La llegada al Red Bull Ring volvió a movilizar a miles de aficionados neerlandeses, volcados con Max Verstappen, protagonista de un duelo cada semana más fascinante con Lando Norris. El líder del Mundial se apuntó en Spielberg la pole de la carrera al sprint (1:04.686) con apenas 93 milésimas sobre el británico, con quien ya protagonizó un apasionante mano a mano el pasado domingo en Barcelona. El viernes no resultó propicio para Fernando Alonso, sin opciones de entrar en la SQ3, mientras Carlos Sainz tuvo que conformarse con la quinta posición, por detrás de Oscar Piastri y George Russell.
"Ha sido muy agradable pilotar el coche. Estaba bien equilibrado y tras unos pequeños ajustes todo ha funcionado realmente bien", aseguró Verstappen tras la sesión clasificatoria. Tras sus nueve victorias en las 14 carreras al sprint disputadas desde 2022, la décima se antoja al alcance de la mano para Mad Max.
Sobre un asfalto a 43ºC, Ferrari pareció recuperar algo del ritmo perdido en Montmeló, donde sus pilotos terminaron enfrascados en un agrio intercambio de reproches. Sin embargo, una avería de Charles Leclerc cuando se disponía a salir del pitlane para la SQ3 amargó la tarde a la gente de Maranello. El monegasco perdió demasiado tiempo intentando recuperar el motor de su SF-24, así que ni siquiera pudo marcar una vuelta válida, por lo que quedó relegado a la décima posición.
Susto para Hamilton
El resto de favoritos aguardó hasta el último momento para salir a pista con los neumáticos blandos, buscando las mejores óptimas de la pista. "No sé lo que ha pasado. Me saltó el sistema anti calado y se apagó todo. Los ingenieros me han dicho que hablaremos más tarde", reveló Leclerc, tras admitir que tampoco se habían mostrado "muy fuertes" hasta entonces.
El otro susto de la jornada se lo llevaría Lewis Hamilton, a quien anularon una vuelta durante la SQ1 por superar los límites de pista en la curva 6. En su regreso a pista, el heptacampeón se vio obstaculizado por el tráfico, aunque finalmente pudo superar la criba. De momento, Mercedes parece consolidada como tercera fuerza de la parrilla, aunque sus pilotos tendrán un duro pulso frente a Ferrari.
Mucho más atrás, para infortunio de Alonso, aparece Aston Martin, que volvió a verse superada por Alpine y el Haas de Nico Hulkenberg. Mientras Pierre Gasly y Esteban Ocon lograron colarse en el top-10, el asturiano acabó decimotercero, justo por detrás de Lance Stroll. El canadiense, cuya renovación fue anunciada en la previa, cedió 66 centésimas de la cabeza, aunque se impuso al bicampeón por 31 milésimas.
Hubo más nervios semanas atrás en Roland Garros cuando casi le toca debutar contra Rafa Nadal, pero Carlos Alcaraz igualmente tenía motivos para la inquietud ante el sorteo de Wimbledon. Después de caer al número tres del ranking mundial le esperaban Jannik Sinner o Novak Djokovic en semifinales y, más allá de ellos, en las primeras rondas amenazaban un puñado de especialistas en el golpeo que tanto luce sobre hierba. Al final, este viernes, en el larguísimo acto celebrado en el All England Club hubo un poco de todo para el español.
En el camino para revalidar su título en Londres, Alcaraz divisa a lo lejos un enfrentamiento con Sinner, posiblemente el peor posible, más teniendo en cuenta el estado físico de Djokovic, pero hasta entonces sólo se advierte un obstáculo de auténtica altura. En la primera semana, el ya campeón de tres Grand Slam se medirá a adversarios que a priori puede derrotar sin exigirse al máximo y eso es una bendición. Después de su temprana eliminación en Queen's tendrá en un principio un camino llano para ir cogiendo ritmo.
Su debut será el próximo lunes a las 14.00 horas ante el estonio Mark Lajal. De 21 años como él, número 262 del ranking mundial y procedente de la previa, Lajal apenas ha disputado cinco partidos en el circuito ATP con dos victorias -una de ellas ante Jaume Munar- y tres derrotas. Debutará en Wimbledon y, de hecho, debutará en hierba por lo que no debería ser adversario para el vigente campeón en Londres. En segunda ronda, un posible enfrentamiento ante el australiano Aleksandar Vukic sería algo más duro, no en vano está en semifinales del ATP 250 de Eastbourne, y más tarde, le esperan el estadounidense Frances Tiafoe -o el italiano Matteo Arnaldi, sensación en París- y el francés Ugo Humbert.
Ambos supondrían un desafío, pero ninguno como su hipotético rival en cuartos de final. Más allá de Casper Ruud, el favorito por ranking, en ese escalón Alcaraz podría medirse con el estadounidense Tommy Paul, reciente campeón en Queen's, un jugador peligroso. También finalista en el ATP 250 de Eastbourne el año pasado, su tenis se adapta muy bien a la hierba y, en caso de encontrarse, reclamará al español su mejor versión. Luego, entonces sí, vendrían Sinner en semifinales y Djokovic en la final para un segundo éxito consecutivo que sería histórico.
España se enfrentará este domingo a Georgia en busca de una plaza en los cuartos de final de la Eurocopa. El combinado de Luis de la Fuente se encontrará con un inesperado rival que, en su estreno en la competición continental, consiguió ganar a Portugal en la última jornada de la fase de grupos.
El duelo será especialmente emotivo para Ilia Topuria, el primer campeón español de la UFC. Aunque nació en Alemania, el luchador tiene sus orígenes en Georgia, donde nacieron sus padres y pasó parte de su infancia. Sin embargo, en España es donde ha desarrollado su exitosa carrera.
Este jueves, Topuria ha publicado en sus redes sociales dos fotos suyas en una plaza de toros junto a las banderas de los dos países separadas por un corazón, como señal de que su corazón está dividido entre las dos selecciones.
Un amor por Georgia y Ucrania que ya exhibió al proclamarse campeón de la UFC, cuando celebró su victoria ante Merab Dvalishvili con las dos banderas.
"Yo me siento súper español y también me siento georgiano. Es como tener dos hijos. Cuando me preguntan, ¿Georgia o España? No puedes elegir entre dos hijos. A los dos los quieres por igual. Mis padres vienen de Georgia, mi sangre es georgiana, pero yo he madurado en España. Mi profesión la encontré allí, mi pasión; mi familia vive allí, mi hijo vive allí, mi casa está en España, también mis amigos", aseguró hace unos meses Topuria.
Ha sido un movimiento rápido que ha cogido al mundo del baloncesto por sorpresa. Poco después de las 10 de la mañana de este viernes, el Bayern de Múnich anunciaba, mediante un comunicado, que Pablo Laso abandonaba su banquillo "por motivos personales". Pocos minutos después, en un tuit, la Liga Endesa había público su destino: el banquillo del Baskonia.
Laso regresa así a la que fue su casa, el club de su cuidad, donde debutó en la élite y donde permaneció una década, la inicial de su carrera como jugador, entre 1985 y 1995, cuando fichó por el Real Madrid. Como técnico, no había estado nunca en Vitoria. "Regresa a casa", ha sido la frase escogida por su nuevo equipo para darle la bienvenida.
En el comunicado emitido por la entidad bávara explica que, con esta decisión, se cumple así "el deseo del dos veces ganador de la Euroliga de rescindir su contrato", que originalmente estaba en vigor hasta el verano de 2025.
Para saber más
En la única temporada, de las dos que firmó -con opción a una tercera-, en que ha permanecido en Múnich, el técnico ha llevado al Bayern a conquistar el doblete en Alemania -el segundo de la historia del club-, con la Copa en febrero y la reciente Bundesliga hace un par de semanas, cinco años después de la última, de la mano de jugadores como el hispano-congoleño Serge Ibaka o el argentino Leandro Bolmaro.
En la Euroliga la trayectoria del conjunto entrenado por el vitoriano fue más discreta, finalizando en decimoquinta posición la fase regular, fuera tanto de los puestos de 'play off' como de 'play in'.
El director general de la sección de baloncesto del Bayern, Marko Pesic, explicó en la nota que "la decisión personal de Pablo" les "sorprendió", pero que lo respetan "mucho como entrenador y como personalidad" y tienen que "agradecerle mucho su trabajo y su gran compromiso durante la exitosa temporada pasada",
"Le deseamos a Pablo todo lo mejor para el futuro; siempre estará asociado a nosotros, y no sólo por la doble victoria", concluyó.
Un hombre condenado en 2016 por la violación de una menor de edad fue seleccionado por el equipo de Países Bajos de vóley-playa para los Juegos Olímpicos de París-2024, confirmó este jueves la Federación Neerlandesa de Voleibol.
Steven van de Velde, que tiene hoy 29 años, fue condenado a cuatro años de prisión después de haber reconoció la violación de una niña de 12 años, según el diario británico The Telegraph.
El deportista cumplió una parte de su pena en Gran Bretaña y luego fue trasladado a Países Bajos, donde fue liberado antes de regresar al voleibol en 2017.
"Conocemos la historia de Steven", declaró Michel Everaert, secretario general de la Federación Neerlandesa de Voleibol (Nevobo) en un comunicado. "Fue reconocido culpable en la época según el derecho inglés y cumplió su pena", añadió.
Expertos consultados por Nevobo y por el Comité Olímpico Neerlandés estimaron que no había "ninguna posibilidad" de que Van de Velde reincidiera, subrayó.
Michel Everaert estima todavía que el jugador ha sido "plenamente reintegrado en la comunidad neerlandesa del voleibol" y que se muestra como "un profesional y un ser humano ejemplar, por lo que no hay ningún motivo para dudar de él desde su regreso".
Según la Federación Neerlandesa, el jugador admitió haber cometido "el mayor error" de su vida en su juventud.
"No puedo dar marcha atrás, así que tendré que soportar las consecuencias", declaró.
Tener bula para algo significa, según la Real Academia, «contar con facilidades negadas a los demás para conseguir cosas u obtener dispensas difíciles o imposibles». Nacho Fernández, uno de los pocos seres humanos que tienen seis Copas de Europa, ha tenido bula en la selección para poder tramitar su fichaje, y cerrarlo, en plena concentración de la Eurocopa. No existe nada peyorativo en el término, definitorio de una situación que es extensible a otros muchos jugadores de la selección, que estos días analizan ofertas, opciones y ciudades futuras a donde ir o, incluso, a donde volver. Pero en el caso del ya ex jugador del Real Madrid, las facilidades otorgadas por la Federación, y por el cuerpo técnico, tuvieron confirmación ayer en su boca.
«Me hubiera gustado tener resuelto mi futuro antes de llegar aquí, pero a veces los jugadores estamos expuestos a estas circunstancias», dijo el madrileño. Pero no pudo ser. Según contó él mismo, el Madrid sabe desde hace muchos meses que se marcha, y le ha mantenido, más bula, la puerta abierta por si finalmente no salía la aventura árabe. Así que, cuando llegó a la concentración de España, el pasado 6 de junio, habló con el seleccionador para explicarle que tenía negociaciones abiertas para cerrar su contrato con el Al-Qadsiah, el equipo de Arabia que entrena Míchel. «No te preocupes», fue la respuesta del técnico.
Nacho, que participó en el amistoso contra Irlanda del Norte (día 8) y fue titular ante Croacia en el debut, día 15, cerró el acuerdo el martes, una vez que él mismo y su gente de confianza revisó toda la documentación en un serial interminable de e-mails y whatsapp. Seis días después, el pasado lunes, el mismo día del partido contra Albania, se produjo una circunstancia muy poco habitual.
Traslado
En Düsseldorf, una furgoneta con los cristales tintados, como todas las de la organización, trasladó a Nacho desde el hotel de concentración de España, el Lindner Seestern, hasta otro hotel, el Kö59, donde, como adelantó Marca, estuvo una hora y media firmando su nuevo contrato (más las fotografías y vídeos protocolarios) con los emisarios de su nuevo equipo en uno de los salones. Transcurrido ese tiempo, de vuelta al hotel para comer. Es cierto que Nacho no podía jugar por las molestias musculares que le habían apartado ya contra Italia, y es cierto que no había nada en juego contra Albania, pero en otras circunstancias, o si se hubiese tratado de otro futbolista (Laporte, sin ir más lejos), el ruido hubiese sido ensordecedor.
«Quería tener palabras de agradecimiento para Luis, porque se ha portado estos días bien conmigo, me ha apoyado en todo momento en días que no han sido fáciles con tantas cosas en la cabeza», explicó ayer el central, que dijo estar perfectamente recuperado para discutirle el puesto a los titulares porque, dijo, «no es por echarme flores, pero me considero uno de los mejores. Lo de 'Nacho siempre cumple' estaba bien al principio, pero ahora ya he demostrado que lo hago bien contra los mejores equipos y los mejores delanteros del mundo».
No solamente fue el seleccionador el que se mostró comprensivo con Nacho. También todo el staff y la gente que rodea al equipo, que estos días iban preguntándole por cómo iba la cosa mientras le veían muchas horas metido en su habitación ultimando todos los detalles de un movimiento que, reconoció, «me va a poner la vida patas arriba». Va a dejar su Alcalá natal y vital para vivir en un país extraño y con él irán su mujer, María, y sus cuatro hijos: Alejandra, Nacho, Guillermo y Lola, que tiene apenas cuatro meses. «Pero es lo que necesito», cerraba ayer alguien que reconoció haber tenido dudas durante el año, pero que afirmó estar totalmente seguro de lo que ha hecho.
El confesor de Tadej Pogacar es el Kapo del pelotón. El ciclista más deslumbrante del siglo pone su destino en las manos prodigiosas de un vasco. Joseba Elguegazal es un masajista vizcaíno de 42 años que lleva unido al esloveno desde hace un lustro. Ambos coincidieron en la Vuelta a España y desde entonces son inseparables. En un año, entre carreras y concentraciones, coinciden durante más de 200 días. Kapo, que trabajó en la granja de su padre y fue portero de discoteca, estudió fisioterapia y pronto se abrió paso en el ciclismo. Empezó en el Caja Rural y en 2019 le contrató el UAE. Nadie conoce mejor los músculos del genial esloveno.
Joseba es uno de los capitanes del ejército español de Pogacar. El bicampeón del Tour, en su reto de reconquistar la Grande Boucle, se ha rodeado de 24 hispanos que sobresalen por su altas prestaciones. Al frente de todos ellos se encuentra Josean Fernández'Matxin', un vasco de 53 años, el máximo responsable técnico de la escuadra patrocinada por Emiratos Árabes Unidos, con sede en Magnago (Italia). Él descubrió a Pogacar. Es el padre, tutor y guía del fenómeno. El preparador de Basauri comparte la gestión del UAE con los italianos Mauro Gianetti y Andrea Agostini.
El UAE teams, cuyo presidente es Matar Suhail al Yabhuni Al Dhaheri, que cuenta con la absoluta confianza del príncipe heredero de Abu Dabi, funciona como una empresa, en la que trabajan cerca de 80 profesionales y 40 corredores. Los ciclistas españoles son Juan Ayuso, 21 años, estandarte de una nueva generación, que este sábado se estrena en el Tour de Francia; Marc Soler (30), que también estará en la salida de Florencia y que es uno de los gregarios preferidos de Tadej Pogacar; Igor Arrieta, un navarro de 23 años, hijo de un ex ciclista y preparador deportivo del Movistar, que no va al Tour, y Pablo Torres, un madrileño de 18 años, integrante del equipo nodriza.
El ángel de la guarda
UAE desplaza al Tour a ocho corredores y a alrededor de 30 especialistas y técnicos. Entre ellos destaca la figura de Alejandro Torralbo, considerado el mejor mecánico del mundo. Este cordobés de 61 años lleva en el ciclismo más de 40, ha trabajado con Indurain, Olano, Ullrich, Chava Jiménez, Sastre, Valverde. Él es el más veterano de los cuatro mecánicos desplazados y se ocupará de la puesta a punto de la bicicleta de Pogacar y de sus siete compañeros. El esloveno, además de Ayuso y Soler, contará con la ayuda del portugués Joao Almeida, el franco-ruso Pavel Sivakov, el belga Tim Wellens, el británico Adam Yates y el germano Nils Politt.
Torralbo compartirá tertulias y sobremesas con su amigo Paco Luna, un masajista valenciano de 55 años que ya cuidó a Marco Pantani y que ahora es el ángel de la guarda de Ayuso. En el Tour cada corredor cuenta con un masajista. En este departamento también están integrados Lucio Domínguez, un manchego que trabajó en el Kometa de Alberto Contador; Cristian Batanete, un ovetense de 40 años, y José Teixeira, un vasco de 67, que es otra institución en el World Tour, con larga trayectoria en formaciones de primer nivel. Ellos colaborarán esporádicamente en el Tour ejerciendo labores de intendencia, en varias ocasiones se les verá en los arcenes de la carretera entregando bidones a los corredores.
El UAE también cuenta con la colaboración de Daniel Ortega, un fisio experto en deportes de resistencia (atletismo, natación y triatlón) y Víctor Moreno, recuperador y profesor en la Universidad Miguel Hernández de Elche. Este alicantino es un apasionado del deporte, ha recibido el Premio Nacional de Investigación por un trabajo sobre las lesiones de los futbolistas.
Espaguetis con queso y pimienta
La evolución de Pogacar está controlada desde larga distancia por Íñigo San Millán, un vitoriano de 52 años. Es profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Colorado, donde realiza trabajos clínicos y de investigación en metabolismo celular, especialmente en diabetes, enfermedades cardiometabólicas y cáncer. Compatibiliza su labor de Alto Rendimiento en el UAE con la preparación de la primera plantilla de fútbol del Athletic de Bilbao.
Pogacar mantiene una sintonía especial con Esteve Ramírez, porque nadie prepara mejor su plato preferido: espaguetis con queso y pimienta. Este cocinero de 34 años, que a los 22 se marchó de Barcelona a Francia para aprender el oficio, se unió al equipo en 2019. También estará en el Tour y cuenta con dos estrechos colaboradores: Luis Fernando Olalla e Israel Ruiz.
Pogacar y sus gregarios, en Florencia.AFP
Esteve Ramírez adereza los platos siguiendo las instrucciones de Gorka Prieto, un navarro de 34, reputado nutricionista. El diseña los menús y vigila la dieta. A Pogacar le insiste en que debe ser prioritaria la ingesta de hidratos de carbono, con el consumo de arroz, pasta, quinoa, boniatos, cereales y patata. También le advierte de que debe tomar las mínimas cantidades de grasas y huir de los risottos, aceite y postres con mantequilla.
En la sección de entrenadores figura Didac Navarro, un valenciano de 48 años que fue contratado por Matxin en 2022. Fue seleccionador español de ciclismo en pista en los Juegos Olímpicos de Pekín. También destaca Javier Sola, un sevillano de 37 años, que llegó en 2023 y que es profesor de Ciencias del Deporte en la Universidad de Loyola. Cumple su segunda temporada junto a Pogacar.
La nómina del ejército español se completa con el biomecánico David Herrero, un bilbaíno de 44 años, ex ciclista del Euskaltel, experto en la preparación de pruebas de contrarreloj, y con el abogado Íñigo Landa, licenciado por la Universidad de Deusto, experto en el asesoramiento a deportistas y a entidades deportivas. Un ejército multidisciplinar para la reconquista del Tour.
Cuando la UEFA anunció en septiembre de 2018 que Alemania sería la sede de la Eurocopa 2024 nadie dudó que la organización rozaría la excelencia. La mirada crítica se situaba entonces en cómo sería el Mundial de Qatar. El siguiente campeonato de Europa, previsto para 2020 pero retrasado por la pandemia a 2021, iba a ser itinerante y después habría una exótica prueba de fuego para toda la maquinaria del fútbol internacional. Se agradecería que apenas dos años después la Eurocopa fuera el corazón del continente, con sedes en grandes ciudades de fútbol y con estadios renovados y preparados para un gran evento desde 2006.
No había que sufrir con los plazos de finalización de obras ni con los accesos y desplazamientos, algunos en un radio de menos de 100 kilómetros, ni tampoco por la organización interna de los partidos. O al menos eso se esperaba. La sensación vivida desde dentro es que Alemania no se ha tomado en serio este campeonato.
En esta primera fase se han sucedido caos inimaginables. Las ciudades, engalanadas, eso sí, han vivido algo de espaldas a la competición, sin que ni comercio ni hostelería fueran sensibles al aluvión de visitantes. Tampoco se ha visto alterado el ritmo cotidiano en la previsión de accesos y traslados. Los atascos en las carreteras han sido constantes y han complicado la movilidad de los aficionados que, especialmente en la cuenca del Ruhr, han viajado de Dortmund a Gelsenkirchen, Colonia o Düsseldorf. Un enviado especial tardó tres horas en recorrer 100 kilómetros que separaban la concentración de Turquía de Essen. La mejor opción ha sido el transporte público, muy extendido y con buen funcionamiento, pero a veces no ha resultado suficiente para llegar a estadios alejados del centro de las ciudades.
De la grada al césped
Pero donde especialmente ha flaqueado esta primera fase es en la seguridad. El Gobierno alemán puso especial énfasis en controlar cualquier amenaza -y sólo hubo una en Hamburgo, un hombre que portaba un cóctel molotov cerca de una fan zone y que fue abatido- y lo ha conseguido, como también que los altercados quedaran en alguna reyerta entre aficiones, un balance aceptable si se tiene en cuenta que se concentraban algunas de las más violentas de Europa con rivalidades ancestrales.
Lo llamativo es lo que ha ocurrido dentro de los estadios, en el propio césped, que también ha sido objeto de crítica por algunas selecciones. Especialmente el Deutsche Bank Park de Frankfurt, que la UEFA ha reconocido que debe cuidar una vez acabada esta fase de grupos porque no está a la altura de una competición internacional de primer nivel.
El césped no lo han pisado todos los jugadores en esta Eurocopa. Más de una decena de espontáneos han saltado en diferentes estadios sin que el centenar de miembros de la seguridad, contratados de la UEFA, con poca ayuda de las autoridades locales, hayan podido o sabido evitarlo. Especialmente significativo fue lo ocurrido durante el Turquía-Portugal en Dortmund, con una aplastante mayoría de seguidores turcos que no renunciaron a intentar fotografiarse con Cristiano Ronaldo... durante el partido.
Botes de humo y bengalas
Comenzó un niño, que logró su objetivo y provocó la sonrisa del portugués, pero le siguieron cuatro adultos y otro menor, lo que acabó desesperando al astro. «Porque tenían buenas intenciones, pero es increíble que esto ocurra», lamentó su entrenador, Roberto Martínez. Este hecho ha provocado que Cristiano recorra el interior de los estadios siempre acompañado por seguridad.
A la pasión en las gradas, que especialmente han puesto las aficiones balcánicas, también ha generado problemas. En estadios donde se revisan exhaustivamente hasta los bolígrafos de los profesionales, se han colado botes de humo y bengalas prohibidísimas por la UEFA. No una ni dos, sino muchas de la primera a la última jornada de esta primera fase.
Tampoco han faltado los lanzamientos de objetos, en concreto de vasos con cerveza. Han volado hacia las tribunas de prensa desde las gradas superiores, a veces fruto de la euforia y otras de la frustración, pero también hacia los banquillos. Gareth Southgate fue víctima en el Inglaterra-Eslovenia de la última jornada, con su equipo incapaz de ganar y los hooligans enfadados. La suerte es que no lograron hacer blanco.
Botes de humo en la grada de Portugal.C. NEUNFOREFE
Si la organización correspondiera a un club, la multa sería extraordinaria. Pero no parece que la UEFA se auto sancione, a pesar de que va revisando sus protocolos sobre la marcha ante las quejas. Zonas mixtas, horas de acceso a los estadios o condiciones de trabajo de los medios se han ido modificando a lo largo de estas dos semanas ante la evidente inoperancia.
No todo ha sido revisado. En esta Eurocopa se ha visto mucho tiempo efectivo de juego y poca visita del colegiado a la pantalla VAR. Se han findo del auxilio desde la sala VOR aunque, pese a la explicación en los videomarcadores de la decisión, algunas han sido polémicas.
Lo que también ha funcionado es la tecnología de gol. Vibró el reloj del colegiado del Turquía-Portugal tras el autogol más tonto del campeonato que elaboraron entre el defensa turco Samet Akaydin y su guardameta Altay Bayindir. De todo parece haber tomado nota la UEFA para aumentar el espectáculo de una competición que se acelera a partir del próximo sábado.
Nada de lo que ocurrió en las entrañas del Arena AufSchalke desde que Georgia puso un pie en los octavos de la Eurocopa es casual. Todo tiene, buscado o no, un simbolismo que va más allá del balón. Estos futbolistas son un emblema para las nuevas generaciones de un país orgulloso que quiere, como en el campo, conquistar a Europa. El aldabonazo en Alemania, venciendo a Portugal y enfrentándose a España, es una metáfora de que quieren colocarse en todos los mapas.
Cuando Saba Lobjanidze enfiló, altavoz en mano, el largo pasillo de la zona mixta, lo seguían Mekvabishvili, Kvekveskiri y se fueron sumando jugadores al grito 'Sakartvelo'. No era un cántico de jugadores eufóricos que, hasta hace apenas un año, casi eran desconocidos si los encontraban por las calles de Tiflis. Era un grito patriota. Para los georgianos no existe Georgia sino Sakartvelo, «la tierra de los kartvelianos», los habitantes del Reino de Kartli que ocupó parte del actual territorio hasta el siglo XV. Allí hunden sus raíces estos jugadores que ni siquiera superan la treintena y que, por eso, han establecido un vínculo directo con la juventud del país.
Comparten inquietudes, sueño europeísta y orgullo nacional, porque como quienes salen a las calles a manifestarse, ellos tampoco se esconden. «El camino de Georgia pertenece a Europa. ¡El camino europeo nos une! ¡Hacia Europa!», afirmaba Kvaratskhelia en febrero cuando la UE abrió las puertas a la adhesión de Georgia. «¡El camino y el futuro de Georgia pasan únicamente por Europa!» decía Giorgi Mamardashvili, el nuevo ídolo, que ya es imagen de marcas como Emporio Armani o Pepsi.
«Como tres Champions»
«No he conocido un jugador con más sentimiento patriótico que él, lo lleva muy dentro», cuenta José Manuel Ochotorena, entrenador de porteros del Valencia y formador del mejor guardameta del torneo. «Cada cosa buena que hace piensa en lo importante que es para su país. Con la clasificación era el hombre más feliz del mundo. Como si hubiera ganado tres Champions. Cuando volvió a Valencia me contó que la noche del partido ante Grecia que les llevó a la Eurocopa casi no puede entrar en su casa de la gente que le esperaba», relata a EL MUNDO.
Y es que este grupo que dirige Willy Sagnol es mucho más que una suma de deportistas. Son ídolos por lo que hacen en el campo, donde sólo el luchador Ilia Topuria en el ring les gana en popularidad, y fuera. Pocos tienen un recuerdo de la invasión rusa que les arrebató dos provincias, Abjasia y Osetia, pero todos saben que no quieren vivir bajo la suela de esa bota de la que se libraron tras la caída de la URSS. «Cuando yo llegué en 2011 había aún ambiente de guerra y estos chicos conocen las dificultades que ha vivido su gente, la pobreza y las condiciones de vida que aún están muy por debajo de las de Europa occidental. Para todo el mundo era impensable que consiguieran esto», cuenta Carles Coto, que fue jugador del Dinamo de Tiflis durante tres temporadas. Fue junto a Xisco Muñoz, Alex García o Andrés Carrasco uno de los pioneros en «españolizar» el fútbol en Georgia. Ellos pusieron una semilla que luego germinó. «Jugadores como Kvaratskhelia, Mamardashvili o Mikautadze son un ejemplo de que tener lazos con Europa hace crecer», apunta el ex futbolista.
Eso es precisamente lo que piensa buena parte de la población y de los jugadores, a los que les gusta mostrarlo. En el vestuario entonaron 'Samshoblo' (Patria), una canción folk publicada después de la guerra con Rusia y hoy himno proeuropeo.
«dejadnos mostrar nuestra fuerza»
Después, en esa especie de conga por los pasillos del estadio de Gelsenkirchen a la que se unió Mikautadze -pero no el tímido Kvaratskhelia ni Mamardashvili, en el control antidopaje-, siguieron lanzando mensajes en el mismo sentido: «Estamos aquí, dejadnos mostrar nuestra fuerza, estamos juntos».
Los futbolistas georgianos festejan su pase a octavos.AFP
Mientras, las banderas de Georgia seguían ondeando en manos de los aficionados que, desde las escaleras de acceso a la grada, esperaban a ver salir a su héroes. Ellos les responden. Algunos se posicionaron contra la Ley de Transparencia sobre la Influencia Extranjera, la llamada 'Ley rusa' que pretende controlar la actividad de «agentes extranjeros» en el país, lo que supone de hecho una restricción de libertades, entre ellas las de expresión y todas las que posee en colectivo LGTBI.
Esa propuesta viene avalada por el partido Sueño Georgiano, liderado por el oligarca Bidzina Ivanichvili, considerado el dirigente en la sombra del país, que ayer anunció que donará más de 10 millones de dólares al equipo nacional de fútbol por la proeza de la clasificación para octavos. Se trata de una prima mayor que la que recibiría España si termina campeona. Falta saber si estos jugadores la aceptan o queda en los fondos de la Federación, menos beligerante.
Ahora espera España, pero ellos disfrutan y hasta unen a su fiesta en su base de Velbert, cerca de Dortmund, a otro conocido luchador, Merab Dvalishvili. Eso sí, con el corazón a 4.000 kilómetros. «Me han enviado vídeos de cómo está celebrando la gente y es increíble», contaba Giorgi Kochorasvili tras el partido. Antes de la Eurocopa, el anhelo del jugador del Levante era darle una alegría su pueblo, «que lo está pasando mal». Ya lo han conseguido.
Peter Schmeichel se toma un café en la zona de prensa del Franfkurt Arena un rato antes del Dinamarca - Inglaterra, suspira y se ríe: "Esto es lo más grande, eh. Qué orgullo", contesta al periodista. El portero que ganara la Eurocopa del 92 con Dinamarca es ahora comentarista en Fox Sports. No quiere hablar mucho más porque es de esos padres que respeta la carrera de su hijo, que desea que Kasper sea también 'Schmeichel' y no 'el hijo de'. Y puede estar tranquilo. Las paradas de Kasper ayudaron a su país a empatar contra las estrellas inglesas para caminar hacia los octavos de final del torneo, donde se enfrentará a Alemania. Los Schmeichel son uno de los seis padre-hijo de esta Eurocopa.
Superado el duelo de Frankfurt, Peter fue a encontrarse con Kasper en la zona mixta del estadio. Uno con un micrófono, el otro con los guantes. "He hecho cientos de entrevistas en mi vida pero nunca he hecho esto", dijo el padre, abrazando a su hijo al terminar. Kasper le entregó la camiseta del partido como recuerdo: "Te veo luego".
En 14 años en la selección, Peter jugó cuatro Eurocopas, un Mundial y 129 partidos, y se retiró a las 37 primaveras. En 11 años en la selección, Kasper ha estado en tres Eurocopas y dos Mundiales y ha disputado 103 partidos. Tiene, como su padre cuando se retiró, 37 años. Es una espiral extraordinaria.
"Nunca me presionaron"
Dos días antes de ese Dinamarca - Inglaterra, Francisco Conceiçao se convirtió en el héroe de Portugal al marcar el gol de la victoria en el minuto 92 del partido ante República Checa. 'Chico' tiene 21 años y no había nacido cuando su padre, Sergio, anotó tres goles para arrollar a Alemania en la Eurocopa del 2000.
'Chico' ha sufrido mucho más que Schmeichel eso de ser 'el hijo de' porque juega en el Oporto y le ha entrenado su padre durante varias temporadas. "Nunca me presionaron para meter a este u otro jugador. Al final soy yo quien paga los 'platos rotos'. Francisco es un chaval que está empezando, que tiene un largo camino por recorrer", dijo Sergio en el debut de su hijo con el Oporto.
Esta semana, el pequeño de los Conceiçao se acordó de su familia en la celebración de la victoria contra los checos, donde se convirtió en el tercer jugador portugués más joven en marcar en una Eurocopa: "Es un orgullo tener aquí a mi padre, a mi madre, a mi novia, a mis hermanos... a mucha gente. Tenía ganas de dar una alegría a los portugueses, pero, sobre todo, a mi familia, que ha sufrido mucho. Esta victoria es para ellos". En la rueda de prensa, Roberto Martínez le bautizó como 'espalha-brasas' (agitabrasas), por "su habilidad para cambiar los partidos".
25 años después
Los Conceiçao son una de las dos familias cuyos padre e hijo han marcado en una Eurocopa. Para la segunda hay que viajar a Italia: Enrico Chiesa, en 1996, y Federico, en 2021, fueron los primeros. El hijo sigue formando parte de la selección transalpina, con la que ha disputado dos Eurocopas y un Mundial, y juega en la Juventus, pero no ha explotado como parecía que iba a hacerlo tras la última edición. Fue titular en los dos primeros partidos pero en el tercero, vital contra Croacia, Spalletti le sacó del once. Su padre Enrico vistió las camisetas de Parma y Fiorentina, entre otros, y jugó con la selección la Eurocopa del 96 y el Mundial del 98.
Los otros tres padre-hijo de este torneo están en Francia, Rumanía y Países Bajos. Marcus Thuram, delantero del combinado galo y del Inter de Milán, es el hijo de Lilian Thuram, que fuera defensa de la selección francesa campeona en 1998 y 2000. Les une el sentimiento nacional, aunque a nivel de clubes están enfrentados. El padre jugó para el Parma y la Juventus y el hijo brilla en San Siro tras lanzar su carrera en la Bundesliga.
En Países Bajos, Daley Blind exprime sus últimos partidos con la selección tras haber disputado 107 partidos, dos Mundiales y dos Eurocopas. Su padre Danny defendió 42 veces la camiseta de la selección en dos Mundiales y dos Eurocopas. En Rumanía, Ianis Hagi lleva a su espalda el apellido del futbolista más importante de la historia del país, el de su padre Gica. El eterno '10' disputó tres Mundiales y tres Eurocopas durante la época más exitosa de su selección, aunque ahora Ianis tiene la oportunidad de superar sus logros.
Rumanía jugará en octavos contra Países Bajos y si gana igualará los cuartos de final conseguidos en la Eurocopa de 2000, el último gran torneo de Hagi como futbolista. Un éxito de padres a hijos.