Barça y Atlético escriben su elogio de la locura en Montjuïc

Barça y Atlético escriben su elogio de la locura en Montjuïc

No hay destino al que no se sobreponga el Barça ni reto del que se apee el Atlético. Ambos trasmutan en indestructibles cuando se enfrentan. Como forjados en una siderurgia, pueden tambalearse pero no caen. Resisten, toman aire y empiezan a mostrar sutileza, talento o resiliencia que acaba noqueando a los rivales. Hasta en la locura pueden reinar los dos. Y loco fue un duelo que olió a partido de otro milenio, de aquellos que crearon memoria. Barça y Atlético en esencia pura, rompiéndose a golpes sin cálculos, pero ambos muriendo y resucitando.[Narración y estadísticas (4-4)]

El Atlético salió al asalto, como si quisiera prolongar el duelo de la Liga que se llevó por empuje en el último suspiro. No pudo ser más calcado el final, con Sorloth de protagonista, pero como entonces, los rojiblancos tardaron en sonreír. Y eso que Szczesny tuvo que tocar la primera pelota en juego para mandarla a córner porque Griezmann ya había colocado la pelota para el remate de Julián Álvarez. La supervivencia culé apenas duró un instante. Puso el francés la bola en juego desde la esquina, se tiró el apoyo con De Paul y la recogió para telegrafiarla al segundo palo, donde apareció La Araña. 53 segundos y ya estaban por delante de un Barça que aún ni sudaba.

El arañazo se convirtió en herida cuando el argentino aprovechó el pase blando de Koundé a De Jong para robar y lanzar la carrera del Principito, que quebró a Balde en el punto de penalti para engordar el marcador y sólo habían transcurrido seis minutos. Grogui estaban los azulgranas, que tardaron diez en tirar a puerta.

Resetear en dos minutos

El vendaval que se intuía empezó a amainarlo Ferran, al que Pedri y Raphinha dejaron solo ante Musso, que le ganó por serenidad. Empezaba a desperezarse el Barça bajo la seria mirada de Flick en la banda. Todo empezaba por jugar y eso fue lo que hizo Lamine, lanzando a Koundé hasta la línea de fondo para que pusiera el balón atrás, al corazón del área, donde apareció Pedri. Casi en la celebración, Gallagher cede un córner que Raphinha pone al segundo palo para que Cubarsí marcara. El Barça en dos minutos, en dos jugadas, había reseteado el duelo.

Entonces la intención fue dominarlo y no tardó en conseguirlo, porque la efervescencia del Atlético desapareció en media hora. Es cierto que se ajustó para no sufrir, pero vivió tan alejado de Szczesny que le costó poner a prueba al polaco, por momentos más un libre de antaño que un guardameta. Los rojiblancos eran incapaces de arrebatarle la pelota al Barça y no podían correr. Tampoco Simeone pareció enloquecido, más bien amarró muy consciente de que la eliminatoria tenía minutos por delante y 90 más en el Metropolitano.

Era el consuelo que le quedaba mientras suspiraba aliviado al ver a Ferran birlarle la pelota a su defensa pero volver a ser presa del ansia, pegarle mordida y tan floja que apareció Giménez a despejarla con Musso vencido. Necesitaba pasar por el vestuario el Atlético a recomponerse, pero lo hizo con un gol más en contra. Nació de un caño de Lamine a Galán un córner que Raphinha mandó de nuevo al segundo palo donde esta vez, solo, apareció Iñigo Martínez para poner un testarazo cruzado al fondo de la red. En el añadido apareció de nuevo Yamal para soltar su zurdazo fetiche y hasta Olmo, con poco brillo.

El remate de Pedri en la acción del 1-2.

El remate de Pedri en la acción del 1-2.AFP

En la segunda parte, los rojiblancos volvieron a descifrar cómo hacer daño. Se encontraron con que Pedri no cazó otro balón lateral de Raphinha y que Hernández Hernández no consideró penalti la caída de Lamine en el área, pero también con que Julián Álvarez leía que había una pradera tras la espalda de la defensa culé. No dejó de intentar forzar el fallo una y otra vez. Buscó en largo a De Paul que aparecía por la orilla derecha, pero se rehízo Balde antes de que el centrocampista pudiera armar el remate. Además, Julián se encontró a Correa como socio para castigar al Barça en transiciones que les hacían correr demasiado hacia atrás.

El partido había entrado en una fase de locura que bien podía acabar con un empate porque el Atlético quería resucitar. Lo había intuido Flick y mandó al campo a Lewandowski. No tardó el polaco en demostrar que huele el gol. Pedri habilitó a Lamine en la banda para que rompiera a Reinildo y su centro tenso lo cazó el goleador culé. Fue entonces cuando el alemán quiso poner la pausa y mandar piernas frescas al campo y a Pedri a descansar al banco.

Era el minuto 85 y, lejos de cerrarse, el duelo siguió siendo de ida y vuelta. Por eso Julián Álvarez encontró premio a su tesón, aunque tuviera que ser en forma de asistencia a Llorente para que recortara distancias. Todo era posible, tanto como que un resbalón de Koundé dejó solo a Lino en su carrera hacia el área para darle a Sorloth el empate con sabor de déjà vu liguero.

De revelación al banquillo: Casadó ya no cautiva a Flick, que ahora prefiere el oficio de De Jong para enfrentarse a Simeone

De revelación al banquillo: Casadó ya no cautiva a Flick, que ahora prefiere el oficio de De Jong para enfrentarse a Simeone

Actualizado Lunes, 24 febrero 2025 - 22:45

A Hansi Flick le gusta vivir al día. Por eso, según ha dejado caer ya en varias ocasiones, nadie tiene asegurado su puesto en el once titular del Barça. Hasta hace unas semanas, Marc Casadó parecía inamovible. No en vano, tuvo un gran protagonismo en las goleadas ante el Bayern y el Real Madrid en octubre. Pero ahora, Frenkie de Jong le ha ganado terreno en los planes del entrenador. Frente a Las Palmas, el canterano regresó a la titularidad. Tal vez, con el objetivo de que el internacional neerlandés tuviera algo de descanso para medirse hoy al Atlético de Simeone en la ida de las semifinales de la Copa del Rey.

«En las posiciones que clásicamente ocuparían los jugadores con los dorsales 6, 8 y 10 tenemos mucha calidad. Todos están en un nivel óptimo y todos nos dan cosas distintas. Ahora, tenemos que decidir qué es lo que necesitamos para este partido en concreto», argumentó el técnico barcelonista. De Jong, de hecho, ha sido titular en los tres partidos que ha jugado hasta ahora el Barça en la Copa del Rey, frente a Barbastro, Betis y Valencia.

En la Liga, mientras, desde el arranque de este año 2025, el neerlandés ha estado en la formación inicial frente al propio conjunto valencianista, Sevilla y Rayo. Además, De Jong ha acostumbrado a ser la apuesta preferida por Flick cuando había algún asunto que no acababa de gustarle en la medular o quería buscar un revulsivo. Y el jugador, cuyo contrato termina el próximo 30 de junio y que, por ahora, no ha llegado a un acuerdo para renovar su compromiso, ha mostrado un rendimiento notable.

Olmo y el recurso de LaLiga

Ha realizado un gran trabajo, como Dani Olmo, decisivo ante Las Palmas tras salir desde el banquillo en la segunda mitad y marcar el gol que le permitió al Barça abrir el camino hacia el triunfo. Flick está muy pendiente de su estado físico, pero su capacidad para redistribuir el balón como enlace entre el centro del campo y la delantera y sus peligrosas llegadas al área rival pueden darle también opciones de jugar tanto ante el Atlético como en próximos compromisos de Liga. Siempre y cuando no prospere el recurso presentado por LaLiga por la inscripción de su ficha. «No debería acabar la liga», sentenció ayer Javier Tebas, en los desayunos organizados por Europa Press.

«No quiero decir nada a este respecto. Ahora, puede jugar, es la situación que tenemos de momento y estoy muy feliz de que pueda hacerlo. No sé qué pasará. Me sorprenden las cosas que pasan en España y en este club», señaló un Flick que no acaba de tener claro si podrá contar con Lamine Yamal.

El delantero, que acabó el partido frente a Las Palmas con una aparatosa herida en su pie izquierdo, no se entrenó el lunes. «Habrá que esperar para saber si puede jugar, pero, por lo que ha dicho el doctor, creo que la situación es positiva y queremos que esté con nosotros», deslizó el técnico, quien pidió cuidar a todos los jugadores ante posibles acciones bruscas.

«somos casi una familia»

«No podemos pedir que se proteja únicamente a Lamine Yamal, hay que pedirlo también para Raphinha y para todos. Podemos protegerlos, y ya vimos que tampoco hubo tarjetas para las faltas que sufrieron Dani Olmo o Casadó. Hay que protegerlos a todos, no solo a los especiales. En España y en todo el mundo gusta el uno contra uno y eso hace que Lamine Yamal sea especial, pero también pasa es o con los jugadores del Real Madrid y de otros equipos», recalcó.

«Lo que más me gusta es la unión que tenemos. Defendemos unos colores, somos casi una familia y eso es lo más importante. Todo el mundo sabe lo que tiene que hacer, eso me hace muy feliz, todos encajan, y lograr algo así no es fácil. Todo el staff está haciendo un trabajo fantástico», apostilló un Flick que, este lunes celebró su 60 cumpleaños. «Tengo salud, una familia fantástica y estoy en un club maravilloso», sentenció.

Así se fabricó la Quinta de Lamine en mitad del caos del Barcelona: las extrañas acciones de Yamal, la mala leche de Cubarsí o la protección de Fermín

Así se fabricó la Quinta de Lamine en mitad del caos del Barcelona: las extrañas acciones de Yamal, la mala leche de Cubarsí o la protección de Fermín

De pie, apoyado sobre la barandilla metálica, Oriol Tort saludaba con un leve movimiento de cabeza desde la distancia a los periodistas que salían de presenciar los entrenamientos del primer equipo del Barcelona. No existía ciudad deportiva alguna y en los campos de tierra que se ubicaban dentro del recinto del Camp Nou solían entrenarse los juveniles del Barcelona. Con su cigarro en la mano, podía confundirse con el guarda del recinto, pero en realidad era el guarda del talento. Discreto pero irónico, le gustaba alejarse del protagonismo y el ruido, aunque dejaba frases con retranca en algún corrillo: «Si hacemos bien nuestro trabajo, uno de estos juveniles podría jugar ahí, en el primer equipo, sin que notarais la diferencia». «Pero tenemos que hacerlo bien...», insistía, con su media sonrisa. El tiempo ha mejorado la sentencia del bueno de Tort, con Lamine Yamal, de 17 años, y Pau Cubarsí, que acaba de cumplir 18, dos juveniles, asentados en el Barça de Hansi Flick y en la selección de Luis de la Fuente. En algo se equivocaba: la diferencia se nota.

Para saber más

Tort había llegado al Barcelona en 1959, como entrenador de infantiles, antes de que existiera la Masía, y desde 1980 hasta su fallecimiento, en 1999, fue el director de la cantera azulgrana. Cuarenta años en el club, más de la mitad de su vida. Recorría los campos de Cataluña, porque decía que había que ver jugar a los niños en su ambiente, para descubrir potenciales talentos. Guardiola, Sergi, Amor,Iván de la Peña, Pujol o Xavi fueron algunos de los que captó para el club azulgrana, aunque le gustara relativizar su trabajo: «No somos descubridores, sólo ayudamos a los jugadores a descubrirse a sí mismos».

La captación era, pues, el momento clave, mágico, según Tort, en el que había que observar los pequeños detalles que podían hacer a un jugador especial. En Jordi Roura observó un desborde eléctrico, cuando jugaba en su pueblo, Llagostera, en Girona. La Masía fue su destino, donde coincidió y trabó amistad con Guardiola, Tito Vilanova y Aureli Altimira, que acabaron por formar la peña 'Els golafres', los glotones. El desborde le llevó hasta el primer equipo, el incipiente 'Dream Team' de Johan Cruyff, pero una grave lesión durante la Supercopa de Europa contra el Milan, en 1989, acabó con su carrera. Con 25 años estaba retirado y empezaba su andadura como técnico. De segundo de Carles Rexach en Japón, a asistente de Guardiola en el primer equipo azulgrana, segundo de Tito Vilanova y, finalmente, entrenador interino tras la terrible muerte de su amigo. Con la llegada del Tata Martino al banquillo, el club presidido entonces por Josep Maria Bartomeu lo nombró director del fútbol formativo, en 2014. Estaba en el sitio de su descubridor, donde se convertiría en el padre de la nueva generación, la 'Quinta de Lamine'.

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"Qué raro corre este niño"

«Cuando lo fiché tenía siete años. Fuimos a verlo y primero que pensé fue: 'Qué raro corre este niño'. A esa edad, todos corren detrás de la pelota, es difícil ver cosas, hay que captar los detalles. Todos menos Lamine, que se apartaba, no iba al bollo. Era como si quisiera desmarcarse, como un profesional. Hacóa cosas extrañas. Me llamó la atención. Después hizo un control distinto a los demás, y le dije a Aureli: 'Lo fichamos'», explica Roura, en conversación con este periódico. Altimira, uno de sus inseparables desde los tiempos de la Masía y persona de confianza, compartía con Roura y otros técnicos las sesiones de captación.

«Son la piedra angular de este trabajo. Nosotros no buscábamos las condiciones físicas ni nada de eso, sólo el talento, las cosas que pueden hacer a un jugador diferente y que a esa edad ya puedes observar, porque son innatas. Todo los demás, el físico y el trabajo táctico, ya lo pondremos nosotros después», continúa, como si todavía lo viviera, porque «esto es una profesión, un trabajo, pero también es pasión»

Cambios con Laporta

Roura ya no hace ese trabajo, porque el regreso de Joan Laporta provocó un cambio en la estructura técnica. «Estábamos renovados, pero de pronto estábamos fuera. Puedo entender que un nuevo presidente ponga a gente suya, de confianza, pero creo que fallaron las formas, se podría haber hecho de otra manera», recuerda, aunque sin darle más importancia. Con Roura también salieron Altimira y García Pimienta, entrenador del filial, además de Carles Folguera, director de la Masía durante más de 20 años. Un año después, dejó el club el director deportivo Ramon Planes, hombre clave en las llegadas de Pedri y Araujo.

Además de Deco y Bojan Krkic, Laporta nombró director de la cantera a Alexanko, siempre en la sintonía de Cruyff y después de Laporta. Sin embargo, promocionó y protegió a dos figuras esenciales en la estructura de las categorías inferiores, Sergi Milà y Marc Serra. Una forma de hacer política y amiguismo, pero sin perder el método. Entre ambos, suman más de 30 años en el club. Milà es responsable de la metodología del fútbol base y el coordinador de fútbol 11. La responsabilidad le ha apartado de los banquillos, después de dirigir al juvenil A, y en la Ciutat Esportiva hay quien se pregunta si no se ha cortado la carrera de un gran entrenador. Serra, por su parte, es el coordinador de fútbol 7, el fútbol-probeta que todos, Roura el primero, consideran esencial en el éxito de la cantera azulgrana. «Lamine, Cubarsí, Bernal o Gavi proceden del fútbol 7», recuerda. Los tres primeros ganaron la Liga Promises de 2019, en Nueva York, con un 6-1 al Madrid.

«El fútbol 7 es más interactivo, favorece la asociación, se toca más el balón y nos permite empezar a trabajar en el entendimiento del juego. Que los niños pasen de jugar a la pelota a jugar al fútbol. Queremos que se perfilen para recibir, que anticipen en su cabeza el pase que darán antes de que les llegue el balón, que sean mentalmente rápidos. El fútbol moderno es velocidad, pero no sólo de piernas», continúa Roura, que pone en valor el trabajo de Serra. El Barcelona rechazó, cortésmente, el ofrecimiento de este periódico para que tanto Serra como Milá ofrecieran sus impresiones acerca de su trabajo.

Esperando a Toni Fernández

A diferencia de otras épocas, en las que el Barça creaba centrocampistas que parecían clonados, una endogamia que llegó a preocupar a nivel interno, la generación de Roura tiene de todo: portero, defensas, centrocampistas o delanteros. «Pues claro... Es que cuando oigo hablar del ADN Barça me pregunto: ¿Y esto que quiere decir? ¿Qué no podemos contraatacar? ¿Qué no podemos jugar en largo cuando nos presionen arriba? El Barça tiene su identidad, asociada a la técnica y a la posesión, pero para ganar hay que ser vertical. Flick lo ha entendido bien», insiste el técnico. Algunos de los frutos de su trabajo están todavía por llegar, como Toni Fernández, de 16 años, un delantero de poderoso desborde, que comparte las categorías inferiores con su primo Guille. El portero del filial, el estadounidense Diego Kochen.

«Un buen ejemplo es Cubarsí, un central que es vertical y supera líneas con sus pases -continúa Roura-. El puesto es muy difícil en el Barcelona, porque si tienes espacio a tu espalda y has de iniciar el juego, casi nada. Lo fiché con 10 años, del Girona. Era agresivo, con carácter. Su progreso táctico al llegar con nosotros fue impresionante. Tiene cara de niño, pero es duro, con mala leche. A veces le decía: 'Pau, ríete un poco, esto sólo es fútbol'».

"Balde, hay que apretar"

Recorrer los campos era el día a día de Roura, como antes lo fue de Tort. «En la captación has de ser rápido. Ver, decidir y fichar, todo en el momento. Si no, llega otro club y lo hace». Le ocurrió con Marc Casadó. «Estaba en el equipo de la Damm, uno de los que mejor trabaja la formación. Tenía 13 años y me llamó la atención por su colocación, siempre iba a la cobertura. En cambio, no pensaba que llegaría a un nivel físico como el que tiene ahora, brutal». A Alejandro Balde, en cambio, le tuvo que insistir para dar ese salto. «Jugaba en el San Gabriel y lo trajimos muy pequeño para el fútbol 7. Era técnico, hábil, pero un día le llamé y le dije: 'Con jugar bien no vale, hay que apretar'».

«El método es común, pero cada chico necesita sus tiempos y tiene sus circunstancias. Lamine vivía en Mataró, podía seguir en casa, pero como el entorno del barrio podía ser complicado, lo llevamos a la Masía», continúa Roura. Más protección necesitó Fermín, al que decidió fichar al presenciar un torneo de infantiles en Tarragona. «Jugaba en el Betis y, nada más verlo, me di cuenta de que tenía cosas, pero también un problema: era muy pequeño. No obstante, me dije: 'Es igual, lo fichamos'. Pasaba el tiempo y no crecía, no rompía. Las dudas crecían entre los técnicos y hasta su familia, que se planteó si debía volver a casa. Yo les pedí a todos un poco más tiempo, tenía esa intuición. Finalmente, dio el salto que yo esperaba», recuerda Roura, para el que cada jugador necesita sus tiempos. «Es necesario un trato personalizado, es otro de los secretos», aclara.

Mientras ahora intenta traslada todo ese conocimiento a los jóvenes entrenadores a través del proyecto 'Best Version 1', Roura dice estar «orgulloso» por el trabajo realizado. «A partir de ahí -finaliza-, todo depende de que el primer entrenador les de la alternativa. Koeman, Xavi y Flick lo han hecho. En eso el Barça también es diferencial». Diferencial y, en una de las épocas más difíciles de su historia, también una prueba de vida.

Raphinha emerge en la locura de Lisboa para cerrar la remontada del Barça y colocarlo en octavos

Raphinha emerge en la locura de Lisboa para cerrar la remontada del Barça y colocarlo en octavos

Recomponerse en medio de la locura fue lo que hizo el Barça ante el Benfica para entrar en los octavos de final de la Champions. Lo cerró Raphinha en el tiempo añadido después de picar piedra contra el rival y la desgracia. De una sacudida en 30 minutos y un sinfín de disparates que parecieron dejarlo aturdido a una remonta para la historia. [Narración y estadísticas (4-5)]

El Benfica golpeó tres veces con rapidez, la primera sin que los azulgrana rompieran a sudar. El gallego Álvaro Carreras se convirtió en un martirio con sus escapadas por la orilla izquierda y en la primera se plantó en el lateral del área para poner un centro al punto de penalti que Pavlidis le ganó a Pau Cubarsí. Primera mueca de Hansi Flick en el banquillo porque intuyó que el joven lateral iba a ser un quebradero de cabeza. En tres minutos ya tuvo certeza cuando, de nuevo, calcó la jugada sin que esta vez cazara la bola el noruego Aursnes.

Antes de recibir más latigazos, el Barça se estiró buscando la igualada. Pedri filtró un pase a Lewandowski para que entrara en juego, pero fue un pisotón de Tomas Araujo a Balde lo que provocó que, de penalti, el polaco lograra el empate con un lanzamiento impecable. Era el minuto 11 y el partido parecía que iba a asentarse después de un arranque frenético. El equipo culé quiso manejar y el guardameta Trubin tuvo que sacar una mano para evitar que Gavi enviara al fondo de su portería el rebote que, por instensidad, se llevó ante Antonio Silva. El crecimiento del Barça lo frenó en seco uno de sus propios jugadores.

Los errores de Szczesny

Había apostado Flick por darle la titularidad a Szczesny en la portería y, desde el minuto 22, debió de arrepentirse. Primero porque abandonó el área para cazar un pelotazo larguísimo a la espalda de la defensa y que también perseguía Balde y acabó arrollando a su lateral y dejando el balón franco para que Pavlidis marcara su segundo gol de la noche. Sin tiempo para asimilar el mazazo de tener que nadar contra corriente, de nuevo se lanzó a los pies de Aktürkoglu. Tocara balón o no, el colegiado neerlandés no lo dudó y el VAR tampoco: penalti que lanzó el héroe griego de la noche. Pavlidis, que sólo había marcado un gol con el Benfica esta campaña, se convirtió en el primer jugador que le hace un hat trick al Barça en Europa en apenas medida hora.

La remontada se antojaba complicada para un equipo al que le costaba jugar y no dejaba de acumular desgraciados errores. Pero aún había tiempo. Mucho tiempo. El Benfica iba a fiar el resto del partido a armar contras, a correr por los costados para sorprender una vez más. Ante eso, el Barça intentó llegar al descanso con presión alta y robos en la salida de pelota, y tuvo sus ocasiones. Primero Lamine Yamal, que no enganchó al segundo palo un centro de Raphinha desde el costado izquierdo. Después fue el propio capitán quien armó a bote pronto un disparo tras una recuperación de Lewandowski de los pies de un central. No parecía infalible el Benfica, pero tantas fueron las facilidades que, en muchos momentos, lo pareció.

No tuvo más remedio el Barça que intentar recomponerse, a pesar de que los lisboetas volvieron a inquietar, como en la carrera que Cubarsí le ganó a Aursnes. Buscó Flick a De Jong para darle el mando y liberar a Pedri y el colmillo de Fermín. Antes probó Lamine desde la frontal a la grada y Pedri hizo pasearse una pelota por el área pequeña que no acertó a empujar Lewandowski. Hasta se animó el canario al disparo viendo que no había manera de acortar distancias.

El malentendido entre Szczesny y Balde que dejó en bandeja el 2-1.

El malentendido entre Szczesny y Balde que dejó en bandeja el 2-1.AP

Entonces Trubin devolvió parte de los regalos de su compañero en la portería contraria. Un saque de puerta cómodo se le quedó bajo y acabó en la cabeza de Raphinha para espolear al Barça... unos segundos. Porque un centro lateral de Schjelderup lo empujó Araújo antes de que llegara a atraparlo Szczesny.

Todo en este partido era sobreponerse a la desgracia. Y el Barça lo hizo. Encontró otro penalti, esta vez de Carreras a Lamine, que marcó Lewandowski para estrechar el marcador y un testarazo inapelable del recién incorporado Eric García al perfecto centro de Pedri que pareció salvar un punto. Entonces emergió Raphinha para, en una contra, obrar la proeza y colocar al Barça entre los ocho que avanzan directamente a octavos.

Trifulca en el túnel

La efervescencia del partido no acabó con el pitido final. Antes vio una tarjeta roja Cabral en el banquillo del Benfica y, ya en el túnel, Raphinha fue protagonista de un enfrenamiento con jugadores locales en el que tuvo que intervenir la policía.

"Al salir del campo me han insultado y yo devolví los insultos, aunque sé que no se debe hacer. Soy una persona que no se lleva nada para casa y si me dicen, también va a escuchar. Al final nos calentamos todos", explicó el capitán, en declaraciones a Movistar Plus, antes de reconocer que esta temporada está siendo la mejor de su carrera.

Infantino se suma al contundente rechazo a los insultos racistas sufridos por Balde en Getafe: "Estoy horrorizado"

Infantino se suma al contundente rechazo a los insultos racistas sufridos por Balde en Getafe: “Estoy horrorizado”

Actualizado Domingo, 19 enero 2025 - 19:17

El nuevo episodio racista en el fútbol español, del que en esta ocasión fue víctima Alejandro Balde, desató una ola de reprobación un día después del partido Getafe-Barcelona. El lateral izquierdo del equipo azulgrana aguardó al descanso para avisar al árbitro del partido, Pablo González Fuentes, de los insultos recibidos desde la grada. El colegiado activó el protocolo antirracismo y se hizo un anuncio público por megafonía dirigido a los aficionados para que no se repitieran los agravios.

«El racismo no tiene lugar ni en el fútbol ni en la vida, hay que seguir luchando para que estos actos desaparezcan», escribió el afectado en su cuenta de Instagram junto a una foto suya en blanco y negro. Esta publicación contó con el respaldo de los jugadores del Athletic de Bilbao Iñaki y Nico Williams, que también han sufrido este tipo de conductas. El mayor de los hermanos escribió «Black Power» (Poder negro), mientras que Nico, compañero de Balde en la selección, expresó su respaldo con el emoticono de un puño cerrado de una mano de color y un corazón, además de compartir la imagen del defensa en sus stories (historias).

También expresó su rechazo Gianni Infantino, presidente de la FIFA. «Estoy horrorizado por los insultos racistas dirigidos al jugador del Barcelona Alejandro Balde durante su partido de LaLiga contra el Getafe, y condeno estos actos, que no tienen cabida en el fútbol ni en la sociedad», escribió en su cuenta oficial en Instagram, acompañando el texto de una foto en blanco y negro del futbolista. «El racismo es un flagelo contra el cual debemos mantenernos unidos para combatirlo y derrotarlo. 'No' al racismo. 'No' a ninguna forma de discriminación», agregó el máximo mandatario del fútbol mundial.

«Luchar contra ellos»

Hansi Flick también se refirió al atropello verbal padecido por su jugador en la conferencia de prensa posterior al partido. «No hay espacio para esto en el fútbol ni en la vida, esto es increíble. Creo que tenemos que luchar contra ellos, es lo mejor, y la gente que les rodea también puede hacer algo. Creo que todo el mundo puede hacerlo», comentó el técnico del Barça.

El club también se pronunció a través de un comunicado: «De nuevo, el racismo ha hecho acto de presencia en un campo de fútbol. Ahora le ha tocado a Alejandro Balde, que ha sido víctima de reiterados insultos racistas proferidos por algunos aficionados del Getafe que han estado presentes en el empate a uno del Barça en el Coliseum».

No es la primera vez que Balde es objeto de insultos racistas. El pasado 26 de octubre, durante el partido que el Barcelona ganó 0-4 en el Santiago Bernabéu, tanto él como su compañero Lamine Yamal fueron agraviados verbalmente por tres aficionados, que fueron identificados y detenidos días después.

Mambo Diaby, jugador del Elche, también padeció gestos ofensivos desde la grada este sábado, al final del partido que su equipo disputó en El Molinón, donde empató a uno con el Sporting. El hispano-senegalés, de 27 años, expresó a través de las redes sociales que ser víctima de este tipo de situaciones le obliga a «señalar a los culpables y exigir responsabilidades». El Elche elaboró un comunicado en el que condenó los hechos y exigió responsabilidades. También lo hizo su entrenador, Eder Sarabia.

Los ricos quejicas

Los ricos quejicas

El Real Madrid ya lleva disputados, entre la Liga Endesa, la Euroliga y la Supercopa, 41 partidos oficiales esta temporada. Podría acabar jugando 90. Del equipo de fútbol, del fútbol en general, huelga hablar. Todos conocemos sus calendarios y apreturas, que, incluso, producen episodios de ciencia-ficción. Cuando el Madrid se desplazó de Cartagena a Yeda, de la copita murciana a la Supercopa saudí, de la modestia huertana a la opulencia petrolera

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El Barça se atraganta con un Getafe que sostuvo su muralla

El Barça se atraganta con un Getafe que sostuvo su muralla

El Barça que avasallaba en Liga fue un espejismo. No aparece y el campeonato se le atraganta ahora que sus rivales se aceleran. Hace tiempo que perdió su ventaja y la alegría que muestra en las copas y en Europa se esfuma y flaquea cuando debe engancharse a la pelea doméstica. Se enredó en el Coliseum y mira de lejos el liderato que un día atesoró. [Narración y estadísticas (1-1)]

El Getafe es experto en preparar encerronas. Desde 2019 había conseguido que el Barça cayera en la trampa una y otra vez. No sólo no ganaban los culés, sino que en las últimas cuatro temporadas no habían ni siquiera conseguido marcar. La dificultad parecía que iba a durar nueve minutos. Quiso Bordalás ahogarles en la zona de creación, evitando que el balón fluyera a los costados para Lamine Yamal y Raphinha. Pero la efervescencia de su plan la desbravó Pedri encontrando un pasillo imaginario al corazón del área donde apareció Koundé con un desmarque en diagonal. Se lanzó Soria a los pies del francés sin quedarse un balón y, a trompicones, lo mandó el lateral al fondo de la red.

Con la ventaja pareció que el Barça podía desmadejar a un equipo en el que sólo Coba por la orilla izquierda mostraba ímpetu en ataque. Volcados en la contraria estaban los azulgrana, encontrando flancos por donde perforar el muro. Lo pudo hacer Raphinha cabeceando un centro de Koundé, otra vez en el área. Flick se llevaba las manos a la cabeza porque Lamine había retado a Rico para encontrar a Gavi, que vio aparecer al lateral francés y dejó que pusiera la asistencia. Se habían colado por las grietas del Getafe sin aprovecharlo para engordar el marcador. Y eso, en el Coliseum, se paga.

protocolo antirracismo

En una contra, fueron los hombres de Bordalás los que se sacudieron el primer golpe. Una jugada iniciada por Aleñá, que se apoyó en Milla, facilitó el remate de Coba en el segundo palo. El rechace de Iñaki Peña acabó en los pies de Arambarri, quien sólo tuvo que empujar el balón a la red. Koundé rompió el fuera de juego. El equipo menos goleador había descosido al Barça, que tenía que empezar a roer de nuevo el hueso para no ver como espectador la pelea por el título.

Nunca es el Getafe un rival cómodo en su fortín, pero al Barça ya no le quedan vidas. La exhibición en el Clásico de la Supercopa o ante el Betis no suman puntos, ni siquiera parecen haber dado el impulso suficiente. Lo sabe el técnico alemán, que volvió a llevarse las manos a las cabeza cuando, al filo del descanso, Lewandowski tampoco acertó a cabecear entre los tres palos un centro telegrafiado de Balde. La necesidad empujaba a los dos equipos a desatarse en la segunda parte, que arrancó con González Fuertes activando el protocolo antirracismo por la denuncia de gritos desde la grada.

Flick buscó hacer correr más la pelota poniendo a De Jong al mando. Casi lo nubla Arambarri después de que Uche corriera a la espalda de Cubarsí y encontraran con un taconazo a Djené para que se la dejara del cara a uruguayo, que tuvo doble castigo: su remate acabó en las manos de Iñaki Peña y se lesionó.

Los futbolistas del Barça, tras el 1-1 de Arambarri.

Los futbolistas del Barça, tras el 1-1 de Arambarri.AP

No tardó en responder el Barça con una escapada de Raphinha que buscó a Lewandowski y el polaco a Lamine, que apareció para pegarle mordida. Ante la necesidad, la estrella comenzó a soltar chispazos que electrizaron a los culés. No fue suficiente para tumbar a un equipo acostumbrado a mascar hormigón y esperar el error del rival. Lo pudo provocar Uche en un contragolpe y Flick respondió mandando al campo a Dani Olmo. La aceleración tenía que ser máxima sin caer en la precipitación.

Nada le salía porque enfrente tenía a un rival curtido en estas batallas, capaz de compactarse y volverse pétreo al tiempo que explota su capacidad de sorpresa, como hizo Djené rematado a las nubes un centro de Uche o Diego Rico cazando una carambola tras un córner que estrelló en el pecho de Iñaki Peña. El Getafe no dejó de buscar su oportunidad sin olvidarse de los deberes encomendados por Bordalás. Y si fallaban, estaba David Soria, que salvó con la manopla un disparo lejano de De Jong.

Reclamó el Barça penalti por un abrazo de Uche a Koundé y Lamine siguió insistiendo en buscar centros a Raphinha, que remató a bote pronto al lateral de la red. No había manera de encontrar la vía de tumbar al Getafe y la losa de haber sumado seis puntos de los últimos 24 es ya demasiado pesada.

Barça y Getafe, la cara y la cruz de la Liga: el más goleador contra el que menos marca y más faltas comete

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El escudo de los números no tranquiliza a Hansi Flick. El germano no se fía de las antagónicas estadísticas que describen las trayectorias del Barcelona y del Getafe en esta Liga que ahora inicia la segunda vuelta. El técnico avisa de que su equipo, impulsado por un viento favorable en el comienzo de año, afronta este sábado una visita incómoda al Coliseum. «Lo importante es centrarnos en jugar como queremos. Cuando controlamos el partido y tenemos la pelota, no sufrimos. El Getafe es un equipo muy peligroso al contragolpe que sabe defender y juega bien a la espalda de la defensa», recalca.

El alemán prefiere ser prudente ante un adversario que persigue la rentabilidad sin florituras. El Barcelona -invicto en 2025 y que ha anotado 10 tantos en los últimos dos encuentros- es el equipo más goleador de Primera División, con 51. La escuadra de José Bordalás es, junto al Valladolid, la que menos ha marcado, con 13. Los datos también contrastan con la eficacia de los resultados. El Barcelona consigue dos tantos cada 10 lanzamientos (el mejor porcentaje de todos) y el Getafe ni siquiera logra uno (el peor).

Los principales argumentos del grupo madrileño (15º clasificado) radican en su fortaleza defensiva, es el segundo que menos tantos recibe, 16, sólo superado en este concepto por el Atlético de Madrid, el líder, con 12. «Los equipos se construyen desde la base», insiste Bordalás, que muestra el contragolpe como recurso predilecto y que ahora atraviesa por el momento más productivo del curso, con tres victorias consecutivas en partidos oficiales.

16% de posesión ante el Pontevedra

Para el técnico alicantino, el dominio queda en un segundo plano. Mientras que el Barça encabeza el ránking de posesión, con un 67%, el Getafe es el quinto por la cola, con un 43%, sólo un punto por encima de Alavés y de Leganés y dos superior al Valladolid y al Español. En el último partido de la Copa del Rey, jugado en el feudo del Pontevedra (0-1), sólo sumó un 16% de posesión y efectuó un lanzamiento a portería. Eso sí, la segunda parte la disputó con un jugador menos y los cinco últimos minutos, con nueve.

El Barcelona disfruta con el balón y el ataque posicional; el Getafe prefiere las transiciones rápidas. Los culés son líderes en pases realizados (11.408) y los azulones, últimos (5.670). «Sufrimos cuando cometemos muchos errores. Queremos tener la pelota para generar tantas ocasiones como sea posible», afirma Flick. Las diferencias entre ambos también se reflejan en la conquista de puntos: 38 frente a 19, el doble.

En las últimas campañas, Bordalás es acusado de que sus equipos retienen excesivamente el juego y que generan muchas confrontaciones directas. Él rechaza esa acusación, pero lo cierto es que el Getafe, según las estadísticas recogidas por LaLiga, es el que más faltas comete, 325. Por el contrario, el Barcelona es el que menos, con 173. Sombras y luces en el Coliseum.

Lamine Yamal y Leo Messi

Estilos contrapuestos en un duelo en el que este sábado el Barça pretende frenar su particular racha negativa en Getafe. En sus últimas cuatro visitas al recinto getafense no ha marcado, con una derrota (1-0) y tres empates (0-0). Pero eso era antes de la llegada de Hansi Flick y de las exhibiciones de un su tridente ofensivo: Lamine Yamal, Robert Lewandowski y Raphinha.

Ayer, Bordalás elogió la labor que está realizando Flick en su primera temporada en la Liga: «Está dotando al equipo de una personalidad, de un sello, de un estilo y de una competitividad muy grande». También alabó las condiciones del nuevo fenómeno del fútbol español: «Lamine Yamal es un jugador que nos hace disfrutar a todos y el hecho de que ya le comparen con Leo Messi dice mucho del potencial que atesora. Es muy joven y todavía tiene que pasar mucho tiempo para llegar a ser Messi. Ojalá siga haciéndonos disfrutar y su crecimiento sea el correcto».

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La nueva vida de Lamine Yamal: emancipado, lejos de Rocafonda y con un contrato por negociar

La nueva vida de Lamine Yamal: emancipado, lejos de Rocafonda y con un contrato por negociar

El barrio no puede ser más tranquilo. Avenidas anchas, grandes supermercados y muchas, muchas promociones de nuevas viviendas: por aquí crece Barcelona. En Sant Joan Despí, alrededor de la Ciudad Deportiva Joan Gamper, pasan pocas cosas y por eso es el lugar ideal para el crecimiento de Lamine Yamal. Quien en 2023 era la nueva joya del fútbol español este 2024 ya se ha convertido en la nueva joya del fútbol mundial y quién sabe dónde llegará el cercano 2025.

Pese a que aún es menor de edad -cumple los 18 el 13 de julio de 2025-, el delantero se convirtió este año en el referente del nuevo Barça de Hansi Flick y de la España campeona de Europa mientras todo cambiaba a su alrededor y al mismo tiempo nada lo hacía. Su día a día sigue siendo el que fue: el fútbol de siempre, la gente de siempre, pero en otros lugares. El ejemplo más claro es su vivienda: ya se ha emancipado. Criado entre el barrio de Rocafonda en Mataró -donde residía su padre Mounir- y Granollers -donde vivía su madre Sheila y él iba a la escuela Pereanton-, Yamal fue una excepción en La Masía desde su entrada a los 12 años. Por la complejidad de su entorno, el Barcelona decidió darle beca en el ahora llamado Centro de Formación Oriol Tort aunque no la necesitaba -Mataró está a media hora en coche de Barcelona- y allí vivió hasta el pasado verano. Cinco años en la misma residencia que le sirvieron para hacer grandes amistades, como la que mantiene con Pau Cubarsí, y para crear un sentimiento de pertenencia. Hace unos días, de hecho, la marca Beats le regaló más de 100 auriculares y él se los envió a los chavales de La Masía. Pero esa etapa se acabó para él.

Alejandro GarcíaEFE

Después de la Eurocopa de su consagración, Yamal se mudó a un piso no muy grande en Sant Joan Despí, donde vive solo, aunque le acompañan muchos días su amigo Souhaib y su primo Moha, que le hace de chófer. Desde allí el actual Golden Boy se desplaza a la Ciudad Deportiva a desayunar, entrenar y almorzar -muchos días también se lleva la cena- y desde allí se mueve para visitar a familia y amigos. Aunque ya apenas visita los lugares de su infancia, especialmente Rocafonda. Desde el apuñalamiento del pasado agosto, Yamal y los suyos se mantienen lejos del barrio, más desde que su abuela Fátima lo abandonara definitivamente en pos de la seguridad. Ahora el entorno del futbolista se mueve entre el piso que ha adquirido para su padre y su abuela en el centro de Barcelona y la casa que ha comprado a su madre y su hermano pequeño Keyne en Premià de Dalt, cerca de Mataró.

La cocina y la renovación

Poco más se sabe de su vida como astro planetario, alejado aún de la vida nocturna barcelonesa, y con inquietudes por descubrir. Yamal sólo ha relevado cierto gusto por cocinar hasta llegar a confesar en 'El nou clam', el documental del 125 aniversario del club conducido por David Carabén, que está haciendo un cursillo. En la entidad, eso sí, le han felicitado por su mejora reciente en el inglés -recibe clases particulares- que le ha permitido entenderse en la mayoría de ocasiones con Flick sin la necesidad de recurrir a un ayudante/traductor.

Con el Barcelona ya suma 73 partidos, 13 goles y 21 asistencias, con España ya suma 17 encuentros, tres tantos y ocho pases de gol, pero Yamal no deja de ser un adolescente. De hecho, todavía mantiene su contrato de joven promesa que acaba en 2026 -cobra menos de dos millones de euros por temporada- a la espera de firmar el acuerdo que le debe convertir en multimillonario. «Claro que va a renovar con el Barça; Lamine es del Barça», aseguró su representante, Jorge Mendes, en la gala del Golden Boy, aunque las cifras aún se deben concretar. Hay una fecha marcada: el día del 18 cumpleaños del jugador. Todo lo demás está por ver. A principios de año había un borrador sobre la mesa, pero en la Eurocopa perdió su sentido y este otoño, con Yamal erigido como líder del ataque azulgrana, quedó definitivamente olvidado. La negociación aún debe empezar y no será sencilla.

Los problemas económicos de la entidad no permitirán que Yamal se sitúe de golpe como el mejor pagado de la plantilla y las exigencias de su agente no estarán lejos de eso. El mercado de traspasos puede resolver el entuerto, pero hasta su llegada crecerán los rumores que sitúen al delantero lejos del Barcelona. Su marcha es improbable, más en este punto de su carrera, justo después de este 2024 en el que se ha emancipado junto a unos amigos, ha organizado la vida de su familia, ha descubierto alguna afición y se ha convertido en la nueva joya del fútbol mundial.