Gran éxito del PSG, por fin campeón de Europa, mil millones después y sin Mbappé. Qatar celebró la noche como fiesta nacional. Y es lógico el mérito de Luis Enrique que ha ganado otra Champions limpiando el estigma de Messi y compañía. Incluso de Guardiola.
No es fácil ganar por semejante goleada una Champions y fue con la precisión táctica de Luis Enrique, el causante del escarnio para un Inter que jamás existió. Resultó mediocre el equipo italiano, sin imaginación, sin juego de ataque y con perdidas constantes de balón provocadas por el tifón del PSG, en su intensidad y en su presión constante. Para el Inter, los dos guantazos que recibió en los veinte primeros minutos fueron decisivos para dejarle marcado sin respuesta, ni táctica, ni juego.
Y a todo esto, Mbappé seguro que comiendo cerillas, viendo el el milagro que siempre le quedó lejos. Sin él, Luis Enrique se nombró él mismo líder indiscutible del equipo para que nadie le tosiera entre los jugadores. Y, sobre todo, haciéndoles creer que son los mejores del mundo.
Todo ello con un inicio en la Champions lamentable. Se introdujo en los octavos de milagro y llorando. Me acordé en algunos momentos de la penuria del PSG para hacer goles, hasta el punto de que el mismísimo Atlético de Madrid le ganó en el Parque de los Príncipes, al que hoy es campeón de Europa.
Pero los caprichos de fútbol y las consecuencias finales nada tienen que ver con lo previsible, con las circunstancia de cómo el PSG de Luis Enrique se transfiguró en el mejor equipo de Europa en un ejercicio de brillantez supina.
Que le metan cinco goles a un equipo italiano en una final es un desastre de dimensiones gigantescas, Inzaghi fue un cero a la izquierda y nunca supo jugarle a la apisonadora de Luis Enrique. Quedó aplastado.
El asturiano será proclamado por lo menos Emir de Qatar o héroe nacional. Pero la pregunta, ¿ha sido un equipo parisino el valedor del historia? Difícil respuesta. Por eso en todas las mentes aflora la idea de los más de mil millones de euros para hacer a un equipo, y sin Mbappé. Realmente algo excelso e imprevisible.
El Atlético debió evitar los penaltis. Debió ser más ambicioso en los 120 minutos que tuvo para evitarlos. La historia no iba a su favor. Nunca había ganado una tanda al Real Madrid y lo peor es que está Milán en la memoria. Los penaltis y Europa son una combinación cruel para los rojiblancos. Sea en una final o en unos octavos. Y para terminar la crueldad, la mala suerte se cebó con Julián.
El argentino se resbaló en su lanzamiento e hizo dos toques antes de transformar el penalti que terminaría por no subir al marcador. Avisaron a Marciniak por el VAR y este anuló el tanto del delantero e ídolo rojiblanco. Si un guionista escribe una película trágica, no le sale como la que protagoniza el Real Madrid en Europa con su vecino de secundario. Y eso que la cosa había empezado bien.
El golpeo de Julián en la tandaESPN
Hay jugadores a los que les gusta llamar a la puerta del entrenador con acciones y no con palabras. Lógicamente, los derbis son un escenario perfecto para hacerlo. Galán lo sabía y salió del ostracismo con una asistencia en liga ante el vecino de la capital. Gallagher, que entró con diferente pie que el extremeño en el Atlético de Madrid, había perdido los focos que le alumbraron en sus inicios. Y así, con un inicio fulgurante, volvió a pedir protagonismo a Simeone.
No se habían cumplido 60 segundos de juego cuando el balón entró en la portería del fondo sur, esa en la que le gusta atacar al Atlético las segundas partes pero que el Madrid decidió arrebatarle el privilegio con el sorteo. Como si se vengaran de esa afrenta, los rojiblancos salieron en tromba y hasta cinco esperaron dentro del área el centro de De Paul. La cazó Gallagher para elevar a 22 las asistencias del argentino, si es que no se la borra el leve toque de Julián, y sumar tres tantos en su cuenta.
Gallagher es abrazado por Julián tras marcar.JAVIER SORIANOAFP
El partido de Gallagher es una oda al último servicio de Andrea Berta a este club. Porque este verano, el italiano trajo al británico para cimentar el mediocampo rojiblanco y eso hizo el ocho del Atlético ante el Madrid. Otro as del ya ex director deportivo colchonero fue Julián. Más que un as es el joker. En la ida reclamó los focos con un golazo y en la vuelta hizo tres disparos en la primera media hora, cada uno más peligroso que el anterior.
Ambos han encajado como un guante en el sistema del Cholo, porque son sacrificados, humildes y generosos en el esfuerzo, pero es que además tienen talento. Especialmente el argentino, que salió del City para buscar un protagonismo que ha agarrado por las solapas para no soltarlo, aunque la suerte en esta vuelta de cuartos le abandonó.
No sufrió en los primeros 30 minutos el conjunto de Simeone. Con las líneas muy juntas, esperó el error de un Madrid perezoso. Y los errores llegaron, aunque no consiguió hacérselos pagar. Siete tiros a tres en la primera parte y 0,8 frente a 0,08 en la famosa estadística de los expected goals, ocasiones claras.
Otro jugador con el que contó Simeone y del que dijo que ayuda, pero no decide, fue el Metropolitano. Más de 69.000 personas hicieron del estadio una caldera que casi estalla cuando Vinicius falló un penalti en la segunda parte provocado por una de las pocas arrancadas que los rojiblancos permitieron a Mbappé. El francés había estado desaparecido y también el brasileño.
Final... esperado
El Atlético se fue refugiando cada vez más cerca de su portero a medida que iban transcurriendo los minutos y claro, ese espacio, era demasiado para que lo recorriera un jugador como Griezmann. El francés no tiene físico para carreras de 60 metros y, la mala noticia para los rojiblancos, tampoco fue capaz de lanzar con criterio los contraataques de conjunto de Simeone, que decidió cambiarlo antes de la prórroga.
El tiempo extra fue para que el de siempre, Sorloth, reclamara más minutos al Cholo. Lo bajó y aguanto todo, si hubiera estado más acertado en el remate se corona. El Madrid no quería llegar a los penaltis pese a que la historia ante el Atlético siempre le ha favorecido. Cinco de cinco con Milán en la memoria.
"Hemos hecho un gran partido pero ha faltado un poquito de suerte, duele mucho. La gente es increíble apoyando y la verdad es que... decepcionados por la derrota. No hemos podido remontar", ha explicado Oblak tras el partido. Una nueva tragedia.
Pocos creían que el Atlético eliminara al FC Barcelona no una sino dos veces la misma temporada, especialmente de la Champions League, gran objetivo blaugrana. Pero este equipo está construido para sorprender. De hecho, le sentó peor el papel de favorito en la final de Copa del Rey ante la Real Sociedad y ahora prefiere no pensar en si lo es o no ante el Arsenal. "No sé si hay favorito, nosotros sólo tenemos que pensar en nosotros", ha lanzado Julián Álvarez que ya se encuentra recuperado de sus pequeñas molestias. "No pensamos en ello, nos enfocamos en nosotros", ha respondido Sorloth en el mismo sentido.
Diferente es el caso de Marcos Llorente, un futbolista que se sale de la norma. "Me da igual, me acabo de enterar que no", ha apuntado el madrileño para luego razonar que es lo lógico puesto que el "Arsenal no ha perdido en esta Champions". El polivalente futbolista rojiblanco ha asegurado que ese papel no va a influir en el partido, que "hay que estar bien en todos los detalles" y futbolísticamente "de 10". Pero también es consciente de que esta eliminatoria no se parecerá al partido que enfrentó a ambos en la fase de grupos y que se llevaron los ingleses por 4-0 en el Emirates. "Habrá que subir la concentración, pero es una eliminatoria diferente a lo que fue en su día", ha apuntado.
Llorente, en el media day del Atlético.EFE
Los jugadores saben que están en un momento clave de la temporada, el último clavo al que agarrarse tras una final de Copa que hacía mucha ilusión y generó mucha desazón dentro del vestuario. "Es difícil levantarse", expresó Oblak mientras que Julián habló de "golpe duro porque la ilusión era muy grande". Así que el Arsenal se presenta ahora como el último gran escollo para llegar a otra final este año. La de la ansiada Champions. "No hay tiempo de mirar hacia abajo, quedan dos meses de temporada", ha añadido el portero esloveno.
Si se mantiene la normalidad dentro de la meta rojiblanca será Oblak el que ocupe la portería ante el equipo inglés. Un futbolista que ha vuelto tras mes y medio de lesión y que ya se encuentra "al 100%". Sólo no podrán comparecer Barrios, al que sus compañeros le han mandado un mensaje de ánimo y le han aconsejado paciencia respecto a la lesión que se ha vuelto a producir, y Giménez.
Quienes se han recuperado ya al 100% son Julián Álvarez y Ademola Lookman, al que se le ha visto al mismo ritmo que sus compañeros en el entrenamiento de esta tarde y que dice que se siente agradecido por la "confianza" que le da Simeone. Además, ha afirmado que el argentino le ha convertido en un futbolista "más completo" porque le ha ayudado a mejorar su faceta defensiva.
Ilusión ante el Arsenal
El mensaje común a la hora de jugar contra el Arsenal es el que tantas veces ha repetido el Cholo en rueda de prensa y que este lunes ha repetido Nico González. "Sabemos la clase de rival que enfrentamos. Tenemos nuestras armas. Humildad y trabajo", ha apuntado el futbolista argentino que dice que la mente del equipo está ya completamente en el miércoles porque "la vida no se hunde por un partido", ha argumentado respecto a la derrota en La Cartuja.
Nadie quiere mirar aún a Budapest y muchos discursos comienzan con el clásico "partido a partido". Pero sí que hay atisbos de ilusión que nadie quiere que se desborde. Desde el "por qué no soñar" de Nico González hasta la ilusión que transmite Oblak a los jóvenes de estar en un lugar que no es habitual y que disfruten del camino.