Feliciano López: "Garbiñe es lo mejor que nos podía pasar"

Feliciano López: “Garbiñe es lo mejor que nos podía pasar”

En la sala de reuniones de ELMUNDO, donde cada día se interpretan y jerarquizan las noticias, conversan en la sobremesa del viernes el director y la codirectora del Mutua Madrid Open, que abre este lunes su vigesimocuarta edición. Él, Feliciano López (Toledo, 1981), cumple su octavo año como máximo responsable de la competición. Ella, Garbiñe Muguruza (Caracas, 1993), se estrena en un cargo de nuevo cuño. En el camino hacia la redacción del periódico les llega la noticia de la baja de Carlos Alcaraz, que ya se retiró por lesión del Conde del Godó tras ganar su primer partido. Será el segundo año consecutivo sin el mayor reclamo de un torneo que, no obstante, se encuentra plenamente consolidado.

Para saber más

Garbiñe Muguruza. Es una pena que Carlos no pueda acompañarnos en esta ocasión, más aún con la ilusión que nos hacía contar con él tras la ausencia del año pasado. No obstante, como hemos visto en Barcelona, su retirada responde a la necesidad de priorizar su recuperación. Le trasladamos todo nuestro apoyo. Aun así, el torneo sigue adelante y contará con un espectáculo deportivo de primer nivel.

Feliciano López. Los torneos como Madrid somos privilegiados, porque los jugadores tienen la obligación de disputar los Masters 1000. El problema es que hay cosas que nosotros no podemos controlar, como una lesión. Estas cosas pasan y van a seguir pasando.

Pregunta. ¿Hay un cierto vértigo a pocos días del inicio?

F.L. Las dos semanas previas al comienzo son bastante intensas. Hay muchas cosas que hacer. El montaje se empieza un mes antes. Luego, patrocinadores, firmas...

P. ¿Cómo ha sido su aterrizaje, Garbiñe?

G.M. Muy bueno. Es un torneo muy familiar. Conozco al staff de los años que he jugado. Me han recibido muy bien. Es fácil trabajar con Feliciano, nos conocemos desde hace muchos años. Me han dado una buena bienvenida.

P. Siempre hubo sintonía entre ustedes. Coincidieron incluso en alguna pretemporada.

F.L. Sí, cuando entrenabas con Conchi [Conchita Martínez] coincidimos un año en Marbella. Yo tengo 44 años. Aunque no seamos de la misma generación, hemos coincidido durante bastante tiempo en el circuito. Siempre hemos tenido afinidad y cuando surgió la opción de poder contar contigo, no sólo por mi parte sino por la de todo el equipo, tuvimos claro que era lo mejor, que era un lujo: una española, doble campeona del Grand Slam, en un torneo que siempre le ha encantado. Reúnes todos los requisitos. Garbiñe ha sido lo mejor que nos podía pasar.

P. Y también con la experiencia como directora de las WTA Finals...

G.M. Sí, en un torneo muy prestigioso pero de otras características, más pequeñito. Este es mucho más grande, mixto. Ya sabes, Feli, que te pido consejo constantemente, dado que llevas muchos años en el cargo.

P. A pesar de haber tenido algunas finales recientes fantásticas, como las dos protagonizadas por Aryna Sab alenka e Iga Swiatek, tal vez aún le falte impulso al torneo femenino.

G.M. Es posible. Hay buenas jugadoras españolas, como Paula Badosa, que se está recuperando, o Cristina Bucsa, pero esperemos que con el tiempo podamos situar a alguna top ten que alcance las últimas rondas y amplíe el interés de los aficionados.

P. ¿Qué es lo más difícil para los dos de ponerse a trabajar fuera de la pista?

F.L. Cuando estás en activo, supongo que estarás de acuerdo, Garbiñe, sólo piensas en jugar y en entrenar, estás en tu partido, en tu mundo, y no tienes ni idea de lo que hay detrás. Cuando pasas al otro lado, te das cuenta de muchas cosas. A veces los tenistas nos volvemos un poco egoístas sin querer. Ahora nos toca gestionar las expectativas de los jugadores, las peticiones. Ni tú ni yo, Garbiñe, hemos sido muy exigentes en ese sentido. El tenis va cambiando. Antes viajabas solo con tu entrenador y ahora un jugador te viene con seis personas. Todo eso repercute en el torneo. En 15 años ha cambiado todo muchísimo.

P. Tiene algo magnético el tenis. Ambos desarrollan también una labor como comentaristas.

G.M. Es un mundo bonito, aprender a observar y a trabajar en el tenis behind the scene.

F.L. Es el camino natural poder trabajar en la industria que conoces. Hay gente que tira por el coahing. Mi relación era muy buena con Gerard [Tsobanian, presidente y consejero delegado del torneo] y con Ion Tiriac [ex propietario del torneo] cuando aún jugaba. Fue un paso difícil, pero pensé que era el momento de subirme a ese tren porque me iba a ayudar a hacer la transición después del tenis.

P. Hablaba, Feliciano, de coaching. ¿Se ven a medio plazo entrenando?

G.M. A nivel individual, como entrenadora full time no, porque al final lo único que te falta es salir a jugar. La vida es tan absorbente como la que llevábamos antes. Quizás en un futuro, en la Billie Jean King o algo parecido, sí podría verme

F.L. Ha habido algún jugador que me ha tanteado en este tiempo...

P. ¿Quién? ¿Se puede saber?

F.L. No, no [risas]. Algún extranjero, pero ahora mismo mi vida familiar, entre este torneo, lo que hago en la tele, la Copa Davis... no me permite viajar ni involucrarme con un jugador ni siquiera part time. Me encanta la enseñanza, como con la academia que hemos abierto ahora en Madrid, pero me falta tiempo.

Feliciano López y Garbiñe Muguruza, codirectores del torneo de Madrid.

Feliciano López y Garbiñe Muguruza, codirectores del torneo de Madrid.MUNDO

P. ¿Qué se busca con la figura de una codirectora?

F.L. Es importante contar con gente que no sólo conozca bien el tenis sino que tenga cierta cercanía con las jugadoras, como es tu caso, Garbiñe, que te has retirado hace poco. Y ya vienes con experiencia en este tipo de tareas. No buscábamos lanzar un mensaje de igualdad, aunque sea el único torneo codirigido por una mujer y un hombre. Queríamos dar un paso más y ofrecer a los jugadores la mejor experiencia posible. He tenido la suerte durante estos años de haber sido jugador y como director es más fácil empatizar. Se trataba contigo, Garbiñe, de replicar esa figura en el circuito femenino, con alguien que cumple todos los requisitos. Los torneos por un lado y los jugadores por otros, a veces con intereses distintos. Una figura como ella o como yo es positiva y facilita el entendimiento.

P. ¿Qué recuerdos tienen del torneo en su etapa en activo?

F.L. Yo era un crío cuando Manolo Santana [primer director del torneo] me invitó a jugarlo por primera vez y es el torneo que me hizo darme cuenta de que podía competir con los mejores. Fue en 2002, en el Madrid Arena, y llevaba poco tiempo en el circuito. Perdí contra Andre Agassi, que fue el campeón. Aquel partido ante Agassi fue un punto de inflexión en mi carrera, entonces me di cuenta de que podía competir contra los mejores. Estaba la pista llena, nunca había vivido un ambiente así.

G.M. ¡Ay! Este torneo siempre se me resistió. Nunca pude llegar a la final ni a las semifinales. Sufría mucho. Creo que también era la autoexigencia que me ponía por jugar en casa. Con Carla Suárez disputé dos finales de dobles en un estadio donde no había nadie que no nos apoyara. Pensaba: 'tenemos aquí a 8.000 personas que están todas con nosotras'.

F.L. La manera de involucrarse del público de Madrid es especial. Aquella final de Rafa [Nadal] con Ljubicic [2005, victoria del español tras remontar dos sets], fue asombroso cómo le empujó la gente. La semifinal con Novak [Djokovic] en la Caja Mágica [2009, victoria de Nadal en el partido elegido como el mejor de la historia del torneo]. Diría que el público de aquí es más parecido al del sur de España, por mi experiencia allí en eliminatorias de Copa Davis.

G.M. En general el público español entiende de tenis. Sabe leer el momentum del partido, está familiarizado con el juego.

P. ¿Qué es lo más difícil de gestionar, Feliciano?

F.L. Sobre todo, algo que supongo que a ti también te pasará, Garbiñe, cuando existe el riesgo de que colisione la amistad con un jugador con un tenista con el rol de director del torneo. Tienes que saber poner un poco de freno: 'yo soy tu amigo, te aprecio, hemos compartido muchas cosas, pero ahora me tienes que ver con una persona con otra responsabilidad'. El tema de los wild cards es complejo, porque hay mucha gente que los merece. Desgraciadamente, no somos los dueños del torneo. Tú y yo, Garbiñe, somos españoles y nos gustaría que nuestro tenis siempre fuera el más beneficiado, como lo fue durante toda la época de Ion Tiriac. Ahora los dueños son otros y tienen unas obligaciones contractuales con clientes a los que representan. No obstante, tendremos tres españoles invitados en el cuadro masculino y otras tres españolas en el femenino.

P. ¿Qué echan de menos en el tenis en relación con la época en la que comenzaron a competir?

G.M.El circuito ha mejorado mucho en relación a como era antes, en todos los sentidos

F.L. Es mil veces mejor. Hace 20 años ibas a jugar un 250 en determinados sitios y decías: 'a este torneo le falta mucho'. Ahora eso no pasa. Antes había menos dinero y estaba todo menos profesionalizado.

P. Y en el terreno, digamos, sentimental.

F.L. Antes te relaccionaba más. No había plataformas ni redes sociales. Quedábamos los españoles en el lobby del hotel a las nueve de la noche y nos íbamos a cenar juntos. Eso ya no pasa. Son otros tiempos, se vive de otra manera y hay que aceptarlo así. Los jugadores tienen unas cosas que antes nosotros no teníamos, y su forma de ser, de pensar y de vivir es diferente.

P. Supongo que cuando empiece la competición será algo distinto, pero, ¿cómo es, Garbiñe, una jornada cotidiana en su nuevo desempeño?

R. Por la mañana nos reunimos con las novedades y hacemos un guion de cómo afrontar el día. Luego, durante el día se trata de comprobar que todo el estadio está tomando forma, y de que se hagan bien las cosas nuevas que se implementan. Ahora, a esperar que vayan llegando poco a poco más jugadores y cumplir también labores de protocolo, como darles la bienvenida.

P. ¿Ven en el horizonte algún jugador que pueda incorporarse al mano a mano que ahora mantienen Alcaraz y Sinner?

F.L. No. Creo que la distancia se está ampliando cada vez más entre ellos dos y el resto, como demuestran los torneos más recientes. Tenísticamente son buenísimos, al igual que física y mentalmente. Y además, con la voluntad de seguir mejorando. No veo a nadie listo para plantarles cara de verdad. El tenis es imprecedible, quién sabe si en un par de años surgirá alguien.

G.M. Soy de la misma opinión. No veo un competidor capaz ahora mismo de entrometerse en esa rivalidad. Habrá momentos puntuales en los que algún jugador podrá elevar su nivel y ellos no estarán al máximo. En el cuadro femenino, pese al dominio de Sabalenka, el circuito se encuentra más abierto.

El gen migrante que sostuvo el medallero español en París: de Jordan Díaz a los hermanos Dujshebaev

El gen migrante que sostuvo el medallero español en París: de Jordan Díaz a los hermanos Dujshebaev

Actualizado Lunes, 12 agosto 2024 - 23:11

Horas después de que Ayoub Ghadfa posara con su flamante medalla de plata en boxeo, los hermanos Dujshebaev, Alex y Dani, hacían retumbar el parquet del pabellón francés tras la conquista del bronce de la selección de balonmano, última conquista española en París. Metales con genética migrante, que se ha repetido en más de la mitad de esa cosecha final de 18 medallas. Concretamente, el 55,6% ha tenido participación de deportistas que nacieron en otro país o cuyos padres emigraron a España.

Los protagonistas: Cristina Bucsa (tenis), Emmanuel Reyes y Ghadfa (boxeo), Florian Trittel (vela), Juana Camilion (baloncesto 3x3), Lilau Valette y Alisa Ozhogina (natación artística), Marcus Cooper (piragüismo), Samuel Omorodion y Christian Mosquera (fútbol), Jordan Díaz (atletismo) y los citados hermanos Dujshebaev, Alex yDani (balonmano). Además, en tres de los cinco oros estaban presentes Jordan, Trittel, Omorodion y Mosquera.

Un decorado que no es nuevo. Se ha repetido en diferentes citas olímpicas. De hecho, Marcus Cooper Waltz ha sido, junto con Tamara Echegoyen, el abanderado de España. Nacido en Oxford, hijo de un británico y una alemana, y criado en Mallorca, este piragüista de nacionalidad española (se la otorgaron en 2015) ha conquistado tres medallas olímpicas con España: oro en Río 2016, plata en Tokio 2020 y bronce en París. El palista, de «sangre inglesa y corazón español», como él mismo asegura, ha sido el primer deportista nacido fuera de España en ser abanderado.

Deferr, Zabell y otros precedentes

Pero hay muchas historias más. Por ejemplo, la de Gervasio Deferr el gimnasta nacido en Premiá de Mar, hijo de migrantes argentinos que vinieron a España para escapar de la dictadura. Consiguió tres medallas olímpicas, dos de oro, en Sidney 2000 y Atenas 2004, y la plata de Pekín 2008.

Theresa Zabell hija de británicos y nacida en Reino Unido, emigró a Canarias a los pocos meses de nacer. Esta regatista alcanzó dos oros (Barcelona 1992 y Atlanta 1996), ambos en la clase 470. Fue la primera prueba de vela exclusivamente femenina.

Talant Dujshebaev, padre de Alex y Dani, nació en la ex república soviética de Kirgistán y fue elegido el segundo mejor jugador de balonmano del siglo XX. Ganó el oro en Barcelona 92 bajo el nombre de Equipo Unificado y, tras nacionalizarse español en 1995, se llegaría a colgar dos bronces: Atlanta 1996 y Sidney 2000.

Estas son algunas de las 35 historias de deportistas que, aunque podían haber peleado bajo otra bandera, decidieron hacerlo con España. Igual que Nina Zhivanevskaya, Serge Ibaka, Damián Quintero...

España cuenta con un total de 187 medallas, de las que más del 19% (36) tienen el sello de deportistas nacidos fuera del país. De ellas, 27 corresponden a deportes de equipo (baloncesto, balonmano, fútbol, hockey y waterpolo) y 160 a deportes individuales. De las obtenidas en éstos, los migrantes nacionalizados o hijos de migrantes que compiten para España en los Juegos Olímpicos han ganado 22 medallas, un 13,75% del total de los deportes individuales. La cita de Los Ángeles ya asoma en el horizonte y ese gen promete volver a ser importante.

Un Alcaraz con el depósito en la reserva

Un Alcaraz con el depósito en la reserva

Actualizado Domingo, 4 agosto 2024 - 21:22

A lo largo de toda la competición, Carlos Alcaraz ha ido justo de energía, condicionante que ha neutralizado gracias a su calidad y al plus que siempre ofrece disputar unos Juegos Olímpicos. Después de ganar dos títulos consecutivos del Grand Slam, sólo la circunstancia excepcional de un torneo que se disputa cada cuatro años y su gran afán competitivo le han permitido navegar hasta la orilla. Ha sabido manejarlo todo y no anduvo demasiado lejos

Hazte Premium desde 1€ el primer mes

Aprovecha esta oferta por tiempo limitado y accede a todo el contenido web

Si lo prefieres
<!--

¿Ya eres Premium? Inicia sesión

--> <!--

Cancela cuando quieras

-->

Justa recompensa para una pareja con gancho

Actualizado Domingo, 4 agosto 2024 - 19:57

Vi a Novak Djokovic más motivado que nunca por poner el broche de oro, valga el tópico en esta ocasión, a su colosal carrera tenística. Después de la contundente derrota sufrida en la final de Wimbledon, el serbio ha sabido renovar su propuesta, buscando incluso en ocasiones el saque-red, dado que sabía que Carlos Alcaraz era superior desde el fondo de la pista. Tal vez, y pese a todo lo que ya ha hecho con tan sólo 21 años, al español le llegó d

Hazte Premium desde 1€ el primer mes

Aprovecha esta oferta por tiempo limitado y accede a todo el contenido web

Si lo prefieres
<!--

¿Ya eres Premium? Inicia sesión

--> <!--

Cancela cuando quieras

-->

Sorribes y Bucsa, la pareja que se unió “a ultimísima hora”, se cuelga el bronce en los Juegos de París

Actualizado Domingo, 4 agosto 2024 - 13:31

Quedaba menos de una hora para que cerraran las inscripciones del Mutua Madrid Open del pasado mayo cuando Sara Sorribes recibió una llamada de su habitual compañera de dobles, la checa Marie Bouzkova. Sufría problemas físicos, no podía jugar. Sorribes, que ya entonces aspiraba a compaginar individuales y dobles en los Juegos Olímpicos de París vería cómo se le complicaba el camino. Tenía que jugar, necesitaba dominar la especialidad, disputar cada torneo. Pero no tenía pareja.

Y así empezó a buscar un reemplazo por las instalaciones de la Caja Mágica, en el gimnasio de los tenistas, en el comedor, por todos los lados. Hasta que se encontró a Ion Bucsa, olímpico por Moldavia en biatlón en Nagano 1998 y Salt Lake City 2002, y padre de Cristina Bucsa. "¿Cristina puede jugar el dobles?", le preguntó Sorribes, la respuesta fue afirmativa, se apuntaron "a ultimísima hora" y ganaron el torneo. A partir de ahí, ya se sabía: iban a ser la pareja española en los Juegos, tenían posibilidades de medalla.

Y este domingo lo confirmaron. Después de ganar a la pareja checa formada por Karolina Muchova y Linda Noskova por 6-2 y 6-2 se colgaron el bronce, la sexta medalla de España en estos Juegos Olímpicos. Si en las semifinales habían sido dominadas por Mirra Andreeva y Diana Shnaider, la dupla rusa, en la lucha por el bronce mandaron ellas. Con el juego desde el fondo de Sorribes y la velocidad de Bucsa en la red, completaron un partido en el que no hubo competencia. Desde el primer juego, break para las españolas, el dominio fue absoluto. El encuentro, de hecho, sólo duró una hora y 12 minutos, un suspiro. Al acabar escalaron a las gradas para abrazar a su familia y unirse a Anabel Medina, la capitana del equipo femenino, eufórica. Felicidad suya y felicidad para dos tenistas que han pasado dificultades.

La lesión de Sorribes, la Psicología de Bucsa


Sorribes, de 27 años, nacida en Vall d'Uixò, en Castellón, se rompió hace dos años el escafoides y estuvo seis meses sin jugar. Currante del tenis -y amante de la escritura-, llegó a caer más allá del Top 100 del ranking WTA, pero el sufrimiento le cambió la mentalidad. A partir de entonces, más profesional, cosechó sus mejores resultados, como unos octavos de final en Roland Garros, ascendió en la lista -este año fue decimoséptima- y enfiló el camino para estos Juegos Olímpicos, donde ha vivido un sueño. Fan de David Ferrer desde pequeña, estos días han compartido entrenamientos y comidas con él, capitán del equipo masculino español. Esa convivencia y el bronce han sido sus recompensas a tanto trabajo.

La misma recompensa que ha recibido Bucsa. Nacida hace 26 años en Chisinau, en Moldavia, cuando era un bebé sus padres se mudaron a Torrelavega, desde pequeña tuvo a su padre como entrenador raqueta en mano y en los torneos pequeños fue creciendo, fue creciendo hasta alcanzar, también este año el Top 20 del ranking WTA -fue decimonovena-. Estudiante de Psicología a distancia, una de las pocas deportistas que no tiene redes sociales, todavía está construyendo su camino, para lo que le ayudará el bronce.