Los días de Carolina Marín antes de su retirada: dolores punzantes a diario, una operación por salud y el Europeo en casa que no jugará

Los días de Carolina Marín antes de su retirada: dolores punzantes a diario, una operación por salud y el Europeo en casa que no jugará

Quedará el recuerdo de Carolina Marín de pie sobre la pista verde de los Juegos Olímpicos de París 2024 intentando jugar pese a haberse destrozado la rodilla derecha. No pudo ser. Y no podrá volver a ser. La española, la jugadora de bádminton más laureada de todos los tiempos, anunció este jueves su retirada a causa de esa maldita lesión. A los 32 años había organizado su adiós para el próximo mes de abril en el Europeo de Huelva, en su casa, en el pabellón que lleva su nombre, pero su físico no le concederá ese deseo.

«No quiero poner en riesgo mi cuerpo por ello», afirmó en el comunicado de su retirada, la última de una larga lista de renuncias. Porque Marín fue la jugadora que asaltó Asia, la que dominó un deporte que no le pertenecía como nunca se había hecho, pero en los últimos años también fue una jugadora maldita. De aquella fuerza de la naturaleza que ganó los Juegos Olímpicos de Río 2016 y los Mundiales de 2014, 2015 y 2018 pasó a ser una luchadora. Contra todas, sí, pero sobre todo contra sí misma.

En 2019 su rodilla derecha crujió por primera vez y a partir de ese momento su carrera se sumergió en la rehabilitación. Con los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 en el horizonte se recuperó, aprovechó el margen que le ofreció la pandemia y volvió a brillar, pero poco antes de la cita, en 2021, se rompió de nuevo. Esta vez fue la otra rodilla, la izquierda, pero la misma lesión. Siempre junto a su entrenador, Fernando Rivas, en aquel momento ya observó la dificultad: si quería volver a jugar —ya no a ganar— tendría que tomarse otros tiempos, y lo hizo. Por primera vez en su vida, paró. Dejó de entrenar, hizo otras cosas. Y cuando sus rodillas por fin estaban recuperadas fue nuevamente la mejor.

El drama posterior ocultó que en los Juegos Olímpicos de París 2024 Marín estaba siendo la jugadora más destacada con diferencia. En la semifinal fatídica ante la china He Bingjiao había ganado el primer set y tenía controlado el segundo. Ya tenía una medalla al cuello, pero nuevamente la frenó una lesión.

La última operación

Su entorno cuenta que, tras la operación que cerró su participación aquellos Juegos Olímpicos de París 2024, Marín nunca llegó a rehacerse del todo. En actividades cotidianas —no solo en entrenamientos— sufría dolores punzantes en el menisco, y por ello recientemente volvió a pasar por el quirófano. Los médicos le llegaron a proponer una infiltración para que pudiera jugar el Europeo y retirarse sobre la pista, pero ella priorizó su salud.

EFE

«Esta última herida me está enseñando algo muy importante: el deporte me lo ha dado todo y soy quien soy gracias al bádminton, pero ahora estoy aprendiendo a priorizar mi salud por encima de cualquier meta», escribió por aquella época en sus redes sociales. De todas formas, en las últimas semanas había intentado jugar —incluso realizó ciertas sesiones de prueba—, pero la posibilidad de una cuarta lesión grave de rodilla la atenazaba. Entre rumores sobre si jugaría o no, finalmente decidió parar.

A pesar de no competir, la jugadora ha confirmado que estará presente en Huelva durante la semana del Europeo para participar en distintos actos públicos y con total probabilidad la ciudad le brindará un homenaje merecido. «Quería que el camino acabase en Huelva y así será», señaló Marín en el escrito de su adiós. Un adiós temprano marcado por las lesiones que acortaron la mejor carrera de una mujer en la historia del bádminton.

Carolina Marín anuncia su retirada a los 32 años por culpa de su lesión de rodilla

Carolina Marín anuncia su retirada a los 32 años por culpa de su lesión de rodilla

Carolina Marín ha anunciado este jueves su retirada del bádminton profesional. La española no participará en el Campeonato de Europa de Huelva 2026, competición que iba a suponer su despedida en casa.

La decisión, según ha explicado la propia jugadora, responde al estado de su rodilla y a la prioridad de preservar su calidad de vida. «No quiero poner en riesgo mi cuerpo por ello», ha afirmado en el comunicado con el que ha hecho pública su retirada.

Marín ha cerrado así una carrera marcada por tres títulos mundiales, cuatro europeos y la medalla de oro olímpica en Río 2016. Su última competición oficial fueron los Juegos Olímpicos de París 2024, a los que llegó tras superar dos roturas de ligamento cruzado, en 2019 y 2021.

A pesar de no competir, la jugadora ha confirmado que estará presente en Huelva durante la semana del Europeo para participar en distintos actos públicos. «Quería que el camino acabase en Huelva y así será», ha señalado. La organización anunciará próximamente la agenda de esos eventos.

En su mensaje, Marín también ha dedicado palabras a su equipo y familia: «Este viaje no hubiera sido posible sin cada una de las personas que han formado parte de mi equipo ni mi familia. Gracias por no haberme dejado caer nunca».

Carlos Alcaraz y una crisis previsible: "Ha acumulado demasiado y se ha desbordado; ha sufrido una lesión psicológica"

Carlos Alcaraz y una crisis previsible: “Ha acumulado demasiado y se ha desbordado; ha sufrido una lesión psicológica”

Fue en Navidad cuando Carlos Alcaraz creyó encontrar el equilibrio. Durante tres semanas entrenó en las pistas de su infancia en el Real Club de Campo de Murcia y fue feliz rodeado de familia y amigos, más feliz que nunca. En la cima del tenis mundial, por fin todo encajaba. Sin la obligación de desplazarse a Valencia para estar junto a su exentrenador Juan Carlos Ferrero, su físico y su mente conectaban, la vida era maravillosa, como quedó demostrado en el Open de Australia. Pero no era tan fácil. Aquel júbilo ahora es un recuerdo y lo que queda es el último partido. Alcaraz, eliminado en tercera ronda del Masters 1000 de Miami, enfadado consigo mismo y con el mundo.

«¡Hoy no puedo más! ¡Es un no parar! ¡Quiero irme ya a casa! ¡No puedo más! ¡No puedo más, tío! ¡No puedo más!», gritaba antes de certificar su derrota. La paz interior, por los aires. ¿Qué había cambiado? En realidad, nada. La desesperación ante SebastianKorda solo es un aviso de que, por muy bien que vayan las cosas, el hastío siempre estará al acecho.

El tenis es agotador, no hay remedio. Desde principios de año, Alcaraz apenas ha estado un par de semanas en Murcia entre torneos y compromisos. De Corea del Sur, donde jugó un amistoso con Jannik Sinner, al Open de Australia; de allí a Bahréin para asistir a la pretemporada de la Fórmula 1 y a Qatar para el ATP 500 de Doha, y de allí a los dos Masters 1000 de Estados Unidos. Cuando estuvo por casa aprovechó para ver a su familia y quedar con sus amigos para ir al karting, pero poco más. Tenis, tenis y más tenis. Al final tenía que pasar.

"Es una lesión psicológica"

«Tendemos a atribuir poderes sobrenaturales a los deportistas, pero son humanos como todos. Carlos ha estado acumulando demasiado durante muchas semanas y ha habido un momento en el que se ha desbordado emocionalmente. Ha sufrido una lesión psicológica, como podía sufrir una lesión física. Quizá le ha faltado más prevención, o cuidar más los descansos, o trabajar más sus fuentes de bienestar. Eso es lo que va a poder hacer ahora», explica la psicóloga Josefina Cutillas, que trabajó con el número uno hasta los 15 años e incide en una máxima: «Lo que le ha pasado no es tan raro ni tan grave».

«Carlos es transparente, y bajo mi punto de vista eso le engrandece. Con él podemos ver lo difícil que es ser una estrella del tenis. Antes los campeones tendían a ocultar estas situaciones, pero estoy segura de que las vivían igual», cuenta Cutillas. El público español se acostumbró al prodigioso autocontrol de Rafa Nadal, pero el resto de las grandes leyendas vivieron momentos de frustración sobre la pista. Todos. Hasta Roger Federer rompió alguna raqueta -una de ellas precisamente en Miami-.

Quizá la mayor diferencia de Alcaraz con sus predecesores esté en el tipo de partidos en los que explota, pues prácticamente nunca le ha pasado en un Grand Slam ni en semifinales o finales de Masters 1000. El vaso siempre se colma en rondas iniciales y eso también tiene una explicación. «Desde que era pequeño, el motor de su motivación siempre han sido los retos y disfruta en ese contexto. Ante una situación de presión máxima se crece. Pero eso no quiere decir que no lo esté viviendo. Después, cuando llega la descompresión, aparecen los problemas. Por ejemplo, no sé hasta qué punto ha gestionado las emociones de ganar en Australia», analiza Cutillas, que sabe cuál es la solución.

¿Y ahora qué hacer?

En los próximos días, Alcaraz podrá estar con los suyos y recuperar el equilibrio perdido desde Navidad. Después de su derrota ya regresó a El Palmar y esta misma semana regresará a los entrenamientos en el Real Club de Campo de Murcia, pero lo importante no será lo que haga con la raqueta. Será lo que haga fuera de la pista. La recuperación mental es esencial para encarar lo que le viene.

Si decide mantener su calendario, a mediados de la semana próxima ya debería viajar al Masters 1000 de Montecarlo para encadenar luego el Trofeo Conde de Godó en Barcelona, el Mutua Madrid Open y el Masters 1000 de Roma. La lógica impone que renuncie a una de sus competiciones, pero el tenis es agotador, no hay remedio. Si Sinner vence en Miami, el español deberá defender su número uno del ranking ATP con uñas y dientes hasta llegar a Roland Garros, que arranca el 24 de mayo.

Alcaraz vuelve a Miami, el lugar de su última decepción: una superficie desfavorable, un debut incómodo y el "ajedrez" como arma

Alcaraz vuelve a Miami, el lugar de su última decepción: una superficie desfavorable, un debut incómodo y el “ajedrez” como arma

Cuesta recordarlo ahora, pero la última gran decepción de Carlos Alcaraz ocurrió hace justo un año en el escenario al que este viernes regresa: el Masters 1000 de Miami. Luego vendrían unas pocas derrotas, muy pocas, como en la final de Wimbledon ante Jannik Sinner, pero todas entraban dentro de lo posible. Aquella vez, en cambio, nadie lo esperaba. En el inicio de la primavera de 2025, Alcaraz perdió ante el veterano David Goffin en su debut en Miami y su porvenir se puso en duda.

¿Sería un mal año para el español? Venía de caer en cuartos de final del Open de Australia y después se fue de vacaciones a Riviera Maya junto a su familia. Recibió críticas. Y poco le importó. A partir de entonces empezó una de las rachas más prodigiosas de la historia del tenis. Campeón de tres de los últimos cuatro grandes y dominador del ranking ATP, estos días regresa a Florida para mantener esa inercia.

Miami es, en realidad, un torneo extraño para Alcaraz. Allí ganó su primer Masters 1000 siendo todavía adolescente, en 2022, con apenas 18 años, y allí firmó excelentes actuaciones, pero ya encadena dos fiascos. Antes de la derrota ante Goffin, en 2024, siendo favorito, cayó en cuartos contra Grigor Dimitrov, otra rareza. La teoría dice que la humedad de la zona le perjudica porque la bola se ensancha y bota menos, pero cómo hablar de condiciones desfavorables para Alcaraz si venció en el último US Open con el techo cerrado y en el último Open de Australia con el techo a medio abrir. Como siempre, todo lo que no sea el título o, como mínimo, un puesto en la final, sería una sorpresa.

El "ajedrez" de Alcaraz

Después de perder en Indian Wells en semifinales ante Daniil Medvedev, el español evitará a Sinner y al ruso hasta una hipotética final, aunque igualmente su camino puede ser complicado. La madrugada del viernes al sábado (no antes de las 00.00 horas, Movistar) debutará ante Joao Fonseca, portento brasileño de dura pegada, y en rondas posteriores le podrían esperar Sebastian Korda, Karen Khachanov y Taylor Fritz o Jack Draper. Todos son rivales de consideración en superficie dura, más con la motivación que supone enfrentarse al número uno.

En su último torneo, Alcaraz admitió su hartazgo por el aumento de nivel de sus rivales frente a él, por «enfrentarse a un Roger Federer en cada ronda», y a su llegada a Miami quiso matizar sus palabras para atajar la polémica creada.

«Obviamente estoy muy contento de que me consideren un jugador al que intentar vencer, y nosotros también estamos intentando que mejoren como jugadores. Así que, para mí, eso es genial. Pero a veces, cuando salgo a la cancha y veo al rival jugando a ese nivel, no me hace tanta gracia», explicó el español, que alabó a Fonseca, su primer rival, y desveló el plan para contrarrestar su agresividad: «Ante un jugador así intento estar un paso por delante. Intento ver cuál va a ser su próximo movimiento antes de que lo haga. En cierto modo, es como el ajedrez. Estar allí un poco antes o pensar en lo que va a pasar a continuación. Así puedo pensar en mi jugada».

Higinio Rivero, el español que ha hecho historia en los Juegos Paralímpicos y aquel accidente de escalada: "Caí 15 metros a plomo"

Higinio Rivero, el español que ha hecho historia en los Juegos Paralímpicos y aquel accidente de escalada: “Caí 15 metros a plomo”

Llegar a unos Juegos Paralímpicos en un deporte es difícil. En dos, todavía más. Y en tres parece casi imposible. Pero ¿y en cuatro? «Pues me lo planteo, eh. He competido en triatlón y los entrenadores de la selección siempre me hacen la broma: 'Te estamos esperando'», cuenta Higinio Rivero, que es un caso único en España y prácticamente en el mundo.

Después de competir en piragüismo en Tokio 2020 y París 2024, se lanzó a la montaña para acabar debutando en esquí de fondo y biatlón en los Juegos Paralímicos de Invierno de Milán-Cortina recién finalizados. Tres especialidades distintas que, a sus 43 años, podrían no ser las últimas, porque Rivero disfruta con la experimentación. «No me considero piragüista ni esquiador, soy un disfrutón. He probado muchísimos deportes, aunque clasificarse para unos Juegos Paralímpicos es otra cosa. No sé si voy a poder, pero sería bonito, la verdad», apunta.

EFE

Natural de Bilbao, piloto e instructor de vuelo, un accidente de escalada en el municipio cántabro de Ramales de la Victoria cambió su vida hace ahora 13 años. Una grave lesión medular derivó en una paraplejia. Curiosamente, antes de eso se había tatuado toda la columna, con sus vértebras dibujadas sobre la piel. «La gente ahora se sorprende mucho con el tatuaje, pero es solo una coincidencia», asegura.

¿Qué ocurrió en aquel accidente de escalada?
Fue un cúmulo de errores. Era un día normal, sin ningún peligro evidente. Fui con un compañero a una zona que no conocíamos bien, no teníamos claras las vías, no sabíamos qué longitud tenían y llevábamos una cuerda corta que ya había sido cortada. Teníamos que destrepar para llegar al suelo, pero en principio no había problema. En un intento, el compañero no me paró, se me escapó el grigri y caí 15 metros a plomo.
¿Qué consecuencias tuvo?
Me rompí la cadera por varios sitios, la tibia y el esternón, me estalló la vértebra L1 y algunos trozos se quedaron en la médula. Estuve tres meses encamado sin poder moverme para que se soldara la cadera y, cuando pude pasar a la silla, los dolores eran muy fuertes. Durante el primer año solo podía estar sentado media hora al día porque el dolor era insoportable. Por suerte fue remitiendo y pude empezar a hacer cosas.

El descubrimiento del biatlón

«En rehabilitación me propusieron probar el baloncesto y a mí me gusta el baloncesto, pero no quería estar en un pabellón. Los que somos cabras tenemos que tirar al monte. Necesitaba naturaleza. Y cuando descubrí el piragüismo, mentalmente me fue genial», recuerda Rivero, quien rápidamente destacó dando paladas.

Como miembro del club Plentzia Piraguismo Taldea, fue campeón del mundo de maratón en paracanoe en 2016, apenas dos años después de empezar, y luego se lanzó al reto olímpico. «Fueron años muy buenos, pero después de París 2024 necesitaba un respiro mental, un cambio de aires. Había probado el esquí como preparación invernal para el piragüismo y me planteé la opción de llegar aquí, a Milán», comenta sobre su transición del río a la montaña, del agua a la nieve, con una sorpresa de por medio: el biatlón.

EFE

Mientras entrenaba para debutar como paralímpico en esquí de fondo, descubrió que en Candanchú hay un campo de tiro -el único de España- y quiso probarlo. Esquiar, parar, tirarse al suelo, disparar, levantarse y volver a esquiar. Aquello parecía divertido. «Me enganchó muchísimo. Entre el piragüismy el esquí de fondo hay similitudes porque el movimiento de brazos es parecido, pero lo de disparar en el biatlón es otra cosa. Te obliga a calmarte, a concentrarte, a respirar. Necesitas una estrategia. Tiene mucha miga», analiza Rivero.

En los esquís, el español se sienta sobre una estructura de aluminio que los une y a la que va atado. Cuando tiene que disparar, debe tirarse con todo su cuerpo sobre la nieve y colocarse de lado. El gesto de levantarse sólo con la fuerza de sus brazos es muy exigente fisicamente y requiere cierta técnica. Al principio costó. Ahora Rivero ya la domina, como demostró con su decimosexto puesto en la persecución del pasado viernes. Con una pensión de incapacidad vitalicia y beca ADOP como tres veces paralímpico, ahora tiene en el punto de mira los Juegos Paralímpicos de Los Ángeles 2028. «Volveré a la piragua con una motivación nueva y quién sabe si me da por probar otra cosa», concluye.

¿Por qué a algunos deportistas no les funciona el implante capilar? "No tiene que ver con el dinero"

¿Por qué a algunos deportistas no les funciona el implante capilar? “No tiene que ver con el dinero”

«Sólo para confirmar a todos mis seguidores que me hice un trasplante de cabello. Me estaba quedando calvo a los 25, así que por qué no». Era 2011. La cirugía capilar justo se estaba popularizando y Wayne Rooney, estrella del Manchester United que acababa de llegar a la final de la Champions, admitió en Twitter que se había sometido a una intervención, que se había puesto pelo. Hubo cuatro bromas, claro. Pero parecía que se abría un camino: a partir de entonces cualquier deportista podía reconocer que había pasado por quirófano sin vergüenza. Ya no era el primero. Desde ese momento se iban a multiplicar las confesiones públicas, incluso los anuncios. Pero en la práctica no ha sido así. Muy pocos deportistas han dado el paso, pese a la oportunidad publicitaria que supone. Lo hizo Michel Salgado, por ejemplo, o Robbie Fowler, pocos más.

Mientras en los vestuarios es uno de los temas más habituales de conversación, el tabú sobre la calvicie y sus remedios se mantiene en público por varios motivos. Uno de ellos es cultural; siglos de chistes sobre calvos lo atestiguan. Pero otro es práctico: nunca se sabe si el trasplante puede fallar. LeBron James, quizá el mejor jugador de baloncesto de todos los tiempos, pasó dos veces por el quirófano, según los expertos -una en 2014 y otra en 2019-, y pese a ello esta temporada vuelve a lucir una notable pérdida. ¿Cómo puede ser que multimillonarios con todas las técnicas a su alcance tengan estos problemas?

«No tiene que ver con el dinero», asegura Luciano Montini, director médico y cirujano principal de la Clínica Keller, una de las más conocidas de Barcelona. «Esa misma pregunta se repite en la consulta. Muchos pacientes me preguntan por los casos de Rafa Nadal o del Cholo Simeone y me parece útil para explicar lo que puede ocurrir». «En primer lugar, muchos deportistas se hacen trasplantes de cabello muy jóvenes, con menos de 24 o 25 años, y en esos casos la evolución es más tórpida. El pelo trasplantado queda muy bien, queda para toda la vida, pero el problema es el otro pelo, que seguirá su curso natural y terminará cayéndose. Pero muchas veces el problema es otro: los tratamientos», cuenta Montini.

El miedo al antidopaje

En los procesos pre o posoperatorios se suelen utilizar tres sustancias que ayudan al mantenimiento del pelo no trasplantado -el pelo antiguo- y ninguna de las tres está prohibida por la Agencia Mundial Antidopaje. El minoxidil, posiblemente el más popular, nunca fue considerado dopaje, y la finasterida y la dutasterida están permitidas desde 2009. Sin beneficios propios, antes se creía que podían enmascarar el uso de esteroides, pero ya no es así. Pese a ello, la mayoría de deportistas no se atreven a tomar nada por miedo a una sanción. Casos como el de Yeray Álvarez, futbolista del Athletic, que cumple ahora diez meses de castigo, alertan del riesgo. Álvarez siempre ha mantenido que únicamente tomó un medicamento contra la caída del cabello de su pareja y que no sabía que contenía canrenona, una sustancia ilegal.

«Los deportistas que están en alta competición son muy, muy, muy cuidadosos con lo que toman y lo comprendo. Los fármacos que utilizamos no dan positivo, pero es verdad que algunos optan por no seguir el tratamiento. O también puede ser que no les funcione. Si implantamos las entradas y el paciente no hace tratamiento o no le funciona va a seguir perdiendo pelo en otras zonas», analiza Montini, que añade que el presupuesto del paciente no cambia esa máxima.

En las mejores clínicas de Madrid o Barcelona un deportista se puede gastar 15.000 o 20.000 euros porque puede pedir que le cierren el local para que nadie le vea u otras prebendas, pero la técnica del implante siempre será la misma. «Cada médico usa la que le parece mejor, pero el resultado final es comparable. Los tratamientos premium hay que darlos a todos los clientes», asegura Montini, que suele trabajar con este tipo de clientes en verano. Las operaciones capilares exigen un mínimo de quince días de parón y ciertas precauciones en los días posteriores, y los deportistas solo cuentan con ese tiempo en sus vacaciones. «Al final, son tratamientos muy populares entre deportistas y la amplia mayoría de casos son exitosos», finaliza el doctor.

Los puntos sin celebración de Sainz y el sufrimiento de Alonso: "No sentía las manos y los pies"

Los puntos sin celebración de Sainz y el sufrimiento de Alonso: “No sentía las manos y los pies”

Volvieron las sonrisas a los despachos de la Fórmula 1 porque el nuevo formato híbrido podría ser entretenido, divertido incluso. La segunda carrera de la temporada, celebrada en el circuito de Shanghái, mostró las lágrimas del adolescente Kimi Antonelli por su primera victoria en el Mundial, el enfado de George Russell por quedarse en segunda posición y la discusión interna que empieza a gestarse en Ferrari entre Lewis Hamilton y Charles Leclerc. Hubo adelantamientos de verdad, incertidumbre en los puestos de podio y los pilotos disfrutaron al volante. ¿Todos? No, no todos.

Los McLaren han pasado de las alegrías de la temporada pasada a las penas, sin poder competir; todo son calamidades para Max Verstappen, que tuvo que retirarse; y otros como Carlos Sainz y Fernando Alonso siguen sufriendo en sus lentos monoplazas. Sainz sumó dos puntos y se negó a celebrarlo; su Williams le atormenta. Alonso, en cambio, estuvo en peligro por culpa de su Aston Martin. En sus 20 años en el campeonato, el español ha vivido de todo, pero tiene por delante algo inédito: se está jugando el físico sin mediar accidentes.

La agonía de Alonso

Como ocurrió en el estreno de Melbourne, Alonso volvió a ofrecer una clase magistral de salida y llegó a rodar noveno, pero después no hubo curva en la que no fuera adelantado. Hiciese lo que hiciese, caía a la cola del pelotón; no había remedio. Si aguantaba a los rivales durante unos giros, acababan superándole por velocidad. Si acertaba con la estrategia —optó por neumáticos duros— y escalaba hasta el undécimo puesto, poco tardaba en regresar atrás. Tal fue su desánimo que llegó a saludar con la mano a Checo Pérez cuando este le adelantaba en pista. En su primer paso por boxes avisó de un problema en el Aston Martin y una vuelta después, en la 33, se retiró.

EFE

El coche ya no se podía conducir. El motor Honda provoca vibraciones que destrozan el cuerpo de los pilotos y llega un momento en que no hay quien lo aguante. En su última vuelta, Alonso tenía que ir soltando el volante para paliar el dolor. «Me retiré porque las vibraciones del motor eran excesivas y diferentes. A partir de la vuelta 20 no sentía las manos ni los pies. He intentado aguantar, pero ya íbamos una vuelta detrás del resto y no tenía sentido seguir perdiendo sensibilidad», aseveró, y añadió: «Con las vibraciones puedes rodar, pero a base de dar vueltas, en media hora o 40 minutos tienes problemas».

Eso sí, Alonso encontró un rincón de satisfacción en medio del naufragio. «Lo más divertido que hay ahora mismo son las salidas. Todos tenemos la misma batería y nuestro coche sale bien. La primera vuelta es de instinto y no es el campeonato del mundo de pilas que tenemos ahora mismo», comentó, crítico tanto con la organización del Mundial como con su propio equipo, del que se desvinculó públicamente. Cuando le preguntaron si el Aston Martin podría ser más rápido dentro de 15 días, en el Gran Premio de Japón, esquivó la respuesta: «Pregunta al equipo. Mis planes están claros hasta Japón: volver a casa, descansar, entrenar fuerte y preparar la carrera de forma correcta. Ojalá en Honda hagan los deberes y podamos ver algún progreso». Suerte tiene que se anularan las dos carreras de abril, Bahrein y Arabia Saudí, por la situación en Oriente Próximo.

Los puntos de Sainz

Con el abandono de Lance Stroll, en el garaje de Aston Martin todo eran caras largas; igual que en el garaje de Williams. Carlos Sainz obró un milagro, acabó noveno y sumó dos puntos, pero igualmente se negó a celebrarlo. Su carrera guardó un gran parecido con la de Alonso: arrancó 17º, tiró de oficio para adelantar a coches mejores y aprovechó los abandonos ajenos para pescar en río revuelto. Cuando el coche de seguridad salió justo después de su parada en boxes, pareció que la carrera se le escapaba, pero aguantó en los neumáticos duros hasta el final.

«Desgraciadamente voy tan lento que no me voy divirtiendo, voy haciendo lo que puedo con lo que hay. No he tenido ritmo para aguantar a los de delante; vamos a cuatro o cinco décimas de la zona media, así que ni estamos en esa pelea», admitió. Y luego, con una mezcla de alivio y resignación: «Cuando he visto la oportunidad de ganarle a Colapinto y a los que se iban por ahí peleando, he conseguido aguantar delante y traer a casa un top 10, que ahora mismo para nosotros es oro».

El adolescente Antonelli gana en China su primera carrera entre la discusión interna en Ferrari

El adolescente Antonelli gana en China su primera carrera entre la discusión interna en Ferrari

Los habituales de Montmeló todavía recuerdan a aquel Max Verstappen imberbe, adolescente, el más rápido de todos con 18 años, el ganador más joven de la historia de la Fórmula 1. Justo una década después ha encontrado sucesor. Otro talento precoz, Kimi Antonelli, celebró este domingo su primer triunfo en el Mundial a los 19 años y, como entonces el neerlandés, se prometió una estrella, un campeón, un referente.

En la segunda carrera del año, el Gran Premio de China, Antonelli lo hizo casi todo como debía para imponerse por delante de su compañero de equipo en Mercedes, George Russell, y de los dos pilotos de Ferrari, enfrascados en una discusión interna. Si Mercedes va a dominar la temporada y va a sumar un doblete detrás de otro, al menos que sea así: con dos candidatos al éxito, que no esté todo decidido de antemano.

En el circuito de Shanghai se confirmaron alegrías para los aficionados a la Fórmula 1 que temblaron con el rarísimo estreno del nuevo formato en Australia. La posible alternancia entre Russell y Antonelli es una, pero hay más. La segunda escudería en discordia, Ferrari, podría rendirse ante su desventaja e imponer un orden a los suyos, pero ha decidido lo contrario: el espectáculo está asegurado. Otro motivo para sonreir.

EFE

Por detrás de Antonelli, Lewis Hamilton y Charles Leclerc se enzarzaron en una guerra civil que duró vueltas y más vueltas y levantó a todos los presentes de sus asientos. Que venciera Hamilton, un piloto que el año pasado parecía al borde la retirada, fue el final perfecto. Habrá 'show' con el sistema eléctrico, quizá incluso gracias a él.

Si en el circuito de Albert Park los adelantamientos fueron artificiales, difíciles de aplaudir, en China la gestión de las baterías fue parte del juego. A sus 41 años, Hamilton, por ejemplo, demostró que saber utilizar los nuevos motores genera maniobras emocionantes e inesperadas. Quizá haya que darle una oportunidad a esta Fórmula 1.

Todo depende de cómo se mire. El nuevo formato es un desastre para los McLaren, que no pudieron ni correr, o para Max Verstappen, que tuvo que retirarse, pero hay que saber adaptarse. Entre el desastre de Aston Martin, que obligó a Fernando Alonso a retirarse por las vibraciones del motor Honda, apareció Carlos Sainz para hacerse con dos puntos con su Williams.

Russell deshace la resistencia de Ferrari en la carrera sprint de China y Alonso llega a meta

Russell deshace la resistencia de Ferrari en la carrera sprint de China y Alonso llega a meta

Queda la esperanza de ver un Mundial de Fórmula 1 divertido; en unos meses quizá regrese la incertidumbre de quién será el vencedor y, con ella, el entretenimiento. De momento, el dominio de George Russell y su Mercedes es abusivo, pero hay indicios de que Ferrari podría llegar a discutírselo en algún momento. ¿En mayo, después del parón? ¿En verano? Ojalá. Por el bien del espectáculo.

Después del arrollador estreno en Australia, este sábado Russell volvió a ganar en la carrera al esprint de China, pero lo hizo con menor ventaja. Algo es algo. En las 19 vueltas de la prueba, Lewis Hamilton primero y Charles Leclerc después amenazaron su triunfo, o eso pareció. Todavía no queda claro si la escudería británica está contemporizando, si guarda las formas para evitar modificaciones del reglamento por parte de la Federación Internacional de Automovilismo (FIA), pero si no es así puede haber competencia.

Al fin y al cabo, Ferrari tiene una virtud que vale oro: las salidas. En cuanto se apagan los semáforos, tanto Leclerc como Hamilton vuelan y, mientras eso sea así, habrá alternancia. En el circuito de Shanghái, la aceleración de los monoplazas rojos permitió a Hamilton colocarse justo tras Russell y disputarle el liderato en las primeras seis vueltas. Como ocurrió en Melbourne, las peculiaridades de los nuevos motores híbridos propiciaron un intercambio espléndido entre los dos ex compañeros —ahora tú, ahora yo— que solo se disipó cuando Hamilton empezó a perder neumáticos. Entonces, la carrera parecía sentenciada. Russell se marchó con un segundo de ventaja, dos, tres, hasta contar con seis segundos de colchón, pero entonces apareció el coche de seguridad. La retirada de Nico Hülkenberg obligó a sacar la grúa a pista y ahí cambió la prueba.

Quedaban tres vueltas —tres— y Ferrari tendría otra oportunidad para derrotar al líder, esta vez de la mano de Leclerc. Con todo abierto, el monegasco podía atacar en cuanto se apartara el «safety car». Hubo tensión. Hubo nervios. Pero en la curva anterior a meta el Ferrari derrapó, Russell aprovechó para atacar y se acabó la duda. Nueva victoria para el inglés, Leclerc en el segundo puesto, Hamilton en el tercero y, detrás, sin opciones, cuarto, el McLaren de Lando Norris.

"El vaso está bastante vacío"

Hubo pilotos con mucho lío durante la carrera, como Kimi Antonelli, que recibió una sanción y acabó quinto, o Max Verstappen, que sufrió en la salida y terminó noveno, fuera de los puntos. Y hubo pilotos que lucharon y lucharon y lucharon. Entre ellos, dos españoles. Con una estrategia muy inteligente, ambos montaron neumáticos duros en sus paradas y esperaron que se armara el caos y, cuando llegó, pelearon. Tras el coche de seguridad, Carlos Sainz llegó a situarse undécimo y Fernando Alonso, decimotercero, aunque en los giros finales perdieron posiciones. Sainz acabó duodécimo y Alonso, decimoséptimo, con una alegría: al menos pudo ver la bandera a cuadros. En plena crisis, los dos Aston Martin terminaron la carrera y eso, ahora mismo, ya es mucho.

HECTOR RETAMALAFP

"Por lo menos hemos podido completar la carrera. Es la primera vez que consigo hacer una tanda larga sin problema. Seguramente hemos recogido datos importantes para el equipo. Pero bueno la situación sigue siendo mala y tenemos que mejorar mucho. El vaso está bastante vacío por mucho que lo miremos. A ver si lo podemos ver medio lleno en unas carreras", analizó Alonso antes de la clasificación de la carrera de China.

¿Por qué el 70% de los corredores del maratón de Barcelona son extranjeros? El fenómeno 'expat' se adueña del 'running': "Es nuestra manera de reunirnos"

¿Por qué el 70% de los corredores del maratón de Barcelona son extranjeros? El fenómeno ‘expat’ se adueña del ‘running’: “Es nuestra manera de reunirnos”

De Sutton, una de las discotecas de referencia de Barcelona, empiezan a salir corredores. 50, 100, 150, 200... ¿Qué está pasando? Es viernes noche y todo es distinto. No hay jóvenes locales pijetes en busca de una copa y una charla. Hay 900 runners mayoritariamente extranjeros disfrutando de un social run nocturno, del evento, de las vibes. Dirigidos por el personal del cercano —y exclusivo— Edan Studios, trotan por la Diagonal unos cinco kilómetros, regresan a la sala, completan un workout al ritmo del DJ y acaban la juerga en la pista de recovery bebiendo Red Bull y cava 0,0. La ciudad ya es suya.

Barcelona cambió después de la pandemia con la llegada masiva de trabajadores cualificados extranjeros —los llamados expats—, que dispararon los alquileres en barrios como la Barceloneta o el Poblenou, generaron todo un ecosistema económico a su alrededor y, finalmente, hicieron suyo el ocio de la ciudad. Mientras bares musicales históricos como el Karma o la Deskomunal anuncian su cierre, otros cambian para atraer a ese nuevo público. ¿Cómo? Con deporte. Especialmente con running. El Sutton ya ha hecho su propuesta, la Apolo o la Laut han empezado a organizar social runs o clases de aeróbic y en Bling Bling se hace indoor cycling de noche. Es adaptarse o morir.

Los expats buscan un ocio saludable y su fuerza está en los grupos de running. Los locales, las marcas y las carreras se los rifan por su tamaño, su poder económico y su capacidad de influencia en las redes sociales. Según fuentes del sector explican a EL MUNDO, ya hay grupos que cobran una tarifa solo por asistir a eventos, donde luego suelen recibir material de obsequio.

«Hace dos años, cuando empezamos, las marcas no querían poner dinero, nos decían que no había presupuesto para marketing en España, pero ahora muchas nos llaman. Hay mucho camino por recorrer. Con un tercio del presupuesto que utilizan en Londres o en París, en Barcelona se pueden hacer grandes cosas y mover a muchísimas personas», comenta a EL MUNDO en inglés Vlad Stanculescu, fundador del club Razze.

En plena semana grande

Con el lema home of spicy runners, cada semana reúne a unos 200 corredores en algún restaurante vegetariano o alguna cafetería de especialidad de la ciudad para salir de allí a trotar y luego hacer el afterrun. De Rumanía, formado en Londres en marketing, cuando llegó a Barcelona a finales de 2023 se dio cuenta de que los pocos clubes de running existentes —como el Prorunners o el BC Team— estaban enfocados en mejorar el rendimiento de los corredores populares y que faltaban grupos centrados en socializar. «Quise montar un grupo bonito, aesthetic», recuerda, y hoy ese grupo es uno de los más solicitados.

Miembros del club Razze, esta semana.

Miembros del club Razze, esta semana.HOKA

De hecho, esta semana ha sido su semana grande. Antes del maratón de Barcelona que se celebra mañana, marcas como Hoka, nueva patrocinadora de la prueba, han organizado multitud de eventos y campañas que han cruzado la ciudad. No en vano, en esta edición se va a batir el récord de participación extranjera, con un 68%, gracias a los expats. Hasta la pandemia, los corredores llegados de fuera solían ser un 50%, pero ahora los foráneos residentes en la ciudad han disparado la diferencia.

"A veces te sientes solo"

«Como extranjero en la ciudad a veces te sientes solo y salir a correr es nuestra manera de reunirnos. El año pasado hicimos un evento con una escuela de surf que se hizo viral y creo que se ha confirmado un trend de correr en la ciudad», analiza por su parte el alemán Hairo Hernández, responsable de recursos humanos de una multinacional, que también lleva menos de tres años en Barcelona y cuenta con un grupo propio, Running Club BCN.

Como Razze, RCB aglutina cada semana a unos 200 corredores alrededor de algún negocio, con un «70% de corredores extranjeros y un 30% de locales». «Ofrecemos un marketing superorgánico y mucha visibilidad. Los próximos cinco años los eventos de comunidad de running, de pádel o de hyrox lo van a ser todo», finaliza uno de quienes han cambiado el ocio en Barcelona. La ciudad ya es suya.