''Allí comenzó todo'': se cumplen 20 años del primer triunfo de Valverde en Lieja, que terminó con los complejos de los españoles en las clásicas

”Allí comenzó todo”: se cumplen 20 años del primer triunfo de Valverde en Lieja, que terminó con los complejos de los españoles en las clásicas

Todo comenzó hace 20 años en Ans, en el vibrante desenlace de La Decana, en las orillas del caudaloso Mosa. El 23 de abril de 2006, por primera vez un español ganaba la Lieja-Bastoña-Lieja, el Monumento más longevo. Alejandro Valverde fue pionero en la clásica de las Ardenas tras derrotar en el sprint a los italianos Paolo Bettini y Damiano Cunego.

Una victoria que inauguró ciclo y saldó deudas. «Allí comenzó todo». Alivio y felicidad para José Miguel Echavarri. «Con Pedro Delgado y Miguel Indurain habíamos sido cuartos, pero ahora, por fin, lo hemos conseguido. Se ha cumplido un sueño», confesó el alma mater del equipo Caisse d'Epargne, heredero del histórico Banesto.

Ese triunfo consagró como clasicómano a El Bala, que ya había exhibido sus zarpazos en batallas de un día, con los subcampeonatos del Mundo en ruta de 2003 (Hamilton) y 2005 (Madrid). Entonces, Valverde (26 años) acudió lanzado a la salida Lieja, en un luminoso domingo de abril. El miércoles anterior se anotó, por primera vez, la Flecha Valona. En el Muro de Huy doblegó a Samuel Sánchez y al neerlandés Karsten Kroon. El domingo anterior se desfondó en el tramo final de la Amstel Gold Race, conquistada por el luxemburgués Frank Schleck. El murciano se saltó los turnos de comida y llegó apajarado, un error del que aprendió. En el maratón de Lieja consumió pastelitos y geles cada 10 kilómetros.

Aquella tarde, junto a las minas de hulla en Ans, limítrofe con la industrial Lieja, Valverde terminó con los complejos de los españoles en las clásicas y cautivó para siempre a Eusebio Unzué. Años después, el director navarro afirmó que nunca había tenido a sus órdenes a un ciclista tan versátil: «Alejandro tiene la santa virtud de convertir cualquier carrera en la que participa en un objetivo de victoria. Sabe colocarse, elegir el momento justo y adaptarse a distintos escenarios».

Valverde consumó una eficaz labor de desgaste del Caisse d'Epargne durante una prueba de 262 kilómetros, salpicada por una docena cotas martirizantes. En los últimos 20 km, el grupo cabecero quedó reducido a una quincena de unidades. Entre ellos figuraba Purito Rodríguez, compañero de Valverde, que inquietaba a todos con amagos de arrancadas que beneficiaban al murciano. También estaban Óscar Freire, el más rápido, pero muy castigado por las ascensiones a las colinas de San Nicolás y Ans; Martín Perdiguero, un verso suelto; Bettini, un fino cazador; Ivan Basso, en plenitud de forma, ese año ganaría el Giro de Italia, y Danilo di Luca, ambicioso, en el curso anterior se había anotado la Amstel Gold Race y la Flecha Valona.

En el sprint, El Bala se colocó en la zona delantera, pero sin marcar el ritmo. Arrancó el germano Patrick Sinkewitz, el español se situó a su estela y a falta de 100 metros para la llegada le superó con facilidad. A Valverde le dio tiempo para levantar el brazo izquierdo e indicar el número uno. Fue su primer triunfo en La Doyenne y el inicio de una largo idilio. Luego repetiría triunfos en 2008, 2015 y 2017. Se quedó a una victoria de igualar el récord de Eddy Merckx.

«Ganar una carrera como la Lieja es muy especial. Tengo dificultades para encontrar las palabras adecuadas para explicar lo que siento por ser el primer español que vence aquí. En cierto modo, he escrito una página», recalcó un emocionado Valverde. También destacó la estrategia de su equipo: «Purito hizo un trabajo enorme en el tramo final. Yo no he podido responder a cada ataque, he preferido esperar. Sabía que era uno de los más rápidos, pero no podía fiarme de Bettini y Perdiguero».

Aquel éxito otorgó a Valverde los puntos necesarios para desbancar al belga Tom Boonen en el liderato del UCI Pro Tour. En 2006, el ciclismo español comenzaba a mostrar su poderío. Ese año estalló la Operación Puerto, pero esa es otra historia.

Ahora, la Lieja-Bastoña-Lieja está dominada por Tadej Pogacar. El esloveno acude este domingo a la clásica belga con el objetivo de sumar su cuarto triunfo, igualar el registro de Valverde y así quedarse a sólo uno del récord de Merckx. El cuarto Monumento' de la temporada se presenta con el morbo añadido de saber si Paul Seixas, el nuevo fenómeno francés, será capaz de presentar batalla a Pogacar. El galo, con sólo 19 años, es la gran sensación del año, con sus exhibiciones en Vuelta al País Vasco, Flecha Valona, Vuelta al Algarve, Faun-Ardèche Classic. El esloveno también contará con la oposición de Remco Evenepoel, que afronta la carrera pletórico tras imponerse el pasado domingo en la Amstel Gold Race.

El fenómeno Paul Seixas continúa asombrando con un debut triunfal en la Flecha Valona y también reta a Pogacar

El fenómeno Paul Seixas continúa asombrando con un debut triunfal en la Flecha Valona y también reta a Pogacar

Debut memorable del nuevo fenómeno en las Ardenas. Paul Seixas (19 años) se adjudicó este miércoles la Flecha Valona, la clásica que precede a la Lieja-Bastoña-Lieja, donde el domingo se enfrentará Tadej Pogacar. El ciclismo se congratula con la victoria del francés, que se postula como nuevo enemigo del esloveno en pruebas de un día.

Seixas, que venía de arrollar en la Vuelta al País Vasco, venció en el Muro de Huy con una autoridad insultante, como sólo hace los elegidos. La Flecha Valona siempre se decide con un sprint en rampa en el Muro de Huy, una ascensión de un kilómetro al 9% de desnivel. Para ello es necesario presentarse en el comienzo de la cota en la cabecera del grupo principal. Seixas afrontó la curva previa a la subida en primera posición y no abandonó es puesto en toda la escalada. Marcó un ritmo imposible de seguir para Lenny Martínez, Mauro Schmid, Benoit Cosnefroy, Romain Grégoire, Alex Baudin y Mattias Skjelmose.

El escalador francés apretó en las curvas de herradura y fue soltando a sus rivales sin levantarse del sillín, imponiéndose por potencia, por desgaste. Schmid fue segundo y Jon Izagirre, espléndido, séptimo

Paul Seixas sprintó en los últimos 40 metros y se presentó en la meta en solitario, sin el acoso de unos adversarios que ya van acostumbrándose a las exhibiciones de una chaval que encandila a Francia y a todo el ciclismo mundial. ''Esto es increíble, hace un año veía esta carrera por televisión y ahora estoy aquí ganando. Tengo que dar las gracias al equipo, que en todo el tiempo me ha ayudado. Sin mis compañeros esto no hubiera sido posible'', señaló el nuevo ídolo francés tras curzar la línea de meta.

El francés está rubricando una temporada espléndida, con seis triunfos conseguidos en Vuelta País Vasco, Vuelta al Algarve y Faun-Ardèche Classic. En Francia se ha abierto un debate sobre si es conveniente que acuda al próximo Tour de Francia. Muchos consideran que aún es precipitado, que debe seguir creciendo. También afirman que no sería conveniente que abandonara el Decathlon para fichar por el UAE, la escuadra de Pogacar.

Mientras tanto, él sigue ampliando su palmarés. Su próximo reto en la Lieja-Bastoña-Lieja, donde desafiará a Pogacar. El cuarto Monumento de la temporada promete emociones fuertes, dado que también participará Remco Evenepoel, vencedor del pasado domingo de la Amstel Gold Race.

Así es Paula Blasi, la nueva joya española que supera a ganadoras del Tour de Francia: alumna de Pogacar,formada en el duatlón y nacida en el mismo pueblo que Lamine Yamal

Así es Paula Blasi, la nueva joya española que supera a ganadoras del Tour de Francia: alumna de Pogacar,formada en el duatlón y nacida en el mismo pueblo que Lamine Yamal

Hito sin parangón de la nueva joya del ciclismo español. Paula Blasi (Esplugues de Llobregat, 2003) consiguió en los bosques de Valkenburg lo que antes no sólo fue imposible para Joane Somarriba o Dori Ruano, sino también para Miguel Idurain, Alberto Contador, Óscar Freire, Alejando Valverde o Samuel Sánchez. La catalana se impuso este domingo en la Amstel Gold Race, la clásica neerlandea que siempre fue hostil para el ciclismo español. Una victoria para enmarcar conseguida a lo grande, un reflejo de la fenomenal trayectoria que acompaña a una corredora acostumbrada a los podios. El pasado año se proclamó campeona de Europa en ruta y logró el bronce en el Mundial sub 23. Todo lo bueno que apuntaba en categorías inferiores se consumó ayer en la prestigiosa clásica de primavera.

Paula Blasi, nacida en la misma localidad que Lamine Yamal, se coronó en la primera cita del tríptico de las Ardenas ante las mejores del planeta. La española venció como sólo lo hacen las privilegiadas. Para firmar su proeza se fijó en Tadej Pogacar, su ídolo, con el que comparte maillot. La española milita en el UEA, la formación que ha encumbrado al esloveno. Se unió al grupo de Emiratos el pasado año, tras sorprender por su rápida progresión.

Blasi comenzó tarde en el ciclismo. Se formó en el duatlón, especialidad que abandonó en 2024 tras lesionarse en el Campeonato de España, desde ese momento decidió dejar la carrera a pie y centrarse en el ciclismo. Pleno acierto. En 2024 se proclamó campeona de España de contrarreloj sub'23. Un año después se adjudicó una etapa en el Tour de Romandía y se consagró en el Mundial de Ruanda. Ella y la navarra Paula Ostiz ( 19 años) tomaron el relevo de una osada generación.

Un sueño

Blasi, como hace Pogacar, atacó de lejos, en la ascensión del emblemático Cauberg, a más de 20 kilómetros de la llegada, y ya no miró atrás. Con autoridad, sin descender el ritmo y bajo la lluvia, desafió a un selecto grupo de perseguidoras, entre las que figuraban la polaca Kasia Niewiadoma (Canyon) y la neerlandesa Demi Vollering (FDJ), dos ganadoras del Tour de Francia y de la Amstel Gold Race. «No pensaba ni correr hoy. Tengo que meditar lo que ha pasado porque no me puedo creer lo que ha pasado. Me dijeron que atacara, ataqué, y estoy viviendo un sueño", dijo la española en la meta.

La inesperada vencedora se aprovechó del marcaje de unas perseguidoras que se negaron a colaborar en la captura de la española. A 15 de la meta atesoraba cerca de 20 segundos de renta y 42 sobre el grupo de las favoritas. La lluvia no atemorizó a la española. En la última ascensión al Cauberg incrementó la cadencia de pedaleo y se presentó en la meta con 37 segundos de ventaja sobre Niewiadoma y Vollering. Manos a la cara y brazos al cielo.

«A menudo he ido haciendo la goma durante la carrera. Así que opté por la escapada para salir de este pelotón un poco loco. Y ha dado resultado. Voy a necesitar tiempo para asimilarlo. Es increíble. Ni siquiera estaba previsto que participara en esta carrera. Me llamaron en el último momento para sustituir a compañeras lesionadas», dijo Blasi tras abrazarse a Mavi García, que terminó 13ª, en un gesto simbólico del relevo en el ciclismo español.

Evenepoel golpea primero en las Ardenas y reta a Pogacar

Evenepoel golpea primero en las Ardenas y reta a Pogacar

Una sucesión interminable de colinas surca los bosques que delimitan las fronteras entre Países Bajos, Bélgica, Francia, Luxemburgo y Alemania. Las Ardenas acoge un laberinto de muros, zonas de emboscadas, sólo aptas para valientes, como Remco Evenepoel, que este domingo se adjudicó la 60 edición de la Amstel Gold Race, la carrera de la cerveza que abre el tríptico del tramo final de las clásicas de primavera.

El belga (26 años) impuso al danés Mattias Skjelmose (ganador en 2025) en la sinuosa cita neerlandesa, un maratón de 257 kilómetros y 32 ascensiones que nació en Maastricht y rindió trayecto en Valkenburg. El doble campeón olímpico tensó la carrera a falta de 40 kilómetros, cuando sus gregarios del Bora asumieron la cabeza de pelotón de los mejores. En la cota de Wysebosweg se cayeron Vauquelin y Jorgenson. Remco se marchó con el francés Romain Grégoire y el danés Mattias Skjelmose. Por detras viajaba un grupo con Pello Bilbao e Ion Izaguirre. A 20 kilómetros se quedaron solos Evenepoel y Skjelmose, repetición del duelo del pasado año. Sólo faltaba Tadej Pogacar.

En la cuarta ascensión al emblemático Cauberg, con el público enfervorecido en las vallas, Evenepoel ascendió a ritmo, controlando al danés, reservando fuerzas para la recta llana de los últimos tres kilómetros. Ahí, el belga cedió la iniciativa al Skelmose, se colocó a su estela y a falta de 150 metros lanzó un sprint imparable con el que se resarció del tercer puesto del año pasado.

Esta ha sido la última edición de la Amstel Gold Race gestionada por el ex corredor y seleccionador neerlandés Leo van Vliet. A partir del próximo año toma el relevo su compatriota Tom Dumoulin, ganador, en 2027, del Giro de Italia y del Mundial de contrarreloj.

Resurrección del belga

En esta temporada, Evenepoel arrancó de manera meteórica en la Challenge de Mallorca, Vuelta a la Comunidad Valenciana y Tour de UAE. Luego flaqueó en la Volta a Catalunya (quinto) y resucitó en el Tour de Flandes (tercero).

Con su triunfo en la clásica neerlandesa, Evenepoel lanzó un mensaje directo a Tadej Pogacar, que este año ha decidido prescindir de la Amstel Gold Race y Flecha Valona. Su único objetivo del tríptico de la Ardenas es la Lieja-Bastoña-Lieja del próximo domingo, un Monumento que ha ganado en tres ocasiones, las dos últimas de forma consecutiva, en 2024 y 25. El esloveno supera en una victoria a Evenepoel, ganador en 2022 y 2023.

El fenómeno belga desafía a un Pogacar que la semana pasada mostró su perfil humano al ser derrotado por Wout van Aert en la París-Roubaix. Una vulnerabilidad que anima a otros adversarios del esloveno, como el portentoso Paul Seixas (19 años), que ha sido espoleado por una prensa gala necesitada de nuevos héroes. Francia le aclama y está ansiosa por presenciar un morboso desafío. Seixas acudirá el miércoles a la Flecha Valona -segundo asalto del tríptico de las Ardenas- con la intención de imponer su velocidad en rampa y alcanzar la plenitud de forma para la Lieja-Bastoña-Lieja del domingo.

En este curso, Seixas ha impactado con sus exhibiciones en País Vasco, Vuelta al Algarve y Faun-Ardèche Classic. Su posible fichaje por el equipo de Pogacar y su debut en el próximo Tour de Francia se han convertido en cuestiones de Estado. La última vez que Pogacar y Seixas se enfrentaron fue en la Strade Bianche, donde firmaron, respectivamente, la primera y la segunda plaza. El domingo se reencontrarán en un combate al que también se apunta un motivadísimo Evenepoel y un Skjelmose en línea ascendente.

Histórico triunfo de la española Paula Blasi en la Amstel Gold Race

Histórico triunfo de la española Paula Blasi en la Amstel Gold Race

Actualizado

La española Paula Blasi se impuso este domingo en Valkenburg en la 12ª edición de la Amstel Gold Race femenina, al sorprender a las favoritas al término de una escapada en solitario de 22 kilómetros.La polaca Kasia Niewiadoma y la neerlandesa Demi Vollering se quedaron a medio minuto de la española y terminaron en segunda y tercera posición.

Las dos antiguas ganadoras del Tour de Francia tardaron en reaccionar cuando la corredora del UAE lanzó su ataque. "Es increíble. Ni siquiera estaba previsto que participara en esta carrera. Me llamaron en el último momento para sustituir a compañeras lesionadas", dijo Blasi, asombrada.

Tras rodar acompañada por la neerlandesa Nienke Vinke durante tres kilómetros, la catalana, de 23 años, se fue en solitario a 22 kilómetros de meta en el penúltimo ascenso al Cauberg, hasta conseguir un minuto de ventaja a diez kilómetros de la llegada.

"A menudo he ido haciendo la goma durante la carrera, a veces descolgada en una prueba con muchos nervios. Así que opté por la escapada para salir de este pelotón un poco loco. Y ha dado resultado. Voy a necesitar tiempo para asimilarlo", comentó la vencedora, que milita en en la estructura del equipo de tadej Pogacar.

La ex triatleta y especialista en contrarreloj logró en Países Bajos su quinta victoria como profesional, la más importante hasta la fecha, informa Afp.

Blasi es una de las grandes promesas del ciclismo tras haberse proclamado campeona de Europa y haber logrado la medalla de bronce en los últimos Mundiales en la categoría sub-23.

El tríptico de las Ardenas continúa el próximo miércoles con la Flecha Valona. Ausente el domingo, la francesa Pauline Ferrand Prévot tomará la salida con aspiraciones de victoria, al igual que lo hará el próximo domingo en la decana de las clásicas, la Lieja-Bastoña-Lieja.

Pascal Sergent: el loco romántico del ciclismo que custodia y repone los adoquines de la París-Roubaix

Pascal Sergent: el loco romántico del ciclismo que custodia y repone los adoquines de la París-Roubaix

Una cuadrilla con palas, azadas, escobas y carretillos sale del Café Chez Françoise, en Troisvilles, en dirección a Roubaix para inspeccionar los 60 kilómetros que albergan los 29 sectores adoquinados de la clásica más tremenda. Ellos son los pavimentadores que moldean joyas singulares, miembros de la asociación Les Amis de Paris-Roubaix, fundada en 1989 y dedicada a la preservación de la legendaria prueba ciclista, que este domingo celebra su 123 edición. Tadej Pogacar busca su primer triunfo en el único de los cinco Monumentos que falta en su palmarés.

Para saber más

Una treintena de altruistas reparan las icónicas zonas de pavés de la carrera más dura. Estas piedras cortadas, con un peso que ronda los 20 kilos, proceden de las canteras de Lessines y a finales del siglo XIX se clavaron en los caminos para facilitar el paso de carruajes en un terreno siempre embarrado. Ahora, esos bloques grises se degradan por el transito de tractores que recolectan remolacha en los meses de otoño. Cada año, Les Amis de Paris-Roubaix, con la ayuda de varios institutos de horticultura, reparan los tramos dañados. Sin ellos, esas impagables imágenes del Bosque de Arenberg, Mons en Pévèle o Carrefour d l'Arbre serían imposibles. Al mando de ese atípico ejército figura Pascal Sergent (Roubaix, 1958), ex ciclista aficionado que desde 2025 ejerce como presidente de esa asociación y que ahora explica para EL MUNDO la labor y la filosofía de los guardianes de los adoquines.

Se entiende que el mantenimiento de las calzadas de adoquines supone un enorme esfuerzo humano y organizativo.
Para mí, la París-Roubaix es una dedicación constante durante todo el año desde hace décadas. Tengo 68 años, con ocho asistí por primera vez a la llegada de la carrera, en 1966, y desde entonces sólo he faltado a la edición de 1999, ganada por mi amigo Andrea Tafi. Tengo el honor de presidir la asociación Les Amis de Paris-Roubaix. Nosotros consideramos un deber preservar los tramos de adoquines para garantizar el futuro de esta carrera emblemática.

¿Cuántas personas integran su grupo y de qué nacionalidades son?
Contamos con cerca de 300 miembros, repartidos por todo el mundo, aunque quienes trabajan directamente en la conservación de los adoquines son principalmente franceses y belgas. Estas personas dedican entre 20 y 30 días al año a las labores de restauración. Junto con ASO (organizador de la carrera) definimos las prioridades de intervención en los distintos sectores.
¿Reciben ayudas públicas o donaciones de aficionados y ciclistas?
Efectivamente, contamos con el respaldo financiero de ASO y de diversas instituciones públicas, en particular de la Región Hauts-de-France. Las cuotas de los socios también contribuyen a financiar los trabajos. Además, publicamos entre tres y cuatro números anuales de nuestra revista, Le Haut du Pavé, que se distribuye entre los miembros.
¿La París-Roubaix supone muchos sacrificios personales o familiares?
. Para mí no es un sacrificio, sino una elección plenamente consciente, aunque exija una dedicación considerable. También invierto mucho tiempo en la investigación y recopilación de archivos históricos. Soy autor de alrededor de 60 libros, de los cuales cerca de 15 están dedicados a la París-Roubaix. Es una labor exigente, pero impulsada por la pasión.
Usted es uno de los últimos románticos del ciclismo. ¿Qué le aporta y qué valores transmite este deporte?
¿Romántico? No sabría decirlo, pero lo cierto es que el ciclismo y su historia me apasionan. Es un deporte que transmite valores fundamentales, como respeto, esfuerzo o exigencia personal.
Dos especialistas repone un tramo de la París-Roubaix.

Dos especialistas repone un tramo de la París-Roubaix.LES AMIS DE PARIS-ROUBAIX

Les Amis de Paris-Roubaix también gestionan un museo, situado en el emblemático velódromo de final de la carrera, con bicicletas, maillots, libros, trozos de adoquines y fotos de históricos ganadores, como Eddy Merckx, Fabian Cancellara o Johan Museeuw. La prueba, nacida en 1896, sólo se dejó de disputar en ocho ediciones debido a las dos guerras mundiales y la pandemia de covid. El récord de victorias (cuatro) lo comparten los belgas Tom Boonen y Roger De Vlaeminck. Este domingo, Mathieu van der Poel pretende igualar ese registro y convertirse en el primero en sumar cuatro triunfos consecutivos.

En su opinión, ¿cuál ha sido la victoria más épica, emocionante o espectacular en la París-Roubaix?
La respuesta no es única. Desde una perspectiva histórica, ha habido grandes campeones y ediciones memorables. Puedo mencionar a Charles Crupelandt, único vencedor local (ganador en 1912 y 1914), Fausto Coppi, Rik van Looy, a De Vlaeminck o Merckx. En lo personal, destacaría la llegada de 1966, cuando yo tenía ocho años y junto a mi padre vi ganar a Felice Gimondi. Recuerdo las victorias de Franco Ballerini, un amigo muy cercano, en 1995 y 1998, y de Andrei Tchmil, otro amigo, en 1994. La París-Roubaix está llena de momentos profundamente emotivos. Ese es, precisamente, su encanto.
Tadej Pogacar alarga su leyenda y vence en la Milán-San Remo, la clásica que le obsesionaba

Tadej Pogacar alarga su leyenda y vence en la Milán-San Remo, la clásica que le obsesionaba

Sólo los genios transforman lo cotidiano en extraordinario. Sólo los prodigios rompen la barrera de lo imposible. Tadej Pogacar es una bendición para los sentidos, un héroe de lo ilógico. El esloveno derrotó este sábado a sus fantasmas y se impuso en la Milán-San Remo, el primer Monumento de la temporada, la clásica que siempre le frustó. La carrera que preparó como nunca, la que le obsesiona. ''Prefiero ganar una Milán-San Remo a seis Tour de Francia'', había declarado en la víspera.

Una victoria memorable cimentada en un una extraordinaria labor de desgaste de sus enemigos y también con pincelada épica. A 32 kilómetros de la meta sufrió una caída, lastimándose el costado izquierdo. Una contrariedad que no impdió que ejecutara uno de esas acometidas antológicas que todos los rivales temen y encandilan al público. Atacó el fenómeno en la subida de la Cipressa y sólo le aguantaron Tom Pidcock y Mathieu van der Poel, a los que luego castigó en un final frenético.

La Classicissima, como no podía ser de otra forma, arrancó a toda velocidad, con una escapada suicida generada a 288 kilómetros, en la que se metieron David Lozano (Novo Nordisk), Martin Marcellusi, Manuele Tarozzi (Bardiani CSF 7 Saber), Lorenzo Milesi, Manlio Moro (Movistar), Andrea Peron,Alexy Faure Prost (Picnic PostNL), Dario Igor Belletta y Mirco Maestri (Polti VisitMalta). Nueve aventureros que tuvieron una máxima renta de siete minutos. En ese comienzo vertiginoso, Pogacar perdió a uno de sus escuderos más cualificados, Jan Christen, por una caída.

Caídas y damnificados

Fuegos de artificio hasta que, a falta de 40 kilómetros, el pelotón, comandado por el UAE y el Alpecin, incrementó el ritmo con una intensidad asfixiante. Un nervisionismo que provocó una nueva caída, con Kwiatkowski y Pidcock entre los damnificados, y otra que atrapó a Pogacar a 32 kilómetros de la meta.

Entonces saltaron todas las alarmas, pero Pogacar se recompuso y ordenó a su equipo acelerar para así eliminar a rodadores y velocistas en el tramo final. Ahí apareció la figura de Isaac del Toro abriendo huecos en cabeza y lanzando a Pogi en el ascenso a la Cipressa (5,6 kilómetros al 4,1% de desnivel). Allí el esloveno apretó como lo ha había hecho en los entrenamientos en solitario y tras moto con tres ataques demoledores. Sólo le siguieron Pidcock y Van der Poel. En su ímpetu, Pogacar batió el récord de la subida a la Cipressa, con 8.47 minutos.

En el descenso mantuvo la intensidad, en el llano, camino del Poggio (tres kilómetros al 3,7% de desnivel), dejó descolgado a Van der Poel (último ganador). En la bajada hacia la Via Roma de San Remo no pudo desprenderse de Pidcock. Pero en un sprint de coraje y poderío superó al británico y saldó una deuda con la historia y consigo mismo.

Pogacar rompe esquemas. Ésta era la clásica más complicada para él, porque su perfil no era lo suficientemente duro como para provocar la eliminación de los rivales más veloces.

Involvidable momento

"No es la victoria más bonita de mi carrera porque tengo que curarme las heridas...Estoy muy feliz de estar aquí, de haber ganado. Tengo muchas emociones ahora mismo", declaró Pogacar tras imponerse en la llegada de Via Roma.

"Nunca sabes qué puede pasar después de una larga carrera. Parecía que Pidcock estaba en gran forma todo el recorrido. No tengo muchas experiencias en esprint y menos contra él, sabía que iba a ser difícil... quiero felicitarle a él y a su equipo... Necesito un momento para darme cuenta de esto", dijo emocionado.

Una victoria que lleva aparejada una gran carga emotiva e histórica. El triunfo se produce 50 años después de la última exhibición de Eddy Merckx en la clásica italiana, el preludio de la despedida del belga. También se cumplen 80 años del primer éxito de Fausto Coppi en la Classicissima, en 1946, la primera edición tras el paréntesis provocada por la Segunda Guerra Mundial.

Pogacar venció con el maillot arcoiris del campeón del mundo, algo que antes sólo lo habían conseguido Alfredo Binda (1931), Eddy Merckx (1972 y 1975), Felice Gimondi (1974) y Guiseppe Saronni (1983) .

Ya suma 11 Monumentos, es el segundo del ránking histórico, empatado con Roger de Vlaeminck. El líder es Merckx, con 19.

El próximo objetivo es la conquista de la París-Roubaix (12 de abril), el último Monumento que falta en su insigne colección. En el Tour de Flandes ha vencido en dos ocasiones; en la Lieja-Bastoña-Lieja, en tres; y en el Giro de Lombardía, en cinco. Los únicos que se han impuesto en las cinco grandes clásicas han sido Merckx, De Vlaeminck y Rick Van Looy. El mágico trío belga, al que ahora se quiere unir el prodigioso esloveno.

Juan Ayuso sobrevive a la lluvia en la contrarreloj de Pisa y acecha la maglia rosa

Juan Ayuso sobrevive a la lluvia en la contrarreloj de Pisa y acecha la maglia rosa

Se encapotó el cielo sobre la Toscana e irrumpió la lluvia anunciada a la vez que los favoritos de la general tomaban la rampa de salida en la bella Lucca. Una tormenta en aumento cuando se vuela a casi 50 kilómetros por hora. Tiempo de valientes y nadie como Juan Ayuso, un ciclón, perjudicado sin embargo, especialmente en el tramo final, pues diluviaba en la meta de Pisa. [Narración y clasificaciones]

El español, de blanco y gris sobre su cabra Colnago, con susto en la primera curva, soñó en esas primeras pedaladas hasta con la maglia rosa, en volver a recuperar ese trono que fue hace tres años de Juanpe López por un día, el último nacional. Golpeaba entonces a todos los favoritos, al osado Isaac del Toro, incluso a Primoz Roglic, que había salido un rato antes, cuando todavía la lluvia era tímida. Pero los últimos kilómetros acabaron siendo premio inesperado para el esloveno, finalmente el más beneficiado. Todo se dio la vuelta y lo que era desventaja se quedó en 19 segundos a favor, un mordisco que le acerca en la general y minimiza los efectos de su caída camino de Siena (también se cayó este lunes, en el reconocimiento de la crono).

Daan Hoole, durante la crono de Pisa.

Daan Hoole, durante la crono de Pisa.LUCA BETTINIAFP

El final, tromba de agua, se le hizo eterno a Ayuso (22º, 34:04), entre la cautela y el viento, quien no pareció sentir demasiado el dolor en su rodilla derecha tras la caída en el sterrato del domingo. Aun así, dejó claro ante sus dos compañeros quien manda en el UAE Team Emirates. Arrebató 48 segundos a Del Toro y 53 a Adam Yates. El mexicano, sin embargo, conservó el rosa por 25.

El triunfo fue para el gigante Daan Hoole (32:30), el primero de su vida, labrado antes de que la lluvia hiciera presencia. Fue una batalla ante otro especialista, pero Joshua Tarling se vino abajo en la segunda parte de la crono, allá donde voló el neerlandés del Lidl. Xavier Mikel Azparren fue el mejor español, también en seco, 10º a 54 segundos.

Aular, el samurái latino del Giro de Italia que comenzó con una bici de retales

Aular, el samurái latino del Giro de Italia que comenzó con una bici de retales

El nuevo estandarte del Movistar es un venezolano que abandonó el fútbol y el béisbol por una bicicleta de retales. Orluis Aular (Nigua, 1996) dejó de divertirse con el balón y el bate cuando un primo suyo le regaló el marco de una bicicleta y su padre, poco a poco, fue comprando el resto de piezas: pedales, ruedas, cambios... A los 14 años se propuso emular el camino de José Rujano, el ídolo local, que en 2008 también fichó por la formación dirigida por Eusebio Unzué.

A sus 28 años, Aular ha encontrado el hueco en el ciclismo que tanto ha buscado desde que dejó su país siendo un chaval. En este Giro de Italia ha proporcionado una notoriedad inesperada al Movistar. En seis etapas ha conseguido dos terceros puestos y un cuarto. Es un sprinter que sabe buscarse la vida en solitario. El jueves, en una etapa accidentada por una caída y que fue neutralizada durante 14 kilómetros, finalizó 15º. El australiano Kaden Groves ganó en la meta de Nápoles.

La revelación de la Corsa Rosa es un trotamundos. A los 20 años, se marchó de su país para abrirse camino en Europa. En 2017 aterrizó en España y se enroló en el Cartucho, grupo fundado por Jesús Rodríguez Magro. Luego fichó por dos equipos con licencia boliviana (Start-Vaxes y Start Team Gusto). En su periodo de formación también pasó por Bélgica, donde quedó atrapado por las clásicas. «Desde entonces me convencí que algún día correría por las colinas de Flandes. Sueño con ganar una etapa en el Tour, vencer en una clásica flamenca y subir al podio de la Milán-San Remo», dijo a Sporza. [Este año terminó 36º en el Tour de Flandes y 28º en la prueba italiana].

En 2019, Orluis Aular, en un giro inesperado, se fue a Japón y fichó por el grupo profesional Matrix-Powertag, donde entabló amistad con Paco Mancebo, el abulense manchado por la Operación Puerto y que continúa compitiendo con 49 años. En la escuadra nipona mostró sus notables dotes como velocista, anotándose el Tour de Kumano y la Vuelta a Venezuela, más cinco etapas. Un año después, El samurái latino volvió a España para incorporarse al Caja Rural, donde inició su definitivo despegue internacional. «Sabía que debía aprovechar al máximo la oportunidad que se me brindó en Japón y que realizando una gran campaña podría llamar la atención de los equipos europeos», dijo tras unirse al equipo navarro, con el que sumó victorias en Vuelta al Alentejo, Clásica de Arrábida y en los campeonatos venezolanos de contrarreloj y ruta.

El yaracuyano sprinta con soltura y supera sin agobios la media montaña, como ratificó en la Vuelta a España 2023, con un segundo puesto en la etapa séptima, y el pasado curso con victorias en el Trofeo Joaquin Agostinho, Trofeo Matteotti y Tour de Limousin. Ahora, en el Giro, da lustre al Movistar.

Así es el niño del Giro: un francés de Texas que no quería ser ciclista, alumno de Evenepoel y que sueña con adoquines

Así es el niño del Giro: un francés de Texas que no quería ser ciclista, alumno de Evenepoel y que sueña con adoquines

El niño del Giro de Italia es un alumno privilegiado que encandila por su precocidad. El equipo Soudal Quick-Step mima al francés Paul Magnier, el más joven de la Corsa Rosa, un velocista que a sus 21 años y 30 días ya ha escrito seis capítulos en su palmarés y presume de tutores con pedigrí.

El chaval, que el martes sorprendió con séptimo puesto en el sprint de Lecce, cautiva a los técnicos del equipo belga por su desparpajo. En 2024 debutó como profesional y ganó cinco etapas, tres de ellas en el Tour de Gran Bretaña, donde contó con Remco Evenepoel y Julian Alaphilippe como lanzadores. Ambos protegían a un aprendiz de clasicómano que ese año impactó con victorias en el Trofeo Les Salines (primera carrera en la élite) y en el Tour de Omán. En categoría sub'23 se anotó dos triunfos en el Giro Baby y otro en la Carrera de la Paz. En el actual curso ha ganado una etapa de la Estrella de Bessèges.

Magnier nació en Laredo (Texas), pero posee nacionalidad francesa. A los 13 años comenzó a competir por la insistencia de su padre. «Al principio, el ciclismo no me interesaba, pero mi padre me compró una bicicleta de montaña para divertirme. Me llevó a algunas carreras y me enganché», dijo a la revista Vélo. Se incorporó al grupo nodriza del Soudal Quick-Step tras lograr sendos bronces en el Europeo de ruta sub-23 y en el Mundial júnior de mountain bike de 2022. Paul tiene la fortuna de compartir equipo con su ídolo: «Cuando veía las carreras por televisión siempre me fijaba en Julian Alaphilippe. Me fascinaba lo que hacía, ganando con estilo y haciendo que el ciclismo fuera divertido y espectacular».

En la formación belga también ha coincidido con Mikel Landa, que ha abandonado el hospital de Albania y ya ha iniciado la convalecencia en su propia casa por caída del viernes.

Patrick Lefevere, director general del Soudal-Quick Step, valora la versatilidad del chaval: «Tiene mucho talento, como demuestran sus notables resultados en varias disciplinas». Esa confianza se ha ratificado en la presencia en relevantes citas de esta temporada: Giro, Tirreno-Adriático, Tour de Flandes, A Través de Flandes, Gent Wevelgem, Omloop Nieuwsblad. «Mi prueba preferida es el Tour de Flandes, sueño con ganarla, llegando en solitario a la meta», ha dicho en la web de su equipo. Al francés le apasiona la liturgia de las clásicas de los adoquines. El pasado abril debutó en Flandes con un 62º puesto. «Son carreras muy duras, con grandes luchas por la posición antes de las subidas y por el duro clima, con lluvia, viento y bajas temperaturas. Al mismo tiempo, son increíblemente hermosas», ha explicado.

Esa pasión por el pavés llena de orgullo al equipo belga. Su compañero, Yves Lampaert le aventura un futuro espléndido: «Se le puede comparar con Tom Boonen. Es muy explosivo y tiene mucho fondo. Esperamos mucho de él, puede ser un gran campeón. No es un velocista puro, pero es muy rápido. En Gent-Wevelgem o incluso en Paris-Roubaix, si logra llegar al final, puede tener oportunidades». El director deportivo, Tom Steels, también destaca, en Vélo, al joven ciclista: «En Paul vemos un gran potencial. Ya impresionó en su primera temporada. Es alto y muy rápido, se parece a Boonen».

Con 21 años ya suma seis triunfos y también sabe lo implacable que es el ciclismo. El pasado año, cuando peleaba por la cuarta victoria en el Tour de Gran Bretaña sufrió una caída que le provocó una lesión en la pierna izquierda y en el codo y una conmoción cerebral que le mantuvo dos semanas inmovilizado en la cama.

El niño del Giro, que sueña con los adoquines, sabe sufrir.