Luis Enrique y Arteta, la historia para PSG y Arsenal se escribe en Budapest: “El trabajo está hecho”

Luis Enrique y Arteta, la historia para PSG y Arsenal se escribe en Budapest: "El trabajo está hecho"

Ocurra lo que ocurra esta noche en Budapest, alguien hará historia. Lógicamente, Mikel Arteta tiene en su mano ser recordado para siempre en el imaginario del Arsenal como el primer entrenador que consiguió ganar la Champions. Luis Enrique, por su parte, entraría en el selecto club de nueve técnicos que encadenaron dos consecutivas -desde el Olimpo les mira a todos ellos Zinedine Zidane con tres- y metería al PSG como único equipo junto al Real Madrid que ha logrado levantar la orejona dos veces seguidas desde que la Copa de Europa mutó a la actual Champions.

En las comparecencias previas al gran duelo, ambos entrenadores han rebosado confianza y han lanzado mensajes contundentes respecto a sus posibilidades. “Somos los campeones”, recordaba Luis Enrique, que hablaba poco antes de las cuatro de la tarde. Casi tres horas después, le respondía Arteta: “Son los campeones y estamos para quitarles ese privilegio”.

Un privilegio que se dirime, hoy, en el Puskas Arena. Es la primera vez que se decide un título de la máxima competición de clubes en Hungría. “Me gusta, ya he jugado aquí con la selección”, valoraba Bukayo Saka, quien fue uno de los dos jugadores que acompañaron al técnico gunner en la rueda de prensa previa al encuentro.

Quizás sea el británico el primero en conseguir el trofeo que se le escapó antes a otros grandes jugadores gunners como Henry o Robert Pires. “Si están en esa final es porque la merecen”, apuntó el centrocampista francés después de participar en el Trofeo de Leyendas que se llevó su equipo, capitaneado por Iván Rakitic.

Quien sería la verdadera leyenda del conjunto británico es un Mikel Arteta que dice que sólo “ve felicidad”, porque “todo el mundo quiere ser parte de ello”. De hecho, todos están disponibles salvo Ben White. Él, como capitán del barco, sería el principal responsable de conseguir lo que se le escurrió a su equipo hace 20 años en Roma. Una expulsión temprana de Lehman hizo imposible el milagro ante el Barcelona de Ronaldinho y Frank Rijkaard. “Es la oportunidad de ganarse el momento. Escribir un nuevo capítulo en la historia de este gran club”, lanzaba el entrenador vasco.

Por el otro lado aparece la figura de Luis Enrique, una “referencia” para Arteta desde jugador. El asturiano ya lleva dos Champions League separadas por 10 años, una con el Barça en 2015 y la última edición con el PSG del que dice el vasco que trasluce “su huella”. Lo cierto es que, de conseguir este segundo título consecutivo, se metería en una nómina en el que hay nueve técnicos: Arrigo Sacchi (1989, 1990), que lo hizo con el Milán; Brian Clough (1979, 1980), con el Nottingham Forrest; o Helenio Herrera (1964, 1965), con el Inter de Milan, entre otros, que lo lograron antes. “Es muy poderoso ganar la primera, pero es más grande ganar la segunda seguida”, apuntó el técnico asturiano.

Luis Enrique mostró la confianza del que sabe que ha construido al mejor equipo a nivel ofensivo de esta Champions, con 44 tantos a favor. Pero hoy se enfrenta a la mejor defensa del torneo, sólo seis tantos en 14 partidos. “Somos equipos que se parecen, porque nosotros también defendemos bien, pero que han seguido caminos diferentes”, expresó igualmente.

Con todos disponibles, incluido Achraf Hakimi, que venía aquejado de unas molestias, Luis Enrique confía plenamente en su equipo más allá de dejar o no un legado. “La motivación no es la historia, que ya la hicimos el año pasado, sólo queremos seguir siendo el mejor equipo de Europa y del mundo”, recordó el técnico, pese a que perdieron la final del Mundial de Clubes frente al Chelsea.

Normalidad

Dijo Mikel Arteta que no haría nada especial ayer noche más allá de cenar con el equipo y vivir con normalidad uno de los partidos más importantes en la historia del club y en la suya propia. “El trabajo está hecho”, contó. Pero Luis Enrique sabe que todo cambia cuando se consigue el anhelo de un club. Él ya lo ha vivido en París y quiere repetirlo esta tarde en Budapest.

Daniel Siebert, el árbitro del que tanto se quejó el Atlético de Madrid por su actuación en la vuelta de semifinales, será el juez de la contienda. Cuando pite el final, su silbato determinará qué historia se escribe en esta edición de la Champions League. Si la del aspirante, que quiere derrocar al campeón para conseguir su primera corona, o la del campeón que, con un equipo joven, ha conseguido mantener el hambre para seguir queriendo más y más. Seguro que ninguno imaginó cuando vestía la camiseta azulgrana que estarían luchando por hacer historia en Europa.

kpd