Bagnaia arrasa en el GP de Países Bajos y se pone a 10 puntos de Martín

Bagnaia arrasa en el GP de Países Bajos y se pone a 10 puntos de Martín

Actualizado Domingo, 30 junio 2024 - 17:42

Pecco Bagnaia volvió a arrasar en Assen. El italiano logró un triunfo absolutamente incontestable en el Gran Premio de los Países Bajos que se sumó tanto a la sprint race lograda el sábado y supuso su segundo doblete consecutivo tras el logrado en Italia hace casi un mes. El piloto de Ducatti lideró la prueba de principio a fin e, incluso, fue capaz de sacarle más de tres segundos de ventaja a un Jorge Martín que fue el único capaz de aguantarle el ritmo y que sigue siendo el líder del Mundial, aunque únicamente con diez puntos de ventaja sobre su gran rival. Enea Bastianini, con una remontada espectacular desde el décimo puesto de la parrilla, se subió al tercer escalón del podio por delante de un Marc Márquez que le reemplazará el curso que viene y que apuró para ser finalmente cuarto tras su caída del sábado -finalmente ha sido décimo por una sanción por la presión de los neumáticos-.

"Estaba sufriendo un poco con el flanco derecho del neumático, pero he logrado mantenerme cerca del podio a pesar de todo y, al final, he podido conseguir alcanzarlo", resumió tras la carrera un exultante Enea Bastianini. "Ha sido un fin de semana verdaderamente difícil, pero hemos ido mejorando muchísimo del viernes al sábado y también del sábado al domingo y hemos podido acercarnos a Pecco, pero no me quedaba nada más en la carrera, he dado el máximo absoluto. A pesar de todo, estoy muy contento por haber conseguido mi primer podio en Assen y volveremos a intentarlo la temporada que viene", terció por su parte un Jorge Martín con cierto gesto de resignación. Diametralmente opuesto, desde luego, de la sonrisa de oreja a oreja que lucía el vencedor. "Lo he disfrutado muchísimo. Todo ha ido perfecto y quiero darle las gracias a esta gran afición. Hemos tenido la suerte de ser muy precisos, muy rápidos y el tiempo también nos ha acompañado. Todo ha salido a la perfección", sentenció Pecco Bagnaia.

La carrera, de la que Aleix Espargaró decidió finalmente retirarse para recuperarse mejor de las secuelas de las caídas sufridas tanto el viernes como el sábado, vio además cómo tres pilotos españoles acabaron por verse fuera de la pista. Álex Rins se cayó en el arranque, Joan Mir se salió en la vuelta siete y el rookie Pedro Acosta se fue al suelo justo en la última vuelta después de pasar mucho rato peleando por meterse en los puestos de cabeza. No fueron los únicos: Marco Bezzecchi también se salió de los límites y, pese a que trató inicialmente continuar en carrera, acabó tomando el camino de los boxes. En cuanto al resto de pilotos españoles que lograron terminar la prueba, Maverick Viñales, acabó finalmente en la quinta posición, Álex Márquez fue octavo, Raúl Fernández, noveno y Augusto Fernández, decimocuarto.

Sanción a Márquez por la presión

Marc Márquez, cuarto en el Gran Premio de los Países Bajos, ha sido sancionado con 16 segundos de penalización por no cumplir con los parámetros de presión de neumáticos en su moto a lo largo de la carrera, motivo por el que pasa de la cuarta a la décima posición.

Márquez ha sido sancionado por no cumplir con la media de presión de los neumáticos de su moto durante la carrera, motivo por el que el panel de comisario de Dirección de Carrera ha considerado que la sanción pertinente era sumar 16 segundos a su resultado deportivo, lo que le hace pasar del cuarto puesto al décimo, entre el italiano Franco Morbidelli y el australiano Jack Miller.

Con este cambio en la clasificación, Marc Márquez pasa de sumar los 13 puntos del cuarto puesto a 'sólo' seis del décimo.

George Russell y Carlos Sainz cazan al vuelo en el Red Bull Ring

George Russell y Carlos Sainz cazan al vuelo en el Red Bull Ring

Sale airoso de cualquier calamidad. Suma puntos cuando Lando Norris acaba a cero. Max Verstappen gana incluso cuando George Russell festeja su primera victoria del año. El líder del Mundial fortalece su posición tras una alocada carrera en el Red Bull Ring, donde Carlos Sainz cazó al vuelo un podio que nadie esperaba en Ferrari. El quinto del curso para el madrileño, superado por la velocidad de Oscar Piastri, pero endurecido en la moral. Fernando Alonso estableció la vuelta rápida en el penúltimo giro (1:07.694) arrebatando el bonus a Verstappen, aunque sin poder sumarlo él, dado que cruzó decimoctavo la bandera a cuadros.

Verstappen fue quinto en la meta, tras una penalización de 10 segundos por su ilegalidad ante Norris. Ni siquiera eso le hizo perder el sitio ante Nico Hulkenberg, así que bien puede dar la maniobra por bien empleada. Norris había quedado fuera de combate. La estampa del joven británico, cabizbajo, saliendo del coche y digiriendo la catástrofe, no precisaba comentarios. Con la victoria casi en la mano, todo se había perdido tras un toque en la curva 3.

Verstappen, con la llanta trasera derecha al aire, pudo alcanzar los boxes mientras el virtual safety car ralentizaba a Russell, Sainz y Piastri. Carlos venía un buen tiempo tras el Mercedes, intentando un improbable undercut. Nunca había encontrado el ritmo suficiente. Bastante hacía con sostenerse frente al McLaren. Cuando ondearon las banderas verdes, Piastri no hizo prisioneros. Incluso llegó a soñar con la victoria. Ya nada cambió, claro, pero el sabor del champán supo a gloria al trío del podio. Russell no escuchaba el himno británico en su honor desde el GP de Brasil 2022, Piastri recuperaba el tono tras un fin de semana torcido desde el viernes y Sainz salvaba el domingo para la Scuderia.

Infortunio de Leclerc

Porque la hipotética remontada de Charles Leclerc se evaporó de forma abrupta en la salida cuando defendía su séptima plaza ante Piastri. El contacto con la rueda trasera derecha del McLaren le obligó a pasar por boxes para cambiar el alerón delantero. Igualmente crítico pudo considerarse el episodio entre Sainz y Lewis Hamilton, que aprovechó el exterior de la pista para ganar ventaja. Los comisarios ordenaron que el británico devolviese la cuarta plaza al Ferrari. No era el momento de jugar al gato y al ratón para Carlos.

Tampoco para Verstappen, fuera del alcance del DRS de Norris desde la segunda vuelta, dibujando una curva de progresión inalcanzable. Durante su primer relevo con los medios, el principal inconveniente para el tricampeón fue deshacerse de los doblados, Leclerc incluido. Al monegasco, el compuesto apenas le aguantó 15 vueltas, un dato más que interesante para el resto de favoritos.

Alonso se deshizo de su primer juego de medios en la undécima vuelta, intentando anticiparse a la competencia. Desde la decimoquinta plaza nada resulta sencillo. Ni siquiera una frenada en la curva 3 que casi destroza el Sauber de Guanyu Zhou. Los 10 segundos de castigo, cumplidos en boxes, relegaron al asturiano a la penúltima plaza. Otro domingo donde el único aliciente para Fernando fue asistir desde primera línea al rifirrafe entre Pierre Gasly y Esteban Ocon, enemigos íntimos antes que compañeros en Alpine.

El buen nombre de los comisarios parecía a salvo con las sanciones de cinco segundos a Sergio Pérez, por exceder el límite de velocidad en el pit-lane, y a Hamilton, que había pisado la línea blanca entrando a boxes. Sin embargo, esos aciertos iban a quedar en entredicho al dejar sin castigo a Verstappen, liberado del pitstop en condiciones muy peligrosas para Piastri. Un prodigio como él no necesita de estas prebendas.

Durante más de una hora, Max venía gestionando los neumáticos y reforzando su ventaja, que llegaría a superar los ocho segundos. Antes de cumplir el ecuador se quejó de la caja de cambios porque no le provocaba dudas entre la séptima y octava velocidad, aunque ni el más cenizo podía sospechar lo que llegaría a continuación. A falta de 20 vueltas para la bandera a cuadros, finalizado su stint con los duros, un error con la pistola durante el pitstop, transformó el paisaje.

De pronto, el líder no sólo se veía acosado por Norris, sino que parecía indefenso, desvalido. "Algo va mal, no tengo agarre", gimió Verstappen, mientras el McLaren se adhería a su alerón trasero. Norris prefirió tomar aire, pensarlo un par de veces antes de lanzarse a sangre y fuego. Ni siquiera iba amedrentarse cuando los comisarios empezaron a valorar una sanción por superar los límites de pista. Primero movió ficha en la curva 4, mientras Verstappen se tambaleaba, hecho un manojo de nervios. Simplemente no parecía dispuesto a inclinarse ante nadie, como no cedió ante Hamilton en el GP de Abu Dhabi 2021. Si alguien trae al recuerdo hoy aquella épica de Yas Marina quizá no vaya desencaminado.

Jules Kounde se alinea con Mbappé y se pronuncia sobre la jornada electoral en Francia

Jules Kounde se alinea con Mbappé y se pronuncia sobre la jornada electoral en Francia

Actualizado Domingo, 30 junio 2024 - 15:51

No ha sido en una rueda de prensa como la que ofreció el capitán de Francia antes de un partido de la Eurocopa. Pero el jugador 'bleu' Jules Koundé no se ha quedado al margen a la hora de dar una opinión sobre las elecciones legislativas en Francia, que tienen lugar este domingo.

Si Kilian Mbappé, en aquella ocasión, animó a todos los francesas para salir a votar y alejarse "de los extremos", el lateral del Barça ha manifestado en su cuenta de X -antes Twitter- que "la extrema derecha nunca ha llevado a un país hacia más libertades".

"Es un día importante para Francia y para su futuro. En los tiempos que corren, votar es un deber tanto como un derecho", comienza su mensaje.

Koundé considera que cada voz cuenta y que cada persona "es libre de dar su opinión". Pero, para él, "la extrema derecha nunca ha llevado a un país hacia más libertades, más justicia y convivencia". Y cree que nunca lo hará.

"Veo un partido fundado en el odio al otro, la desinformación y cuyos discursos buscan estigmatizar y dividirnos. El RN no es una solución", en alusión clara al Rassemblement National, Agrupación Nacional, en español, el partido de Marine Le Pen.

El ex del Sevilla no pretende que su tuit sea "una lección". "Es sólo mi opinión. Y ustedes harán con ella lo que quieran", se despide.

Faustino Oro, de 10 años, logra en Barcelona el título de maestro internacional, un récord de precocidad impresionante

Faustino Oro, de 10 años, logra en Barcelona el título de maestro internacional, un récord de precocidad impresionante

Actualizado Domingo, 30 junio 2024 - 13:33

Faustino Oro, un niño argentino de diez años, acaba de lograr en Barcelona el título de maestro internacional de ajedrez. Es el más joven de la historia. A su edad, Magnus Carlsen ni siquiera aparecía en la clasificación de la Federación Internacional. Nadie sabe si Fausti seguirá sus pasos y se convertirá en campeón del mundo, pero pocos dudan de su descomunal talento. En el último año ha jugado contra once grandes maestros y no ha sido derrotado por ninguno. Tres de ellos mordieron el polvo.

Las últimas semanas han sido de gran tensión por la inminencia de un récord al que todos trataban de restar trascendencia. Alejandro Oro, padre del fenómeno, comentaba justo este sábado: "Estamos muy ansiosos, pero en estos momentos es importante mantener la calma". Esa tranquilidad siempre ha sido una de las mayores virtudes que le han transmitido a Faustino sus padres, que además hicieron el sacrificio de abandonar su casa y sus trabajos para venirse a España en busca de un sueño, el sueño de un niño que quiere ser campeón del mundo. «Le debíamos esa oportunidad», explica sereno Alejandro, que vio clara una jugada que a muchos les pareció descabellada.

Faustino, el niño de 10 años que ha ganado al número 1 del ajedrez Magnus Carlsen

Su última partida no fue nada fácil. El maestro internacional chileno Fernando Valenzuela aspiraba a ganar el torneo en Barcelona y salió dispuesto a aguarle la fiesta. Faustino tuvo que defenderse, con negras, pero encontró el plan correcto, nada sencillo, con una madurez asombrosa. Ahora que es MI, el siguiente paso para Faustino Oro será llegar a GM (gran maestro), el título más alto posible para un ajedrecista. Tiene un año y medio para hacerlo además con otro récord de precocidad.

El pequeño Oro es un niño risueño y locuaz, la antítesis del tópico. Nacido para arrasar en los tableros, se inició en el ajedrez un poco por casualidad, precisamente porque Romina, su madre, estaba harta de que destrozara el apartamento de Buenos Aires con la pelota, en los meses del confinamiento. Todo esto lo contaban hace poco más de un año en una entrevista para EL MUNDO, la primera que daba el chico fuera de Argentina.

Para saber más

Alejandro, su padre, relataba que lo apuntó a Chess.com para tratar de salvar la integridad de la vivienda. Mientras Fausti comprendía los secretos del juego a una velocidad nunca vista, sus padres aún ignoraban que pronto se vendrían a vivir al municipio barcelonés de Badalona. Aunque lo llaman el Messi del ajedrez, a nadie se le escapa que el salto tiene más mérito con un hijo no futbolero y, por tanto, con mucha menos plata a la vista, en el mejor de los casos.

El ajedrez, a cambio, es un campo idóneo para el surgimiento de niños prodigio... y para su posterior abandono. En España tuvimos a Arturito Pomar, protagonista recurrente del NO-DO franquista, que llegó a gran maestro pero no pudo dejar su trabajo como cartero. El ajedrez en español sueña ahora con haber encontrado al nuevo Capablanca, aquel genio cubano que fue campeón del mundo entre 1921 y 1927.

Oro tiene una ventaja sobre el malogrado genio español: cinco empresarios, por el momento anónimos, acaban de ofrecer su apoyo para sufragar los gastos que suponen los viajes y los entrenadores. Se acaba así con la incertidumbre económica. Faustino tiene ahora cinco profesores, cada uno especializado en un área del juego. Es otra jugada sin precedentes que algunos consideran excesiva, aunque nunca se ha probado antes con un ajedrecista tan joven.

Un título en tres asaltos

Para llegar a maestro internacional (y algo parecido ocurre para ser gran maestro) hay que conseguir actuaciones brillantes, tres 'normas', en tres torneos distintos. No sirve cualquier pachanga; deben cumplir unos requisitos mínimos. Faustino Oro hizo la primera muesca en la Patagonia, cuando aún tenía nueve años. En 2024 logró la segunda, en el Campeonato Continental de las Américas, donde impresionó al quedar en octavo, empatado a puntos con el segundo e invicto.

Este mes de junio, jugó en Madrid otro torneo en el que tampoco conoció la derrota, pero le faltó medio punto para la tercera 'norma', que ahora ha amarrado en Barcelona. Si se hubiera demorado, no habría superado el récord del estadounidense Abhimanyu Mishra, MI con 10 años, 9 meses y 3 días. Faustino lo supera por poco: 10 años, 8 meses y 16 días.

El torneo de Barcelona era la última bala para escribir esta página de la historia. El pequeño Oro se lanzó a por ella desde la primera partida. Necesitaba al menos cuatro victorias. Empezó a lo grande, con tres seguidas. Luego se tomó un respiro con dos tablas y entonces consiguió su cuarto triunfo. Ya 'solo' necesitaba tres empates más para convertirse en MI. En ese escenario muchos pierden la calma, pero Fausti está hecho de otra pasta.

Un buen sistema nervioso no es la única virtud que señalan los expertos. Faustino Oro aprende a toda velocidad, algo normal a su edad, pero además tiene un instinto sobrenatural. Los niños prodigio suelen ser monstruos del cálculo. El argentino le añade algo que requiere experiencia, el sentido posicional. Tomás Sosa, uno de sus entrenadores, asegura que sabe dónde colocar las piezas de forma "casi mágica".

El pequeño prestidigitador ya ha hecho desaparecer muchos temores a su alrededor. ¿Soportará la presión mientras sigue creciendo? Sus padres y sus abuelos, que lo acompañaron en Madrid, dan la sensación de que el entorno es el correcto. Él mismo disfruta como el niño que es: "No siento presión con el ajedrez, me gusta". Eso sí, sus metas son tan altas y nada secretas que no quiere perder el tiempo con campeonatos del mundo sub 10, sub 12 ni sub nada: "Ahí solo juegan los críos", dice muy serio. De lo que no se librará a partir de septiembre es de volver al colegio.

Pleno de Argentina para meterse en cuartos con un Lautaro estelar

Pleno de Argentina para meterse en cuartos con un Lautaro estelar

Dos nuevos goles de Lautaro Martínez, al principio y al final de la segunda mitad, certificaron el pase a cuartos de final de Argentina como primera del Grupo A con paso perfecto y la eliminación de una floja selección peruana, que en ningún momento creyó en sus posibilidades.

Obligado a vencer, el conjunto de Jorge Fossati ofreció una pálida imagen, sin más ambición que frenar el juego albiceleste. Muy poco para lo que se le exigía.

Lo logró en la primera mitad, cuando apagó el entusiasmo de los argentinos con una línea defensiva de cinco y muchas faltas, pero su plan no resistió al comienzo del segundo tiempo, porque Lautaro está en racha. Anotó el 'Toro', tras un gran pase de Ángel di María, y claudicó Perú, a la que no le valió con el cambio de piezas en el ataque .

Argentina, pese a tener a Lionel Scaloni en el palco, sancionado y comunicado por un walkie talkie con Pablo Aimar; a Leo Messi en el banquillo, lesionado, y a los menos habituales sobre la cancha, no tuvo muchos problemas para sumar el tercer triunfo.

Solo tuvo motivos para desesperarse en el primer tiempo, cuando pese a tener siempre el balón y a sumar hasta cinco saques de esquina en los primeros minutos, no exigió a Pedro Gallese más que en tres ocasiones; un tiro libre de Leandro Paredes a la escuadra (m.25), un disparo flojo de Di María y un remate a bocajarro de Giovanni lo Celso, en el 44, que despejó con los pies el arquero.

Tras el paso por vestuarios, con la Albiceleste muy puntual sobre la cancha para evitar nuevas sanciones, se cayó el castillo de naipes de la bicolor, que pudo acabar goleada. Marcó Lautaro, se anuló un gol por fuera de juego a Nicolás Tagliafico y hasta Leandro Paredes falló un penalti, mandando el balón al poste.

El posterior carrusel de cambios no hizo más que confirmar que Argentina ya pensaba en cuartos, en Houston el jueves 4 de julio, y Perú en un merecido regreso a casa.

Todos, menos Lautaro, que insaciable aprovechó una nueva ocasión para aumentar su cuenta y dispararse en la tabla de artilleros.

Canadá avanza y Chile se queda fuera

Canadá hizo historia al avanzar a cuartos de final en su primera participación en una Copa América tras igualar este sábado sin goles ante Chile, que jugó con diez hombres desde el minuto 26 del partido disputado en Orlando, Florida. El plantel dirigido por el estadounidense Jesse Marsch quedó segundo con cuatro puntos.

Chile quedó en tercer lugar en la llave con dos puntos y Perú fue el colista con uno, ambos despidiéndose del torneo.

Canadá metió un poco más de presión en los primeros minutos del encuentro, que tuvo varias jugadas bruscas por parte de ambos planteles.

Apenas habían transcurrido 12 minutos y el árbitro colombiano Wilmar Roldán mostró la tarjeta amarilla en dos ocasiones, primero al canadiense Moïse Bombito por una falta contra Víctor Dávila y luego al chileno Gabriel Suazo por una entrada fuerte contra Richmond Laryea.

En el minuto 17 hubo una llegada peligrosa de The Canucks, fue un cabezazo del delantero del Mallorca español Cyle Larin que el guardameta chileno Gabriel Arias despejó.

Cuatro minutos después, la Roja devolvió la cortesía con un tiro de volea que Víctor Dávila probó sin éxito, para alivio del portero canadiense Maxime Crépeau.

El plantel suramericano se quedó con diez hombres en el minuto 26 cuando Roldán mostró por segunda vez la amarilla a Suazo.

Esto obligó al banquillo chileno a sacar al centrocampista Darío Osorio para reforzar la defensa con Thomas Galdames, que milita en el Godoy Cruz argentino.

La Roja empezó a animarse a ir más al ataque y pasada la media hora de juego tuvo otro intento mediante un tiro libre de Marcelino Núñez que fue desviado por Crépeau.

Arias, que suplió en la valla chilena al experimentado Claudio Bravo, hizo una doble salvada a falta de cuatro minutos para que termine el tiempo reglamentario, aunque finalmente los equipos fueron al descanso sin goles.

La brusquedad se repitió en la segunda mitad y también los nervios fueron evidentes en filas de norteamericanos y suramericanos, que no lograban afinar la puntería para abrir el marcador.

La principal llegada de Chile fue un disparo de su capitán, Alexis Sánchez, en el minuto 73 que casi se le va a Crepéau.

Los dirigidos por Marsch se tomaron las cosas con algo más de calma por la ventaja de tres puntos con que llegaron al encuentro, aunque recuperaron algo de iniciativa ofensiva con el ingreso de Tajon Buchanan, delantero del Inter de Milán.

En el minuto 91, el recién ingresado Tani Oluwaseyi emocionó temporalmente a The Canucks, pero su gol fue anulado por posición adelantada.

Con su seleccionador, Ricardo Gareca, viendo el partido desde el palco, la Roja trató de pisar el acelerador en los minutos finales, aunque no le bastó y se resignó a volver a casa.

Alemania supera la tormenta y espera a España en cuartos

Alemania supera la tormenta y espera a España en cuartos

Thor, Dios nórdico del trueno, hizo acto de prensa en Dortmund para detener el Alemania-Dinamarca durante 22 minutos, pero los de Nagelsmann terminaron saliendo indemnes de la tormenta para esperar a España o a Georgia en los cuartos de final de la Eurocopa. Un duelo eléctrico, siguiendo con las comparaciones fáciles de la noche, en el que el VAR actuó dos veces y los anfitriones, a hombros de Havertz y Musiala, ganaron el constante ida y vuelta.

Nagelsmann realizó dos cambios en su once con respeto al equipo de gala con el que inició el campeonato. Raum y Sané entraron por Mittelstadt y Wirtz, y el equipo lo notó. En un arranque furioso, Alemania fue lo que prometía el cielo: una tormenta sobre la portería de Schmeichel. Extraordinario en la presión tras pérdida, el conjunto germano asedió las redes rivales durante los primeros 15 minutos.

En el 3, Oliver anuló un gol a Schlotterbeck por falta de Kimmich; en el 6, el guardameta nórdico voló para salvar un disparo desde lejos del lateral alemán; en el 10, Rüdiger encontró en largo a Havertz y el delantero del Arsenal voleó de primeras para la estirada de Schmeichel; en el 12, Musiala probó suerte desde fuera del área y su lanzamiento salió desviado. Alemania no pisaba el freno, pero Dinamarca supo cómo responder.

Los daneses comenzaron a respirar con balón, enlazando posesiones largas para aliviar las ansias de los anfitriones. Y a partir de ahí el partido cambió. El duelo pasó de jugarse en sexta marcha a primera. Lento, pausado y sólo con algún arranque puntual. Alemania no podía aguantar todo el choque a 100 kilómetros por hora y aceptó la pausa. Sonrió Dinamarca, que tuvo opciones con Maehle y Eriksen antes de la tormenta.

En el minuto 36 y en mitad del diluvio, Oliver anunció la suspensión del duelo. La UEFA ya había alertado sobre la tormenta eléctrica que iba a caer en Dortmund y no dudó a la hora de parar el partido, justo los rayos caían más cerca del estadio.

22 minutos lluviosos después, el cielo se calmó y los jugadores regresaron al césped para jugar los nueve minutos restantes de la primera parte, en los que Alemania volvió a pisar el acelerador consciente de que un partido largo y espeso beneficiaba a su rival. Lo intentaron Havertz y Schlotterbeck, pero la más clara fue de Hojlund en una contra que no consiguió resolver ante un rápido Neuer.

Los minutos de locura

La segunda parte fue diferente. Un ida y vuelta sin pausas, sin dudas, sin freno, con cinco minutos en los que la locura se apoderó del Signal Iduna Park. En el 48, Andersen se aprovechó de varios rechaces tras un centro y anotó ante Neuer, pero el VAR avisó a Oliver de que Delaney estaba en fuera de juego en el último rebote. Freno de mano a la emoción danesa. Y no quedaría ahí el golpe moral

En la siguiente jugada de ataque, Raum puso un centro que se fue largo, parecía que no pasaba nada, pero cuando el balón salió del campo el VAR avisó de nuevo a Oliver. En el pase del lateral, la pelota había dado en la mano de Andersen, al que el destino le jugó una mala pasada. Penalti y gol deHavertz.

El tanto hizo daño a Dinamarca, que vio cómo todo el esfuerzo de los primeros 50 minutos había sido en vano. En el shock nórdico, Havertz tuvo su segundo gol de la noche, pero erró al picar el balón ante Schmeichel. Alemania tenía lo que más le gusta: espacio para correr a la espalda de la defensa danesa, demasiado adelantada.

Dinamarca quiso llegar tocando, con el riesgo que eso supone ante un equipo con tanta calidad a la contra, y aunque Hojlund lo intentó con un buen disparo ante Neuer tras una combinación, el partido se deslizaba hacia el segundo de los locales.

En los espacios crecieron Havertz, Sané y Musiala, que encontró huecos a la contra para casi sentenciar el duelo. En el 69, Schlotterberck, imperial al corte y en el pase, dibujó un balón largo a la espalda de los centrales que Musiala atrapó a la carrera. Schmeichel dudó en la salida e hizo dudar a sus compañeros, y terminó quedándose en la línea para dar ventaja al talentoso mediapunta alemán, que definió con tranquilidad ante el danés.

El tramo final fue de total impotencia nórdica. Alemania perdonó a la contra, pero ya pensando en los cuartos. El anfitrión ya espera a España o a Georgia.

No hagan caso a los periodistas: Georgia no es una amenaza para España y no todo es una gesta

No hagan caso a los periodistas: Georgia no es una amenaza para España y no todo es una gesta

Habitualmente, no consumo apenas periodismo deportivo porque bastante tengo con soportarme a mí mismo, pero en Eurocopas y Mundiales hago una excepción. No hay mucha más actividad, me invade el espíritu patriótico (o el italiano, cada uno con sus taras) y me encanta disfrutar del fútbol de un modo mucho más relajado que el estresante día a día de ser de un equipo. Durante un mes cada dos años soy un hincha sin responsabilidades ni filtros, así que llevo 72 horas leyendo y escuchando que Georgia es peligrosa para España.

Georgia.

En serio, Georgia.

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Dentro de la concentración de Inglaterra: torneo de dardos con periodistas y guerra contra las leyendas

Dentro de la concentración de Inglaterra: torneo de dardos con periodistas y guerra contra las leyendas

«Tienes que girar a la derecha cuando pases las vacas y el campo de golf». Y ahí, a la derecha, aparece el pequeño campo de fútbol, con apenas un par de filas de gradas para los periodistas. Al lado del césped nace el monte, mucho monte, y una carpa temporal gigante y blanca que hace de gimnasio. Jude Bellingham, que calienta un poco en una de las bicicletas estáticas situadas en la puerta, mira hacia la fila de periodistas. Los mismos que estos días analizan y concluyen que Inglaterra no es capaz de jugar bien con el mejor jugador de la Bundesliga, el de la Premier y él, el mejor de la Liga, y que quizá uno debe ir al banquillo. La concentración de los Three Lions es un polvorín antes de los octavos de final contra Eslovaquia. Pero ¿cuándo no lo ha sido?

Una visita a Blankenhain, un pequeño pueblo a una hora y media de Leipzig, sirve para entender la situación de la selección inglesa en esta Eurocopa. A nivel logístico, la Federación ha decidido aislar a la plantilla a 40 kilómetros de sus familias para evitar, así lo definen los tabloides, «el circo del último torneo en Alemania, el del Mundial 2006», con las mujeres de las estrellas haciendo más declaraciones que los jugadores.

Los ingleses duermen en el Weimarer Land Spa and Golf Resort, a las afueras del pueblo, desde donde pueden ir andando al campo de fútbol, rodeados siempre por la seguridad de la Federación. Dentro, tres suites de lujo, una de ellas para Gareth Southgate, piscina, sala de cine, de juegos, un simulador de golf, el lugar favorito de muchos; una pista de pádel, donde el campeón es Kobbie Mainoo; una cocina liderada por dos chefs con estrella Michelin, un robot llamado Robbie que se encarga de pasar por las habitaciones y recoger todo lo que quieran los jugadores... Todo lo necesario para alejarse del ruido mediático.

Una de las cosas del pueblo que sorprendió a la expedición inglesa, tanto a jugadores como a periodistas, fueron las pintadas con el número 1966 en muchas calles de la villa. 1966 es el año del último título inglés. «Alucinamos», admite un compañero. Pero la realidad era diferente. Resulta que 1966 es el año de fundación del FC Rot-Weis Erfurt, el equipo más famoso en la zona.

Casi 60 años sin títulos

Inglaterra llegó a Alemania como uno de los equipos favoritos, junto a Francia, y es ahora mismo una de las pequeñas decepciones del torneo, con una victoria por la mínima ante Serbia y dos empates frente a Dinamarca y Eslovenia. Más allá de los resultados, que le han dado el liderato del Grupo C, preocupa el nivel de juego mostrado por el equipo y las actuaciones individuales de Harry Kane, Phil Foden y Bellingham, incapaces de conectar en ninguno de los tres partidos. El del Madrid marcó el tanto del triunfo contra Serbia y el del Bayern el del empate contra Dinamarca, pero ninguno se encuentra cómodo y todos miran al banquillo, a un Southgate cuestionado por aficionados, periodistas y leyendas. Como todos.

La presión en el país es extrema. Inglaterra está a punto de cumplir 60 años sin ganar un gran título y la derrota contra Italia en la final de la última Eurocopa todavía pesa. «Existe la carga de la historia, del fracaso de los últimos 60 años. La camiseta de Inglaterra pesa más que la de cualquier club», contesta a pie de campo Craig Hope, enviado especial del Daily Mail, que incluso anima a Southgate a sentar a Bellingham. «No ha elegido a los jugadores adecuados ni ha configurado el equipo para sacar lo mejor de ellos. Debe encontrar la manera de que Cole Palmer y Anthony Gordon entren en el equipo, aunque eso signifique prescindir de Bellingham», asegura.

Kane, contra Shearer y Lineker

El centrocampista del Madrid, que ayer cumplió 21 años, es el centro de muchas de las dianas. «Está frustrado e intenta hacer más de lo que debe. Es una estrella, pero no siempre tiene que ser ese tipo de jugador», añade Hope. Al lado de Bellingham, la diana para Kane, atacado por leyendas como Alan Shearer y Gary Lineker. «Les diría que recuerden lo que es vestir la camiseta. Ellos tampoco ganaron nada», contesta el delantero y capitán del conjunto británico.

Al lado de esas dos dianas mediáticas hay una de verdad, situada en el centro de prensa de Blankenhain. Qué irónico. Ahí trabajan los enviados especiales y ahí acude cada mañana un futbolista para contestar a sus preguntas. Desde 2018, cada día de la concentración un jugador de la selección y un periodista se miden en un torneo de dardos. «Fue idea del departamento de comunicación, pero es verdad que otros años igual el torneo hubiera acabado mal...», bromean los compañeros. Estas semanas tampoco van por buen camino.

Un fracaso esta tarde ante Eslovaquia convertiría el polvorín en guerra.

Cómo se fabricó a Mamardashvili, un portero “sin escuela” y con “carencias con los pies y en las salidas por alto”

Actualizado Sábado, 29 junio 2024 - 23:00

El día que Giorgi Mamardashvili apareció en la Ciudad Deportiva de Paterna para disputar la pretemporada con el Valencia que entonces dirigía José Bordalás, José Manuel Ochotorena (Hernani, 1961) sólo pudo fijarse en su altura. Nunca había entrenado ni en el Valencia ni en el Liverpool ni en sus muchos años en la selección española a «un bigardo de dos metros» del que además, nada sabía. «El club lo había firmado para el Mestalla y tenía una cláusula por la cual tenía que venir a la pretemporada», recuerda a EL MUNDO.

Cuando empezó a buscar información sobre él, no encontró nada. «No tenía trayectoria ni se le veía una formación de escuela. Eso nos sorprendió. Por su edad y por su físico, que es prototípico de portero moderno, pensamos que tenía potencial, que podía ser un diamante, y se apostó por él, pero era una incógnita. No sabíamos qué iba a salir de él». Pronto empezó a desenvolverse «por encima de nuestras las expectativas».

Para empezar, lo obvio: Mamardashvili paraba. «Era ágil en los balones rasos, algo no habitual en porteros de altura, y lo que más nos llamó la atención fue su uno contra uno. Era capaz de, en situaciones de ventaja para el delantero, achicarle los espacios y hacerse grande. Eso son cosas complejas y difíciles, y él con 20 años tenía ese dominio de la portería que le ves a guardametas de 28», advierte.

Pero también tenía carencias en el aspecto técnico, relacionadas con el juego colectivo, con la forma de leer el fútbol que exigen cada vez más los entrenadores a los guardametas. «Tenía muchas en el juego con los pies y en las salidas por alto, incluso en algunos blocajes. Lo había entrenado su padre, que había sido también portero, pero se notaba que no tenía conceptos técnicos de escuela, cosas sencillas que cualquier juvenil ya tiene asimiladas», cuenta Ochotorena.

Pulirlo iba a llevar un tiempo, del que al final no se dispuso. Todo se aceleró por las lesiones de Cillesen y Jaume Domenech. De filial a la titularidad que le dio José Bordalás sin apenas tener experiencia. El trabajo en los tres años ha sido duro y no exento de complicaciones, como el idioma. Mamardashvili no hablaba, ni habla, inglés, y el castellano le ha costado muchísimo y aún no lo domina. «Teníamos que hacerlo a base de vídeos, para que viera lo que queríamos de él y luego con repeticiones en el campo. De golpeo tras golpeo o de centros laterales uno tras otro para que mejorara», explica Ochotorena, no sin reconocer que el jugador lo ha puesto todo de su parte. «Es humilde para mejorar a la vez que competitivo y ambicioso. Siempre está dispuesto y receptivo. Repetir, insistir, ha sido clave para que empiece a sacar su potencial».

Otra pieza ha sido la comunicación, por su carácter introvertido y tímido. Como no sabía hablar, hacía «vida de monje: de Paterna a casa». «Era un poco vaguete con el idioma y tuvimos que apretarle, porque tenía que mandar a la defensa, y practicábamos con él ejercicios para que lo hiciera. Eso convirtió en muy duro su primer año. Ahora es más feliz y con Georgia no tendrá esos problemas», bromea el entrenador.

Derribar puertas

El rendimiento que ha dado en el Valencia -«es un portero que suma puntos», no se ha cansado de repetir Baraja- le puso en el foco, pero la Eurocopa, con sus 23 años y su corta experiencia, aún más. «Cuando vino estaba verde. Necesitaba cimientos, pero está derribando todas las puertas. En Europa lo empiezan a conocer, pero me está sorprendiendo hasta a mí», asegura el técnico, que le ve parecido con Courtois. «Por el físico y por agilidad que muestra para, de repente, hacer una parada que evita un gol».

Sin embargo, opta por la prudencia sobre el futuro de su todavía pupilo: «La posición de portero es súper exigente y siempre se le mira con lupa. En el Valencia y con Georgia le tiran mucho y para, pero en otros equipos le pueden pedir, además, otras cosas. Eso marcará su futuro, aunque él es consciente y tiene deseo de superarse».

Tiflis (Georgia), 8 de septiembre de 2023: así nació, entre intrigas y tensiones, la España de la Eurocopa

Tiflis (Georgia), 8 de septiembre de 2023: así nació, entre intrigas y tensiones, la España de la Eurocopa

El 8 de septiembre de 2023, viernes, a las 18.00 horas locales, España jugó contra Georgia en Tiflis. Hoy, 30 de junio de 2024, domingo, a las 21.00 horas, España juega contra Georgia en Colonia. Entre los dos partidos han transcurrido exactamente 296 días, y en esa cifra podría calibrarse la edad de esta selección española. Porque, de alguna manera, esta España nació en Tiflis, la capital georgiana, escenario de uno de los desplazamientos más convulsos de la historia reciente del equipo. Debido a las circunstancias que ocurrieron en aquel viaje, donde todo era negro, donde el futuro parecía haberse acabado, España es hoy la selección que es. ¿Qué pasó en aquellos días? Veamos, aunque hay que empezar unos días antes de ese 8 de septiembre de 2023.

Para saber más

El viernes anterior, día 1, Luis de la Fuente comparecía para dar la lista de aquella expedición a Georgia (luego habría otro partido, en Granada contra Chipre). Era la primera vez que se enfrentaba a los medios después de sus aplausos a Luis Rubiales en la bochornosa Asamblea de finales de agosto. «Ante la repercusión social, mediática y política que ha generado mi actuación, quiero decir que he recibido críticas, y que las críticas que he recibido son totalmente merecidas. Lamento lo que hice y pido perdón por ello», fue lo primero que dijo, antes de responder a una docena de preguntas sobre el aplauso. Un sector no pequeño de la opinión pública y de los medios de comunicación pedían la dimisión, pero De la Fuente aguantó la tormenta.

Los jugadores se concentraron el lunes 4. El ambiente en la Ciudad del Fútbol era irrespirable. Albert Luque, todavía director de la selección absoluta y hombre de confianza de Rubiales, afeó a De la Fuente que saliera solo a pedir disculpas (o directamente que lo hiciera, según otras fuentes) y la relación entre ambos se resquebrajó. Los futbolistas se reunieron para tratar de unificar una postura más o menos común respecto al caso del ex presidente. Desde el departamento de comunicación se les sugirió que lo más conveniente era hacer un comunicado. Luque también quería estar allí, y hacer como de observador, pero tampoco pudo.

Finalmente, la plantilla, tras varias horas de discusión, consensuó unas líneas que salieron a leer Álvaro Morata, el capitán, acompañado de Rodrigo, César Azpilicueta y Marco Asensio. Tras felicitar a las campeonas del mundo, leyó el párrafo clave: «Queremos rechazar lo que consideramos unos comportamientos inaceptables por parte del señor Rubiales, que no ha estado a la altura de la institución que representa».

"Llegamos allí en una situación de tensión, y se demostró que somos un equipo muy fuerte. Ahí fue donde empezamos a acuñar ese término de familia. Vivimos momentos muy emocionantes y emotivos, y de ahí salimos mucho más fuertes", explicó ayer mismo el seleccionador.

Asensio, en el momento de su lesión en Tiflis.

Asensio, en el momento de su lesión en Tiflis.GETTY

Fue, cuentan algunos de los que lo vivieron desde dentro, un viaje muy tenso, el primero con Pedro Rocha al frente. El hombre designado por Rubiales para sucederle comenzó ahí a tomar sus primeras decisiones. Una de ellas tuvo que ver con el asunto que terminó marcando el viaje. Cuando la selección llegó a su hotel de concentración, el miércoles por la noche, dos días antes del partido, alguien reparó en que faltaban dos arcones de material, y uno de ellos era donde viajaban las botas de los jugadores y los guantes de los porteros.

Era un olvido de los responsables del material, un fallo como otro cualquiera, pero en aquellos días todo era un mundo. Entre las paredes del Hotel Marriott, entre intrigas y miradas desconfiadas alrededor de Rocha, hubo que tomar la decisión: ¿cómo traemos las botas? Porque claro, sin botas no se puede jugar al fútbol. Los jugadores, por cierto, no fueron informados hasta la hora de la merienda, justo antes de salir hacia el estadio para el entrenamiento previo. Al principio Antonio Limones, responsable de viajes de la Federación, ofreció la posibilidad de meterlos en un vuelo comercial con escala en Estambul. La otra opción, mucho más cara, era contratar un vuelo chárter sólo para las botas.

Rocha fue quien dio el sí para contratar el vuelo chárter GES211B, de la compañía Gestair, que costó más de 100.000 euros. El vuelo aterrizó en Tiflis la noche anterior al partido, y las botas entraban en el hotel poco antes de las tres de la madrugada. Los jugadores, que se habían enterado, escrito está, en la merienda, hicieron el entrenamiento en zapatillas. Unos estiramientos, unos juegos con unas gomas y de vuelta al hotel. Los periodistas desplazados se enteraron después de la rueda de prensa oficial y antes de ese entrenamiento, cuando el entonces director de comunicación, Pablo García Cuervo, explicó que las botas se habían quedado en Madrid y que estaban volando hacia Tiflis.

Yamal celebra su gol a Georgia, en septiembre de 2023.

Yamal celebra su gol a Georgia, en septiembre de 2023.EFE

Los jugadores, mientras tanto, vivía ajenos a las intrigas alrededor de Rocha. Estaban más preocupados por la clasificación para esta Eurocopa. La derrota ante Escocia en marzo de ese año dejaba sin red al equipo, que no podía fallar en un campo donde había ganado en el tiempo de descuento las dos veces anteriores. De la Fuente incidió ahí, aún más, en la idea de grupo, de familia, conceptos necesarios para enfrentarse a los no pocos peligros externos, las no pocas amenazas que sobrevolaban al grupo.

En el campo también fue el punto de partida de lo que hoy es España. El once fue tal que así: Unai Simón, Carvajal, Le Normand, Laporte, Gayá; Fabián Ruiz, Rodri, Gavi; Dani Olmo, Álvaro Morata y Marco Asensio. No es difícil observar que es el mismo equipo que está aquí salvo dos lesionados (Gayá y Gavi) y otros dos que, con sus lesiones ese día, casi al final del primer tiempo en los dos casos, dieron paso a Nico Williams y Lamine Yamal. Ellos, autores de un gol cada uno, sustituyeron a Olmo y a Asensio para ofrecer un festival y abrir los ojos al seleccionador, que se dio cuenta de que ese (el partido terminó 1-7) era el camino. Así, en mitad de la zozobra, nació esta España que hoy vuelve a mirar de frente a Georgia, con las cosas mucho más claras que entonces. Al menos dentro del campo. Fuera es otra cosa.