La margarita de Arteta y la sombra del Real Madrid: “Ahora necesito descansar, ha sido un año muy largo”

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Cuando a las 14.00 horas, Mikel Arteta se subió a uno de los cuatro autobuses que iba a recorrer Islington para celebrar la victoria en la Premier League seguro que en su cabeza aún existían resquicios de lo que pudo ser y no fue. Detalles del partido, el presunto penalti no pitado sobre Madueke, por ejemplo, y otras situaciones que pudieron hacer que esta tarde, en el norte de Londres, se celebrasen dos títulos por parte del equipo masculino del Arsenal y no uno. "Tienes que dominar las emociones, pero sientes dolor. El deporte es esto, eso no quita el orgullo que siento por los jugadores", declaró poco después de perder la final en Budapest ante el PSG de Luis Enrique.

Porque el Arsenal perdió un título, pero no fue derrotado en ningún partido de esta Champions. Es la primera vez en la historia que un equipo termina la competición invicto y no se lleva el título. "Cuando vas a los penaltis, cualquier cosa puede pasar. Desafortunadamente, no fuimos suficientemente buenos para sacar el partido adelante y ganar la Champions League", expresó el técnico que se quedó como paralizado cuando Gabriel pateó el quinto lanzamiento a las nubes.

El central brasileño se intentó tapar la cara con la camiseta tras el fallo, pero no había tela que pudiera tapar su tristeza. Marquinhos, capitán del conjunto francés y compañero de selección, se fue disparado a abrazarle y a consolarle antes incluso de comenzar a celebrar con sus compañeros. "Cuando estás tan cerca ante un equipo como el PSG te quedas mal porque teníamos la oportunidad de hacer algo que nunca se ha hecho en la historia de este club", lamentó el técnico.

Gabriel, tras fallar el penalti ante Safonov.

Gabriel, tras fallar el penalti ante Safonov.Vadim GhirdaAP Photo/Vadim Ghirda

"Estamos hundidos", describió perfectamente Declan Rice, sin paños calientes, la situación que les había dejado esa tanda de penaltis. "Es un momento muy doloroso", secundó Martin Odegaard a su compañero en el medio campo. Muchos jugadores del Arsenal no pudieron contener las lágrimas sobre el césped del Puskas Arena de Budapest y no quisieron pararse en zona mixta porque había poco que decir.

Pese al cansancio, las caras en el desfile eran diferentes, claro. Hacía 22 años que no se ganaba la Premier League en el norte de Londres y "la temporada fue increíble en muchos sentidos, pese a que no se pudo conseguir el doblete", apostilló el centrocampista noruego que por la tarde se daba un baño de masas ante, aproximadamente, casi un millón de personas en un recorrido circular de unos nueve kilómetros.

Este Arsenal ha ido evolucionando desde la llegada de Mikel Arteta hace casi siete años hasta convertirse en una máquina perfecta que sólo ha concedido siete goles en esta Champions que ha finalizado con nueve porterías a cero. "Ante el PSG debes estar mentalizado todo el partido, seguro que la gente querría que jugáramos como el Bayern de Múnich, pero tienes que ser muy resiliente", expresó Rice sobre un partido que se les escapó en el único fallo defensivo en todo el partido, un penalti de Mosquera a Kvaratskhelia que pudo evitar el defensa español. "Ganamos y perdemos juntos", insistió no obstante el centrocampista gunner.

Desfile y futuro

Dentro de los mensajes de disfrutar del obligatorio festejo de este domingo: "Tenemos que celebrar la Premier con nuestros aficionados, se lo merecen", insistió Odegaard, había cierta sensación de oportunidad perdida. Tanto para hacer historia como club, tras perder la única final a la que se ha llegado hace justo 20 años, como competición. Un triunfo del Arsenal habría completado el triplete europeo: Champions, Europa League, que logró el Aston Villa de Unai Emery y la Conference League, que se llevó el Crystal Palace ante el Rayo Vallecano. "Esta temporada fue un viaje increíble. ¡Volveremos!", exclamó Rice.

Sin embargo, hubo una respuesta de Mikel Arteta que se puede interpretar en un sentido o en otro, especialmente desde que se han disparado los rumores de que podría ser el candidato al banquillo del Real Madrid del aspirante a la presidencia, Enrique Riquelme. "Ahora necesito descansar, ha sido un año muy largo", respondió el vasco a la pregunta sobre si continuará con un proyecto con el que lleva ya siete años, pese a que termina contrato en 2027. Lo lógico, ahora que el proyecto parece haber cuajado y no hay símbolos de desgaste, sería continuar. Pero en el fútbol todo puede pasar y cuando hay unas elecciones al club blanco, más aún. Qué le pregunten a Figo.

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Una carrera frente a una petrificación. La historia corrió del lado francés y, tras el fallo de Gabriel, sacudió a Luis Enrique y detuvo a Mikel Arteta. Pesó más el argumento del asturiano de repetir que la ilusión del vasco de ganar la primera. Pesó más el fútbol ofensivo del PSG: 75% de posesión, 21 disparos y 11 saques de esquina, frente a la muralla del Arsenal: 7 disparos, 3 paradas frente a 0 y sólo 285 pases. "Esto es aún más fuerte que el año pasado porque sabíamos antes del partido lo difícil que sería jugar contra el Arsenal", dijo el asturiano.

Lo fué. Se venía de lograr el primer título tras masacrar con cinco tantos a un Inter de Milan desdibujado. Y en Budapest había que remontar a un Arsenal que sólo había recibido seis goles en esta Champions. "La final fue muy difícil", expresó Luis Enrique. Y aburrida. Porque los británicos quitaron el alma al encuentro confiando en su poderío defensivo. "Han metido la ocasión que han tenido y han defendido el resto del partido. Nosotros no hemos cambiado el plan y al final hemos ganado", desgranó Fabián sobre lo que se encontraron tras verse por debajo en el marcador.

"Sólo quedaba pedirle a Dios que nos ayudara", pidió Pacho. Y debió de escuchar. Y es verdad que también lo merecieron. Porque Vitinha y Barcolá pudieron evitar hasta la prórroga, pero el balón no quiso entrar como tampoco en el disparo al poste de Kvaratskhelia. "Ha sido un gran final sobre todo a balón parado. Les deseo lo mejor porque es un gran equipo", añadió el central sudamericano pese a que fueron ellos los que consiguieron contrarrestar la principal arma de los gunners esta temporada. Han sido 29 goles, sin contar penaltis, 25 en Premier League y cuatro en Champions. Pero los defensas galos conocían perfectamente cómo proteger a Safonov.

No fue el ruso el parapenaltis que dio la Intercontinental al equipo francés ante el Flamengo de Luis Enrique. Cuatro detuvo en aquella tanda frente a ninguno en esta. Sólo tuvo que acompañar con la mirada los lanzamientos de Eze y Gabriel. De hecho, como si su sangre fuera de hielo, no mostró el guardameta la alegría de sus compañeros tras el fallo del central brasileño. Comedido incluso hasta en el podio de los ganadores.

Allí quien retrajo su protagonismo que no su alegría fue Luis Enrique. En un tercer plano se colocó cuando Marquinhos elevó la orejona al cielo. "Hemos demostrado que lo deseábamos de verdad desde el primer día de esta temporada. El entrenador dijo que es aún más difícil ganar dos veces", declaró el capitán brasileño, que terminaría con la copa por sombrero. Sorprendió que el segundo que levantó la orejona no fue un jugador, tampoco un técnico, sino un Al Khelaifi que ha dado con la tecla con el técnico asturiano.

"Esto como que sólo se lo he visto hacer al Madrid no tengo ni idea de cómo va. La primera fue histórica, la segunda lo va a ser más, el PSG necesitaba meterse en el grupo de los mejores equipos, ahora estamos ahí", expresó un entrenador que logra su tercera orejona y empata con Zidane, Guardiola y Bob Paisley. Es la segunda consecutiva para él y para el club, una hazaña que sólo ha conseguido el equipo blanco desde que la Copa de Europa mutó en Champions League.

Quieren más

Si alguien piensa que la obra del asturiano en el PSG termina aquí, está muy equivocado. "Estos jugadores son diferentes, los tengo que parar de entrenar y siguen, cuando alguien disfruta de lo que hace no tiene mérito. Para mí, este equipo va a competir el año que viene seguro", desveló el entrenador y luego le secundó uno de los jóvenes a los que él le dio la alternativa. "Esto no ha terminado. La segunda ya está aquí, vamos a seguir trabajando. ¡Vamos a ganar la tercera Champions!, gritó Doué, uno de los más desatados en las celebraciones del equipo francés.

Conseguido el objetivo, la vista se desviaba a las celebraciones, que resultaron un auténtico caos el año pasado. Tanto Marquinhos como el propio PSG en sus redes sociales han pedido "tranquilidad" a sus aficionados a la hora de celebrar este histórico título. Pero no dio tiempo y en París, al cierre de esta edición, ya se habían producidos varios altercados y decenas de arrestos. "Una nueva estrella brilla sobre París! Bravo al PSG que hace soñar a toda Europa. Francia está orgullosa", escribió el presidente francés, Emmanuelle Macron en sus redes. Siempre que esa estrella no caiga sobre las calles de la capital de su país.

El PSG aplica la pena máxima al Arsenal y conquista su segunda Champions consecutiva

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Han pasado las mejores estrellas, se han gastado cientos de millones y han desfilado una enorme cantidad de entrenadores. Hasta que el PSG ha decidido contratar no a un entrenador sino a un artista. Luis Enrique ha dibujado una obra de arte utilizando una técnica vanguardista. Nadie escatima esfuerzos. Nadie. Y una vez arriba, el lienzo es de los futbolistas. Su primer cuadro fue puro surrealismo, un sueño. Éste ha sido más minimalista, pero el resultado ha sido el mismo. En los penaltis, sí, pero la orejona se queda en París. [Narración y estadísticas, 1-1]

Ni en los mejores sueños de Al Khelaifi, en el palco junto a Ceferin, habría estado el encontrar a un técnico que no sólo te ha dado títulos, sino que te ha llevado a otra dimensión futbolística. Lo hizo, además, cuando se libró del lastre de Mbappé. Dos Champions después, en una discusión imaginaria, Luis Enrique siempre tuvo razón.

Y eso que la final de la Champions League saltó por los aires en el minuto 5. En la jugada más tonta, un despeje y un rebote, ante el jugador más listo de la clase. Kai Havertz recogió ese balón perdido para enfilar a Safonov tras una carrera de 40 metros en solitario. La reventó a su escuadra y se colocó el duelo donde nunca hubiera soñado el ordenador de Arteta. En ese mundo de estadísticas, que te dice que al Arsenal sólo le han remontado un partido en toda la temporada, tuvo que intentar desenvolverse el PSG.

Los jugadores del Arsenal celebran el tanto de Havertz.

Los jugadores del Arsenal celebran el tanto de Havertz.Armin DurgutAP Photo/Armin Durgut

Los franceses decidieron monopolizar el esférico, pero la libertad de sus movimientos estaba más que estudiada por la doble línea de cinco muy junta que colocó Arteta para defender su ventaja. Hablábamos de hormigón armado, habría que añadir también trincheras y ayudas constantes. Ergo, la final dependía de inspiraciones individuales más que de movimientos de balón, pese a que Vitinha fue el que más intentó que el esférico circulara de lado a lado para intentar encontrar una grieta en esa argamasa gunner.

Lo increíble es que, la más clara de la primera mitad, volvió a corresponder al punta alemán del Arsenal. Tras una preciosa pared con Odegaard por el perfil izquierdo, el delantero vio de nuevo a Safonov en su mirilla, pero cuando disparó, apareció Marquinhos como una exhalación para dar aire al PSG y esperanza a los aficionados al fútbol. Una ventaja de dos goles a la mejor defensa de Europa, apenas 6 encajados en 14 partidos, provocaría un colapso en las esperanzas francesas. Encima sería poco antes del descanso, doble golpe moral salvado.

De los franceses a nivel ofensivo poco que decir en 45 minutos pese a ser el equipo más goleador del torneo con 44 tantos. Una internada de Nuno Mendes que terminó con un cabezazo fuera de Fabián quizás fue lo más peligroso. Hubiera sido más si el español hubiera permitido el remate a Kvaratskhelia, mejor colocado en la acción. El único tiro a puerta también perteneció a Fabián, pero fue muy lejano y escorado y, pese a los problemas de Raya para atajarlo, pocas opciones tenía de ser el empate del encuentro.

Luis Enrique debía virar la final del cemento al talento. El que tienen sus jugadores de ataque y a los que el balón les llegaba siempre con el Arsenal muy bien plantado. Así que, lo importante era mayor velocidad de balón y jugar al primer toque. Ese momento llegó en el 64 y lo protagonizaron los dos delanteros más talentosos. Una pared entre Kvaratskhelia y Dembélé terminó con el derribo del georgiano por Mosquera dentro del área. Penalti y el técnico asturiano reclamó con sentido una segunda amarilla que Siebert no concedió. Marcó el mosquito y el partido volvió a empezar con sólo media hora por jugarse.

Demebele celebra su tanto de penalti.

Demebele celebra su tanto de penalti.Armin DurgutAP Photo/Armin Durgut

Ahora Arteta debía decidir qué partido jugar, porque Luis Enrique iba a seguir empujando hacia Raya, como demostró Kvaratskhelia poco después con una contra estrellada en el poste. Y el vasco respondió metiendo a Gyokeres para lanzar un mensaje a los suyos de que sólo defendiendo no se gana una final de Champions. Los londinenses mostraron algo más de intención, poca, y se fueron medianamente contentos a la prórroga, porque Vitinha les perdonó a un minuto del final del encuentro y Barcolá en el añadido.

Prórroga soporífera

El Arsenal agotó los cambios al inicio de la prórroga. Arriesgado, pero efectivo para un equipo que ha estado exprimiéndose hasta casi el final de temporada cuando consiguió abrochar la Premier. Con ellos también mudó la iniciativa ante un PSG al que se vio algo cansado y, por momento, partido. Parte de culpa la tuvo Madueke, eléctrico y retando a Nuno en cada carrera. Le ganó una que pudo ser penalti, pero Siebert prefirió dejarlo pasar. Poco dejó la primera parte de la prórroga salvo el susto de Hincapié, cuando su equipo no tenía cambios.

Sorprendió que en la segunda casi ninguno lo intentara. Descaradamente, ambos equipos se encaminaron a los penaltis salvo por algún error del rival que nunca llegó. En la pena máxima Raya pudo ser el héroe al devolver la esperanza a los británicos tras el fallo de Eze, pero Gabriel lanzó a las nubes el quinto y definitivo y cerró la posibilidad de hacer historia. De la forma más cruel. Pena máxima para los británicos y gloria a Luis Enrique y al PSG.

Declan Rice, el “faro” del Arsenal para Arteta: 2.136 pases, 120 millones de valor y ‘fichado’ por Wenger cuando era juvenil

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Es el faro la primera señal de esperanza para los marineros. La luz que te guía hacia tierra firme. Mikel Arteta considera que Declan Rice (Londres, 1999) es eso en el Arsenal y así le llama. Como si fuera poco. «Nunca había oído eso antes, pero él suele decir cosas que nunca se oirían, así que fue algo muy especial», expresó el centrocampista británico en una entrevista a la UEFA.

Rice es el futbolista inglés más caro de la historia: 120 millones de euros pagó el Arsenal al West Ham en 2023, dos millones más que los que costó Jack Grealish al Manchester City. Es el más valorado de los gunners junto a Saka.

El entrenador vasco insistió en la contratación de centrocampista internacional cuando militaba, en 2023, en el West Ham para que el Arsenal se agarrara a él en días de tormenta. Declan Rice siempre cumple, brega y aporta.

Lidera las estadísticas del Arsenal en pases completados: 2.136. Pero su verdadero talento aparece con en el balón parado, el gran arma del Arsenal. Porque sus botas están detrás de casi todas las faltas y córneres lanzados por equipo británico. Es el jugador más activo en esta especialidad, que ha otorgado grandes beneficios a una plantilla que esta temporada ha batido el récord de la Premier en goles a balón parado: una veintena, 16 de ellos de córner. Gabriel, con cuatro tantos, es el mejor rematador de los lanzamientos del internacional inglés.

Rice llega al último escalón de la Champìons League con un déficit en finales, que no en títulos. El británico ha conseguido una Conference y una Community Shield, ambas en 2023, con el West Ham, y la reciente liga con el Arsenal. No obstante, ha perdidola final de la Copa de la Liga con los gunners y dos finales de la Eurocopa con Inglaterra, selección a la que se mudó en 2019 después de haber jugado en todas las categorías inferiores con la de Irlanda por ascendencia de sus abuelos paternos. Una victoria en Budapest le igualaría las emociones en estos partidos a vida o muerte.

"De niño, crecías viendo las noches de la Champions League, la fase de grupos, las eliminatorias, la final... Y luego, al darte cuenta de que estabas a punto de llegar a ella, mirabas el reloj: cinco minutos para el final, dos... y por fin oías el silbato. De repente, todo se desbordaba: alivio, pura felicidad, pura emoción. Fue una sensación que recordaré siempre", rememora Rice el pitido del árbitro Daniel Siebert, en el Emirates, en la ida de la semifinal con el Atlético de Madrid.

Sueño de niño

Ahora será Rice el que disfrute en Budapest de ese sueño que tuvo de niño. El que tendrá que enfrentarse a uno de los mejores centros del campo del mundo y a una línea delantera que ahoga en la zona de la salida del balón en la que normalmente baja Rice a construir. "No puedes saber antes del partido si vas a jugar bien o no. Es una incógnita. Pero lo que sí puedes controlar es cómo empiezas, cuánta confianza puedes generar en ti mismo", apuntó el británico sobre este duelo final.

El futbolista al que llaman El caballo, por su enorme despliegue, deberá galopar mucho y demostrar por qué Arsene Wenger, mítico entrenador gunner, se quedó fascinado con su juego cuando le vio 20 minutos siendo juvenil. Tiene la mejor oportunidad de reivindicarse de la historia del club británico, la de lograr el título que se les escapó al Arsenal de entre los dedos en 2006 ante el Barcelona. Qué mejor que lograrlo justo 20 años después.

Vitinha, el mejor alumno de Luis Enrique: le apodan GPS y le descartaron en Portugal por su físico

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Se estima que sólo entre el 2% y el 5% del alumnado tiene altas capacidades. Sin lugar a dudas, Vitor Machado (Faro, 2000), Vitinha, está en ese porcentaje en el equipo de Luis Enrique. No es que aprenda conceptos un 70% más rápido, como hacen este tipo de alumnos, es que su desempeño en el campo proyecta al modelo de equipo que ha construido el técnico español en el PSG.

Vitinha es el delegado de clase del tutor asturiano dentro del césped. Un arqueo de cejas suyo marca el tempo de la presión y el repliegue de un equipo, el PSG, que ha vuelto a coger velocidad de crucero en la parte importante de la temporada.

Es tanta la sintonía entre maestro y alumno que ambos lanzan los mismos mensajes sobre la ausencia de Mbappé, un elemento discordante en una orquesta que necesita estar afinada en la misma nota. "Mi equipo será mejor la próxima temporada", lanzó Luis Enrique y poco después reiteró Vitinha: "Como equipo, somos mejores". Además, el centrocampista portugués añadió: "Es muy difícil en el fútbol actual que uno, dos o tres jugadores no corran, que no ayuden en defensa. Esa es la diferencia con el PSG actual".

Vitinha es la piedra angular de un PSG que esta noche busca su segundon título de la Champions consecutivo. Es su jugador más valioso, 110 millones de euros, según Transfermarkt, a la par con Joao Neves, y el que se ha echado el equipo a las espaldas en los 11 de los 13 títulos que ha ganado con el conjunto parisino desde su llegada, en 2022, del Oporto. Su papel creció cuando llegó Luis Enrique, en 2023, y le entregó la batuta del equipo. En ese primer curso coincidió Mbappé, el fránces fue la estrella, pero el luso se convirtió en el líder silencioso.

Con los 11 jugadores del PSG en el mismo barco, el desempeño del portugués mejoró sustancialmente en las dos partes del campo. A nivel de distribución es el jugador que más pases realiza por partido del equipo francés, con 94,2, y el que más balones largos y cortos juega con gran precisión en cada encuentro, seis y 82,7, respectivamente.

A nivel defensivo es el centrocampista que más balones corta por duelo, 0,9, y el cuarto de toda la plantilla del PSG. Lógicamente, el compromiso de los jugadores del conjunto parisino con el esfuerzo en defensa ayuda a la labor de un jugador que ahora, con el grupo más compacto, ya no debe corregir tantos espacios en una parcela, el mediocampo, que puede hacerse interminable si hay dejación de funciones de otros compañeros de la plantilla.

Descartado en Portugal

En Oporto le llamaban el GPS porque sabe exactamente los espacios por los que transitar y hacer daño. Sin embargo, en su país no creyeron en él cuando era niño debido a su físico: bajo y muy delgado. No obstante, eso le ayudó a desarrollar una mayor inteligencia táctica y capacidad técnica. Es lógico pues el enamoramiento de su entrenador hacia su mejor alumno. "Es uno de los mejores centrocampistas del mundo para controlar un partido", dice Luis Enrique.

Hoy, en Budapest, el PSG lo va a necesitar en plenas capacidades. Pese a que a nivel individual ha aportado siete tantos y 10 asistencias, de él depende la labor coral del equipo francés. El nuevo fútbol de Luis Enrique es el que siempre anheló Vitinha desde su Faro natal. Ahora lo tiene y, de nuevo, se encuentra en el mejor escenario para mostrarlo.

Luis Enrique y Arteta, la historia para PSG y Arsenal se escribe en Budapest: "El trabajo está hecho"

Luis Enrique y Arteta, la historia para PSG y Arsenal se escribe en Budapest: “El trabajo está hecho”

Ocurra lo que ocurra esta noche en Budapest, alguien hará historia. Lógicamente, Mikel Arteta tiene en su mano ser recordado para siempre en el imaginario del Arsenal como el primer entrenador que consiguió ganar la Champions. Luis Enrique, por su parte, entraría en el selecto club de nueve técnicos que encadenaron dos consecutivas -desde el Olimpo les mira a todos ellos Zinedine Zidane con tres- y metería al PSG como único equipo junto al Real Madrid que ha logrado levantar la orejona dos veces seguidas desde que la Copa de Europa mutó a la actual Champions.

En las comparecencias previas al gran duelo, ambos entrenadores han rebosado confianza y han lanzado mensajes contundentes respecto a sus posibilidades. "Somos los campeones", recordaba Luis Enrique, que hablaba poco antes de las cuatro de la tarde. Casi tres horas después, le respondía Arteta: "Son los campeones y estamos para quitarles ese privilegio".

Un privilegio que se dirime, hoy, en el Puskas Arena. Es la primera vez que se decide un título de la máxima competición de clubes en Hungría. "Me gusta, ya he jugado aquí con la selección", valoraba Bukayo Saka, quien fue uno de los dos jugadores que acompañaron al técnico gunner en la rueda de prensa previa al encuentro.

Quizás sea el británico el primero en conseguir el trofeo que se le escapó antes a otros grandes jugadores gunners como Henry o Robert Pires. "Si están en esa final es porque la merecen", apuntó el centrocampista francés después de participar en el Trofeo de Leyendas que se llevó su equipo, capitaneado por Iván Rakitic.

Quien sería la verdadera leyenda del conjunto británico es un Mikel Arteta que dice que sólo "ve felicidad", porque "todo el mundo quiere ser parte de ello". De hecho, todos están disponibles salvo Ben White. Él, como capitán del barco, sería el principal responsable de conseguir lo que se le escurrió a su equipo hace 20 años en Roma. Una expulsión temprana de Lehman hizo imposible el milagro ante el Barcelona de Ronaldinho y Frank Rijkaard. "Es la oportunidad de ganarse el momento. Escribir un nuevo capítulo en la historia de este gran club", lanzaba el entrenador vasco.

Por el otro lado aparece la figura de Luis Enrique, una "referencia" para Arteta desde jugador. El asturiano ya lleva dos Champions League separadas por 10 años, una con el Barça en 2015 y la última edición con el PSG del que dice el vasco que trasluce "su huella". Lo cierto es que, de conseguir este segundo título consecutivo, se metería en una nómina en el que hay nueve técnicos: Arrigo Sacchi (1989, 1990), que lo hizo con el Milán; Brian Clough (1979, 1980), con el Nottingham Forrest; o Helenio Herrera (1964, 1965), con el Inter de Milan, entre otros, que lo lograron antes. "Es muy poderoso ganar la primera, pero es más grande ganar la segunda seguida", apuntó el técnico asturiano.

Luis Enrique mostró la confianza del que sabe que ha construido al mejor equipo a nivel ofensivo de esta Champions, con 44 tantos a favor. Pero hoy se enfrenta a la mejor defensa del torneo, sólo seis tantos en 14 partidos. "Somos equipos que se parecen, porque nosotros también defendemos bien, pero que han seguido caminos diferentes", expresó igualmente.

Con todos disponibles, incluido Achraf Hakimi, que venía aquejado de unas molestias, Luis Enrique confía plenamente en su equipo más allá de dejar o no un legado. "La motivación no es la historia, que ya la hicimos el año pasado, sólo queremos seguir siendo el mejor equipo de Europa y del mundo", recordó el técnico, pese a que perdieron la final del Mundial de Clubes frente al Chelsea.

Normalidad

Dijo Mikel Arteta que no haría nada especial ayer noche más allá de cenar con el equipo y vivir con normalidad uno de los partidos más importantes en la historia del club y en la suya propia. "El trabajo está hecho", contó. Pero Luis Enrique sabe que todo cambia cuando se consigue el anhelo de un club. Él ya lo ha vivido en París y quiere repetirlo esta tarde en Budapest.

Daniel Siebert, el árbitro del que tanto se quejó el Atlético de Madrid por su actuación en la vuelta de semifinales, será el juez de la contienda. Cuando pite el final, su silbato determinará qué historia se escribe en esta edición de la Champions League. Si la del aspirante, que quiere derrocar al campeón para conseguir su primera corona, o la del campeón que, con un equipo joven, ha conseguido mantener el hambre para seguir queriendo más y más. Seguro que ninguno imaginó cuando vestía la camiseta azulgrana que estarían luchando por hacer historia en Europa.

Luis Enrique, ante el reto de repetir título: “Es poderosa la motivación de ganar la primera Champions, pero mucho más ganar la segunda”

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Todos los entrenadores mundiales siguen viendo a Zinedine Zidane en la cúspide de la pirámide. El francés es el único que ha logrado ganar la Champions tres veces seguidas. No es el que más tiene que es Carlo Ancelotti, cinco, pero sí el que se despega de los técnicos que la han logrado de manera consecutiva.

Si Luis Enrique vence en Budapest, además de lograr su tercera orejona tras la que obtuvo con el Barça en 2015, entra en un club selecto en el que hay nueve técnicos como Arrigo Sacchi (1989, 1990) que lo hizo con el Milán, Brian Clough (1979, 1980), con el Nottingham Forrest o Helenio Herrera (1964, 1965), con el Inter de Milan, entre otros, que lo lograron antes. "Es muy poderoso ganar la primera, pero es más grande ganar la segunda seguida", ha apuntado el técnico asturiano.

Luis Enrique ha mostrado la confianza del que sabe que ha mostrado al mejor equipo a nivel ofensivo de esta Champions. Pero el sábado se enfrenta a la mejor defensa del torneo. "Somos equipos que se parecen, porque nosotros también defendemos bien, pero que han seguido caminos diferentes", ha expresado.

Con todos disponibles, incluido Achraf Hakimi, que venia aquejado de unas molestias, Luis Enrique se ha mostrado muy confiado en su equipo. "La motivación no es la historia, que ya la hicimos el año pasado, sólo queremos seguir siendo el mejor equipo de europa y del mundo", ha recordado el técnico pese a que perdieron la final del Mundial de Clubes frente al Chelsea.

Igualmente, no quiere el asturiano perderse en los halagos que le puedan hacer sus rivales o la prensa, quiere mantenerse lejos de ese "ruido" que genera un PSG del que, dice, le brinda las mejores herramientas para afrontar retos tan importantes como los que está consiguiendo con el conjunto francés, 11 títulos en tres años.

Líderes en ataque y defensa

Dos de esas herramientas, han acompañado al técnico en la comparecencia previa al gran partido. Uno de ellos, Ousmane Demebele, reciente balón de oro, le ha calificado como "uno de los mejores técnicos que ha tenido en su carrera". "Es de los que más me ha hecho progresar", ha explicado.

Para el asturiano también ha habido halagos del capitán del PSG. Marquinhos dice que casi todo lo que ha probado en el terreno de juego ha funcionado. "Es un técnico de un nivel muy alto y esperemos que siga mucho tiempo", ha pedido el central brasileño.

Si hay una cosa que le ha alabado al entrenador es la capacidad que ha tenido de poner a trabajar al equipo en torno a la misma idea, tanto atacantes como defensores. "Tenemos jugadores que saben hacer de todo", ha apuntado el defensa.

De Luis Enrique o Arteta a Unai Emery, España domina Europa: “Estamos en la pole y queremos mantenernos”

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La imagen de Unay Emery subido a hombros del Dibu Martínez después de ganar su quinta Europa League en Leipzig es la metáfora perfecta del lugar en el que se encuentran los técnicos españoles en Europa. Pero antes de él, de Arteta, de Luis Enrique, de Íñigo Pérez, que no pudo culminar la gesta en Leipzig, o de Pere Romeu que le ganó la partida a Jonathan Giráldez... 70 años antes, de hecho, un entrenador español triunfaba por primera vez en el viejo continente. Se trataba de un teniente coronel que en 1956 ganó la primera Copa de Europa con el Real Madrid, el primer título continental de un club español. José Villalonga no sólo triunfó con el equipo blanco sino que también fue el artífice del primer entorchado de la selección española: la Eurocopa de 1964.

Villalonga fue el precursor de una escuela de entrenadores, la española, que ha conseguido un hito sin precedentes en el mundo del fútbol a nivel de clubes: seis de los ocho técnicos que han llegado al último escalón de los torneos UEFA son españoles. El vasco derrotó al Friburgo para seguir haciendo historia en la Europa League. Dos de ellos, Luis Enrique y Mikel Arteta, se enfrentarán en la Champions League masculina. Íñigo Pérez rozó el milagro en la Conference League ante un Crystal Palace que quintuplica el presupuesto del Rayo. Y Romeu masacró a Giráldez, entrenador del Olympique de Lyon, con un Barcelona de récord en la Champions femenina.

"Nos pone muy contentos, es el reflejo de un trabajo de hace muchos años en la formación que repercute también en el talento del futbolista", explica a EL MUNDO David Gutiérrez, director de la escuela de entrenadores de la RFEF. Un organismo del que han salido otras grandes figuras como Pep Guardiola o, más recientemente, Xabi Alonso, recientemente elegido como nuevo técnico del Chelsea, además de los otros finalistas europeos.

Entre los seis técnicos finalistas no hay un mismo esquema. Los estilos son diferentes, pero Gutiérrez expone un elemento común para todo el que haya salido de la escuela de la RFEF. "En nuestro caso, el juego colectivo y el entendimiento del juego es lo que nos ayuda al éxito frente a otros países con características más fuertes, más físicos y más rápidos", expone el director.

Luis Enrique, en un entrenamiento con el PSG.

Luis Enrique, en un entrenamiento con el PSG.Matthias SchraderAP

Es evidente que la solidez defensiva y el balón parado son los puntos fuertes de un Arsenal ante un PSG que contrapone la presión alta y la creatividad desde todas las líneas. El uso de las bandas del Rayo y su intensidad, son seña de identidad de Íñigo Pérez. "Anticipar situaciones de juego nos hace diferentes", aglutina Gutiérrez sobre el entrenador español.

Según Gutiérrez, la serie Eurocopa-Mundial-Eurocopa de 2008 a 2012 atrajo las miradas mundiales hacia los banquillos y la formación españolas. "Formamos para que entiendan todas las situaciones del juego, por eso hay perfiles diferentes", comienza el director de la escuela para hablar de "principio adaptabilidad".

El país de la formación

Un puesto del que España no quiere bajarse. "Estamos en la pole y queremos mantenernos", apunta Gutiérrez. Por ello, a la metodología española se han añadido innovaciones técnicas y aprendizaje constante con viajes y visitas a otros países para seguir creciendo a nivel formativo. "En UEFA nos conocen como el país de la formación", revela el director.

Esta preponderancia del estilo español, mayormente representada por los equipos de LaLiga, ha brindado a nuestro país una quinta plaza en Champions, privilegio que sólo tiene la Premier League. Una liga, por cierto, que tenía a cinco técnicos españoles, cuatro de ellos como principales: Guardiola (Manchester City) y Arteta (Arsenal), que se jugaron la Premier, Emery (Aston Villa) y Andoni Iraola (Bournemouth). Recientemente llegó Paco Jémez como asistente en el West Ham de Nuno.

El fútbol femenino también coronó a dos españoles en la Champions femenina que se disputó en Oslo. Ambos campeones con el FC Barcelona. Romeu, el actual, y Giráldez, que no pudo conseguir el título que se le escapó cuando estaba en el banquillo blaugrana. El fútbol español está en la cima de Europa gracias a "estar a la última, pero con su propio sello".

Antony Gordon, un fan de Mourinho para reforzar el ataque del Barça

Antony Gordon, un fan de Mourinho para reforzar el ataque del Barça

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Anthony Gordon (Liverpool, 2001) se ha convertido en la gran sorpresa de este mercado de fichajes. Más que por su calidad como jugador, por la inusitada celeridad con la que el Barça ha pactado su llegada. Este delantero, quien se declara sin tapujos fan de Mourinho y que se mueve ahora por todo el frente del ataque, pese a iniciar su carrera como extremo izquierdo, estaba hace no tanto en la agenda de varios equipos europeos. Incluso, del Bayern de Múnich.

Con todo, se incorporará a las filas de un club que le pagará al Newcastle 70 millones de euros fijos a los que se les pueden sumar hasta 10 más si se cumplen una serie de variables. La negociación llevada a cabo para cerrar la operación por Deco, el actual director deportivo azulgrana, ha sido inesperadamente rápida. Tal vez, por la proximidad de un Mundial que el punta disputará con la selección inglesa y en el que su valor podría haberse disparado aún más.

Formado en las categorías inferiores de un Everton al que se incorporó tras ser descartado por el Liverpool cuando tenía 11 años, su estreno en la élite llegó en diciembre de 2017, en un duelo de la Europa League en el que los Toffees vencieron a domicilio al Apollon Limassol chipriota (0-3) y en el que estuvo sobre el césped con el ahora rojiblanco Ademola Lookman.

Tras un encontronazo con radicales del Everton, tensó la cuerda para marcharse al Newcastle en el mercado de invierno de la campaña 2022-23 a cambio de unos 46 millones de euros a los que se les podían sumar alrededor de seis más en variables. Con las Urracas, precisamente, mejoró mucho en una faceta anotadora que brilló en gran parte por su ausencia en el primer equipo del Everton. No en vano, deja el equipo tras anotar 39 goles y repartir 28 asistencias en 152 partidos.

El pasado curso sus números en la Champions fueron más que destacables. En la máxima competición europea, de la que el Newcastle fue apeado precisamente por el Barça en los octavos de final tras empatar en Inglaterra (1-1) e imponerse por 7-2 en casa, después de que su cruce en el primer partido de la liguilla se saldara con victoria azulgrana por 1-2, Gordon fue capaz de marcar un total de 10 goles en 12 partidos. El primero, curiosamente, ante el que será su nuevo equipo, si bien su víctima preferida fue un Qarabag al que le endosó cuatro tantos en la ida de la ronda previa a las eliminatorias.

Delantero presionante

Su perfil combativo, que le lleva a vaciarse presionando a la defensa rival, seguro, será muy del agrado de Flick. Lo curioso, con todo, es que este rápido y habilidoso delantero no lo ha dudado ni un momento a la hora de declarar abiertamente su admiración por un entrenador que no cuenta precisamente con mucho cariño por parte de la afición azulgrana, pese a su paso por el club: José Mourinho. "Me dijo 'Eres increíble', y eso es un gran elogio para mí, porque de niño era mi entrenador favorito", confesó tras el duelo con el Benfica en el que su equipo venció por 3-0 y en el que marcó un gol y dio una asistencia.

Los accionistas del Sevilla dan por "rota" la negociación con Sergio Ramos para la venta del club ante un "giro inesperado inaceptable"

Los accionistas del Sevilla dan por “rota” la negociación con Sergio Ramos para la venta del club ante un “giro inesperado inaceptable”

Actualizado

Las familias que detentan la mayoría accionarial del Sevilla han dado este miércoles por "rota" la negociación con Sergio Ramos y el fondo de inversión argentino Five Eleven Capital para la compraventa del club debido, según argumentan, a una "rebaja sustancial" de la oferta inicial, sobre la que existía un preacuerdo, y a la "insolvencia" de la parte compradora.

Fuentes de la negociación informaron de que este "giro inesperado" de la situación se produjo en la reunión celebrada en la mañana de este miércoles en un hotel sevillano, cuando Sergio Ramos y el abogado Julio Senn "retiraron la oferta que había recibido hace varios meses el plácet de los vendedores" para reformular la operación hasta convertirla en "inaceptable", según los actuales accionistas mayoritarios.

"Se habían comprometido a comprar 80.000 acciones, pero ahora querían adquirir unas 30.000 e ir ellos solos a la ampliación de capital, con lo que se harían con el control del club con un desembolso mínimo", indicaron las fuentes.

En términos económicos, las partes habían acordado la compraventa del Sevilla en unos 450 millones de euros menos la deuda neta -cifrada en unos 90 millones-, pero el giro radical de los términos reducía la inversión a "unos 100", que ya no correrían, según las fuentes, a cargo de Five Eleven Capital, sino de una familia originaria de Monterrey (México).

En esta ciudad Sergio Ramos se desempeñó como futbolista profesional entre febrero y diciembre del pasado. Así las cosas, los actuales propietarios del Sevilla han dado por "rota" la negociación, que se ha prolongado durante cinco meses.

Las principales familias accionistas del club hispalense arguyen "la insolvencia, y no sólo económica", de los potenciales compradores del proyecto encabezado por Sergio Ramos y, según las mismas fuentes, han mostrado su intención de "empezar a planificar la próxima temporada" a la espera de que se reactiven otras ofertas para la adquisición del club.