La pasión turca del niño Güler, de recogepelotas a icono: "No ha habido nadie como él en nuestro país"

La pasión turca del niño Güler, de recogepelotas a icono: “No ha habido nadie como él en nuestro país”

La noche del 6 de enero de este año, día de Reyes en España, Umit y Serap Güler se sentaron en una humilde grada de Aranda de Duero para ver el debut de su hijo Arda con el Real Madrid. Lejos, en Turquía, la retransmisión del partido se convertía en uno de los programas más vistos del día en el canal Tivibu Spor 1. Así era la pasión turca por el niño de moda en el país, elevado ahora en la Eurocopa a héroe nacional. «No ha habido ni hay en el país ningún jugador como él que haya conseguido tantas cosas tan pronto y juegue en un club tan grande», explica a EL MUNDO el periodista turco Halil Sarkaya, que conoce a Güler desde los 13 años.

Hoy, ante Austria, Turquía busca igualar el mejor resultado de su historia en una Eurocopa, los cuartos de final de la edición de 2000. Y lo hará a hombros de su nueva estrella, su Messi, autor de un golazo en la primera jornada y clave en el triunfo ante República Checa en el último encuentro de la fase de grupos. Ya es el jugador más joven en marcar en su debut en el torneo continental, superando a Cristiano Ronaldo (2004).

Arda, un niño por su edad pero también por su apariencia tímida, vive en el foco mediático del fútbol turco desde hace varios años, antes incluso de fichar por el Fenerbahce. Y la culpa la tiene el fotoperiodista Halil Sagirkaya, que hace seis años quería hacer un reportaje con algún recogepelotas del Genclerbirligi que quisiera ser futbolista profesional y preguntó al club quién podría valer. La respuesta: Arda. «Me avisaron sobre Arda. Le observé entrenar durante un rato y me pareció muy talentoso. Y además era fotogénico, tenía algo», explica a este periódico. «Le seguí durante algunos días, tanto a los partidos del club como a encuentros de la selección en los que también ejercía como recogepelotas», añade.

«Sabía lo que hacía»

En seis años, de recogepelotas a icono nacional, pero siempre manteniendo un perfil discreto. «Era muy tranquilo, muy trabajador y muy respetuoso. Sabía lo que hacía. Su mayor sueño era ser un gran futbolista», recuerda Sagirkaya.

Su fichaje por el Fenerbahce cumplió sus objetivos, porque ahí jugaba uno de sus ídolos, Álex de Souza, centrocampista brasileño que después de cruzar el charco para jugar en el Parma terminó vistiendo la camiseta del Fenerbahce durante ocho temporadas, desde 2004 a 2012. Arda, nacido en 2005 y cuyos partidos son los primeros que recuerda, dormía con la biografía del futbolista al lado. La leía casi todas las noches.

Su explosión en la Eurocopa llega después de un año complicado en el Madrid, con varias lesiones y una puesta a punto con algunas prisas que alargó su debut hasta enero. En Valdebebas lo llaman «un golpe de realidad». Pasar de Turquía al club con más presión del mundo, a una nueva ciudad y a un idioma nuevo no es fácil. «Le costó un poco», admiten en la ciudad deportiva. A partir de ahí, mucha mano izquierda de Ancelotti y de la directiva del conjunto blanco, con Juni Calafat, el jefe de ojeadores, pendiente de él para que no se impacientara por la falta de minutos y con el cuerpo técnico enfocado en su preparación física. Necesitaba tiempo para ganar musculatura, la calidad la tenía. «No se rindió y luchó», reflexionan en Valdebebas, donde no olvidan a James Rodríguez, que se dejó llevar cuando la situación se puso más complicada.

No saldrá cedido

Güler terminó jugando mucho en el tramo final del curso y acabó con seis goles en 379 minutos, ganándose el cariño del vestuario, donde es «el hermano pequeño», dicen, y del cuerpo técnico, que le quiere de nuevo en la plantilla la próxima temporada. Según ha podido saber este periódico, la idea del club es que no salga cedido y siga evolucionando al lado de sus compañeros. Ni la dirección quiere que se vaya ni él quiere salir.

En la fiesta de Cibeles, hubo un detalle que resumió la temporada de la nueva joya turca. «Hoy os quiero presentar a un chico muy interesante...», anunció Ancelotti al público. «¡Arda!», le llamó, mientras los compañeros aplaudían y se partían de risa. «¡Es muy tímido!», siguió el italiano. «¡Hola madridistas!», saludó Güler, mientras Ancelotti celebraba sus palabras. «Somos una familia, gracias por todo», terminó el joven. «¡Olé!», finalizó el técnico, que repite a su círculo cercano la misma frase desde hace meses: «Arda tiene un don».

Esta tarde, a sus 19 años, juega por la historia de su país.

El ansia de Cristiano Ronaldo, un lastre que gestiona Portugal

Actualizado Domingo, 30 junio 2024 - 22:58

Cristiano Ronaldo sabe que esta es su última Eurocopa y vive ansioso por aprovecharla. Esta noche ante Eslovenia puede ser el adiós. O quizá no, aunque lo cierto es que las oportunidades se van descontando. Su temperamento se contuvo en los dos primeros partidos, donde mostró gestos de capitán y hasta de cierta generosidad, pero se destapó en el duelo ante Georgia, y no por la inesperada derrota.

Roberto Martínez ha recuperado a Ronaldo cuando nadie lo esperaba ya. Su marcha a Arabia y los problemas de integración en la vida de la selección que mostró en el Mundial de Qatar le enseñaban la puerta de salida, algo que el técnico español no quiso hacer. Se reunió con él, le pidió implicación, le convenció para renunciar a ser un ente al margen de todo y de todos, y le defendió una y otra vez públicamente. Parecía que había encontrado la forma de llegar a su ego de una manera rápida y efectiva.

Cristiano debía jugar el mismo papel que Pepe: ser ejemplo para la sangre nueva incorporada por Martínez. Experiencia y veteranía, además de movimientos en el campo que aún mantiene, aunque ya empiecen a verse mermados por el paso de los años. Ronaldo ya ha cumplido 39 y no será eterno. Nada lo es, y él lo sabe.

Triple presión

Por eso busca seguir engordando su historia. Viajar a Alemania le ha supuesto ser el único jugador que ha disputado seis fases finales de una Eurocopa. Es el máximo goleador en el periodo de clasificación (55 goles), también en la fase final, donde ha anotado 14 tantos, y es el futbolista que más partidos ha jugado. Hasta el momento, 28, pero esta noche ante Eslovenia podrían ser 29. En total, ha vestido la camiseta de As Quinas en 50 duelos entre campeonatos de Europa y Mundial, 210 en total con 130 dianas.

En esta edición, además, se convirtió en el máximo asistente superando al checo Karel Poborsky cuando regaló ante Turquía un gol a Bernardo Silva. Pareció un reflejo claro de su nuevo papel, más coral y menos individualista. Cristiano había salido como titular y jugado los 90 minutos ante República Checa y la selección otomana. Pero también frente a Georgia, con el liderato en el bolsillo, volvió a aparecer en el once. La razón estriba en que era la oportunidad de que marcara y consiguiera sacudirse una triple presión.

Primero, engordar su condición de máximo goleador histórico del torneo. La segunda, marcar en todas las Eurocopas disputadas y convertirse en el goleador más veterano, récord que se apunta Luka Modric con 38 años y 132 días, pero que sigue a su alcance.

Puede que se haya arrepentido de dejarle empujar aquel balón a su compañero después de ver que, en su 60 minutos ante Georgia no dispuso de una sola ocasión ante Mamardashvili y cierra la primera ronda en blanco por primera vez en su carrera, pese a haber tirado 12 veces, cinco entre los tres palos. En Gelsenkirchen se le vio ansioso, con gestos airados a sus compañeros y protestón, tanto que vio una amarilla que le mantiene apercibido. La duda es qué pasará ante Eslovenia.

El precedente en Bélgica

En el entorno de Portugal ya se airea que Cristiano hay momentos en que no suma, pero Roberto Martínez sigue apelando a su compromiso para ayudar al grupo, su experiencia y su indiscutible talento. Son los mismos argumentos que utilizó con Eden Hazard en el Mundial de Qatar y que medios portugueses como A Bola le recuerdan. La diferencia entre ambos es más que notable, pero al técnico le reclaman que utilice el efecto Ronaldo de otra manera, no encadenando al equipo sólo por mantenerle en el campo.

Portugal ya no tiene margen. Con Eslovenia no puede permitirse errores y debe aflorar la efectividad que se espera de su talento. Si no es con Cristiano en el área, que sea con Gonçalo Ramos, que sólo ha jugado 24 minutos ante Georgia, o Diogo Jota, que suma 42 (27+15) en dos partidos. Ya no hay tiempo para pagar deudas individuales.

Kvaratskhelia agiganta a Georgia para descoser a Portugal, estrellada en Mamardashvili

Actualizado Miércoles, 26 junio 2024 - 23:07

Georgia es orgullo, descaro y pegada. Necesitaron eliminar a Grecia, campeón de Europa, en una repesca y, siendo una cenicienta debutante, derrotó a otro campeón, Portugal, para seguir viva en los octavos de final. Tuvieron las ideas claras y el fútbol suficiente para ganarse la clasificación cuando nadie lo esperaba, generando dudas en una de las favoritas, invicta desde la llegada de Roberto Martínez al duelo del Gelsenkirchen.

Los grandes jugadores aparecen cuando se les necesita. Estaba recostada Georgia en el acierto de Mikautadze y del gigante Mamardashvili, pero Kvaratskhelia afloró también en el momento justo, como si tener enfrente a su ídolo, Cristiano, le hubiera espoleado. Podía escribir la historia, lo tenía en sus manos y no estaba dispuesto a desaprovecharlo. Les había avisado Sagnol de que enfrente tendría una Portugal diferente, la unidad B a la que su seleccionador quería premiar pero en la que mantuvo a su astro en busca del gol que le lleve a los anales de la Eurocopa, una vez más.

El plan se torció en dos minutos, los que tardó Antonio Silva en cometer el primer error. Con la parsimonia que caracteriza a la selección lusa, quiso jugar el balón atrás y Mikautadze, listo, se lo robó para lanzárselo al espacio a Kvaratskhelia, un movimiento letal que desnudó a toda la defensa. A máximas revoluciones, encaró a Diogo Costa para batirlo con un disparo cruzado que pasó entre sus piernas. Nadie en el AufSchalke dudó de que esa carrera iba a acabar en otro gol para la historia de Georgia.

Portugal tiene los deberes hechos hasta octavos, pero le tocaba reaccionar. No valía sólo con pedir perdón, había que demostrar. Poco a poco fue encerrando a los cruzados georgianos en su campo y, a unos metros de la medialuna de la frontal, nació su primera ocasión en forma de falta que Cristiano quiso lanzar. Con su clásica estampa de piernas separadas y profunda respiración, lanzó un obús que desvió Mamardashvili. Sabía el guardameta valencianista que seguir en la Eurocopa está en sus guantes.

Se volcaba Portugal, pero la disciplina y la solidaridad parecía multiplicar a los georgianos, que no daban un segundo para pensar, un ritmo ante el que los hombres de Martínez se atascan. Palinha no estaba dando el equilibrio necesario ni Joao Neves podía coger el mando para hacer volar a Neto y Conceiçao. Sólo Joao Félix, por primera vez titular, inventó algo, como el mejor tiro desde dentro del área. Desde lejos lo intentó el propio Palinha y forzó algún córner que volvió a obligar al portero georgiano a despejar, con el peligro de que, como ocurrió, el rechazo lo pudiera cazar el ala del Oporto para mandarlo, esta vez, al lateral de la red.

Andaba Portugal enredada y, en apariencia, Georgia cómoda y siendo capaz de acelerarse a la carrera. Aún así, Gvelesiani evitó el gol de Cristiano evitando que rematara a bocajarro en el pico del área pequeña por el palo corto de Mamardashvili.

Pese al acoso, los georgianos buscando cómo estirarse contras que dañaban, y mucho, a Portugal. Empezaba a desesperarse Cristiano sin contacto con la pelota y reclamó a voz en grito un penalti que el colegiado suizo no vio. Al vestuario se fue con esa jugada en la cabeza, protestando a todos, y con el resquemor de la derrota.

Volvieron los portugueses al campo con más ímpetu y a punto estuvieron de empatar en un mal despeje de un córner que caramboleó entre defensas y que no pudo embocar Ronaldo. Se iba arriba Portugal y Georgia respondía igual, corriendo hacia el área. Eso hizo Kakabadze, al que trabó Antonio Silva, pero el VAR no avisó al árbitro hasta que, en un correcalles, Mamardashvili voló para salvar un remate de Dalot. No hubiera valido porque, el suizo Schärer fue al monitor para señalar el punto de penalti. No falló Mikautadze para apuntar el sueño y colocar su nombre entre los a seguir de cerca en el torneo.

Podía insistir Portugal y lo hizo de manera continua desde todos los puntos del área que se puedan imaginar. Pero Georgia tenía anocha a Mamardashvili y defendía con tres millones de jugadores, todo el país.

La peregrinación de Cristiano

La peregrinación de Cristiano

Portugal lleva cinco goles en dos partidos, y ninguno es de un desesperado Ronaldo. Cinco goles y ninguno con su firma. Extraño. Y más extraño todavía que, en posición de marcar, le cediera el balón a Bruno Fernandes para que éste hiciera el tercero de Portugal ante la inofensiva Turquía.

Un insólito gesto de samaritano por parte del jugador más egoísta del mundo, que, por ende, está muy necesitado de reafirmación personal. Los musulmanes empezaro

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Portugal se da un festín ante una frágil Turquía que renunció a Arda Güler

Actualizado Sábado, 22 junio 2024 - 20:24

Portugal acelera. Es el plan que está en la cabeza de Roberto Martínez desde el mismo momento en que logró la clasificación: crecer en la propia competición, cuando los caminos se empinan y «el fútbol tiene que dar soluciones». No aparecía en la lista de grandes favoritas, no se le daba a Cristiano Ronaldo un papel de estrella principal. Pero no importó. A pesar de que sufrió en el estreno, el guión está marcado y lo siguió al pie de la letra sin ni siquiera tener que pisar el acelerador.

El infierno turco en Dortmund lo apagaron los navegantes portugueses en un abrir y cerrar de ojos. Dispuestos a jugar casi de tú a tú empujados por una grada entregada, fueron cometiendo errores que les costaron muy caros. Si bien es cierto que sujetar el fútbol de Portugal es una tarea titánica, ir a buscarlos al centro del campo y dejar kilómetros a la espalda de una defensa cómica puede ser suicida.

Un minuto le costó a Rafael Leao cogerle la espalda a Çelik, asociarse con Bernardo Silva y ver cómo aparecía para rematar al segundo palo Cristiano Ronaldo. El capitán está ávido de gol para coronar su sexta Eurocopa y el partido se fue dibujando para que pudiera conseguirlo. No fue ese, pero sí otro hito.

Deshizo Roberto Martínez el experimento de colocar a Joao Cancelo en la medular. Le dejó corretear con cierta libertad, pero en la banda derecha. En Palinha como escudero de Vitinha encontró el equilibrio y Portugal fue muy sólida ante las carreras de los turcos buscando contras. El peligro, a falta de Arda Güler que no fue titular, lo generó Aktürkoglu, el extremo del Galatasaray buscando el carril que, de vez en cuando, dejaba libre Cancelo. Su primer remate fue forzado, al segundo, a centro de Kökçu no llegó por un suspiro. Quería Turquía crecer y sumar para verse en octavos, pero Portugal no estaba incómoda.

Las contras las frenaban Ruben Dias y un esplendoroso Pepe, el abuelo de la competición con las piernas rápidas para barrer rivales cuando era necesario. Los turcos corrían cuando lograban tener la pelota, que no fue mucho; Portugal la hacía correr. Especialmente por la banda izquierda, con Leao y Nuno Mendes como una sociedad letal. Por ahí llegó el gol. Lo lanzó el atacante del Milan, lo buscó hasta la línea de fondo el lateral del PSG y se lo sirvió a Bernardo Silva para que lanzara un zurdazo imparable. Sin excesivo esfuerzo, Portugal tenía el encuentro en sus manos y no tardó en agarrarlo con fuerza en la jugada más tonta de esta Eurocopa.

Error grosero

Dos jugadores de Turquía, su central Akaydin y el meta Bayindik quedarán marcados para siempre. Un robo de Cancelo, un error al buscar a Cristiano, que la quería a pie y el lateral se la puso al espacio, y la fácil recuperación de Akaydin acabó en desgracia: cesión atrás al portero sin ver que había salido y balón avanzó llorando a puerta vacía. Vibró el reloj del alemán Felix Zwayer y no hubo dudas. Discutían Ronaldo y Cancelo, se recriminaban el error los turcos. Pero el partido ya estaba inclinado sin remedio y el Muro del Westfalia, vestido de rojo, helado.

Miró Roberto Martínez al banquillo y echó mano de Neves y de la electricidad de Pedro Neto mientras la solución se la gritaban a Montella desde la grada: Arda Güler. Ya que el duelo parecía imposible, nadie en Dortmund quería quedarse sin ver al nuevo ídolo turco que, pese a la fatiga muscular, saltó al césped en el minuto 69.

Para entonces, Turquía ya había encajado un gol más. Un balón al espacio que dejaba a Cristiano mano a mano en el corazón del área contra Bayindik. Entonces apareció el otro yo del Balón de Oro, el que creado el técnico español y el que justifica que sea un futbolista omnipresente en el once de Portugal. Podía haberla empujado y haber logrado el reto de marcar en cada una de las seis Eurocopas que ha disputado. Pero no, eligió regalarle el gol a Bruno Fernandes, que asomaba solo en el punto de penalti. Un gesto, un abrazo, que cierra heridas y acalla debates. Además, tiene premio, porque convierte al astro portugués en el jugador con más asistencias, ocho, de la historia de la competición igualando al checo Poborsky.

No en vano es la estrella y así lo viven en cada campo, donde burlan la seguridad una decena de aficionados y saltan al césped para hacerse fotos con él en cada partido.Turquía, tan alucinada como noqueada aun con Güler en el campo, sólo podía mirar.

Agónica salvación de Portugal ante una Chequia eficaz y amurallada

Actualizado Martes, 18 junio 2024 - 23:27

La agitación del descaro juvenil y la certeza de que no había nada que perder salvaron a Portugal de convertir su primer acto en la Eurocopa en una tragedia. Fue un rescate agónico el que creó a la carrera Pedro Neto para asistir a Francisco Conceiçao, el más eléctrico de los portugueses para resucitarles. No podía ser el equipo de Cristiano Ronaldo el único de los favoritos que doblara la rodilla y se dejara puntos, aunque por momentos lo hubiera merecido.

Al ralentí quiso Portugal arrancar a jugar, casi como si fuera el ritmo que necesitaba Cristiano en su sexta Eurocopa. La estrella fue el delantero titular y la misión encomendada parecía crearle las ocasiones hasta que apareciera su tino. Chequia renunció desde el pitido inicial a gobernar el ritmo y se conformó con parapetarse bien ante la meta de Stanek. Se hundía, pero muy consciente de que ése era el plan. Y luego, si acaso, lanzar alguna escapada a la contra buscando la espalda de los carrileros lusos para servir el balón a Schick. El delantero del Bayer sólo tuvo una en toda la primera parte y fue un testarazo muy forzado a centro del lateral del West Ham Coufal, el checo más contundente. Le dio para avanzar en la orilla pero, sobre todo, para parar a Rafael Leao por donde Portugal amasó el juego.

Salió valiente Roberto Martínez, con tres centrales, Cancelo moviéndose en la medular y Vitinha dirigiendo el juego que iba y venía, buscando a Bruno Fernández, a Bernardo Silva o al propio Leao, sin perder la posesión pero sin meter el acelerón que desmoronara el muro de los checos. Apenas lo agrietaron con un cabezazo forzado de Cristiano en el mismo arranque, un centro raso de Leao por la frontal del área pequeña que no embocó nadie porque Krejic, el central del Girona, lo evitó, y un disparo lejanísimo de Rubén Dias.

20 minutos de madurar el partido y sobar la pelota como en un entrenamiento para que Diogo Costa fuera un espectador más. Es como si los portugueses se conformaran con tener la pelota amarrada al pie y hacerla ir y venir como un parabrisas bajo la intensa lluvia que caía sobre el Leipzig Arena. Les costaba desatarse. Probó Bruno Fernández con un disparo desde el pico del área y una recuperación de Bernardo le lanzó a la carrera para que sacara un centro-chut al que no llegó Leao. No se descomponía el equipo de Ivan Hasek, pero se tuvo que sujetar al meta Stanek. Primero por un pase filtrado de Vitinha a Cristiano en el punto de penalti que atajó. No tardó Ronaldo en devolverle el favor con un taconazo atrás para que el cerebro del PSG intentara disparar, imposible tarea bajo la presión de Coufal y Provod. Aún tuvieron la última antes del descanso en un córner en corto que Cristiano remató y Stanek salvó.

Un disparo checo, un gol

Chequia, poblada y junta, había conseguido enredar a Portugal en su tela de araña y volvió del vestuario para dar la sorpresa. Portugal apretaba el acelerador, sacaba a Cristiano del área e intentaba mostrar el colmillo. Se acercó a Vitinha, encontró más a Bernardo Silva y Stanek parecía que iba a vivir más intranquilo. Sensación errónea porque los checos dieron la sorpresa en el primer ataque que pudieron armar. Arrancó Pondera en la izquierda, centró a la otra orilla para Coufal y se la sirvió a la media luna para el misil de Provod. Efectividad máxima que descomponía a los lusos.

Empezó a mover sus piezas el técnico español, y antes de testarlas, se encontró con el empate. Vitinha, siempre él, volvió a alzar la cabeza, vio aparecer al segundo palo a Nuno Mendes y su cabezazo lo rechazó el meta del Slavia a la pierna de su compañero Hranac y se coló en la portería. Lejos de desatarse la tormenta portuguesa después de la zozobra, fueron los checos los que se crecieron. Los cambios de Hasek oxigenaron a su equipo para seguir amurallado, pero también le dieron alas para acercarse a Diogo Costa con un doble disparo de Sevcik primero, que salva Ruben Dias, pero vuelve a cazar Soucek para poner el susto en el cuerpo a la mitad del estadio.

Antes de que Portugal agitara su banquillo, Cancelo vio a Cristiano en el segundo palo para entregarle un gol a Diogo Jota, pero en fuera de juego. Anulado en el 87 y la sensación de que el partido moría. Pero fue entonces cuando de verdad resucitó para Portugal.

Cuando Carvajal se cree Cristiano

Cuando Carvajal se cree Cristiano

Portugal aún no ha debutado oficialmente en la Eurocopa. Sin embargo, ya hay un vídeo de Cristiano Ronaldo circulando por redes en el que se alaba su mentalidad de superdotado del fútbol en el partido amistoso que enfrentó a la selección lusa contra Irlanda. Otros critican su excesiva arrogancia: nada nuevo para él. Tampoco lo es conseguir lo que dice en el vídeo, superar la barrera cuando tira una falta. "Golpeas, pasas la barrera, igual que sie

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Maradona, Cruyff, Cristiano y otros cracks que revolucionaron la liga: "Kubala y Di Stéfano fueron un antes y un después en España"

Maradona, Cruyff, Cristiano y otros cracks que revolucionaron la liga: “Kubala y Di Stéfano fueron un antes y un después en España”

Resulta curioso que hace justo 42 años llegara al fútbol español uno de los mejores jugadores de todos los tiempos. El 4 de junio de 1982 se hizo oficial el fichaje de Diego Armando Maradona al FC Barcelona. El club pagó 1.200 millones (7 millones de euros) para hacerse con los servicios del argentino que ya apuntaba a leyenda.

Cien periodistas presenciaron cómo un emocionado Maradona manifestó: "Me incorporo con mucha alegría y para dar los máximos títulos posibles en el FC Barcelona, el mejor club del mundo". El Pelusa demostró alegría, pero a título individual no pudo rendir al nivel de la estrella en la que luego se convertiría. Las lesiones y sus salidas nocturnas fueron los principales factores que restaron protagonismo al jugador.

Maradona, como este lunes Mbappé, fueron fichajes que revolucionaron el panorama futbolístico en España. Uno está en la historia de este deporte y otro, si mantiene su evolución, probablemente lo estará. Pero son otros muchos los que han llegado a los dos transatlánticos de LaLiga y han generado diversas dinastías e impacto tanto a nivel nacional como europeo.

Maradona, con el Barcelona.

Maradona, con el Barcelona.

Históricamente debemos mencionar dos duplas que han competido de manera casi coetánea en los dos grandes clubes españoles. Hay que remitirse primero a la década de los 50, donde dos jugadores llamaron la atención de Real Madrid y Barcelona y ambos terminaron en el club opuesto al que inicialmente se supuso. Hablamos de Ladislao Kubala y Alfredo Di Stéfano. "Uno y otro representaron un antes y un después en el fútbol español", mencionaba José Ignacio Corcuera, historiador y miembro del Centro de Investigaciones de Historia y Estadística del Fútbol Español (CIHEFE).

El húngaro jugó en el Camp Nou tras negociar primero con el club blanco. El segundo lo hizo solo en el Madrid pese a que la Federación Española decretó que el jugador alternara su participación en los dos clubes tras una negociación bilateral de ambos con Millonarios y River Plate.

Kubala consiguió con el Barça cuatro ligas y cinco Copas de España, mientras que el argentino firmó cinco Copas de Europa, una menos que Gento, una Copa Intercontinental, ocho Ligas y una Copa de España y entró en el debate de uno de los mejores jugadores de todos los tiempos. Las hazañas europeas de aquel Madrid resuenan ahora que las ha igualado y hasta superado el Madrid en el que aterriza Mbappé.

Di Stéfano, como futbolista del Real Madrid.

Di Stéfano, como futbolista del Real Madrid.

Un equipo que comenzó su década prodigiosa con la llegada de Cristiano Ronaldo. Fueron 96 millones de euros los que trasladaron al portugués de Manchester a Madrid en junio de 2009. No fue la servilleta de Rexach para sellar a Messi, pero el luso generó un impacto similar al del argentino en España y ambos se fueron alternando Balones de Oro y títulos para sus clubes. "El gran problema de Cristiano es que le tocó con Messi, uno de los futbolistas más completos de la historia. Si nace 10 años antes o después hubiera sido Balón de Oro de manera continuada", expresa Corcuera.

Legendaria fue aquella serie de Clásicos entre ambos en los que hubo más que palabras entre jugadores de ambos equipos liderados entonces por Pep Guardiola en el bando culé y José Mourinho en el bando madridista.

Cristiano, tras ganar su quinta Champions.

Cristiano, tras ganar su quinta Champions.Reuters

No se vivía esa tensión entre ambos clubes desde el traspaso histórico de Luis Figo al Real Madrid tras el pago de su cláusula de rescisión de 10.000 millones de pesetas (60 millones de euros). "El caso de Figo supone otro punto de inflexión en la locura de los pagos en el fútbol", apunta el historiador.

Al fichaje de Figo, el más caro en la historia del fútbol y primero de los galácticos de Florentino, le sigue el de Zidane un año después y por un montante aún mayor, 73 millones de euros. "Ambos fueron futbolistas para apuntalar la presidencia", opina José Ignacio Corcuera.

Expectativas

Otro fichaje récord, 60 millones de euros de la época, fue el de Johan Cruyff por el Barcelona en 1973. El holandés llega al conjunto culé para regocijo de su presidente actual quien era gran fan de su etapa en los Países Bajos. "Era un enfermo de Johan. Le había visto jugar con el Ajax en las finales de la Copa de Europa y contra el Madrid y me había 'frikizado'. Era increíble", contó en una entrevista Joan Laporta.

Pero Cruyff no termina de explotar en el Barça porque, a juicio de Corcuera, "llega con menos hambre". No es fácil cumplir las expectativas cuando eres uno de los fichajes que deben cambiar no sólo la historia de tu equipo, también la del propio fútbol. Ese reto mayúsculo es al que se enfrentará Mbappé cuando se una a la disciplina del club más laureado de la historia.

Cristiano Ronaldo, el deportista mejor pagado del mundo, seguido de Jon Rahm

Cristiano Ronaldo, el deportista mejor pagado del mundo, seguido de Jon Rahm

Actualizado Jueves, 16 mayo 2024 - 21:34

El astro del fútbol Cristiano Ronaldo se mantuvo en la cima de la lista anual de los deportistas mejor pagados del mundo de la revista Forbes, en la que el golfista español Jon Rahm dio el salto al segundo lugar y Lionel Messi fue tercero.

El ránking, publicado el jueves, lo encabeza el portugués Ronaldo por cuarta ocasión en su carrera.

El delantero, de 39 años, tiene unos ingresos estimados de 260 millones de dólares (algo más de 239 millones de euros), una cantidad récord para un futbolista, apuntó Forbes.

Un total de 200 millones de dólares provienen de su monumental contrato con el equipo saudita Al-Nassr y el resto de sus acuerdos comerciales fuera del campo

El gran despegue en la lista lo protagoniza el golfista Jon Rahm gracias a su sonado fichaje en diciembre por LIV Golf, el circuito saudita que le ha arrebatado grandes estrellas a la PGA con multimillonarios premios y contratos garantizados.

El español, ganador del Masters de Augusta en 2023, tiene unas ganancias estimadas en 218 millones de dólares (unos 200 millones de euros), de las cuales 198 millones provienen de su actividad deportiva.

Su controvertido aterrizaje en LIV Golf eleva así a Rahm al segundo lugar del podio desde el puesto 28 que ocupó el año pasado.

El argentino Lionel Messi, por su parte, bajó del segundo al tercer lugar con ingresos por 135 millones de dólares (124 millones de euros). Un total de 65 millones provienen de sus ganancias como jugador del Inter Miami de la MLS y otros 70 millones de otras fuentes comerciales como sus patrocinios con Adidas o Apple.

Las estrellas de la NBA LeBron James (Lakers) y Giannis Antetokounmpo (Bucks) ocupan el cuarto y quinto lugar de la lista con ingresos por 128,2 y 111 millones de dólares respectivamente.

El top-10 lo completan los futbolistas Kylian Mbappé (110 millones), Neymar (108) y Karim Benzema (106), el jugador de baloncesto Stephen Curry (102) y la figura del fútbol americano Lamar Jackson (100,5).

Por primera vez en la historia los diez deportistas mejor remunerados del mundo tienen ingresos superiores a los 100 millones de dólares cada uno, señaló Forbes.

Se retira el indio Sunil Chhetri, el futbolista con más goles con su selección tras Cristiano y Messi

Se retira el indio Sunil Chhetri, el futbolista con más goles con su selección tras Cristiano y Messi

Actualizado Jueves, 16 mayo 2024 - 08:16

El futbolista indio Sunil Chhetri, tercer máximo goleador en activo en partidos internacionales por detrás de Cristiano Ronaldo y Lionel Messi, anunció este jueves que el siguiente partido que dispute con la India, el próximo 6 de junio, será su último con el combinado nacional.

"Este próximo partido será mi último", dijo el delantero indio de 39 años en un video publicado en X en el que anunció su retirada de la escena internacional, tras anotar 94 goles en 150 apariciones con la India.

Esta cifra realizadora le convierte en el tercer jugador en activo con más anotaciones para su selección, por detrás de los 106 goles conseguidos por Messi con Argentina y los 128 -récord absoluto- de Cristiano Ronaldo con Portugal, según datos publicados por la Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol (UEFA).

En la clasificación histórica, Chhetri ocupa sin embargo el cuarto escalón, superado por los 108 tantos del iraní Ali Daei, retirado desde 2006.

Mientras anunciaba su retirada, el jugador con más partidos disputados con la India recordó su debut internacional frente a Pakistán en 2005, cuando anotó su primer gol con el equipo nacional a la edad de 21 años, y explicó que no toma esta decisión por sentirse cansado, sino por instinto de que debe cerrar este capítulo.

El encuentro elegido para hacerlo tendrá lugar el próximo 6 de junio en la ciudad india de Calcuta, donde la India se enfrentará contra Kuwait por un puesto en la tercera fase de clasificación para la Copa del Mundo de la FIFA 2026.

"Un último partido contra Kuwait. Por el bien de todos, hagamos un buen partido, ganemos el partido y podré irme feliz", pidió Chhetri.

El delantero es una auténtica leyenda en la India, en cuya liga local ha desarrollado la mayor parte de su carrera, aunque tuvo dos fugaces pasos por el extranjero.

El primero de ellos tuvo lugar en 2010, cuando se enroló en los Kansas City Wizards de la MLS estadounidense pero no llegó a disputar ningún partido de liga. Dos años después fue fichado por el Sporting Club de Portugal, pero fue relegado casi al instante al segundo equipo, donde pasó nueve meses antes de regresar definitivamente a la India.

Los medios indios se hicieron eco este jueves de la retirada del goleador, mientras las redes sociales se llenaron de mensajes de agradecimiento por su trayectoria con el combinado nacional, con el que conquistó varios títulos regionales pero nunca logró clasificar a la Copa del Mundo de la FIFA.