La historia de Zaire, el primer equipo del África negra en un Mundial: cuando la vida depende de ganar o perder

La historia de Zaire, el primer equipo del África negra en un Mundial: cuando la vida depende de ganar o perder

La clasificación de la República del Congo para el inminente Mundial desempolva el recuerdo de su lejana aventura de Alemania 1974, cuando aquel país, entonces con el nombre de Zaire, fue el primero del África negra en jugar una fase final de la Copa del Mundo. Antes sólo se habían producido dos presencias africanas. La primera, Egipto en 1934, tras ganar en eliminatoria única al Mandato Británico de Palestina, lo que terminaría siendo Israel. Luego hubo muchas ediciones sin representante del continente, bien por renunciar a disputar una plaza con Asia o incluso un tercio de plaza con Asia y un repescable de Europa, bien por el boicot en cadena a Israel en 1958... Para México 1970, ya con una plaza fija para África, se disputó una larga y seria fase de clasificación que ganaría Marruecos, que después no quedó mal: perdió por 2-1 con Alemania (finalista en la edición anterior y semifinalista en esta), por 3-0 ante Perú (con la mejor generación de su historia) y empató 1-1 con la Bulgaria de Asparukhov.

Para saber más

Los dos participantes del continente hasta ese momento representaban un fútbol que podríamos definir como europeizado: Egipto, de tanta influencia inglesa hasta la crisis del Canal de Suez, y Marruecos, durante mucho tiempo protectorado de Francia y España. Ahora se trataba de Zaire, un país subsahariano, del África negra, selvática, legendaria y misteriosa a los ojos del mundo de entonces.

Zaire fue el nombre que tuvo aquel país entre 1971 y 1997, antes conocido como Congo Belga, derivado del río que lo atraviesa y nutre. El dictador Mobutu Sese Seko lo rebautizó como Zaire, palabra equivalente a fuerza o energía, con la que era denominado también el río Congo por algunas tribus. Lo decidió así en el marco del proceso de "autenticidad", un distanciamiento del pasado colonial que impuso la sustitución de nombres europeos por los de lenguas autóctonas. Él mismo, que nació como Joseph-Désiré Mobutu, mutó su nombre en Mobutu Sese Seko Nkunku Ngbendu Wa Za Banga, traducible por "guerrero resistente que todo lo conquista dejando el fuego a su paso". Oficial ambicioso, llegó al poder en 1965 tras traicionar a quienes le auparon y se sostuvo férreamente hasta su muerte. Falleció con una fortuna de 5.000 millones de dólares en Suiza, equivalente en su momento a la deuda externa del país.

Zaire contrató como seleccionador al yugoslavo Blagoje Vidini, uno de esos sabios trotamundos futbolísticos que extendieron los modos de la Escuela del Danubio por el mundo. Había sido un buen portero, medalla de plata en Melbourne 1956 y de oro en Roma 1960. Jugó en Yugoslavia hasta que, a los 30 años, le permitieron fichar por el Sion, y se retiró en la incipiente liga norteamericana. Mobutu lo contrató porque había clasificado a Marruecos para México 1970, y aquí repetiría el éxito: Zaire apartó en eliminatorias de ida y vuelta a Togo, Camerún y Ghana para finalmente salir ganador de la liguilla triangular definitiva, con Marruecos y Zambia como rivales. Marruecos se sintió tan atracado por el árbitro en su visita a Zaire que se retiró, negándose a recibirlos después en su campo.

Su presencia constituyó una explosión de exotismo en Alemania 1974. No se sabía apenas nada del fútbol de aquella región del mundo, salvo por algunas figuras portuguesas nacidas en sus provincias africanas, los mozambiqueños Coluna y Eusébio, al fin y al cabo ciudadanos de un país de tradición futbolística europea. Aparte de ellos estaban las singularidades del maliense Salif Keita, que tras triunfar en Francia fichó por el Valencia en el verano de 1973, y del propio zaireño Kialunda, un gigantón líbero del Anderlecht, asiduo a los campeonatos europeos de clubes. Aun siendo el mejor jugador del país, no fue seleccionado. Los clubes tenían entonces la potestad de impedir que sus extranjeros fueran a sus selecciones. El Anderlecht le exigió a Mobutu 18 millones de francos para cederlo y este prefirió ahorrárselos. Tenía 34 años, había pasado del Anderlecht al AS Vita Club (entonces llamado Roi Léopold), pero se mantenía en gran forma y era todo un personaje. Era propietario de un establecimiento nocturno en el distrito de Matongé, llamado Le Vatican, punto de reunión de escritores, pintores, diplomáticos, políticos y periodistas. Allí reinaba él, apodado como "el Papa de Matongé".

La selección se compuso íntegramente con jugadores de la liga local. Salieron de Kinshasa como héroes, despedidos por miles de aficionados, pasaron un mes de concentración en Suiza y finalmente llegaron a Alemania por el aeropuerto de Fráncfort, desde donde se corrió el rumor de que en el equipaje llevaban carne de mono. Toda su estancia iba a estar acompañada de una curiosidad malsana, con el visible deseo en las informaciones de buscar ángulos extravagantes.

El primer rival fue Escocia, el escenario el Westfalenstadion de Dortmund, y la asistencia, 25.800 espectadores. Los escoceses tenían un buen equipo, con varios de los mejores jugadores de su historia. El capitán era Billy Bremner y el ataque lo formaban Kenny Dalglish, Joe Jordan, Dennis Law y Peter Lorimer. Los zaireños, unos perfectos desconocidos para el resto del mundo, llamaron la atención por el colorido de su vestimenta: verde chillón la camiseta, amarillo aún más chillón el pantalón, y en el pecho una circunferencia dorada que encerraba la cabeza igualmente dorada de un leopardo. Fuertes, altos, elásticos, rápidos, salieron del trance con un sobrio 2-0, goles de Lorimer (26') y Jordan. Las críticas fueron bastante buenas.

A la espera del segundo partido, contra Yugoslavia, que ocupaba en el campeonato la plaza que nos ganó a nosotros en el desempate, llegó a la concentración un grupo de hechiceros, los más destacados de cada etnia, con su cargamento de amuletos. Vidini les prohibió la entrada, y ellos respondieron con una conferencia de prensa en la que le acusaron de estar del lado del siguiente rival, su país de nacimiento. Para el seleccionador, desde luego, se trataba de un trance difícil, que se complicó aún más por el ambiente surgido en el seno del equipo esos días. Mobutu les había prometido un coche y una casa a cada uno si se clasificaban, pero veían que la promesa se desvanecía. Tampoco les daban dietas, alegando que el gasto de los vuelos y estancias agotaba las posibilidades económicas de la Federación. A medida que se enteraban de cómo vivían y eran tratados los jugadores de otras selecciones se fueron enfadando. Muchos salieron ante Yugoslavia decididos a hacer patente su descontento, con el equipo dividido entre los que querían boicotear el partido y los que no. Y sobrevino la catástrofe.

El escenario fue el Parkstadion de Gelsenkirchen, ante 31.700 espectadores, que presenciaron una masacre. Yugoslavia, ávida de goles por si al final del grupo se decidía por el goal average (como así sería), aprovechó las facilidades para firmar un estrepitoso 9-0. En 18 minutos ya habían entrado tres. El hombre de confianza enviado por Mobutu al Mundial ordenó a Vidini que sustituyera al meta titular, Kazadi Mwamba, por Tubilando Ndimbi, el preferido del presidente. Al poco fue expulsado por una patada a destiempo el defensa Ndaye Mulamba. Al descanso se llegó ya con 6-0. Kakoko Etepé, la gran figura del país (le llamaban "el Rey del Balón"), se negó a salir de nuevo al campo y hubo de ser sustituido por Mayanga Mapu. Finalmente encajaron nueve. La buena imagen del debut se derrumbó.

Dos días después aparecieron tres oficiales de la guardia personal de Mobutu que, tras hacer salir del hotel a los periodistas, al entrenador, al médico y al personal auxiliar, se encerraron con los jugadores para trasladarles un mensaje presidencial: si ante Brasil perdían por más de tres goles, no regresarían con vida al país y sus familias correrían peligro.

La selección de Zaire, antes del partido contra Escocia.

La selección de Zaire, antes del partido contra Escocia.GETTY

El 22 de junio cerraron su participación, de nuevo en el Parkstadion de Gelsenkirchen. Acudieron 36.200 espectadores. En aquel Brasil jugaban Pereira y Leivinha, que más adelante actuarían en el Atlético de Madrid, y tres supervivientes del equipo campeón de México 1970: Piazza, Jairzinho y Rivelino. Seguía también el seleccionador, Zagallo. La situación del grupo era curiosa: todo lo que no jugó Zaire fueron empates, de modo que Escocia y Yugoslavia tenían cuatro puntos y Brasil llegaba con dos. Se le daba por ganador ante Zaire, claro, pero ¿por cuántos goles? Le bastaba ganar por tres para quedar por delante de Escocia; no tenía necesidad de escalar los nueve de Yugoslavia. Por fortuna para los muchachos de Zaire, la cosa quedó exactamente en tres.

Pero aún sufrirían el último escarnio, a cuenta de su defensa Mwepu Ilunga. Quedaba poco para el final, y gana Brasil ya por 3-0 cuando hay una falta cerca de la frontal del área de Kazadi Mwamba, regresado a la titularidad y autor de un partido asombroso, mezclando paradas mágicas con salidas suicidas. Los zaireños forman la consabida barrera. El rumano Rdulescu Rainea hace el gesto y pita para autorizar el saque, y antes de que ninguno de los dos posibles lanzadores arranque, Mwepu Ilunga sale de la barrera como una exhalación y pega un zapatazo al balón que lo manda al otro campo. La jugada provoca estupefacción en el árbitro y en los brasileños, e hilaridad en los telespectadores de todo el mundo, confirmando los prejuicios: unos comedores de monos en manos de hechiceros y perfectos ignorantes. En la BBC, John Motson lo definió como "un extraño momento de locura africana". Mwepu fue amonestado y el posterior saque no tuvo consecuencias.

Habían salido como héroes y regresaron con sordina, pero al menos vivos, sin sufrir represalias. Mobutu ya estaba entretenido con un nuevo juguete: la preparación del Ali-Foreman, por el que puso 15 millones de dólares, aquel célebre Rumble in the Jungle que se disputaría en octubre de ese mismo año en Kinshasa. Mwepu se hizo popular en todo el mundo; se hicieron camisetas con su nombre y rostro y hasta fue invitado al programa humorístico de la ITV de David Baddiel y Frank Skinner, donde explicó que conocía de sobra la norma y que lo hizo como protesta contra Mobutu. Nadie le creyó.

En 2014 le entrevistó el periodista español José David López en la revista Panenka. Dijo que ya quiso quitarse de en medio en el partido ante Yugoslavia, "pero el árbitro se equivocó. Los blancos nos veían a todos iguales y expulsó a Mulamba por la patada que yo di". En el momento de la falta reaccionó así por un instinto de autodefensa ante la posibilidad del cuarto gol brasileño. "Lo hice a propósito. Por supuesto que conocía las normas del juego. Había jugado muchos años al fútbol, ¿cómo no iba a saberlas? No tenía razón ninguna para continuar jugando. Quería marcharme del partido, intentaba forzar mi expulsión. Los jugadores brasileños y la gente se rieron, me sentí muy enfadado con ellos en ese momento. No sabían la presión que estábamos sufriendo nosotros. Fue muy doloroso".

Vivía en extrema pobreza. Falleció al año siguiente, a los 66 años.

La extraña y duradera recuperación de Oblak ante el buen hacer de Musso: "No vuelve para devolverle los galones"

La extraña y duradera recuperación de Oblak ante el buen hacer de Musso: “No vuelve para devolverle los galones”

Actualizado

"Jan es uno de los líderes del vestuario junto con Koke". Es una de las frases que deslizan desde el Atlético de Madrid para recordar quién es "uno de los mejores porteros del mundo". En 12 años defendiendo la portería rojiblanca ha conseguido seis veces el Zamora, el que más de toda la historia de España, una Liga, una Europa League y dos Supercopas, una de España y otra de Europa. Hasta ahí los datos. Pero luego aparece Musso, quien resuelve bien, con su sobriedad, duelos complicados y, aunque no haya dudas, hay una leve brisa externa respecto a la portería, no así a nivel interno. "Es una persona de mucho peso cuyas opiniones cuentan mucho", apuntan desde dentro sobre el esloveno.

Cuando se dio la convocatoria del partido ante el Sevilla, competición que corresponde a Oblak, y su nombre no estaba, volvieron las dudas. "Todavía no está para acompañarnos, esperemos que para el martes", comentó Simeone. Son seis los duelos que se ha perdido Oblak tras una lesión en el costado que sintió en el entrenamiento justo antes del partido frente al Getafe. "Depende del grado de dolor, pero un portero se resiente más de una dolencia en un costado o en un hombro que con un esguince de tobillo", apunta Roberto Jiménez, ex guardameta de Atlético de Madrid u Olympiakos, entre otros.

"La formación la daré a las 19.00 horas", adelantó el Cholo. Lo lógico sería que fuera titular hoy en el Metropolitano en estos cuartos de Champions ante un Barça que es, sin duda, su peor rival. Oblak sólo ha ganado cinco veces, ha empatado las mismas y ha perdido 17. Encima, su media de goles encajados se dobla con el conjunto azulgrana, de 0,8 por partido a 1,55. En el Camp Nou, además, nunca ha ganado, ya que se perdió la ida, y suma tres empates y ocho derrotas en 11 duelos. Venció en Montjuic, eso sí, en la Liga pasada.

La vuelta de uno de los capitanes al once ante un rival tan duro generaría dudas cuando se trata de un jugador de campo, pero para Jiménez no hay ninguna respecto a Oblak. "Cuando un futbolista dice que está apto lo está para cualquiera, tanto para una primera ronda de Copa como para unos cuartos de Champions. La responsabilidad es la misma", explica. El que fuera también guardameta rojiblanco tampoco cree que la inactividad de Oblak influya en el juego del Barcelona a la hora de probarle más y cree que "si desde el banco rival ven que está en la portería, estará para dar el máximo nivel".

La cumbre de Oblak ante el Barcelona fue también en los cuartos de la máxima competición europea en 2016. La única vez que el esloveno se enfrentó al equipo azulgrana, sus paradas sostuvieron en el Camp Nou a su equipo pese a que Torres fue expulsado por doble amarilla. Aunque perdieron por 2-1 en ese encuentro, los rojiblancos remontaron 2-0 en el Calderón para pasar a semifinales. Es de las pocas porterías a cero del guardameta ante los barcelonistas. Tres han sido en 27 duelos y sólo una en el Camp Nou. Fue un empate sin goles en 2021, en la Liga que terminaría ganando el Atlético en Valladolid.

Experiencia y liderazgo

Para Jiménez, ex compañero de puesto de Oblak, la "experiencia" le ayudará a volver más preparado de "apenas un mes de lesión". Él se conoce perfectamente y habrá hablado con Diego Simeone respecto a sus sensaciones en el terreno de juego. "Será una conversacion entre jugador y entrenador, y ambos decidiran si está apto. No lo basaran en devolverle los galones. Hay confianza y Oblak sabrá si está al 100%", dice.

Porque, a las buenas actuaciones de Musso con 11 porterías a cero en 18 partidos, se suman los rumores de la salida a Arabia de uno de los mejores porteros de la historia del club. "Le quedan dos años de contrato", responden desde la entidad sobre el jugador mejor pagado de la plantilla con 20 millones de euros. No obstante, la dirección deportiva no puede dejar de explorar recambios y Mamardashvili o Leo Román podrían ser candidatables a suplir esa gran ausencia.

Roy Makaay: "Roberto Carlos no controló bien porque el campo estaba un poco mal, cada mes de marzo me hablan de ese gol"

Roy Makaay: “Roberto Carlos no controló bien porque el campo estaba un poco mal, cada mes de marzo me hablan de ese gol”

Fue el Pichichi del Depor y el '10' del Bayern durante años. Se cruzó contra el Madrid dos veces: una cara y otra cruz. Por el camino, el gol más rápido de la historia del torneo. Ahora analiza el duelo ante los blancos: "Vini y Mbappé son otro nivel, pero Zidane...", admite a EL MUNDO.

Lamine y su táctica para remontar ante el Atlético: "Ojalá el Cholo me haga un favor y me ponga uno contra uno con alguien"

Lamine y su táctica para remontar ante el Atlético: “Ojalá el Cholo me haga un favor y me ponga uno contra uno con alguien”

Hay confianza, mucha, en la remontada ante el Atlético de Madrid desde el FC Barcelona. Para mostrarlo, los dos pesos pesados del lado culé, en la previa de Champions, tomando la sala de prensa del Metropolitano. "Tenemos que salir con intensidad, pero no perder nuestro juego y no pensar que es un milagro remontar", ha apuntado Lamine Yamal.

El extremo de Rocafonda no cree que la remontada del Barcelona pase por él, "pero si pasara, no pasa nada", ha explicado el futbolista para luego pedir un favor al técnico rival. "Ojalá el Cholo me haga un favor y me ponga uno contra uno con alguien", ha solicitado entre risas al entrenador del Atlético.

Lamine, de 18 años, es consciente de que el Barça actual es un equipo joven, pero está integrado por jugadores "muy culés" y que luchan "por el escudo". Prometen pelear "hasta el final" aunque queden eliminados, pero esa opción no está precisamente en el imaginario culé.

Para conseguirlo, Lamine ha adoptado una foto de Lebron James en su Instagram y ha dicho que se quiere inspirar en la famosa remontada del alero cuando militaba en los Cavaliers hace 10 años frente a los Golden State Warriors. "Hay muchos líderes en el vestuario, los veteranos, y sí, me considero uno más", ha apuntado el futbolista que ha ensalzado también lo conseguido por Neymar ante el PSG y lo ha mencionado como uno de sus "ídolos".

Lo que el delantero culé no ha querido hacer es entrar en polémicas acerca de los gestos que ha podido tener en partidos pasados y apunta que no se deben a un exceso de responsabilidad. "He tenido la suerte que desde pequeño tenía que coger más responsabilidad de la que debía y estoy acostumbrado y no lo veo como un problema sino como una virtud", ha revelado el de Rocafonda que dice haber superado ya completamente sus problemas de pubalgia.

Responsabilidad en el banquillo

Desde el lado del banquillo, Hansi Flick no ha querido calificar de "final" este partido frente al Atlético, pero sí ha apuntado que quiere ganar este duelo y que está "enfocado 100%" en ello. El técnico alemán es consciente de que la remontada pasa por mantener su estilo y que no se debe correr antes que andar. "Hay que centrarse en hacer un buen partido, no en los goles, o no podremos marcar", ha especificado.

El alemán sabe que la atmósfera del Metropolitano hará diferente este choque de los cinco que han jugado frente a los rojiblancos esta temporada, aunque mantiene que su equipo "está preparado". "La mentalidad y la actitud serán importantes", ha manifestado.

Respecto a las dudas en el once, no ha querido dar pistas a su rival y no ha entrado en si jugará Fermín, De Jong o Bernal, aunque del canterano descarta que pueda empezar de inicio ya que la recuperación es muy reciente. No obstante, estaba en el entrenamiento junto a sus compañeros en el Metropolitano.

Quien estará seguro y será una de las claves del encuentro es, claro, Lamine Yamal. "Ha jugado muy bien los ultimos duelos. El tiene que hacer lo que hace el mejor del mundo, uno contra uno", ha expresado el alemán y confía en que se creen "momentos" que decanten el duelo del lado culé.

Simeone apela a la "fe" y a "la seguridad en lo que queremos" para eliminar al Barça: "El objetivo es seguir adelante"

Simeone apela a la “fe” y a “la seguridad en lo que queremos” para eliminar al Barça: “El objetivo es seguir adelante”

Es un partido importante. Tanto, que Diego Simeone, habitualmente parco en palabras, ha despachado varias cuestiones en la previa de la Champions ante el FC Barcelona con respuestas monosilábicas o tan breves que provocaba arqueo de cejas en la audiencia. Sólo un mensaje se repitió constantemente en varias de sus alocuciones: "Nuestro objetivo es seguir adelante".

Dice el argentino que el equipo está "convencido" de lo que necesitan. Ya son cinco partidos esta temporada contra ellos de los que los ligueros se saldan con dos derrotas, los de Copa del Rey con una victoria holgada y una derrota y la ida con la sorpresa por vencer en el Camp Nou, donde nunca había ganado. "Todo lo que imaginemos pueden ser solo imaginaciones. Luego comienza el juego y todo queda atrás", ha explicado el Cholo y ha añadido: "Fe, esperar que el equipo pueda seguir respondiendo y seguridad en lo que queremos".

Esa seguridad dependerá de dos defensas que no han sido titulares en lo que llevamos de temporada. Le Normand y Lenglet ocuparán el centro de la zaga y el entrenador ha admitido que no necesita hablar con ellos porque "saben lo que necesitamos". "Robin viene creciendo y Clement tiene mucha experiencia", ha explicado.

No ha desvelado, en cambio, el nombre del que vaya a ocupar la portería el martes a las 21.00 horas. Pese a que Oblak lleva varios días entrenándose con el grupo, el esloveno no ha participado desde hace mes y medio. "No di la formación. La daré a las 19.00 horas en el hotel. Tiempo para saber quiénes empiezan", ha apuntado.

Centro del campo definido

La línea que parece más definida para la vuelta de cuartos de final de Champions es la del mediocampo. Con la recuperación in extremis de Cardoso y Barrios, parece que Koke y Llorente repetirán en la medular para intentar contener al equipo blaugrana.

El capitán habla de un partido "para entrar en la historia"."Lo jugaremos como una final", ha apuntado el jugador sobre una vuelta de cuartos de la que dice que se ha intentado mentalizar "visualizando cosas positivas" como el gol que les anotó para forzar su eliminación en la última eliminatoria europea que jugaron hace ya 10 años.

El seis rojiblanco ha apuntado que los jugadores están "motivadísimos" respecto a los 90 minutos que vienen y ha resaltado, como clave táctica, la importancia de salir bien de la presión y mostrar personalidad para no terminar "ahogado" por el Barça.

Marie-Louise Eta, la primera ‘mister’ de las grandes ligas con “solo fútbol en la cabeza”

Actualizado

«Crecí jugando al fútbol con chicos siendo niña y entreno a equipos masculinos y femeninos. No quiero que se me señale». Marie-Louise Eta (Dresde, 1991) no podía imaginarse en 2022 que esas palabras estarían plenamente vigentes el 12 de abril de 2026 cuando el Union Berlin tomó una decisión que haría que su nombre pasara a la historia. La alemana se ha convertido en la primera mujer que dirige a un equipo de las cinco grandes ligas europeas, haciendo añicos el techo de cristal que había mantenido a las entrenadoras, por exitosas que fueran, lejos de los banquillos de los clubes. En Berlín tiene el reto de mantener al equipo en la élite de la Bundesliga, con nueve puntos sobre el descenso y cinco partidos por delante ante Wolfsburgo, Leipzig, Colonia, Mainz y Ausgburgo.

Eta nunca ha huido de los desafíos. Ese deseo de no ser señalada lo mostró cuando en 2022, la Federación Alemana abrió solo 16 plazas para el curso de entrenadores UEFA Pro y fue la única mujer elegida. Incluso su marido, Benjamin Eta, también entrenador profesional, se quedó fuera. «Con más de 100 solicitantes, sabía que sería difícil, y ahora sé que esto me da una ventaja competitiva», decía entonces, cuando su intención, contada al diario alemán Kicker hace cuatro años, era «entrenar a alguna selección nacional juvenil, ser asistente en equipos masculinos o entrenar en la Bundesliga femenina». De entre esos 16 elegidos, solo ella trabajará en una de las cinco grandes ligas. Banquillo, en el histórico Glasgow Rangers, tiene también Danny Röhl.

Fue en ese curso, que acabó en abril de 2023, donde conoció al entonces entrenador del Colonia, Steffen Baumgert, el técnico al que sustituirá en Berlín. También se empapó del trabajo de Jürgen Klopp en el Liverpool y de Julian Nagelsmann, dos de sus referentes. Todos los pasos que se marcó, los ha dado.

Como futbolista, entonces de apellido Bagehorn, arrancó a los 13 años en el Turbine Potsdam, donde fue tres veces campeona sub-17, ganó la Eurocopa sub-17 en 2008 y el Mundial Sub-20 en 2010, aunque nunca llegó a debutar con la absoluta de Alemania. En Potsdam ganó la liga en 2009 y la Champions en 2010. Después firmó con el Hamburgo, pero a los pocos meses el club retiró a su equipo femenino de la Bundesliga, y se marchó dos años a BV Cloppenburg para acabar en el Werder Bremen entre 2014 y 2018, cuando puso fin a su carrera a los 26 años por las lesiones. «No puedo imaginarme haciendo nada sin el fútbol. Solo tengo eso en la cabeza», confiesa la alemana, que se encaminó a los banquillos mientras se licenciaba como gestora deportiva. Su primera experiencia fue en el equipo sub-13 del Werder Bremen, al que siguió hasta el sub-15. En otoño de 2019, Alemania la llamó para que fuera asistente de la selección femenina sub-19 para, un año después, ser segunda de la seleccionadora sub-15, Bettina Wiegmann.

Supera los precedentes de Wittmann y Diacre

Su salto al Union Berlin lo dio de la mano de Marco Grote, que la incorporó como su segunda para el juvenil de División de Honor. La destitución de Urs Fischer en noviembre de 2023 les hizo dar el salto al primer equipo, y Eta se convirtió en la primera mujer en un cuerpo técnico. Grote apenas estuvo un mes, porque llegó Nenad Bjelica, pero Eta siguió en el cuerpo técnico y, en enero, cuando al croata lo sancionaron con tres partidos por un manotazo a Leroy Sané, ella fue la que dirigió al equipo en el primer partido, con victoria.

El gran salto con el que pasará a los anales del fútbol europeo lo ha dado apenas unas semanas después de que Union Berlin hiciera público que sería la entrenadora de su equipo femenino la temporada 26/27.

De momento, esos planes tendrán que esperar. Eta ha adelantado a Sabrina Wittmann, que en mayo de 2024 comenzó a entrenar al Ingolstadt de tercera división alemana, y a la francesa Corinne Diacre, que entre 2014 y 2017, dirigió a Clermont francés en Segunda.

No lo ha hecho sin polémica, porque a su nombramiento han seguido tantos elogios como críticas que el propio Union Berlin ha definido en redes sociales como "machismo".

Un Atlético que piensa en Champions cae ante un Sevilla que sale del descenso

Un Atlético que piensa en Champions cae ante un Sevilla que sale del descenso

¿Cómo jugar con la urgencia del drama? ¿Cómo hacerlo con varios niños que aún ven lejos la Primera División? Esa doble dicotomía se debía resolver esta noche en el Sánchez Pizjuan. Era un duelo de supervivencia para unos y de entreguerras para otros. Empezar en descenso la jornada 31 ya no es mirar el abismo desde lo alto de un acantilado, es hacerlo con un pie en tierra y el otro suspendido en el aire. Los sevillistas quisieron agarrarse a la tierra, volvieron a respirar gracias a los tantos de Adams y Gudelj. De poco sirvió el tanto del canterano Boñar más que para la emoción del joven rojiblanco. [Narración y estadísticas, 2-1]

El heptacampeón de Europa notaba la brisa de Segunda en su nuca y, pese a los cambios de entrenador, la situación no había mejorado hasta este punto crítico del que le debe sacar Luis García Plaza, el último de los bomberos. Y en ello está un técnico llamado habitualmente para estas lides. El fuego del Pizjuan crepitó desde los primeros minutos. Mal negocio es este Atlético, aunque haya venido vestido de colegial a Sevilla. De hecho, su primera posesión fue de 1 minuto y 23 segundos, sin embargo, tan pronto cogió el balón el Sevilla, los hispalenses tuvieron una doble ocasión ante Musso.

El argentino es una de las mejores noticias de este nuevo Atlético. Las manos que sacó a un disparo de Manu Bueno fueron de las que habitualmente hace un tal Jan Oblak. Pero en ese barullo, el VAR llamó a Díaz de Mera por una inocencia de Daniel Martínez. Penalti y terrible debut para un canterano. El cancerbero casi le detiene la pena máxima a Akor Adams, pero la fuerza del disparo le impidió rechazarlo.

Adams anota el penalti en el Sánchez- Pizjuán.

Adams anota el penalti en el Sánchez- Pizjuán.CRISTINA QUICLERAFP

El partido siguió esa tónica extraña de este nuevo Atlético que está en esa transición de atacar mejor y defender peor, como resaltó su técnico recientemente. La posesión fue monopolizada por los, ayer, blanquiazules, que sobaban sin filo. Todo lo contrario que el Sevilla, cuyas intenciones cuando recuperaban el esférico eran verticales y de pocos pases. Vargas hizo pasar un pequeño calvario al joven Boñar en el ala izquierda y Adams aprovechó su espalda en una contra para amenazar con el segundo tanto sevillista.

Pero el fútbol tiene esas cosas de generar grandes historias, inesperadas a veces, y le tocó al canterano colchonero en el 35. Un defensa muy goleador en el Madrileño mostró su buena llegada arriba para rematar un centro de Julio Díaz y empatar el encuentro. La cara de emoción del joven de 20 años mostró lo que es el Atlético para un chico que siempre sintió la rojiblanca.

Boñar, tras marcar su gol en Sevilla.

Boñar, tras marcar su gol en Sevilla.CRISTINA QUICLERAFP

Antes del descanso mostró Gudelj, de nuevo, la inocencia de la línea defensiva improvisada de un Atlético de Madrid cuyas batallas están en otros territorios. El futbolista serbio remató solo un córner en área pequeña y daba una bombona de oxígeno a los hispalenses en el descuento del primer tiempo. El suspiro de Luis García Plaza movió hasta las ramas de los numerosos naranjos de la capital hispalense.

La Champions estaba en el horizonte y eso le valió al Sevilla para disfrutar de un rival poco habitual y poco habituado, sin los automatismos necesarios que se ven, especialmente, en la última línea. No es poca ventaja esa cuando uno está con el agua al cuello. Salir del vestuario fuera del descenso es un alivio, pero el objetivo era hacerlo transcurridos los 90 minutos.

Sufrimiento y victoria

Nada cambió en el segundo tiempo. Monólogo rojiblanco con balón y los hispalenses con el cuchillo entre los dientes para salir rápido a la contra. Isaac Romero perdonó el tercero tras un gran cruce de Agoumé en una de esas salidas. La pregunta sería si lo terminará echando de menos el equipo sevillano. Lo cierto es que los de García Plaza dieron un paso adelante conscientes de que jugar cerca de Odysseas era un peligro para sus intereses. A veces cuesta porque el miedo atenaza, pero un botín menor no era una opción para un equipo cuyo final de temporada debe plantearse casi como un título.

Con el puesto de Champions casi asegurado, el Atlético pareció conformarse con pelear y no morder. Apenas generó ocasiones para empatar el encuentro en un acto involuntario de solidaridad para salvar a un histórico español. Además, la pelea es el martes. Ahí está la temporada... y el sábado. También en Sevilla. Todo pasa por la capital hispalense. Derrota dulce de entreguerras, la Champions y la Copa esperan.

El Barça deja la Liga vista para sentencia tras golear al Espanyol

El Barça deja la Liga vista para sentencia tras golear al Espanyol

Actualizado

Dos zarpazos de un Ferran Torres al fin reconciliado con el gol, en los primeros 45 minutos, y dos tantos más marcados por un Lamine Yamal que se vació sobre el terreno de juego y Rashford en la recta final de un segundo tiempo en el que el Espanyol amenazó muy seriamente con empatar el choque le sirvieron al Barça de Flick para dejar la Liga un poco más vista para sentencia. [Narración y estadísticas, 4-1]

El marcador final fue más que contundente: un 4-1 que permitió aprovechar a lo grande el tropiezo del Madrid en casa con el Girona. Los blanquiazules casi no hicieron acto de presencia en el primer acto, pero se metieron con todo en el partido a raíz del 2-1 anotado por Pol Lozano. Un gol que, de hecho, llegó a meterle el miedo en el cuerpo a un conjunto azulgrana que, hasta que Lamine no puso de nuevo tierra de por medio con el 3-1. El triunfo, a la postre, fue muy celebrado por un Spotify Camp Nou que registró su récord de asistencia desde la apertura del gol norte: 60.736 espectadores.

Flick, consciente de la importancia de la victoria para dar un paso más para prácticamente asegurarse la Liga, alineó de inicio tanto a Pedri como a Lamine Yamal. Y el de Rocafonda, pese a no ver portería en el primer acto, fue determinante para que los azulgrana se marcharan 2-0 al descanso.

Más aún, eso sí, lo fue un Ferran Torres que supo aprovechar un servicio de córner del joven crack azulgrana, en primera instancia, y uno de sus pases con el exterior marca de la casa para romper una mala racha de 14 partidos sin enviar el balón al fondo de las mallas.

Los dos tantos dejaron sin capacidad de respuesta a un Espanyol que, inicialmente, trató de amenazar la portería rival, pero que acabó por diluirse como un azucarillo con el paso de los minutos en la primera mitad del encuentro. Y aun suerte que Dmitrovic se las arregló para sacar una mano milagrosa ante un segundo remate de Fermín, tras frustrar un primer intento de los locales, para evitar que lo que señala el luminoso al término del primer acto fuera un aún más sangrante 3-0.

Un remate a manos de Joan García obra de Kike y un centro envenenado de Dolan que se estrelló en la parte superior del larguero fueron, de hecho, las acciones más peligrosas del Espanyol en unos primeros 45 minutos en los que Gerard Martín puso el alma en vilo a los suyos tras irse a suelo el solo.

Todo, al final, se quedaría en un susto. Pero, cuando más parecía que el Barça iba a sentenciar, el Espanyol acabó por meterse en el partido. De lo que podía ser 3-0 y hat trick de Ferran, se pasó al 2-1, obra de Pol Lozano. Rashford, quien entró como relevo de Gavi, yerró inexplicablemente, solo ante el portero, una grandísima opción para volver a poner tierra de por medio.

Toma y daca

Joan García, poco después, salvaría sobre la línea un remate rival que casi olía a empate. Con el partido convertido en un toma y daca, Dmitrovic, acto seguido, se encargaría de interceptar el disparo con el que Cancelo finalizó una gran acción personal.

Con el paso de los minutos, los blanquiazules rozaron cada vez más con la yema de los dedos el 2-2, ante un rival que le empezaron a temblar las piernas en el peor momento posible. Hasta que Lamine Yamal, en una acción cargada de perseverancia, tras pase de Casadó, marcó el 3-1 y Rashford, aprovechando una asistencia de un Frenkie de Jong perfectamente habilitado por el de Rocafonda, dictó la sentencia definitiva con el 4-1.

Arbeloa estalla contra los árbitros por el penalti no pitado sobre Mbappé: "Cuando viene bien entra el VAR, y cuando no, no entra"

Arbeloa estalla contra los árbitros por el penalti no pitado sobre Mbappé: “Cuando viene bien entra el VAR, y cuando no, no entra”

El Madrid empató ante el Girona en un mal partido, se dejó otros dos puntos en la pelea por la LIga y si el Barça gana al Espanyol estará a nueve puntos del liderato. Los blancos estuvieron lejos de su mejor nivel y fallaron varias ocasiones claras, pero en la noche del viernes también hubo hueco para la polémica. El conjunto madridista reclamó un penalti de Reis sobre Mbappé en los últimos minutos del encuentro. El francés trató de regatear al defensa brasileño y éste le dio un codazo al abrir los brazos para proteger la posición. Tal fue el golpe que el delantero terminó ensangrentado y el Madrid clamando por el arbitraje de Alberola Rojas.

"Es un penalti de aquí a la Luna. Una más, una semana más", declaró Álvaro Arbeloa en la primera respuesta de la rueda de prensa. En la segunda, insistido por los medios, amplió su reflexión sobre la acción. "No lo entiendo yo ni lo entiende nadie (que el colegiado no acudiera a la pantalla del VAR). El VAR entra cuando viene bien, y cuando no, no entra. Ya sabéis mi opinión y estos hechos solo la siguen manteniendo. Para mí es clarísimo", aseguró.

El Madrid reclamó que en la primera parte, Alberola Rojas le sacó una amarilla a Mbappé por un codazo sobre un defensor en una acción similar a la del penalti. "Le han pitado a Kylian una falta que era menos que el penalti... Ya está. Hemos tenido muchas con los árbitros, con este, en Mallorca... Lo de siempre", finalizó el técnico salmantino, que admitió que "no he hablado nada con el árbitro".

Se trata del tercer partido seguido del Madrid sin ganar, contando el de Mallorca y el del Bayern, y el cuarto seguido con Mbappé como titular. El francés salió en el once en la derrota de Pamplona y después decidió parar, molesto con su rodilla. Regresó para los duelos ante City y Atlético, en los que saltó desde el banquillo, y volvió a ser titular en Mallorca tras el parón de selecciones.

En esta mala racha del Madrid Mbappé acumula solo un gol, el anotado ante el Bayern, y un sinfín de ocasiones falladas. "No puedo estar preocupado por Vini o Mbappé. Tenemos que mejorar ante equipos que nos esperan, que nos dejan pocos espacios, ahí nos sigue costando. Tiene que ver más con el desempeño colectivo que con el talento individual", les defendió Arbeloa.

Ante el Girona, el entrenador del Madrid probó a Camavinga y Bellingham como titulares en el centro del campo de cara al trascendental duelo de Múnich, donde ambos aspiran de nuevo al once inicial. "Quería ver a Eduardo en esa posición, lo ha hecho en otros momentos, se siente cómodo, entiende que es donde él más rinde", dijo sobre Camavinga, favorito a suplir la baja del sancionado Tchouaméni.

En cuanto a Bellingham, el inglés disputó una hora de encuentro en su primer partido como titular desde hace 67 días. "Hemos visto a Jude con buenas sensaciones, ágil, con confianza... Ahora está cansado, que es normal después de tanto tiempo parado, pero le ha venido bien para coger ritmo y sensaciones".

A pesar de los regresos y las ocasiones, el Madrid no pasó del empate, algo que para Arbeloa refleja que "al 90% no podemos ganar, o no siempre". "Tenemos que dar el 200% para ganar a cualquiera", reconoció, y se puso ya en camino hacia Múnich. "Yo quiero creer en los míos, estoy convencido que los 25 que vayamos allí estaremos convencidos, van a tener delante camisetas blancas y escudo redondo. Tenemos que ir convencidos a morirallí", finalizó.

Un Madrid a la deriva y sin pólvora empata con el Girona y cava su tumba en la Liga

Un Madrid a la deriva y sin pólvora empata con el Girona y cava su tumba en la Liga

En un universo paralelo existe un Real Madrid galáctico, con Mbappé, Vinicius y Bellingham, que funciona, encaja y fluye. Que gana y divierte a un Bernabéu lleno. En el nuestro, en esta Tierra, ninguna estrella se alinea con la otra. En el viernes noche de Chamartín y ante el Girona, la constelación del conjunto blanco, a camino entre la ida y la vuelta contra el Bayern, apenas apareció. Una frase demasiado recurrente en los últimos meses. Los blancos, con el francés con la pólvora mojada, empataron, tantos de Valverde y Lemar, y podrían alejarse a nueve del Barça si los culés ganan al Espanyol. Un 'adiós' clamoroso a la Liga de un equipo a la deriva.

Arbeloa devolvió la titularidad a Bellingham 67 días después, apostó por Militao y Camavinga pensando en el Allianz Arena, le dio un hueco en el once a Carvajal, Asencio, Fran García y juntó a Brahim con sus estrellas, pero el Madrid, como siempre, para desgracia de su gente, fue un equipo plano, lento, previsible y en primera marcha constante. Sin revoluciones.

Y eso que el Girona tiene virtudes que podrían favorecer a los blancos. Quiere el balón, no le importa asumir la posesión durante muchos segundos, se mueve, lo intenta por la vía estática y permite espacios a su espalda, pero este Madrid y sus estrellas no castigan. Mbappé, dejando la presión en defensa para los demás, tuvo las mejores opciones de la primera parte, pero se encontró con sus rivales. En el minuto 5, controló demasiado lejos un buen balón de Camavinga y Gazzaniga se hizo grande a tiempo y en el 10 remató al cuerpo de un defensa un pase lateral de Brahim.

Los intentos iniciales de los blancos, sin éxito, dieron paso a un tramo intrascendente, con más dominio visitante que local, pero con poquísimo ritmo. Ounahi probó a Lunin en el 13 y Echeverri apareció entre líneas en varias acciones para provocar algún runrún en la grada, pero nada más.

El duelo se durmió en los pases fáciles que intentaba el Madrid, sin riesgo, como en el calentamiento de un entrenamiento. Pases cortos, sin movimientos tras la acción, sin generar espacios ni aumentar el ritmo. Valverde pudo marcar en el 27 después de que Carvajal le ganara la espalda a Moreno en un balón largo, pero volvió a aparecer Gazzaniga.

Y así hasta el descanso, en un Bernabéu pacífico a pesar de las dos derrotas seguidas y de lo difícil del viaje a Múnich. La grada amagó con algunos pitos en el intermedio, pero se aguantó en medio de la buena temperatura de la noche madrileña. No había ganas ni de apretar a los suyos. A ese punto ha llegado este Madrid.

Respuesta tras el descanso

En el vestuario tuvo que haber alguna charla o advertencia, por leve que fuera, porque el Madrid subió una velocidad al saltar al campo. Poco, tampoco arrasó, pero le fue suficiente para inquietar al Girona más de lo que lo estaba haciendo. Bellingham falló un claro remate desde el centro del área, lanzando a las manos de Gazzaniga, y en el 50 Fede Valverde marcó el primero de la noche con un fuerte disparo desde fuera del área que el portero, estático, no consiguió despejar.

El quinto gol en Liga del uruguayo fue el mejor momento de un Madrid pasivo y errático en sus movimientos. Mbappé no alcanzó a definir un gran centro de Valverde y Vinicius remató flojo ante Gazzaniga en la siguiente acción después de amasar demasiado balón en un ataque prometedor.

Bajón y pitos

A partir de ahí la bajada de tensión fue dramática y los pitos empezaron a sonar con más volumen en el Bernabéu. Más todavía cuando Lemar empató el duelo con un lanzamiento desde la frontal que pasó entre las piernas de Camavinga, flojo en la marca, mientras el resto de compañeros miraban la jugada.

El Madrid pasó de activarse a regresar al pozo de noviembre y diciembre, cuando encadenó, sin ritmo, ideas ni ganas, varios pinchazos que pusieron fin a la etapa de Xabi Alonso en el banquillo. La entrada de Güler y Gonzalo en los minutos finales inclinó un poco el partido y el Madrid pidió un penalti sobre Mbappé por codazo de Reis. El galo acabó ensangrentado, pero nadie en el VAR advirtió a Alberola. El Madrid volvió a dejarse puntos y se podría alejar a nueve del Barça si los culés ganan al Espanyol. Demasiado lejos para pelear nada, si es que lo estaba peleando ya.