La nueva galaxia del Madrid pincha en el embudo de Mallorca

La nueva galaxia del Madrid pincha en el embudo de Mallorca

El estreno de la película liguera del Madrid llegó con pinchazo. No en la taquilla, sí en el césped. Los blancos firmaron tablas en un Son Moix repleto que se convirtió en un embudo para los de Ancelotti, incapaces de doblegar la defensa de Arrasate. Rodrygo anotó el 0-1 de una noche que parecía brillante en la galaxia madridista, pero Muriqi, imponente de cabeza, selló el empate.

Ancelotti sabe que lo más importante de un equipo campeón es la química. Dentro y fuera del vestuario. Sus dos Champions en cuatro años se explican desde el ambiente de grupo que se vive dentro de Valdebebas. Por eso, y porque el verano está para disfrutar, el técnico italiano volvió a apostar en Son Moix por el once de la Supercopa de Europa. Ese que junta en el mismo ataque a Bellingham, Rodrygo, Vinicius y Mbappé.

Cada viaje caluroso de este Madrid recuerda a las giras exóticas de los Galácticos. Es así. Por el '9' de Mbappé que llevaba Ronaldo, porque Bellingham es inglés como Beckham, por la 'samba' de Vinicius y Rodrygo... Es un equipo que apetece ver. Por eso en la grada de Son Moix no cabía un alma y por ahí estaban Rudy, Nadal o Abrines.

Esta alineación del Madrid lleva dos partidos de prueba pero ya ha dejado claro que necesita más físico que adaptación. En la primera parte de Mallorca volvieron a fluir como desea Ancelotti, intercambiando puestos, creando espacios a los compañeros, atrayendo rivales... Pero le faltó gas, necesario para las ideas.

A pesar del clásico arreón inicial del Mallorca, en el que tuvo que intervenir Courtois para despejar un disparo de Samu Costa, el Madrid controló el partido. Bellingham volvió a ser más constructor que ejecutor y Ancelotti siguió probando varias salidas de balón que acababan, según la jugada, con el inglés, Rüdiger, Rodrygo o Vinicius en la que era la posición de Kroos. Unos movimientos que desajustaron a su rival.

En el 12, primera combinación de éxito. Bellingham, Mbappé, Vinicius y Rodrygo se juntaron en la zona izquierda del área balear. Pared entre el inglés y el francés, el balón llegó a Vini, que dejó atrás a Rodrygo y éste, después de varios amagos, encontró la red del Mallorca con una rosca al palo izquierdo de Greif.

El tanto confirmó la superioridad del Madrid ante un Mallorca que intentó hacerse con el balón, pero no pudo. La idea de Arrasate es más proactiva que la de Aguirre, pero la diferencia de talento entre ambos equipos era demasiada como para buscar ese camino. El plan se volvió simple: defensar y aprovechar las opciones que les dejaran.

El Madrid pausó el juego cuando tuvo que hacerlo y aceleró cuando vio los espacios, especialmente en los pies de Vinicius y Mbappé y siempre sostenido por Valverde y Tchouaméni. En el 24, Mbappé remató al lateral un centro de Vinicius, y unos minutos después no llegó por milímetros a terminar una combinación extraordinaria de sus compañeros. Dentro del área, de derecha a izquierda, con pisadas y algún caño, Vinicius terminó poniendo un centro que el galo no alcanzó a rematar.

Muriqi, gigante

Disfrutaban los blancos y sufría el Mallorca, dependiente de las jugadas a balón parado. Por suerte, la noche de Palma le había guardado un premio. Tras el descanso, los baleares vieron la luz como casi siempre en Son Moix, con un centro y un remate de cabeza de Muriqi. Gigante, el kosovar se elevó entre Rüdiger y Bellingham y superó a Courtois para empatar el partido.

Era el minuto 51 y Arrasate tenía al Madrid donde quería. Tablas en el tramo final y el partido convertido en un embudo hacia la portería balear. Al Madrid le costó romper líneas, el ex de Osasuna metió más madera en su centro del campo y Ancelotti apostó por Modric en el timón. Necesitaba ideas y goles.

En la última media hora, el conjunto blanco empezó a atravesar el embudo como pudo. En el 61, Mbappé ganó a la espalda de los centrales, encaró a los últimos defensas y probó a Greif al primer palo, pero el guardameta rechazó el disparo del francés. No sería su último intento.

El físico comenzó a hacer efecto a ambos equipos y el duelo se llenó de imprecisiones, sin romperse porque nadie estaba para carreras extras. En el 69, Bellingham encontró a Mbappé al espacio y el galo, con la zurda, probó en diagonal a Greif, que volvió a acertar para rechazar el tiro.

El embudo mallorquín se convirtió en un imposible para el Madrid, obligando a Ancelotti a realizar tres cambios de emergencia en el 88. No encontraba soluciones a sus problemas y retiró a Bellingham y Vinicius, impotentes ante la defensa rival. Fue el turno de Güler y Brahim, con Mbappé y Rodrygo al lado. Demasiadas urgencias para la primera semana de competición liguera.

El Madrid perdió dos puntos en su estreno y confirmó que no todos los días son fiesta en la galaxia. Le quedan 37 jornadas de sudor.

La revolución de los equipos satélites: "Ganar el Mundial cambiaría la mentalidad en MotoGP"

La revolución de los equipos satélites: “Ganar el Mundial cambiaría la mentalidad en MotoGP”

Hace 24 años, un piloto excepcional como Kenny Roberts le dijo a su hijo: "Vence este año porque el que viene lo tendrás mucho más difícil". Kenny Roberts Jr. acababa de ganar el campeonato de 500cc de motociclismo en el año 2000. Como había predicho su padre, la temporada siguiente un tal Valentino Rossi ganaba su primer título de 500cc con más de 100 puntos de ventaja al segundo; Roberts Jr. fue undécimo.

Aquel título fue el último campeonato que lograría un piloto de un equipo satélite, concretamente el Nastro Azzurro. Obviamente, no era un cualquiera, el que es considerado como uno de los mejores pilotos de todos los tiempos logró una hazaña que nunca se ha repetido desde la transformación de 500cc a MotoGP.

Desde entonces, ha habido intentos de asalto a la cumbre de la categoría reina pero, por unas razones o por otras, nadie ha conseguido hollar ese pico en lo que llevamos de siglo. "Los oficiales tienen material, presupuesto, gente y fichan a los mejores pilotos. Los satélite empiezan el trabajo con pilotos jóvenes, necesitan más tiempo para desarrollarse", cuenta Gino Borsoi, jefe del equipo Prima Pramac.

Quizás este sea el año. Tres de los siete primeros pilotos de la parrilla pertenecen a escuadras no oficiales y son, además, españoles. Hablamos del subcampeón el año pasado y ahora segundo en el Mundial, Jorge Martín, que sigue en el Prima Pramac con una Ducati actual. "Estamos ahí", explica Borsoi y desarrolla: "Intentaremos eliminar aquellos errores del año pasado para hacerlo mejor. Si esto sirve para ganar el mundial, ojalá. Sería muy bonito para que la gente cambie la mentalidad de ir siempre al equipo oficial".

Para saber más

En cuarta posición se sitúa Marc Márquez que pilota para Gresini, que cuenta con el modelo del año pasado de la marca italiana. Y en séptimo lugar está Pedro Acosta que pertenece al equipo GasGas, aunque su montura, una KTM, también es de esta temporada. "Las distancias se han reducido y está más igualado. Marc, Pecco y Jorge. El primero demuestra que se puede luchar aunque cueste un poco más", explica el ex piloto Sete Gibernau.

Fue él, precisamente, el que inició esta rebelión en MotoGP a principios de siglo. El catalán lo tuvo muy cerca con dos subcampeonatos en 2003 y 2004 en las filas del equipo Gresini, filial de Honda. "No me interesaría haber ganado un Mundial sin Valentino, estoy orgulloso de haber luchado contra los mejores", cuenta Sete y agradece el crecimiento personal y deportivo de esos "tres o cuatro años maravillosos".

El nieto de Paco Bultó le complicó la vida al italiano hasta el punto que el propio Gibernau admitió en 2003: "Estábamos empatados a victorias y parte del Repsol Honda no estaba demasiado contento, porque no le gustaba que un equipo satélite, con un piloto satélite, tuviera las mismas victorias que el de fábrica".

Luego llegaría el incidente de Jerez y esa rivalidad entre ambos cruzó todas las líneas. "Yo, que estuve en un equipo satélite luchando hasta el final solo puedo sentir orgullo. Es muy difícil ganar el Mundial y hacerlo con equipo y moto satélites lo es aún más", asegura el propio Gibernau.

Sete Gibernau recrimina algo a Rossi.

Sete Gibernau recrimina algo a Rossi.EM

El gap entre equipos satélite y oficiales de MotoGP se ha ido cerrando en los últimos tiempos. Aunque este es más o menos estrecho según el estadio de los tres que hay en los que se encuentre el competidor: el de equipo oficial, el de equipo satélite con moto oficial y el de escuadra satélite con montura satélite. "No hay que olvidar piloto y estructura, se deben tener todos los ingredientes", confiesa Borsoi.

En 2020, una temporada atípica por la pandemia, ya avisó Franco Morbidelli con un subcampeonato ante la Suzuki oficial de Joan Mir. El italiano se quedó a 13 puntos del español. Dos años después, otro italiano, Enea Bastianini, sería el que llegaría al tercer escalón del podio por detrás de los pilotos oficiales de Ducati y Yamaha, Pecco Bagnaia y Fabio Quartararo, respectivamente.

La hazaña de Pramac

El penúltimo paso se dio el año pasado y lo hizo Jorge Martín y su equipo el Prima Pramac, a lomos de una Ducati Desmodedici del mismo año que las de fábrica. Si el piloto madrileño estuvo a apenas 13 puntos antes de la última carrera para hacerse con el campeonato, gracias a su aportación y a la de su compañero, Johan Zarco, consiguieron que su equipo se alzase con el mundial de constructores, un hito en MotoGP. "El año pasado no perdimos el de pilotos porque faltara algo, sino porque el mundial es difícil. Quizás echamos en falta un poco de experiencia", cuenta el jefe de Pramac.

No obstante, como destaca Sete, Márquez ha puesto en mayor valor su hazaña y la posibilidad de dar ese paso final tras admitir que necesita estar en un equipo oficial para ganar el Mundial. "No voy a pasar de un equipo satélite a otro equipo satélite", admitió el de Cervera. Un rechazo que dolió y dejó con mal sabor de boca al Pramac aunque eso no quita para que entendieran la postura del piloto. "Lo más seguro aún en contra de nuestro trabajo es ir al oficial", explica Borsoi por la historia de los datos anteriores, pero avisa, "Pramac es una de las mejores estructuras en el paddock".

Groves gana el primer sprint y Van Aert asume el liderato y da lustre a la Vuelta

Groves gana el primer sprint y Van Aert asume el liderato y da lustre a la Vuelta

Tributo al pionero y a la nueva joya del ciclismo luso. Siempre hay que ser agradecido con el anfitrión. Tras el banderazo de salida, la Vuelta tomó dirección a Torres Vedras, localidad natal de Joaquim Agostinho, el primer portugués en subir al podio de una gran ronda: tercero en el Tour de Francia en 1978 y 1979, y segundo en la Vuelta 1974. Ganó cuatro etapas en la Grande Boucle y tres en España. Esa localidad acoge un museo de ciclismo que lleva su nombre y alberga un busto de Rui Costa, único campeón del mundo portugués. A pocos kilómetros de allí, la caravana atravesó Caldas da Rainha (km 111), el pueblo de Joao Almeida, que aspira con convertirse en el primer lusitano que conquista la ronda española.

Visitas emotivas en la primera etapa en línea ganada por el australiano Kaden Groves, el velocista más acreditado de la ronda. El sprinter del Alpecin se impuso en la meta de Ourém a Wout Van Aert. El belga volvió a tirar al palo, como sucedió en la crono inaugural, con su tercer puesto. Ayer se quedó a un palmo de la victoria, pero fue premiado con el liderato de la general. Por las bonificaciones desplaza al estadounidense Brandon McNulty de la primera plaza del podio, que ahora queda a tres segundos del polivalente corredor del Visma. El maillot rojo de Van Aert (bronce en los Juegos Olímpicos de París) supone un gran espaldarazo publicitario para esta Vuelta necesitada de héroes.

Kaden Groves, que siempre estuvo muy atento en la cabeza del pelotón, se anotó su quinta etapa en la Vuelta. En 2023 sumó tres y en 2022, una. También cosechó un triunfo en el Giro de 2023. La de ayer también fue una jornada fructífera para Pau Miquel, el prometedor velocista del Kern Pharma, que terminó cuarto. El catalán sólo tiene 23 años y carece de victorias en el ámbito profesional.

Para saber más

Groves fue el más rápido de un día en el que Luis Ángel Maté volvió a acaparar notoriedad. El más veterano de la Vuelta (40 años), que fue el primero que tomó la salida en la contrarreloj de Lisboa, provocó la primera fuga de la carrera, nacida poco después de la marcha neutralizada de Cascais. El andaluz del Euskaltel se fugó en compañía de Ibon Ruiz (Kern Pharma). Ambos llegaron a tener una renta superior a los tres minutos. El fin la de la aventura llegó a 52 km de la meta, momento en el que Van Baarle abandonó por una caída. El belga es una sensible baja para la formación de Sepp Kuss y Van Aert.

Van Aert acaparó focos en una Vuelta sin dueño. Nadie quiere controlar la carrera porque aún no merece la pena desgastarse en beneficio de jefes de filas indecisos. Sin un equipo con un sprinter referencial, las etapas llanas o con ligeros repechos como la de este domingo, se antojan monótonas, con algunas intentonas de aventureros que buscan el triunfo desde la larga distancia (en cualquier momento, un espabilado puede encontrar la llave de la Vuelta, como sucedió en la anterior edición, con la escapada que impulsó a Sepp Kuss hasta lo más alto del podio). Este domingo, el grupo llegó a Ourém, en las cercanías del Santuario de Fátima, con una hora de retraso. Los nervios en el tramo final provocaron una caída en la que los principales damnificados fueron Joshua Tarling y Jhonatan Narváez.

Este lunes, la carrera presenta la última etapa en Portugal. Una jornada nerviosa de 191 kilómetros con salida en Lousa y final en Castelo Branco, que incluye el ascenso a un puerto de segunda y a otro de cuarta. El tramo final transcurre por un perfil descendente y sin apenas dificultades orográficas. Un día para esos aventureros a los que les gusta la soledad de la ruta, como El lince Maté, que este domingo lo intentó sin provecho.

Bagnaia da otro golpe sobre la mesa en Spielberg y retoma el liderato del Mundial

Bagnaia da otro golpe sobre la mesa en Spielberg y retoma el liderato del Mundial

Actualizado Domingo, 18 agosto 2024 - 15:53

Pecco Bagnaia dio un nuevo golpe sobre la mesa. El italiano sumó en Austria su tercer doblete del curso con su séptima victoria en Gran Premio y retoma así el liderato de una competición en la que únicamente Jorge Martín parece capaz de pisarle los talones. El de San Sebastián de los Reyes, ahora segundo a cinco puntos en la tabla, firmó un arranque muy fuerte, pero acabó viendo como su gran rival imponía a la postre su estilo más cerebral para abrir un hueco que sería ya del todo insuperable.

El tercer puesto fue para Enea Bastianini y Marc Márquez, tras caer hasta la decimotercera plaza por un error en la salida, consiguió firmar una de esas remontadas marca de la casa para acabar finalmente la carrera en cuarta posición. "Me mostré agresivo, traté de permanecer cerca de Pecco y Jorge, pero fue muy difícil. Este tercer puesto significa que vamos mejorando vuelta a vuelta y me puedo dar por satisfecho", aseveró Bastianini. "No hay excusas. Mejoramos en la salida y aspiraba a dar pelea hasta el final, pero, a medida que pasaba la carrera, vi que la temperatura del neumático delantero subía demasiado y él marcaba cada vez más distancia. Pensaba que podía lograr algo más, pero aún queda mucho campeonato", apuntó Martín.

"Tanto Jorge como yo hicimos algo increíble a nivel de velocidad y regularidad. Traté de abrir distancias, porque al final puede pasar de todo, logré hacerme con el triunfo y quiero darle las gracias a Valentino, por el gran trabajo que hacemos en la academia", señaló por su parte un Bagnaia que se acordó así de un Rossi que sufrió en Spielberg, en 2020, un accidente que a punto estuvo de costarle la vida. En cuanto al rendimiento del resto de españoles, Maverick Viñales fue séptimo, Aleix Espargaró, noveno, Álex Márquez, décimo, Pol Espargaró, con una wild card, duodécimo, Pedro Acosta, decimotercero, Augusto Fernández, decimocuarto, Alex Rins, decimosexto y Joan Mir, decimoséptimo, mientras que Raúl Fernández se retiró por problemas mecánicos.

Alcaraz sólo puede perder ante Alcaraz

Alcaraz sólo puede perder ante Alcaraz

Es la primera vez este año que, sin mediar lesión, Carlos Alcaraz pierde dos partidos consecutivos. A la derrota contra Novak Djokovic en la final de los Juegos Olímpicos de París le ha seguido la sufrida ante Gael Monfils en su debut en el Masters 1000 de Cincinnati. Desde que en el último otoño cayese de entrada ante Roman Safiulin en Paris-Bercy y volviese a hacerlo frente a Alexander Zverev en el primer partido de las ATP Finals, el número 3 del mundo no había tropezado dos veces seguidas. (En el inicio del curso se retiró lesionado en Río frente a Thiago Monteiro tras perder contra Nicolas Jarry en semifinales de Buenos Aires).

El partido de este viernes ante Monfils vino acompañado de un arranque de ira tras perder el servicio en el tercer juego del tercer parcial: Alcaraz destrozó su raqueta con saña, golpeándola reiteradamente contra el cemento.

La situación no es, ni mucho menos, dramática. Alcaraz venía de ganar Roland Garros y de revalidar su título en Wimbledon con un considerable margen frente a Djokovic, siete veces campeón sobre la hierba londinense. Alcaraz es el máximo favorito para ganar el Abierto de Estados Unidos, que comienza el día 26. Resulta difícil discutir que estamos ante un jugador de cualidades superlativas, con tenis para romper barreras, como ya ha hecho con sucesivos récords de precocidad. En Nueva York, con Jannik Sinner lejos de su mejor estado físico y a la espera de medir los efectos de la implosión que el oro olímpico tenga en el rendimiento de Djokovic, su nombre resalta aún más en la rampa de salida.

Alcaraz posee más recursos técnicos que nadie. Más que Nole. Más que Roger Federer. Más que Rafael Nadal. Con buen criterio, el murciano ha tratado de eludir desde su despegue las analogías con el 14 veces ganador de Roland Garros, un jugador a todas luces irrepetible. La imagen de Alcaraz haciendo trizas su raqueta daña más su reputación en el contraste con Nadal, que a lo largo de más de dos décadas en las pistas nunca dejó un gesto semejante. La figura del zurdo está asociada a la ejemplaridad, sin entrar ahora en determinadas decisiones tomadas en el tramo final de su carrera, como la de convertirse en embajador tenístico de Arabia Saudí.

Innumerables recursos

Alcaraz no es Nadal. Posee su propia personalidad y, si bien, como ha quedado escrito, puede jugar mejor que nadie, su cabeza aún está lejos de la de quien ha sido su compañero de dobles en los Juegos. No le hubo ni le habrá más fuerte anímicamente que Nadal. Nadie duda del potencial de Alcaraz. Sí, y es algo lógico, a sus 21 años, de la gestión que sea capaz de hacer de sus innumerables recursos. En muchos momentos, y así él mismo lo ha dejado caer, sin que deba colegirse jactancia de sus palabras, de la impresión de que Alcaraz sólo puede perder contra Alcaraz.

Hay que poner en contexto su actitud en Ohio, una réplica casi idéntica a las frecuentes salidas de tono de Djokovic, a quien no le ha hecho falta fair play para convertirse en el mejor de siempre. Alcaraz viene de suscribir en París, culminado con la medalla de plata, el mayor compromiso con su país.

A diferencia de Nadal, que empezó a tomar vuelo precisamente como líder del equipo campeón de la Copa Davis, poco después de ingresar en la mayoría de edad, el tenista de El Palmar, bien haya sido por lesión o por otras prioridades en el diseño de su carrera, sólo ha disputado tres partidos en esta competición, con dos victorias y una derrota. De algún modo, se sentía en deuda con los aficionados que reclamaban una mayor coherencia con su propio discurso, en la defensa de intereses también colectivos, algo que le pesó en su rendimiento en la final ante Djokovic, como también el desgaste, más emocional que físico, de sumar voluntades en dobles junto a Nadal.

Nadie le conoce mejor que su entrenador, Juan Carlos Ferrero, quien sabe bien que el principal déficit en el joven a quien ha moldeado casi desde niño está en algunas inclinaciones a la distracción y en la tendencia, ya bastante subsanada, al embellecimiento, por la propia concepción del tenis como un juego que sólo tiene sentido cuando prima la diversión. La derrota ante Monfils puede quedarse en algo anecdótico, sólo magnificada por un gesto feo, del que ya ha manifestado públicamente su pesar. Hace unas semanas perdió ante Jack Draper en segunda ronda de Queen's, adonde sólo acudió a rodarse. Poco después saldría a hombros del All England Club.

Lamine Yamal, arropado en Mestalla: el abrazo de Flick, un férreo marcaje y el aplauso del rival

Lamine Yamal, arropado en Mestalla: el abrazo de Flick, un férreo marcaje y el aplauso del rival

Actualizado Domingo, 18 agosto 2024 - 00:58

Ni una palabra dijo Hansi Flick en la pausa de hidratación de la primera parte del intenso duelo entre el Valencia y el Barcelona en Mestalla. Habían transcurrido 35 minutos y su equipo no encontraba la forma de dañar a un rival serio que empezaba a crecerse. Los dos canteranos debutantes, Casadó y Bernal, que manejaban el centro del campo no encontraban a Ferran y a Lamine Yamal pegados a la cal y el ataque del Barça era demasiado plano. Necesitaba Flick que el joven jugador que intimida estadios y congrega miradas de rivales despertara.

Por eso su único gesto en ese parón para soportar las altas temperaturas y la humedad de Mestalla fue buscar a su joven estrella. Le sujetó por la cara, en un gesto casi paternal, y lo abrazó. Fue una forma de arroparle en una semana difícil en la que ha tenido que convivir con la tensión de ver cómo su padre era apuñalado. Él quiso jugar este primer partido de Liga, así se lo transmitió al club y al cuerpo técnico. Porque el fútbol es su evasión. Sin embargo, no veía el técnico alemán el descaro que asombró a Europa.

Con gestos se lo dijo. Con palabras Raphinha y Lewandowski en cada momento en que el juego se paraba.

Que Lamine viviera en la oscuridad una buena parte del encuentro fue obra de Jesús Vázquez. El lateral valencianista se convirtió en su sombra, ajustando la presión, anticipándose a sus movimientos y cortando cualquier atisbo de carrera. Le hizo más difícil un partido que ya de por sí lo era. Un mal control que se perdió por banda fue sólo un ejemplo. Sin embargo, la única vez que se le escapó fue para recoger un centro de Balde y asistir a Lewandowski para irse al vestuario con el respiro de haber empatado. Fue el primer fogonazo, pero llegarían más.

Flick volvió a darle cariño en el vestuario, aunque su gen competitivo ya había despertado y su defensor cargaba con una tarjeta amarilla. Era el momento de dar guerra. Tuvo una clara ocasión ante Mamardashvili y empezó a disfrutar. Incluso se atrevió con una ruleta maravillosa para dejar a Ferran en ventaja hacia el área. Pero el alemán, viendo el 1-2 y la necesidad más de amarrar el partido que romperlo, quiso dosificar sus minutos. Le va a necesitar mucho esta temporada. "Es fantástico y lo ha demostrado en un partido muy intenso, una gran batalla por el estadio, la defensa...", aseguró su entrenador tras el partido. Lo ve generando peligro pegado a la banda, pero advierte que puede explotarlo en otras posiciones: "Puede jugar por detrás de Lewandowski, los tres lo pueden hacer", en referencia también a Raphinha y Ferran.

A Lamine le arropó su equipo, pero también Mestalla. Su salida del campo fue entre aplausos de reconocimiento de una afición que, pese a la derrota, no se olvida de que su descaro fue un chute de adrenalina y su fútbol un argumento esencial de España para ser campeona de la Eurocopa. A Flick, que pisaba por primera vez el estadio valencianista, no le sorprendió. "Es fantástico. Todo el mundo le quiere ver jugando. Es normal que se vaya aplaudido".

Abdón Prats, entre la cerámica y la historia del Mallorca: "Hacer cerámica me ayuda a evadirme"

Abdón Prats, entre la cerámica y la historia del Mallorca: “Hacer cerámica me ayuda a evadirme”

Tiene bigote, hace tazas y cuencos de cerámica en su tiempo libre, está empezando a pintar y a la vez marca goles. Muchos. Abdón Prats (Artá, 1992), sobrino del exportero Toni Prats, está a 17 goles de igualar a Samuel Eto'o como máximo goleador en la historia del Mallorca, donde es un icono, por fútbol y por apariencia, con los niños de Palma pintándose un bigote en su honor. Esta noche recibe en su casa al Real Madrid, admitiendo en EL MUNDO que el fútbol «se ha igualado mucho» a pesar de los fichajes de los grandes.

En la última visita del Madrid a Mallorca, los aficionados se pusieron miles de caretas con su cara. Es usted un ídolo.
Es que todo lo que he vivido aquí... Es como una relación de amor. Siendo de aquí, cuando las cosas salen bien es como algo mágico.
¿Se sufre más?
Yo creo que sí. Ahora con 31 años ya intento que no se me note, pero sí que se pasa mal. El club es como un miembro de tu familia, lo cuidas como si fuera tuyo.
Ha pasado de jugar en Segunda B a una final de Copa. Todo con el Mallorca y con su compañero Raíllo.
A veces lo hablamos. Es que es una locura. Al final hay una relación más allá de ser compañeros, por todo lo vivido también fuera del fútbol. Es un gran líder y tiene un gran poso después de tantos años.
Pasar de Segunda B a Primera, ser estrella en su pueblo... ¿Todo eso le ha cambiado como persona?
Creo que sigo siendo el mismo en cuanto a humildad y personalidad. Tengo los pies en el suelo y no me he venido arriba. Futbolísticamente, el Abdón de antes no tiene nada que ver con el de ahora.
¿Ha habido alguna persona que le haya dicho "Abdón, por aquí sí, por aquí no"?
He sido muy intuitivo y he sabido hasta dónde estirar el chicle. A veces he estado a punto de caerme y de irme a otros países, pero me volví a encarrilar. Mi madre siempre me ha apoyado, junto a mis abuelos, que también me avisaban si me confundía y veían que mi carrera podía peligrar.
¿Cómo era un día en su infancia?
Mi madre siempre ha tenido un restaurante en Artá y yo desde bien pequeño ya tiraba muchos vasos con el balón. Hay clientes que 30 años después se lo recuerdan. Pasaba muchas horas ahí y en la plaza. Y luego los fines de semana mi abuelo, que era taxista, me llevaba a los partidos. Me lo han dado prácticamente todo. Pasaba con ellos todo el fin de semana.
He leído que le gusta la cerámica.
Tengo la casa llena de tazas, platos y cuencos. Todos hechos por mí. Hacer cerámica me ayuda a evadirme y a relajarme. Quiero poner un pequeño estudio en mi casa y el día de mañana pues ir haciendo más cosas.
Y pintar.
Algo he pintado, pero cosas sencillas (risas). Cuando monte el estudio de cerámica, empezaré a pintar en serio.
Hablando de la familia y de fútbol. Su tío es Toni Prats, exportero del Betis.
Fue una persona fundamental para mí que también me ha dado todo. Me ha cuidado cuando lo ha tenido que hacer. De pequeño, cuando iba a Sevilla, que él estaba en el Betis, yo remataba los centros de Joaquín y él se ponía de portero. Las faltas con Assunçao, estuve con Denilson tirando a puerta... La recuerdo como una época increíble siendo un niño. Era la hostia. El otro día encontré las botas que me regaló Denilson, unas Nike Mercurial doradas, son una reliquia.
Pero su ídolo era Eto'o.
Sí. A ver, no he tenido un ídolo en concreto. Siempre me han gustado los delanteros goleadores, Ronaldo Nazario, Higuaín cuando estaba en el Madrid... Me he fijado en muchos. Aduriz, por ejemplo, era un monstruo.
Hábleme del Mallorca. Se ha ido Aguirre y ha llegado Arrasate.
Jagoba es una persona súper humilde y trabajadora, así que con ganas de ver cómo crece el Mallorca con él. Tenemos ganas. Estamos a muerte con con él.
Ahora reciben al Madrid, con Mbappé como gran fichaje. ¿La brecha con los grandes ha crecido o la presencia de equipos como Osasuna y Mallorca en las finales de Copa es un ejemplo de mayor igualdad?
El fútbol ha cambiado mucho físicamente, se ha igualado todo mucho. Ya no hay tantas diferencias entre los jugadores. Ya no hay una estrella que despunte con diferencia sobre el segundo y al final eso se nota. Y cuando tu trabajas en equipo pues tienes más opciones de ganar a los grandes que hace 5 o 10 años. De eso se trata, que haya emoción y que el fútbol español se vuelva a colocar como la liga más seguida.
¿El bigote se lo afeitará cuando te retires?
A veces lo pienso... Creo que es una cosa que ya va conmigo y que va a ser difícil quitar, eh. Me costaría verme en el espejo sin él. Es una cosa que me hace gracia, cuando veo a algunos niños con el bigote pintado. Es algo icónico, ¿no? Se nota el cariño que la gente me tiene y eso es algo muy importante para un jugador que es de la casa.

Los destellos de Lamine Yamal y los goles de Lewandowski rescatan al Barça en Mestalla

Actualizado Sábado, 17 agosto 2024 - 23:50

No hay quien lo ponga en duda: el Barça va a descansar en Lamine Yamal y en los goles de Lewandowski. Lo harán rodeados de Raphinha, de Dani Olmo, de Fermín y de otro puñado de canteranos novatos, pero siempre será él quien silencie los estadios e intimide a los rivales. Lo sabe y ayer, durante algunos minutos y con la carga anímica que lleva a la espalda tras la agresión a su padre, le costó liberarse. Su equipo sólo se volvió incisivo cuando se vio con el marcador, y el juego en contra, y él pudo deshacerse, por un instante, de la sombra pegajosa de Jesús Vázquez. Lamine pareció no haber pisado Mestalla hasta que en el último balón del tiempo añadido en la primera parte rescató un centro de Balde al segundo palo y le sirvió el gol a Lewandowski para los azulgrana salieran del ahogo. Mostró el delantero polaco un acierto que la afición azulgrana espera mantenga esta temporada impulsado por su complicidad con Hansi Flick.

Fue una reacción para golpear a un Valencia que se fue creciendo a medida que el equipo de Hansi Flick dudaba. Le dio el alemán la sala de máquinas a dos chavales, Casadó y Bernal, a sus 17 años, para que dirigieran el juego a las bandas donde Ferran y Lamine debían ser puñales y Raphinha, como enlace, y el polaco recoger las ocasiones. El plan apenas se dibujó. Tuvo el Barça más dominio y fue acorralando a los hombres de Baraja, que salían airosos pese a una defensa juvenil con Mosquera y Yarek y aún con la retaguardia cubierta por Mamardashvili. En dos jugadas intervino Yamal y un solo caracoleo en el área. Tampoco lo hizo el resto del ataque. La espesura en las ideas hizo que los valencianistas nunca se bajaran del partido. Pese a la falta de recursos y de inversión, jamás bajan los brazos. Había espacios para recuperar y correr, sólo había que intentar eligir bien.

Diego López lanzó a la carrera a Rafa Mir, que se apoyó el Hugo Duro antes de correr al área para rematar al primer palo un balón que olía a gol. Después fue Almeida quien le ganó el duelo a Casadó y su centro paralelo a la línea de fondo evitó Cubarsí que se paseara por el área buscando embocador. Hasta un cabezazo rozó el larguero. Mientras, Mamardashvili era un espectador que tan solo salvó un disparo.

Buscaba el Valencia un gol del que le privó Ter Stegen con una mano extraordinaria que enmendó un error de Cubarsí. Sabían los locales que tenían que tumbar a este Barça noqueado y lo logró con un centro de Diego López a la cabeza del 9 valencianista, que voló solo en el área. Era el minuto 44 y el momento en que el partido enloqueció. Casadó se animó con un lanzamiento en un barullo en el área que Yarek sacó bajo palos y después fue Cubarsí quien le devolvió el favor a su portero sacando en la línea de gol un remate de Hugo Duro.

En un alargue eterno parecía que el Valencia podía aguantar la ventaja en el marcador. Apareció Balde, renqueante por un golpe, y Lamine Yamal para servir a Lewandowski el empate. El paso por el vestuario electrificó al Barcelona. El abrazo de Hansi Flick a Lamine y Raphinha en la pausa de hidratación debió reproducirse en la caseta, porque ambos volvieron al campo con una marcha más. El campeón de Europa se plantó el área y estrelló en el guardameta georgiano un disparo que no tuvo tiempo de armar. Si hubiera podido hacerlo, habría acabado en la portería.

El brasileño se lanzó y le sacó un penalti por atropello a Mosquera. Una jugada gris que protestó Mestalla y que Lewandowski, pese a la estirada de Mamardashvili, envió al fondo de la red con un lanzamiento extraordinaria. Cogió aire el Barça, que se encontró también con el 'perdón' de la segunda amarilla a Cubarsí, y otra vez un endiablo Yamal lanzó a la carrera a Ferran para que se estrellara con el cancerbero valencianista.

Regreso de Pedri

Incapaz de cerrar el duelo, Hansi Flick no quería jugársela al intercambio de golpes y enmendó su propio once. Buscó el orden de Eric García en la medular y, sobre todo, la jerarquía de Pedri para catalizar el ataque. Recuperado el canario de su lesión en la rodilla en la Eurocopa, necesita el alemán que se active para alimentar las revoluciones de su ataque. El Barça , con una alta expectativa de mejora y el 1-3 erró Casadó, salió muy vivo de un duelo pegajoso e incómodo ante un Valencia que sigue librando cada batalla con una alarmante falta de recursos.

Morata, al rescate: gol decisivo en su debut con el Milan tras salir del banquillo

Morata, al rescate: gol decisivo en su debut con el Milan tras salir del banquillo

Actualizado Sábado, 17 agosto 2024 - 23:25

Con un gol en el minuto 89, el español Álvaro Morata, suplente en su debut, reanimó al Milan ante el Torino y comandó la remontada que materializó el suizo Noah Okafor en el tiempo añadido ante el Torino (2-2), que con el colombiano Duvan Zapata como líder se colocó con una ventaja de dos goles.

Impacto total el de Morata en su estreno como rossonero. Compareció cumplida la hora de choque y con un marcador desfavorable, pero su actividad arriba dio alas a un Milan que luchó hasta el final para lograr un punto salvador en casa. El gol del español, de delantero puto, metiendo la punta del pie para desviar el balón hacia la portería, señaló el camino del empate.

Para saber más

Pero poco o nada parece haber cambiado en este Milan que, pese a haber dejado muy buenas sensaciones en pretemporada, volvió a ser muy plano, previsible y que no aprovechó el pinchazo del Inter en Génova. Ni siquiera supo aprovechar el factor casa, en un San Siro lleno, repleto de ilusión al inicio de una nueva campaña. De nuevo a remolque, de nuevo a merced del rival, obligado a remar con la marea en contra.Apostó Fonseca por el serbio Luka Jovic como delantero titular y por el belga Alexis Saelemaekers como lateral izquierdo, dejando al galo Theo Hernández y a Morata como suplentes, relegados a un segundo plano hasta el minuto 60.

Ya mandaba en ese minuto el Torino en el mítico San Siro con un gol un tanto extraño, pues el VAR tuvo que intervenir para dar validez a un gol que la tecnología de gol del reloj del colegiado erró al señalar. A la media hora de juego en San Siro, un remate de cabeza del italiano Raoul Bellanova impactó en el palo y se paseó por la línea de gol hasta que cayó en los pies del alemán Malick Thiaw, que en un intento de control introdujo el balón completamente en su puerta.

Los jugadores del Torino pidieron gol viendo la jugada clara, pero el despeje del central del Milan dieron continuidad a la jugada debido a que el reloj del árbitro, Fabio Maresca, no señaló el tanto. Sin embargo, una de las nuevas variaciones del reglamento del campeonato italiano tenía en cuenta esta posibilidad y dio permiso al VAR para entrar de oficio y, si necesidad de que el colegiado principal revisara la acción en el monitor a pie de campo, dar validez o no al gol. La temporada pasada, esto no era posible. Revisadas las imágenes, quedó claro la validez del tanto y, por tanto, subió al marcador como autogol del central rossonero.

Intentó reaccionar rápido el Milan y encontró sus mejores aliado para esta misión en el luso Rafael Leao y el estadounidense Christian Pulisic. Entre ellos fabricaron una gran jugada que finalizó el luso topándose con una gran estirada del serbio Vanja Milinkovic-Savic.

Theo y Morata, los revulsivos

Entraron Theo y Morata para intentar darle la vuelta y el Milan cambió radicalmente. En su primera intervención cayó dentro del área y provocó un penalti que permitió ilusionarse a los aficionados presentes. Sin embargo, el VAR volvió a intervenir para que el colegiado revisara la jugada y decretara pocos segundos después que no hubo contacto para pitar la pena máxima.

Ahí parecieron terminar las opciones de los locales, que parecieron estar definitivamente fuera del partido tras el gol de un Zapata que se estrenó con el brazalete y que no falló a su cita con el gol, aprovechando un centro del austríaco Valentino Lazaro para imponerse por arribar y poner el 0-2 que parecía definitivo.

Volvió a la carga a la desesperada el Milan y encontró recompensa al ocaso del encuentro, justo después de que le anularan un gol en clamoroso fuera de juego al protagonista de milanista de la noche. Porque Morata, en apenas media hora, dio mucha versatilidad arriba al Milan y supo aprovechar sus minutos para reivindicar un puesto en el once.

Metió el pie en un disparo del neerlandés Tijjani Reijnders y desató la locura en San Siro, en la que reinó Okafor, siempre dispuesto a brillar en el caos, autor de nuevo de un gol decisivo como los que acostumbró la pasada campaña. Empatado el duelo en el minuto 95, no pudo el Milan cerrar la remontada completa, pero se marchó con un punto con el que no contaba. Morata se estrenó por todo lo alto.

De Mikel a Landa

De Mikel a Landa

He aquí que, con el séptimo "maillot" de su trashumante existencia, reaparece en la sedentaria nuestra Mikel Landa. Reaparece, entiéndase, encendiendo de nuevo algunas velas de pábilo a media asta en el desconchado altar del landismo sociológico y exportable.

Ahora en el T-Rex Quick Step (Soudal), no ha durado Landa mucho en ninguna parte. Pero nunca le ha faltado un buen trabajo en una buena casa. Algo tendrá el agua cuando la bendicen. Mikel es,

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