Juanjo Brau, el fisioterapeuta del Barça de Guardiola y su cruda despedida: "Me pasó factura. Salí del club y me liberé"

Juanjo Brau, el fisioterapeuta del Barça de Guardiola y su cruda despedida: “Me pasó factura. Salí del club y me liberé”

«Me ha encantado escribir este libro. Espero que con el paso del tiempo todo se relativice y pueda decir más verdades», promete Juanjo Brau en su conversación con EL MUNDO.

¡Ay!, los fisioterapeutas. Nadie en el vestuario de un equipo sabe más que los fisioterapeutas -están con los jugadores cuando falta el entrenador y viceversa- y sin embargo nadie cuenta menos. Boca cerrada. Son una tumba. Sin embargo, con los años, algunos de ellos se abren a narrar lo vivido o, como mínimo, parte de ello. Después de salir del club, Brau, fisioterapeuta del Barcelona de Pep Guardiola, publica ahora su libro Lo que el fútbol no ve (Magazzini Salani) y en él desliza intimidades de aquella época dorada del club azulgrana. Por ejemplo, cuando tuvo que viajar a Costa Rica para asegurarse de que Leo Messi no jugara ni un minuto con Argentina en un amistoso. O cuando compró un pastel para obligar a Carles Puyol a celebrar un cumpleaños que el capitán había cancelado por un empate ante el Recreativo.

Asegura en el libro que en aquella época no hubo ninguna lucha de egos. Es difícil de creer.
De verdad que fue así. Por eso lo ganamos todo. Un equipo con peleas en el vestuario no gana nada. Había dos factores clave: todos asumían que Leo era el número uno y la mayoría venían de la base. Habían subido juntos y se conocían de sobra. Luego todo era más fácil porque aunque llegaran jugadores, como llegó Neymar, todos sabían a lo que venían.
Con esa generación, la de Messi o Piqué, comenzó en el fútbol base.
Después de Barcelona 1992 empecé a trabajar con la selección de waterpolo y de natación, pero cuando me llamó el Barça no lo dudé. Necesitaban un fisio para el fútbol base, porque entonces no había ninguno, y Guardiola, que me conoce porque somos del mismo pueblo, Santpedor, me recomendó. Recuerdo cuando llegó Messi, por ejemplo.
¿Qué recuerda?
Que toda la ropa le quedaba grande. Era muy pequeño, pero también muy robusto. Ya tenía una consistencia brutal en el tren inferior, no lo movías cuando cubría el balón. Y luego tenía un talento de la hostia, una capacidad cognitiva única. Veía el fútbol en cámara lenta, entre el estímulo y la respuesta no había tiempo. Veía lo que los demás jugadores no veían.
¿Por qué en el fútbol hay tanto secretismo con las lesiones?
No siempre es culpa del club. Un jugador puede pedir que no se hable de él y nadie debe hacerlo. El código deontológico ya lo establece: los datos médicos son propiedad del paciente. Cuando hay muchas bajas en un equipo siempre se culpa a médicos o fisioterapeutas y se montan teorías, pero las lesiones son multifactoriales. Es muy difícil establecer un motivo único de casos distintos. Lo que hay que analizar con más profundidad es cuando hay recaídas repetidas de lo mismo; ahí sí hay que buscar una causa.
¿Cuántas veces una sesión de gimnasio con el fisioterapeuta ocultaba una fiesta previa?
Se ha magnificado tanto al futbolista que no le aceptamos muchas cosas. Los jugadores no dejan de ser chavales jóvenes y algunos salen más que otros. Decir que un jugador se quedaba en el gimnasio era una manera de no dar cierta información, pero tampoco era tan relevante. Al día siguiente entrenaba y ya.
¿Cuál fue el jugador más fuerte físicamente con el que trabajó?
Te voy a sorprender: Piqué. Hacía bandera de no pisar el gimnasio, pero era una bestia físicamente. Luego Puyol era todo ímpetu, el punto de honor, lo máximo. Y también Mascherano, Luis Suárez, Eto'o... He tenido bastantes jugadores fuertes.
¿Por qué se marchó del Barça?
Vino Xavi [Hernández] con su equipo y me dijo que éramos incompatibles. Mis dos últimos años en el club fueron muy caóticos [las etapas de Setién y Koeman] y tuve que asumir más responsabilidades de las que me tocaban. El problema era que veía lo que iba a pasar, veía que habría lesiones, y no tenía herramientas para evitarlo, no me escuchaban. Eso te pasa factura. Salí y me liberé.
¿A qué se dedica ahora?
Sigo viendo jugadores de manera externa. Tengo una clínica en Manresa, junto con el doctor [Jordi] Puigdellívol, traumatólogo del Barça de básquet. Doy conferencias y clases.
La Fórmula 1 intentar apagar el fuego: tres propuestas para salvar un estreno eléctrico que no convenció a nadie

La Fórmula 1 intentar apagar el fuego: tres propuestas para salvar un estreno eléctrico que no convenció a nadie

De todos los trabajadores de la Fórmula 1, los que más han sufrido esta semana han sido, sin duda, los community managers. Los encargados de las redes sociales del Mundial y de los equipos se pasaron toda la previa del Gran Premio de China borrando comentarios negativos de los aficionados sobre el nuevo formato, hasta llegar al extremo. Según desveló el Corriere dello Sport, en Twitter, Instagram o TikTok desaparecieron incluso aquellos mensajes en los que los seguidores se limitaban a decir que el Gran Premio de Australia del pasado domingo había sido «aburrido». Hay muchos nervios en el paddock.

El estreno de la Fórmula 1 semieléctrica no convenció a nadie. Pilotos, ingenieros, directivos, aficionados, periodistas... Todos los actores del certamen criticaron los nuevos monoplazas por las situaciones que generan: adelantamientos a coches parados, acelerones sin lógica o frenazos en plena recta. Por eso los organizadores ya buscan soluciones.

Tal y como informó The Race, el Mundial propondrá cambios a los equipos tras la carrera en Shanghái de este domingo (08.00 horas, DAZN). El nuevo sistema híbrido de los motores hace que los coches dependan en exceso de la potencia eléctrica, que los pilotos deban gestionar la batería de forma continua y que el resultado sea un pilotaje antinatural. Eso es precisamente lo que se pretende corregir.

Según explica a EL MUNDO un mecánico del certamen, hay hasta tres propuestas sobre la mesa. La primera sería aumentar el super-clipping, es decir, la capacidad de recuperación de energía eléctrica, para que las baterías se carguen más rápido. La segunda sería reducir la potencia máxima para que esas baterías aguanten más tiempo, aunque con el coste de menores velocidades punta. La tercera sería incrementar el uso de los motores de combustión para reducir así la dependencia del sistema eléctrico. Todas las opciones son rápidas de aplicar, aunque ninguna resulta sencilla de implementar.

La amenaza de los pilotos

«Lo tenemos que discutir después de China, cuando tengamos más datos sobre la mesa», señalaba Nicholas Tombazis, director de monoplazas de la FIA, con una esperanza: que el circuito de Shanghái ayude. La primera prueba del año fue en Melbourne, precisamente uno de los trazados más exigentes para las baterías, y este domingo todo debería ser más divertido. Con frenadas más intensas, los pilotos tendrán que preocuparse menos del sistema eléctrico y podrán conducir con mayor comodidad.

EFE

Al fin y al cabo, de ellos depende todo. La Fórmula 1 es una competición de escuderías, pero los aficionados siguen a las estrellas. Gracias al trabajo de Liberty Media —y a Netflix—, el campeonato ha penetrado con fuerza en mercados como Estados Unidos, y ese crecimiento hay que protegerlo. En Australia, las críticas de campeones como Max Verstappen o Lewis Hamilton encendieron las alarmas, más aún cuando el neerlandés insinuó una posible retirada. Los organizadores deben introducir cambios para que los protagonistas recuperen la sonrisa, pero también tienen que pensar en el largo plazo.

La Fórmula 1 de gasolina no volverá. Los constructores quieren que la inversión en desarrollo que exige el Mundial se traduzca en ventas en los coches de calle, y en la calle cada vez hay más eléctricos. A finales de 2025, el 25,1 % de los vehículos de la Unión Europea ya era electrificado —eléctrico o híbrido— y en España, el 18,7 %. Este año, atraídas por el cambio de motores, se han incorporado Audi y Cadillac y se valora el interés de BYD, el mayor fabricante chino de vehículos eléctricos.

Por eso el equilibrio es tan complicado: los cambios deben satisfacer a quienes pilotan, pero no a costa de regresar a la combustión pura. Habrá que ver, además, cómo afectan las modificaciones a las escuderías, con Mercedes como posible perjudicada y McLaren y Red Bull como posibles beneficiadas. De momento, en Shanghái, este domingo, todo seguirá igual: adelantamientos exagerados, coches parados y maniobras extrañas en el circuito chino.

Audrey Pascual, la doble campeona paralímpica que nunca renunció a nada: "Mi abuelo me llamaba 'number one', ya lo soy"

Audrey Pascual, la doble campeona paralímpica que nunca renunció a nada: “Mi abuelo me llamaba ‘number one’, ya lo soy”

Cuenta Audrey Pascual que cuando le amputaron los pies a los nueve años, una psicóloga la visitó en su habitación del hospital y le recomendó que se pusiera metas alcanzables. «Me dijo: ‘No podrás ser profesora de ballet, pero podrás ser otras cosas’. Y a partir de ahí dejé de escuchar. Solo podía pensar en que esa mujer no podía decirme a mí lo que yo iba a ser. En ese momento deseé ser profesora de ballet con todas mis fuerzas. Luego ya se me pasó. Bueno, más o menos», cuenta. Porque Pascual no se puso a bailar, pero abrazó la rebeldía.

De Venturada, en la Sierra de Madrid, todos los fines de semana de invierno veía cómo sus primas se marchaban a la estación de La Pinilla a esquiar y ella pedía acompañarlas. Su familia no quería que sufriera en medio de una diversión que le sería ajena. Era imposible esquiar con prótesis, ¿qué iba a hacer allí? Pero tanto insistió que la llevaron, tanto insistió que descubrió el esquí adaptado, tanto insistió que se enamoró de la adrenalina, tanto insistió que ahora, por esa insistencia, es doble campeona paralímpica.

En los Juegos Paralímpicos de Milán-Cortina que se celebran estos días, Pascual, de tan solo 21 años, se ha convertido en la estrella española tras conseguir el oro en la combinada y el supergigante, y la plata en el descenso de la categoría LW 12-2, reservada a esquiadoras sentadas. La alemana Anna-Lena Forster había dominado los dos últimos Juegos Paralímpicos, pero Pascual ya la ha rebasado en dos ocasiones con emoción: en la combinada de ayer lo hizo por 46 centésimas. Todavía le quedan el eslalon gigante —mañana— y el eslalon —el sábado—, donde podría agrandar un palmarés que ya es historia del deporte español: nunca una mujer había triunfado tanto en una misma edición.

EFE

«Me acuerdo de mi familia, que lleva apoyándome desde siempre, y de mi abuelo, que decía que había que ser la number one. De hecho, él me llamaba así, number one, así que por fin lo soy y me estará viendo desde el cielo. También pienso en mis patrocinadores, que son otra parte de mi familia, y en la federación, que apostó por mí», señaló tras la carrera.

"Tiene unas ganas inmensas"

De abuela británica —de ella heredó el nombre, nada que ver con Audrey Hepburn—, sus padres, Quique y Laura, descubrieron que sufría agenesia bilateral —una malformación congénita grave— cuando nació. En las ecografías no se había detectado nada. De la rodilla para abajo, sus huesos no habían terminado de formarse, lo que le dificultaba caminar. Desde pequeña aprendió a nadar y a surfear sentada, pero fue después de la amputación cuando entendió cuál sería su deporte.

«Tiene unas ganas inmensas de comerse el mundo, de aprender, de probar cosas. A mí me ha sorprendido muchísimo», reconoce su entrenador, José Casado, que la acompaña este año. Su talento destacó pronto, pero más aún su empeño. Las escasas esquiadoras con su discapacidad solían contar con la ayuda de un monitor que las acompañaba, pero ella quería independencia desde el principio y la consiguió.

A través de la Fundación También —organización sin ánimo de lucro que promueve el deporte entre personas con cualquier tipo de discapacidad— obtuvo el material necesario y se lanzó a competir. Cuando lo hizo, su caso era rarísimo: en los Campeonatos de España ni siquiera existía categoría femenina.

Desde su debut en la Copa del Mundo en 2023 se confirmó como una de las mejores del planeta, hasta el punto de llevarse el Globo de Cristal en el eslalon gigante en su temporada de debut, con tan solo 18 años. Después vendría una evolución que la llevaría a competir en todas las disciplinas, hasta atreverse, este mismo curso, con el descenso: una especialidad que tiempo atrás le aterrorizaba. «En su primer descenso lo pasó regular, pero ahora está encantada. Tiene un carrerón por delante. Es muy joven y de cabeza va muy bien, sólo hay que ver cómo ha afrontado los Juegos», explica su técnico, Casado, y remata: «Y aún puede subir a dos podios más».

La mala salida de la nueva Fórmula 1 o por qué los pilotos odian sus coches: "Pronto habrá un gran accidente"

La mala salida de la nueva Fórmula 1 o por qué los pilotos odian sus coches: “Pronto habrá un gran accidente”

«¡Me encanta este coche, me encanta este motor!», gritaba George Russell al cruzar la meta del circuito de Albert Park, confirmándose como el primer ganador del recién estrenado Mundial de Fórmula 1. Su Mercedes es superior -vaya si lo es-, por eso apunta al título esta temporada, pero esa no es la única particularidad que el inglés mantiene respecto al resto de los pilotos: es el único entusiasmado con los nuevos monoplazas.

A nadie más le gustan. Tras la carrera en Australia, la zona mixta del trazado fue una procesión de conductores talentosos, todos disgustados con la conducción o, mejor dicho, con los directivos que han cambiado la normativa del campeonato e invalidado todo lo que sabían. Ya no se trata de ser el más rápido, sino de ser el más eficiente, y eso resulta desconcertante. Ahora deben soltar el acelerador en plena recta. Deben frenar mucho antes de cada curva. En definitiva, deben ir con más cautela. Todo ello para recargar las baterías de los propulsores eléctricos, que son los que lo deciden todo.

En las primeras vueltas de la prueba se produjo una concatenación de adelantamientos entre George Russell y Charles Leclerc -ahora tú, ahora yo- que devolvió la Fórmula 1 a tiempos pretéritos y confirmó que este año habrá más batallas en pista. Aun así, la mayoría de los actores del campeonato mantuvieron el gesto torcido. Espectáculo, sí, pero artificial. El Mercedes adelantaba al Ferrari utilizando el sobrante de energía del llamado modo adelantamiento, pero acto seguido se quedaba sin potencia y era rebasado de nuevo. Una y otra vez, en cada recta. Al final, una parada en boxes permitió a Russell alejarse junto a su compañero, Kimi Antonelli, y el intercambio de posiciones llegó a su fin. Todos los presentes, de los ingenieros a los aficionados, se quedaron con la misma duda: ¿qué acaba de pasar? Ese toma y daca tendría que haber sido emocionante, muy emocionante, y sin embargo resultó más bien extraño.

Las críticas de Verstappen y Norris

«Es un caos. Adelantas en una recta y luego te vuelven a adelantar. He visto cosas muy raras, como en el Mario Kart», aseguraba el cuatro veces campeón Max Verstappen, quizá el más crítico con el nuevo reglamento. Su palmarés se explica por su arrojo: siempre era el último en frenar, quien más apuraba en las curvas, y ahora eso ya no es determinante. «Esto no es divertido», afirmó en la pretemporada, cuando llegó incluso a insinuar su retirada. Ayer, cuando le preguntaron por algún aspecto positivo del nuevo reglamento, contestó sin rodeos: «Para mí no hay ninguno». «Habría que cambiar muchas cosas de esta Fórmula 1, como los motores y las baterías, pero eso ya no es posible», añadió el holandés.

«Han convertido los mejores coches del mundo en los peores», le acompañaba el vigente campeón Lando Norris, que en Melbourne apenas pudo ser quinto, justo por delante de Verstappen. «George estará contento, pero el nuevo reglamento no está bien», reconocía el líder de McLaren, que vio cómo su compañero, el local Oscar Piastri, se estrellaba en la vuelta de calentamiento después de que su monoplaza registrara un pico de potencia inesperado que fue incapaz de controlar. «Pronto habrá un gran accidente», sentenció Norris.

La defensa de Domenicali

Sus palabras pusieron en alerta a los organizadores del campeonato, que reconocen encontrarse en una fase de prueba. Tras las primeras carreras se podrían introducir modificaciones para ayudar a los pilotos: Liberty Media está dispuesta a escuchar, tal y como anunció en la pretemporada. Pero la Fórmula 1 será eléctrica o no será. «Si vemos algo que deba abordarse, lo haremos de la manera correcta. Creo que ahora estamos en el buen camino», apuntaba Stefano Domenicali, CEO del campeonato, que celebró la llegada de Audi y Cadillac y dejó claro que dar marcha atrás es imposible: «Hemos incorporado una nueva unidad de potencia para atraer a más fabricantes. El combustible sostenible, la electrificación... por eso nació este proyecto». El ex jefe de Ferrari no tardó en plantar cara a los pilotos críticos: «Creo que, en general, hablar mal de un mundo increíble que nos permite crecer a todos es un error».

El nuevo Mundial guarda la incertidumbre sobre qué pasará, si algún cambio devolverá la sonrisa a sus estrellas, aunque ya tiene varias certezas. Una es el dominio exagerado de Mercedes. Incluso ayer, después del duelo entre Russell y Leclerc, hubo rumores sobre si la escudería británica se estaba reservando potencia para proteger su ventaja a vista de los legisladores. Su doblete en la primera carrera dibuja una temporada con un claro ganador; la condena de la emoción. Sólo Ferrari, con su velocidad en las salidas, parece capaz de discutir también los triunfos y queda por saber cómo evolucionarán McLaren y Red Bull.

No estarán con ellos, eso seguro, ninguno de los dos españoles en competición, condenados ambos a las últimas posiciones. Con varios problemas aerodinámicos, Carlos Sainz sólo pudo acabar penúltimo con su Williams, por detrás de su compañero Alex Albon, y el Aston Martin de Fernando Alonso apenas aguantó 14 vueltas. La salida del dos veces campeón fue prometedora -llegó a situarse décimo-, pero después perdió una posición tras otra hasta la retirada. En sólo siete días volverá a intentar el milagro de acabar una carrera con el motor Honda y mantener así la motivación en medio del desastre a sus 44 años.

Alonso, 14 vueltas que confirman el drama y un salida para la esperanza: "Llevo 25 años sintiéndome superior"

Alonso, 14 vueltas que confirman el drama y un salida para la esperanza: “Llevo 25 años sintiéndome superior”

Fernando Alonso ha vivido de todo en la Fórmula 1, también un año desastroso, aquel 2025 con McLaren Honda en el que apenas puntuó en dos carreras. Ha sido campeón y ha sido último; el éxito y el fracaso. Pero esta temporada será otra cosa. Su Aston Martin y especialmente su motor Honda le van a obligar a un ejercicio absoluto de amor al Mundial. A sus 45 años, ¿Cómo seguir así? Si no hay un cambio drástico en los próximos meses, sólo su pasión explicará que no lo deje en verano, harto de todo, desengañado, aburrido.

Pese a la promesa de un futuro mejor -¿Será 2027?¿2028?¿2029?-, con el monoplaza que tiene sólo puede aspirar a acabar las carreras, y con suerte. En el estreno del campeonato en Melbourne, Alonso apenas duró 14 vueltas en pista en la confirmación del desastre. El primer abandono de muchos.

Entre los muchos problemas de la unión de Aston Martin y Honda, uno es la falta de piezas de repuesto y cuando su equipo vio que el español podía tener problemas no hubo más remedio que llevarle al garaje. El próximo domingo 15 hay carrera en Shanghai y estaba en juego un ridículo todavía mayor: no poder ni presentarse. Por eso la retirada fue la única opción posible. "Los ingenieros vieron un dato anómalo en la telemetría y tuvimos que parar por precaución. Sabíamos que iba a ser casi imposible acabar la carrera", analizó Alonso que a pesar de los pesares rascó alguna alegría en el circuito de Albert Park.

Mercedes confirma su superioridad con un doblete en la nueva Fórmula 1 de los raros adelantamientos

Mercedes confirma su superioridad con un doblete en la nueva Fórmula 1 de los raros adelantamientos

"Esto da miedo", gritaba Charles Leclerc durante su intercambio de adelantamientos con George Russell. La nueva Fórmula 1 semieléctrica enseñó este domingo sus virtudes en el estreno de Melbourne con la batalla entre los líderes de Ferrari y Mercedes. En las primeras vueltas del Gran Premio de Australia, una concatenación de maniobras —ahora tú, ahora yo—; hacía tiempo que no se veía algo así. Puro espectáculo. Aunque al aficionado quizá no le convenza.

Al contrario que en las décadas anteriores, la victoria ya no se decide por la habilidad de los pilotos ni por la potencia de los monoplazas: depende de la gestión de la energía, y esa es una habilidad ininteligible. Si un piloto se queda sin batería, su rival le va a rebasar sin problema, haga lo que haga. "Es muy difícil de entender. De repente te quedas sin fuerza y hay una gran diferencia de velocidad", analizaba Leclerc. En todo caso, hubo un rato de pelea y eso ya era más de lo esperado.

Porque en el ecuador de la carrera, Russell y Antonelli, los dos pilotos de Mercedes, tomaron la cabeza y llegaron así a meta. Chimpún. Como en la clasificación, su superioridad fue tan evidente que pone en riesgo la temporada. ¿Alguien podrá discutirles los triunfos? Ferrari tiene un arma, su aceleración en las salidas, pero no parece suficiente. Después de la lucha del inicio, sus dos pilotos, Leclerc y Hamilton, lo apostaron todo a la degradación de los neumáticos de sus rivales, pero esta no llegó. No hubo más. Dos dobletes, unos por delante y otros por detrás: así terminó la prueba. "¡Me encanta este coche y me encanta este motor!", gritaba en meta Russell, quien se sabe ante la oportunidad de su vida.

Los otros candidatos

Quedan muchas carreras, circuitos distintos, evoluciones mecánicas, pero el año se presenta así: Mercedes domina, Ferrari lo intenta... ¿Y el resto? Después del desastre del australiano Oscar Piastri en casa -se accidentó en la vuelta de calentamiento-, el quinto clasificado fue su compañero, el vigente campeón, Lando Norris, a una distancia sideral de los primeros: 51 segundos. Más que la victoria, su aspiración fue conservar el puesto ante la remontada de Max Verstappen, que salía antepenúltimo y acabó sexto. Un hilo de esperanza. Los Red Bull sufrieron en el estreno, pero en pruebas posteriores quizá puedan estar en la discusión. O no. Está por ver.

PAUL CROCKAFP

En las siguientes citas todos los equipos aprenderán de lo vivido y reajustarán sus análisis. Entonces podría haber novedades. Después del cambio radical de normativa, en el paddock había miedo a una carrera llena de abandonos en Australia, incluso a despropósito, y estuvo lejos de ser así. 16 pilotos acabaron la prueba: nada raro. Todavía hay que descifrar la nueva Fórmula 1, entenderla, acostumbrarse, pero ya ha cumplido con su debut, el test más importante.

Ahora ya hay algunas certezas de lo que será la temporada y, entre ellas, el drama para los españoles. Con varios problemas, Carlos Sainz sólo puedo acabar penúltimo con su Williams, por detrás de su compañero Alex Albon, y el Aston Martin de Fernando Alonso apenas aguantó 14 vueltas. Como le ocurrió a Ferrari, su salida, donde llegó a colocarse décimo, fue prometedora, pero después perdió una posición tras otra hasta la retirada.

Mercedes vuela en la clasificación de Australia, Alonso se queda a las puertas de la Q2 y Sainz no puede salir

Mercedes vuela en la clasificación de Australia, Alonso se queda a las puertas de la Q2 y Sainz no puede salir

La nueva Fórmula 1, esa competición eléctrica y eficiente, guarda todavía muchas incógnitas, pero ya se conoce qué pilotos lucharán por las victorias y quiénes padecerán cada fin de semana. Quizá en la primera carrera, este domingo en Melbourne (05.00 horas, DAZN), se descubra una emoción hasta ahora escondida, espectáculo, adelantamientos, o quizá se confirme un Mundial tan desabrido como parece. Pero está claro que Mercedes dominará y que los pilotos españoles, Fernando Alonso y Carlos Sainz, difícilmente sumarán puntos.

Este sábado en la primera clasificación, George Russell y Kimi Antonelli atemorizaron a todos los actores del certamen —de los organizadores a los aficionados— con un doblete de suficiencia. Ni siquiera tuvieron que lucirse para separarse con casi un segundo de ventaja sobre el resto. Un escenario que les sitúa como favoritos a la carrera y mucho más allá: que ganen o no en el estreno de Australia depende tan solo de su fiabilidad. Tan rápidos, tan superiores, la lógica apunta a un doblete de la escudería alemana.

También pesan los problemas de sus rivales. Durante la pretemporada, en ese tiempo de amagos y órdagos, Ferrari se presentó como una posible alternativa, pero en la primera prueba cronometrada sus pilotos, Charles Leclerc (cuarto) y Lewis Hamilton (séptimo), se quedaron muy lejos de los Mercedes y parece que no cuentan con las armas necesarias. Quizá sí las tengan los Red Bull, de ahí el tercer puesto de Isack Hadjar, aunque no podrá comprobarlo el cuatro veces campeón Max Verstappen. Peleado con su monoplaza y disgustado con la nueva normativa, se estrelló en su primera vuelta y no pudo ni pasar de la Q2. «Nunca me había pasado algo así en mi vida; el eje trasero se me ha bloqueado, es muy extraño. Todo es muy complejo y, para ser sincero, así no es divertido», comentó el neerlandés.

Asanka Brendon RatnayakeAP

En la zona mixta posterior a la clasificación, Verstappen luchaba por esconder su enfado, al igual que los pilotos españoles, también eliminados a las primeras de cambio. Alonso, de hecho, se mostraba satisfecho pese a que saldrá en el puesto decimoséptimo de la parrilla. El desastre de Aston Martin, y especialmente de su motor Honda, le augura un año de penurias, pero al menos en la clasificación de Melbourne superó a los dos Cadillac y estuvo batallando con el Alpine de Franco Colapinto por superar la Q1. No pudo ser, pero algo es algo. "No hay ningún secreto. Estábamos a cuatro segundos y ahora estamos a tres porque hemos podido dar vueltas. Tenemos mucho que desbloquear del chasis, sólo nos falta fiabilidad, aunque seguimos teniendo el mismo déficit de potencia", comentó Alonso, que se quedó donde se quedó.

Hizo más que su compañero de equipo Lance Stroll, que ni siquiera salió a pista, y más que su compatriota Carlos Sainz. Un problema eléctrico en su Williams durante la tercera sesión de entrenamientos libres le impidió rodar con garantías y partirá vigesimoprimero. "Hemos tenido un problema y no lo hemos podido resolver a tiempo. Un fin de semana nefasto. En la carrera utilizaré la carrera como un test", finalizó el español.

Teodor Davidov, el adolescente ambidiestro que nunca pega de revés y que ya suma puntos ATP

Teodor Davidov, el adolescente ambidiestro que nunca pega de revés y que ya suma puntos ATP

En la primavera de 2022 un vídeo apareció en las pantallas de los usuarios de Instagram y TikTok de todo el mundo, al menos de aquellos cuyo algoritmo incluía el tenis. En el IMG Future Stars, un torneo en Estados Unidos para jugadores de entre 10 y 12 años, un búlgaro llamado Teodor Davidov había ganado a Jaime Alcaraz, hermano de Carlos, por 6-1 y 6-0. Lo más extraño, sin embargo, no era el marcador: el niño no había pegado ni un solo revés. ¡Era ambidiestro! Tan pronto golpeaba de derecha con la mano derecha como con la izquierda.

Los highlights de sus partidos empezaron a acumular espectadores y sus padres, Kalin y Elina, recibieron varias ofertas de patrocinio. Quizá un pelín exagerado. Era una rareza, sí, pero a su edad no merecía tanta atención. El mismísimo Rafa Nadal jugaba con las dos manos hasta los ocho años, y ha habido algún que otro profesional con esa técnica, como el estadounidense Luke Jensen, campeón de Roland Garros en dobles en 1993.

Pero ahora Davidov sí debe ser observado.

Aquel niño de 11 años es hoy un adolescente de 15 y ya luce un título con pedigrí: es el más joven del ranking ATP. En el pasado torneo M15 de Naples, también en Estados Unidos, ganó dos partidos y alcanzó los cuartos de final, sumando tres puntos en la lista. Entre sus rivales, el brasileño Karue Sell, que llegó a ser número 258 del mundo. ¿Puede dar el salto a la élite con dos derechas? Todo apunta a que sí.

Dieta y yoga

Aunque todavía le falta altura, le sobra potencia en ambas manos para empezar a construir una carrera, y está plenamente entregado a la causa. Según su padre Kalin, entrena cerca de 30 horas semanales, incluyendo levantamiento de pesas y series de velocidad en pista de atletismo. Además, ha adoptado una dieta vegetariana y sin gluten siguiendo un enfoque holístico similar al de Novak Djokovic.

El origen de este fenómeno tiene mucho que ver con la familia. «Cuando Teo estaba a punto de cumplir ocho años, decidí que empezara a jugar con la mano izquierda para activar el hemisferio derecho de su cerebro. Es muy extrovertido, muy fogoso, un poco intranquilo, así que quería trabajar ese hemisferio utilizando la parte izquierda de su cuerpo», cuenta Kalin en un documental de Tennis Channel.

De Sofía, capital de Bulgaria, él y su mujer se trasladaron a Denver poco después del nacimiento de Teodor para impulsar sus carreras profesionales. Kalin, exjugador de voleibol, es profesor de educación física; Elina, que fue saltadora de trampolín, trabaja como fisioterapeuta. Amantes del yoga y del ayurveda -la medicina tradicional integrativa de India-, apostaron por Estados Unidos en busca de más clientes, y acertaron. Cuando el negocio ya les funcionaba, no dudaron en dar un paso más: con sus ahorros se mudaron a Florida para que Teodor pudiera trabajar con mejores entrenadores.

La apuesta parece estar dando sus frutos. El revés ni siquiera está sobre la mesa. «Al principio sus oponentes le obligaban a jugar la mayoría de veces con la izquierda porque era su brazo más débil, pero en realidad le estaban haciendo un favor. Con el tiempo fue mejorando y fortaleció ese golpe. Ahora tiene más potencia con la derecha, pero puede dominar también con la izquierda», explica su padre.

"Quiero ser el mejor"

En los últimos meses, además del buen resultado en Naples, Davidov ganó el Mundial sub-14 por equipos representando a Estados Unidos junto a otro prodigio, Jordan Lee —también viral por su parecido con Lamine Yamal— y participó en torneos de promesas de todo tipo, como el afamado Petits As, donde se proclamó campeón en dobles. También realizó una minigira por España con torneos júnior en Girona, Tarragona y Lleida, donde decepcionó con tres derrotas en cuatro partidos.

«No solo quiero ser un jugador profesional, quiero ser el mejor tenista de todos los tiempos», asegura el joven en palabras recogidas por Babolat, la marca que le patrocinaba el año pasado. Ahora utiliza raquetas Yonex. Sus ambiciones son elevadas, pero al menos ya merece que se le tome en serio. Un tenista ambidiestro es el más joven del ranking ATP, y sus golpes deberían volver a aparecer en las pantallas de Instagram y TikTok de todo el mundo.

La leyenda del equipo olímpico español de bobsleigh que nunca existió: "Éramos unos desgraciados"

La leyenda del equipo olímpico español de bobsleigh que nunca existió: “Éramos unos desgraciados”

¿De dónde sacaban los trajes para el hielo?
La madre de uno de los miembros del equipo compró tela, nos los cosió y nosotros pusimos encima unas pegatinas que nos dio la Federación Española. Pero no teníamos uniforme ni nada, íbamos por las estaciones con ropa de calle.
¿Y los cascos?
Utilizábamos unos cascos de moto que el entrenador sacó de la BMW y nos regaló. No eran homologados, nunca lo fueron.
¿Y el bobsleigh?
El equipo austriaco nos alquilaba uno que tenían viejo, que llevaba sin utilizar más de una década. Como ya no era reglamentario le tuvimos que hacer arreglos como soldarle unos bloques de plomo.

España sólo ha participado en bobsleigh en los Juegos Olímpicos de invierno en dos ocasiones. En Cortina d’Ampezzo 1956 se quedó cerca de ganar una medalla con el Marqués de Portago como líder y mecenas y en Grenoble 1968 se presentaron varios equipos a propuesta de Juan Antonio Samaranch. Pero estuvo clasificada una tercera vez y nadie la recuerda. Un conjunto de seis chavales enviados a un colegio mayor de Austria a aprender cómo era aquello de tirarse montaña abajo con un trineo consiguió un billete para Albertville 1992 y justo después se separó, fue eliminado, se evaropó. Hace cinco años ‘La Vanguardia’ recuperó la historia del llamado ‘equipo invisible’, cuyos miembros conversan ahora con EL MUNDO después de la clausura de los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina.

"Fue una iniciativa que salió de los estudios de INEF de varias ciudades de España. Algunos que habían participado en los Juegos Olímpicos décadas atrás organizaron un casting, nos hicieron pruebas y montaron un equipo. Yo no estudiaba INEF, hacía Derecho, pero venía del atletismo y quedé segundo", recuerda Joan Manel Esclasans, uno de los protagonistas de la versión española de la película ‘Elegidos para el triunfo’, que relata los éxitos de Jamaica con el bobsleigh. "¡Aquellos jamaicanos eran amigos nuestros! Nosotros éramos unos desgraciados y caíamos bien a todo el mundo. Ellos tenían muchos más medios", apunta Esclasans, hoy de 56 años, informático, sobre aquel año de locura en su juventud. Junto a él se apuntaron Xavi Núñez, que venía de jugar al fútbol americano en los ya desaparecidos Diesel Eagles de Vilafranca o Luis Lisazo, que era subcampeón de España de lanzamiento de disco.

Una paella en Mónaco

"La Federación Española aceptó el proyecto, pero luego se sorprendió del éxito y nunca llegó a apostar. Se tomaba el bobsleigh a cachondeo. Nos enviaron a Innsbruck a entrenar y sólo nos cubrían alojamiento y manutención. Para el resto teníamos que usar el dinero de la beca ADO, que eran unas 75.000 pesetas -unos 450 euros-, o pedir ayuda a nuestras familias. Era todo muy precario. Teníamos un entrenador que venía con nosotros de vez en cuando, pero ni preparador físico, ni fisioterapeuta, ni médico, ni nada. De hecho si nos hacíamos daño nos atendían los médicos del equipo soviético porque teníamos buena relación con ellos", cuenta Esclasans.

En su palmarés, hasta siete participaciones en la Copa del Mundo de 1991 en lugares como Cortina d’Ampezzo o La Plagne y el Preolímpico previo a Albertville 1992, donde superaron el proyecto de Mónaco con su príncipe Alberto como uno de sus integrantes. "También teníamos buena relación con él. Nos invitó en verano a una competición de salidas que hacía en el Principado y le preparamos una paella", recuerda el miembro del bobsleigh que pasó de la gloria a la desaparición en un instante.

¿Qué ocurrió?
No se esperaban que nos clasificáramos para unos Juegos Olímpicos y no querían gastarse el dinero que tocaba. Nos dijeron que no nos iban a inscribir, que el presupuesto se lo llevaba Blanca Fernández Ochoa -bronce en esquí alpino en aquella edición- y nos enviaron para casa sin más.
¿Qué hicieron?
Nos sentimos engañados, nos tomaron el pelo. Yo había dejado Derecho, por ejemplo. Estuvimos más de un año fuera de casa y no sirvió para nada. Éramos muy jóvenes, teníamos muchas ganas y nos lo tomábamos muy en serio. Íbamos a ver cómo entrenaban los austriacos y les copiábamos en todo, estábamos ocho o nueve horas en el hielo. Con otros gestores hubiera sido un proyecto bonito.
¿Mantienen la relación?
La verdad es que no. Cada uno hizo su vida y ya está. Estaría bien reencontrarnos algún día.
Oriol Cardona: "Di un cambio radical a mi vida para conseguir estas dos medallas"

Oriol Cardona: “Di un cambio radical a mi vida para conseguir estas dos medallas”

«Estaba muy cansado, muy cansado. Nos organizaron una celebración con las familias e intenté aguantar, pero me retiré pronto. A la una de la madrugada ya estaba en la cama; caí redondo. Ya lo celebraré de verdad cuando vuelva a casa», cuenta Oriol Cardona a EL MUNDO en la furgoneta que le lleva a la ceremonia de clausura que ayer cerró los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina.

En solo 48 horas, el esquiador de montaña se colgó un oro en el sprint y un bronce en el relevo mixto para convertirse en el deportista español más laureado en invierno, y ayer seguía en una nube. «Después de la final del relevo estuve toda la tarde de un lado para otro y casi no pude ni hablar con mis padres. Esto de los Juegos Olímpicos es una locura; se nota que hay mucha más gente pendiente», aseguraba, con una nueva vida por delante a sus 31 años.

¿Qué momento de estos Juegos recordará toda la vida?
Cuando subí al podio al ganar el oro. Ahí me emocioné bastante. Tuve una mezcla de sentimientos que todavía no he podido valorar. Tardaré un tiempo en hacerlo. Mucha felicidad, mucho orgullo, mucho alivio... En el podio me sentí súper liberado. Antes de los Juegos había ganado el Mundial y la Copa del Mundo y sentía bastante presión mediática. Me quedé muy tranquilo: ya había hecho lo que tenía que hacer.
Y, en cambio, solo lloró después de conocer la sanción en el relevo y darse cuenta de que era bronce.
Sí, sí, fue raro, eh. Fue la primera vez en mi vida que lloraba después de una carrera. No me había pasado nunca. Es que fue un momento tenso, duro para todos. Vine a estos Juegos a por los dos oros y, al ver que estaba cerca de quedarme fuera del podio... ¡Uf! Hubo mucha carga emocional y me salió por los ojos.
¿Le queda la espina de no conseguir dos oros?
Me hubiese gustado luchar por el oro en el relevo. La gestión de la carrera no fue la mejor y con suerte quedamos en ese tercer puesto. Pero no me queda ninguna espina, qué va. Me pongo una valoración de 10 y a Ana [Alonso, su compañera], igual. Son dos medallas en unos Juegos y estoy muy contento. Venía con unas expectativas muy altas y creo que todos hemos hecho un muy buen trabajo.

Gabriele FacciottiAP

Decía Kilian Jornet, mito y uno de sus entrenadores, que cuando era joven le costaba creérselo. Que usted mismo se hacía de menos.
Quizá sí, no lo sé. Hace unos años, cuando di el paso y empecé a ganar carreras en la Copa del Mundo, posiblemente me faltaba creérmelo más. No estaba tan seguro de mí mismo. Pero en los últimos dos o tres años he sido consciente de mi potencial, de hasta dónde podía llegar. Ha sido una de las claves de todos estos éxitos.
¿Cuáles son el resto de claves? ¿Qué le diferencia de sus rivales?
No hay ningún secreto. Me encantaría decir que lo hay y que me lo guardo para mí, pero no es así. Son muchos años haciendo lo mismo: entrenar, entrenar y entrenar. Cuando el esquí de montaña entró en los Juegos Olímpicos aposté por ello y, al final, han llegado los resultados.
¿Cómo apostó por ello?
Fue un cambio radical en mi vida. Me fui a vivir a Font Romeu y lo paré todo: estudios, incluso el ocio. Con ese estilo de vida también te alejas de gente que aprecias; te quedas un poco solo. Pero había algo que realmente me importaba, algo que de verdad me interesaba, y lo aposté todo. El esquí de montaña en los Juegos Olímpicos era mi plan A y no tenía ningún plan B. Tenía que funcionar sí o sí.
Antes trabajó como ayudante de bombero forestal.
Un par de años, sí, cuando era más joven. Pero luego ya me dediqué al 100% a mi carrera deportiva.
Al ganar el oro en el sprint se acordó de su abuelo paterno. ¿Fue él quien le enseñó a esquiar?
No, no tenía nada que ver con eso. De hecho, no tenía ninguna relación con el deporte. Pero mi abuelo Pere era una bellísima persona, la persona más buena que he conocido nunca, y siempre he sentido mucha pena por perderlo tan pronto. Se lo dediqué a él porque es mi referente como persona.

DIMITAR DILKOFFAFP

¿Ahora su vida será distinta?
No lo sé. Tal como venga, lo aceptaré con los brazos abiertos e intentaré aprovechar el momento.
De repente, un esquiador de montaña en prime time en televisión.
Ojalá pase, la verdad. Tengo que aprender de esas cosas, quizá ser más expresivo, pero me siento preparado para lo que venga. Lo más difícil era ganar dos medallas como hemos hecho en estos Juegos; lo demás será bienvenido.
¿El esquí de montaña cambiará mucho de aquí a los Juegos Olímpicos de los Alpes 2030?
Habrá más competencia, eso seguro, aunque no sé de dónde vendrá. Quizá de Estados Unidos y Canadá, quizá de Noruega y Suecia, quizá de Asia... No lo sé. Pero estoy seguro de que llegará más gente, habrá más interés y más medios. Y a mí me parece genial, eh; quiero que mi deporte siga creciendo.
¿Qué capricho se dará por haber ganado las dos medallas?
No tengo muchas cosas pensadas. Comer bien, dormir bien y ya veremos. Pienso, por ejemplo, en comerme unos cruasanes de chocolate de Cal Flequer, que es una panadería de mi pueblo, Banyoles. Pero, por lo demás, solo estar con la familia y los amigos.
¿Tiene ganas de dejar los esquís en el armario una temporada?
No, no, qué va. De aquí a 15 días hay un Europeo en Azerbaiyán y no iré, pero antes de que acabe la temporada volveré a competir, seguro. Y en verano me gustaría correr alguna carrera corta de trail running. Llevo tres años sin correr para no hacerme daño y lo echo de menos.