Fútbol no es fútbol

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La deuda de los clubes españoles supera los 6.000 millones de euros en este 2025 que expira. Hace tiempo que el fútbol dejó de ser básicamente fútbol. ¿Es un negocio? ¿Football is business? No. «Si el fútbol fuera negocio, estaría en manos de los bancos», razonaba Bernabéu. El fútbol no es un buen negocio. Cuanto más gana, más gasta. Cuanto más gasta, más necesita ganar. No es un negocio. Si como tal se le trata y se aplican a su gestión políticas empresariales, depende de demasiados factores aleatorios, resumidos en los caprichos de «la pelotita», como para no estimarlo económicamente inseguro.

Sin embargo, se vuelcan en su adquisición y manejo magnates, jeques, fondos de inversión multinacionales y Estados soberanos, invadiendo su naturaleza deportiva para entreverarla de otra mercantil. Pero, claro, incluso así, en su deriva despilfarradora, sigue sin ser negocio y hay que diversificar cuanto lo rodea para mantenerlo vivo, aunque sea con respiración asistida. Los estadios futbolísticos nacieron para contener solamente partidos de, eso, fútbol. Ahora son también restaurantes, centros comerciales y parques temáticos.

En tiempos pretéritos se abrían de vez en cuando para celebrar conciertos con el fin de extraer de otras actividades multitudinarias ingresos para el fútbol, que los demandaba con el imperativo de paliar su deuda de oxígeno. Actualmente, los estadios se construyen o se remodelan pensando en esos conciertos, que se programan con antelación de acuerdo con las agencias internacionales de management y se incluyen en los presupuestos y los balances de los clubes.

Ampliación de aforo

No son los únicos recintos deportivos abiertos a la música (o a esos horrores superventas que ahora se denominan así). El Movistar Arena aumentará su capacidad de 17.453 espectadores para conciertos a 20.008. Para el baloncesto se queda en 15.000. En 2025 ha celebrado 230 eventos: 157 musicales y 64 deportivos.

Los estadios de fútbol, regresemos a ellos, son tan grandes que la música, siguiendo su vocación actual de ser más el ruido que las nueces, se ve obligada a atronar para llegar a todas las localidades. Muta entonces de caricia acústica a agresión y debe ser prohibida o aislada por medio de costosas y dudosamente eficaces insonorizaciones.

Por si la música, o su actual sucedáneo, no fuera suficiente, los estadios se abren a otros espectáculos. El Madrid y el Barça han fichado para 2027 a Antonio Díaz, que no es un centrocampista destinado a hacer olvidar a Kroos y Modric, o un central que elimine la nostalgia por Puyol y Piqué, sino la identidad civil del Mago Pop. El popular ilusionista abrirá su gira en el Bernabéu y la cerrará en el Spotify Camp Nou. Culé confeso, la presentó vestido totalmente de blanco. Un ecléctico.

En su último partido en la Champions, el Madrid perdió con un equipo que jugó andando. Y el Barça ganó por la mínima gracias a dos goles, y de cabeza, de un lateral. Tal como se están comportando ambos equipos en el presente, su futuro se antoja oscuro en la máxima competición europea, mucho más exigente que la Liga. Si no se corrigen, precisarán de la magia para aspirar a ganarla. Les vendrá bien completar los trucos con los rezos. En la religión, la magia adopta el nombre de milagro.

Cuatro días más para Xabi y un mensaje del club al vestuario: "Un paso adelante o seréis los próximos señalados"

Cuatro días más para Xabi y un mensaje del club al vestuario: “Un paso adelante o seréis los próximos señalados”

Cuatro días. Ese es el margen que ha ganado el proyecto de Xabi Alonso en el Real Madrid después de la derrota del miércoles contra el Manchester City. Jueves, viernes, sábado y domingo, día en el que a las nueve de la noche comenzará el duelo liguero ante el Alavés en Mendizorroza. Esa será la nueva 'final' para el técnico vasco, observado con lupa por la dirección del club desde la reunión celebrada el pasado domingo de madrugada, justo tras caer 0-2 contra el Celta en Chamartín.

El 1-2 frente a Guardiola no ha sido condenatorio, según fuentes internas consultadas por este periódico. La plantilla recuperó cierta actitud e intensidad, perdonó ocasiones claras en el tramo final que hubieran puesto el empate en el marcador, y aunque Courtois salvó al equipo al inicio de la segunda parte, el Madrid mostró una imagen mucho mejor que la ofrecida ante el cuadro vigués. Y es que el rival influye, claro. Los mensajes internos resumen que una derrota 'de despido' contra el City hubiera sido una con menos intensidad de los futbolistas o un marcador más abultado. No se dio nada de eso, así que el cuerpo técnico se ganó una vida extra.

El resultado y las sensaciones se han tomado dentro de la organización como poco dramáticos, incluso con algún que otro brote verde, pero el histórico acumulado en las últimas semanas deja a Alonso a los pies de los caballos. Un pinchazo en Mendizorroza y una victoria del Barça alejaría a los blancos a siete puntos del liderato. Distancia que condenaría, ahí sí, al proyecto del tolosarra en la Castellana, que suma ahora sólo dos triunfos en los últimos ocho partidos.

«El tiempo dirá si es un punto de inflexión», declaró el técnico en la sala de prensa, consciente de que el domingo se vuelve a jugar el puesto. «Todavía queda mucho, vosotros lo pintáis de una manera pero hay que tener mucha calma porque esto es muy largo. Lo que hoy parece de una manera puede cambiar en no tanto tiempo», intentó reflexionar, aunque lo hizo con el mismo perfil bajo y tono complaciente de las últimas semanas.

Alonso mantuvo los elogios a sus futbolistas, incidió en la «autocrítica» para compensar las preguntas sobre su futuro e insistió en el tiempo necesario para que su proyecto funcione. «Sabemos que las cosas pueden cambiar y que todo puede pasar. Porque todo pasa, estoy convencido. Tenemos que mirar hacia adelante», declaró.

Cambio de tono del vestuario

Lo curioso de la noche sucedió en los pasillos del Bernabéu una vez terminado el encuentro. Algunos detalles que pueden marcar también los próximos días del foco mediático madridista. Los futbolistas, que durante los últimos meses han mostrado sus quejas en privado sobre los métodos o el tipo de gestión de Alonso, le defendieron en público, justo después de que el Bernabéu les abucheara en varios momentos de la segunda parte.

Bellingham, Rodrygo, Asencio y Courtois cerraron filas sobre el técnico, persistiendo en el mismo mensaje: «Estamos con Xabi al 100%». Hasta esta noche del miércoles, los mensajes públicos de apoyo al entrenador por parte del vestuario habían llegado a cuentagotas. Mbappé en Atenas y Tchouaméni en la previa del duelo contra el City, dos de sus principales aliados dentro de la ciudad deportiva. Poco más.

Y es que después de la reunión del alto mando el domingo de madrugada, una charla comandada por Florentino Pérez y José Ángel Sánchez, hubo una reflexión más allá de la posición de Alonso como entrenador del Madrid: la actitud de los futbolistas. La directiva del conjunto blanco es consciente de que ha apoyado a algunos de sus jugadores en estos meses, como a Vinicius en su polémica con Xabi cuando no le castigó tras su enfado por el cambio del clásico. Pero en esta crisis de resultados, las altas esferas del conjunto blanco se han encargado de marcar nuevas reglas a la plantilla.

Esta situación de constante grieta debía parar, con Xabi o sin él. «O dais un paso adelante o seréis los próximos señalados», ha sido el mensaje. Y el vestuario lo entendió durante la segunda parte del partido ante los ingleses, cuando el público, por primera vez en esta temporada, abucheó al equipo. En concreto, la grada centró su ira en dos futbolistas: Vinicius y Bellingham, idolatrados por el Bernabéu durante las dos últimas temporadas.

Sus errores en el área rival, perdonando un empate que hubiera sido clave para la clasificación y para el proyecto, enfurecieron al aficionado. Curiosamente, ambos hablaron antes y después del partido. El brasileño lo hizo en la previa, diciendo que el duelo ante el City «podía cambiarlo todo», mientras que el inglés fue uno de los protagonistas en la zona mixta y repitió varias veces que «tengo una gran relación con Xabi». «El entrenador ha estado bien. Nadie se queja ni se lamenta», añadió.

Ese mensaje del club parece haber calado en un vestuario revuelto desde hace un par de meses. Un mensaje que también sirve para preparar el terreno en caso de un posible cambio de protagonista en el timón del banquillo madridista, con Arbeloa, Solari y Zidane como los nombres que más suenan en Valdebebas para sustituir al vasco.

El mensaje, los rumores con Xabi y los abucheos al equipo han cambiado el tono del vestuario, centrado ahora en mostrar más intensidad para apagar los fuegos internos y externos. «Jugando así vamos a ganar mucho», admite una fuente cercana a la plantilla. Lo harán, eso sí, bajo una epidemia de bajas en defensa, con la posible ausencia de Camavinga y con la duda de Mbappé, que no pudo jugar ante el City por molestias en la rodilla izquierda. Si no llega a Vitoria, la nueva final del proyecto de Xabi tendrá todavía más complicaciones.

Goleada de la Premier a LaLiga en una Champions "nefasta" de un Villarreal con dos caras

Goleada de la Premier a LaLiga en una Champions “nefasta” de un Villarreal con dos caras

"Ha sido una Champions nefasta". Así se expresó Marcelino en la despedida del Villarreal de la máxima competición continental tras un empate en seis encuentros. El conjunto amarillo tiene los mismos puntos, uno, que el Kairat Almaty, el equipo kazajo que debutaba este año. Ese punto, precisamente, lo lograron ante el PAFOS, club chipriota ante el que ni siquiera el submarino amarillo logró sacar nada positivo después de rematar en 17 ocasiones frente a las tres de los locales.

Aunque le restan todavía dos encuentros ante el Bayer Leverkusen y el Ajax, los de Marcelino ya no tienen opciones para meterse entre los 24 que se clasifican a la fase de eliminatorias. Su desempeño ante equipos frente a los que son "mejores", como valoró el técnico asturiano al Copenhague, ha sido muy pobre y ante el resto, pese a que han competido, sólo consiguieron sacar un empate in extremis a la Juventus con un cabezazo de Renato Veiga a la salida de un córner.

Tampoco el Athletic dispone de muchas opciones para estar en la segunda fase. Pese a su meritorio empate ayer ante el PSG, con una soberbia actuación de su portero, Unai Simón, necesita ganar los dos encuentros que le restan para intentar colarse entre los elegidos. Atalanta y Sporting de Lisboa serán la tabla de salvación de un equipo de Valverde, que ya no tiene margen de error. "Estamos en la pelea", declaró con optimismo el txingurri.

El empate ante el Slavia de Praga fue, quizás, la mayor decepción de un Athletic que no está teniendo precisamente su año, lastrado en gran medida por las numerosas bajas. Aunque quizás frente al Newcastle también se debió sumar algún punto para que la clasificación del equipo no dependa de una machada. "Mantenemos nuestras esperanzas", lanzó el técnico del Athletic.

10-1, entre británicos y españoles

Aunque lo cierto es que los equipos ingleses han sido una auténtica losa para los rivales españoles en esta Champions. Son 10 partidos que se han saldado con 9 victorias para los clubes de la Premier frente a una para los de LaLiga. Precisamente el Newcastle es el único club británico que ha perdido un encuentro y fue ante el Barcelona y por la mínima, 1-2. Aunque el Real Madrid también cayó ayer ante el Manchester City por los mismos tantos, el resto de resultados han sido bastante abultados. Cabe destacar el 4-0 que le endosó el Arsenal, líder indiscutible de esta Champions, al Atlético, o el 3-0 con el que el Chelsea venció al Barça en Stamford Bridge.

Pese a ello, los tres grandes de LaLiga tienen buenas opciones para colarse en el top-8 de la máxima competición continental y olvidarse de la ronda previa que el Madrid jugó el año pasado y que le enfrentó, también, al conjunto de Guardiola.

El que lo tiene más complicado es el FC Barcelona. Con 10 puntos, si ganan los duelos que le restan ante Slavia de Praga fuera de casa y Copenhague en el Camp Nou, y lo consiguen con una buena diferencia de goles, tienen muchas posibilidades de meterse entre los ocho mejores de esta Champions. El corte el curso pasado estuvo en esos 16 puntos a los que podría aspirar el Barça, pero necesita mejorar su diferencia de goles, a día de hoy, peor que City, Chelsea o Borussia Dortmund, entre otros.

Vecinos unidos

El Real Madrid y el Atlético de Madrid, con 12 puntos cada uno, deben igualar lo que haga el Liverpool, misma putuación, en lo que resta de la primera fase. La diferencia de tantos es favorable a los blancos, que tienen un +6, pero los rojiblancos igualan con un +3 a los ingleses y tendrán que estar atentos si no quieren salir del top-8, objetivo que lograron en la temporada anterior, aunque luego se cruzaron precisamente ante el conjunto de Ancelotti en una eliminatoria marcada por el supuesto doble toque en el penalti de Julián.

Las dos últimas jornadas de esta Champions serán trepidantes, pero llama la atención que el Villarreal, que podría ser segundo en la Liga si gana su duelo aplazado, no tenga ni la más mínima posibilidad de pelear por nada. A pesar de las defensas que se hacen de la competición doméstica desde diferentes estamentos, la Champions marca el verdadero nivel respecto a Europa.

Abrazos, abucheos y elogios del vestuario a Alonso en otra derrota del Madrid: "El tiempo dirá si puede ser un punto de inflexión"

Abrazos, abucheos y elogios del vestuario a Alonso en otra derrota del Madrid: “El tiempo dirá si puede ser un punto de inflexión”

"Este partido lo puede cambiar todo". El mensaje de Vinicius Júnior antes del encuentro ante el Manchester City resumía el contexto del Real Madrid ante su primera gran final de la temporada. Una que debía marcar el destino del proyecto de Xabi Alonso en el Bernabéu. "Todos estamos con el entrenador", repitió el brasileño, consciente, como sus compañeros, que los focos también empezaban a apuntar hacia ellos. La intensidad mejoró, algo que refleja su mala actitud durante el último mes, pero el miércoles terminó con derrota y aunque el vasco salvó el 'match ball' por las sensaciones, se enfrentará en Vitoria a un nuevo juicio.

La noche en la Castellana trató de ser como las de las grandes noches. El club promovió un recibimiento al autobús del equipo y no hubo pitos durante el anuncio de la alineación, ni para los jugadores ni para el técnico vasco. Aplausos y normalidad, con todos los abucheos acumulados en el apellido Guardiola.

El 'clásico' del fútbol europeo celebró su 15º enfrentamiento, el undécimo en las últimas seis temporadas que han visto cinco eliminatorias entre ellos, con los blancos ganando por 3-2. Quizás por eso Alonso copió el once de Ancelotti en la último playoff ante los ingleses, realizando sólo dos cambios: Carreras y Gonzalo por Mendy y Mbappé, lesionado en la noche del miércoles.

El resto, los mismos, con Ceballos por delante de Güler. El andaluz ha terminado siendo la solución de emergencia de Carletto y Xabi en las eliminatorias más importantes. Un reflejo de sus virtudes y sobretodo de los defectos del centro del campo. Valverde volvió al lateral y el tolosarra apostó por Rodrygo.

Rodrygo, 281 días después

281 días llevaba el brasileño sin marcar, desde el 4 de marzo en el duelo de Champions contra el Atlético. Demasiado tiempo para un futbolista llamado a ser importante en el proyecto galáctico. El runrún a su alrededor ha sido constante en los últimos meses, en los que ha mezclado dificultades personales y futbolísticas, y se sacó el peso de encima en el minuto 28 con su quinto gol al City. Su rival favorito.

Celebró el gol de rodillas en el césped y levantando los brazos al cielo, fiel creyente. Después lanzó un corazón con las manos hacia la zona de la grada donde estaba su familia y se fue corriendo a abrazar a Alonso. Detalle importante.

Pero el tanto de Rodrygo y la intensidad del Madrid en la primera hora de partido fueron un espejismo. «Cuando apretamos, perdemos pocas veces», había dicho Vinicius. En cuanto los blancos bajaron la marcha, tuvieron dos errores, el City les castigó y los nervios comenzaron a apoderarse del vestuario.

Sebas Parrilla, asistente de Alonso, se desesperó en la banda dando instrucciones para defender un córner, pero Gvardiol le ganó el salto a Bellingham y O'Reilly aprovechó el rechace de Courtois para empatar. Después Haaland, de penalti, envió a vestuarios al Madrid por debajo en el marcador. El ambiente se empezó a torcer.

Endrick, a última hora

Las paradas de Courtois en el inicio de la segunda parte enfadaron todavía más a parte del público, que empezó a pitar en cada error de los suyos. Y los cambios de Alonso, que sentó a Gonzalo y a Ceballos para dar entrada a Güler y Brahim, no ayudaron. Vinicius se situó como nueve de referencia y el Madrid perdió presencia, para desesperación del público. Unos minutos después, Xabi asumió la realidad y dio entrada a Endrick, su único nueve disponible y que sólo había jugado 12 minutos en un partido este curso. Pero para eso tuvo que quitar a Asencio y retrasar a Tchouaméni, dejando el centro del campo sólo en manos de Güler y Bellingham.

Endrick lanzó un cabezazo al larguero y el Bernabéu apretó durante unos minutos, pero terminó pitando a su equipo y vaciando una buena parte del estadio antes del pitido final. Alonso saludó a Guardiola y se retiró a vestuarios sin entrar al césped a consolar a su equipo.

Ante la prensa elogió a sus futbolistas y declaró que "el tiempo dirá" si esta mejoría en la actitud, a pesar de la derrota, es un punto de inflexión. "Los pitos son normales, pero ha habido otros momentos en los que han apoyado. Hay que tener calma porque lo que hoy parece de una manera puede cambiar".

En zona mixta, Bellingham, Rodrygo, Courtois y Asencio se pusieron del lado del tolosarra. "El entrenador es genial, personalmente tengo una gran relación con él", aseguró el británico. "Después de los empates en varios partidos tuvimos buenas charlas de forma interna, lo hicimos bien y ahora después de los dos últimos pues estamos sufriendo. Pero nadie se da por vencido, nadie se queja ni se lamenta", aseguró el centrocampista, que sigue sin encontrar su mejor nivel esta temporada.

"Es un momento complicado para Xabi también, las cosas no están saliendo, pero tenemos que demostrar a la gente que estamos con nuestro entrenador. Se dicen muchas cosas y necesitamos esta unidad para seguir adelante", aseguró Rodrygo. En la misma línea se mostró Courtois: "Hoy hemos demostrado que estamos con el míster, que hemos jugado bien y dado el 100%". "Lo único que puedo comentar es que el vestuario sabe el mensaje que transmite Xabi Alonso, que el vestuario está con Xabi Alonso al 100%, que el día a día en Valdebebas es muy, muy bueno", señaló Asencio.

Drama y cisma en el Real Madrid

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Hubo pitos en las gradas cuando acabo el partido. No mayoritarios, pero fueron ahogados por el himno triunfal madridista. El Manchester City no hizo ninguna exhibición. No es siquiera la mitad de aquel fabuloso equipo campeón de la Champions. Lo cierto es que no mereció ganar, pero perdió el Madrid.

Ahora el veredicto de culpar a Xabi y que se vaya a la calle sería injusto. Con cinco defensas lesionados, sin centro del campo por despropósito de los que mandan y...sin Mbappé, perder como perdió, no sería justo echarle la culpa. El equipo murió de sangre y sudor en el terreno de juego. Fue como un jabato, aunque luchaba contra un equipo fabricado con cientos y cientos de millones de euros .

Lo peor es que Bellingham perdió el gol y menos mal que apareció el que es un inútil para hacer goles, nada menos que Rodrygo. Fue un gol de enorme calidad y Guardiola debió escupir al infierno, porque es un jugador que siempre le hace daño al City.

El Madrid no se relajó nunca. Agotó sus posibilidades hasta el final. Siguió corriendo como un poseso, pero tienen un estilo de correr insuficiente. Y Haaland, ¿cómo puedes parar a ese vikingo asesino del área? Lo tienes que detener a base de paradas de rugby como la que hizo Rudiger, aunque luego le costó un penalti que fraguó la remontada citizen.

De verdad que no se rindió nunca el Madrid de Xabi, la mayor parte por el empuje del corazón más que de calidad. Incluso Bellingham tuvo una gran ocasión para empatar. Por no rematar a la primera, sino a la segunda, se le fue el santo a las nubes.

Y no quiero castigar más a Vinicius, del que mucha gente aún no se ha convencido de que el Madrid ha perdido. El que iba a ganar el Balón de oro y platino. Sin Mbappé este equipo nunca hace goles. Y Mbappé estaba en los cielos, escondido entre las nubes, en el momento más inoportuno, cuando más lo necesitaba el equipo.

He escrito drama y cisma. Primero, porque el Madrid creo que de los diez últimos partidos ha ganado sólo dos. Y lo segundo, porque existe un cisma entre los que creen que Xabi Alonso no es entrenador para el Madrid o los que culpan a los jugadores. Hay incluso una tercera vía y es de las que le echan la culpa a Florentino.

Me acuerdo a principios de temporada que me fiaba poco de Xabi Alonso y que el Madrid, a pesar de los fichajes, no tenía plantilla candidata a ganar algún torneo. Desgraciadamente, no me he equivocado.Y lo siento, algo tendrán que hacer.

El Real Madrid pierde con honra ante el Manchester City y se enfrenta al dilema de Xabi Alonso

El Real Madrid pierde con honra ante el Manchester City y se enfrenta al dilema de Xabi Alonso

Cuando corren, tampoco. Es la conclusión fácil para abrir la base del cadalso sobre el que han situado a Xabi Alonso, con la soga anudada al cuello. La conclusión tiene una trampa, y es que no es lo mismo correr contra el Celta que contra el City. Un Madrid atónico, lento y errático frente a un Madrid intenso, presionante, veloz y sufriente. Un Madrid de jugadores dimitidos en una derrota sin perdón contra un Madrid de futbolistas entregados en una caída con honra ante un grande de Europa. La pregunta es cuál de los dos pertenece a su entrenador y cuál a la idiosincrasia desnuda que anida, como una musa, en el Bernabéu. En la respuesta está la solución: Xabi Alonso, si; Xabi Alonso, no. Ese es el dilema. [Narración y estadísticas (1-2)]

A Florentino Pérez le toca resolverlo, pero hacerlo de verdad, en una u otra dirección, no con la indefinición que sucedió al numerito de Vinicius en el clásico. Que Xabi Alonso es un buen entrenador lo dice el mercado, su brillante pasado reciente en Alemania. Que Xabi Alonso es o no un entrenador idóneo para el Madrid lo tienen que decir los resultados, hasta ahora irregulares, pero en el top-8 de la Champions y a cuatro puntos del líder en la Liga. Jamás podrá serlo, sin embargo, sin la autoridad debida, algo que no siempre ha sentido bajo un fuego que puede ser tan peligroso como el fuego del City. Es el fuego amigo.

La entrega de los futbolistas desde la salida del vestuario tampoco es la más indicativa de si están a full con su entrenador, porque la Champions invoca siempre algo especial en el Bernabéu, algo que trasciende las batallitas familiares, incluso las cuentas pendientes, en una atmósfera de eucaristía colectiva. Rodrygo las tiene, con el técnico y consigo mismo, pero apareció como si hubiera soltado todo el lastre, camino de su primer gol en nueve meses. Pasó del ostracismo a ser lo mejor del Madrid, frente a un Vinicius desenfocado y un Mbappé quebrado en el banco. Después del tanto se abrazó a Xabi Alonso en la banda. O el brasileño es un actor de primera o se trata de un gesto difícil de entender en un contexto de guerra soterrada contra el entrenador.

Sobrehumano Courtois

Rodrygo concluyó una contra sacada del álbum de fotos del Madrid, un prodigio en el que intervinieron la presión, la velocidad y la precisión. Carreras robó a Bernardo Silva, Gonzalo fue el vértice en la transición y Rodrygo cruzó lejos de la envergadura del gigante Donnarumma.

Era el arranque que siempre se espera del Madrid, a fuego, pero de un Madrid mermado, globalmente en defensa y especialmente por la ausencia de Mbappé, el mástil del equipo en este arranque de temporada. Al Madrid, al menos, le quedaba la quilla. Courtois volvió a sostener a los suyos, con intervenciones sobrehumanas, como una doble parada ante Haaland y Cherki, cuando llegó la ola del City, contemplativo y pasivo primero, pero persistente y profundo después, con Doku como un cuchillo en su izquierda. El fútbol de los ingleses es como un caldo, empieza a fuego lento, a veces demasiado lento, más de lo que le gustaría a Guardiola. Sólo había que ver cómo gesticulaba en la primera parte.

Ese City sin profundidad, en cambio, consiguió equilibrar el partido en una acción que señala al trabajo de Xabi Alonso y a la plaga de lesiones en la defensa, a la que se ha unido la del mejor en la zona, Militao. Mal defendido el balón parado, Gvardiol cabeceó y O'Reilly remató desde la salita de estar de Courtois sin que el portero tuviera visión. Cuando el Madrid necesitaba el descanso, Rüdiger agarró a Haaland con disimulo, pero no hay disimulo posible en el VAR, que nada más empezar sacó un penalti a Vinicius fuera del área. En ambas acertó.

Rodygo, ante Bernardo Silva, el miércoles en el Bernabéu.

Rodygo, ante Bernardo Silva, el miércoles en el Bernabéu.AFP

Ser objeto de la pena máxima y acertar en el lanzamiento fue toda la contribución del ogro noruego, suficiente para cualquier delantero, pero escasa para lo que se espera de un personaje de su talla. Con mucho tiempo por delante, Guardiola lo sustituyó, al refrescar todo su ataque, puesto que también se marcharon Foden y Cherki.

Xabi Alonso lo hizo por necesidad en una segunda parte de riesgos, no había otra. Si en el once había prescindido de Güler en favor de Ceballos, llamó entonces al turco, como también a Brahim o hasta Endrick, que estaba en el último estante del armario para el tolosarra. Suya fue la mejor ocasión del partido, salvo el gol de Rodrygo, en un remate al larguero.

Cambios que llevaban el mensaje de la carga ante un equipo al que el Madrid no podía dominar, ni al principio ni al final, porque no tiene la madurez colectiva ni el juego necesario. El primero que lo sabe es Xabi Alonso, por eso decidió esperar y salir a la contra en el primer tiempo hasta que la desventaja le hizo descoserse a la desesperada ante un City que jamás se exprimió. A la desesperada espera, hoy, decisiones para saber si, como dice Guardiola, puede mear en el Madrid con la suya.

El Villarreal agota sus opciones en Champions tras una nueva derrota ante el Copenhague

El Villarreal agota sus opciones en Champions tras una nueva derrota ante el Copenhague

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El Villarreal agotó definitivamente sus opciones de seguir vivo en la Champions tras encajar una nueva derrota, la quinta en seis partidos de una liguilla para olvidar. Tampoco al modesto pero valiente Copenhague pudo vencer el equipo de Marcelino, al que le quedan dos jornadas de trámite para intentar hacer algo de caja y maquillar su decepcionante regreso a la máxima competición continental. [Narración y estadísticas (2-3)]

Fue, quizás, premonitorio que sonara por error por megafonía el himno de la Europa League en lugar del de la Champions antes de arrancar un partido que se le torció al Villarreal nada más empezar. En su primera llegada, el Copenhague transitó con rapidez y López puso un buen balón al área para Elyounoussi, que se coló totalmente libre de marca entre los dos centrales y solo tuvo que empujar con el interior del pie para abrir el marcador. No fue fruto de la casualidad sino de la valiente propuesta del conjunto danés, que sorprendió a los de Marcelino en el arranque.

El equipo de Jacob Neestrup, no tan necesitado como los amarillos gracias a los cuatro puntos que han sumado tras lograr su primera victoria la pasada jornada, salió dispuesto a plantar cara, yendo arriba con todo cuando lograba recuperar el balón. Zague, casi más extremo que lateral, mantenía un bonito duelo con Pedraza, el más entonado del Villarreal en el arranque, multipiplicándose para tapar agujeros en defensa y generando a la vez peligro con sus subidas.

Generando ocasiones

El Copenhague daba sensación de peligro cada vez que se acercaba por el área local, con el jovencísimo Dadason como referencia arriba, bajando el balón y generando segundas jugadas. Rafa Marín desvió con el tacón un disparo de Robert tras un peligroso contragolpe y estuvo también providencial para cortar un peligroso pase de Zague desde la línea de fondo.

Al Villarreal le costó entrar en el partido, quizás por el escaso protagonismo de Moleiro, pero con el paso de los minutos fue entrando en calor y generando ocasiones. La primera la tuvo Comesaña, tras recuperar él mismo un mal pase de Pereira en la salida del balón, pero el gallego no pudo rematar bien en boca de gol el pase de Pepe, que también rozó el gol en un cabezazo salvado por Kotarski. El portero volvió a tirar de reflejos para sacar un remate de Rafa Marín ya al filo del descanso, al que el equipo de Marcelino llegó con mejores sensaciones que su rival.

Lo confirmó el arranque del segundo tiempo, al que el Villarreal salió con casi toda la artillería que le quedaba en el banquillo. Akhomach, uno de los recambios de Marcelino puso un balón en el área que no pudo rematar Oluwaseyi pero sí Comesaña lanzándose en el segundo palo en pugna con su marcador.

Marcelino consuela a sus futbolistas tras el pitido final.

Marcelino consuela a sus futbolistas tras el pitido final.EFE

La alegría le duró un suspiro al Villarreal, que vio cómo el Copenhague volvía a adelantarse nada más sacar de centro tras la enésima internada de Zague y el centro de este que remató Achouri en el segundo palo. Pudo ser peor la cosa si Dadason llega a dirigir mejor un cabezazo que se perdió fuera por poco.

Perdonó el Copenhague y lo castigó el Villarreal, que volvió a igualar en la siguiente jugada, tras una recuperación de Pedraza, una contra marca de la casa y la buena definición de Oluwaseyi.

Con tiempo suficiente, los de Marcelino trataron de completar la remontada pero les faltó acierto en el remate, el que no tuvieron Akhomach o Ayoze en las dos mejores ocasiones amarillas y el que sí mostró Cornelius en el 90 para liquidar definitivamente las opciones del Villarreal de alcanzar las eliminatorias de una Champions para olvidar.

El yin y el yang de Simeone a domicilio con el Atlético: "Alivio no, me pone contento"

El yin y el yang de Simeone a domicilio con el Atlético: “Alivio no, me pone contento”

El Atlético de Madrid de Diego Simeone vive en una situación quizás paradójica respecto a su rendimiento. Una situación que le valió cuatro de siete preguntas en la previa del duelo ante el PSV, en el que finalmente consiguió romper la dinámica. Se trata, claro, del desempeño de su equipo lejos del Metropolitano. Y lo cierto es que seguidores y detractores tienen argumentos en un sentido o en otro. "Alivio no, me pone contento. El equipo está trabajando bien. Hay dos maneras de jugar: hacerlo bien o hacerlo mal, de una nadie te asegura ganar y de otra casi seguro que pierdes", apuntó Simeone tras su triunfo en Eindhoven.

Igualmente, poca defensa tienen los resultados del equipo esta temporada. "Falta contundencia" transmite el Cholo en cada rueda de prensa, "la mayoría tiene problemas cuando juega fuera de casa, y bueno, nosotros tenemos los nuestros", expresó tras la última derrota en Bilbao. Los suyos son, principalmente, que sólo ha sacado nueve puntos de los 24 posibles en liga lejos del Metropolitano, un 37,5%, y sólo tres de nueve posibles en Champions League, los del ayer.

Lo curioso de todo es que en siete de los ocho duelos de este curso en la competición doméstica, el Atlético comenzó mandando en el marcador. Sólo en Bilbao se mantuvo el empate hasta que Berenguer lo rompió a cinco minutos del final del tiempo reglamentario. Lo que indica que el equipo no supo conservar la ventaja sea porque dio un paso atrás o porque los jugadores de los que dispone el Cholo tienen otras características de los que dispuso en sus primeros años en la entidad rojiblanca. Como ante el PSV que a punto estuvo de desperdiciar una ventaja de 1-3 en el marcador.

De hecho, esta sequía fuera de casa es quizás un mal relativamente nuevo y que contrasta más porque el equipo tiene en el Metropolitano un fortín. El curso pasado el estadio rojiblanco vivió 28 partidos sin perder, racha que rompió precisamente Berenguer con un gol de penalti para el Athletic, aunque fue en Copa del Rey. Sin embargo, lejos de él, el equipo en Liga sólo sumó 30 puntos de los 57 posibles. Si sumamos este año, de los últimos 27 duelos a domicilio los colchoneros han conseguido 10 victorias, seis empates y ocho derrotas. Si hablamos de Champions, de los tres duelos este curso son dos derrotas y una victoria.

El contraste, claro, viene con los datos históricos de Simeone, el entrenador de Primera División con más victorias a domicilio, 125 de 255 duelos, un 49%. Lógicamente, es uno de los más longevos tras 14 temporadas en el cargo. Su desempeño en Champions es parecido ya que ha vencido en 61 duelos de 120. De los 61 partidos que ha jugado lejos del Metropolitano, ha ganado en 21, un 34,4%.

Resurgir de los delanteros

Si hay un perfil que representa bien los problemas que está teniendo el Atlético fuera de casa es Julián Álvarez. El argentino llevaba 10 tantos esta temporada y sólo uno lo hizo a domicilio, una preciosa falta en el duelo que arrancaba este curso ante el Espanyol en Cornellá, aunque luego los rojiblancos terminarían perdiendo. Ayer se desquitó con el tanto que empataba el duelo en Países Bajos. "Son cosas que tenemos que mejorar. A veces por detalles se definen las cosas. Estamos trabajando bien. Los detalles marcan la diferencia, pero hay que estar en todos", explicó el argentino.

Un mal que afectaba por igual a Sorloth, sus cuatro tantos son en el Metropolitano aunque ayer hizo el quinto en Países Bajos, y a Griezmann, que le pasa lo propio en sus cinco dianas. "Hoy nos echó una mano enorme en un encuentro muy difícil. Arriba ganó todo y eso da un respiro al equipo", alabó al ariete noruego que se llevó el MVP del duelo.

Koundé se viste de héroe y salva al Barça ante el Eintracht

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Koundé fue el héroe de la epopeya que escribió el Barça ante el Eintracht. Durante muchos minutos, los alemanes fueron los protagonistas de loque apuntaba a ser otra tragedia europea. Dos goles en tres minutos permitieron respirar a los azulgranas, que siguen con pocas opciones de estar en el top-8. Tienen que dejar de temblar y afilarse. [Narración y estadísticas (2-1)]

No se encontró el Barça al equipo más goleado de la Bundesliga y al segundo que más ha encajado también en la Champions, sino a uno que se amuralló con la intención de sobrevivir y se encontró con la posibilidad de ganar. No le hizo falta jugar ni siquiera quitarle la pelota a los azulgrana más de una o dos veces, porque les inyectaba el veneno suficiente para plantarse ante Joan Garcia con opciones de hacer mucho daño.

Y eso que comenzó amenazando Lewandowski para afinar la puntería en un pase de Raphinha que acabó en gol anulado por un fuera de juego de la punta de la bota del brasileño. Amasaba Pedri el fútbol del Barça buscando el hueco en una defensa bien armada y, si en el área no se podía, había que probar desde fuera, como hizo Gerard Martín con un disparo que salvó Zetterer. Fue la única parada del meta alemán.

Demasiadas prisas

Poco más hizo el equipo de Flick en la primera parte, atosigado, sin que apenas apareciera Lamine, con Raphinha intentando multiplicarse por todos los perfiles y Fermín ahogado. Lewandowski solo era un espectador.

Estaba cómodo el Eintracht porque tenía claro el plan, y le salió a los 20 minutos. Un robo del central Brown y una cabalgada para asistir a Knauff, colándose a la espalda de Gerard Martín, y que batiera la portería azulgrana. Desde ese momento, el Barça se ofuscó. Había demasiada prisa por empatar. Volcado en campo alemán, ni el periscopio de Pedri fue capaz de encontrar la grieta en el muro, a lo que se unió una gran imprecisión. A Fermín le arrebató la igualada Koch y, desde esa suficiencia, el Eintracht pudo irse al descanso con más ventaja si Eric García no hubiera frenado otra carrera de Knauff, que incluso asistió a Skhiri para un cañonazo que rozó la madera en el añadido.

Tenía que revolucionar Flick a su equipo y le encargó la tarea a Rashford. Se acostó el inglés en la banda izquierda para dejar que Raphinha fuera una amenaza en la media punta. Parecía que iba a costar levantar el partido, con Joan Garcia de nuevo frenando a Knauff, pero el remedio tuvo efecto, con Koundé de protagonista.

Doan, tras errar una ocasión en el Camp Nou.

Doan, tras errar una ocasión en el Camp Nou.AFP

Al borde del área pequeña cabeceó un centro dibujado de Rashford desde la orilla izquierda y, apenas dos minutos después, Lamine hizo que lloviera un balón al segundo palo que el francés, de otro testarazo, cruzó al fondo de la portería de un atónito portero germano. No entendía el Eintracht qué demonios había pasado para verse con el marcador en contra en dos zarpazos.

Para no perder la efervescencia, saltó al campo Ferran Torres. Sus dos primeras jugadas hicieron contener la respiración al banquillo de Dino Toppmöller. La idea era seguir amenazando, pero sin arriesgar el orden que podía permitir al Eintracht correr con peligro, como intentó. En esa tarea tenía que aparecer De Jong. Al Barça le había costado aprender la lección, pero se agarró con uñas y dientes a otra remontada.

El Atlético disfruta y sufre para vencer en Eindhoven

El Atlético disfruta y sufre para vencer en Eindhoven

"Noche estrellada sobre Eindhoven". Con ese post y una preciosa ilustración que simulaba el famoso cuadro de Vincent van Gogh evocaba el Atlético de Madrid el duelo que les enfrentaba este martes al PSV. Y en los colchoneros estaba el interpretar esa señal como algo literal o como una metáfora. En ello estuvieron hasta el pitido final porque, tras remontar el tanto inicial de los neerlandeses llegando a poner un 1-3 en el marcador, vieron como al final los de Peter Bosz estuvieron a punto de encapotar los cielos colchoneros. No pudieron. [Narración y estadísticas, 2-3]

Lo cierto es que los de Simeone pusieron todo de su parte desde el inicio con una presión asfixiante a la salida de balón del PSV comandada por un Sorloth muy metido en el encuentro. Rápido, fuerte e interpretando bien los espacios, el noruego fue un dolor de cabeza para la defensa neerlandesa, pero se desinflaba al llegar a la portería de Kovar. Sangrante fue el cabezazo que falló en el ecuador del primer tiempo. Hasta que acertó en el segundo tras una banana de Barrios. Sería el tercero y el que valdría la victoria final.

Hay que decir que este fue el duelo del resurgir de Julián Álvarez. El argentino, en su función de segundo punta, se mueve cómodo con otro atrayendo las miradas y las marcas de los centrales. Desde esa posición, entre líneas, consiguió ser el que lanzaba las ofensivas del Atlético, aunque su tanto no fue por un ataque organizado sino por una debilidad defensiva preocupante.

Julián, tras marcar el primer gol del Atlético.

Julián, tras marcar el primer gol del Atlético.Patrick PostAP

Y es que el equipo de Peter Bosz es una escuadra con clara vocación ofensiva y serias lagunas en defensa. Tiene jugadores en banda muy rápidos y habilidosos, especialmente Driouech, que fue una auténtica pesadilla para Molina. El neerlandés de origen marroquí tuvo tres manos a mano contra Oblak. En el primero acertó a ceder a Til para que inaugurara el marcador en el minuto 9 de partido. En los siguientes, decidió siempre mal.

Pero en la línea defensiva son muy bisoños. Yarek, central español ex del Valencia, se durmió en una salida de balón que aprovechó Giuliano para birlárselo y ceder a Sorloth y este a Julián que anotaría en boca de gol. Era el tanto del empate y las siguientes ocasiones del Atlético también se produjeron por emboliques de los defensas neerlandeses.

Unos despistes que se producirían durante todo el encuentro como el que propició el segundo tanto del Atlético, justo a la vuelta de los vestuarios. Un disparo lejano de Molina, en su quite del perdón, se encontró una buena mano de Kovar, pero Hancko, estuvo más rápido que sus homólogos del PSV y anotó con el portero en el suelo.

Presión final

El partido fue trepidante desde el minuto uno, como si ambos equipos se jugaran la clasificación en este duelo. Transiciones rápidas y las iniciativas cambiando según el que fuera por encima en el marcador, con el otro equipo intentando hacer daño a la contra. Pero los rojiblancos iban con otra actitud, demasiados tropiezos a domicilio esta temporada y tocó apretarse los machos para cambiar la dinámica.

Se notó especialmente al final, con los neerlandeses ya buscando igualar a la desesperada pero con las líneas colchoneras firmes en torno a Oblak. Pero en un córner las cosas se apretaron después de una peinada que encontró a Pepi sólo al segundo palo con el esloveno recién batido. Rozaron el empate tras un fallo garrafal de Obispo, que falló a menos de un metro de la línea de gol. Sufrió el Atlético pero ganó y amplió sus opciones de entrar en el top-8. No es poca cosa.