Se estima que sólo entre el 2% y el 5% del alumnado tiene altas capacidades. Sin lugar a dudas, Vitor Machado (Faro, 2000), Vitinha, está en ese porcentaje en el equipo de Luis Enrique. No es que aprenda conceptos un 70% más rápido, como hacen este tipo de alumnos, es que su desempeño en el campo proyecta al modelo de equipo que ha construido el técnico español en el PSG.
Vitinha es el delegado de clase del tutor asturiano dentro del césped. Un arqueo de cejas suyo marca el tempo de la presión y el repliegue de un equipo, el PSG, que ha vuelto a coger velocidad de crucero en la parte importante de la temporada.
Es tanta la sintonía entre maestro y alumno que ambos lanzan los mismos mensajes sobre la ausencia de Mbappé, un elemento discordante en una orquesta que necesita estar afinada en la misma nota. “Mi equipo será mejor la próxima temporada”, lanzó Luis Enrique y poco después reiteró Vitinha: “Como equipo, somos mejores”. Además, el centrocampista portugués añadió: “Es muy difícil en el fútbol actual que uno, dos o tres jugadores no corran, que no ayuden en defensa. Esa es la diferencia con el PSG actual”.
Vitinha es la piedra angular de un PSG que esta noche busca su segundon título de la Champions consecutivo. Es su jugador más valioso, 110 millones de euros, según Transfermarkt, a la par con Joao Neves, y el que se ha echado el equipo a las espaldas en los 11 de los 13 títulos que ha ganado con el conjunto parisino desde su llegada, en 2022, del Oporto. Su papel creció cuando llegó Luis Enrique, en 2023, y le entregó la batuta del equipo. En ese primer curso coincidió Mbappé, el fránces fue la estrella, pero el luso se convirtió en el líder silencioso.
Con los 11 jugadores del PSG en el mismo barco, el desempeño del portugués mejoró sustancialmente en las dos partes del campo. A nivel de distribución es el jugador que más pases realiza por partido del equipo francés, con 94,2, y el que más balones largos y cortos juega con gran precisión en cada encuentro, seis y 82,7, respectivamente.
A nivel defensivo es el centrocampista que más balones corta por duelo, 0,9, y el cuarto de toda la plantilla del PSG. Lógicamente, el compromiso de los jugadores del conjunto parisino con el esfuerzo en defensa ayuda a la labor de un jugador que ahora, con el grupo más compacto, ya no debe corregir tantos espacios en una parcela, el mediocampo, que puede hacerse interminable si hay dejación de funciones de otros compañeros de la plantilla.
Descartado en Portugal
En Oporto le llamaban el GPS porque sabe exactamente los espacios por los que transitar y hacer daño. Sin embargo, en su país no creyeron en él cuando era niño debido a su físico: bajo y muy delgado. No obstante, eso le ayudó a desarrollar una mayor inteligencia táctica y capacidad técnica. Es lógico pues el enamoramiento de su entrenador hacia su mejor alumno. “Es uno de los mejores centrocampistas del mundo para controlar un partido”, dice Luis Enrique.
Hoy, en Budapest, el PSG lo va a necesitar en plenas capacidades. Pese a que a nivel individual ha aportado siete tantos y 10 asistencias, de él depende la labor coral del equipo francés. El nuevo fútbol de Luis Enrique es el que siempre anheló Vitinha desde su Faro natal. Ahora lo tiene y, de nuevo, se encuentra en el mejor escenario para mostrarlo.








