Dos horas con Jannik Sinner en la Caja Mágica entre televisiones, 'reels' y 'esenciales': "Tranquilo, estoy acostumbrado"

Dos horas con Jannik Sinner en la Caja Mágica entre televisiones, ‘reels’ y ‘esenciales’: “Tranquilo, estoy acostumbrado”

Acompañar a Jannik Sinner un mediodía es como asomarse a las bambalinas de internet. Detrás de ese 'reel' o de ese 'short' donde el número uno escogerá con qué otro tenista se irá a cenar o cuáles son sus tres objetos esenciales de viaje, hay una coreografía perfecta en la que el número uno salta a toda velocidad de set en set para contestar preguntas y participar en actividades diversas. «Ya está. ¿Queréis alguna cosa más?», les pregunta a los jóvenes responsables de las redes sociales de la ATP con los que acaba de completar una suerte de test del tipo 'fuck, marry, kill'.

«Ahora seguimos», reclama al asombrado periodista de EL MUNDO en mitad de la vorágine. No hay problema, todo lo contrario. Igual que ocurre en la pista, hay algo fascinante en observar los movimientos de Sinner entre las cámaras: alcanza cada pregunta y cada propuesta con la serenidad de los elegidos. Pasa por allí Ben Shelton, que solo debe atender una entrevista, y se cachondea del tinglado. Intenta bromear con el italiano, hacerle reír frente a una cámara, pero éste está en modo trabajo.

Unos meses atrás, el equipo de Jannik Sinner se comprometió con este periódico a organizar una charla con el tenista en la previa del Mutua Madrid Open. Una conversación, un diálogo, una entrevista, ya saben. Los estándares de la profesión dibujan dos personas sentadas cara a cara, con una grabadora en medio. Pero la venta de derechos a televisiones de medio mundo y la producción constante de contenido han convertido un encuentro así en una quimera.

Sinner responde a las preguntas de EL MUNDO

Sinner responde a las preguntas de EL MUNDOJAVIER BARBANCHO

La entrevista tendrá lugar en los diez minutos de tránsito de Sinner desde el comedor del Mutua Madrid hasta el lago -donde le esperan las cámaras- y en los diez minutos de regreso. Parece lo contrario, pero la solución favorece la conversación -qué mejor que hablar paseando- y además permite al periodista vivir un par de horas en la piel del número uno del tenis mundial.

«No te preocupes, estoy acostumbrado», responde a quien escribe cuando le invita a tomarse un respiro entre compromiso y compromiso, porque el ejercicio mental agotaría a cualquiera. Tras la primera ronda de su entrevista con EL MUNDO (la única con un medio escrito), Sinner se sienta en un escenario oscuro montado por la ATP para grabar varios mensajes de esos que pueblan sus anuncios, entre ellos uno de felicitación al Mutua Madrid Open por su 25 aniversario.

Después atiende una rueda de prensa de cinco minutos organizada también a la carrera, sentado en un taburete en mitad de la zona VIP. Vienen luego tres preguntas de Movistar y tres de TVE, que por algo han pagado. Y en mitad de la ronda llegan los juegos.

El castellano de Sinner

De repente, Sinner se encuentra delante de una cartulina de DIN A1 con fotos de los veinticinco o treinta mejores tenistas del circuito y tiene que elegir a quién prefiere para esto y para aquello. De repente, una revista de moda le interroga por sus tres objetos imprescindibles de viaje. No es muy original en las respuestas -no haremos spoilers-, pero solventa ambos compromisos con la misma profesionalidad con la que despacha al resto de televisiones que le esperan. En una hablará italiano; en otra, alemán; en la última, inglés.

«Y ahora en castellano, ¿no?», bromea quien escribe, que sabe que el ganador de cuatro Grand Slam entiende el idioma y empieza a hablarlo. «No, no, aún no me atrevo, todavía tengo que mejorar», reconoce, antes de reconectarse a la entrevista y posar en un pispás para un par de retratos de este periódico. Hay que tener talento para ser el mejor tenista del mundo. Hay que tenerlo dentro y fuera de la pista.

Jannik Sinner: "Juego porque me divierte, aunque no lo demuestre"

Jannik Sinner: “Juego porque me divierte, aunque no lo demuestre”

Todavía no ha tenido tiempo de pasear por Madrid. Lo reconoce con pesar Jannik Sinner mientras recorre los pasillos de la Caja Mágica, donde el número uno del tenis mundial y estrella del Mutua Madrid Open permite que EL MUNDO le acompañe un par de horas en su apretada agenda de compromisos previos al primer entrenamiento en la pista Manolo Santana. «Tengo ganas de darme una vuelta, pero llevo sólo dos días aquí y estoy priorizando mucho el descanso, dormir el máximo posible para llegar bien al torneo», explica.

No prodiga las sonrisas, pero se expresa con una sensibilidad muy propia. El tópico del tenista-máquina resulta difícil de sostener: es un joven más cercano de lo que aparenta. «Soy un chico normal. Tengo una familia normal, tengo amigos normales. Todo esto [señala las cámaras de televisión] es un caos, pero lejos de aquí puedo escoger quién soy y con quién estoy. En realidad es mucho más fácil de lo que la gente piensa. Rodeado de mi gente no tengo que pensarlo mucho para mantener los pies en la tierra».

¿Su seriedad es timidez?
Forma parte de mi método. Es mi manera de estar lo más concentrado posible en la pista. Sé que no hago muchos gestos a la grada, pero es la forma que he encontrado para competir. A mí me encanta jugar al tenis. No juego porque tenga que hacerlo, juego porque me divierte, aunque quizá no lo muestro tanto. Luego fuera de la pista disfruto mucho de la vida y de mi gente. Me siento más afortunado por la familia que tengo, los amigos que tengo, el equipo que tengo, que por mis títulos.
Ha empezado a hacer vlogs de su día a día en YouTube. ¿Quiere que el público le conozca mejor?
No soy de la generación de TikTok. Si me tengo que distraer durante un torneo llamo a algún amigo, juego a la Play Station o directamente miro YouTube un rato. Me gusta ver vídeos largos, donde hablan de temáticas diferentes, divulgación de ciencia o de geopolítica, también de cosas más profundas. El mundo está cambiando mucho y saber de todo es importante. También suelo ver entrevistas o vlogs de otros deportistas y me apetecía mostrar mis cosas también.
Cuando no está jugando, ¿puede disfrutar de la vida en los torneos?
Sí, sí. Cada semana vivo algo diferente, diferentes entornos, diferentes personas. Cada año vamos a las mismas ciudades, pero es agradable conocerlas cada vez más, descubrir nuevos lugares, explorar los sitios. Esa es la parte más bonita de la vida en el circuito.
¿Y la que menos?
Dar entrevistas es duro, no te lo puedo negar. Pero no es por hablar con los periodistas, es porque muchas veces te hacen la misma pregunta. Entiendo que es parte de mi trabajo e intento que no me quite energía.

Las aficiones de Sinner

Si está en su casa, en Mónaco, ¿qué le divierte cuando no entrena?
Estar con mis amigos y, cuando tengo unas horas libres, conducir. Después de los entrenamientos a veces cojo el coche y simplemente conduzco por las carreteras de allí. Sin rumbo, por placer. Si tuviera más tiempo me gustaría incluso ir a circuitos y practicar mi conducción. También soy un gran fan de la Fórmula 1, por supuesto, me encanta verla y más ahora con Kimi [Antonelli, líder del Mundial].

JAVIER BARBANCHO

Nació y creció en los Alpes italianos, donde sus padres aún regentan un refugio, el Rifugio Fondovalle. ¿Echa de menos la montaña?
Echo de menos esquiar, echo mucho de menos esquiar. Cuando era niño esquiar era una gran parte de mí como persona y me gustaría poder esquiar más. Cuando visito a mis padres, en invierno, lo sigo haciendo, sin pensar en las lesiones, porque lo necesito. Me da calma mental. No puedo resistirme a hacerlo, aunque puede haber riesgo. Esquiar también es parte de ese disfrute de la vida.

Su relación con Alcaraz

Es interesante porque viene de un entorno muy distinto al de su gran rival, Carlos Alcaraz. ¿Cree que le costará motivarse sin él en este Mutua Madrid Open?
El tenis necesita a Carlos y yo también necesito verle en el cuadro. Esa es la verdad. Es un poco diferente cuando él no está aquí. Verle lesionado no es lo que quiero y espero que vuelva lo antes posible. Especialmente espero que esté en Roland Garros. Pero el tenis también es así. Espero que nuestras carreras sean muy largas y a veces voy a saltarme algunos torneos y él a veces va a saltarse algunos. El deporte también tiene esa cara.
¿En la gala de los premios Laureus llegaron a hablar de su lesión?
No, no, es algo muy personal, muy privado. Todos pudimos ver que llevaba una férula de inmovilización y que estaba lesionado, pero no hablamos sobre ello.
Mantienen una relación muy cercana, pero la mayoría de las veces el éxito de uno depende del fracaso del otro. ¿Cómo saben de qué temas hablar y de qué no?
Obviamente no hablamos de todo. También es normal. No hablamos de temas desde un punto de vista personal. Hablamos de cosas generales y siempre es agradable pasar tiempo con Carlos. Es un chico muy amable, siempre lo ha sido. Pero hay cosas que los dos preferimos guardarnos para nosotros.

JAVIER BARBANCHO

No ha jugado mucho, pero... ¿Se siente apreciado aquí en España?
La verdad es que sí. Veo que los aficionados tienen mucha pasión y que puedo tener una buena conexión con el público. Entiendo que esa relación viene de Carlos y de la amistad que tenemos fuera de la pista. La gente se da cuenta de que es algo bonito y positivo, que no es impostado. A él le pasa lo mismo en Italia. Tengo ganas de aclimatar, de entender esta superficie y de sentirme cómodo. Recuerdo que cuando era niño vi algunos partidos aquí cuando la tierra batida era azul, partidos de Roger [Federer], por ejemplo. Como niño me parecía curioso.

Una evolución necesaria

Después de perder en el último US Open prometió cambios en su juego y ahora viene de ganar en Indian Wells, Miami y Montecarlo. ¿La transformación ya ha terminado?
Nunca va a terminar. Como tenista siempre intentas mejorar y siempre puedes aprender cosas nuevas. Todo el mundo hace lo mismo, no sólo yo. Incluso los que están en el fondo del ranking pueden jugar muy bien y cada detalle puede marcar una gran diferencia. Por ejemplo, en los últimos meses he trabajado mucho el saque, me he centrado en ello y sigo haciéndolo. La evolución debe seguir siempre, no hay una línea de meta.
La remontada de Alcaraz en Roland Garros el año pasado también se la tomó como un aprendizaje. ¿Nunca en su vida se ha dejado llevar por la frustración?
Creo que no. La derrota siempre es una oportunidad para ganar. Está claro que no siempre puedo pensar en positivo y estar feliz. Mentiría si dijera que lo hago. Pero lo más importante del deporte es entender lo que te ha ocurrido y tirar adelante. Eso es decisivo. Tienes mucho ganado si eres capaz de olvidar rápido los pensamientos negativos. Yo sé que todo depende de cómo te sientas como persona. Si te sientes bien, si no tienes problemas fuera de la pista, es un poco más fácil darle la vuelta a las derrotas.
Feliciano López: "Garbiñe es lo mejor que nos podía pasar"

Feliciano López: “Garbiñe es lo mejor que nos podía pasar”

En la sala de reuniones de ELMUNDO, donde cada día se interpretan y jerarquizan las noticias, conversan en la sobremesa del viernes el director y la codirectora del Mutua Madrid Open, que abre este lunes su vigesimocuarta edición. Él, Feliciano López (Toledo, 1981), cumple su octavo año como máximo responsable de la competición. Ella, Garbiñe Muguruza (Caracas, 1993), se estrena en un cargo de nuevo cuño. En el camino hacia la redacción del periódico les llega la noticia de la baja de Carlos Alcaraz, que ya se retiró por lesión del Conde del Godó tras ganar su primer partido. Será el segundo año consecutivo sin el mayor reclamo de un torneo que, no obstante, se encuentra plenamente consolidado.

Para saber más

Garbiñe Muguruza. Es una pena que Carlos no pueda acompañarnos en esta ocasión, más aún con la ilusión que nos hacía contar con él tras la ausencia del año pasado. No obstante, como hemos visto en Barcelona, su retirada responde a la necesidad de priorizar su recuperación. Le trasladamos todo nuestro apoyo. Aun así, el torneo sigue adelante y contará con un espectáculo deportivo de primer nivel.

Feliciano López. Los torneos como Madrid somos privilegiados, porque los jugadores tienen la obligación de disputar los Masters 1000. El problema es que hay cosas que nosotros no podemos controlar, como una lesión. Estas cosas pasan y van a seguir pasando.

Pregunta. ¿Hay un cierto vértigo a pocos días del inicio?

F.L. Las dos semanas previas al comienzo son bastante intensas. Hay muchas cosas que hacer. El montaje se empieza un mes antes. Luego, patrocinadores, firmas...

P. ¿Cómo ha sido su aterrizaje, Garbiñe?

G.M. Muy bueno. Es un torneo muy familiar. Conozco al staff de los años que he jugado. Me han recibido muy bien. Es fácil trabajar con Feliciano, nos conocemos desde hace muchos años. Me han dado una buena bienvenida.

P. Siempre hubo sintonía entre ustedes. Coincidieron incluso en alguna pretemporada.

F.L. Sí, cuando entrenabas con Conchi [Conchita Martínez] coincidimos un año en Marbella. Yo tengo 44 años. Aunque no seamos de la misma generación, hemos coincidido durante bastante tiempo en el circuito. Siempre hemos tenido afinidad y cuando surgió la opción de poder contar contigo, no sólo por mi parte sino por la de todo el equipo, tuvimos claro que era lo mejor, que era un lujo: una española, doble campeona del Grand Slam, en un torneo que siempre le ha encantado. Reúnes todos los requisitos. Garbiñe ha sido lo mejor que nos podía pasar.

P. Y también con la experiencia como directora de las WTA Finals...

G.M. Sí, en un torneo muy prestigioso pero de otras características, más pequeñito. Este es mucho más grande, mixto. Ya sabes, Feli, que te pido consejo constantemente, dado que llevas muchos años en el cargo.

P. A pesar de haber tenido algunas finales recientes fantásticas, como las dos protagonizadas por Aryna Sab alenka e Iga Swiatek, tal vez aún le falte impulso al torneo femenino.

G.M. Es posible. Hay buenas jugadoras españolas, como Paula Badosa, que se está recuperando, o Cristina Bucsa, pero esperemos que con el tiempo podamos situar a alguna top ten que alcance las últimas rondas y amplíe el interés de los aficionados.

P. ¿Qué es lo más difícil para los dos de ponerse a trabajar fuera de la pista?

F.L. Cuando estás en activo, supongo que estarás de acuerdo, Garbiñe, sólo piensas en jugar y en entrenar, estás en tu partido, en tu mundo, y no tienes ni idea de lo que hay detrás. Cuando pasas al otro lado, te das cuenta de muchas cosas. A veces los tenistas nos volvemos un poco egoístas sin querer. Ahora nos toca gestionar las expectativas de los jugadores, las peticiones. Ni tú ni yo, Garbiñe, hemos sido muy exigentes en ese sentido. El tenis va cambiando. Antes viajabas solo con tu entrenador y ahora un jugador te viene con seis personas. Todo eso repercute en el torneo. En 15 años ha cambiado todo muchísimo.

P. Tiene algo magnético el tenis. Ambos desarrollan también una labor como comentaristas.

G.M. Es un mundo bonito, aprender a observar y a trabajar en el tenis behind the scene.

F.L. Es el camino natural poder trabajar en la industria que conoces. Hay gente que tira por el coahing. Mi relación era muy buena con Gerard [Tsobanian, presidente y consejero delegado del torneo] y con Ion Tiriac [ex propietario del torneo] cuando aún jugaba. Fue un paso difícil, pero pensé que era el momento de subirme a ese tren porque me iba a ayudar a hacer la transición después del tenis.

P. Hablaba, Feliciano, de coaching. ¿Se ven a medio plazo entrenando?

G.M. A nivel individual, como entrenadora full time no, porque al final lo único que te falta es salir a jugar. La vida es tan absorbente como la que llevábamos antes. Quizás en un futuro, en la Billie Jean King o algo parecido, sí podría verme

F.L. Ha habido algún jugador que me ha tanteado en este tiempo...

P. ¿Quién? ¿Se puede saber?

F.L. No, no [risas]. Algún extranjero, pero ahora mismo mi vida familiar, entre este torneo, lo que hago en la tele, la Copa Davis... no me permite viajar ni involucrarme con un jugador ni siquiera part time. Me encanta la enseñanza, como con la academia que hemos abierto ahora en Madrid, pero me falta tiempo.

Feliciano López y Garbiñe Muguruza, codirectores del torneo de Madrid.

Feliciano López y Garbiñe Muguruza, codirectores del torneo de Madrid.MUNDO

P. ¿Qué se busca con la figura de una codirectora?

F.L. Es importante contar con gente que no sólo conozca bien el tenis sino que tenga cierta cercanía con las jugadoras, como es tu caso, Garbiñe, que te has retirado hace poco. Y ya vienes con experiencia en este tipo de tareas. No buscábamos lanzar un mensaje de igualdad, aunque sea el único torneo codirigido por una mujer y un hombre. Queríamos dar un paso más y ofrecer a los jugadores la mejor experiencia posible. He tenido la suerte durante estos años de haber sido jugador y como director es más fácil empatizar. Se trataba contigo, Garbiñe, de replicar esa figura en el circuito femenino, con alguien que cumple todos los requisitos. Los torneos por un lado y los jugadores por otros, a veces con intereses distintos. Una figura como ella o como yo es positiva y facilita el entendimiento.

P. ¿Qué recuerdos tienen del torneo en su etapa en activo?

F.L. Yo era un crío cuando Manolo Santana [primer director del torneo] me invitó a jugarlo por primera vez y es el torneo que me hizo darme cuenta de que podía competir con los mejores. Fue en 2002, en el Madrid Arena, y llevaba poco tiempo en el circuito. Perdí contra Andre Agassi, que fue el campeón. Aquel partido ante Agassi fue un punto de inflexión en mi carrera, entonces me di cuenta de que podía competir contra los mejores. Estaba la pista llena, nunca había vivido un ambiente así.

G.M. ¡Ay! Este torneo siempre se me resistió. Nunca pude llegar a la final ni a las semifinales. Sufría mucho. Creo que también era la autoexigencia que me ponía por jugar en casa. Con Carla Suárez disputé dos finales de dobles en un estadio donde no había nadie que no nos apoyara. Pensaba: 'tenemos aquí a 8.000 personas que están todas con nosotras'.

F.L. La manera de involucrarse del público de Madrid es especial. Aquella final de Rafa [Nadal] con Ljubicic [2005, victoria del español tras remontar dos sets], fue asombroso cómo le empujó la gente. La semifinal con Novak [Djokovic] en la Caja Mágica [2009, victoria de Nadal en el partido elegido como el mejor de la historia del torneo]. Diría que el público de aquí es más parecido al del sur de España, por mi experiencia allí en eliminatorias de Copa Davis.

G.M. En general el público español entiende de tenis. Sabe leer el momentum del partido, está familiarizado con el juego.

P. ¿Qué es lo más difícil de gestionar, Feliciano?

F.L. Sobre todo, algo que supongo que a ti también te pasará, Garbiñe, cuando existe el riesgo de que colisione la amistad con un jugador con un tenista con el rol de director del torneo. Tienes que saber poner un poco de freno: 'yo soy tu amigo, te aprecio, hemos compartido muchas cosas, pero ahora me tienes que ver con una persona con otra responsabilidad'. El tema de los wild cards es complejo, porque hay mucha gente que los merece. Desgraciadamente, no somos los dueños del torneo. Tú y yo, Garbiñe, somos españoles y nos gustaría que nuestro tenis siempre fuera el más beneficiado, como lo fue durante toda la época de Ion Tiriac. Ahora los dueños son otros y tienen unas obligaciones contractuales con clientes a los que representan. No obstante, tendremos tres españoles invitados en el cuadro masculino y otras tres españolas en el femenino.

P. ¿Qué echan de menos en el tenis en relación con la época en la que comenzaron a competir?

G.M.El circuito ha mejorado mucho en relación a como era antes, en todos los sentidos

F.L. Es mil veces mejor. Hace 20 años ibas a jugar un 250 en determinados sitios y decías: 'a este torneo le falta mucho'. Ahora eso no pasa. Antes había menos dinero y estaba todo menos profesionalizado.

P. Y en el terreno, digamos, sentimental.

F.L. Antes te relaccionaba más. No había plataformas ni redes sociales. Quedábamos los españoles en el lobby del hotel a las nueve de la noche y nos íbamos a cenar juntos. Eso ya no pasa. Son otros tiempos, se vive de otra manera y hay que aceptarlo así. Los jugadores tienen unas cosas que antes nosotros no teníamos, y su forma de ser, de pensar y de vivir es diferente.

P. Supongo que cuando empiece la competición será algo distinto, pero, ¿cómo es, Garbiñe, una jornada cotidiana en su nuevo desempeño?

R. Por la mañana nos reunimos con las novedades y hacemos un guion de cómo afrontar el día. Luego, durante el día se trata de comprobar que todo el estadio está tomando forma, y de que se hagan bien las cosas nuevas que se implementan. Ahora, a esperar que vayan llegando poco a poco más jugadores y cumplir también labores de protocolo, como darles la bienvenida.

P. ¿Ven en el horizonte algún jugador que pueda incorporarse al mano a mano que ahora mantienen Alcaraz y Sinner?

F.L. No. Creo que la distancia se está ampliando cada vez más entre ellos dos y el resto, como demuestran los torneos más recientes. Tenísticamente son buenísimos, al igual que física y mentalmente. Y además, con la voluntad de seguir mejorando. No veo a nadie listo para plantarles cara de verdad. El tenis es imprecedible, quién sabe si en un par de años surgirá alguien.

G.M. Soy de la misma opinión. No veo un competidor capaz ahora mismo de entrometerse en esa rivalidad. Habrá momentos puntuales en los que algún jugador podrá elevar su nivel y ellos no estarán al máximo. En el cuadro femenino, pese al dominio de Sabalenka, el circuito se encuentra más abierto.

Sinner estrena su número 1 con una racha de 22 victorias consecutivas en Masters 1000

Sinner estrena su número 1 con una racha de 22 victorias consecutivas en Masters 1000

No estará Alcaraz, pero sí Jannik Sinner, que competirá por primera vez en Madrid como número 1 del mundo, rango recuperado gracias a su victoria ante el español en Montecarlo, donde logró su título más importante hasta la fecha sobre tierra batida. Será la cuarta participación del italiano en un torneo donde su techo está en los cuartos de final de 2024, cuando no pudo disputar por lesión la antepenúltima ronda ante Felix Auger-Aliassime.

Sinner presenta una secuencia intimidatoria en torneos Masters 1000. Desde que el pasado 5 de octubre, víctima de severos calambres, se retiró ante Tallon Griekspoor en la tercera ronda de Shanghai, suma 22 victorias consecutivas, las que corresponden a los títulos de Paris-Bercy, en 2025, y de Indian Wells, Miami y Montecarlo en la presente temporada. Desde 2015 nadie había ganado los tres primeros Masters 1000 de la temporada.

Tras descansar la pasada semana, en la cuidada administración de energías para llegar con todo a Roland Garros, donde en 2025 dispuso ante Alcaraz de tres pelotas para hacerse con el torneo, Sinner buscará corroborar su potencial en la superficie, en unas circunstancias muy distintas a las del Principado.

Su presencia será el mayor atractivo de un torneo que cuenta con sobrados reclamos para el público madrileño. Rafael Jódar aparece como brillante semifinalista del Conde de Godó después de conquistar su primer título en el ATP 250 de Marrakech. Martín Landaluce lo hace como cuartofinalista del Masters 1000 de Miami.

La baja de Djokovic era previsible. En el que parece claro que será su último curso en activo, el ganador de 24 títulos del Grand Slam pasará de puntillas por la tierra batida, en busca de apurar sus remotas opciones de añadir un major a sus incomparables registros en Wimbledon o el Abierto de Estados Unidos. Su derrota de entrada ante Matteo Arnaldi en la pasada edición quedará como la despedida de un torneo que ganó en tres ocasiones: 2011, 2016 y 2019. Hoy se presenta el torneo y se sortean los cuadros, con la presencia de los dos defensores del título: Casper Ruud y Coco Gauff, además de José Luis Martínez- Almeida, alcalde de Madrid, y de Feliciano López y Garbiñe Muguruza, codirectores de la competición.

Alcaraz, la recuperación exprés para el Godó, un problema reconocido y el halago a Sinner: "Es realmente peligroso"

Alcaraz, la recuperación exprés para el Godó, un problema reconocido y el halago a Sinner: “Es realmente peligroso”

Caía la noche en Montecarlo cuando Carlos Alcaraz llegaba a su hotel para una recuperación exprés. Horas después de su derrota en la final ante Jannik Sinner, este lunes, ya le tocaba ir al aeropuerto para volar hacia Barcelona y este martes debutará en el Trofeo Conde de Godó ante el finlandés Otto Virtanen. Su máxima concesión será saltarse el entrenamiento previo y plantarse directamente en competición.

El calendario ATP no ofrece un respiro, mucho menos unos días para llorar un título perdido, aunque sea un Masters 1000, aunque sea ante su rival histórico. «El objetivo sigue siendo jugar toda la temporada de tierra batida. Ya veremos cómo va. También quise hacerlo el año pasado y no pude por lesión. Así que cruzo los dedos y rezo para que no pase nada. Ahora escucho a mi cuerpo mucho mejor que el año pasado, eso seguro, y si tengo que perderme un torneo, lo haré», comentó mientras su rival, Sinner, anunciaba que no cogería una raqueta hasta el miércoles -no tiene torneo esta semana- y que después decidirá si va al Mutua Madrid Open.

Después de la derrota, Alcaraz podría recuperar el número uno si levanta el título del Godó -el año pasado perdió en la final-, pero eso no es lo primordial. Todo pasa ahora por reconstruir su tenis, por rehacer su confianza, por rearmarse de camino a Roland Garros. En solo seis semanas empieza el segundo Grand Slam de la temporada y, al contrario de lo que ocurrió en el Open de Australia, el español llegará por detrás de Sinner.

«No me sorprende en absoluto lo que ha hecho estos días en Montecarlo. Ya había visto el nivel de Jannik en tierra batida el año pasado, y creo que ha mejorado muchísimo. Está alcanzando un nivel en esta superficie que es realmente peligroso. Ahora entiende muy bien el juego en esta tierra», analizaba Alcaraz que, después del partido, en el típico intercambio en la red, quiso felicitar a su rival histórico por su evolución sobre arcilla. «Pista dura, hierba y tierra batida. Todas las superficies», le dijo, y Sinner le contestó, educado, que «siempre es un placer» enfrentarse a él.

"No jugué bien"

«En los momentos cruciales, en los puntos decisivos, no jugué bien. Tuve muchas oportunidades de break durante el partido y no las aproveché. Fallé en el tiebreak del primer set, cuando él jugó un tenis increíble. Esa fue la clave del partido de hoy. Las condiciones fueron difíciles. Me gusta jugar con viento, creo que me beneficia, y esta vez me pareció molesto porque no soplaba en una misma dirección. Pero el tenis de Jannik fue mejor», reconoció.

EFE

Por su parte, Sinner celebró el título con los recogepelotas y se marchó a su casa, pues vive en el Principado, en el barrio de La Condamine, donde asegura que puede hacer vida normal. Su emoción por la victoria pasaba por ahí, pues por primera vez en mucho tiempo su familia al completo estaba en las gradas. El italiano reconoció estar «sorprendido en el mejor sentido» por su rendimiento a lo largo de la semana.

«Creo que todavía necesito un poco de tiempo para darme cuenta de lo que ha pasado», admitió, antes de explicar que la clave había sido adaptar su juego a cada rival: «No he jugado el mismo tipo de tenis contra todos. Fuimos cambiando pequeñas cosas». De cara a lo que viene, el italiano no se confía: Roland Garros serán duro, pero llega a todos ellos con una certeza nueva bajo el brazo. Nunca había ganado un torneo importante en tierra batida, y ya lo ha hecho. El reto para Alcaraz será mayúsculo.

Sinner derrota a Alcaraz en Montecarlo, levanta su primer trofeo grande en tierra batida y recupera el número uno

Sinner derrota a Alcaraz en Montecarlo, levanta su primer trofeo grande en tierra batida y recupera el número uno

De niño, Jannik Sinner nunca se soñó a sí mismo en París besando una copa enorme. En el refugio de sus padres en los Alpes, allí arriba, muy arriba, solo podía jugar sobre sintético y bajo techo y, por eso, cuando fantaseaba, se imaginaba como un tenista triunfante en Nueva York, si acaso en Melbourne. Pero ninguna leyenda se construye de un único material.

Hace un par de años, en su violento ascenso en el ranking ATP, comprendió que la grandeza pasaba por brillar también en hierba y en tierra batida, y ahora ya domina ambas superficies. Wimbledon cayó el verano pasado. Roland Garros, donde perdió la final ante Carlos Alcaraz, quedó como una deuda pendiente. Esta primavera ha venido a saldarla.

Este domingo, en la final del Masters 1000 de Montecarlo, Sinner venció por 7-6(5) y 6-3 al español, levantó su primer trofeo grande en tierra batida y recuperó el número uno del mundo. Con ese resultado en el bolsillo, París ya no es una quimera: es el siguiente paso lógico. Para Alcaraz, en cambio, las próximas semanas serán de examen. Antes del Grand Slam parisino debe rearmarse, adaptarse y mejorar. Este Sinner es otro, con otro juego, con otro físico, incluso con otra mentalidad. Ahora le toca evolucionar a él.

VALERY HACHEAFP

"Vine aquí para encontrar el feeling sobre tierra batida para los torneos que vendrán y me he sentido muy bien durante toda la semana. En la final las condiciones eran duras: bajó la temperatura, había viento, pero el resultado ha sido magnífico. Estoy muy contento de haber ganado un gran trofeo en esta superficie", resumía al acabar Sinner. En 2022 ya había ganado el ATP 250 de Umag ante el mismo rival, pero aquello era un torneo menor y la deuda con la arcilla seguía viva. Ya no lo está. Solo le queda la conquista de París.

Alcaraz, que en la derrota encontró palabras generosas, le tendió la mano con un dato: "Es increíble que hayas encadenado los títulos en Indian Wells, Miami y Montecarlo. Eres el segundo tenista que lo consigue [el primero fue Novak Djokovic]. Sé lo difícil que eso puede llegar a ser. Enhorabuena". Una frase que dice tanto del campeón como del derrotado.

El viento y el revés

La final, en realidad, no fue un partido excelente para ninguno de los dos. Después de toda una semana de sol, Montecarlo se despertó con nubes y viento, y eso ensució el duelo. El espectador esperaba vértigo y precisión, y hubo de todo; a ratos se encadenaron los fallos. Tanto uno como otro acabaron con el doble de errores no forzados que de golpes ganadores. Tanto Sinner -un 51 %- como Alcaraz -un 58 %- sufrieron para acertar con el primer servicio e incluso se enredaron en dobles faltas. Un desacierto raro en ellos; la culpa era del día.

Si Alcaraz celebraba un break de inicio, Sinner se lo devolvía, y ambos caminaban todo el rato sobre el abismo. En el intercambio de fondo, empate. El español dominaba con la derecha; el italiano, con el revés cruzado. Pero en los momentos clave ya se observaba quién acabaría celebrando. Como le había pasado en otros partidos durante la semana, a Alcaraz le faltó alegría, incluso se le notó irritado, y Sinner se mostró más agresivo.

EFE

El tie-break que decidió el primer set -y el encuentro- fue perfecto para enseñárselo a los críos que quieran dedicarse al tenis. Tanto Sinner como Alcaraz se transformaron de repente para sacar de manera excelente, pero ambos se equivocaron por culpa de los nervios. El italiano estrelló una volea contra la red y, a cambio, Alcaraz le cedió el set con una doble falta. Se suele decir que estos títulos se deciden por los detalles: ahí hubo dos.

El éxito se ponía cuesta arriba para el español, que igualmente intentó escalar. En los primeros juegos del segundo set exhibió su mejor versión y firmó su mejor punto: un pasante de contralejada para conseguir una rotura. Pero justo después reaparecieron sus males y, con ellos, la derrota. Sinner insistió en su dominio de revés y Alcaraz no arriesgó en el resto, siempre demasiado lejos. En cuanto recuperó el break, el italiano se abalanzó a por todos los honores y ya no hubo más discusión.

Queda Roland Garros. Si quiere mantener su reinado en París, Alcaraz necesita sanar algunas heridas de su tenis -el revés, sobre todo- y encontrar de nuevo esa alegría desbordante que le hace diferente. Sinner, mientras tanto, llega a la Philippe Chatrier como lo que ya es: el mejor jugador del mundo en cualquier superficie. Un niño de los Alpes que aprendió a soñar también en ganar sobre tierra batida.

Alcaraz mide la transformación de Sinner en la final de Montecarlo: su primer duelo del año, un duelo clave

Alcaraz mide la transformación de Sinner en la final de Montecarlo: su primer duelo del año, un duelo clave

Hay derrotas que duelen y derrotas que transforman. En el pasado US Open, Jannik Sinner salió de la final ante Carlos Alcaraz sin el título, sin el número uno del mundo y con solo una certeza: había sido demasiado predecible. Su tenis había quedado en evidencia, o así lo entendió. «No hice ni un saque-volea, no usé las dejadas, me quedé siempre en el fondo y, ante Carlos, no puedo hacer eso, tengo que salir de mi zona de confort», admitió en rueda de prensa, donde hizo una promesa: «Voy a perder algunos partidos, pero haré cambios en mi juego. Si quiero ser mejor tenista tengo que ser menos predecible». Aquel objetivo tuvo, en efecto, un coste.

En el último Open de Australia, el italiano perdió en semifinales ante Novak Djokovic y poco después cayó en cuartos del ATP 500 de Doha frente a Jakub Mensik. Pero la inversión ya rinde dividendos. Después de conquistar el llamado Sunshine Double en Indian Wells y Miami, el italiano llegó lanzado al Masters 1000 de Montecarlo y, ayer, en las semifinales ante Alexander Zverev -ganó por 6-1 y 6-4- corroboró que el proceso ha culminado. Este domingo (a partir de las 15.00 horas, Movistar) el nuevo Sinner se medirá en la final a Alcaraz, que derrotó a Valentin Vacherot por 6-4 y 6-4. La rivalidad de la década vivirá su primer episodio de 2026 como un desafío para el español.

Los cambios de Sinner

Porque Sinner ha conseguido mejorar en hasta tres frentes. El primero, el saque. «Voy a cambiar un par de cosas, son pequeños detalles, pero pueden marcar una gran diferencia», avanzó tiempo atrás, y el trabajo ha dado sus frutos. «Ha mejorado mucho su servicio en los últimos meses», admitió esta semana el mismísimo Alcaraz.

EFE

El segundo frente es la variedad táctica. Estos días, su entrenador, Simone Vagnozzi, reconoció que Sinner «antes era más rígido, ahora es mucho más camaleónico», y ciertamente el italiano alterna posiciones y golpes para ser todavía más incómodo para su rival. Y el tercero, y más llamativo, es la red. A lo largo de su carrera apenas subía a volear en el 13% de los puntos y en las últimas semanas ha elevado esa cifra hasta alcanzar el 25% en algunos partidos.

Alcaraz llega a la final en Mónaco como campeón defensor, como número uno y como el jugador que mejor conoce al nuevo Sinner, porque fue él quien lo obligó a reinventarse. Este sábado, ante Vacherot, demostró que la falta de confianza que arrastraba desde su derrota en Miami ya es cosa del pasado. Si en las primeras rondas en Montecarlo se enredó con su mente y su revés, en las semifinales fue el tenista sólido que es, seguro de sus capacidades. Pero ante Sinner todo será distinto.

Una guerra mental

La teoría indica que el español tendrá que impedir que su adversario se instale en el intercambio largo desde el fondo -su terreno más cómodo-, usando las mismas herramientas que forzaron su metamorfosis: dejadas, variaciones de velocidad y subidas propias a la red. Quizá esta vez la clave sea otra. En realidad, el duelo será un espejo: dos jugadores que se han transformado mutuamente, que se piensan constantemente, que se conocen tan bien que la diferencia estará en unos pocos puntos.

Porque en la final estará en juego mucho más que un trofeo. Alcaraz encabeza el ranking con 13.590 puntos, pero esta semana defiende los 1.000 obtenidos como campeón el año pasado sin poder sumar más, solo restar. Sinner parte de 12.400 y no tenía puntos que defender: si gana el encuentro, recuperará el número uno. Los dos han ocupado durante 66 semanas cada uno el primer puesto del ranking, y Montecarlo servirá para romper ese empate histórico. Pero hay algo más trascendente incluso.

Este 2026 todavía no se han medido ni una sola vez -«espero que podamos enfrentarnos aquí, ni siquiera hemos jugado una vez esta temporada», reconoció el propio Alcaraz a media semana- y por ello el duelo llega cargado de una dimensión psicológica distinta. Con los cambios propuestos por Sinner en su juego, quien gane arrastrará esa victoria hasta que empiece Roland Garros el próximo 24 de mayo. Y eso, en una batalla tan cerrada, tan única, tan mental, puede valer oro si se reencuentran en París.

Sinner completa en Miami el 'Sunshine Double' y relanza la pelea por el número 1 con Alcaraz

Sinner completa en Miami el ‘Sunshine Double’ y relanza la pelea por el número 1 con Alcaraz

Tan sólo un turno de servicio aguantó Jiri Lehecka, que llegaba intacto en esa suerte en la final de Masters 1000 de Miami ante Jannik Sinner. El italiano quebró en el tercer juego y empezó a sentar las bases para convertirse en el octavo jugador capaz de lograr la Sunshine Double, el triunfo en una misma edición de Indian Wells y el torneo que concluyó en esta madrugada española tras demorarse una hora y media el inicio de la final debido a la lluvia y verse interrumpida durante otra hora y cuarto tras el inicio del segundo set. Venció por un doble 6-4 en una hora y 33 minutos.

El italiano salvó tras lograr la rotura tres amenazas sobre su saque y confirmó el camino para seguir los pasos de Roger Federer, el último capaz de suscribir dos triunfos consecutivos en la gira americana de primavera en pista dura.

Sinner recupera la iniciativa y añade interés al curso de tierra batida, donde se presentará con posibilidades de arrebatar el número 1 del mundo a Carlos Alcaraz, sorprendido en tercera ronda por Sebastien Korda. Este lunes saldrá a 1.190 puntos del español, que ya se rueda para Montecarlo y defiende 4.300 en los torneos de peso que se avecinan. Se trata del vigésimosexto título de la ATP para el transalpino y de su séptimo Masters 1000.

En su primera final de un torneo de este rango, Lehecka, como es lógico ante la calidad de su adversario, mostró más dudas que en actuaciones precedentes, las que le habían permitido dejar atrás, entre otros, a Taylor Fritz, séptimo favorito, Martín Landaluce, la sensación del torneo, y Arthur Fils, a quien sólo concedió cuatro juegos en semifinales, pero se ha de elogiar su carácter firme y perseverante.

El partido se detuvo en el inicio del segundo set, con 15-30 para Sinner. El regreso a la cancha fue para el checo un ejercicio de supervivencia, sometido a las continuas acometidas de su oponente sobre su saque. Resistió hasta el noveno juego, al que llegó tras haber neutralizado nueve de las diez opciones de break. El italiano, que sumó diez saques directos, no perdonaría a continuación, aprovechando su primera bola de partido.

Alcaraz, intratable: a dos pasos de la triple corona en Indian Wells

Alcaraz, intratable: a dos pasos de la triple corona en Indian Wells

Actualizado

La racha de Carlos Alcaraz se antoja infinita. A Cameron Norrie, que no había cedido un solo set en todo el torneo, lo despachó en dos mangas (6-3, 6-4) en poco más de hora y media, prolongando su invicto en 2026 y dejando la sensación no tener rival en este momento. Con esta ya son cinco semifinales consecutivas en el quinto torneo más prestigioso del circuito, 34 triunfos seguidos en pista rápida. Si la lógica se vuelve a imponer -y vence el ruso Daniil Medvedev-, Alcaraz disputará la final el domingo con Jannik Sinner, una más, inédita en el desierto californiano.

Norrie parecía una prueba desafiante pero la superó con una suficiencia notable. El británico llegaba en fase ascendente, deshaciéndose del sexto cabeza del torneo, Alex de Miñaur, por un convincente doble 6-4. Sabe, además, lo que es ganarle al mejor jugador del circuito. Lo derrotó en la final de Río de Janeiro en 2023 y en su más reciente choque, en tercera ronda del Masters de París-Bercy en tres sets. Alcaraz cometió entonces 54 errores no forzados, que poco tienen que ver con el momento que atraviesa ahora el bicampeón de Roland Garros.

Pese al resultado, el partido fue vistoso y disputado. Norrie es un jugador incómodo, correoso, un zurdo que no se amilana en los intercambios desde el fondo de pista y que abre unos ángulos difíciles de defender con su derecha y el servicio. Su estrategia mantenía al murciano muy por detrás de la línea de fondo para restar y le obligaba a recorrer más pista que de costumbre para poder llegar a un ganador con cierta claridad.

Tuvo que esperar el español a que se abrieran fisuras en el juego del inglés, sin encontrar su ritmo de juego del todo, pero adaptándose al planteamiento para buscar por dónde hacer daño. Hizo buena la primera pelota de break que tuvo para ponerse 4-2 por delante, aunque Norrie reaccionó de inmediato con una ruptura en blanco sobre el saque de Alcaraz. No iba a ser una noche fácil.

Firme en el servicio, con un 86% de primeros dentro, mantuvo la disciplina para volver a poner al británico contra las cuerdas, con un derechazo cruzado en la bola de break que le abrió el camino para anotarse la primera manga por 6-3 en media hora. Alcaraz ha encontrado un mecanismo machacón y letal que convierte cada bola a media pista en un golpe ganador, reduciendo al mínimo su número de errores no forzados y con una sensación de superioridad perceptible, como un perfume intenso. Ganarle se antoja una proeza en estos momentos.

Norrie intentó la gesta. Se puso 2-0 y se defendió como gato panza arriba para anotarse el siguiente servicio y meter el 3-0 en el marcador en la segunda manga. El murciano no le dejó, con la urgencia del correcaminos en defensa y la precisión de un tasador de diamantes para dejar la bola en el sitio exacto. Sus dejadas han dejado de ser una apuesta arriesgada. Le entran todas o casi todas, incluso en los momentos delicados. Las ha convertido en rutina. Su virtuosismo está alcanzando unos niveles insólitos.

Tanto talento acabó por desmontar el espíritu combativo del británico nacido en Sudáfrica. De rozar el 3-0 se vio con 4-2 abajo y una montaña por escalar. Aún así, Samuel López, su entrenador, le exigía al murciano apretar aún más los dientes para derrotar a un jugador que considera "una roca".

Mientras, en sala de prensa, Medvedev hablaba sobre su buen momento de juego y sus opciones de cara a la siguiente ronda, sabedor de que le esperaba, casi con toda seguridad, el mal trago de enfrentarse de nuevo al español. Debe tener fresca en la memoria la paliza que le pegó en la final de 2023 y la derrota que le propinó al año siguiente, también en la final. El ruso sólo ha conseguido derrotarle en dos ocasiones, la última hace ya tres años.

Todos los caminos parecen llevar hacia una nueva final entre Alcaraz y Sinner. Sería la novena entre ambos, la que todo el mundo quiere ver en el árido y magnético valle de Coachella.

¿Hasta dónde puede llegar Carlos Alcaraz? Sólo él puede limitarse

¿Hasta dónde puede llegar Carlos Alcaraz? Sólo él puede limitarse

La nostalgia ganó el primer set; la naturaleza, el partido. Lo logrado por Djokovic en este Open de Australia, tras dos temporadas completas sin pisar una final ante el dominio de Sinner y Alcaraz, ha sido memorable, pero estaba condenado a un final amargo. Pudo con el italiano, asustó al español y recordó por qué es el más grande. De la Historia, no de la actualidad. Ése es Carlos.

En un partido normal para sus estándares, bastante espaciadas esas genialidades que ha convertido en rutina, Alcaraz ganó con solvencia al tenista perfecto que, incluso a los 38 años, sigue pareciendo diseñado por ordenador para jugar a esto. Una dejadita por aquí, tres golpes imposibles por allá, la calma que le ha dado la madurez cuando el serbio apretaba y el séptimo Grand Slam para casa antes de cumplir los 23 años. Ya los tiene todos. Es un sinsentido, una aberración histórica, un portento.

A la edad del murciano, Djokovic tenía dos grandes, igual que Federer. Nadal, el más precoz de los tres reyes, iba por seis. Nadie ha escrito un comienzo de su novela como este pero, aunque tenemos tendencia a recordar siempre el principio y el final, lo que define cualquier historia es lo que sucede entre medias. Antes de semifinales, un periodista con menos tacto que una madre cuando coges kilos preguntó a Novak cómo se sentía "persiguiendo" a Sinner y Alcaraz tras comenzar su carrera "persiguiendo" a Roger y Rafa. La elección del verbo molestó, con razón, al serbio, que clavó la respuesta: "Entre medias hubo 15 años en los que yo dominé los Grand Slam. Es importante tener perspectiva". Y tanto.

Esa es la fase de su carrera que ahora afronta un Carlos que ha zanjado en Melbourne la sobredimensionada polémica del adiós de Ferrero. Escuchamos a Samuel López decir a su pupilo: "Va a ir a saco", "disfruta del momento", "háblate, vamos, sé positivo". Ayudó, seguro, pero hay que poner en perspectiva la importancia de este tipo de consejos y recordar que esto es tenis, no baloncesto. Va de un tipo con una raqueta tomando decisiones milimétricas bajo presión durante horas. El 99% es suyo y la importancia de las frases para taza de su equipo es moderada. Federer tuvo ocho entrenadores durante su carrera. No le fue mal.

Si las lesiones le respetan, será Alcaraz y sólo Alcaraz quien decida hasta dónde quiere agigantar su leyenda. Su sentido lúdico de la vida será compatible con dominar el circuito durante unos años más, pero para llegar a los 24 Grand Slam y los 38 años que hoy luce Djokovic necesitará convertirse en un ciborg que viva por y para su legado, poniendo en pausa el resto de cosas que le hacen feliz. Si quiere, puede, pero quizás no le compense. El libro es suyo y va camino de escribir El Quijote. Lo acabe o no, las páginas que lleva serán recordadas siempre. Disfrutémoslo como él disfruta. Dure lo que dure.