La Premier y la Liga, cara a cara, en el sorteo de Champions: Madrid, Barça y Atlético ante Liverpool, City, Tottenham o Newcastle

La Premier y la Liga, cara a cara, en el sorteo de Champions: Madrid, Barça y Atlético ante Liverpool, City, Tottenham o Newcastle

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El sorteo de los octavos de final de la Champions, hoy en Nyón (12.00 horas) puede deparar un duelo a todo o nada entre la Premier y LaLiga. El Atlético se cruzará sí o sí con un equipo inglés mientras que el Real Madrid y el Barça tienen ambos un 50% de posibilidades de medirse a un conjunto de esa nacionalidad.

Los rojiblancos se verán las caras con el Liverpool o el Tottenham. El conjunto que dirige Álvaro Arbeloa se medirá o bien al Manchester City de Pep Guardiola o al Sporting de Portugal. Y los azulgrana, finalmente, tendrán como rival al Newcastle o al PSG de Luis Enrique, el vigente campeón.

Los octavos se jugarán los días 10 y 11 de marzo (ida) y 17 y 18 de marzo (vuelta). Madrid y Atlético jugarán la vuelta a domicilio. El Barça, en casa. El sorteo definirá, asimismo, el trayecto hasta la final, en Budapest, el próximo 30 de mayo.

Cruce champions octavos 2026

En caso de medirse al Liverpool, los tres últimos precedentes para el Atlético son amargos. No en vano, cayeron a última hora ante los reds en Anfield, en la primera jornada de la fase de liguilla de esta edición por 3-2 y fueron doblemente derrotados en la fase de grupos de la 2021-22.

Frente al Tottenham, mientras, únicamente hay un precedente oficial: la final de la Recopa de la temporada 1962-63, en la que el equipo rojiblanco fue goleado sin piedad por 5-1 por los londinenses. El Galatasaray, en este caso, se medirá al conjunto que eviten los de Simeone.

En lo que se refiere al Real Madrid, los partidos con el City se han convertido en una suerte de clásico más. El último de ellos, jugado también en la fase de liguilla de la Champions de este curso, tiene un sabor amargo: derrota por 1-2. El curso pasado, en cambio, los blancos lograron eliminar a los citizens en la ronda previa a los octavos de final, tras imponerse por 2-3 en el Etihad y endosarle después un contundente 3-1 en el Bernabéu.

Contra el Sporting de Portugal, mientras, la historia juega decididamente a su favor: nunca ha perdido con los portugueses y suma tres victorias y un empate en cuatro duelos oficiales en la máxima competición continental. Curiosamente, el rival que logren esquivar será el que se medirá al sorprendente Bodo/Glimt.

Duelo emocional

Para el Barça, el peor rival posible sería un PSG capaz de imponerse a los de Flick en su último cara a cara, por 1-2 en Montjuïc, y que los eliminó de la Champions las últimas dos veces que se cruzaron sus caminos, tomándose una cruenta revancha de la remontada por 6-1 firmada de la mano precisamente de Luis Enrique en el curso 2016-17 tras caer por 4-0 en París. Los precedentes ante el Newcastle, mientras, arrojan un saldo positivo, con cuatro victorias y una derrota en cinco enfrentamientos, con el 0-2 logrado en la fase de liguilla de este curso como última muestra de ello.

Mourinho se quedó ko

Mourinho se quedó ko

Lo más importante para el prestigio de Real Madrid es que vuelve por enésima vez a los octavos de final de la Champions. Que menos que esté entre los dieciocho mejores equipos de Europa con un presupuesto de mil millones. Otro resultado hubiera sido un Vía Crucis.

Mourinho cayó, pero el Benfica apareció como un equipo arrebatador, muy litigante, con jugadas de gol, algo que logró en el minuto catorce. Mou fue un maestro táctico, pero erró con la posición de Valverde. Casi siempre libre. Y dio el pase de la muerte al gran Tchouameni. Nadie sabe lo que hubiera ocurrido de no empatar el francés. Fue decisivo. Es impensable como se ha elevado a los cielos el centrocampista francés. Decisivo.

El Madrid, al empatar, entró la misma penumbra del inicio del partido. No sabía mandar, el juego era exclusivo del Benfica. Y una vez más, aparecieron los milagros de Courtois. Por ejemplo en una imposible desviación que dio en el larguero para librar al Madrid del gol que el Benfica se merecía. Y peor aún es que el Madrid atacó mal. Toda la ofensiva por el lado de Vinicius, que era un torpe atacante.

Es curioso que el grave de error de Mourinho con Valverde lo pagará aún más cuando, el uruguayo, jugando por el lado izquierdo tras la salida de Manstantuono le dio el gol de la tranquilidad a Vinicius, que lograba el récord de un tanto por partido. Como Mbappé.

Es un misterio el caso Mbappé. Hay mucha especulación sobre su baja definitiva por una semanas. Se dice que no le gusta Arbeloa, con su idea provocativa de que Vini resucitara y fuera el líder. Quizá sólo se cuida para el Mundial. Otra teoría es que está harto del Madrid por ver un equipo errático y con poca personalidad y quizá ya tenga una oferta de la Premier. Todo es posible.

Lo que es cierto es que le ha dejado el camino expedito a Vini para que se luzca y recupere el liderato perdido. El club quería esa empresa para poder renovarlo. ¿Para venderlo quizá por un gran puñado de euros? Nadie lo sabe.

Fran Soto, presidente del CTA: "En mis tiempos, los veteranos decían que no eras árbitro hasta que te daban el primer guantazo; ahora está cambiando"

Fran Soto, presidente del CTA: “En mis tiempos, los veteranos decían que no eras árbitro hasta que te daban el primer guantazo; ahora está cambiando”

Imagínese que su trabajo está sujeto a quejas constantes cada semana. Que cualquier iniciativa se mira siempre bajo sospecha. Y además debe lidiar con una sombra de corrupción que planea sobre su organización y que es enjuiciada con luces y taquígrafos. Imagínese que ese trabajo no comenzó siendo suyo sino que dejó otro más lucrativo y con mayor capacidad de conciliación para meterse de lleno en ese avispero. Pues así ha sido la vida de Fran Soto (Vigo, 1980) en el último medio año y lo peor, o lo mejor de todo, es que para él, su nueva función como presidente del Comité Técnico de Árbitros equivale a trabajar siempre "como si fuera viernes".

¿Cree que el nivel del arbitraje español es bueno?
Bueno, no, muy bueno. Crítica, errores... va a haber siempre porque es consustancial del fútbol, pero eso es algo que no pasa sólo en España.
Es que la crítica es constante.
Creo que el error más flagrante ha sido el del fuera de juego de Giuliano. Es claro, obvio y manifiesto. No debería haber pasado y tuvo sus consecuencias también para los árbitros. Fuera de ése, no recuerdo errores graves en el resto de partidos de este curso. Cuestión diferente es el ruido que siempre hay alrededor del arbitraje hagamos lo que hagamos, pero yo creo que está siendo una buena temporada.
¿Cómo puede haber errores graves habiendo VAR?
Es que yo creo que no hay errores flagrantes, los está corrigiendo el VAR salvo el de Giuliano. Estamos muy satisfechos con cómo lo está haciendo la gente del videoarbitraje, que este año es un cuerpo específico. Se puede mejorar, por supuesto, unificando criterios por ejemplo. El fútbol y la vida deberían ser previsibles para todo el mundo.
¿Cree que el VAR ha empeorado el arbitraje de campo?
El VAR vino para ayudar, todas las herramientas tecnológicas son positivas. Antes, cuando un árbitro cometía un error muy gordo, se iba a casa con el error, ahora no. Sabe que tiene un paracaídas detrás. Aunque queremos que el árbitro pite como si no tuviese VAR y es lo que estamos potenciando en las evaluaciones, al colegiado que es valiente y que toma las decisiones en el campo.
Siguen alimentando tertulias y programas...
Desde el minuto uno que entré pensando que íbamos a tratar de eliminar ese ruido, ya vi que había polémica porque era yo al que designaban y no había ni empezado. Ese ruido mediático existe, existirá y es consustancial al fútbol y a la figura arbitral. Es parte del espectáculo, del negocio y tenemos que acertar lo máximo posible y el ruido que haya, que lo siga habiendo.
Florentino y Laporta, juntos en un palco en un clásico.

Florentino y Laporta, juntos en un palco en un clásico.EFE

En otros lados no tienen altavoz del Real Madrid.
No quiero centrarlo en nadie en concreto, aunque el altavoz de los clubes grandes es mayor, evidentemente, pero para nosotros los errores son exactamente igual. Una de mis máximas es democratizar el arbitraje, que a todos los clubes les piten todos los árbitros.
¿Cree que la presión del Madrid es por Negreira o hay algo más?
No lo sé. Nadie me ha explicado exactamente dónde puede estar el problema. Pero trato de que haya una relación de cordialidad, cercanía y diálogo, con todos los clubes, con todos.
¿No le cansan al estamento arbitral las quejas constantes del Madrid?
No me gusta que la gente se queje del arbitraje, pero no quiero ceñirlo al Madrid.
Pero muchos se quejan cuando les perjudican y otros, constantemente.
Evidentemente, preferiría que no hubiese crítica. Pero eso no afecta al árbitro. Su nivel de profesionalización es brutal.
De Burgos llorando en la rueda de prensa previa a la final de Copa.

De Burgos llorando en la rueda de prensa previa a la final de Copa.EFE

De Burgos se derrumbó en una rueda de prensa previa a una final de Copa.
Sí, pero estoy convencido de que eso nadie lo lleva al campo. Es como cualquier trabajo en que igual llegas a casa y te pones a llorar. Hay actuaciones que son humanas y le puede pasar lo mismo a un jugador. Son profesionales y van a actuar con la mayor profesionalidad.
El problema es que la sentencia del caso de Negreira puede no terminar con esta sombra.
Esa no es mi guerra. El caso Negreira nos ha causado un daño tremendo, no sé si irreparable, pero tremendo. Somos los máximos perjudicados, aunque se quiera dar la imagen contraria. Como abogado que soy, confío mucho la justicia en España, y lo que diga la sentencia, habrá que acatarlo.
Notáis cierto recelo internacionalmente.
No, nadie me ha dicho nunca nada de ese tema y ningún árbitro me lo ha trasladado.
¿Se han establecido mecanismos para evitar algo similar?
La Federación tiene un departamento de compliance muy potente. Los árbitros reciben un cuestionario sobre el conflicto de intereses, para ver si tiene relación con algún club, algún familiar.
Pregunto por cosas que no se hicieran antes.
Es que no lo sé. Desde que estoy yo, me encargué de revisar eso con la persona que lleva compliance en la Federación. Por mi pasado en Garrigues yo exijo profesionalidad e intento actuar igual y si descubriese algo similar, sería el primero en denunciarlo. Creo que tenemos todos los mecanismos a nivel federativo para que esto no se vuelva a repetir. A día de hoy, con todas las auditorías internas y externas, la supervisión del Consejo Superior de Deportes, de la Liga, creo que es imposible que suceda.
Enríquez Negreira junto a su mujer camino del juzgado.

Enríquez Negreira junto a su mujer camino del juzgado.EFE

En España se le tiene respeto a los árbitros.
Poco, deberíamos tener más. En el fútbol base, no vemos que la violencia vaya a menos. Es un problema de un calado brutal y que un árbitro con 14/16 años se sienta amenazado al ir a pitar un partido por si sufre una agresión, es algo que tenemos que acabar.
¿Cuántas veces se ha arrepentido de haber abandonado la abogacía?
De momento no me arrepentí, lo que llevo peor es estar lejos de la familia. Me parece un mundo fascinante y la presión también existe en un despacho a estos niveles.
Pero no pública.
Efectivamente, pero es un mundo mucho más bonito. Cada día haces cosas muy diferentes y siempre lo defino con una frase: 'Para mí todos los días son viernes' y para mí ese cambio mental es brutal.
¿Qué estamento arbitral se encontró?
Me encontré una estructura por montar, que eso fue para mí lo más difícil. Hablé con diferentes personas y fui sacando ideas. Aunque nunca llegué a profesional, llevo toda la vida vinculado al arbitraje y uniendo todo un poco fui montando el equipo. Luego encontré una relación muy buena con LaLiga, que es algo muy positivo. E intenté tan pronto llegué empezar a tener relación con los clubes y visitar a presidentes, CEOs y directores generales.
¿También a Florentino?
Con Florentino no estuve, pero con José Ángel sí que coincidí más veces.
¿Cómo se toman los árbitros el Tiempo de revisión?
Al principio costó un poquito más, porque es la primera vez que públicamente decimos los errores arbitrales. Pero cuesta porque son cosas nuevas, no porque no guste. De hecho hoy en día no hay ningún problema con algún árbitro.

Respeto arbitral

¿Qué es lo que no le gusta a los árbitros?
Hay mejor relación entre los árbitros y jugadores, entrenadores y presidentes de lo que creemos. Yo creo que están un poco aislados de ese ruido mediático que les rodea y tratan de hacer su trabajo de la forma más profesional posible.
Echa de menos arbitrar
Lo eché de menos en su momento, ahora ya no, estoy con otra labor y con otra función.
¿También le insultaban?
Sí, claro, también. Cuando entré en el mundo del arbitraje, la gente veterana me decía: 'Tú no serás árbitro hasta que te den tu primer guantazo'. Pero esto está evolucionando y creo que dentro de unos años los insultos y las agresiones ya quedarán atrás. El arbitraje, cuando eres joven, tiene poco malo y mucho bueno: ganas dinero, haces amigos, sales menos de noche porque tienes que levantarte al día siguiente y maduras. Mi hija ha empezado a arbitrar y ya lleva ocho partidos de asistente.
Hombre, pero los insultos, los intentos de agresiones...
Lo peor, por eso yo como máximo responsable arbitraje me estoy proponiendo, minimizar todo tipo de agresiones.
Ahora usted las cornadas se las lleva en los palcos, ¿no?
De todo, alguna cornada me llevé, pero normalmente me respetan. Intento transmitir que el árbitro es el primero que no quiere equivocarse.
¿Qué le pediría al fútbol para con los árbitros españoles?
La palabra es respeto, y también empatía, que se pongan en la situación del árbitro y que y que y que nos traten como un deportista de élite que va a hacer su trabajo lo mejor posible.
Cristiano Ronaldo compra el 25% del Almería

Cristiano Ronaldo compra el 25% del Almería

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El portugués Cristiano Ronaldo ha adquirido el 25 % de la Unión Deportiva Almería, que es tercero en la tabla de la Liga Hypermotion.

En un comunicado publicado este jueves, el futbolista portugués, de 41 años, reveló que la operación se ha hecho a través de CR7 Sports Investments, una nueva filial de la compañía CR7 SA, a través de la que el delantero gestiona sus negocios e inversiones.

"Desde hace tiempo he tenido la ambición de contribuir al fútbol más allá del campo. UD Almería es un club español con una base fuerte y un claro potencial de crecimiento. Deseo trabajar con el equipo que lo lidera para apoyar al club en su nueva fase de crecimiento", dijo Cristiano en el texto.

La nota no ofrece datos financieros sobre esta "inversión estratégica" y destacó que esta operación refleja el compromiso a largo plazo del delantero del Al-Nassr saudí con la propiedad de equipos de fútbol profesional y representa un hito importante para él, como emprendedor e inversor.

El presidente del Almería, Mohamed al Khereiji, expresó en el comunicado su satisfacción por el hecho de que Cristiano haya elegido su club para invertir.

"Está considerado como el mejor en el campo, conoce las ligas españolas muy bien y entiende el potencial de lo que estamos construyendo aquí tanto en lo que respecta al equipo como la cantera", remarcó Al Khereiji.

El regate surrealista de Mourinho al Madrid y a la prensa en el Bernabéu y la "lesión" de Mbappé: "Tenemos un diagnóstico, pero no soy yo el que debe decirlo"

El regate surrealista de Mourinho al Madrid y a la prensa en el Bernabéu y la “lesión” de Mbappé: “Tenemos un diagnóstico, pero no soy yo el que debe decirlo”

Era la cabina de prensa número 6, en el sector 4 de la zona habilitada para los medios de comunicación en el Santiago Bernabéu. Ahí, entre la Cadena Ser y Benfica FM, Jose Mourinho tenía planeado su regreso. Desde ahí debía ver la vuelta del playoff entre su equipo y el Real Madrid, la primera vez que veía un partido oficial en Chamartín desde su salida en 2013. Pero Mourinho, The Special One para todo, no apareció. Llegó en el autobús del conjunto lisboeta al interior del estadio y se bajó para alentar a los suyos, pero no se dejó ver en público. Volvió al autocar y desde allí observó la eliminación del Benfica.

Habían pasado 4.652 días desde su última noche en el banquillo del Bernabéu. Aquella despedida entre el amor y la rabia en un duelo contra Osasuna, el 1 de junio de 2013. Su etapa terminó con otra semifinal de Champions perdida y con otra rodilla hincada en Liga, donde se alejó a 15 puntos. Unos resultados deportivos que unidos a la pérdidas de sensaciones y buena convivencia con parte del vestuario, del club y de la grada pusieron el punto y final a los tres años más intensos que se recuerdan en la memoria mediática del Madrid.

Quizás por eso, por el foco que ha sido siempre Mourinho para la prensa y el entorno del conjunto blanco, su regreso ha sido tan curioso. Tan surrealista. En la previa pisó el césped del Bernabéu para dirigir el entrenamiento del Benfica, pero rechazó comparecer en la sala de prensa ante los medios, a pesar de que aún estando expulsado en la ida podía hacerlo. Dejó su lugar a su segundo y no ofreció palabras. Antes, eso sí, había firmado autógrafos y había sonreído ante los «vuelve a Madrid» de algunos de los fans que se acercaron al hotel.

Ya en la mañana del partido, Mourinho dejó el hotel del Benfica en un taxi durante dos horas y reapareció a media mañana. Un paseo, una cita o una reunión que no ha trascendido. Ya en la tarde, máximo surrealismo. Después de la expulsión de la ida no se podía sentar en el banquillo, así que la megafonía del Bernabéu anunció a João Tralhão, su segundo, y dejó a Chamartín sin la posibilidad de ofrecerle un cántico o una ovación. No hubo nada.

Los periodistas, esperando

En los pasillos del estadio reinó la incertidumbre. El Benfica había pedido al departamento institucional del Madrid una cabina de prensa para que Mourinho viera desde ahí el partido con alguno de sus asistentes. La famosa cabina 6, adecentada con tres sillas y un amplio catering con hamburguesas, frutos secos, fruta, agua y patatas fritas. A ella se acercaron varias decenas de periodistas para capturar en foto o vídeo la llegada del portugués al interior del Bernabéu. Una situación peculiar que obligó al club blanco a avisar al diferentes trabajadores de dicho departamento y a varios miembros de seguridad, que crearon un perímetro invisible al que los medios no se podían acercar. Ni siquiera a las mesas habilitadas para el trabajo, aunque fuera para otro tema. Algo que nunca había sucedido en la zona de prensa.

La prensa esperando a Mourinho el miércoles.

La prensa esperando a Mourinho el miércoles.E.M.

Todo, comida, prensa, seguridad y trabajadores del Madrid, para nada. Mourinho dejó colgado al Madrid y volvió al autobús con varios asistentes para desde allí, a través de un iPad, ver el decisivo duelo entre su equipo y el Madrid. Un Madrid al que, según pudo saber este periódico, sigue teniendo la ilusión de volver algún día.

El portugués fue el gran protagonista del partido junto a Mbappé mientras la grada decía «no al racismo» en respuesta a Prestianni, sancionado por la UEFA por su presunto insulto racista a Vinicius. Mbappé, por su parte, fue baja a última hora por las constantes molestias en la rodilla izquierda que arrastra desde diciembre. La ausencia del francés fue la segunda situación surrealista del día en el Madrid.

En la previa, Arbeloa había asegurado que «Mbappé está preparado para jugar mañana». Pero ya en la tarde del martes comenzó el runrún sobre su estado físico, y por la mañana ni siquiera entró en la convocatoria. «Hemos hablado él y yo con los médicos, y creemos que lo mejor es que pare, que se recupere y que vuelva al 100%. Creo que no va a ser cuestión de días, sino que va a ser un poco más largo», anunció el técnico, que rechazó hacer público el diagnóstico. «Tenemos un diagnostico, pero no soy yo el que tiene que dar ese tipo de datos. Tenemos claro qué es lo que le ha pasado y lo que le está pasando. Y queremos que se recupere al 100% y por eso hemos decidido que parase», insistió.

Vinicius marca y baila camino de los octavos de la Champions

Vinicius marca y baila camino de los octavos de la Champions

Vinicius juega contra todos y contra todo. Contra los rivales. Contra el racismo. Contra la irregularidad de su propio equipo. Contra sí mismo. Demasiados desafíos, quizás, pero desafíos estimulantes, sea en el gol, la protesta o el bailecito junto al banderín, como si lo hiciera junto a una garota. Ese Vini en estado puro es el que ha conocido el Benfica, con dos goles de categoría en esta eliminatoria, uno de Da Luz y otro en el Bernabéu, la ira por un presunto insulto, las miradas provocadoras y la samba. La Champions ya lo conoce, la Champions que ya ha ganado y lo aguarda, en octavos, no solo contra Sporting de Lisboa o Manchester City, posibles rivales del Madrid. Contra todos.

Hay algo de narcisismo en el brasileño y en eso tiene a quien parecerse. En esto del fútbol, sobra. Que se lo pregunten a José Mourinho. Special One, en la victoria o la derrota, jugó al escondite y Prestianni jugó a no jugar para que lo hicieran los suyos, después de una sanción que era como un pacto a dos, Benfica-UEFA. Una vez descargada la atmósfera, había que jugar, y para eso este Madrid tiene problemas. No es una novedad.

Dificultad en la construcción

La dificultad en la construcción del juego se ha convertido ya en un problema sistémico que enlaza las últimas noches con Ancelotti con la era de Xabi el breve y la itinerancia de Arbeloa, enjuto e hierático, como un personaje de El Greco. Como el 'Caballero de la mano en el pecho', ante la duda se señala el escudo. Todos sabían y todos saben lo que pasaba, pero todos dijeron «¡señor, sí señor!»

También lo sabe Mou, un especialista en hacer malo a los contrarios. En el Bernabéu elevó la presión, hecho que agravó los problemas del Madrid en la salida de la pelota, y ajustó muy bien a los suyos en el repliegue. En esas circunstancias y sin Mbappé, lesionado, era más necesario que nunca encontrar a Vini.

El brasileño asumió el rol, pero en la banda encontró a lo mejor del Benfica. Dedic ya redujo mucho las opciones de Vini en Da Luz, aunque sin poder impedir la explosión de su gol en la ida. En el Bernabéu fue un hueso, aunque no siempre pudiera detener al brasileño, letal en el desenlace, y un peligro en el despliegue de los portugueses.

El bosnio es, a sus 23 años, un futbolista muy interesante, al que seguir. No es la única arma del Benfica, con el otro Araujo en la zona de los centrales, Richard Ríos en los medios, el incansable Barreiros, Rafa Silva y el rápido Schjelderup o el tormento de Pavlidis, que exploró con intención los espacios libres entre los centrales y Trent. El inglés es el guante del Madrid a balón parado, pero a su espalda no está de más dejar unas crucecitas.

La del Benfica es una nómina muy lejos de la del Madrid por calidad, pero la sensación de equilibrio que ha dejado se debe a su entrenador y a la falta de un entrenador estable en el Madrid. Poco más se le puede pedir a Arbeloa, que sigue con la mano en el pecho y ha alcanzado los octavos, que ya estaban en el guion, tras pasar por un inesperado play in. Al menos, no es un pecho frío.

Los imposibles de Courtois

El Benfica se adelantó en el marcado porque mejor fue su puesta en escena frente a un Madrid incómodo. Quizás una atmósfera cargada le habría ido menor para inyectarle adrenalina. Pavlidis encontró metros en la derecha y su centro lo interceptó Asencio, pero para inventar un remate peligrosísimo a su propia puerta. Courtois reaccionó al fuego amigo como lo haría más tarde al fuego real, enemigo, ante un disparo durísimo y colocado de Ríos. El rechace, sin embargo, encontró de frente a Rafa Silva, que en dos tiempos logró lo que ya era inevitable.

Con la eliminatoria igualada, las dudas que el Madrid se trajo de Pamplona, ya sin liderato de la Liga, y un rival sin miedo escénico alguno en el Bernabéu, la situación era peliguada. El gol de Tchouaméni, a los dos minutos, fue, pues, como un Lexatín, pero en vena. El único error en una entrega hasta entonces del Benfica dio la oportunidad al Madrid de atacar el área con más gente. Valverde progresó hasta el fondo y Tchouaméni se frenó, con toda la intención. El pase del uruguayo lo encontró en la posición perfecta. El golpeo fue preciso, medido.

Sólido y asistente Valverde

El gol no es ajeno al francés, como ha demostrado en el pasado, pero su posición, hoy, más atrasada, le aleja de la zona erógena. No hay quien lo mueva. En esta eliminatoria y durante toda la temporada, es de lo más respetable. También lo fue Valverde, cuyas conducciones no necesitan de la regularidad del equipo. Suyas fueron las dos asistencias.

El empate dio al Madrid más tranquilidad y más balón, pero el hombro de Gonzalo le privó de una ventaja mayor después de que Güler encontrar la red tras un quilombo. Lo conservó tras el descanso, aunque la crecida del Benfica, que se sostuvo sin cambios casi hasta el final, aumentó el compromiso, hasta que un robo permitió a Valverde encontra a Vini en el espacio. Corrió y definió, preciso, para llevar la calma al Bernabéu e irse al banderín. No bailó una Samba para tí. Es una samba contra todos.

El Bodo/Glimt asombra en la Champions desde el círculo ártico por su osadía y sus cepillos de dientes gigantes

El Bodo/Glimt asombra en la Champions desde el círculo ártico por su osadía y sus cepillos de dientes gigantes

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Como un rayo. Así es como el sorprendente Bodo/Glimt (glimt es rayo en noruego) ha fulminado al último finalista de la Champions para hacer historia y convertirse en el primer club noruego en plantarse en los octavos de final de la máxima competición europea pese al parón de su liga. En Noruega, se disputa en año natural, y la nueva edición no arrancará hasta el próximo 14 de marzo. Debido a la adversa climatología, su campo es de césped artificial.

Este conjunto nórdico, cuya localidad se encuentra muy cerca del círculo polar ártico y que ronda los 53.000 habitantes, tiene una historia marcada por su capacidad de superación. Y, también, por un buen número de vaivenes. No se estrenó en la élite del fútbol de su país hasta 1977, 61 después de su fundación. Debutó en Europa un año antes, gracias a un triunfo en la Copa en 1975 que le permitió jugar la Recopa en el curso 1976-77. Su aventura, con todo, duró muy poco: el Nápoles lo apeó en la primera ronda al ganar 0-2 en Noruega y 1-0 en Italia.

Tras caer a segunda en 1980 y ascender en 1993, volvió a descender hasta en tres nuevas ocasiones, siendo su paso más breve el último, ocurrido en la campaña 2017. Desde 2018, no sólo ha logrado aposentarse en primera, sino que lo ha hecho con nota, con cuatro campeonatos y tres segundos puestos en los últimos ocho años. Títulos que, a su vez, se suman a la Copa noruega conquistada en 1993, así como a nueve campeonatos de la denominada Copa Noruega del Norte, disputada entre 1929 y 1969 y cuyo germen fue la prohibición de que los equipos del norte del país jugaran la Copa noruega, veto levantado en 1962, que provocaría la paulatina pérdida de importancia del trofeo hasta su desaparición.

Los aficionados del equipo cuentan con una particular tradición: suelen acudir al estadio llevando cepillos de dientes gigantes. El origen de esta curiosa manera de animar a los suyos estaría en el hecho de que, en la década de los 70 del siglo pasado, el encargado de dirigir los cánticos de un sector del campo pidió algo que le sirviera como batuta y le dieron un cepillo de dientes amarillo. Lejos de incomodarse por el hecho, los seguidores abrazaron decididamente el gesto. Y no solo ellos. Durante unos años, no fue extraño que los jugadores visitantes recibieran un cepillo de dientes, de tamaño normal, antes de los partidos.

A nivel deportivo, no puede decirse que el Bodo/Glimt cuente con rutilantes estrellas, aunque sí es cierto que hay futbolistas ahora particularmente conocidos que han pasado por sus filas, como Alexander Sorloth, autor del hat trick que le permitió al Atlético de Madrid dejar en la cuneta al Brujas en la ronda previa de la Champions. Los rojiblancos, de hecho, han sido una de las dos víctimas ilustres del equipo noruego en la fase de liguilla de la presente edición de la máxima competición continental. Los colchoneros fueron derrotados por 12 en el Metropolitano. El Manchester City de Pep Guardiola cayó por 3-1 en Bodo, el mismo resultado que se llevaría el Inter en ida de la ronda previa a los octavos de final. El Tottenham y el Dortmund firmaron sendos 2-2. El primero, en Noruega. El segundo, en Alemania. Su jugador más destacado es el danés Kasper Hogh, quien suma 44 goles en los 85 encuentros que ha disputado con el equipo noruego, y fue uno de los máximos anotadores de la última Europa League.

En la segunda máxima competición continental, precisamente, el Bodo/Glimt estuvo a punto de dar una sonada campanada el curso pasado. Se plantó en semifinales, tras quedar noveno en la fase de liguilla y eliminar consecutivamente al Twente, al Olympiakos y a la Lazio, en este último caso, por penaltis. Solo el ganador, el Tottenham, pudo hacer añicos su sueño.

La "máquina" Sorloth, el futbolista sin emociones: "Me alegro mucho, pero soy noruego"

La “máquina” Sorloth, el futbolista sin emociones: “Me alegro mucho, pero soy noruego”

Revelaba tras la victoria ante el Espanyol Simeone que había tenido una charla con Sorloth por las ocasiones falladas ante el Brujas en los minutos que disputó. Lejos de ser un mensaje de reproche, el técnico argentino, según manifestó el propio jugador, le brindó palabras de motivación y de cómo mejorar su trabajo. "Me encanta hablar con él porque tiene buenas palabras", expresó el goleador de la noche abrazado al balón del encuentro. Le habló de que tuvo tres oportunidades y le alabó la actitud pese a sus fallos. Pero en el Metropolitano, esas mismas oportunidades se convirtieron en goles. Un hat-trick de reivindicación y victoria.

"Sorloth tiene lo que no tiene ninguno de sus compañeros", expresó el técnico argentino de un gigante noruego que, en este 2026, muestra más olfato que ninguno. Son 10 tantos, el máximo goleador rojiblanco y, en estos 90 minutos frente al Brujas, consiguió convertir los mismos que llevaba en toda su carrera en la máxima competición continental. "Tengo hambre y quiero continuar así", declaró en zona mixta para luego admitir, entre risas, que su personalidad noruega le impide mostrar las emociones ante la frialdad al celebrar sus tres tantos ante los belgas. El delantero agradeció los pases a sus compañeros y uno de ellos le lanzó el piropo que se merecía. "Es un máquina", apuntó Johnny Cardoso, el otro gran jugador del partido.

El brasileño ha encontrado por fin la continuidad que le era esquiva por las lesiones y, en apenas dos partidos, ha mostrado las virtudes que le trajeron al Atlético y, además, coronadas por un gol que dio la tranquilidad ante el Brujas. "Desde que llegué aquí soñaba con noches así", concedió el mediocentro que se mantuvo firme en la faceta defensiva y vertical en la ofensiva.

Ese esfuerzo, y el de todo el equipo, valió un halago del argentino a una plantilla que dice que está comprometida tanto los titulares como los suplentes. "Muchos jugadores nuevos estos dos últimos años y volver a reinventarnos no es fácil. Cuando ves la convicción de los suplentes te sigues emocionando. Ese compromiso me hace sentir muy identificado", declaró el técnico rojiblanco. Simeone aplaudió volver a estar en los octavos de final, lugar que ha alcanzado en 11 de las 13 temporadas que ha conseguido clasificar al equipo desde su llegada al banquillo por la importancia que tiene para el club aunque el equipo quiere más.

Desde el entrenador a los jugadores, el mensaje no fue el clásico partido a partido. El Cholo fue el más indefinido, pero tanto Sorloth como Cardoso fueron muy positivos en este torneo. "Nosotros jugamos los torneos con la idea de ganarlos y la Champions lo mismo", apuntó el brasileño mientras que el noruego expresó, de manera más escueta: "Queremos ganar".

Sin preferencias

Nadie se moja en el equipo sobre qué rival quiere para los octavos. Las opciones son diversas, aunque una más complicada que otra. Tottenham o Liverpool les esperan en la siguiente ronda. "Estoy disfrutando mucho de mi primera Champions, sabemos que es un torneo muy difícil y nos da igual lo que venga", apuntó Cardoso mientras que el noruego dice que le "da igual".

La temporada pasada fue el Real Madrid el que tocó en la siguiente ronda y la eliminación, tras el doble toque en el penalti de Julián, sigue en el imaginario rojiblanco. No está Julián en su mejor momento y Simeone quiso lanzarle un halago público recordando el mal momento de Griezmann, el curso pasado. Sabe el técnico que necesitará la mejor versión de ambos para lo que resta de esta temporada.

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La ilusión de Mourinho es la llamada que recibió Ancelotti en 2021 para volver al Madrid: buena relación con Florentino, tres años que “sentaron las bases”…

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Una mañana de junio de 2021, a José Ángel Sánchez, director general del Real Madrid, le sonó el teléfono. Era Carlo Ancelotti. El técnico italiano, en ese momento en el Everton, llamó al directivo madridista como cada inicio de verano y por la misma razón de siempre: comprobar si había algún futbolista del equipo blanco disponible para cesión o venta. Y de paso, cólo una broma que terminó en realidad: «El indicado soy yo», respondió cuando Sánchez sacó el tema del adiós de Zidane y la búsqueda de un nuevo entrenador. Así, entre bromas, peticiones y recuerdos, Ancelotti volvió al Bernabéu para ganar dos Copas de Europa más. Esa suerte de llamada es con la que todavía sueña Jose Mourinho, que esta noche desafía al Madrid con el Benfica en la decisiva vuelta del playoff.

El portugués estará en un palco del estadio madridista y no en el banquillo por la roja directa que vio en la ida. «No es la primera vez que no está en el banquillo por sanción», bromeó ayer Arbeloa. Mourinho bajará del autobús con sus jugadores, paseará por los pasillos del Bernabéu, dará la charla técnica en el vestuario y luego subirá a unos pisos para ver el duelo desde lo alto. Y desde allí, seguramente, pensará en las tres temporadas que pasó en la Castellana, en los miles de líos ante la prensa y rivales, en la Liga y la Copa conquistadas ante el Barça de Guardiola, en los dos subcampeonatos ligueros y en las tres semifinales de Champions perdidas, a cada cual más dolorosa. «Esos tres años sentaron las bases de lo que se consiguió después», se admite ahora en Valdebebas.

Mourinho no conquistó Europa con el Madrid, pero esas derrotas ante el Barça, contra el Bayern en penaltis y frente al Dortmund en un amago de remontada enrabietaron a un vestuario que triunfó en Lisboa en el primer año después de la marcha de The Special One.

«Me habría gustado que hubiera continuado, pero el nivel de presión ha ido incrementándose hasta un límite que todas las personas tienen. Nos ha dado un nivel de competitividad que hay que reconocer, ahora estamos en el lugar que le corresponde al Madrid. Hemos acordado de mutuo acuerdo que esta relación acabe, es el momento adecuado», explicó Florentino en la sala de prensa del Bernabéu, donde anunció el adiós del portugués con una comparecencia que ahora ya parece de otra época. Tenía contrato hasta 2016, pero «él cree que lo mejor es dejar el club y comparto sus razones».

Desde ese momento, el Madrid no dejó de crecer mientras Mourinho ha ido de más a menos en su carrera como técnico. Ganó la Premier con el Chelsea, la Europa League con el Manchester United y la Conference con la Roma, donde también perdió una final de Europa League. Su palmarés refleja esos años de más a menos. En ningún club estuvo más de tres campañas, pasando dos en el Tottenham y en el Fenerbahce sin tocar metal. Todo antes de aterrizar en Lisboa a mediados de septiembre, tres meses antes de que la situación de Xabi Alonso en el Bernabéu se complicara. Si no hubiera aceptado la oferta del conjunto lisboeta, en Valdebebas asumen que hubieran existido conversaciones para sustituir a Alonso.

Mourinho, Zidane y Ancelotti son los entrenadores de máxima confianza de Florentino. El francés y el italiano vivieron dos etapas en el club y sólo al portugués le falta un regreso a Chamartín. Esa confianza es absolutamente clave para el presidente ahora mismo, más incluso que la parte futbolística. Pérez, como cuando firmó a Ancelotti, busca a un técnico con mano, más que con ideas revolucionarias. De ahí la apuesta por Arbeloa, un hombre de la casa que ejecuta las directrices del club. Y de ahí que en los campos de Valdebebas todavía resuene el nombre de Mourinho de vez en cuando. Ancelotti tenía 62 cuando volvió al Madrid en 2021, y el portugués cumplió en enero 63.

En algunos despachos madridistas cuesta ver una segunda etapa del ahora técnico del Benfica, pero la buena relación entre presidente y entrenador, como en el caso de Zidane y Ancelotti, mantiene la puerta abierta para cuando encaje la ecuación. Se han intercambiado mensajes durante todos estos años, se han llamado y han estado pendientes el uno del otro. Se tienen aprecio.

Ayer, Mourinho llegó a Barajas entre gritos de «¡vuelve al Madrid!», firmó autógrafos en la puerta del hotel, se montó en un taxi para irse a comer con un par de asistentes y volvió a tiempo para pisar el césped del Bernabéu en el entrenamiento del Benfica, aunque evitó entrar en la sala de prensa. Hoy, el regreso oficial.

Mbappé, al límite por su rodilla izquierda desde hace casi tres meses, seria duda para jugar contra el Benfica

Mbappé, al límite por su rodilla izquierda desde hace casi tres meses, seria duda para jugar contra el Benfica

«Quiero poner en valor su compromiso con los compañeros, el equipo, el club, los aficionados... Es muy importante poner en valor su gran esfuerzo». Con estas palabras, Álvaro Arbeloa reconocía algo que se ve a simple vista: Kylian Mbappé está jugando al límite físico. El delantero francés sufre desde el día 7 de diciembre unas constantes molestias en la rodilla izquierda que le lastran y duelen en cada partido y entrenamiento, como se pudo ver en la mañana del martes en la ciudad deportiva de Valdebebas. Son ya casi tres meses, y este miércoles ante el Benfica hay dudas sobre si volverá a forzar su cuerpo para tratar de ayudar al Madrid en un partido decisivo para el devenir de la temporada madridista.

Mbappé será duda hasta última hora a la espera de las sensaciones que tenga durante todo el día. Una situación que se ha repetido durante los últimos meses. Se lesionó contra el Celta, no jugó contra el Manchester City en aquel duelo clave en la continuidad de Xabi Alonso y enlazó después tres partidos seguidos y completos para alcanzar el récord de goles en año natural de Cristiano Ronaldo. Después, un parón de dos semanas, ausencias contra el Betis en Liga y ante el Atlético de Madrid en la Supercopa de España y viaje fugaz a Arabia para disputar 15 minutos en la final contra el Barcelona. No estuvo en el desastre de Albacete y tras eso sumó seis partidos consecutivos disputando 90 minutos antes de descansar, de nuevo con molestias, ante la Real Sociedad.

Mbappé ha sido el todo y la nada estas semanas. O ha jugado los partidos completos o se ha quedado en el banquillo o en la grada. No ha habido punto medio, dosificación o mantenimiento. Nada.

Tras perderse el duelo de Albacete, voló durante seis partidos seguidos anotando nueve goles en esos seis encuentros, con dobletes ante Mónaco, Villarreal y Benfica.

«Le necesitamos», repiten en Valdebebas, donde hay dudas de qué hacer con él. Hay voces que piden que pare durante un par de semanas, pero otras admiten la urgencia de la temporada. El galo, mientras, acumula dos encuentros, ante Benfica y Osasuna, sin marcar y mostrándose muy lejos de su mejor nivel. Y tiene el Mundial en el horizonte.

Arbeloa anunció en la rueda de prensa que «está preparado para jugar mañana, es lo más importante», pero a media tarde, sin entrenamiento de por medio entre la comparecencia y la noticia, el medio francés L'Equipe anunciaba que el futbolista estaba descartado. Entre medias, el Madrid, que todavía no ha dado la convocatoria y que espera a las sensaciones del galo.