El valencianismo aprovechó la última oportunidad de la temporada, el último partido, el primero que afronta el equipo de Corberán con la salvación en el bolsillo, para volver a salir a la calle y mostrar su descontento con Peter Lim, sus directivos, el entrenador Carlos Corberán y las autoridades locales. La asociación convocante, Libertad VCF, los considera, especialmente a la alcaldesa María José Catalá, como cómplice por los beneficios urbanísticos que le ha otorgado con el único compromiso de desbloquear y acabar las obras del nuevo estadio.
Los aficionados recorrieron el trayecto entre la Plaza del Ayuntamiento y el estadio de Mestalla con carteles amarillos con el mensaje "Lim, go home", pero también "Solim, go home", "Ron Gourlay, go home" y "Corberán, go home".
La protesta comenzó con una pancarta gigante desplegada en el suelo frente a la puerta del consistorio valenciano con la imagen de la alcaldesa en la que está acuchillando al estadio de Mestalla, un montaje inspirado en una recordada foto del ex presidente del Valencia Anil Murthy en la que salía con una tarta del Valencia y un cuchillo sobre ella.
El lema de la convocatoria era "Nos sobran los motivos", y contó con el apoyo de más de 35 peñas, asociaciones y colectivos. Según los organizadores, fue seguida por 8.000 personas, pero no hubo cifras oficiales de la Delegación del Gobierno al coincidir la protesta con la manifestación convocada en defensa de la educación pública.
Los aficionados aprovecharon este último partido para insistir en que Peter Lim "no ha actuado solo desde la distancia". "Ha contado con cómplices locales, con responsables dentro del club que, desde sus despachos y con apellidos valencianos, han ejecutado una de las etapas más oscuras de nuestra historia. Y por supuesto también está contando con la permisividad, cuando no con la colaboración directa, de las instituciones valencianas, empezando por el Ayuntamiento", destacó la asociación convocante.
Lo que no quisieron es que la protesta tomara forma dentro del estadio ante la posibilidad matemática, aunque complicada, de que el equipo pudiera alcanzar una plaza para disputar la próxima Conference League.
Una segunda parte absolutamente demoledora de un Barça que contó siempre con una inmensa Cata Coll para capear los momentos en los que el Olympique de Lyón quiso hacer valer sus galones acabó por darle al equipo azulgrana la cuarta Champions de su historia y redondear así un segundo curso con pleno de títulos, tal y como ya pasó en la temporada 2023-24.
Dos tantos de Ewa Pajor, la máxima anotadora de la competición, con un total de 11 tantos, unidos a dos goles postreros de Salma Paralluelo, tremendo el primero de ellos, plasmaron una superioridad que su rival solo pudo poner un poco en entredicho en un primer acto. De nada le sirvió al conjunto francés estar bajo el mando de un Jonatan Giráldez que logró en un pasado en absoluto no tan lejano en dos ocasiones el máximo trofeo continental defendiendo el escudo barcelonista.
El primer tiempo fue a la práctica un intercambio de golpes. Metafórico, sobre todo, si hablamos del caso azulgrana, y bastante más literal si nos fijamos en cambio en el despliegue de las francesas sobre el terreno de juego, a veces con una connivencia arbitral que desesperó por momentos a las barcelonistas. Tras unos instantes de aparente tanteo, las de Pere Romeu trataron de tener un poco más de control del esférico, pero se estrellaron una y otra vez contra el orden y el despliegue físico de un Olympique de Lyón al que le importaba nada y menos ir al choque para frenar sus acometidas.
La más destacada por parte del Barça sería su portera, una Cata Coll capaz de frustrar las acciones más claras de sus rivales, a pesar de que la prolongación de una de sus buenas intervenciones acabara con el balón en el fondo de su portería. El remate de Heaps, finalmente, fue invalidado por el VAR por fuera de juego tras unos instantes de revisión que a los dos equipos, por motivos diferentes, se les hicieron eternos.
Brillante Cata Coll
Tras el descanso, las barcelonistas, después de un primer aviso rival a cargo de Hegerberg bien desbaratado por Cata y también invalidado posteriormente por fuera de juego, no tardaron demasiado en encontrar premio a sus intentos por dominar el juego. Eva Pajor, tras una perfecta asistencia de Patri Guijarro, se encargó de materializar el 1-0 cuando apenas se habían disputado los primeros 11 minutos del segundo acto. La guardameta barcelonista, de nuevo, se luciría poco después para evitar que Bécho pusiera la igualada en el marcador.
Con el viento de cara, el Barça serenó un poco más su juego y, de hecho, no tardó demasiado en echar más tierra de por medio. Pajor, de nuevo, tras un ataque coral de las azulgrana, fue la responsable de marcar un 2-0 que parecía ya una cuesta demasiado difícil de escalar para el Olympique.
Por si acaso, la portera azulgrana tuvo a bien recordárselo con un gran uno contra uno con Chawinga que amenazó con recortar distancias para las francesas. Con el reloj a favor, y sin perder en ningún momento el control del duelo, el Barça acabó por encontrar la guinda del pastel con una Salma Paralluelo que remató la faena en los instantes finales con dos goles más para redondear el 4-0 y sellar, por si quedaba alguna duda, la cuarta Champions de su historia y poner el broche dorado a una nueva temporada perfecta.
Pasaban unos minutos de las cinco y media de la tarde cuando Enrique Riquelme entraba en Valdebebas de traje oscuro pese al sofocante calor y una sonrisa en la cara. "Hoy es un dia muy importante para el Real Madrid, después de 20 años se va a poder votar". Así aceptaba "el niño mexicano" el desafío de Florentino Pérez a la presidencia de la entidad de Chamartín. Apenas habían pasado once días desde que el máximo mandatario blanco retara a los que quisieran presentarse a hacerlo desde la sala de prensa de la Ciudad Deportiva del club blanco. "No es una candidatura contra nadie, es a favor del Real Madrid", apuntaba Riquelme.
El aspirante candidato hablaba de un proyecto "ilusionante, serio, profesional en lo deportivo y en lo social y con la mirada puesta en el socio". "Pido la oportunidad a los socios y que no tengan miedo, que tengan la valentía a para poder escucharnos", ha añadido Riquelme que abandonaba las oficinas del Real Madrid en torno a media hora después de su llegada y con las actas de presentación firmadas bajo el brazo.
El CEO de Cox Energy presentaba su candidatura ante la Junta Electoral tras una noche de infarto, en la que tuvo que apurar las posibilidades con las entidades bancarias para conseguir el aval de 187 millones necesario para formalizar su alternativa. Cumplidos los requisitos de la ciudadanía española, la antigüedad de 20 años como socio, la identidad de los miembros de su Junta Directiva y el programa electoral, la garantía bancaria era el principal obstáculo para concurrir en los comicios.
Esta mañana, como ha revelado este periódico, la firmaba en una notaría de Madrid con la filial española de la entidad andorrana Andbank. Han sido 193,7 millones los comprometidos con la contragarantía de la canadiense Nova Scotia Bank. Este aval está sujeto al patrimonio personal del propio Riquelme, como recogen los estatutos del club blanco, el cual comprende en torno a los 600 millones de euros por el 75% de la propiedad de Cox, valorada en unos 1.000 millones.
Ahora, la Junta Electoral del Real Madrid dispone 24 horas para validar la candidatura de Riquelme, como hizo ayer con la de Florentino Pérez. De rechazarla, al candidato se le abriría un periodo de dos días más para enmendarla e iniciar así los quince días de los que dispone el organismo para convocar las elecciones de manera efectiva.
Falta conocer los nombres y propuestas de la propuesta alternativa a la del actual presidente blanco. Con poco más de una semana para presentar "una candidatura seria" e "innovadora» y que genere "una ilusión deportiva" para "los próximos años, pero que también tiene que dar resultado en el corto plazo".
Así, más de 20 años después, el Real Madrid volverá a tener elecciones después de la victoria de Ramón Calderón frente a Juan Palacios, Juan Miguel Villar Mir, Lorenzo Sanz y Arturo Baldasano. Sería, precisamente, después de la dimisión de Florentino Pérez como presidente del Real Madrid. "He cometido un error. He maleducado a los jugadores", dijo el 27 de febrero de aquel año.
En su despedida ha dado las gracias a los medios de comunicación por "permitir que a todos los rincones de españa y a los socios les llegue una propuesta que puedan votar despues de 20 años", ha apuntado el alicantino.
Etapa tremenda sobre el papel. Etapa tremendísima sobre el terreno. Tremendo ganador, Jonas Vingegaard, que no fue tremendísimo porque, en su superioridad, ahorra fuerzas para llegar al Tour lo más fresco posible. O lo menos cansado posible. O quizás aún no está en su mejor condición, afinándola para Francia, donde lo aguardan los mejores entre los mejores. Ganó con 49 segundos sobre Felix Gall. Una diferencia escueta que, en cualquier caso, no refleja su auténtica superioridad, expresada en una cifra piadosa pero suficiente.
Vingegaard, tercera victoria en la tercera llegada en alto, no quiso, porque no era necesario, forzar la máquina. Y como era lógico, como estaba previsto, desvistió a Afonso Eulálio de la "maglia rosa". Si no ocurre nada extremadamente raro por insospechado o extremadamente dramático por doloroso, ya la lucirá hasta Roma.
Los Alpes entre Aosta y Pila... Versión ciclista del Mito de Sísifo. Subir, bajar, subir, bajar, subir... Carretera al infierno cuando el infierno no está bajo tierra, sino cielo arriba. Tres puertos de 1ª, el último en la llegada, uno de 2ª y otro de 3ª, todos por encima de los 1.000 metros y el postrero a 1.800, encadenados, apiñados en sólo 133 kms. con 4.350 metros de desnivel.
Desde la salida, la carretera se empinaba sedienta de unas nubes inexistentes en un cielo de gran pureza. Y allí mismo se rompió el pelotón en una fuga de alta gama de 22 hombres, entre ellos Enric Mas, Juanpe López, Igor Arrieta y David de la Cruz. Toda la etapa fue esa fuga devorando penosamente el asfalto y siendo devorado por él. Y, atrás, el Visma controlando siempre y no dejándola pasar de los cuatro minutos. Los amarillos no dejaron nunca, nunca, nunca de encabezar el grupo, en una perfecta ejecución de la táctica elegida.
Con toda la fatiga del mundo acumulada, los hombres que quedaban por delante y los que aguantaban por detrás, separados por 2:15, afrontaron la subida final: 16,5 kms. al 71% de pendiente media y al 11% de máxima. Unos y otros, después de macerados, fueron disolviéndose en la calima y mezclándose en la agonía. Todavía el Visma disponía de Lemmen, Kuss, Piganzoli y Campenaerts, sacrificándose por su jefe, que subía sin un rictus.
Exhaustos, fueron apartándose. Para entonces, Eulálio era una rosa mancha licuada en la crueldad de la subida. Y entonces, cuando Piganzoli exhaló su penúltimo suspiro (aún le quedarían fuerzas para acabar cuarto), a 4,7 kms. de la llegada, forzó Vingegaard. No atacó en el sentido brutal de la palabra. Forzó, en su sentido de suave aumento de la intensidad.
Nadie respondió. Nadie lo intentó. Y Jonas se coronó con siete etapas de antelación.
El francés Alain Prost, cuatro veces campeón del mundo de Fórmula 1, resultó ligeramente herido durante un violento robo en su domicilio en Suiza el pasado martes, según informó el sábado el diario Blick.
Según el periódico de mayor tirada de Suiza, Prost (71 años) sufrió heridas leves en la cabeza durante el ataque y uno de sus hijos se vio obligado a abrir la caja fuerte familiar, tras lo cual los ladrones huyeron con su contenido.
En un comunicado difundido el jueves, la policía cantonal de Vaud indicó que una familia residente en Nyon, al noreste de Ginebra, había sido víctima de un robo en su domicilio el martes hacia las 08h30 (06h30 GMT). Contactada el sábado por la AFP, la policía se negó a revelar la identidad de las víctimas y no quiso precisar si el caso afectaba a la familia Prost.
Según el comunicado difundido el jueves, "varios individuos encapuchados entraron en la casa" y "una vez en el interior, amenazaron en particular a los ocupantes e hirieron levemente en la cabeza a una persona de la familia, en circunstancias que aún deben determinarse".
Los ladrones "obligaron después a otro miembro de la familia a abrir una caja fuerte antes de darse a la fuga con un botín cuyo inventario detallado está en proceso de evaluación", explicó la policía. A pesar de un importante dispositivo de búsqueda, los ladrones aún no han sido localizados.
Contactado el sábado por la AFP, un portavoz de la policía de Vaud declaró que la investigación seguía en curso, pero no precisó si se habían producido detenciones.
"Se está haciendo todo lo posible para identificar y detener a los autores de la agresión", declaró.
Blick informó que en el último año se ha producido un aumento significativo de este tipo de robos en la región del lago Lemán, cometidos por bandas transfonterizas cuyo objetivo son colecciones de relojes de lujo, por lo que las víctimas son personas adineradas.
Prost, coronado campeón del mundo en 1985, 1986, 1989 y 1993, sigue siendo hasta hoy el mejor piloto francés de Fórmula 1.
Corrió entre 1980 y 1993 para las escuderías McLaren, Renault, Ferrari y Williams. Solo Michael Schumacher y Lewis Hamilton (siete títulos cada uno), así como Juan Manuel Fangio (cinco), han conquistado más coronas que él. Sebastian Vettel y Max Verstappen cuentan también con cuatro títulos.
La Junta Electoral del Real Madrid ha aprobado la candidatura de Florentino Pérez para las elecciones del club blanco. La aprobación se ha realizado por unanimidad y ha sido anunciada esta mañana por la entidad.
La documentación fue presentada el pasado viernes 22 de mayo a las 12.30 horas por parte de Eduardo Fernández de Blas, representante de la candidatura a presidencia del socio nº 1.484, D. Florentino Pérez Rodríguez.
Entre los requisitos: escrito de presentación, relación de los miembros que componen la candidatura con la firma y aceptación expresa de todos y cada uno de ellos y el programa electoral que se recepciona con sello de entrada fechado a 22 de mayo de 2026, no está el aval bancario. Al ser Florentino Pérez el presidente actual, los estatutos del Real Madrid en su artículo 40.C.5 le eximen de ello.
Escribe la Junta Electoral, presidida por José Manuel de Carlos Grau, que ha "examinado detalladamente dicha candidatura presentada en plazo y reuniendo la misma todos los requisitos exigidos en las vigentes normas electorales y demás disposiciones legales aplicables" por lo que adoptan por "unanimidad" el acuerdo de: "Proclamar válidala candidatura presentada por D. Eduardo Fernández de Blas y encabezada pot D. Florentino Pérez Rodríguez.
Este sábado termina el plazo para presentar las candidaturas a la presidencia del Real Madrid. Enrique Riquelme estuvo hasta ayer a última hora ultimando los detalles de un aval bancario, denegado por BBVA y Banco Santander, imprescindible si quiere concurrir a estos comicios adelantados por el actual presidente. Finalmente, ha sido Andbank la entidad elegida. Esta tarde está previsto que Riquelme presente su candidatura en Valdebebas.
Haya o no elecciones, Florentino Pérez no ha querido esperar para realizar su primer acto electoral. El actual máximo mandatario blanco ha colgado una lona en la que se ennumeran las siete Champions League ganadas bajo su presidencia. En el anuncio, muy al estilo del que realizó Joan Laporta en el proceso electoral al club culé, recoge también la frase: "Mucha historia por hacer".
La sensación en el OAKA de Atenas, nada más terminar la semifinal que llevaba al Real Madrid a su cuarta final de Euroliga en los últimos cinco años, no era de euforia. Era algo más bien agridulce, de celebración apagada. El trabajo estaba hecho, casi la perfección ante este Valencia Basket contra el que los blancos atraparon 17 rebotes más pese a no contar con sus gigantes Tavares y Alex Len. Pero otro compañero había caído. Y, a la espera de las pruebas médicas, lo de Usman Garuba no pinta nada bien.
Todos los focos se posaban sobre el de Azuqueca de Henares en los días previos. Su actuación durante los cuartos de final contra el Hapoel había sido descollante. El mejor momento de su carrera, la reafirmación de un tipo llamado a ser importante en Europa tras su probatura fallida en la NBA. "Le veo bien mentalmente", había avisado Sergio Scariolo, "esperanzado y curioso" con la que se le venía encima a su pupilo. Y, realmente, estaba cumpliendo Usman contra el Valencia, centrado en la defensa, en no cargarse de faltas.
Durante el parcial de 0-11con el que el Madrid de disparó en el segundo cuarto para ya no volver a mirar atrás, Usman había sido protagonista con una canasta y una gran asistencia para el triple de Okeke. Pero en esa arrancada en el comienzo del último cuarto cuarto todo se iba desmoronar. Un bloqueo en la cabecera de los miles que tira cada partido, un intento de penetración y se acabó.
Garuba, ayudado por sus compañeros tras su lesión.EFE
Garuba no podía ni apoyar su pie izquierdo. Todo apuntaba al Aquiles. Lo trató varias veces, incluso después de ser tratado en el banquillo. Pero no hubo forma. Se marchó descompuesto y ayudado al vestuario. Y el OAKA, aplaudido hasta por los fanáticos de Olympiacos, enmudeció. "Si no podía ni apoyar el pie...", se sinceraba después Abalde sobre la fatalidad. "Las pruebas nos dirán, pero está descartado al 100% para la final", avanzaba Scariolo en sala de prensa, todavía sin querer anticipar cábalas de lo que puede ser la final ante un rival tan físico sin ninguno de los pívots del equipo. Tocará inventar, Trey Lyles y Chuma Okeke al cinco, incluso minutos para Izan Almansa ahí. "Hay que creer", desafió Hezonja.
Ante la adversidad, coraje. El Madrid utilizó los infortunios como acicate ante el Valencia Basket y ese carácter competitivo deberá multiplicarse el domingo. Un rival poderosísimo y un OAKA repleto de sus aficionados. Olympiacos será el más difícil todavía. Más heroica que en Kaunas 2023. "Somos un equipo con jugadores de carácter, que ha conseguido compactarse y consolidarse. Todos asumen su rol. Hay mucho debate interno y disciplina y confianza en el trabajo que estamos haciendo entre todos. Yo confío mucho en la mentalidad y en la capacidad de entender el juego y de competir de mis jugadores. Y estoy contento porque confían en lo que les proponemos. Por supuesto que los dos golpes que hemos recibido han sido muy duros y seguidos. Ahora ha pasado lo de Usman y creo que responderemos. ¿Hasta dónde? Nos pueden aplastar físicamente, pero a nivel de carácter creo que estaremos ahí", razonó un Scariolo que afrontará la primera final de Euroliga de su carrera.
Enrique Riquelme bromeaba estos días con que le iban a echar de casa «porque estamos trabajando 24/7» en la candidatura para presidir el Real Madrid. Enrique Riquelme ha ido dejando detallitos, mensajitos, en la última semana, primero en un torneo de pádel en el que apareció como el que no quiere la cosa, después en el Foro Internacional de Expansión, ayer tras la Junta de Accionistas de su empresa, Cox, en Sevilla... Enrique Riquelme, en fin, ha estado dándole forma, no sin sudor, a lo que presentará ante la Junta Electoral.
Porque después de todas estas escaramuzas, o pinceladas, ahora empieza lo realmente serio, si es que finalmente consigue firmar el aval con el banco andorrano. Mejor escrito, con su filial española, pues los estatutos ideados por Florentino Pérez obligan a que el aval proceda de una entidad registrada en el Banco de España.
La operación también está apoyada por ScotiaBank, banco canadiense con el que Riquelme ha trabajado en el pasado en varias operaciones. Ni BBVA ni Santander, dos de las entidades con las que ha estado negociando el empresario estos días, se decidieron a concederle el aval. Según fuentes del sector, no era un problema de garantías. La negativa tiene más que ver con la figura de Florentino, presidente y máximo accionista de ACS, y la apuesta de las dos entidades por mantenerse neutrales en la contienda que se avecina. O, traducido, la apuesta de las dos entidades por no enfrentarse a Pérez.
Con el aval del 15% del presupuesto del Real Madrid conseguido no se acabarán, sin embargo, los quebraderos de cabeza para Riquelme. De hecho hoy, con la presentación de toda la documentación ante la Junta Electoral si finalmente se produce, comienzan las 48 horas decisivas. Tras el dinero, viene la confirmación pública de quiénes formarían parte de su Junta Directiva, donde habría apellidos del madridismo más tradicional como Boluda o Fernández Tapias. Su mano derecha, si nada cambia, sería David Mesonero, director de Desarrollo Corporativo de Iberdrola y yerno de Ignacio Sánchez Galán.
Enrique Riquelme, este viernes en SevillaEFE
Y luego está el tema deportivo. Como era fácilmente imaginable, a una persona sin demasiada vinculación con el fútbol hasta la fecha le está costando muchísimo llegar a los entornos de los grandes nombres que resuenan en la cabeza de todos pensando en un futuro proyecto. De hecho ayer, en Sevilla, cuando atendió a los medios de comunicación, el propio Riquelme dejó una frase muy llamativa: «Espero que el nombre ilusionante sea Enrique Riquelme», lo que viene a ser un reconocimiento implícito de que, con tan poco tiempo y margen, es difícil que aparezca de la mano de una gran figura.
Consciente, quizá, de que ganarle unas elecciones a Florentino a la primera es muy difícil, Riquelme ha optado por ir con mucha prudencia, sin una palabra más alta que otra y poniendo el foco, eso sí, en las cuestiones más difíciles de explicar para el actual presidente. «Estamos trabajando en una candidatura para devolverle al socio el club, ponerlo en el foco y, sobre todo, con todo el respeto para todas las partes. Hay que generar ilusión y que se recuperen los valores del club, que algunos de ellos se han deteriorado en los últimos años», insistió ayer, un día después de poner el foco en evitar «la privatización del club», denominación que él le da a la intención de Florentino de articular de algún modo (no lo ha explicado) la entrada de capital privado en el Madrid.
A todo esto, de su rival, del presidente que todavía lo es, nada se sabe. Sigue en silencio el curso de los acontecimientos y prepara, casi en solitario, la opción de enfrentarse a alguien por primera vez desde 2004.
¿Cómo se mide el valor de la experiencia? De quién ya estuvo ahí, ante los ojos de Europa, tantas veces triunfando y otras muchas fracasando. Llegados al abismo de una Final Four, un escenario incomparable, el Real Madrid ni se inmutó, pese a todos sus dramas, incluida la lesión de Garuba, su único pívot sano, en el tercer acto. Se rebeló ante sus propias heridas y atropelló la bendita osadía del Valencia Basket, despertado de sueño. El domingo, rodeados de épica en Atenas, los de Scariolo buscarán su 12ª Euroliga ante el Olympiacos. [90-105: Narración y estadísticas]
El OAKA se quedó helado cuando, en una arrancada hacia la canasta, Usman Garuba se rompió como un jarrón al caer al suelo. Ni apoyar pudo su pierna izquierda, una lesión, aparentemente, en el Aquiles. Fue la nota dramática a una actuación inolvidable, la del Real Madrid. Enfocado, apoyándose en sus referentes, dejó al Valencia sin respuesta desde que le tomó ventaja bien temprano. Le birló el rebote pese a no contar con su juego interior, le anotó 105 puntos y le dominó. Aquí, a un palmo de la gloria, acaba la maravillosa aventura taronja, una Euroliga para no olvidar.
Una vez el balón al aire, el laberinto táctico resulta más sencillo de descifrar. No hay mucho más en este Madrid despojado de sus gigantes. Y quizá un oponente más volcado a la pintura sería un imposible, pero el Valencia te saca a bailar y sígueme si puedes. "Nuestra confianza viene de nuestra identidad", avisaba Pedro Martínez, porque también es una semifinal de entrenadores, de dos leyendas, cada uno a su manera.
Presumen de amistad y simpatía mutua Sergio Scariolo y Pedro Martínez, tipos de carácter que nunca regalaron, sin embargo, sonrisas gratis. Pozos de sabiduría baloncestística que, cumplidos ya los 60, se reencuentran en una cita anhelada. Hace 36 años, jovencísimos, con la precocidad de los elegidos, se las vieron en una final de la Korac, uno con el Joventut que cuatro años después, ya con Obradovic, conquistaría la Copa de Europa, y el otro con el Scavolini de Pésaro, que al año siguiente iba a caer en la Final Four con la mítica Jugoplastika.
Garuba, tras su lesión, en el OAKA.ANGELOS TZORTZINISAFP
Ahí, en los banquillos del volcánico OAKA (más apagado ahora sin el Olympiacos), están Sergio y Pedro, lidiando con los egos de tipos improbables. El talento barrial y desbocado de Jean Montero o la genialidad desbordante de Mario Hezonja contrastan con el rigor de sus técnicos. Domarlos para el bien común es quizá la parte más espinosa de su trabajo.
Iba a ser una noche de vaivenes en Atenas. El Madrid amaneció recio -apoyado en un Hezonja al que no pareció afectar fallar los dos primeros tiros libres-, como si llevara toda una vida en semejante escenario. Y así es, 11 presencias en las últimas 15 citas (y tres títulos). La novatada (6-13), le dura poco al Valencia, que toca a rebato con el movimiento de banquillo, con ese Braxton Key que es otro tapado mortal. Se juega a lo que quieren los taronjas. Pero el Madrid, apoyado en una zona, se dispara con un acierto abrumador.
Los blancos anotaron 11 de sus 16 primeros triples, con hasta seis ejecutores diferentes, especialmente hiriente Trey Lyles. Como si el aro fuera el mismísimo Partenon. 12 arriba en un momento, 62 puntos en 19 minutos. Y, sin embargo, el Valencia está ahí y Montero, que tardó en arrancar, también: con un canastón del dominicano se despide la primera parte. Lo celebró con rabia.
Resultaron 20 minutos divertidísimos (más en contraste con la anterior semifinal), 118 puntos entre los dos, el récord al descanso de una Final Four. Y el show no iba a decaer, pese a que al Madrid se le cerró, de momento, el grifo del perímetro (ocho fallos seguidos, algunos bastante liberados). La buena noticia para el Valencia era que seguía bien metido en la batalla (66-70) pese a su nula defensa y los 22 puntos de Hezonja a esas alturas, destrozando al poste a un rival mermado ahí (sin los lesionados Puerto y Aróstegui).
Pero tenía más problemas. Especialmente el del rebote, medicina de la propia, sin freno el Madrid en los ofensivos. Cuando entró Andrés Feliz y su colmillo, se puso las botas, pese a su tamaño. Y llegó otro tirón blanco, para la máxima (70-86), con los puntos del dominicano y de Maledon.
Hubo un momento de muchas dudas tras la lesión de Garuba. Pero fue como si el propio Valencia también se detuviera. No le dio ni para la heroica, ni para acercarse en la recta de meta. Deck, monumental, ausente por lesión de las dos últimas Final Four, atrapó toda la responsabilidad.
Qué más se puede pedir, alzar la Euroliga por cuarta vez en tu historia, hacerlo tiñendo de rojo el santuario verde del Panathinaikos. En eso anda el Olympiacos, ante una oportunidad única en el OAKA. Sin fisuras, dominante de principio a fin, los de Bartzokas derrotaron al Fenerbahçe (79-61), último campeón, y aguardan rival español el domingo.
Se puede hablar de Vezenkov, de Dorsey o de Peters. Se puede personalizar, pero los del Pireo son mucho más. Un colectivo que avanza de memoria, que convierte cada escenario en un campo de batalla, rigor táctico, talento cuando es necesario. Bartzokas ha ido construyendo una máquina tan aparentemente perfecta que extraña tanta desilusión reciente en las Final Four. Su impresionante temporada tendrá, de momento, el premio de otra final, tras dejar al Fenerbahçe sin argumentos: le dominó en todo momento.
Durante estos años, el Olympiacos se convirtió en el equipo a seguir, favorito siempre en cada quiniela, pétreo, reconocible... Mantiene su core (Vezenkov, Papanikolau, Walkup...) y añade lujos, desde hace un tiempo Dorsey y Fournier, este curso Tyson Ward, Tyrique Jones, Donta Hall o Cory Joseph. Todo a las órdenes de Bartzokas... Siempre ahí, primero también este curso abrumador de la temporada regular, el rival que nadie quiere afrontar. Y, sin embargo, la Final Four es como su tortura particular, sin conquistarla desde aquel doblete con Spanoulis y Printezis, hace ya nueve años. Las cuatro últimas, siempre presente, siempre con la miel en los labios, incluso con un tiro en el último segundo, como el de Llull en Kaunas 2023.
Vezenkov, ante la defensa turca.Thanassis StavrakisAP Photo/Thanassis Stavrakis
Pero los del Pireo persiguen su ballena blanca con obsesión y esta vez el estrado era de los que no se olvidan. La casa del enemigo, a sólo unos kilómetros de su guarida porteña. El OAKA, conquistado por el rojo y el blanco en las tribunas, sin rastro del Panathinaikos más allá de las pancartas de los hermanos Giannakopoulos (padre y tío del polémico Dimitrios) colgadas del techo. En ese ambiente tremendo y con el campeón enfrente, los 'locales' salieron como una moto.
Es casi imposible ejecutar mejor un plan defensivo. El amanecer griego fue una oda a la perfección, a la agresividad, a la prontitud. Mantuvo al Fenerbahçe durante más de ocho minutos sin anotar, errando porque no encontraba resquicios para lanzar con comodidad, para desesperación de Jasikevicius. Ni faltas necesitaba 'gastar' el Olimpiacos, también para desesperación de Jasikevicius.
Aunque reaccionó, todo eran problemas para los turcos. 12 puntos en el primer cuarto y otros 12 en el segundo. Llegaron a caer por 16 tras un 10-0 de salida, con Peters metiendo canastas imposibles. Antes, había sido Dorsey el ejecutor. Apenas Biberovic encontró algo de facilidad: el Fenerbahçe había errado 19 de los 28 tiros intentados y, aun así, sólo caía por nueve, en un tanteo de otro tiempo.
A la vuelta, se repitió la pesadilla turca. 12-0 de salida, 10-0 en el segundo acto y 11-0 tras el paso por vestuarios. Los planes, estaba claro, le salían mejor a Bartzokas que a Jasikevicius. Y, pese a todo, intentaba rebelarse contra su destino el Fenerbahçe, 20 abajo en ese tramo; algo de acierto después para arrimarse (48-39), aunque el sopapo de vuelta, también desde el perímetro, con la aparición poderosa de Vezenkov, 14 puntos en el tercer cuarto del MVP de la competición.
Hubo otro amago de remontada (56-49), empeño de Horton Tucker, pero no hubo forma ante semejante ciclón. Los triples del atildado Alex Peters fueron la puntilla. Y el OAKA ardió en rojo.