Alcaraz y la defensa de su nuevo entrenador: “Han querido ponerme junto a muchos extenistas y no me parece justo”

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Si se observaba durante mucho rato a Carlos Alcaraz en su debut de este domingo en el Open de Australia ante Adam Walton, se podían apreciar diferencias. Cuando Juan Carlos Ferrero estaba en su palco, el número uno mantenía con él un diálogo no verbal en los descansos que era muy fácil de resumir: "Concentración, concentración y concentración". Sentado en su banquillo, Alcaraz solía mirar a su entonces entrenador y asentía, como si supiera a metros de distancia lo que Ferrero le estaba diciendo.

Este domingo, en cambio, el intercambio gestual con su nuevo técnico, Samu López, era mucho más críptico. Entre punto y punto, en los descansos, Alcaraz se marchaba a su asiento, lanzaba la mirada a su preparador y hacía alguna mueca imposible de interpretar desde fuera. En un par de ocasiones se le escapó incluso una risita, como si acabara de hacer algo que anteriormente ya habían comentado. A saber qué era.

De todos modos, Alcaraz abrió su nueva era con una victoria frente a Walton por 6-3, 7-6(2) y 6-2, y ya está en segunda ronda del Grand Slam, donde el miércoles se enfrentará al alemán Yannick Hanfmann.

Fue un estreno algo irregular, con un despiste en el segundo set que le costó un break, pero triunfo al fin y al cabo. Alcaraz todavía no sabe lo que es perder en una primera ronda de un torneo ‘grande’, y eso que ya ha disputado 20. No está mal. El éxito, de hecho, le sirvió para lanzar una pequeña reivindicación: merece más crédito su actual entrenador, López, y también la decisión de haber apostado por él.

"Cada entrenador es diferente, pero ahora mismo Samu me puede aportar todo lo que necesito. Obviamente, si tienes al lado a un exjugador top, que ha estado en muchas situaciones, te puede ayudar. Pero Samu es hoy en día uno de los mejores entrenadores del mundo, si no el mejor. Me han querido poner junto a muchos extenistas y no me parece justo. Samu se merece más reconocimiento, me aporta cosas que ningún extenista me puede aportar", comentó el número uno del mundo, que aceptó que su primer partido no había sido exactamente como esperaba.

Alcaraz admite el despiste

"Me ha sorprendido el nivel de Adam y he tenido altibajos. En el segundo set quizá he perdido un poco el foco y lo he pagado. Pero al final ha sido un partido de mucho ritmo, muy exigente para comenzar, y prefiero que haya sido así", aseguraba Alcaraz. Según sus propias palabras, es muy complicado regresar después de un parón de dos meses y controlar la mente como si hubiera jugado anteayer. "Lo que más me cuesta son los nervios", reconocía.

Venía el español de pasarlo bien en Miami y en las Islas Turcas y Caicos, de disfrutar de la Navidad en su casa de Murcia, incluso de gozar de las actividades promocionales previas al Grand Slam en Melbourne, y tuvo que volver a agarrar la raqueta con todas sus fuerzas. Alguna queja en el segundo set por el notable nivel de Walton demostraba que estaba pasando por un apuro, pero al final resolvió como debía. Quizá este martes descanse y encuentre algún rato para jugar al golf, pero este lunes entrenará de nuevo a las órdenes de Samu López y volverán a hablar de cosas que solo ellos conocen. A saber qué era.

Principio de ordinalidad

Principio de ordinalidad

El "principio de ordinalidad", explicado por la ministra de Hacienda en "monteronés", una variante dialectal del castellano, se traduce básicamente en que, por eso, por orden, reciban más las Comunidades que más aporten. Se ahonda así en las desigualdades insolidarias entre territorios, con el consiguiente y exclusivo beneficio para la discordante, levantisca y rapiñadora Cataluña.

En nuestro fútbol, que tampoco se rige por criterios de equidad, compensación y equilibrio entre equipos, el Madrid supone el mayor ejemplo del "principio de ordinalidad". Es el que más aporta audiovisualmente, el más visto, y, por lo tanto, el que más dinero ha recibido de LaLiga en la temporada 2024-25.

En el Bernabéu se produjo el sábado un amago de ruptura del "principio de ordinalidad" jerárquica cuando parte del público pidió la dimisión de Florentino. Un hecho insólito y hasta impensable que supone un cierto punto de inflexión en el club. Una especie de plebiscito que responsabiliza al presidente de la confección de la plantilla, le culpa del menosprecio a Xabi y le expresa su oposición o sus reservas al cambio de naturaleza societaria de la casa que se viene cocinando en la penumbra.

Hizo mal Arbeloa en criticar a los críticos, de acusar de antimadridistas a madridistas. El socio, equivocado o no, olvidadizo o no, desagradecido o no, es soberano. A él se debe y ante él responde la entidad en su conjunto. No hace falta que ningún subordinado saque la cara por el presidente. La lealtad puede confundirse con el servilismo o la adulación. Aunque nadie es perfecto, a Florentino lo defiende el colosal conjunto de sus actos, obras y títulos.

A Arbeloa no le renta hacer méritos. No es realmente una apuesta de Florentino, sino una medida urgente, una solución temporal, para una situación de emergencia. La definición de la interinidad. Álvaro, con sus reconocidos méritos, no es el entrenador soñado por Pérez, si es que hay alguno (¿Klopp?) en libre disponibilidad y con predisposición. Ha firmado por lo que queda de temporada y por una más. La prolongación no significa una muestra de confianza presidencial, sino una fórmula de compromiso para que no resulte demasiado evidente que Álvaro es un ave de paso en un nido de tránsito.

Sea como fuere, en el banquillo del Madrid, un club sin asignaturas pendientes, pero en la obligación de sacar sobresaliente cada año en todas, impera, raramente desmentido, el "principio de provisionalidad". Los jugadores, especialmente con un Florentino en exceso paternal, caminan por la pasarela. Los entrenadores, por el alambre. En un análisis de mínimos y máximos, la plantilla y el técnico actuales equidistan del desastre y de la Champions. Desorientados, confusos, inseguros, se hallan de momento en mitad de ninguna parte.

Alcaraz se tiene que poner serio para derrotar a Walton en su debut en el Open de Australia

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La alegría baja por el río Yarra, donde, a la altura de Melbourne, el verano se desparrama en ambas orillas; a un lado se bebe sobre los barcos flotantes, al otro se rema en kayaks. La ciudad, en domingo, alberga tantos conciertos, hay tanto ambiente, que parece un macrofestival. Es un entorno fantástico, el entorno ideal para Carlos Alcaraz. Cuesta pensar que todavía no haya ganado un Open de Australia, porque es aquí donde su estilo, su frescura, su atrevimiento, encajan mejor.

Cuando este domingo saltó a la Rod Laver Arena, con su camiseta blanca, verde y negra sin mangas, parecía que el lugar era suyo. Se enfrentaba a un australiano, Adam Walton, pero el público no dejaba de animarle y él lo agradecía: sonreía, disfrutaba de sus primeros minutos sobre la pista. "Let's go, Carlos, let's go" se repetía en bucle. Como ya quedó claro en los actos previos, como el One Point Slam o la exhibición ante Alex de Miñaur, aquí se le adora.

Pero el tenis es el tenis. Pese a lucir el número uno del ranking ATP y a tener más armas que su rival, Alcaraz tuvo que pasar un mal rato para derrotar en primera ronda a Walton por 6-3, 7-6(2) y 6-2 en dos horas y cinco minutos. Nada —o casi nada— lo insinúa el marcador, pero había que verle la cara. Del entusiasmo con el que empezó a la seriedad con la que acabó. Tampoco fue nada preocupante: en segunda ronda, el miércoles ante el alemán Yannick Hanfmann, ya se habrá olvidado, pero recordó una máxima: para ganar un Grand Slam hay que sufrir.

El mérito del rival

Venía Alcaraz de un mes sin jugar un partido, de pasarlo bien en Miami y en Turcas y Caicos, de disfrutar de la Navidad en su casa de Murcia, incluso de gozar de las actividades promocionales en Melbourne, y tuvo que volver a agarrar la raqueta con todas sus fuerzas. Alguna queja en el segundo set por el notable nivel de Walton demostraba que estaba pasando por un apuro.

"Ha sido un partido muy difícil porque me ha costado mucho encontrar el hueco; él iba siempre un paso por delante, estaba siempre en mejor posición. Me ha costado mucho acostumbrarme a su bola plana", analizaba Alcaraz, otorgándole a Walton el mérito merecido.

En la tribuna de prensa, alucinaba un periodista australiano: "No le había visto jugar así en su vida". Walton, de 26 años y número 81 del ranking mundial, completó una actuación muy sólida, con escasos errores y mucha velocidad. Al australiano le costaba rebasar a Alcaraz —apenas logró 16 winners por los 38 del español—, pero apenas cometía errores. Si quería hacerlo lo mejor posible, ya puede congratularse: objetivo cumplido.

Un chico le pide matrimonio a Zverev desde la grada y el alemán se vende caro: "¿Dónde está mi anillo tío? No soy tan barato"

Un chico le pide matrimonio a Zverev desde la grada y el alemán se vende caro: “¿Dónde está mi anillo tío? No soy tan barato”

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El alemán Alexander Zverev, que tuvo que remontar un set al canadiense Gabriel Diallo para avanzar a la segunda ronda del Open de Australia, recibió una propuesta de matrimonio de un hombre desde la grada de la pista Rod Laver.

Un aficionado portaba un mensaje en un cartón en el que ponía "cásate conmigo Sascha", sobre lo que fue cuestionado por la ex jugadora alemana Andrea Petkovic, en la entrevista habitual en la misma cancha al final de cada partido.

Zverev, finalista el pasado año de esta competición, sonrió y se dirigió al hombre, al que le preguntó: "¿Dónde está mi anillo tío? No soy tan barato", dijo el alemán, que accedió a la segunda ronda de Australia.

Zverev, quien perdió la final del torneo de 2025 ante Jannik Sinner, se impuso al canadiense Gabriel Diallo 6-7 (1/7), 6-1, 6-4, 6-2 en la Rod Laver Arena.

Con ello alcanzó la segunda ronda en Melbourne Park por décimo año consecutivo, en busca de frenar la hegemonía del italiano Sinner y el número uno mundial, el español Carlos Alcaraz, quienes se han repartido los últimos ocho títulos de Grand Slam.

El chico que ha pedido matrimonio a Zverev, a la izquierda con camisa estampada.

El chico que ha pedido matrimonio a Zverev, a la izquierda con camisa estampada.JOEL CARRETTEFE

Pero debió trabajar fuerte para domar al espigado tenista canadiense de 24 años. "Definitivamente no me puse feliz cuando vi el sorteo", admitió Zverev. Diallo "es muy talentoso e increíblemente agresivo. Fue difícil encontrar mi ritmo".

Con su victoria, el alemán deberá enfrentar en segunda ronda al australiano Alexei Popyrin (N. 49) o el francés Alexandre Muller (N. 50).

Zverev, de 28 años, concluyó 2025 con un solo título en la temporada, obtenido en Múnich, después de sufrir varias lesiones. Pero eso le bastó para terminar de número 3 mundial, detrás de Alcaraz y Sinner.

Todas las claves del desembarco de la NBA en Europa: clubes de fútbol, 1.500 millones por entrar y 2027 como objetivo "ambicioso pero factible"

Todas las claves del desembarco de la NBA en Europa: clubes de fútbol, 1.500 millones por entrar y 2027 como objetivo “ambicioso pero factible”

Una herida entre FIBA y Euroliga que nunca se cerró. Una competición europea tan asentada, emocionante y competitiva como ruinosa económicamente año tras año. El espejo de la NBA tan deslumbrante y rentable y, a la vez, tan distinto de todo lo que fue siempre la tradición del baloncesto continental. Y un montón de dudas en el aire. Las canastas en Europa atraviesan tiempos de ruptura, la indefinición previa a la tormenta. «Es nuestra próxima frontera a cruzar. 2027 es un punto de partida ambicioso, pero es factible», admitía este sábado en Londres, en una mesa redonda con un reducido grupo de periodistas, entre los que se encontraba como único español EL MUNDO, Adam Silver.

El comisionado de la NBA pasea su producto de éxito por Berlín y Londres (después de tres años seguidos acudiendo a París), con los habituales partidos de temporada regular, esta vez Magic y Grizzlies (este domingo, en directo en Amazon Prime, a las 18.00 h.). Presume de estrellas (Jokic, Doncic, Antetokounmpo, tantas de ellas europeas), de acuerdos televisivos multimillonarios (76.000 millones por la próxima década con Walt Disney, NBC y Amazon) y, de la interesada mano de FIBA, pone fecha al desembarco de la pregonada NBA Europa. Y aprovecha el viaje para definir los aspectos financieros y deportivos de su futura competición europea. Entre bastidores, mueve ficha. En la City se reune estos días, entre otros, con enviados de Barça y Madrid. Silver comentó la situación de los blancos a pregunta de este medio: "Es uno de los clubes con los que hemos mantenido conversaciones. Les tenemos un enorme respeto por sus capacidades operativas. Tienen el conocimiento para gestionar un club de baloncesto del más alto nivel".

Porque todo se trata de inversión. Y Silver ya avisó de que la inicial «provendrá de los clubes europeos»: «Si lanzamos esta liga con éxito, tardará un tiempo en ser rentable. No es algo a corto plazo». Bloomberg calculó a principios de año que la NBA podría solicitar hasta 1.500 millones de dólares para adquirir los derechos de una franquicia en la NBA Europa. En la reunión de ayer con los medios en The InterContinental London Park Lane Hotel, el comisionado señaló claramente a clubes de fútbol sin tradición entre canastas, entre ellos el PSG, como claro objetivo: «Hay mucho espacio para que alguien sea aficionado tanto de su equipo de fútbol como de su equipo de baloncesto favorito. Y ahí es donde está mi enfoque ahora mismo».

Inversores

Clubes, la mayoría, con capital proveniente del dinero de Oriente. Y ahí es donde ve la oportunidad, porque en actualmente, las reglas de la NBA prohíben que los fondos soberanos posean más del 20% de cualquiera de los 30 equipos de la liga. Algo que en Europa podría ser diferente. "Estamos hablando con familias que actualmente invierten en deportes", admitió Silver. "Existen fondos de inversión más tradicionales, con experiencia en deportes, y otros fondos de capital privado locales más tradicionales que consideran el deporte como una clase de activo", explicó.

Y luego está la Euroliga, con sus 13 clubes propietarios, que se intenta parapetar. Porque no deja de ser una guerra. Incluso amenaza a la liga americana con acciones legales. Esta semana había dado de plazo a sus integrantes para que firmaran una renovación por una década del acuerdo de vinculación, coincidiendo con el que mantiene con IMG, su patrocinador. 10 de ellos lo hicieron, el último el Barça, aunque con una cláusula de salida por si acaso (unos 10 millones de euros de penalización). No así el Madrid, que se mantiene a la expectativa. Consciente de que sería punta de lanza de un anhelo, el de pertenecer a la NBA, de muchos años de su directiva. Tampoco el Asvel de Tony Parker, el único que ya anunció que salía del barco.

Los franceses disputarán, de momento, la Champions League. Que es la otra competición europea, auspiciada por la FIBA desde hace años y en la que andan compitiendo otros equipos españoles como Unicaja, Tenerife, Gran Canaria y Joventut. Y que sería, en ese todavía borroso escenario futuro, uno de los trampolines de acceso a la NBA.

Que presume, en palabras de los dirigentes FIBA, de democratización. De competición abierta. Y, sin embargo, se dibuja con 12 equipos fijos, muchos de ellos sin tradición alguna, ni estructura baloncestística. Meras delegaciones de clubes de fútbol gigantes (Roma, PSG, Manchester) o franquicias de ciudades poderosas y con pabellones modernos como, precisamente, Berlín y Londres (eso, el emplazamiento, la futura construcción en Valdebebas de un Arena, es uno de los asuntos por resolver en el Madrid). Los otros cuatro, en teoría, acudirían desde la BCL por méritos deportivos.

Una NBA Europa que también, a priori, respetaría las Ventanas de clasificación de las selecciones. Uno de los grandes escenarios de la guerra desde que FIBA las incluyera en el calendario. Aunque para la propia NBA resulte impensable respetarlas. Entre la tradición y el negocio.

Rafa Jódar, la nueva promesa del tenis español es una rareza: “Para mí los estudios son muy importantes”

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Detrás de Carlos Alcaraz susurra toda una generación que asciende más lento que él, pero que quizá en unos años llegue al mismo sitio, las finales de los torneos grandes. Poco a poco, jugadores como Martín Landaluce o Dani Mérida asoman en el circuito ATP, aunque hay un nombre que suena más que el resto: Rafa Jódar. Clasificado para el Open de Australia, su primer Grand Slam, donde este martes se medirá al japonés Rei Sakamoto en primera ronda, Jódar ya tiene ese ruido en sus golpes, esa aura, esas expectativas a su alrededor.

A sus 19 años y ya entre los 150 mejores del mundo, se le supone en el camino de los elegidos, pese a que es una rareza. Jódar no ha seguido el camino que se suele seguir en España, Jódar no juega al tenis como se suele jugar en España y, de hecho, Jódar no habla de su futuro como se suele hablar en España.

Póngase un objetivo para esta temporada. ¿Entrar en el Top 100?
Nunca hago eso. Ni metas, ni objetivos, ni nada. Tengo que seguir mi camino y no ponerme ninguna presión. Llegué aquí, a Melbourne, sin expectativas y así sigo. Me estoy divirtiendo mucho y eso es lo importante. Si lo hago bien, pues muy bien. Pero para mí el tenis debe ser ocio: entro en la pista para pasármelo bien.

La universidad, primero

«El tenis es ocio», asegura, y así se entiende su progresión. Hasta hace un año y medio, Jódar iba para químico o biólogo y todo su empeño estaba puesto en ello. Hijo de padres profesores -él, de Educación Física; ella, de Primaria-, durante su adolescencia en Leganés no se planteó el tenis como una profesión y por eso renunció a entrar en alguna de las muchas academias privadas que le abrieron las puertas. ¿El Bachillerato? El científico, en el IES Rafael Frühbeck de Burgos de su ciudad, y presencial: todos los días a clase.

Aunque fuera campeón de España júnior, el tenis era un pasatiempo al que dedicaba muchas horas, pero un pasatiempo. La Universidad de Virginia, en Estados Unidos, le ofreció una beca para compaginar deporte y estudios y no dudó en aceptarla cuando, a finales de 2024, con solo 17 años, ganó el US Open júnior. Ahí empezó a temblar todo. ¿Y si el tenis realmente le cambiaba la vida? ¿Y si le daba para vivir? ¿Y si le hacía millonario?

Aun así, escogió los estudios. Pese a que el año pasado ya lo tenía todo para hacerse profesional y empezar a pelear en el circuito ATP, se marchó a la Universidad de Virginia para sacarse una carrera y jugar en la NCAA, la liga universitaria. El deporte podía esperar, pensó, pero el deporte vino a buscarle. En las semanas sin universidad aprovechaba para apuntarse a torneos Challenger, y así ganó uno, y otro, y luego otro. Al final del año, sin planearlo, estaba entre los 200 mejores del mundo y por ello fue invitado a las Next Gen Finals, donde ganó en la fase previa a Learner Tien, el número 27 del mundo. Aquello le obligó a reflexionar.

Su salto a la ATP

«Estuve hablando con mis padres y con mis entrenadores en Virginia y al final tomamos la decisión de que este 2026 volviera a entrenar aquí, en Madrid —en el Club de Tenis Chamartín, su club—, y seguir el circuito profesional. Para mí los estudios son muy importantes: siempre voy con mi portátil repasando, y solo los aplazaré un tiempo», comenta quien también aporta un juego distinto al habitual en el tenis español. Con sus 1,91 metros, su tenis directo recuerda más a Jannik Sinner que a Rafa Nadal, su ídolo de infancia, por eso sobresale en superficies duras.

Su tenis es realmente agresivo.
Sí, soy un jugador agresivo. Me gusta mucho dominar con mi derecha y mi saque me ayuda. A este nivel, igualmente, necesitas un juego muy completo, mejorar todos los golpes para poder competir.

Y competir, en su caso, es volar. Su estreno como profesional esta temporada está siendo impecable. En lo que va de año ya ha sumado una final en el Challenger de Canberra, con victorias ante tenistas como el chileno Nicolás Jarry, y un excelente clasificatorio para el Open de Australia.

Ahora, si vence en primera ronda al japonés Sakamoto, un coetáneo al que ya derrotó en el US Open júnior de 2024, podría vérselas en segunda ronda con todo un Top 20 como Jakub Mensik o con su compatriota Pablo Carreño. Luego, cuando se despida del Grand Slam, seguirá en los Challenger. Poco a poco, sin metas ni objetivos. Pero su idea también era estudiar Ciencias, y aquí está, bajo los focos de Melbourne Park.

España derrota a Austria y da un paso más hacia la ronda principal del Europeo

España derrota a Austria y da un paso más hacia la ronda principal del Europeo

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España se sacó la espinita de Austria a lo grande. Una gran primera parte tanto en ataque como en defensa, unida al mantenimiento de sus prestaciones defensivas en la segunda mitad del duelo, con un Sergey Hernández capaz de realizar intervenciones fantásticas a lo largo del todo el encuentro y un Nacho Biosca que volvió a mostrarse tremendamente difícil de batir desde los siete metros, les permitieron a los Hispanos imponerse por 25-30 a una selección austríaca que fue de menos a más, pero que nunca llegó a inquietar realmente las opciones de triunfo del conjunto de Jordi Ribera, que da así un nuevo paso firme en el camino hacia la ronda principal del Europeo.

El ataque español fue demoledor en el primer tiempo. Con Aleix Gómez erigido como máximo anotador del periodo, con cuatro tantos, muy bien secundado por Imanol Garciandia y Abel Serdio, cada uno de ellos con tres goles, el equipo de Jordi Ribera fue capaz de marcharse al descanso con 19 goles en su casillero. Pero, sobre todo, quien más brilló en esas tareas fue un Ian Tarrafeta que firmó una dirección ofensiva de altísimas prestaciones. Firmando, tal vez, sus mejores minutos con los Hispanos.

Austria, mientras, no acababa de encontrar la manera de romper la férrea defensa hispana, con un Sergey Hernández que rindió también a un excelente nivel y un tremendo compromiso en tareas destructivas de todo el equipo.

Tras el descanso, los austríacos mejoraron en ataque en una segunda parte en la que España, en cambio, no se mostró tan acertada en esa faceta del juego y en la que los de Iker Romero recurrieron en varias ocasiones al ataque de siete contra seis para meterse de lleno en el duelo. Pero, por mucho que Wagner y Bilyk multiplicaran su efectividad con respecto al primer tiempo, la defensa de los Hispanos mantuvo su nivel de rendimiento. Apoyada, sobre todo, en la efectividad de un Sergey Hernández capaz de marcar dos tantos aprovechando sendas porterías vacías de los de Iker Romero y que, a la postre, acabaría por alzarse con el MVP del encuentro.

Una tarde por compasión

Una tarde por compasión

Todavía sonaban los pitos de los aficionados contra este Real Madrid contaminado. Incluso se oyeron gritos, nuevamente, de "Florentino, dimisión". Obviamente, ni el minúsculo triunfo del equipo blanco ante un casi colista podía contener la rabia y la furia que se ha instalado en el Bernabéu.

Algunos tenían mucha razón, porque el primer periodo del Madrid fue patético. Sin corazón, sin la sangre que debe correr por las venas, el equipo que ya es de Arbeloa no creaba ocasiones ni tiros a portería ni siquiera mostraba imaginación para doblegar la defensa de cinco del Levante. Hasta Mbappé estuvo regular.

Pero es que comparar a Mbappé con el esto de jugadores es casi escatológico. Es como si el francés jugase en un equipo de Segunda División. Y no de los buenos. Así que hubo muchos silbidos para Vinicius, para Bellingham, que ahora parece una sombra de lo que fue, y hasta para Camavinga, que hizo una primera parte detestable. También se oyeron gritos de "Florentino, dimisión" y me fijé en el gesto del presidente. Esbozó una sonrisa sardónica y cruzó las piernas, como un acto de protesta contenida.

Mientras, el Levante se empeñó en pasar el balón y equivocar al Madrid defensivamente. Huijsen ya dije que no esta para jugar en el Madrid. Tiene miedo, mucho miedo al fracaso y el Levante llegó a propinarle casi dos oportunidades de gol.

La aparición de Arda Güler fue la resurrección de un Madrid más aguerrido, más rápido y pensando que no podía jugar como antes. Se fue hacia arriba para robar balones y descomponer a la defensa levantina con Mantastuono, que no estuvo tan mal como en otras ocasiones, y sobre todo con el brillo angular de Arda.

De todas formas, siempre es recurrente eso de Mbappé y diez más. Cuando ya se ponía el muro levantino, el galo fabricó un penalti y marcó su decimonoveno gol en la Liga. Algo estratosférico. Y como Arda Güler ponía como un maestro los córners, el "vehemente" Asencio logró un gran cabezazo para hacer el segundo gol del Madrid y navegar por el mar de la tranquilidad. Hasta pudo golear.

Bellingham falló tres goles, que antes los metía. Lo que pasa por la cabeza de la inglés no lo sabe nadie, pero disimula muy bien eso de ser una anterior versión de sí mismo. En cuanto a Vini: no dio ni una, aunque lo intentara. Además, ya está certificado que es el único jugador de la Liga que ha sido silbado en todos campos de fútbol. Espantoso. Algo inaudito. Irremediablemente, el Madrid tiene que hacer algo con el brasileño. Lo mejor es el prudente traspaso, incluso en este mes de enero. Pero la pregunta es: ¿Alguien lo quiere?.

En fin una tarde de compasión para el Madrid, pero el mar de dudas sigue tormentoso y no sabemos lo que ocurrirá el martes con el Mónaco en Champions. El Madrid es una olla de explosión a punto de estallar.

Florentino al desnudo

Florentino al desnudo

Florentino Pérez se ha quedado sin escudo, desnudo frente a una crisis que no cierra una simple victoria. Es profunda. Arbeloa no sirve como escudo. No tiene la suficiente estirpe ni el acero. La pitada muestra que su predicamento entre los aficionados es nulo. Se equivocó el nuevo entrenador, refugiado en absurdas hiperactuaciones, al citar a Juanito, un estandarte del madridismo en carne y hueso, para sugerir lo que los socios debían hacer. Son soberanos.

Aunque los socios ya no siempre compongan el decorado mayoritario del Bernabéu, poblado de turistas, turistas ricos, a la hora del aperitivo estaban donde entendieron que tenían que estar e hicieron lo que creían que debían hacer. Pitaron a los jugadores que consideran responsables de la crisis, Vinicius, Bellingham y Valverde, principalmente, justo los que mayor oposición hicieron a Xabi Alonso, y pidieron la dimisión de Florentino. Miraron al palco y una gran parte se fue antes de que acabara el partido. La asunto.

La victoria ante el Levante cauteriza la crisis, no la resuelve, y al menos permite al equipo blanco seguir donde estaba en la Liga, a la espera de lo que haga el Barcelona. Podría haber sido peor, en una atmósfera bajo la que era complicado jugar al fútbol. Para alguno de los más jóvenes, como Huijsen, fue un martirio. El descenso en el rendimiento del central es un síntoma de lo que sucede en el Madrid.

Los pitados corrieron todo lo que pudieron, mientras el público coreaba el nombre de Gonzalo, futbolista de la cantera que dio vida al Madrid en Albacete, hasta que Arbeloa lo sustituyó en el descanso. Los siguientes aplausos fueron para Asencio, y no por el segundo gol. Quieren reconocerse en los valores de la casa y, hoy, únicamente lo hacen en la cantera, olvidada cantera.

Fue en Albacete donde todos los cálculos del Madrid estallaron. Después de la Supercopa, entendieron en el club que era el momento del cambio de entrenador, con la cuesta abajo ya para Arbeloa: Albacete, Levante, Mónaco... El club hizo un mal análisis de la situación o, al menos, un análisis incompleto. La cuesta abajo era un precipicio.

De ese modo lo entiende el Bernabéu, cuyo plebiscito es unívoco. Los culpables son los jugadores y el presidente, lo que apunta a falta de compromiso y errores en la planificación. El Madrid debería haberlo interpretado correctamente cuando la grada pitó a los jugadores al final del partido con el City, que se impuso por 1-2. Ese hecho reveló ya el distanciamiento entre el sentir de la afición con el de la cúpula del club, que calló ante los reproches de Vinicius a Xabi Alonso en el clásico.

Como el desaparecido Juanito, Vini lleva el 7 a la espalda, pero no representa nada de lo que encarnó un futbolista que después de muerto todavía pone en pie a los socios cuando se corea su nombre. El de Florentino se coreó en otra dirección. La petición de dimisión no fue tan mayoritaria como el castigo a los jugadores, es cierto, pero abre un periodo nuevo, cargado de incertidumbres, con el presidente al desnudo.

Mbappé y Asencio sofocan las llamas del gran incendio del Bernabéu

Mbappé y Asencio sofocan las llamas del gran incendio del Bernabéu

El Madrid resolvió a balón parado una de las tardes de más tensión en el Santiago Bernabéu. Los goles de Mbappé, de penalti, y de Asencio, a la salida de un córner, dieron los tres puntos a los blancos ante el Levante en un partido marcado por los constantes silbidos de la grada a su equipo por la crisis de resultados de las últimas semanas, que derivó en el despido de Xabi Alonso.

Y como respuesta a una de las broncas más importantes de los últimos años, la plantilla dirigida ahora por Álvaro Arbeloa ofreció una gran dosis de irrelevancia. El técnico sacó a su once de gala, con Mbappé, Bellingham, Tchouaméni y Carreras de vuelta al once tras su ausencia en Albacete, con Valverde en el lateral derecho y Gonzalo en el extremo, lejos de su área de influencia.

Pitada del Bernabéu al Real Madrid.El Mundo

Entre silbidos y abucheos, el Madrid ofreció una de sus peores versiones. Sin una idea futbolística, sin un plan, sin cabeza y sin personalidad para contestar al enfado de su grada. Constaría ver a Kroos, Modric o Cristiano Ronaldo alejarse del balón cuando éste más quema.

Así sucedió ante el Levante, con un Madrid lento y sin ofrecer desmarques en ataque. Dominó la posesión por pura inercia, pero se apagó al llegar al área de Ryan.

Atrás, el mismo sufrimiento de siempre en las transiciones. Carlos Álvarez, Etta Eyong e IvanRomero se encontraron con varias situaciones de espacio hacia el área de Courtois, pero no terminaron de conectar entre ellos para poner en peligro la meta del belga.

El nuevo desastre del Madrid encendió todavía más a una grada que con sus silbidos puso en la diana a Vinicius y Bellingham, los más señalados por el aficionado. E incluso una parte del público se atrevió con el palco coreando «¡Florentino, dimisión!» hacia el presidente.

El descanso llegó sin ningún tiro a puerta del Madrid, que sólo se acercó con algún disparo lejano de Camavinga o Vinicius y con un buen balón largo de Asencio que Mbappé remató desviado de primeras. Nada más para una grada que volvió a abuchear con fuerza a su equipo.

El intermedio no calmó los ánimos del público y Arbeloa respondió retirando a Camavinga y Gonzalo para dar entrada a Güler y Mastantuono. Unos cambios que también fueron silbados por la afición para defender al canterano, ovacionado en algunos momentos del primer tiempo.

Güler, eso sí, reactivó al Madrid. Le puso cabeza y pie, el izquierdo en su caso, y fue el mejor del duelo en los segundos 45 minutos. Realizó el primer disparo a puerta de los blancos en toda la tarde y asistió a Mbappé en la acción del penalti, clave en el desenlace del partido. El galo recibió del turco entre líneas, encaró a De la Fuente y éste le zancadilleó dentro del área. Pena máxima clara y alivio para el club.

Desde los once metros, el delantero, entre algodones esta semana, engañó a Ryan, estrenó el marcador y provocó los primeros aplausos del estadio a su equipo. Un bálsamo para Arbeloa, que más allá de las sensaciones necesita victorias para levantar la moral de la institución.

El técnico, este sábado sí, sacó a Ceballos del banquillo y le dio media hora para tratar de generar más fútbol desde el centro del campo, no como en Albacete, donde el andaluz fue suplente y ni siquiera calentó en la banda.

En cinco minutos llegó el 2-0, de nuevo con Güler como protagonista. El turco lanzó con precisión un córner y Asencio se anticipó a su marcador para rematar con firmeza ante Ryan. Un golazo que el canterano celebró con rabia.

El tramo final, con un Levante sin oxígeno para mucho más, fue cómodo para los blancos y para el público, que siguió silbando tímidamente a Vinicius. Mastantuono se encontró con el palo y Bellingham en dos intentos de ampliar el marcador, pero se quedó en 2-0. El Madrid duerme a un punto del Barça en mitad de su mayor crisis de este lustro.