El Valencia enciende ante el Leganés los propulsores para huir del descenso

Actualizado Domingo, 9 febrero 2025 - 18:23

El Valencia pone el turbo para huir del descenso con tres victorias consecutivas en Mestalla. Quiere vivir y da síntomas de haber redirigido su camino en LaLiga, de haberse acostumbrado a manejarse en el alambre y saber cuáles son las batallas que no debe perder para lograr el objetivo. No era su guerra la Copa del Rey y no pelearla, por doloroso que fuera, le permitió no distraerse en su esfuerzo por ser otro. Ante el Leganés fue un equipo tenaz que supo masticar el duelo sin cometer errores que le pasaran factura hasta que llegó el universo para premiar a Mosquera, incómodo en las últimas jornadas, y sobre todo a Diakhaby. Queda atrás el temor por su rodilla. Antes de que se cumplan 12 meses, juega y marca. [Narración y estadísticas]

Mestalla estaba preparada para empujar a sus jugadores como en cada final de las que disputada. No hizo falta. Esta vez, desde el césped tiraron de la grada. Es cierto que probó el Leganés con dos disparos lejanísimos, pero el Valencia se asentó con control y dominio. Corberán optó por arroparse con tres centrales para adelantar la línea con algo más de seguridad y con Rioja convertido en un carrilero amo de la banda derecha, un experimento que funcionó. Y muy bien.

Los madrileños no parecieron tan fieros y tuvieron que sobreponerse a la lesión de Barisic en el minuto 7 y a que Raba, en su plan de encontrarle las cosquillas a los centrales, fracasara. Sólo Rosier se atrevió con un disparo alto. Fue entonces cuando el Valencia apretó para ir encerrándolos en su área.

Emergió otra vez la figura de Javi Guerra como catalizador. Se ha despojado del miedo que lastró su plástica zancada y se atrevió con un tiro desde la frontal ajustado al palo de Dimitrovic. Junto con los centros de Rioja, fueron un dolor de cabeza para la defensa pepinera, que se vio asediada a saques de esquina. Hasta que recibió el primer gol. Un balón a tierra de Cuadra Fernández, que había interrumpido, lo rescató Diego López, se la dejó de cara a Almeida en el pico del área y el tiro del portugués, como si el área fuera un pinball, lo envió Mosquera con la pierna izquierda lejos del alcance del portero.

En media hora, el Valencia se había puesto con ventaja y el Leganés respondió con un disparo de Darko Brasanic que hizo trabajar a Mamardashvili. No parecía despertar del equipo de Borja Jiménez y al borde del final de la primera parte le llegó el segundo. Un centro chut de Rioja obligó a repelerlo a Dimitrovic y apareció Diakhaby para poner el segundo en el marcador y hacer estallar que Mestalla, a coro, gritara su nombre.

Al regreso del vestuario, Hugo Duro pudo haber sentenciado tras una asistencia de Almeida que se paseó por el área pequeña del Leganés, pero también Óscar tuvo un disparo que rozó el palo de Mamardashvili. El partido estaba inclinado, que no cerrado. Por eso Jiménez quiso agitarlo y Corberán buscó más pólvora con Sadiq. A punto estuvo de no hacerle falta si a Gayà no se le hubiera escapado centímetros por encima del larguero su vaselina desde el pico del área pequeña.

Como el Leganés no lograba reaccionar, los valencianistas buscaron más, con tanta personalidad como la que mostró Sadiq para robar en la línea de medios, conducir hacia la portería y dejarle a Diego López la pelota con tiempo para ajustarla al poste y obligar al guardameta del Leganés a estirarse.

Estaban cómodos hasta que, en el minuto 80, los madrileños se acordaron de que se metían el líos. Como saben que el Valencia puede temblar, trataron de buscarle las cosquillas. Primero fue con una falta lanzada por Óscar que salvó el portero georgiano encadenando una seguidilla de malos despejes que siempre acababan creando peligro, como el peligroso disparo de Neyou. Pero este Valencia parece que haber hecho terapia de supervivencia. El final del partido le recordó a Mestalla que su destino este año es sufrir.

Alcaraz aprueba su asignatura pendiente en Rotterdam: también es campeón en pista dura bajo techo

Alcaraz aprueba su asignatura pendiente en Rotterdam: también es campeón en pista dura bajo techo

La memoria custodia el recuerdo de la primera gesta de Rafa Nadal, una remontada en la final del Masters 1000 de Madrid de 2005 ante Iván Ljubicic. Había perdido los dos primeros sets -entonces se jugaba a cinco-, pero no perdió el partido. Resucitó como rito iniciático, como haría después tantísimas veces. Aquella victoria aún se mantiene viva porque lo merece y por su singularidad: a los 18 años, Nadal ganó su primer y único título en pista dura bajo techo. Este domingo, Carlos Alcaraz igualó los trofeos de su compatriota en esas condiciones con su triunfo en el ATP 500 de Rotterdam.

Como le ocurría a su ídolo, su tenis luce menos sobre una superficie dura y aún menos en un recinto cerrado, pero las características del circuito le obligan a brillar en él y poco a poco lo está consiguiendo. Después de demasiadas derrotas -llevaba un balance de 17-11 en encuentros así-, se llevó por fin una alegrías después de superar a Álex de Miñaur por 6-4, 3-6 y 6-2 en una final en la que desnudó virtudes y defectos.

La selección española se clasifica, 28 años después, para un mundial de rugby

La selección española se clasifica, 28 años después, para un mundial de rugby

El rugby español sonríe y celebra, la selección masculina ha conquistado su clasificación para el mundial de Australia. Ha vencido en Suiza (13-43) pero, al contrario de lo esperado, ha sufrido en bastantes fases del partido. El plantel que ha plantado cara en los últimos meses a selecciones muy experimentadas no se ha encontrado a gusto en el día a priori más sencillo. Pese a ello, esta victoria y la del pasado domingo frente a Países Bajos (53-24) otorgan el pase directo al mundial y dejan sin trascendencia a efectos clasificatorios el próximo encuentro contra Georgia, que también ha ganado ya su plaza.

Poco se conocía de Suiza más allá de que la semana pasada sufrió una abultadísima derrota (110-0) frente a Georgia. Este domingo el quince español ha tomado el mando nada más salir y al paso por el minuto 3 Lucas Santamaría ha ensayado junto a los palos para abrir el marcador (0-7). Pero el equipo de Bouza no se ha asentado en el campo. No ha dominado en las fases estáticas, ha estado impreciso con el balón en la mano y dubitativo en algunos placajes. Muy por debajo del nivel mostrado ante Países Bajos, los Leones han acumulado golpes de castigo en contra, hasta casi una decena, en la primera mitad.

Como sin quererlo, el quince suizo se ha animado con los errores españoles. Sólo ha anotado en el primer tiempo dos golpes de castigo transformados por Perrod pero se ha sentido cómodo, a ratos de igual a igual, estropeando incursiones peligrosas con fallos inocentes. La diferencia a favor de la selección española ha llegado en el juego abierto. Desde la tres cuartos, cuya movilidad fabricaba huecos en la defensa local. Dos arrancadas del zaguero Casteglioni, leyendo muy bien desde atrás los espacios, han generado las ocasiones para otras dos marcas -uno de Bay, otro de Cian- que daban algo de tranquilidad a España (6-21) al término de una deslucida primera mitad.

Aunque el marcador era amplio, el juego hacía preguntarse qué habría ocurrido ante un rival más cualificado. Un ensayo de Ariceta tras una carrera de Cian (6-28) parecía garantizar la tranquilidad definitiva en el arranque de la segunda parte. Pero las dudas se apoderaron de nuevo del conjunto de Bouza. Ganaba metros a la mano y a continuación cedía posesión, territorio e iniciativa a la recién ascendida Suiza. Una actuación errática que debería servir de aprendizaje.

Poco a poco los helvéticos se han visto más seguros. En el minuto 50 han anotado un ensayo de maul (13-28) y han metido el miedo en el cuerpo al quince español, fallón y enfangado en sus propias infracciones: otra vez demasiadas indisciplinas y dos tarjetas amarillas han castigado a los Leones en la segunda mitad.

La selección española ha reaccionado al fin cuando se ha encontrado varios minutos defendiendo su línea de marca. Ha conseguido atrincherarse y su delantera ha comenzado a imponerse. Ya en la 22 contraria ha robado una melé a Suiza y la carrera de Bay ha sido imparable (13-33). López-Bontempo, que había transformado los cuatro ensayos anteriores, ha marrado luego tres consecutivos; otro detalle de un encuentro desconcertante. Aun así, a falta de quince minutos, la distancia ya parecía insalvable. Dos nuevas carreras han acabado en marcas de Imaz y Casteglioni (13-43) que dejaban en evidencia los problemas locales para defender el juego en movimiento.

Las dudas de este domingo no empañan la alegría de la clasificación. Se había convertido el rugby en una rareza para un país que desde hace años destaca a nivel internacional en numerosos deportes de equipo. La clasificación de la selección masculina para Australia 2027 se une a la de las Leonas para el mundial de Inglaterra 2025 (16 equipos), a la permanencia en el mundial sub20 masculino (12 equipos), a las selecciones de seven en las Series Mundiales. Pasos adelante con un denominador común: la irrupción masiva en los equipos nacionales de jugadores de la cantera. Los clubes los forman, la Federación respalda su camino hacia la élite. El logro de los Leones consagra el trabajo de tantas personas y tantos años, da un nuevo motivo para que el deporte más colectivo recupere la ilusión.

LaLiga desactiva antes del Madrid-Atlético una plataforma pirata que sirvió fútbol ilegal a 200.000 usuarios en enero

LaLiga desactiva antes del Madrid-Atlético una plataforma pirata que sirvió fútbol ilegal a 200.000 usuarios en enero

Actualizado Domingo, 9 febrero 2025 - 13:50

Muchos son los que siguen consumiendo fútbol de manera ilegal con plataformas piratas. Precisamente una de estas plataformas fue desactivada este sábado gracias a la coordinación de un equipo especializado, ha anunciado LaLiga. DuckVision ofrecía acceso ilegal a contenido deportivo en directo, entre el que figuraba la competición española, a más de 200.000 personas sólo en España, informa Efe.

En un comunicado, LaLiga explicó que la plataforma estaba conformada por un aplicativo web que invitaba a descargar una app de Android, que tuvo más de 200.000 usuarios activos en España durante enero de 2025, según data.ai, y estaba encubierta por el servicio de la tecnológica estadounidense Cloudflare, que protege a organizaciones criminales de forma intencionada con el fin de lucrarse.

La patronal española indicó que desde la web se podía acceder al consumo pirata de los contenidos y se complementaba con un sistema IPTV y Ace Stream para ofrecer el contenido de LaLiga sustraído de broadcasters como ESPN, Movistar, DAZN, Sky Sports, Ziggo o Bein Sports, entre otros.

También señaló que el contenido ilegal proporcionado por la plataforma pirata se promocionaba en canales de Telegram, con más de 13.800 usuarios, y en la web de DuckVision, con cerca de 70.000 usuarios únicos a fecha de diciembre de 2024 en España, según datos de Semrush.

LaLiga recordó que el cierre de la plataforma y el canal se suma a otras extensiones conocidas como Luar, Kodivertido y TVChopo que anunciaron el fin de su actividad de manera inmediata o el cierre de Cristal Azul, canal de streaming ilegal más importante de España.

El organismo que preside Javier Tebas anunció que esta acción se repetirá en los próximos días para desactivar otras plataformas y servicios de contenido pirata y que los promotores y desarrolladores de la plataforma DuckVision serán denunciados ante las autoridades policiales y judiciales en los próximos días con todas las pruebas recabadas.

"Google, Cloudflare, VPNs y otros agentes involucrados en el consumo de piratería adquieren responsabilidad de las actuaciones ilegales que están permitiendo y de las cuales se lucran. LaLiga, amparada por la justicia, no se detendrá en la defensa del fútbol y los intereses de sus clubes ante actuaciones criminales vinculadas al fraude audiovisual y su blanqueo", aseguró.

Aleksandre Topuria, hermano de Ilia, cambia el combate con Thicknesse con un gancho y se lleva la pelea

Aleksandre Topuria, hermano de Ilia, cambia el combate con Thicknesse con un gancho y se lleva la pelea

A veces cuesta volver a sufrir. Cuesta volver a ponerse las guantillas y estar preparado para dar y recibir. Pero Aleksandre Topuria había cumplido el papel con su hermano, le había permitido volar, le había ayudado a despegar y ahora era su turno de reactivar su propio camino casi dos años después. Y no iba a desaprovecharlo. El contrato en la UFC esperaba.

Fue un gancho en el primer round el que allanó el camino de la victoria ante Colby Thicknesse. Porque, como dijo el propio Topuria al terminar la pelea: "La estrategia está bien, pero a veces un golpe lo cambia todo". Y eso fue lo que ocurrió y lo que terminó borrando el clean sheet del australiano (7-1) cuando, al finalizar los tres rounds, el brazo que se alzó al aire fue el de Topuria (6-1) por decisión unánime de los tres jueces (30-27)

Y es que el combate de peso gallo (135 libras) comenzó con Thincknesse controlando bien la distancia con varias patadas más efectistas que efectivas y Aleksandre sin saber muy bien cómo meterle mano. Pegaba jabs y manos al cuerpo, pero no conseguía hacer daño con el poder que, dice Ilia, tiene en sus manos.

Entonces, tras un amago al cuerpo, consiguió golpear con un gancho de derecha a Thicknesse, que lo acusó, y la pelea viró hacia la esquina del hispanogeorgiano. Los primeros cinco minutos terminaron con un suplex magistral (una llave) que tumbó pero no noqueó al australiano.

El segundo asalto se vio a un Thicknesse más activo, pero incapaz de conectar con un rápido Topuria que entraba, pegaba y salía. Las tarjetas no mentían, 20 y 21 golpes conectados para el mayor de los Topuria en los dos primeros asaltos por 9 y 14 para Thicknesse. El combate estaba en la mano.

Así, en el tercero, El Conquistador ya supo que tenía el territorio en sus manos y lo que hizo fue "ocuparlo". Se mantuvo casi los cinco minutos agarrado a Thicknesse sin dejarle realizar ninguna maniobra. Inteligencia frente a fuerza bruta. Quizás Ilia hubiese buscado el knockout, pero Aleksandre prefirió no arriesgar. "Estaba preparado para cualquier escenario", admitió el hispanogeorgiano.

A domicilio

El mayor de los Topuria se presentaba en la UFC 312 en casa de su rival y también de Volkanovski, su mentor. Debía soportar la presión de debutar en el Olimpic Park de Sidney bajo la atenta mirada no sólo de Volk, sino de su propio hermano y campeón del mundo de la UFC de peso pluma. Y ante un rival inesperado tras la baja por lesión de Cody Haddon.

De hecho, Ilia se mantenía siempre a la espalda de Aleksandre como evidenciando que los focos debían ser sólo para su hermano. Fue el menor el que le puso el protector bucal al Conquistador, con una bandera de España de un lado y la de Georgia al otro. Igual que la enseña con la que se cubrió el vencedor tras la victoria. "No siempre es como te imaginas. Este rival me ha mostrado una gran pelea, y eso me ha valido un contrato en la UFC", explicó el luchador tras terminar la pelea.

Una 'cholada' salvó al Atlético

Una ‘cholada’ salvó al Atlético

Un penalti que ni había intentado el Atlético aplacó la ira madridista. Gracias un sublime Oblak, impidió al Madrid de una victoria ante un equipo de Simeone cobarde, sin exponer ni jugar. Un regalo de Tchouaméni, como si hubiera sido una cholada, aplacó la tormenta blanca.

Simeone siempre trata de vivir un milagro final en los encuentros difíciles. No pudo esta vez hacer algo que le diera una victoria. Hace muchos años que Simeone nunca gana en el Bernabéu. El Atlético ha sido un equipo desafinado, esperando con paciencia para que el contrario cometa un error final y ganar como en Montjuïc, París y frente al Leverkussen. Esta vez, el Madrid le puso a Simeone en un ataque de nervios.

Hay que coger como un axioma del fútbol que Atleti está de los nervios. Creo que incluso se hace trampas al solitario. En ese estilo de pánico, poner una línea de casi nueve hombres, a la defensiva, me produce rubor.

Tan fantásticos Griezmann y Julián Álvarez, la Araña, se empequeñecieron como si estuvieran radicalmente apegados a un fútbol sin almas, sólo provocando a un mini defensa como Tchouaméni el error vital.

Faltó otro gol decisivo tras el de Mbappé. Quizá de Bellingham. El Real Madrid, en esta ocasión, mostró soberbia para ganar. Y el sistema de Ancelotti, sin hacer ningún tipo de presión ofensiva, desató que en 70 minutos, el Madrid sólo jugara al pie en ataque.

Y, francamente , en cada partido, Vinicius empaña con una venda a los sensacionales Rodrigo y Mbappé. Pero ,desde luego, Ancelotti no va a a tener arrestos para desplazar a Vini. Rodrigo en la izquierda y la disparatada imaginación de Mbappé, situarían a un Madrid elevado más allá de las nubes. Algo pasa conVinicius, que piensa más en los petrodólares y que no encuentra las vías de ataque de antes. Si es verdad que el Madrid le ha ofrecido una renovación al brasileño, que ha rechazado, es que piensa que es el mejor jugador. Hay una confrontación soterrada entre Vini y Mbappé. Tratan de disimularla con una concordia para la galería.

De momento , el Madrid sigue de líder y con suficiente vehemencia para empequeñecer a un miedoso Atlético, que es posible que aguante como segundo. Pero no tiene calidad para eso, salvó el hacedor de proezas llamado Simeone.

Ahora llega lo más difícil todavía en Manchester, donde Guardiola y el club árabe , no hacen más que triquiñuelas para fichar y gastarse 200 millones en un suspiro. Aunque lograr la conjunción de estrellas antes del divorcio parece excesivamente dudoso.

Récords, millones de dólares, odios y Donald Trump en la revancha soñada por la Super Bowl

Récords, millones de dólares, odios y Donald Trump en la revancha soñada por la Super Bowl

Los Eagles de Hurts buscan destronar a los favoritos, los Chiefs de Mahomes, que rozan un triplete inédito Este domingo, a las 17.30 hora local (00.30 en España), los Kansas City Chiefs, ganadores de las dos últimas ediciones y de tres de las cinco últimas finales, se enfrentarán a los Philadelphia Eagles en la 59ª edición de la Superbowl en Nueva Orleans. El partido del año, la revancha más esperada, odios profundos. Patrick Mahomes contra Jalen Hurts, Jason Kelce contra Saquon Barkley, todos contra Kansas, Kansas frente a la historia.

Será la 11ª (empatando en el récord a Miami) vez que el partido del año se dispute en la capital de Luisiana, en casa de los Saints, que en este 2025 'celebra' todavía con signos visibles los 20 años del devastador huracán Katrina. Y como siempre, todo lo que rodea a la Superbowl será de proporciones pantagruélicas. En las gradas del Caesars Superdome, junto a 74.295 espectadores, que han pagado entre 5.000 dólares por la entrada más barata (la tribuna en el centro está a más de 50.000 euros en la reventa) y más de medio millón por un palco privado, estará por primera vez en la historia el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Compartiendo ubicación con una enemiga, la ex primera dama, Jill Biden.

Los Eagles, esta vez sin Jason Kelce, el hermano de Travis, al mando de su defensa, llegan en busca de otro tipo de venganza. Es su quinta Superbowl y hasta ahora sólo han ganado una, en 2007. La última derrota, hace dos años precisamente contra los Chiefs, todavía escuece. En cambio, el equipo dirigido por Andy Reid (que antes lo fue todo, incluyendo su entrenador con más victorias, en Philadelphia) disputará su séptima final, y llegan con cuatro anillos, tres de ellos muy frescos y la etiqueta de favoritos. Son los nuevos Patriots, los nuevos 49ers, los nuevos Steleers. El equipo a batir, el quarterback al que odiar, la leyenda a la que derrotar antes de que consigan lo que nadie ha conseguido nunca: tres títulos seguidos.

Una curiosidad: el más interesado en que eso ocurra, al margen de la franquicia y sus aficionados, es Pat Riley, leyenda de la NBA, presidente de los Miami Heat, cinco veces ganador de la liga y un visionario que cuando sus Lakers rozaban la misma gesta patentó como marca registrada "three-peat.", tres veces. Si los Chiefs, como antes los Chicago Bulls de Jordan y otros equipos de otros deportes, quieren usar esa palabra y esa la idea en su merchandaising, su comisión y royalties le proporcionarán millones de dólares.

Millones por todas partes

No hay evento deportivo que tenga la pegada de la Superbowl, que no sólo sienta a un tercio del país frente al televisor, sino que mueve miles de millones en comida (hasta 1.000 millones de alitas de pollo se espera que se consuman esa noche), bebidas, helados y facturación para los bares. Sólo en la propia New Orleans se espera un impacto de más de 500 millones, gracias al disparado precio de hoteles y alojamientos y a que los que acuden al partido suelen llegar días antes.

A principios de noviembre, la cadena Fox, que es la principal que retransmitirá el partido en EEUU, informó a los inversores que había vendido todo el tiempo publicitario disponible, con un coste medio de siete millones de dólares para cada segmento de 30 segundos. Los últimos diez anuncios alcanzaron un récord de 8 millones de dólares. En 2024, gracias a que hubo prórroga, la cadena CBS ingresó unos 700 millones de dólares en publicidad. Más de 200 millones de personas se engancharon en algún momento al juego.

Aunque se esperan muchos spots de medicamentos, sobre todo para adelgazar, o de Inteligencia Artificial, los clásicos no fallarán. A lo largo de la historia, Budweiser ha gastado 529 millones de dólares en anuncios. Pepsi está justo detrás, con 341,9 millones. Coca-Cola, 202 millones. Doritos 120,3 millones; Ford Motor Company 109,8 millones y McDonald's 108,9 millones de dólares.

Los famosos

El espectáculo musical del descanso, una de las mayores obras de logística imaginables, estará a cargo del rapero Kendrick Lamar, no la estrella más conocida fuera del país, pero ganador 22 premios Grammy, incluidos cinco esta misma semana. Será su primera vez como artista principal, pero ya estuvo en el escenario en 2022 junto a leyendas como Snoop Dogg, Dr. Dre y Eminem. Las apuestas están revolucionadas sobre quién le acompañará, pues suele haber artistas invitados. El nombre de Taylor Swift, con la que colaboró en una canción, es recurrente, y más dado que estará en la ciudad para animar a su novio, el tight end de los Chiefs Travil Kelce. Jon Batiste, oriundo de Luisiana, ganador de un Globo de Oro, un Óscar por la música de la película Soul y un Grammy al álbum del año en 2022, cantará el himno nacional.

Kansas parte favorito en las apuestas, que en partidos como este se espera que muevan hasta 30.000 millones de dólares. Incluyendo cosas sobre las que no es legal ya que va más allá del deporte, como si Kelce le pedirá matrimonio a Taylor Swift aprovechando la ocasión. Los analistas esperan un espectáculo ofensivo. Al menos 52 puntos en total, que no parecen mucho comparados con los 73 que ambos anotaron en su duelo de 2023.

Mucho depende de Patrick Mahomes, la estrella de los Chiefs, el quarterback más determinante de los últimos años, que a sus 29 años disputa su cuarta final. A años luz de Tom Brady, que jugó 10 y gano 7, pero con números de salón de la fama. Otra curiosidad. Los ganadores se llevarán un anillo gigantesco de campeones. Cada franquicia suele necesitar unos 150, entre jugadores, técnicos y personal, y aunque la NFL aporta entre 5.000 y 7.000 dólares por anillo el coste medio está entre 30.000 y 50.000 dólares por pieza. Los 7 del héroe de Nueva Inglaterra, ahora intentado reconvertirse en analista televisivo, tienen un valor total de casi dos millones y medio por lo menos.

Las reglas de juego de la NFL para entender la Super Bowl: del papel del 'quarterback' a cómo se anotan los puntos

Las reglas de juego de la NFL para entender la Super Bowl: del papel del ‘quarterback’ a cómo se anotan los puntos

La final de fútbol americano, conocida como Super Bowl, es el partido que proclama al campeón de una liga disputada por 32 equipos pertenecientes a las principales ciudades de los EEUU y divididos en dos conferencias: Conferencia Nacional (NFC) y la Conferencia Americana (AFC). A su vez cada una de ellas se subdivide en otras cuatro: Norte, Sur, Este y Oeste.

Tras disputarse 17 partidos, repartidos en 18 semanas, se clasifican 14 equipos para los playoffs, 7 por cada conferencia y de ahí salen los dos finalistas. Éste año los dos finalistas son los Kansas City Chiefs y los Philadelphia Eagles. El partido tendrá lugar en el Caesars Superdome de Nueva Orleans, en Luisiana EEUU, a partir de las 00.30 horas, hora peninsular española.

La duración de un partido de la NFL (National Football League) se puede alargar más de tres horas, aunque el tiempo real de juego es de una hora repartida en cuatro cuartos de 15 minutos cada uno. El reloj se detiene solo cuando la pelota se sale de los márgenes del terreno de juego pero las lesiones, la repetición de las jugadas en pantalla para su revisión, las faltas y un intermedio largo, prolongan el partido varias horas.

Las actuaciones del descanso superan en audiencias al partido

Durante el descanso tiene lugar una de las actuaciones musicales más esperadas del año. Michael Jackson (1993), Tina Turner (2000), U2 (2002), Rolling Stone (2006), Bruce Springsteen (2009), Madonna (2012), Coldplay (2016) o Lady Gaga (2017) han sido algunas de las más recordadas con el paso de los años. Para esta edición la responsabilidad recae en el rapero californiano Kendrick Lamar, reciente ganador de 5 premios Grammy. Los más agoreros no descartan que el cantante interprete junto a Taylor Swift el tema 'Bad Blood', tema que lanzaron hace 9 años.Por su parte, Jon Batiste cantará el himno nacional con Donald Trump, Leo Messi o Taylor Swift en las gradas.

ALGUNOS DETALLES PARA ENTENDER LAS REGLAS DEL JUEGO

El terreno de juego mide más de 100 metros de longitud y unos 50 metros de ancho, similar en longitud a un campo de fútbol de la Liga española pero más estrecho. Cada equipo debe intentar llevar la pelota a las zonas de anotación, conocidas como 'End Zones' situadas en ambos extremos para lograr puntuar. El equipo contrario debe impedirlo buscando el contacto físico como el choque o el placaje, no estando permitido agarrar.

Cada equipo está formado por 53 jugadores divididos en tres grupos, ataque, defensa y equipos especiales aunque en el terreno de juego solo juegan 11. La brutalidad de algunos placajes exige que cada jugador esté equipado con casco y protecciones en la parte superior e inferior del cuerpo. La condición física de los jugadores es muy exigente, hasta el punto de que algunos corredores del equipo podrían competir con los grandes velocistas olímpicos.

CÓMO SE PUNTUAN LAS DIFERENTES ACCIONES

Cuando un jugador llega a la zona de anotación con el balón se anotan 6 puntos. Puede llegar corriendo sorteando a los rivales o encontrándose desmarcado en la zona y recibir un pase del ‘quarterback’. Cualquiera de estas estas dos acciones valen 6 puntos (Touchdown!).

Tras cualquiera de estas dos acciones, los atacantes disponen de un punto extra si logran patear desde la línea de 15 yardas y meter la pelota entre los dos postes. Esta acción vale 1 punto. (Punto extra!).

Si tras tres intentos no han logrado avanzar 10 yardas, el equipo especial del pateador entra en el campo. Si la pelota se encuentra a una distancia adecuada para el pateador, éste intentará pasar la pelota entre los dos postes. Esta acción vale 3 puntos, (Fieldgoal!).

Por ultimo, la acción más improbable, cuando la defensa logra placar a un atacante en su propia área de anotación en la ‘End Zone’.
Esta acción vale 2 puntos,
(Safety!).

DAZN, Forbes, Wikipedia, Universidad 'North Carolina NC State University' , 'Super Bowl: A Money Machine, But for Whom?' by Mike Edwards, profesor de 'NC State', Nielsen, New York Times y NFL.

Madrid y Atlético empatan en un buen derbi que dignifica la Liga tras una semana de polémica

Madrid y Atlético empatan en un buen derbi que dignifica la Liga tras una semana de polémica

Un derbi puro entre dos equipos que quieren ser campeones se desprendió de las miserias del fútbol para dignificar el escudo que ambos defienden y aquello que sienten sus aficionados. Hagan ustedes lo mismo, abran el cubo de la basura y dejen paso al derbi. Hay cartas que sólo merece la pena leer una vez. Hizo falta un penalti, quizás un 'penaltito', para transformar un partido en un derbi y encender el fútbol, no la polémica. Fue el milagro de la hierba. Nada cambia en la tabla para Madrid y Atlético con un empate (1-1) del que sólo puede aprovecharse, hoy, el Barça. Pero cambia el aire de la Liga, más limpio y respirable cuando se juega que cuando se reprocha o insulta.

Un 'penaltito', diría Ancelotti, disparó la temperatura en un duelo hasta entonces al baño María. En la semana de la cartita del Madrid contra un arbitraje al que describía como a una sociedad secreta, una suerte de 'Cosa Nostra', ha recibido dos penas máximas: una en Copa y una Liga. La primera, ante el Leganés, no admitía debate; la segunda, frente al Atlético, es otra cosa, por la acción y la trascendencia. Tchouaméni midió mal una entrada y pisó a Lino cuando el balón acababa de pasar. De Burgos Bengoetxea, en el VAR, tardó un mundo en avisar a Soto Grado. Dudó. La duda es un síntoma de inteligencia, pero en un campo de fútbol es un mal asunto. Si eres jugador, llega la crítica; si eres árbitro, la guerra.

Julián Álvarez, un hallazgo

Ancelotti se fue a su banquillo con las manos en la cabeza. Julián Álvarez lo acabó a lo Panenka, incluso sin parábola. El argentino es un hallazgo: está en todas partes sin que parezca estar en ninguna. Algo se le escapó al infalible Pep. Fue un gol para darle al Atlético su escenario preferido. Un gol para sumir al Madrid en la desesperación y en la confusión, porque no juega contra los árbitros, sino contra los rivales. Era el primer penalti en contra en la Liga. En 23 jornadas, bien pasado el ecuador del torneo, hablar de persecución sistemática, como decía la carta, parece un exceso, y los excesos aplastan a los argumentos aceptables, que también se encontraban en la misiva. Hay que cambiar cosas, pero entre todos.

Tchoauméni tuvo buenas acciones después de ese error, pero volvió al lugar en el que no quiere estar, y no debería. Es el lugar, en cambio, en el que se asienta Asencio, a su lado, rápido en los cortes y en las rectificaciones frente a rivales como Giuliano Simeone, un trueno. Fran García y Lucas Vázquez ocupaban las bandas en una defensa que sería totalmente distinta si el Madrid no hubiera sufrido una plaga bíblica en el área. En minusvalía en la zona, el Madrid necesitaba activar a su ataque, llevar el balón arriba, intentar jugar donde era más fuerte, porque en el resto tenía más argumentos el Atlético, con la única baja de Le Normand. Elevó, pues, el equipo blanco la presión, con más intensidad de lo habitual y ayudas de sus atacantes, aunque desordenadas. Era el caso de Vinicius, de menos a más hasta un final frenético. La ansiedad llevó inicialmente al brasileño al centro, por lo que ocupaba el espacio de Mbappé para desesperación de Ancelotti.

Ceballos mejora al Madrid

La situación llevó al Atlético a verse superado en intensidad, con más pérdidas de las habituales y duelos perdidos. Replegado y sin permitir ocasiones a los locales, más allá de un disparo lejano de Rodrygo, aguardaba la oportunidad de salir y conectar con Julián Álvarez, Lino o Griezmann, pero no robaba lo suficiente. En el centro del campo, la mayor actividad era para Ceballos, que ha pasado del ostracismo a poner cosas en su sitio por donde pasa.

Lo único realmente peligroso, sin embargo, había llegado por pérdidas, fueran de Lucas Vázquez o Pablo Barrios, pero sin que Lino ni Vinicius, imprecisos, pudieran sacar provecho. El penalti, pues, llegó como si apareciera de la nada, pero prendió el derbi, por el gol, por la ira de la grada y por la reacción del Madrid al regresar del vestuario.

Una llegada de Rodrygo encontró a Bellingham en un lapsus del área rojiblanca, pecado moral para Simeone. Oblak rechazó el remate, pero Mbappé aprovechó el rechace para enseñar para qué vino. Sonaron tambores en el Bernabéu y todos saben qué ocurre después, también los enemigos. Bellingham regresó a la zona erógena del campo que tanto le gusta, pero su testarazo se fue a la madera.

Con el Bernabéu en modo fiebre, el Atlético debía resistir, pero hizo más, resistir y contraatacar. Son otros tiempos. Ni Giuliano ni Marcos Llorente se aclararon en el área mientras Oblak levantaba un muro ante Rodrygo o Vinicius. Simeone agitó su banquillo con fuerza y Ancelotti esperó, cada uno en su traje, aunque el duelo pertenecía ya de sus jugadores, en un final de derbi que dignifica una semana para olvidar.

La epifanía de Ancelotti, el Triángulo de las Bermudas y la mímica de Asencio

La epifanía de Ancelotti, el Triángulo de las Bermudas y la mímica de Asencio

El Bernabéu ejerce una función civilizadora. Venía el derbi como un huracán, con la ciudad eléctrica, los whatsapps llenos de insultos y la M-30 engalanada de pancartas. El Madrid le había mandado una carta a Sánchez, el Atlético respondió prestándole su cuenta de Twitter a Kanye West y, en la comida de directivas, Cerezo saludó a Florentino como Trump saluda a Macron. Dominando con la mano derecha, imponiéndole la izquierda sobre el hombro. Demasiado populismo, pensó Ancelotti, que durmió la emoción poniendo el once que todo el mundo sabía que iba a poner y nadie quería que pusiera. Consiguió su objetivo. Calmó la guerra y convirtió el partido en un bodrio que solo se agitó como cualquiera con nociones de sociología habría adivinado que se agitaría según avanzaba la semana: con un penalti para el Atlético de Madrid.

Activado el despertador, Simeone ordenó mandar los aviones a ese Triángulo de las Bermudas que es la banda derecha del Real Madrid, un polo magnético terrible que imantaba hasta a Vinicius, separándole del costado opuesto y diluyéndole en la maraña. El agónico camino hasta el descanso tuvo a Carletto en el alambre, a punto de privarle de volver a poner a los mismos once en la inminente eliminatoria contra el Manchester City.

La única manera de poder seguir haciendo lo mismo era cambiarlo todo, así que en el descanso debió producirse una epifanía. De repente, un extremo se pegaba a una banda. Otro extremo a la otra. En la primera jugada, por la derecha con Rodrygo, empató Mbappé. En la segunda, con Vinicius por la izquierda, la estampó Bellingham en el larguero. Pero al ajedrez del Madrid le faltan fichas, así que la defensa seguía siendo una invitación orgiástica, con ese emocionante Asencio apagando fuegos y haciendo mímica de Sergio Ramos con el hijo del Cholo.

Una especie de magia negra iba abriéndose paso entonces. El madridismo seguía temblando con Lucas y gritándole a Ceballos que dejase de girar sobre la pelota. Cuando Simeone ya había agotado todos sus cambios, Ancelotti hizo los primeros y quitó a los dos, asumiendo un riesgo kármico inmenso. Si salía mal, la culpa no sería suya sino de la mente colmena madridista, que por entonces ya detectaba que las Bermudas ahora revoloteaban sobre Fran García. Cuando la pizarra pedía a Brahim o Arda, el hincha ultraconservador fantaseaba con sacar al Mendy de otras épocas. Al final, otro empate. El mismo derbi de siempre.