El valencianismo vuelve a salir a la calle contra Peter Lim y sus “cómplices locales”

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El valencianismo aprovechó la última oportunidad de la temporada, el último partido, el primero que afronta el equipo de Corberán con la salvación en el bolsillo, para volver a salir a la calle y mostrar su descontento con Peter Lim, sus directivos, el entrenador Carlos Corberán y las autoridades locales. La asociación convocante, Libertad VCF, los considera, especialmente a la alcaldesa María José Catalá, como cómplice por los beneficios urbanísticos que le ha otorgado con el único compromiso de desbloquear y acabar las obras del nuevo estadio.

Los aficionados recorrieron el trayecto entre la Plaza del Ayuntamiento y el estadio de Mestalla con carteles amarillos con el mensaje “Lim, go home”, pero también “Solim, go home”, “Ron Gourlay, go home” y “Corberán, go home”.

La protesta comenzó con una pancarta gigante desplegada en el suelo frente a la puerta del consistorio valenciano con la imagen de la alcaldesa en la que está acuchillando al estadio de Mestalla, un montaje inspirado en una recordada foto del ex presidente del Valencia Anil Murthy en la que salía con una tarta del Valencia y un cuchillo sobre ella.

El lema de la convocatoria era “Nos sobran los motivos”, y contó con el apoyo de más de 35 peñas, asociaciones y colectivos. Según los organizadores, fue seguida por 8.000 personas, pero no hubo cifras oficiales de la Delegación del Gobierno al coincidir la protesta con la manifestación convocada en defensa de la educación pública.

Los aficionados aprovecharon este último partido para insistir en que Peter Lim “no ha actuado solo desde la distancia”. “Ha contado con cómplices locales, con responsables dentro del club que, desde sus despachos y con apellidos valencianos, han ejecutado una de las etapas más oscuras de nuestra historia. Y por supuesto también está contando con la permisividad, cuando no con la colaboración directa, de las instituciones valencianas, empezando por el Ayuntamiento”, destacó la asociación convocante.

Lo que no quisieron es que la protesta tomara forma dentro del estadio ante la posibilidad matemática, aunque complicada, de que el equipo pudiera alcanzar una plaza para disputar la próxima Conference League.

kpd