Carolina Marín, una carrera única en siete momentos: "Exprimí mi cuerpo más allá de lo imaginable"

Carolina Marín, una carrera única en siete momentos: “Exprimí mi cuerpo más allá de lo imaginable”

«No paro de ver las imágenes de mi lesión en los Juegos Olímpicos de París, no tengo más remedio, me las ponen allí donde voy, ¿y qué le voy a hacer? Lo tengo asimilado, lo tengo muy trabajado», reconoce Carolina Marín. Su dolor en aquellas semifinales trágicas vendrá a la memoria cuando se hable de ella en el futuro, pero tiene que haber otros recuerdos. Su palmarés enumera un oro olímpico, tres Mundiales y siete Europeos; su legado va más allá. De repente, de la nada, una española dominó Asia en bádminton. En Huelva, su ciudad, donde lleva días recibiendo homenajes, se sienta con EL MUNDO para repasar siete momentos de su carrera ya terminada.

1. UNA NIÑA EN LOS JUEGOS OLÍMPICOS

Antes de ser conocida en el mundo, en España o incluso en su Huelva, Marín ya lucía especial en el Centro de Alto Rendimiento de Madrid, donde se instaló a los 14 años. Contaba su entrenador Fernando Rivas que tenía una ambición impropia.

«Cuando llegué a Madrid ya quería ser la mejor en todo, campeona olímpica, número uno, todo lo que fuera posible. Nunca me conformaba y creo que eso fue lo que me empujó hacia arriba. Tenía dudas por dentro, pero por fuera siempre me mostraba muy segura. Ya entonces, desde los 15 años, empecé a trabajar con psicólogos para controlar los miedos, las inseguridades, los nervios», rememora Marín, que fue bronce en un Mundial júnior, debutó en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 con 19 años y al año siguiente ganó el Grand Prix Gold de Londres, el equivalente a un Grand Slam en el tenis.

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«Con Fernando creamos nuestra metodología, fuimos originales, hicimos nuestro propio camino. Si hubiera intentado imitar lo que hacían las asiáticas, tantas repeticiones, siempre hubiera ido por detrás», analiza.

2. EL PRIMER MUNDIAL: NACE EL MILAGRO

«Redunda su nombre, Carolina María Marín Martín, cumpliendo un cometido: la Historia ya no podrá olvidarlo», empezaba así este periódico la crónica de un éxito improbable. En 2014, en Copenhague, la española levantó su primer título en un Mundial y prometió más. «A principios de aquel año aprobé la selectividad y decidí dejar los estudios para centrarme en el bádminton. No es fácil dar ese paso, pero ahora sé que fue acerté», apunta Marín, que meses antes ya había ganado su primer Europeo. Acababa de cumplir 21 años y pasó de ser una rareza, una europea en la élite, a ser la rival más temible.

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«Diría que todo cambió en la segunda ronda de aquel Mundial 2014. Gané a la china Wang Yihan, que era la número tres del mundo, y en Asia empezaron a mirarme con otros ojos. Hasta ese momento nadie me hacía caso. A partir de entonces cada vez que jugaba tenía 10 cámaras de televisiones asiáticas alrededor. 'Cuidado, que viene la española'. Hablaban de mi carácter. Cuando iba a los torneos ya era diferente. Para mí era importante ese respeto, ahí noté que me había hecho hueco en el bádminton».

3. CAMPEONA OLÍMPICA, FOTOS EN ESPAÑA

En los años de plenitud Marín controló su deporte como nadie lo había hecho. Después de dos Mundiales consecutivos llegó el oro en los Juegos de Río 2016 y desde fuera parecía que nada fallaba. Aunque ella lo recuerda de otra manera.

«Aquel oro fue el mejor momento de mi carrera. Para mí fue maravilloso que mis padres estuvieran allí, pero detrás de todas mis medallas siempre ha habido una angustia. Antes del Mundial de 2014 me hice una luxación de hombro y no podía levantar el brazo; antes del Mundial de 2015 me rompí el quinto metatarsiano del pie derecho; y antes de los Juegos de Río tuve un problema en el sacro. Estuve los cuatro meses sin poder hacer un buen entrenamiento. He tenido momentos de felicidad, pero mi camino nunca ha sido un camino de rosas», admite Marín, que asegura que aquel oro le cambió la vida.

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«En el bádminton ya era conocida, pero después de los Juegos me di cuenta de que ya no sería anónima en España, que la gente me reconocía por la calle. Eso te cambia un poco la forma de actuar. Es bonito, pero siempre hay ese momento en el que alguien quiere una foto y no entiende que estás en algo personal».

4. EL TERCER MUNDIAL: ¿LA MEJOR DE LA HISTORIA?

«Después de aquellos Juegos fue el único momento en el que noté un vacío. Ya había ganado todo lo que soñaba desde niña; al volver de Río me costaba sacar motivación. Me senté con mi entrenador y pensé: '¿Y si me propongo ser la mejor de la historia?'», narra Marín, quien venció después de haber vencido, lo más difícil.

En 2018, en Nankín (China), se impuso en la final a la india Pusarla Sindhu, la rival más importante de su vida, también amiga, y se hizo con su tercer Mundial. Hasta ese momento ninguna jugadora había conquistado tres títulos, pero la española considera que eso no la convierte en la mejor de la historia en lo suyo.

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«Me faltó un segundo oro en los Juegos . Pero igualmente yo ya no me quiero ni considerar ni la mejor ni nada de la historia. Ya no pienso así. Me quedo con que di todo lo que estaba en mis manos, exprimí mi cuerpo más allá de lo imaginable».

5. «EL PEOR MOMENTO DE MI VIDA»

En 2019, con todo su palmarés completo, Marín aún divisaba una década más de éxitos. Podría disputar dos o tres Juegos Olímpicos más y cinco o seis Mundiales... ¿Cuánto más ganaría? En realidad, ninguno. Lo cierto es que su carrera se frenó en seco después de que se rompiera la rodilla derecha primero y la rodilla izquierda después. Pese a sus esfuerzos, no pudo ir a los Juegos de Tokio 2020, aunque eso no fue lo más duro. A principios de 2020 su padre Gonzalo sufrió un accidente laboral y falleció meses después.

«El fallecimiento de mi padre fue el peor momento de mi vida, que a nadie le quepa duda. Las dos lesiones de rodilla que sufrí antes de París no fueron tan malas porque sabía que las podía superar. Me siento orgullosa de haber superado tantos obstáculos. La vida me ha puesto piedras grandes en el camino y siempre he querido tirar adelante. Al fin y al cabo he sido una privilegiada por haber vivido de mi deporte», proclama.

6. UN 'CREC' Y TODO SE ACABA

Un día después, su rival, la china He Bingjiao, contó que la admira. En semifinales de los Juegos de París 2024, tras recuperarse de todo, rozando ya su segundo oro, Marín se volvió a romper la rodilla derecha y toda España empatizó con sus lágrimas.

«Fue muy cruel», lamenta, y añade: «Había hecho la preparación más dura de toda mi carrera. Antes de empezar no confiaba en mí plenamente, pero una vez ya en semifinales la verdad es que tenía mucha confianza. Después tuve que trabajar mucho con mi psicóloga para entenderlo, para superarlo. Fue duro, evidentemente». En el momento de la lesión Marín tenía 31 años y por ello se agarró a un objetivo, un último objetivo. Huelva, su ciudad, había conseguido la organización del Europeo de 2026 y qué mejor lugar para retirarse, sobre la pista, con su gente. Tampoco pudo ser.

Después de un 2025 de dolores continuos, a principios de este año se volvió a operar y jugar de nuevo ya se convirtió en una quimera. «Hasta la última operación me costaba andar, iba coja. Sentía dolor desde que me levantaba hasta que me acostaba. Ahora tengo que ir con cuidado, no puedo salir a correr 10 kilómetros, pero puedo caminar y eso ya es vida», se congratula.

7. VIVIR DESPUÉS DEL BÁDMINTON

«¿Qué voy a hacer? Lo voy a hacer todo», resume Marín sobre lo que viene ahora. Desde la adolescencia su vida ha consistido en perseguir un volante con su raqueta y ahora brilla el sol y el mundo es infinito y no hay nada que la detenga. «Quiero probar todos los deportes que pueda, porque solo hacía bádminton. Quiero conocer mundo, no tenía tiempo libre. Quiero probar cosas diferentes. Estas primeras semanas las dedicaré a mi familia y a mis amigos, a recuperar las horas que no he tenido con ellos y después tengo el futuro abierto. No he decidido nada», asegura Marín, que en los últimos tiempos estudió a distancia Fisioterapia en la Universidad Católica San Antonio de Murcia y Dietética y Nutrición en la Universidad Alfonso X el Sabio, pero que parece improbable que vaya a ejercer.

EFE

Su vida laboral se intuye en los despachos, sean donde sean. «Ahora mismo puedo vivir tranquila. No voy a estar en el sofá de mi casa sin hacer nada, pero he tenido cabeza y he sabido invertir bien. Creo que con mi retirada he tomado la decisión acertada. Debía priorizar mi salud. Soy muy joven y ahora me toca vivir», finaliza.

El bádminton español que deja Carolina Marín: «Hace diez años que una española ganara unos Juegos sonaba a chiste»

El bádminton español que deja Carolina Marín: «Hace diez años que una española ganara unos Juegos sonaba a chiste»

Hace diez años, en el Centro de Alto Rendimiento de Madrid, nadie se atrevía ni a pensarlo. «Cuando yo empecé, que una española ganara unos Juegos Olímpicos sonaba a chiste», recuerda Clara Azurmendi, que hoy es amiga de una campeona olímpica y aspira a igualarla. A sus 27 años es candidata a medalla en el Europeo de Huelva, que comenzó este lunes, después de quedarse en semifinales en la última edición. En solo una década, el bádminton español ha cambiado. Ha cambiado mucho. Y todo, o casi todo, gracias a Carolina Marín.

La campeona, que será homenajeada este martes en su Huelva natal tras anunciar su retirada, se marcha con un oro olímpico, tres Mundiales y siete Europeos, y deja atrás también un legado. Un rastro que brilla más, sí, pero que seguramente durará más.

Antes de Marín, España peleaba por clasificar a algún jugador —como el histórico Pablo Abián— o alguna jugadora para los campeonatos internacionales. Ahora el único objetivo son los títulos, no hay más. Desde la aparición de la onubense en 2014, antes de su oro en Río 2016, el bádminton español ha crecido desde la base hasta la élite. Si en 2013 el Consejo Superior de Deportes (CSD) registraba menos de 8.000 licencias, ahora ronda las 10.000, un crecimiento que aguantan pocas disciplinas en el país. El número de clubes seguía una tendencia parecida, pero la pandemia cerró una veintena y ahora se están recuperando.

Opciones de medalla

«Carolina ha sido la mejor jugadora de bádminton de la historia del mundo. Eso enorgullece a España; lo consiguió frente a potencias como las asiáticas», define Azurmendi, que durante muchos años fue compañera de entrenamientos de la campeona olímpica. De San Sebastián, a los 14 años se marchó a Madrid para compartir sesiones con Marín a las órdenes del entrenador de ambas, Fernando Rivas. «Antes todos los que jugábamos al bádminton lo hacíamos porque en nuestros colegios había tradición. Todos veníamos de las extraescolares. Ahora hay niños y niñas que se apuntaron porque vieron a Carolina en la tele y quisieron probarlo. Eso se notará en el futuro», predice la jugadora. Según su análisis, hay que esperar a la cantera, aunque ya se pueden observar resultados.

ARUN SANKARAFP

El efecto escaparate ya tiene su traducción en las pistas. España tuvo representación en todas las categorías del pasado Mundial y en el presente Europeo sostiene varias candidaturas al podio. Junto a Azurmendi en el cuadro femenino, estarán Pablo Abián y Álvaro Leal en el masculino; en dobles masculino, las parejas formadas por Rubén García y Carlos Piris y Jacobo Fernández y Alberto Perals buscarán avanzar rondas; en dobles femenino, competirán Paula López y Lucía Rodríguez junto a la dupla formada por Nikol Carulla y Carmen Jiménez; y en dobles mixto, estarán Rubén García y Lucía Rodríguez, además de Rodrigo Sanjurjo y Nikol Carulla.

De todos ellos, quizá la opción más firme es la pareja de dobles mixto formada por García y Rodríguez, que ya sabe lo que es vencer a parejas del top 10 mundial y alcanzar las semifinales en torneos BWF. «La Federación se ha reestructurado», explica Azurmendi. «Antes había una jugadora. Ahora la Federación se está centrando en crecer en todas las disciplinas, en los dobles. Está formando entrenadores, mejorando la situación en el CAR». La inversión institucional tiene detrás el impulso de los resultados, pero también la visibilidad que generó Marín. Las marcas, reconoce la jugadora, «se han interesado siempre más en Carolina, pero una cosa ha llevado a la otra. Aunque el 80% sea por ella, algo beneficioso nos llega».

El listón está muy alto

Existe, no obstante, una contraposición. «Ahora todo nos parece poco», reflexiona Azurmendi. «Es la otra cara de la moneda. Cuando se consigue algo, nunca es suficiente. Carolina ganó siete Europeos; aunque yo consiga un buen resultado, será más difícil que se reconozca. Es normal». El éxito de Carolina elevó el listón de una forma que puede resultar injusta para quienes vienen detrás.

«La gente tiene que entender que lo que hizo Carolina es de otro planeta. Va a ser muy difícil que en el mundo del bádminton vuelva a haber otra Carolina. Pero espero que en unos años pueda salir una campeona de aquí», concluye Azurmendi, que recuerda el dolor al ver la lesión de su amiga en los Juegos de París 2024 y desea que aquella desgracia no sea el último recuerdo. «No se merecía acabar así. Fue muy injusto», apunta, siendo ella misma parte del legado que deja Marín en España.

Los días de Carolina Marín antes de su retirada: dolores punzantes a diario, una operación por salud y el Europeo en casa que no jugará

Los días de Carolina Marín antes de su retirada: dolores punzantes a diario, una operación por salud y el Europeo en casa que no jugará

Quedará el recuerdo de Carolina Marín de pie sobre la pista verde de los Juegos Olímpicos de París 2024 intentando jugar pese a haberse destrozado la rodilla derecha. No pudo ser. Y no podrá volver a ser. La española, la jugadora de bádminton más laureada de todos los tiempos, anunció este jueves su retirada a causa de esa maldita lesión. A los 32 años había organizado su adiós para el próximo mes de abril en el Europeo de Huelva, en su casa, en el pabellón que lleva su nombre, pero su físico no le concederá ese deseo.

«No quiero poner en riesgo mi cuerpo por ello», afirmó en el comunicado de su retirada, la última de una larga lista de renuncias. Porque Marín fue la jugadora que asaltó Asia, la que dominó un deporte que no le pertenecía como nunca se había hecho, pero en los últimos años también fue una jugadora maldita. De aquella fuerza de la naturaleza que ganó los Juegos Olímpicos de Río 2016 y los Mundiales de 2014, 2015 y 2018 pasó a ser una luchadora. Contra todas, sí, pero sobre todo contra sí misma.

En 2019 su rodilla derecha crujió por primera vez y a partir de ese momento su carrera se sumergió en la rehabilitación. Con los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 en el horizonte se recuperó, aprovechó el margen que le ofreció la pandemia y volvió a brillar, pero poco antes de la cita, en 2021, se rompió de nuevo. Esta vez fue la otra rodilla, la izquierda, pero la misma lesión. Siempre junto a su entrenador, Fernando Rivas, en aquel momento ya observó la dificultad: si quería volver a jugar —ya no a ganar— tendría que tomarse otros tiempos, y lo hizo. Por primera vez en su vida, paró. Dejó de entrenar, hizo otras cosas. Y cuando sus rodillas por fin estaban recuperadas fue nuevamente la mejor.

El drama posterior ocultó que en los Juegos Olímpicos de París 2024 Marín estaba siendo la jugadora más destacada con diferencia. En la semifinal fatídica ante la china He Bingjiao había ganado el primer set y tenía controlado el segundo. Ya tenía una medalla al cuello, pero nuevamente la frenó una lesión.

La última operación

Su entorno cuenta que, tras la operación que cerró su participación aquellos Juegos Olímpicos de París 2024, Marín nunca llegó a rehacerse del todo. En actividades cotidianas —no solo en entrenamientos— sufría dolores punzantes en el menisco, y por ello recientemente volvió a pasar por el quirófano. Los médicos le llegaron a proponer una infiltración para que pudiera jugar el Europeo y retirarse sobre la pista, pero ella priorizó su salud.

EFE

«Esta última herida me está enseñando algo muy importante: el deporte me lo ha dado todo y soy quien soy gracias al bádminton, pero ahora estoy aprendiendo a priorizar mi salud por encima de cualquier meta», escribió por aquella época en sus redes sociales. De todas formas, en las últimas semanas había intentado jugar —incluso realizó ciertas sesiones de prueba—, pero la posibilidad de una cuarta lesión grave de rodilla la atenazaba. Entre rumores sobre si jugaría o no, finalmente decidió parar.

A pesar de no competir, la jugadora ha confirmado que estará presente en Huelva durante la semana del Europeo para participar en distintos actos públicos y con total probabilidad la ciudad le brindará un homenaje merecido. «Quería que el camino acabase en Huelva y así será», señaló Marín en el escrito de su adiós. Un adiós temprano marcado por las lesiones que acortaron la mejor carrera de una mujer en la historia del bádminton.

Carolina Marín siembra dudas sobre su futuro tras la lesión en París: "No sé si volveré a coger una raqueta"

Carolina Marín siembra dudas sobre su futuro tras la lesión en París: “No sé si volveré a coger una raqueta”

Actualizado Domingo, 11 agosto 2024 - 15:33

Días después de que se confirmara la tercera rotura de ligamento cruzado en la carrera deportiva de Carolina Marín, la deportista onubense ha grabado un vídeo en el que ha explicado cuál es la situación personal que atraviesa tras su lesión mientras disputaba la semifinal de los Juegos Olímpicos y las dudas que tiene sobre su futuro : "No sé si volveré a jugar o a coger una raqueta de bádminton."

Además de agradecer de corazón el gesto de su rival, He Bing Jiao en el podio, su abrazo al terminar el partido y el cariño que la jugadora le ha mostrado en estos días, Carolina Marín también ha asegurado que se encuentra "destrozada" y que ha sido, posiblemente, "el golpe más duro" de toda su trayectoria.

Esta rotura de ligamento cruzado y de menisco ha sido la que más grave de las tres sufridas hasta el momento y por ello ha afirmado que necesita "mucho tiempo" para recomponerse física y mentalmente. "Tengo el alma destrozada, no sé que va a ser de Carolina Marín en un futuro".

Por último, también ha agradecido todo el cariño que le ha mostrado la gente en estos últimos días con los miles de mensajes que ha recibido a través de redes sociales." Sé que no me he traído una medalla de oro, pero esa medalla me la habéis devuelto vosotros con todo el cariño y el apoyo", ha declarado.

Carolina Marín: "Necesitaré más tiempo para asimilar esto bien"

Carolina Marín: “Necesitaré más tiempo para asimilar esto bien”

Actualizado Martes, 6 agosto 2024 - 15:58

Carolina Marín se lesionó mientras dominaba las semifinales de bádminton en los Juegos contra la china He Bing-Jiao. La deportista ha emitido un comunicado que ha difundido en sus redes sociales en el que expresa que el domingo sufrió "uno de los momentos más difíciles de mi vida. Han pasado unos días pero necesitaré más tiempo para asimilarlo bien".

Durante el encuentro se rompió el ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha, le impidió seguir con el partido y dejó a un lado cualquier posibilidad de optar a una medalla. Marín decide llevar la lesión "de la mejor manera posible", pues tal y como ha expresado "la vida nos pone en situaciones que no queremos vivir y que nadie merece, pero debemos asumirlo".

Se ha mostrado muy agradecida por todo el cariño que está recibiendo, ha expresado que nunca antes había recibido tanto y que está "siendo inabarcable". Pero de entre todas esas muestras de afecto ha querido destacar la que ha tenido He Bing-Jiao, que posó en el podio sosteniendo su medalla de plata en la mano izquierda y un pin de España en la mano derecha. Carolina ha expresado que es "uno de los gestos más bonitos que han tenido hacia mí jamás y siempre le estaré increíblemente agradecida".

Ha querido recordar que "a veces usamos el deporte como ejemplo para la vida. Y el domingo también fue así: si trabajas duro y te esfuerzas más que nadie en cumplir tus sueños, estos se pueden hacer realidad. Pero no siempre ocurre" comentó. Ha destacado que ella sí cumplió "los sueños de la niña que salió de Huelva hace mucho tiempo, pero tenía otros por cumplir". Y ha afirmado que "no pasa nada" que la vida sigue y que ella seguirá buscando sus sueños.

Carolina Marín llega a Madrid, se somete a pruebas y se emociona con el gesto de su rival china: “Estoy destrozada”

Actualizado Lunes, 5 agosto 2024 - 14:11

En el entorno de Carolina Marín cuentan que no lo esperaba. La china He Bing Jiao, su rival en las fatídicas semifinales de los Juegos de París en las que volvió a romperse la rodilla, subió al podio a recoger su plata -perdió en la final-, con un pin de España. Un bonito homenaje. Una sorpresa porque Jiao no tenía mucha relación con Marín y porque la cultura china no es muy dada a este tipo de expresiones. "Podéis imaginar cómo está, pero ha visto la fotografía de Jiao y le ha emocionado", comentan quienes la conocen.

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La jugadora aterrizó este lunes en el aeropuerto de Barajas, en Madrid, y allí la recibió un grupos de aficionados que le dedicó una ovación y la vitoreó: "¡Campeona, campeona!". "Todavía no he podido ver todo (refiriéndose a las muestras de cariño), pero quiero dar las gracias a todo el mundo. Estoy destrozada, no puedo decir otra cosa. Me voy ahora mismo al hospital y a ver qué sale. No sé si me tienen que operar, voy directamente al hospital y ahí tomaremos decisiones. Gracias por el apoyo", dijo ante los medios que la esperaban en la terminal.

Durante toda la mañana se estuvo haciendo pruebas en la Clínica CEMTRO, donde fue operada las dos veces anteriores, por el doctor Pedro Guillén. Las primeras exploraciones, realizadas en el centro médico de la Villa Olímpica, apuntaban a una rotura del ligamento cruzado de la pierna derecha, aunque no se hará oficial hasta que haya un diagnóstico seguro. Marín se rompió por primera vez ese ligamento de esa misma rodilla a principios de 2019, en Indonesia. Luego, dos meses antes de los Juegos de Tokio 2020 sufrió la misma lesión, pero está vez en la rodilla izquierda y con afectación también al menisco.

Desde el mismo entorno de Marín aseguraban que ni tan siquiera habían valorado la opción de recibir una medalla de bronce honorífica y que esa iniciativa, si realmente existía, no había salido de ellos.

España entera llora la retirada por lesión de Carolina Marín: "Vamos a solicitar el bronce honorífico"

España entera llora la retirada por lesión de Carolina Marín: “Vamos a solicitar el bronce honorífico”

Actualizado Domingo, 4 agosto 2024 - 11:53

Lo que estaba siendo una mañana tranquila en París, en la que España iba a asegurarse otra medalla con una de sus grandes bazas, ha terminado convirtiéndose en un drama. Carolina Marín, que dominaba su partido de semifinales ante la china He Bing-Jao (21-14 y 10-5 en el segundo set), ha tenido que retirarse por una lesión en la rodilla derecha. Una lesión que ha dejado sin lugar a dudas uno de los momentos más trágicos de esta edición de los Juegos Olímpicos.

Marín, tras intentar volver a la pista con una rodillera, ha tenido que abandonar minutos después entre lágrimas y desistir en la lucha por recuperar ese ansiado oro que ya consiguió en Río de Janeiro en 2016. Tras la retirada, numerosas personalidades tanto del mundo del deporte como de otros ámbitos han tratado de enviar todo su apoyo a la atleta onubense.

Una de las primeras ha sido la ministra de Educación, Formación Profesional y Deportes, Pilar Alegría, que precisamente se encontraba en el pabellón. "Los gritos de dolor nos llevan a pensar que esto puede ser mucho más serio. Esperemos que, más allá de la pérdida de la medalla, no sea tan grave como parecía". Alegría ha declarado ante los medios que ha preferido no entrar al vestuario, ya que estos "son momentos para estar con la familia y el equipo". Eso sí, aprovechó su comparecencia ante los medios para ofrecerle el apoyo del Ministerio: "Con los deportistas hay que estar antes y durante la competición, pero también después, especialmente cuando ocurren desgracias como estas".

José Manuel Rodríguez Uribes y Pilar Alegría aplauden a Carolina Marín tras su retirada

José Manuel Rodríguez Uribes y Pilar Alegría aplauden a Carolina Marín tras su retiradaEP

Poco después, su entrenador, Fernando Rivas, ha compartido en zona mixta las amargas sensaciones de todo el equipo tras la lesión. "Carolina está hundida. No tenemos palabras. Me ha mirado y me ha dicho: 'Me he roto'. El momento de forma en el que llegaba, cómo estaba yendo de menos a más en la competición... ", se ha lamentado Rivas ante los medios. "Más que injusto, ha sido muy cruel":

También el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha realizado una publicación en sus redes sociales con la intención de animar a la atleta onubense. "Eres y serás una campeona. Toda España está contigo", se puede leer en el tweet del presidente.

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En la misma línea, la Casa Real también se ha pronunciado a través de su cuenta de Twitter: "No hay metal que alcance el valor de la lección de pundonor y orgullo que has dado. La más digna representación del espíritu olímpico Volverás más fuerte, como siempre has hecho y mereces la ovación de toda España. Gracias, Caro".

Minutos más tarde, el presidente de la Federación Española de Bádminton, Andoni Azurmendi, aseguró que van a solicitar al COE y al COI el bronce honorífico para Marín. "Estamos moviendo esa gestión. Vamos a tratar de solicitarlo, creo que es un clamor. Lo vamos a intentar", aseguró. "Estamos todos tristes, la están trasladando a la Villa Olímpica y la decisión que tome ella será la que hagamos", añadió.

Entre los deportistas españoles, dos futbolistas del FC Barcelona, Pedri y Alexia Putellas, han sido de los primeros en reaccionar. "Eres una campeona, Carolina Marín", ha escrito el canario en su cuenta de Twitter.

Un histórico del deporte español ya retirado como Pau Gasol ha enviado todo su apoyo a Carolina Marín también a través de redes sociales. "Nos duele muchísimo verte retirarte por una lesión, pero nos has demostrado ser una auténtica CAMPEONA. Te queremos, Carolina Marín, Estoy seguro de que pronto te veremos sonriendo de nuevo. Siempre a tu lado", se puede leer en un tweet en el que el ex jugador de baloncesto ha insertado una foto suya junto a la atleta española.

“El plan” de Carolina Marín para ganar el oro en los Juegos de París: “Parece que esté loca, quizá lo esté”

Actualizado Sábado, 3 agosto 2024 - 14:59

Este viernes, el día previo de sus cuartos de final de los Juegos Olímpicos de París ante la japonesa Aya Ohori, Carolina Marín tenía un planning, lo miró y lo rompió en mil pedazos. "Fue un día largo. Había reservado pista para entrenar, pero la cancelé y decidí reunirme durante horas con mi entrenador [Fernando Rivas] y mi psicóloga [María Martínez]", reconocía.

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En el partido anterior, de octavos de final, había jugado con miedo, defensiva, temerosa. Marín no fue Marín. Estuvo a un suspiro de la derrota y, por eso, quiso cambiarlo todo. "Hablamos de atreverme, de olvidar el miedo a perder, de dónde poner el foco, de centrarme en mi juego", explicaba y el plan funcionó. Este sábado derrotó a Ohori por 21-13 y 21-14 en su mejor partido estos Juegos.

Donde antes hubo miedo esta vez hubo fuego. Ohori le había vencido el año pasado en el Open de Francia y este sábado en el Arena Porte de la Chapelle de París, un pabellón hasta arriba de españoles coreando su nombre, no tuvo ni la oportunidad de intentarlo. Marín estuvo rápida, concentrada, intratable.

Ya no es la jugadora ultraofensiva que es, pesan los años, las lesiones que le destrozaron las rodillas y hasta las desgracias -como el trágico fallecimiento de su padre en 2020-, pero con cualquier estilo de juego puede dominar. De hecho, ante Ohori, jugadora de poderoso remate, la española de 31 años impuso su control.

"Recuerda el plan"

"Estoy muy contenta y no sólo por ganar el partido. Estoy contenta por cómo he entrado en la puesta, por dónde he puesto el foco... he sido Carolina Marín con concentración y determinación. Esa loba que cuando muerde y agarra no suelta hasta el final. Me siento orgullosísima de mí misma", reconocía la campeona olímpica en los Juegos de Río 2016 que, durante el partido, recibía las indicaciones de su técnico -"Recuerda el plan, recuerda el plan"- y las suyas propias.

Antes de cada saque hablaba consigo misma en voz alta y, aunque costaba escucharla, se intuía que repetía constantemente frases sobre "el foco" y "el plan". "Parece que esté loca, que quizá lo esté, pero no paro de hablarme para mantener el foco donde debe estar. Constantemente me repito el plan, animándome, por eso hablo mucho en la pista", comentaba Marín que este domingo, en las semifinales, se enfrentará a la china He Bing Jiao, que este sábado derrotó por sorpresa a su compatriota, la vigente campeona olímpica Chen Yu Fei. Ambas se han enfrentado nueve veces, con siete victorias para la española, aunque su último encuentro fue en 2022.

En realidad, aunque su nivel de juego suele ser superior, Marín prefería a Yu Fei casi por superstición. En los Juegos de Río ya se enfrentó en semifinales con la vigente campeona, entonces Li Xuerui, la derrotó y aquello le impulsó hacia el oro en la final. Ahora no podrá repetir ese ascenso, aunque tanto da.

Después de todo lo vivido y, sobre todo, después de todo lo sufrido, estar aquí ya podría ser un premio para Marín, un regalo, pero entonces no sería Marín. «Yo no he venido a ver la Torre Eiffel, yo he venido a ganar una medalla», proclamaba la jugadora a quien al volver de los Juegos de Río, donde había sido campeona, le preguntaron qué le había parecido el Cristo del Corcovado y ella contestó que ni idea, que no le había visto.

Carolina Marín impone su maestría ante Ohori y ya está en semifinales de los Juegos

Actualizado Sábado, 3 agosto 2024 - 11:49

Estar aquí ya es un premio, podría decir Carolina Marín, pero entonces no sería Carolina Marín. Estar aquí, en los Juegos de París, no es nada, ni tan siquiera una bonita experiencia, si no se lleva como mínimo una medalla o, mejor, su segundo oro olímpico. Cuentan que al volver de los Juegos de Río, donde había sido campeona, le preguntaron qué le había parecido el Cristo del Corcovado y ella contestó que ni idea, que no le había visto. No hay deportista más ambiciosa, más sacrificada, más decidida.

Este sábado, en los cuartos de final, superó a la japonesa Aya Ohori por 21-13 y 21-14 en 52 minutos y se clasificó para las semifinales de este domingo en las que se podría enfrentar a la china Chen Yu Fei, la vigente campeona olímpica. Dura rival y qué más da.

La japonesa Ohori le había vencido el año pasado en el Open de Francia y en el Arena Porte de la Chapelle de París, un pabellón hasta arriba de españoles coreando su nombre, no tuvo ni la oportunidad de intentarlo. En los Juegos Olímpicos, como en los Mundiales, Marín está a otro nivel. Y eso que, con los años, con las lesiones que le destrozaron las rodillas, con las desgracias vividas -como el trágico fallecimiento de su padre en 2020-, Marín ha ido variando su estilo de juego. En los Juegos de Río 2016 ganó siendo fuego, la más agresiva del circuito, puro ataque. Ahora, en los Juegos de París, veteranísima pese a sus 31 años, impone su control, su dominio del bádminton.

ANTONIN THUILLIERAFP

Ohori, su rival, entró a la pista para pegar con su poderoso remate, pum, pum, pum, pum, y lo consiguió al principio. De entrada, 1-3, y mucha fuerza. Pero Marín, que ya ha vivido encuentros de todo tipo, sabía lo que hacer. Golpe a golpe, fue alejando a la japonesa de la zona de remate, empujándola atrás, hasta que la desesperó. A final del primer set, Ohori abría los brazos pidiendo ayuda a sus entrenadores, incapaz de leer el juego que le planteaba Marín.

Sólo en el segundo set, cuando Ohori aceptó los intercambios, se dibujó cierta igualdad (11-9 para Marín), pero bajo ese esquema más controlado, más cerebral, la española era netamente superior. De hecho, después de un engaño, un supuesto smash que había convertido en dejada, Marín se reía consciente del lío que le estaba montando a Ohori. Para la española, pese a todo lo vivido y lo sufrido, estar aquí, en los Juegos de París, no significada nada si no gana su segundo oro olímpico.

Carolina Marín se proclama campeona de Europa por séptima vez

Carolina Marín se proclama campeona de Europa por séptima vez

Actualizado Domingo, 14 abril 2024 - 19:01

Carolina Marín se proclamó campeona de Europa por séptima vez en su carrera tras deshacerse en el partido por el título de la escocesa Kirsty Gilmour por 21-11 y 21-18.

Esta era la cuarta ocasión en la que ambas se veían las caras en la final por el máximo título continental tras La Roche-sur-Yon 2016, Kolding 2017 y Madrid 2022, última vez en la que la onubense se alzó con el trofeo. En todas ellas ganó Marín, que también había conquistado el entorchado ante otras rivales distintas en Kazán 2014, Huelva 2018 y Kiev 2021.

Empezó la española con una marcha más, solida con su servicio y aún más al resto para obligar a Gilmour a ajustar mucho los impactos. De hecho solo una vez en todo el primer set encajó dos saques seguidos de su rival, cuando esta se puso 15-11. No hubo más concesiones por su parte, ya que no solo no administró la ventaja que tenía, sino que, con un parcial de 6-0, terminó ganando por 21-11.

Más equilibrada comenzó la segunda manga, sin que la onubense pudiera marcharse al paso por los banquillos con una renta superior a los tres puntos (11-8).

En esos márgenes se movió hasta que su oponente se acercó primero tras uno de los mejores intercambios del partido (14-13) y se puso por delante después (17-18). Ahí volvió Carolina a mostrarse agresiva, lo que desembocó en que Gilmour se dejase tres volantes seguidos en la red antes de ceder al primer punto de campeonato en contra.

Marín, en racha

De esta manera Carolina no solo vuelve a subirse a lo alto del podio en esta cita, sino que con la mente puesta en los Juegos Olímpicos de París 2024 se impone en su tercer torneo consecutivo tras ganar también el All England en Birmingham y el Abierto de Suiza en Basilea.

Además, agranda un palmarés que, junto de sus siete títulos europeos, también incluye un oro olímpico en Rio 2016, cuatro campeonatos del mundo, uno oro en los Juegos Europeos y numerosos torneos internacionales; todo ello pese a sufrir dos graves lesiones.