Eric Vargas, el jugador de hockey víctima de un bolazo en la cara: "Me desenganchó los pómulos de la mandíbula"

Eric Vargas, el jugador de hockey víctima de un bolazo en la cara: “Me desenganchó los pómulos de la mandíbula”

«Cuando recibí el golpe, no me enteré. De repente, me encontré en el suelo y, al levantarme, me di cuenta que tenía la cara dormida, una sensación muy rara. Pero realmente no sentía un dolor extremo. Pensaba que no era grave, ni tan siquiera me mareé, salí por mi propio pie. Estaba en shock. Cuando llegué al hospital de la Vall d'Hebrón ya me vino».

El pasado 26 de enero, Eric Vargas jugaba un partido más, uno como otro cualquiera. Capitán del Voltregà de la OK Liga, la primera división española de hockey patines, se enfrentaba al Igualada y todo iba sobre ruedas, con 0-2 a su favor en el marcador, cuando le sobrevino la mala suerte. A falta de 6:57 minutos para el descanso, un rival, Guillem Llorens, de 19 años, le pegó una tarascada a la bola con tanta fuerza y tan poco control que acabó en la cara de Vargas. En todo el pómulo derecho. ¡Pam! El impacto silenció al público del pabellón de Les Comes en Igualada, pero la rápida reacción del afectado, que se marchó por su propio pie, tranquilizó a los presentes. No sabían que lo peor estaba por llegar.

«Se me puso la cara lila, toda hinchada y hubo que esperar a que bajara para la operación. Fue desagradable. El golpe fue tan fuerte que me desenganchó la mandíbula de los pómulos y me arrancó la nariz de cuajo. Estuve cuatro horas y media en el quirófano y me tuvieron que poner cinco placas para arreglarlo todo. Ahora tengo los pómulos y la nariz fijadas por debajo por placas. Por suerte me abrieron por debajo del labio y no me han quedado cicatrices. Si no te lo cuento, no sabes lo que me ha pasado», recuerda Vargas, que también tiene algún diente roto, pero reconoce que «es lo de menos».

"Ya he comenzado a masticar un poco"

Desde el bolazo no ha vuelto a comer sólido y ha tardado en recuperar el habla. Pese a todo se reconoce «afortunado» porque un poco más arriba, cerca de la zona cerebral, las consecuencias podían haber sido fatales. «Para lo que fue, mi recuperación ha sido rápida. De hecho ya he comenzado a masticar un poco e incluso a hacer un poco de deporte, por supuesto sin impacto», asegura satisfecho.

¿Ha hablado con el jugador que chutó ese bolazo?
Sí, sí, me pidió disculpas y yo las acepto, por supuesto. Hay jóvenes que chutan muy fuerte sin saber muy bien hacia dónde. Él sólo la enganchó mal y yo me puse en medio de manera instintiva. Si no llego a estar yo, esa bola sale del pabellón.

A sus 34 años, Vargas meditaba dejar el hockey patines al acabar esta temporada, pero después de lo ocurrido esperará. Quiere retirarse sobre la pista y además el Voltregà, su equipo desde los siete años, anda en apuros. El equipo, que llegó a ganar tres Copas de Europa en 1966, 1975 y 1976, está tonteando con el descenso y no quiere dejarlo en ese mal momento. Aunque necesite una máscara para jugar, volverá a hacerlo en unas semanas, cuando ya se haya recuperado plenamente. Eso sí, de ponerse el casco y la visera, ni hablar.

Como ya pasó hace cinco años con otro bolazo en la cara, en aquella ocasión a Roger Bars, jugador precisamente del Igualada, el debate sobre el uso del casco volvió en las últimas semanas al hockey patines, sin una conclusión clara. La bola pesa 155 gramos y puede alcanzar velocidades de hasta 110 km/h: el riesgo es evidente. En categorías de formación es obligatorio un casco integral, con visera de protección, pero los adultos todavía juegan sin protecciones.

"No creo que un casco hubiera aguantado"

«El problema es que no hay material específico del que te puedas fiar. Por ejemplo, los porteros juegan con casco, pero no hay ninguno homologado y a veces tienen que usar precinto para que no se abra. Hay cascos con viseras de los que utilizan los niños que se rompen por el medio. En un chute como el que recibí, no creo que que un casco hubiera aguantado», supone Vargas con un importante apoyo fuera de las pistas.

Asesor financiero en el Banco Mediolanum de Vic, su jefe es un compañero en el Voltregà, Jordi Burgaya, y estos días le ha echado una mano con el trabajo. «Tampoco quiero que ahora parezca que el hockey patines es un deporte peligroso. Yo llevaba jugando desde los siete años y hasta ahora nunca me había pasado nada. Estaba a punto de retirarme sin un rasguño», finaliza ya en plena rehabilitación para volver a coger el stick, olvidar lo sufrido y poner un buen cierre a su carrera.

El campeón del mundo de pesos pesados Frank Bruno sufre una emergencia durante un vuelo de larga distancia

El campeón del mundo de pesos pesados Frank Bruno sufre una emergencia durante un vuelo de larga distancia

Actualizado Viernes, 21 marzo 2025 - 10:23

La leyenda del boxeo y campeón del mundo de pesos pesados Frank Bruno enfermó gravemente durante un vuelo de larga distancia. Tras aterrizar en Doha, en Qatar, tuvo que ser trasladado con urgencia a un hospital tras ser atendido por el equipo médico del aeropuerto, según informa The Sun.

Frank Bruno, de 63 años y padre de cuatro hijos, viajaba para asistir a un ciclo de conferencias en Tailandia. En el vuelo, del 3 de marzo de e Qatar Airways desde Heathrow a Doha, registró fiebre muy alta e informó de que se encontraba realmente mal.

Los médicos finalmente le diagnosticaron una infección viral y lo mantuvieron internado en el Hospital Al Wakra durante casi dos semanas, quitándole el pasaporte para que no pudiera intentar irse.

Anoche su manager dijo que se estaba recuperando y que buscaba volver a trabajar "lo antes posible", continúa el tabloide.

Antes de despegar, el boxeador que colgó los guantes después de su derrota en 1996 ante Mike Tyson, escribió con buen ánimo en redes que se disponía a iniciar una gira por el mundo. "Buenos días, así que la gira mundial de Frank Bruno continúa. Me levanté temprano para tomar un avión; no duermo bien en los aviones, pero intento recuperar algo de sueño", escribió la leyenda del boxeo.

Bruno, que viajaba acompañado de su asistente Paul Hunter, enfermó poco después del despegue y la tripulación fue alertada de su difícil situación. "Sudaba profusamente y tenía síntomas parecidos a la fiebre".

"Frank estaba bien al subir al avión, pero su estado empeoró rápidamente durante el vuelo. Estaba muy mal y no sabían cuál era el problema", dijeron conocedores del incidente.

""Fue extremadamente preocupante porque estaba en pleno vuelo y estaba atrapado en el avión", añadieron.

Bruno, quien recientemente protagonizó el documental de Amazon Prime Four Kings junto a sus compañeros luchadores británicos Lennox Lewis, Nigel Benn y Chris Eubank, tenía previsto comenzar su gira por Tailandia el 6 de marzo.

En el Hospital Al Wakra le quitaron el pasaporte al campeón del mundo por miedo a que se fuera del hospital por su agenda de trabajo y porque él mismo había manifestado su aburrimiento y que quería irse ya al encontrarse mejor.

Los médicos "no quisieron correr ningún riesgo y solo le dejaron irse cuando su condición mejoró", dijeron.

El campeón de los pesos pesados del Consejo Mundial de Boxeo, Frank Bruno, fotografiado aquí en Los Ángeles el miércoles 6 de marzo de 1996 durante una conferencia de prensa, se enfrentará al aspirante Mike Tyson el sábado 16 de marzo de 1996 en el MGM Grand de Las Vegas

Frank Bruno, en Los Angeles, en 1996.MICHAEL CAULFIELD | AP

La gira por Tailandia, donde es muy conocido, estaba prevista para comenzar en Pattaya, antes de realizar más fechas con fans en Bangkok, Hua Hin y Koh Phangan.

Frank Bruno, que fue galardonado con un MBE por sus servicios al boxeo en 1990, se encuentra ahora "recuperándose" y ha regresado a Gran Bretaña.

Se espera que pueda cumplir con los compromisos de la gira por el Reino Unido en mayo y junio, incluida una fiesta Evening With en el Birmingham City FC.

Fue diagnosticado de trastorno bipolar en 1998, antes de separarse de su esposa Laura en 2001.

Bruno ahora es activista de salud mental. En 2021, declaró a The Sun que lo internaron, por quinta vez, durante el confinamiento del Covid.

Hamilton se da en Shanghai su primer capricho con Ferrari

Hamilton se da en Shanghai su primer capricho con Ferrari

Los McLaren continúan siendo la gran amenaza, pero Lewis Hamilton, después de mucho tiempo, pudo al fin esbozar su mejor sonrisa en Shanghai. El británico marcó el mejor crono en la qualy para la sprint race (1:30.849), 18 milésimas más rápido que Max Verstappen y 81 mejor que Oscar Piastri. Apenas cinco días después de su desastrosa carrera en Albert Park, el heptacampeón obsequió por vez primera a Ferrari durante una sesión frustrante para Fernando Alonso y Carlos Sainz, que no pudieron colarse en el top-10.

El dominio de Hamilton en el primer sector contrastó con los problemas de Lando Norris, que tuvo que abortar su último intento con los blandos. Sin embargo, estas apariencias no deben esconder el predominio de McLaren. La experiencia de Sir Lewis en Shanghai (seis victorias en 14 carreras) influirá menos que las prestaciones en las tandas largas de los monoplazas papaya.

Tampoco conviene perder de vista a Verstappen, que aprovechó la menor carga de combustible y sus gomas nuevas para entrometerse en la pelea. Charles Leclerc, cuarto, por delante de George Russell y Norris, luchará por contener a los motores Mercedes. Por detrás, la batalla en la zona media se dirimirá entre Racing Bulls, Williams y Aston Martin, pero no con los actores principales.

Calor sobre el asfalto

Durante la SQ1 Alonso había aprovechado el momento idóneo, en plena mejora de la pista y durante una pausa de los favoritos, para elevar el AMR25 a la segunda posición, a sólo 39 centésimas de Norris. En una tarde donde los rivales sufrían para optimizar su rendimiento sobre un asfalto a 36ºC, el ovetense debía ejercer como animador. Sin embargo, su ataque al top-10 quedó en nada.

Quedó a menos de una décima de Lance Stroll, que sí alcanzó la SQ3 y arrancará décimo. De igual modo, Alex Albon aventajó a Sainz a la hora de exprimir los blandos, por lo que partirá octavo, marcando el paso frente a Yuki Tsunoda. Los lamentos de Carlos, a propósito del equilibrio del coche e incluso de su propio asiento, deben servir de acicate para los ingenieros de James Vowles.

Unas horas antes, McLaren había esbozado su superioridad durante la única hora de entrenamientos libres. Leclerc, segundo, se dejó 45 centésimas frente al mejor crono de Norris (1:31.504), con Hamilton cuarto, a 69 centésimas. Durante el tramo inicial de la sesión, el británico protagonizó un susto en la entrada a meta, el mismo escenario de su infausta retirada de 2007. Afortunadamente para su Ferrari, hace años que en Shanghai sustituyeron aquella grava por una escapatoria de asfalto.

Alonso, a bordo del AMR-25, el viernes en Shanghai.

Alonso, a bordo del AMR-25, el viernes en Shanghai.EFE

La presunta igualdad con los neumáticos medios se deshizo cuando Norris montó el compuesto más blando, que le otorgaba una velocidad inaccesible para el resto. Sobre un trazado muy exigente, con dos largas rectas y virajes de todo tipo, Red Bull mostró los mismos signos de debilidad del último fin de semana. Tras abortar su único intento con los blandos, Verstappen acabó decimosexto, a 1,78 segundos de la cabeza. Por no citar a su compañero Liam Lawson, que nunca antes había pisado este asfalto, antepenúltimo en la tabla, sólo por delante de Gabriel Bortoleto y Jack Doohan, penalizado por una avería en su Alpine.

La octava plaza de Alonso, incrustado entre Albon y Andrea Kimi Antonelli, hace presagiar otra reñida batalla en la zona media de la parrilla. Por su parte, el decimoquinto puesto ilustra la falta de adaptación de Sainz con las gomas blandas, a las que ya no supo sacar demasiado partido el pasado sábado en Melbourne.

El método del matrimonio Peleteiro-Compaoré: "Aunque nos enfademos en casa por una tontería, nos centramos en el trabajo"

El método del matrimonio Peleteiro-Compaoré: “Aunque nos enfademos en casa por una tontería, nos centramos en el trabajo”

Desde las pistas de atletismo A Fieiteira sólo se ve el cercano almacén de Estrella Galicia -¿cómo no?-, pero huele a mar, al Atlántico, a la ría de Arousa. Es el lugar. Ana Peleteiro entrena en casa, literalmente en casa: en su Ribeira natal -de hecho, en el módulo que lleva su nombre- y junto a su marido, Benjamin Compaoré, que también es su entrenador desde el pasado octubre. Después de que la saltadora estuviera una década a las órdenes del mito Iván Pedroso, la unión profesional-sentimental generó dudas, pero su oro en el reciente Europeo indoor las disipó. Ahora Peleteiro busca acabar con ellas en el Mundial indoor de Nanjing (China) que empieza este viernes y donde ella competirá este sábado (a partir de las 12.10 horas, Teledeporte).

Ausente Yulimar Rojas, el sueño del oro mundial, su primer oro mundial, es posible, pero amenazan las cubanas Leyanis Pérez y Liadagmis Povea y la dominiquesa Thea LaFond. Sería el ascenso de Peleteiro a la cima del triple salto y, de paso, la confirmación de que su pareja con Compaoré funciona.

"Creo que desde el principio gestionamos nuestra relación en la pista de forma muy inteligente e incluso nos fortalece como pareja. Cuando entrenamos, se produce un cambio natural y me convierto en su entrenador al 100%. Siempre hablamos con respeto, con fluidez. Nos centramos en el trabajo incluso si llegamos al entrenamiento enfadados porque en casa hemos tenido nuestras discrepancias por cualquier tontería", comenta Compaoré en conversación con EL MUNDO desde China, donde la máxima preocupación hasta el momento ha sido el jet lag.

A.P.

La pareja llegó el pasado sábado, pero antes ya seguía tratamientos de luz azul y luz roja para adaptar los ritmos circadianos y conciliar el sueño lo mejor posible. Semanas atrás, Peleteiro aseguró que el Mundial indoor estaba "muy lejos" y caía "muy tarde en el calendario", pero finalmente decidió acudir. La oportunidad resplandece. "Ana realmente comenzó su temporada el 22 de febrero, en el Campeonato de España. Sólo lleva dos competiciones. Está tercera en el ranking mundial, sería un error no haber venido. Nuestro objetivo del año es el Mundial al aire libre de Tokio y será a mediados de septiembre, así que hay margen para la recuperación", asegura Compaoré.

"En casa hablamos de técnica, sin pasarnos"

¿Tienen algún pacto para no hablar de atletismo en casa? Puede llegar a saturar, imagino.
¡Claro que hablamos de atletismo en casa! El tema no nos asfixia porque los dos tenemos una vida muy ocupada por separado. En casa podemos hablar de los objetivos, de la técnica, de cosas del trabajo, aunque sin pasarnos. Al final, es inevitable, somos grandes aficionados al deporte y, sobre todo, al triple salto.

Nacido en Bar-Le-Duc, entre París y Estrasburgo, de padre burkinés y madre francesa, Compaoré destacó muy joven en el triple salto siendo campeón del mundo junior y vivió su mejor momento deportivo en 2014 cuando se proclamó campeón de Europa al aire libre. Pese a algunos problemas físicos, hasta el año pasado intentó seguir en activo -fue decimosegundo en el último Europeo-, pero este invierno se retiró para centrarse en preparar a Peleteiro.

"La creatividad es fundamental"

Empezaron a salir juntos en 2021, fueron padres en 2022 y se casaron en 2023 así que 2024 demandaba un nuevo paso en la relación. Entrenador y pupila, marido y mujer. Parece un desafío. "Ana tiene mucha experiencia y quiere entender los porqués, pero lo percibe todo muy bien. Para mí es un placer entrenar con ella, disfruto descubriéndole cosas. Para mí, más allá de la precisión técnica, de la cantidad de trabajo o del número de repeticiones, la creatividad es fundamental. E intento aplicarla con educación, diálogo, estimulación y juego", proclama el ex saltador.

A.P.

El trabajo entre ambos empezó con una propuesta ambiciosa, que Peleteiro cambiara de pierna de batida en el salto de la derecha a la izquierda, pero finalmente ésta quedó aparcada. Las molestias en la rodilla izquierda de la española obligaron a replantarlo todo y a recuperar la técnica de siempre, aquella que le dio el bronce en los Juegos de Tokio 2020. Igualmente Compaoré no descarta volver a intentarlo en el futuro y, sobre todo, insiste en que Peleteiro debe saltar más bajo que antes, distinto, más horizontal.

"Ana puede saltar muy lejos con ambas piernas y ese cambio es posible, yo mismo lo hice como atleta. Después de los Juegos de París teníamos tiempo así que nos atrevimos a hacerlo. Desafortunadamente eso provocó inestabilidad articular y tuvimos que deshacer nuestros planes", reconoce Compaoré que por Peleteiro ya cambió París por Guadalajara y ahora se ha asentado en Ribeira, donde también ha abierto una cafetería junto a su mujer, y donde huele a mar, al Atlántico, a la ría de Arousa. Es el lugar.

El debut silbado de Dean Huijsen entre la desgracia de los centrales: "Ha soportado la presión con naturalidad"

El debut silbado de Dean Huijsen entre la desgracia de los centrales: “Ha soportado la presión con naturalidad”

Cada marzo, España pierde un partido. Ocurrió en 2023 ante Escocia en el segundo partido de la era Luis de la Fuente buscando el billete para la Eurocopa de Alemania. Se repitió en 2024ante Colombia en un amistoso y estuvo a punto de ocurrir de nuevo en el estreno de los cuartos de final de Nations League. Sólo una vez al año tropieza la selección, pero no fue en Rotterdam ante Países Bajos porque apareció Merino en el minuto 92, disfrazado de 9, para cazar el empate y dejarlo todo pendiente de Mestalla.

No puso paños calientes el seleccionador al empate sufrido. "Ha sido a base de sacrificio. El partido ha sido tan difícil como pensábamos", admitió De la Fuente , que soñaba con derribar la estadística que dice que España no ha ganado nunca en tierras holandesas. "Hemos jugado bien por fases. Los primeros 20 minuto han sido buenos, luego ellos han llevado la iniciativa, nos han faltado precisión en los pases y nos hizo mucho daño el gol a los 50 segundos del segundo tiempo. Con los cambios le hemos dado más dinamismo y, tras la expulsión, he llegado el empate. Ahora tendremos que resolverlo en Mestalla", aseguró el seleccionador, que se encontró con un problema añadido. Si de la convocatoria se le cayó Iñigo Martínez por lesión, que se sumaba a las de Laporte y Vivian, en Rotterdam perdió a Cubarsí en el minuto 40 por una torcedura de tobillo y vio cómo Le Normand se llevaba otra entrada. Es le hizo llamar para que acuda a Valencia al central del Lazio Mario Gila.

En De Kuip, en una España poco reconocible, no renunció a otro debut que sigue haciendo que la selección tenga un sello: ser un equipo casi de niños. Al técnico riojano le gusta explotar el talento joven y, con una Eurocopa a su espalda, nadie se lo puede discutir. En Rotterdam, en el once titular estaba Cubarsí, con la mayoría de edad casi recién estrenada, y Lamine Yamal, que la roza, pero también Nico Williams y Pedri, con 22 años. Los cuatro fueron los primeros en tener protagonismo.

Los atacantes, porque se inventaron el primer gol que puso en ventaja la selección. Se empeñó Lamine en quitarle la pelota a Hato y se la entregó a Pedri para el ofreciera a Nico su quinto gol como internacional. "Tiene ojos en la nuca", decía el del canario el extremo del Athletic, que en 2025 ha visto despertar su instinto goleador y suma ocho tantos en 15 partidos.

A Cubarsí le tocó la cara amarga con la lesión, pero su relevo fue otro central de 19 años y 340 días que hizo historia y contra quien la grada bramó. Es la nueva joya de España aunque tiene un apellido familiar para los locales.

Dean Huijsen se convirtió en internacional con España en el país donde nació. De padres neerlandeses, a los cinco años dejó Ámsterdam para instalarse en Málaga y, tan malagueño se siente que, pese a los cantos de sirena de la '0range', eligió a la selección española para convertirse en el primero de los 866 internacionales con la Roja que nace en Países Bajos, el cuarto más joven debutar de los no nacidos en territorio nacional.

"Ha sido un sueño, estoy encantado con este debut. Creo que no lo he hecho mal. Lo que decía el público no me importaba porque estaba centrado en jugar en este equipo, que es un placer", explicó el joven jugador con acento malagueño que quiere más minutos. De la Fuente no se los niega: "Ha hecho un magnífico partido y ha soportado la presión con naturalidad".

Nada de esto le perdonaron sus compatriotas y el espigado central del Bournemouth tuvo que convivir con los pitidos constantes. Arropado por Le Normand, no le puso nervioso ni el castigo ni ver cómo le buscaba las cosquillas un inspirado Frimpong. Mientras, Asencio, el otro defensa con esperanzas de debutar en esta eliminatoria, vio el primer partido desde la grada.

A punto estuvo de arrepentirse De la Fuente cuando Hato arrasó a Le Normand. El neerlandés fue expulsado, pero se temió por el tobillo del central español, que acabó rehaciéndose y acabando el encuentro. Fue esa jugada la que acabó de ser decisiva porque dejó a España en superioridad y muchos metros para moverse a Dani Olmo, que empezó a encontrar a Nico Williams, enfrentado a un Frimpong ya obligado a defenderse. Koeman estaba pensando tratar de conservar la ventaja para llegar a Mestalla, algo que no ocurrió. España no pudo sacudirse la estadística y ganar, pero tampoco perdió.

Merino, la campana de salvación

Merino, la campana de salvación

Un gol casi milagroso al final salvó a la selección cuando los Países Bajos jugaron un fútbol muy moderno bailado con sus zuecos tradicionales. Lo hicieron con tres jugadores prodigiosos, que danzaron a una áspera, lenta y tortuosa selección española.

La ley del fútbol es que que el estilo de De la Fuente ha quedado demodé en tan sólo en unos meses. El ínclito Koeman ha reunido a una selección neerlandesa casi diabólica, con una velocidad y una verticalidad pasmosas. También pesó que juegan los naranjas con tres flechas como el eléctrico Frimpong, que si no hubiera sido por Cucurella, era capaz de machacar por la banda a cualquier equipo.

El segundo es un excepcional media punta llamado Reijnders, con un disparo y una presencia omnipotente. El tercero es Gakpo, que hizo el primer gol holandés, porque Porro ni se le acercó y además se la comió Unai Simón, cuando el meta debería ser Raya.

¿Qué es lo que he notado en la selección? Que Luis de La Fuente se ha creído su papel de infalible hombre de éxito cuando no tiene carisma para eso. Debe ser más humilde, pero es el vértigo del éxito. Ni Unai Simón, ni el mediocre Porro, ni Le Normand, ni Cubarsí pueden tener un lugar en la gloria de España. Tampoco ese centro del campo de Zubimendi, Fabián ni Morata en la delantera que, francamente, parace un exjugador exiliado en Estambul.

Se notaba mucho el cansancio anímico y mental de Pedri y Lamine Yamal, que jugaron un partido pésimo. Cuando un centro del campo no presiona ni corre, por baja forma, es difícil mantener el nivel futbolístico. No fue un parapeto el gol del magnífico Nico, una vez más, lo mejor de la selección. Los holandeses empataron, se pusieron por delante y los españoles se paseaban como pollos sin cabeza. Y sólo una expulsión salvó a España antes de la campana.

No me podía creer que dejara fuera del equipo a Asencio. Es por la tirria que De la Fuente tiene al Madrid. Merino, en un estado de forma formidable en el Arsenal, Baena y Olmo deberían haber salido desde el comienzo. Pero una vez más, la soberbia de De la Fuente dejó al viento al equipo que fue campeón.

No creo que la selección tenga un camino feliz para alcanzar las semifinales. Con más metros por delante, con la velocidad y la ofensiva neerlandesas, puede ser un ejercicio espiritual en Mestalla.

¿Quién es Kirsty Coventry? De familia adinerada en Zimbabue, dos veces campeona olímpica, premiada por el dictador Mugabe y respaldada por Trump

¿Quién es Kirsty Coventry? De familia adinerada en Zimbabue, dos veces campeona olímpica, premiada por el dictador Mugabe y respaldada por Trump

Era sólo una niña, apenas 16 años, cuando Kirsty Coventry ya fue escogida Deportista del año en su país, Zimbabue. Tan sólo había debutado en los Juegos Olímpicos, llegó a semifinales en los 100 metros espalda de Sydney 2000, pero su existencia era tan extraña que se convirtió en una estrella. Su instituto, el privado y femenino Dominican Convent High School de Harare, se le quedó pequeño, se fue a estudiar a la Universidad de Auburn de Estados Unidos y, de ahí, a la gloria. Primero, campeona olímpica de los 200 metros espalda en Atenas 2004 y Pekín 2008, luego Ministra de Deportes de Zimbabue y finalmente desde este jueves, presidenta del Comité Olímpico Internacional (COI).

Será la primera mujer al frente del organismo en sus 130 años de historia, la primera dirigente nacida en África y, entre otras cosas, la primera escogida en la primera ronda de las elecciones. Ni Jacques Rogge ni Thomas Bach, sus dos predecesores, que también contaron con mucha competencia, se impusieron con tanta diferencia sobre el resto. En la votación inicial, Coventry obtuvo 49 votos de los 97 posibles mientras el español Juan Antonio Samaranch Salisachs, el segundo candidato, se llevaba 28; el británico Sebastian Coe, tercero, acababa con ocho; y el resto de aspirantes apenas eran respaldados.

El éxito de Coventry se explica principalmente a través del apoyo del propio Bach, que llevaba meses haciendo campaña interna por ella, pero también responde a otros factores. "Necesitamos que quien ocupe la presidencia tenga una idea muy clara sobre cómo afrontar el futuro a largo plazo", dijo Bach, poniendo en valor la edad de los aspirantes, y le sobraba razón. El dirigente alemán, cuyo bajo mandato se incorporaron más de la mitad de los miembros presentes -que le debían un favor-, sabía que su influencia era importante, pero necesitaba más argumentos.

FABRICE COFFRINIAFP

Coventry convenció por ser mujer, por su juventud a sus 41 años, por su currículo, por ser africana y por su formación estadounidense. Nadie como ella puede restablecer las relaciones entre el COI y el Gobierno de Donald Trump, que había sugerido su respaldo hacia ella, y al mismo tiempo representar un éxito para África, el único continente que todavía ha sido escogido como sede de unos Juegos Olímpicos. El equilibrio parece imposible, pero Coventry lleva en esa línea todavía; en peores se ha visto.

El polémico premio de Mugabe

Hija de una familia adinerada instalada décadas atrás en Zimbabue con su empresa química, cuando fue campeona olímpica supo lidiar con el dictador de su país, Robert Mugabe. "Nuestra chica de oro", la llegó a llamar Mugabe, que le premió con 100.000 dólares después de su éxito en Atenas 2004 y la expuso como un ejemplo de "blanca buena". Pese a su política identitaria poscolonial, a la expulsión de miles de granjeros blancos, Coventry se supuso un emblema de la unión del país y ella no rechazó esa figura.

Desde su residencia en Estados Unidos, participó en algunas campañas humanitarias, pero nunca se opuso abiertamente a Mugabe, un hecho que en las últimas semanas le había afeado la prensa inglesa, a favor de la candidatura de Coe. De hecho, cuando Emmerson Mnangagwa, ex vicepresidente de Mugabe, logró hacerse con la presidencia a través de un golpe de estado en 2017, la nombró Ministra de Juventud, Deportes, Artes y Recreación, un cargo al que ahora deberá renunciar. Su futuro ya no está en su país, aunque ha prometido que trabajará para que África tenga más voz.

FABRICE COFFRINIAFP

Ahora debe ponerse a trabajar por todo el mundo para, cuando reciba el relevo de Bach el próximo 23 de junio, encara múltiples problemas: la reentrada de Rusia en los Juegos Olímpicos, la pérdida de varios patrocinadores japoneses esenciales para el olimpismo, la negociación de los contratos televisivos, la elección de una sede para los Juegos Olímpicos de 2036 y, entre otras cosas, la llegada de las deportistas trans a las competiciones y los problemas económicos de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) por los recortes del Gobierno de Trump.

El anterior presidente, Bach, que nunca se opuso frontalmente a las trans, no mantenía buenas relaciones con el dirigente estadounidense, que amenazaba con vetar a deportistas de varios países en los Juegos Olímpicos de los Ángeles 2028, pero Coventry tiene armas para arreglar la situación. Ya ha anunciado "medidas estrictas" para acatar esas cuestiones de género y, a través de los medios estadounidenses, la administración Trump le ha dado su visto bueno.

Francia se desmorona ante Croacia y Alemania remonta con dos cabezazos en San Siro

Francia se desmorona ante Croacia y Alemania remonta con dos cabezazos en San Siro

Semejante descalabro debería hacer reflexionar a Didier Deschamps, que tras el 2-0 en Split ya vislumbra muy lejos la Final Four para Francia. Si queda algún espíritu de remontada a ello deberá aferrarse también Portugal, derrotado con justicia en el Parken de Copenhague (1-0) tras un gol de Rasmus Hojlund en una mala noche donde sólo brilló Diego Costa, capaz de detener un penalti a Christian Eriksen. En la eliminatoria de mayor lustre, Alemania tomó nuevos bríos con un 1-2 ante Italia en Milán.

Croacia superó de principio a fin a los bleus, ya avisados desde el inicio por Ibrahima Konaté. La torpeza del central del Liverpool, interponiendo ambas manos en el área en un balón imposible para Ante Budimir, tuvo que ser corregida por Mike Maignan. El portero del Milan, con sus ardides para ralentizar el lanzamiento, terminó por desesperar a Andrej Kramaric. Tan superfluo resultó ese detalle como soberbia su habilidad para despejar con el pie, cuando ya se había vencido hacia la derecha.

Sin embargo, ester error no menguaría la fe de los croatas, sustentados por su ilustre división de veteranos. Un balón al espacio de Luka Modric para la aceleración de Ivan Perisic por la izquierda fue pésimamente defendida por Jules Koundé. Como William Saliba también ofreció todas las facilidade, a Budimir sólo le quedó cabecear a quemarropa.

La abulia bleu quedó aún en evidencia en la acción del 2-0, al filo del descanso, cuando Saliba a duras penas taponó un disparo de Martin Baturina. Mientras sus compañeros de zaga miraban para otro lado, Perisic empalmó una volea con la diestra, demasiado ajustada al poste para Maignan.

Por entonces, el único acercamiento de Mbappé ya lo había resuelto Dominik Livakovic, recién restablecido de una lesión. Sin salida clara de balón, con Ousmane Dembélé perdido en el puesto de '10', Francia no ofrecía un contexto favorable para el astro del Real Madrid. Sin actitud, sin contundencia, la vigente subcampeona del mundo deambulaba por la pradera.

Quiso rectificar Didier Deschamps con Eduardo Camavinga, que nunca fue santo de su devoción, y Bradley Barcola, incapaz de rematar un buen centro raso desde la derecha. En cualquier caso, el paso adelante de Francia bien mereció el mal menor del 2-1. Probó desde la larga distancia Mbappé, empezó Dembélé a parecerse sí mismo en el PSG, pero ya nada se movería en Split. El esfuerzo de Modric en cada pugna, en cada salida desde atrás, resultó algo más que emotivo.

El cabezazo de Goretzka que valió el 1-2 en San Siro.

El cabezazo de Goretzka que valió el 1-2 en San Siro.AP

En San Siro, Italia tardó menos de 10 minutos en adelantarse, cuando Niccolo Barella colocó un fabuloso envío hacia la carrera de Matteo Politano, que aprovechó las tribulaciones de Jonathan Tah para servir hacia atrás, por donde cargaba Matteo Tonali.

Cómoda sin balón, Italia apenas se vio inquietada hasta el descanso. Ni los seis saques de esquina alemanes hicieron mella a la Nazionale, que aún pudo doblar su ventaja con un remate de Moise Kean, detectado in extremis por Oliver Baumann. Obligado por las circunstancias, el seleccionador germano prescindió en el descanso de Jonathan Burkardt, uno de los rostros reconocibles del sorprendente Mainz, para en favor de Tim Kleindienst. Y el ariete del Mönchengladbach, con sus 194 centímetros, ni siquiera se demoró cinco minutos para igualar el marcador con un certero cabezazo, perfecta cuminación al centro de Joshua Kimmich.

La Mannschaft había saltado a San Siro con su flamante equipación retro, a modo de festejo por el 125º aniversario de su Federación. Y ningún homenaje más justo para aquellos campeones de 1954 o 1974 que otro centro de su capitán, desde la esquina, para el imperital testarazo de Leon Goretzka. Una victoria para ganar crédito tras el revés de la Eurocopa.

España salva un día gris en el descuento y deja para Mestalla el pase a la Final Four

Actualizado Jueves, 20 marzo 2025 - 23:06

No se le da bien el mes de marzo a España. Perdió hace dos años ante Escocia metiéndose en un buen lío. Perdió el año pasado ante Colombia en un amistoso intrascendente, y estuvo a punto de perder este jueves de nuevo ante Países Bajos, aunque un fallo de Verbruggen le permitó salvar los muebles en el descuento. Decidirá Mestalla el domingo en la vuelta de estos cuartos de final de la Liga de Naciones, con la campeona de Europa obligada a ganar después de una noche gris donde las piernas pesaron más de la cuenta, donde el balón no transitó como suele y donde, en fin, España fue mucho menos España. [Narración y estadísticas (2-2)]

La selección ya se fue al descanso con mala cara. Después de muchos meses sin verse, en mitad de una temporada asfixiante, Luis de la Fuente apenas había tenido tiempo de juntarles para descansar, relajarles y recordarles mínimamente los automatismos que les han llevado hasta aquí, ganando Liga de Naciones y Eurocopa por el camino. España se fue con mala cara al descanso porque hacía mucho tiempo que un equipo no le metía en su campo para no dejarle salir. Y eso fue lo que consiguió Países Bajos en la primera parte.

Y eso que la noche no pudo empezar mejor. Con la alineación que todo el mundo esperaba, porque el seleccionador no es amigo de experimentos, el partido se rompió enseguida gracias a un jugador mayúsculo, seguramente el mejor centrocampista del mundo hoy. En el minuto ocho, lo primero que pasó es que Hato se hizo un lío morrocotudo y Lamine Yamal porfió hasta quitarle la pelota. Se la dio a Pedri, ese jugador mayúsculo, ese que es seguramente el mejor centrocampista del mundo hoy, e hizo algo que muy pocos hacen. Casi en el área pequeña, recibió de espaldas. Paró el balón, se giró, levantó la cabeza (todo esto, conviene insistir, con un central encima y cerca del área pequeña) y se la dio a Nico, que finalizó con un giro sobre sí mismo.

Sin balón se apaga la luz

Muy pronto, pues, España estaba por delante y todo parecía ir cuesta abajo, en la línea que acompaña a este equipo desde hace tiempo. De hecho, un rato después Morata tuvo el segundo tras una jugada colectiva impecable. Pero ahí se apagó la luz. Epaña perdió el balón y se fue metiendo atrás. Le costaba incluso atravesar el centro del campo, y eso permitía a los holandeses merodear por el área hasta que encontraron el hueco tras una jugada de Frimpong que terminó Gakpo en el otro costado.

El empate no era, sin embargo, la peor noticia. La peor noticia es que no había noticias de jugadores como Zubimendi, Fabián o Pedri. Tampoco de Nico ni de Lamine. Morata bastante tenía con ayudar a achicar agua allá donde hiciera falta, lo mismo daba en una banda que por el centro que defendiendo un córner.

Al ritmo de De Jong, que ha recuperado el nivel con el que un día deslumbró, el equipo de Koeman se sintió cómodo ante la campeona, a la que arrinconó en su propio campo y a la que hizo correr detrás de la pelota durante demasiado tiempo. Porque a España, a esta España, no le incomoda meterse atrás. Pero un rato. No durante casi media hora. La lesión de Cubarsí, que dio paso a otro jovencísimo que llega, Huijsen, cerró un primer asalto en el que Reijnders pudo haber puesto las cosas peor si su remate desde la frontal hubiese encontrado la red en lugar del larguero.

Van Hecke salta con Ayoze.

Van Hecke salta con Ayoze.NICOLAS TUCATAFP

Falló antes del descanso, pero no después. No tardó ni un minuto en marcar el segundo gracias, de nuevo, al velocísimo Frimpong, cuyo pase atrás lo estampó el jugador del Milan en la red. Por debajo en el marcador, la selección reaccionó y al menos tuvo la pelota. No hizo gran cosa con ella, pero jugó en campo contrario. A falda de media hora, De la Fuente renovó al equipo metiendo a Oyarzabal por Lamine, a Olmo por Pedri y a Ayoze por Morata.

No cambió el panorama. Olmo sí fue capaz de hilar un poco más el ataque español, que terminó el partido en busca del empate, más cuando Países Bajos se quedó con uno menos por una entrada a destiempo de Hato sobre Le Normand. Pudo en un último suspiro igualar gracias a un error grosero de Verbruggen a disparo de Nico. Mikel Merino, que pasaba por allí y que le está cogiendo el gusto en el Arsenal a esto de jugar como delantero, salvó los dos años sin perder un partido oficial y puso a Mestalla bajo el foco.

Noche plácida ante el Asvel y exhibición exprés de Tavares antes de la hora de la verdad del Madrid

Noche plácida ante el Asvel y exhibición exprés de Tavares antes de la hora de la verdad del Madrid

De las cinco finales que le restaban al Real Madrid en esta áspera temporada regular de la Euroliga, como si fuera un playoff con cinco rivales diferentes, el Asvel Villeurbanne en el Palacio era la cita más sencilla. Una trampa también. No cayeron en ella los blancos, que ante los franceses, ya desahuciados, se otorgaron una noche sin sobresaltos para llenar la mochila de confianza. Ahora vendrán curvas, cuatro envites directísimos con todo en juego (también una eliminación que resultaría histórica), el primero el martes en el Palacio ante el Armani Milán. Con un Tavares así, todo resultaría menos arduo. [81-70: Narración y estadísticas]

El partido del gigante fue estupendo. Deambuló por la pintura como si los de enfrente fueran niños. Amaneció con 10 puntos seguidos y sus compañeros se dieron cuenta que era apuesta segura. Le buscaron una y otra vez y él embocaba como si jugara en un minigolf. Tras su renovación millonaria del pasado verano, no había aparecido el Tavares dominante de antaño, el pívot único en Europa que cambia partidos. Y ese ha sido uno de los principales lastres del Madrid en lo que va de curso. Fueron 23 puntos en 18 minutos.

"Nos va la vida", exageró Chus Mateo en la previa. Pero el mensaje era claro. No había margen para más despistes. Este mismo Asvel había derrotado a los blancos en Lyon unos meses atrás, con una canasta sobre la bocina del pequeño Paris Lee. En él se desempeña Theo Maledon, un jugadorazo que pretende el Madrid para la próxima temporada. Dejó 25 puntos y cinco asistencias como carta de presentación.

El aviso del entrenador blanco caló hondo. Fue un arranque de partido arrollador. Un 15-0 con Tavares como protagonista. Cuando el africano se fue al banquillo sumaba ya 14 puntos en menos de seis minutos. El Madrid coronó el acto con dos triples de Llull para irse 22 arriba. No iba a ser la máxima. A la vuelta, otro triple, esta vez de Andrés Feliz, dejó un 35-10 para frotarse los ojos.

Hezonja, ante Robertson, del Asvel.

Hezonja, ante Robertson, del Asvel.JUANJO MARTINEFE

Evidentemente, los de Pierric Poupet iban a dejar de perder balones y de hacer el ridículo. También el Madrid se iba a enfriar con los cambios. Llamó la atención el contraste de Tavares con sus suplentes, especialmente con un Ibaka que se marchó enfadado. Pero es que su actuación fue impropia.

El Asvel asestó un 7-20 con 15 puntos de un espectacular Maledon. Se metió un poco en la batalla, pero el regreso de Tavares y de Abalde dio otro pequeño impulso al Madrid antes del descanso.

La noche en el Palacio estaba rota del todo. Sólo se trataba de dejar pasar los minutos sin sobresaltos ni bajones. Sorteó el Madrid ambos aspectos por poco. Nada más volver de vestuarios Campazzo se llevó un fuerte golpe en la cadera en una acción con De Colo y al rato se fue al banquillo cojeando. Sus sonrisas posteriores tranquilizaron al personal.

La excelencia del Madrid, con semejante distancia, ya no volvió. Nunca peligró la victoria, pero a punto estuvo de estropearlo todo. Los galos, que ganaron los tres últimos cuartos, se arrimaron (71-63). Tuvo que volver Tavares y todos los titulares. Hezonja, que se hartó de perder balones, arregló el desenlace junto con Llull.

El segundo triunfo seguido y el favor del Baskonia ganando al Bayern dan esperanza al Madrid en esta recta de meta. De momento, dependiendo de los duelos directos que cierran la jornada el viernes, pueden meterse de nuevo en los puestos play in, a apenas un triunfo del grupeto que val del quinto al octavo puesto. Todo está sobre la mesa.