en el vestuario.

La pareja Vini-Mbappé, innegociable

En un equipo falto de líderes, Militao, Valverde, Rüdiger y el propio Bellingham han dado un paso adelante en estas últimas semanas. El inglés, especialmente, tras su vuelta de la lesión. Su regreso y el de Mbappé ha coincidido con dos derrotas y un empate y con el inevitable debate de si el inglés, el francés y Vinicius pueden jugar juntos. La respuesta en Valdebebas es clara: «Deben hacerlo». No hay opción.

El club, a pesar de los resultados del último año, no se plantea romper el tridente y sí analiza cómo mejorar el centro del campo y la defensa, pero le insiste a Bellingham con la frase de estos días: «Depende mucho de ti».

El británico, a caballo entre la mediapunta y el puesto de delantero centro en el doblete de 2024, está llamado por la dirección del club a ser más centrocampista que delantero, más organizador que ejecutor, más facilitador que goleador. Y a Bellingham, que recibió los focos de medio mundo hace menos de dos años, le está costando asumir el cambio. «Los últimos meses han sido de frustración y desde 2024 y ha sido un cambio de posición, no ha sido fácil» admitió en el Allianz sobre las diferencias entre el equipo ante s y después de la llegada de Mbappé. Esta noche, juicio en Múnich.