El bádminton español que deja Carolina Marín: «Hace diez años que una española ganara unos Juegos sonaba a chiste»

El bádminton español que deja Carolina Marín: «Hace diez años que una española ganara unos Juegos sonaba a chiste»

Hace diez años, en el Centro de Alto Rendimiento de Madrid, nadie se atrevía ni a pensarlo. «Cuando yo empecé, que una española ganara unos Juegos Olímpicos sonaba a chiste», recuerda Clara Azurmendi, que hoy es amiga de una campeona olímpica y aspira a igualarla. A sus 27 años es candidata a medalla en el Europeo de Huelva, que comenzó este lunes, después de quedarse en semifinales en la última edición. En solo una década, el bádminton español ha cambiado. Ha cambiado mucho. Y todo, o casi todo, gracias a Carolina Marín.

La campeona, que será homenajeada este martes en su Huelva natal tras anunciar su retirada, se marcha con un oro olímpico, tres Mundiales y siete Europeos, y deja atrás también un legado. Un rastro que brilla más, sí, pero que seguramente durará más.

Antes de Marín, España peleaba por clasificar a algún jugador —como el histórico Pablo Abián— o alguna jugadora para los campeonatos internacionales. Ahora el único objetivo son los títulos, no hay más. Desde la aparición de la onubense en 2014, antes de su oro en Río 2016, el bádminton español ha crecido desde la base hasta la élite. Si en 2013 el Consejo Superior de Deportes (CSD) registraba menos de 8.000 licencias, ahora ronda las 10.000, un crecimiento que aguantan pocas disciplinas en el país. El número de clubes seguía una tendencia parecida, pero la pandemia cerró una veintena y ahora se están recuperando.

Opciones de medalla

«Carolina ha sido la mejor jugadora de bádminton de la historia del mundo. Eso enorgullece a España; lo consiguió frente a potencias como las asiáticas», define Azurmendi, que durante muchos años fue compañera de entrenamientos de la campeona olímpica. De San Sebastián, a los 14 años se marchó a Madrid para compartir sesiones con Marín a las órdenes del entrenador de ambas, Fernando Rivas. «Antes todos los que jugábamos al bádminton lo hacíamos porque en nuestros colegios había tradición. Todos veníamos de las extraescolares. Ahora hay niños y niñas que se apuntaron porque vieron a Carolina en la tele y quisieron probarlo. Eso se notará en el futuro», predice la jugadora. Según su análisis, hay que esperar a la cantera, aunque ya se pueden observar resultados.

ARUN SANKARAFP

El efecto escaparate ya tiene su traducción en las pistas. España tuvo representación en todas las categorías del pasado Mundial y en el presente Europeo sostiene varias candidaturas al podio. Junto a Azurmendi en el cuadro femenino, estarán Pablo Abián y Álvaro Leal en el masculino; en dobles masculino, las parejas formadas por Rubén García y Carlos Piris y Jacobo Fernández y Alberto Perals buscarán avanzar rondas; en dobles femenino, competirán Paula López y Lucía Rodríguez junto a la dupla formada por Nikol Carulla y Carmen Jiménez; y en dobles mixto, estarán Rubén García y Lucía Rodríguez, además de Rodrigo Sanjurjo y Nikol Carulla.

De todos ellos, quizá la opción más firme es la pareja de dobles mixto formada por García y Rodríguez, que ya sabe lo que es vencer a parejas del top 10 mundial y alcanzar las semifinales en torneos BWF. «La Federación se ha reestructurado», explica Azurmendi. «Antes había una jugadora. Ahora la Federación se está centrando en crecer en todas las disciplinas, en los dobles. Está formando entrenadores, mejorando la situación en el CAR». La inversión institucional tiene detrás el impulso de los resultados, pero también la visibilidad que generó Marín. Las marcas, reconoce la jugadora, «se han interesado siempre más en Carolina, pero una cosa ha llevado a la otra. Aunque el 80% sea por ella, algo beneficioso nos llega».

El listón está muy alto

Existe, no obstante, una contraposición. «Ahora todo nos parece poco», reflexiona Azurmendi. «Es la otra cara de la moneda. Cuando se consigue algo, nunca es suficiente. Carolina ganó siete Europeos; aunque yo consiga un buen resultado, será más difícil que se reconozca. Es normal». El éxito de Carolina elevó el listón de una forma que puede resultar injusta para quienes vienen detrás.

«La gente tiene que entender que lo que hizo Carolina es de otro planeta. Va a ser muy difícil que en el mundo del bádminton vuelva a haber otra Carolina. Pero espero que en unos años pueda salir una campeona de aquí», concluye Azurmendi, que recuerda el dolor al ver la lesión de su amiga en los Juegos de París 2024 y desea que aquella desgracia no sea el último recuerdo. «No se merecía acabar así. Fue muy injusto», apunta, siendo ella misma parte del legado que deja Marín en España.

El dilema de Alcaraz entre pelear el número uno o reservarse para Roland Garros: "Si Miami hubiera ido mejor, se habría saltado Montecarlo"

El dilema de Alcaraz entre pelear el número uno o reservarse para Roland Garros: “Si Miami hubiera ido mejor, se habría saltado Montecarlo”

El pasado domingo de Ramos Carlos Alcaraz pisó de nuevo la tierra batida del Real Club de Campo de Murcia. Las mismas pistas donde aprendió a jugar de niño, la gente de toda la vida paseando por allí. Fue un momento simbólico. Aquí empieza todo. Otra vez. La gira europea de arcilla arranca este martes en el Masters 1000 de Montecarlo para elevar al español en la historia o ahondar en su crisis y lo hace con un dilema: ¿Jugar cuatro torneos consecutivos o reservarse para Roland Garros? La duda ronda a Alcaraz y a su equipo con argumentos para ambas opciones.

«En principio, siempre partimos con la idea de jugarlo todo, de hacer la temporada completa. Si las cosas hubieran ido mejor en Miami, se habría saltado Montecarlo», reconoció su entrenador, Samu López, días atrás en una entrevista concedida a Eurosport y admitió así que el calendario ideal no es el actual. Ahora mismo el número uno está confirmado para jugar esta semana en Mónaco, la semana próxima en el Trofeo Conde de Godó de Barcelona, las dos siguientes en el Mutua Madrid Open y dos más en el Masters 1000 de Roma. Un mes y medio sin descanso, hasta el 17 de mayo. Nadie nunca lo ha ganado todo, pero si lo hiciera jugaría 22 partidos en 40 días. Una barbaridad, más teniendo en cuenta los precedentes.

«Internamente sabíamos cómo llegábamos a Miami. [Alcaraz] tiene que tratar de controlar esos impulsos que él tiene, pero más allá de eso, es una forma de expresarse y quitar tensiones. No hay que darle más importancia», comentó López sobre la desesperación de Alcaraz en su último partido, la derrota ante Sebastian Korda, que mostró la necesidad de parar más. Si el español intenta disputar las cuatro competiciones podría agotarse mentalmente de nuevo de camino al segundo Grand Slam de la temporada o, lo que es peor, romperse.

La presión de Sinner

El año pasado venció en el Masters 1000 de Montecarlo, llegó al límite a la final del Godó y allí sufrió un tirón en el muslo derecho ante Holger Rune que le impidió jugar en Madrid. Para su fortuna después pudo encarar Roma y Roland Garros, pero el riesgo asumido fue alto. Un año antes, en 2024, solo pudo jugar en el Mutua por culpa de una lesión en el brazo derecho, en 2023 renunció a Montecarlo y en 2022 no fue a Roma. Esta temporada la idea era no presentarse en el Principado, pero la derrota en Miami le obliga a hacerlo y a mantener la incertidumbre. Sobre la mesa, ahora, están las opciones de saltarse el Godó para descansar pronto o de esperar a ver qué pasa y apartarse más tarde de Roma.

EFE

La aritmética del ranking ATP es despiadada. En esta gira de tierra batida, si se cuenta Roland Garros, Alcaraz defiende 4.330 puntos por los 1.950 de Jannik Sinner y actualmente cuenta con 1.190 puntos de ventaja. El margen de error es mínimo. Después de vencer en los Masters 1000 de Indian Wells y Miami, Sinner depende de sí mismo para volver al número uno en Montecarlo, donde reside. Si es campeón del torneo regresará a la cima haga lo que haga Alcaraz. Para llegar a París como el mejor tenista del planeta, el español necesita retener el título y seguir adelante; un torneo más, un partido más.

En toda la gira, Alcaraz solo puede sumar puntos en el Conde de Godó por su derrota en la final del año pasado y en el Mutua, por su ausencia. El resto es defender lo conquistado en el extraordinario 2025, es decir, Montecarlo, Roma y Roland Garros. Pero ser número uno no sirve de nada si se lesiona antes incluso de presentarse en la pista central Rafa Nadal de París.

Los cuatro Grand Slam de este año

Bien lo sabía precisamente Nadal. El ganador de 20 Grand Slam pudo dominar la gira de tierra batida al completo, pero también tuvo que parar. En 2010, ganó Montecarlo, Madrid, Roma y Roland Garros. Cuatro títulos sobre arcilla en una misma temporada. Nadie lo ha repetido desde entonces. De hecho, nadie lo había logrado antes: es el único jugador en ganar los cuatro grandes torneos de tierra batida en la misma temporada. Pero incluso él afrontó renuncias. Ese año se saltó el Godó -donde fue 12 veces campeón- para preservar su cuerpo.

La ambición de Alcaraz, que estando sano rara vez ha desistido de nada, empuja a jugarlo todo, pero su técnico, Samu López desveló cuál es el objetivo de máximos este curso: «Soñar es legítimo, siempre con los pies en la tierra. El sueño sería ir a por los cuatro Grand Slam en una misma temporada. Es ambicioso, pero posible». La gira de tierra batida empieza este martes en Mónaco para Alcaraz, pero el dilema ya ha empezado.

Rafa Jódar conquista su primer título ATP a los 19 años: "No me quiero comparar con nadie"

Rafa Jódar conquista su primer título ATP a los 19 años: “No me quiero comparar con nadie”

Hace justo un año era el 1.771 del mundo; apenas existía en el tenis profesional. Este domingo ha levantado su primer título ATP y se ha colocado a las puertas del Top 50 del ranking. Rafa Jódar aterrizó el lunes en el ATP 250 de Marrakech sin haber disputado ni un solo partido en la élite sobre tierra batida y se fue con el trofeo bajo el brazo. En la final ganó al argentino Marco Trungelliti por 6-3 y 6-2 en una hora y ocho minutos. Primera experiencia. Primer éxito. Ya es algo más que esperanza para el futuro del tenis español.

«Sabía que estaba haciendo las cosas bien, que estaba trabajando muy bien», comenta el madrileño en conversación telefónica con varios medios, entre ellos EL MUNDO. No hay euforia en su hablar. Tampoco urgencia. En él hay algo más raro en un chaval de 19 años: calma. Mucha calma. «Los resultados no dependen solo de mí. Hay factores que no puedes controlar. Las cosas han dado sus frutos».

Le preguntan si la presión de jugar su primera final le afectó. Sonríe. «Soy muy joven, me quedan muchos partidos para mejorar, tengo mucho margen», cuenta y luego admite algo de nervios. «A medida que se desarrollaba el partido me he sentido mejor».

La comparación con Alcaraz

Jódar es el décimo jugador en activo de la historia en ganar un título ATP antes de los 20 años. El sexto español de la Era Open en lograrlo, en una lista que incluye a Nadal, Alcaraz, Moyá, Ferrero y Robredo. Pero no se deja llevar por esa lista de nombres. «Yo sigo mi camino. No me tengo que comparar con nadie. Es lo que yo hago, seguir a lo mío», cuenta quien sabe que va a vivir en una comparación continua.

Junto a Dani Mérida, coetáneo que este domingo jugó su primera final ATP en Bucarest -perdió ante el argentino Mariano Navone por 6-2, 4-6 y 7-5- o Martín Landaluce forma una generación con talento y un techo tan alto, tan alto que da vértigo. Jódar no se asusta. «Cada uno tiene que seguir su camino. Me da motivación que haya muchos jugadores buenos en el circuito como Carlos que te planteen dificultades durante los partidos», cuenta Jódar que siempre esquiva aquello de nombrar a un ídolo, sea quien sea, para que no le igualen: «Los consejos que me da Rafa o Carlos en los torneos que estamos juntos siempre los tomo muy bien».

Campeón del US Open junior de 2024, después de pasar un año en Estados Unidos, en la Universidad de Virginia, Jódar se hizo profesional en diciembre, es decir, apenas lleva tres meses en el circuito. En ese tiempo ganó su primer partido en un Grand Slam —en el Open de Australia—, llegó a tercera ronda en el Masters 1000 de Miami y este lunes amanecerá como número 57 del mundo. Por delante, sólo tiene tres compatriotas: Alcaraz, Davidovich y Munar. «He ido torneo a torneo», explica. «Siempre pienso que quiero más, que quiero ser mejor jugador, que quiero mejorar cada día que entreno. Ponerse un objetivo nunca es bueno. No es bueno ponerse esa presión».

Sin cambios en su equipo

«Cuando era muy pequeño me gustaba jugar a todos los deportes. Al final pensé que en el tenis podía pasármelo muy bien», recuerda sobre sus tiempos entrenando en el garaje de sus padres en Leganés, que siempre mantiene la diversión como máxima: «El tenis no es un trabajo para mí. Siempre que juego es para divertirme. Eso es lo que he hecho esta semana».

Por ahora viaja con su padre. Sin entrenador del circuito -le ayudan los técnicos de la Universidad de Virginia-, sin equipo técnico ampliado. «Lo que llevo de temporada está funcionando muy bien. Estoy muy a gusto en el ambiente en el que estoy». La temporada es larga, dice. Ya habrá tiempo. Mientras tanto, sigue. Torneo a torneo. Día a día. Sin compararse con nadie.

¿Cómo salvar al Everest? Nepal estrena normas para evitar colas con su lobby turístico en contra: "Serían magníficas si se aplicaran"

¿Cómo salvar al Everest? Nepal estrena normas para evitar colas con su lobby turístico en contra: “Serían magníficas si se aplicaran”

El lama recita unos cánticos, lanza harina de cebada al viento como ofrenda a los dioses de la montaña y coloca banderines de colores orientados a los puntos cardinales. Ya está. Se acabó la ceremonia de la Puja. Como cada primavera, el Everest abre sus puertas por la cara del Nepal y se prepara estos días para recibir a cientos de aficionados al alpinismo -o de turistas de alturas, según como se mire-. En las últimas semanas, ocho sherpas de élite de la zona llamados Doctores de la Cascada colocaron las escaleras de aluminio sobre las grietas del glaciar del Khumbu, por lo que la ruta ya es una autopista de hielo hacia la cima. Otra temporada empieza. Una nueva temporada. Aunque esta quiere ser diferente. El Everest quiere limpiar su nombre y está por ver si lo consigue. Hay muchas dudas.

Nepal lleva años mirando hacia otro lado mientras el techo del mundo se convierte en un parque de atracciones. En 2019, la fotografía viral de Nirmal Purja internacionalizó la situación: una fila de montañeros, abrigo con abrigo, esperando turno para alcanzar los 8.848 metros como si estuvieran en el supermercado. Muchos se pusieron las manos en la cabeza y la pandemia calmó la masificación, pero las colas volvieron pronto. En 2024 murieron doce personas en una temporada que reunió a 861 escaladores en la montaña. El año pasado no fue tan trágico, pero igualmente hubo hasta 722 visitantes.

Esta primavera, con el lado tibetano cerrado por razones que el Gobierno de China no ha explicado -ni explicará-, hay expertos que creen que se reducirán los atascos, pero otros apuntan que se podría llegar al millar de ascensos desde el sur, una cifra récord. ¿Quién tiene razón? Nepal no ha publicado el número de permisos concedidos, así que habrá que esperar para saberlo.

Las nuevas normas

Quienes creen que el número de alpinistas bajará se basan en el cambio de legislación aplicado. Nepal ha cambiado de Gobierno -ha escogido al rapero Balendra Shah como primer ministro y entre los nuevos diputados está incluso el conocido Mingma David Sherpa- y se han endurecido los requerimientos para alcanzar el techo del mundo. La licencia ahora es más cara: ha pasado de 11.000 a 15.000 dólares. Se han prohibido las expediciones en solitario y se necesita un guía por cada dos escaladores. Y quienes quieran subir tienen que haber coronado antes un pico de más de 7.000 metros en Nepal. Sin experiencia previa, no hay Everest. Se acabaron los novatos.

MUNDO

El problema es que esta nueva medida todavía no está en vigor. El proyecto de ley ha superado la Cámara Alta del Parlamento nepalí, pero aún necesita el visto bueno de la Cámara Baja y no llegará a tiempo para esta temporada. De hecho, nadie sabe si realmente llegará. En otras ocasiones Nepal anunció restricciones parecidas y el lobby del sector turístico del país acabó por suavizarlas o incluso eliminarlas. El montañismo representa más del 4% de la economía del país y porcentaje altísimo en varias regiones. Solo en permisos para el Everest, la temporada de 2024 generó cuatro millones de dólares.

"Nepal se lo puede permitir"

«El alpinismo es importante para Nepal, pero un país de 30 millones de habitantes se tiene que poder permitir una regulación adecuada, extensa, avanzada. La norma de los 7.000 metros sería estupenda si realmente se aplica porque evitaría que hubiera montañeros sin experiencia, pero no sé si llegará a pasar. He estado más de 50 veces en el país y hay que coger con pinzas este tipo de medidas», señala el alpinista español Alex Txikon en conversación con EL MUNDO. «En 1904, Pedro Pidal, el Marqués de Villaviciosa, escaló el Urriellu y trajo a España el modelo de Parques Nacionales de Estados Unidos. Eso es lo que necesitan en Nepal. Una política nacional de conservación de sus montañas. No una regla puntual que pueda esquivarse», añade Txikon, consciente de que la solución puede agravar el problema.

Con la amenaza del requisito de los 7.000 metros en el horizonte, muchos escaladores con aspiraciones pero sin currículo suficiente tienen motivos para intentarlo ahora, antes de que la ley entre realmente en vigor. De ahí el cálculo de algunos expertos como el estadounidense Alan Arnette: 2026 podría batir todos los récords de afluencia, especialmente de inexpertos.

Sea como sea, el Everest recibirá a cientos de visitantes como siempre. Con normas nuevas en el papel. Pero con las mismas dudas sobre si alguien las hará cumplir.

La ingeniera que lo dejó todo por el muay thai: "Estuve un año dándole al saco, cuando me subí al ring fue un honor"

La ingeniera que lo dejó todo por el muay thai: “Estuve un año dándole al saco, cuando me subí al ring fue un honor”

«Yo eso no lo puedo ver, estoy sufriendo. Si te están pegando soy capaz de levantarme y darle yo a ella. A mi niña no se le pega». Marisa Delgado graba la conversación con su abuela y no tiene desperdicio. Hasta hace un par de años, la «niña» era una ingeniera industrial, siempre muy buena estudiante, una chica aplicada cuya afición era tocar el piano. Y ahora anda por el mundo de combate en combate dándose puñetazos, patadas y codazos con mujeres que le sacan una cabeza. ¿Cómo se come eso?

«Al principio mi familia se reía, me decían que estaba loca, pero cuando vieron que iba en serio intentaron quitarme la idea de la cabeza. 'Te corto los guantes antes de que te subas al ring', me soltaban. Ahora son el mayor apoyo que tengo», cuenta Delgado en conversación con EL MUNDO tras su debut en el Mundial de muay thai del pasado verano. Venció a la campeona de Asia, Floryvic Montero, y cayó ante la favorita, la turca Fatma Ceken, para finalizar entre las ocho mejores del mundo en la categoría de menos de 51 kilos. Un resultado extraordinario si se atiende a su historia.

Marisa Delgado, durante un entrenamiento.

Marisa Delgado, durante un entrenamiento.E.M.

¿Cómo llegó al muay thai?
Empecé con el boxeo de cardio, el boxeo aeróbico, lo que llaman fitboxing. Nunca había hecho deporte, siempre había estado estudiando, pero al acabar la carrera quise empezar a cuidarme y me apunté a un centro de la cadena Brooklyn. No tenía ni idea de boxeo, mucho menos de artes marciales. Me podría haber apuntado a crossfit, a nadar, a lo que fuera, pero lo probé, me encantó y así empecé.

Viendo vídeos de YouTube

Licenciada en Ingeniería Industrial por la Universidad Politécnica de Madrid, para entonces Delgado ya había vuelto a su ciudad, Jaén, y había conseguido empleo en Construcciones y Auxiliar de Ferrocarriles (CAF) como diseñadora de trenes. Trabajaba en proyectos en Egipto, Colombia, Arabia Saudí... Pero apareció en su vida el saco. Y el saco lo cambió todo. La experiencia golpeando el cuero le dio la vuelta a su vida hasta llevarla a pedir una excedencia y entregarse a ello, aunque necesitó su proceso.

«Me gustaba tanto dar puñetazos y patadas en las clases que me compré un saco, lo colgué en casa y me puse a entrenar también por mi cuenta viendo vídeos de YouTube. Estuve un año así, dándole al saco cada día. Al final me presenté en un gimnasio», relata. Como la ingeniera que es, estudió todos los centros cercanos. El boxeo era la opción más evidente, pero entendió que en el muay thai tendría más recorrido. Acabó en el Sukhothai Boxing Club de Martos a las órdenes de su actual entrenador, Sebastián Ardelean.

¿Le costó empezar con el contacto?
Qué va. A mi familia le daba un poco de miedo, pero yo estaba encantada. Llevaba un año dándole al saco sola, había practicado todos los golpes... Cuando me subí al ring fue un honor. No se me olvidará mi primer sparring, fue con mi compañero Benji; me lo pasé bomba.

El estreno en el Mundial

Aquello ocurrió en julio de 2024, hace menos de dos años, y a partir de entonces todo empezó a pasar muy rápido. En apenas un año: campeona de Andalucía, de España y directa al Mundial. «De repente me vi ahí peleando con tiarracas y lo disfruté mucho. Hasta que llegó mi primera lesión», apunta Delgado, que hace unos meses, entrenando, se rompió «un huesecillo de la cara» y tuvo que guardar reposo. «Ahí sí pensaba que me iba a caer la bronca de mi familia, pero fue todo lo contrario. Viendo lo emocionada que estaba con el muay thai me animaron a seguir adelante», explica la luchadora, que ya es solo eso: luchadora.

A sus 29 años, quiere probar hasta dónde puede llegar en las artes marciales, y por eso ha pedido una excedencia en su empleo y se ha lanzado a por todas. Ya ha pasado dos semanas en Tailandia —la cuna de su especialidad—, adonde volverá en breve para quedarse tres meses. No sabe hasta dónde llegará, pero no se quedará a medias. «De momento no gano nada del deporte, pero sí de las redes sociales. Empecé a ganar seguidores tocando versiones al piano y ahora enseño mi vida en el muay thai. Tengo algunos seguidores que me dicen que a ver si dejo de dar golpes y vuelvo a tocar, pero los vídeos de entrenamientos funcionan», concluye Delgado, que ahora sí cuenta con su abuela entre sus fans.

Aday Mara lleva a Michigan a la Final Four y hace historia para el baloncesto español

Aday Mara lleva a Michigan a la Final Four y hace historia para el baloncesto español

Aday Mara abre el marcador con un mate, luego baila ante su defensor para lucirse con un gancho y, más tarde, anota un triple en transición, su tercero de la temporada. Tiene 20 años. Mide 2,21 metros. Es una de las sensaciones del baloncesto universitario en Estados Unidos.

Este domingo, su equipo, los Michigan Wolverines, lograron su pase a la Final Four de la NCAA tras imponerse a los Tennessee Volunteers por 95-62, y el pívot se convirtió en el primer español en llegar a la fase final de la competición. No es un logro menor. El ecosistema universitario estadounidense mueve audiencias de cientos de millones de espectadores, genera ingresos de cientos de millones de dólares y es el mejor escaparate para llegar a la NBA. En los mocks del draft, es decir, en las páginas que prevén qué jugadores escogerá cada franquicia, ya aparece en primera ronda, incluso entre los 15 primeros puestos. Después de la Final Four, su posición solo puede mejorar.

De Zaragoza y formado en el Casademont Zaragoza, equipo con el que debutó en la ACB deslumbrando por una capacidad de pase y una visión de juego inusuales, en 2023 se marchó a UCLA, donde vivió una dura experiencia. Un entrenador que no le valoraba. Poco tiempo en pista. Mucha exigencia mental. «El golpe me lo llevé los primeros meses de competición. En ningún momento pensé en dejarlo, pero cuando me di cuenta de cuál era la realidad, me puse a ganarme los minutos y a trabajar duro», contaba a Gigantes.

El cambio a Michigan

Por eso pidió el traslado a Michigan, donde ha cambiado todo. Bajo la dirección de Dusty May ha encontrado un sistema que le encaja —mucho bloqueo indirecto, juego desde el poste y espacio para sus movimientos— y un vestuario que funciona. Esta temporada ha sido el primer jugador de Michigan en alcanzar los 100 tapones en un año, además de ser nombrado Jugador Defensivo del Año de la conferencia Big Ten.

MICHAEL REAVESGetty Images via AFP

En el encuentro ante Tennessee completó una actuación que explica por qué los Wolverines han llegado hasta aquí. Firmó 11 puntos, cuatro rebotes, dos tapones y un robo en 18 minutos de partido. Lastrado por las faltas, sus números pudieron ser mayores, pero su impacto fue clave. Junto a él jugadores como alero Yaxel Lendeborg, nacido en Puerto Rico, que también apunta a la NBA. «Es una pasada porque siempre ves a estos equipos llegando tan alto, y ser parte de ello y de la historia que estamos haciendo en Michigan es una experiencia increíble», dijo Mara en la previa.

En las semifinales de la NCAA, que se disputarán el próximo sábado en el Lucas Oil Stadium de Indianápolis, Michigan se medirá a los Arizona Wildcats. Es el rival más complicado que los Wolverines pueden encontrar en un torneo en el que, de momento, han arrasado. En sus cuatro partidos del March Madness han anotado 90 puntos o más, siendo el primer equipo que lo logra desde los Huskies de Connecticut en 1995.

El objetivo para Mara ya está declarado: ganar el torneo. Luego, el futuro ya dirá. «No voy a estar pensando en la NBA cuando tengo la oportunidad de estar disfrutando de un equipo con posibilidades de ganar el campeonato», aseguró el español.

¿Quién es Kimi Antonelli, el líder más joven de la historia de la Fórmula 1? De colarse en el paddock siendo un niño a ser rechazado por Ferrari

¿Quién es Kimi Antonelli, el líder más joven de la historia de la Fórmula 1? De colarse en el paddock siendo un niño a ser rechazado por Ferrari

El niño quería ir a ver la Fórmula 1. El niño quería ir de verdad. Y no había manera de decirle que no.

Cuando tenía siete años, Kimi Antonelli se empecinó en ir a ver la Fórmula 1. Por entonces su padre, Marco Antonelli, dirigía un equipo de la Porsche Supercup y había semanas en las que ambas competiciones coincidían, así que el niño no paraba. «Llévame. Llévame. Llévame.» Tanto insistió que lo llevó a Hockenheim, lo metió en el interior de una pila de neumáticos, lo tapó con un paraguas y lo coló en el paddock. Por fin, ya era hora. Aquel fue el debut de Antonelli en la Fórmula 1 y hoy, 12 años después, con apenas 19, es el líder más joven de la historia del Mundial al encadenar dos victorias consecutivas.

Este domingo, en Japón, tuvo buena suerte al aprovecharse de un coche de seguridad para dominar a Oscar Piastri, Charles Leclerc y a su compañero, George Russell, que solo pudo ser cuarto. El Mercedes es muy superior y Russell se supone el favorito, pero si falla allí estará el adolescente Antonelli para aprovecharlo.

¿Por qué no está en Ferrari?

Es el destino lógico de un chaval formado en todos los aspectos para ser piloto de Fórmula 1, incluso para ser campeón de Fórmula 1. Nacido en Bolonia el 25 de agosto de 2006, se subió por primera vez a un kart con solo dos años, empezó a competir ya a los cinco y fue campeón de Europa antes de los 14. Su padre siempre ha explicado que quería que jugara al fútbol, pero lo cierto es que creció en circuitos como aquel Hockenheim primigenio. Marco Antonelli fue piloto y director de equipos de categorías como la Fórmula 4 o el Mundial de grandes turismos, y su hijo siempre estuvo a su vera, absorbiendo su pasión, creando la suya propia. Talento, además, le sobraba.

Según el progenitor, fue a los 10 años, al verle conducir en un Lamborghini en el circuito de Adria, cuando tuvo claro que el pequeño Kimi podría dedicarse al automovilismo. «Lo senté en mi regazo, pilotaba encima de mí e iba tan rápido como yo», recuerda Marco. Poco después, eso sí, llegaría una decepción.

EFE

¿Cómo puede ser que un joven italiano así nunca haya corrido en Ferrari? La explicación tiene guasa. Al empezar a sobresalir en los karts, Massimo Rivola, entonces responsable de la Ferrari Driver Academy, le convocó para una sesión de pruebas, pero poco después le retiró la invitación. «Dijeron que era demasiado pequeño, que ya habría tiempo», cuenta su padre. Mercedes estuvo atenta, incorporó al chico a su academia, y el resto es historia.

La defensa de Wolff

La progresión de Antonelli tuvo a partir de ese momento la frialdad de un plan bien ejecutado. En categorías de formación lo ganó prácticamente todo hasta que el año pasado saltó a la Fórmula 1. Con la marcha de Lewis Hamilton, Mercedes le entregó un volante por prescripción de Toto Wolff, defensor de Antonelli. En su primera temporada combinó errores con tres podios y recibió ciertas críticas. Pero este año es su año. «Era demasiado joven. Ponle en un equipo modesto. Necesita experiencia. Mira los errores que comete. Aquí estamos. Victoria», le decía Wolff por radio en Shanghái.

La Fórmula 1 ya tiene un nuevo prodigio, el chico tiene suerte y puede aspirar al título.

Antonelli luce la suerte de los campeones en Japón y Alonso acaba la carrera

Antonelli luce la suerte de los campeones en Japón y Alonso acaba la carrera

«¡No me lo puedo creer, no me lo puedo creer!», gritaba George Russell en el momento clave de la carrera en Japón. El líder de Mercedes acababa de pasar por boxes cuando Oliver Bearman se estrelló a toda velocidad contra un muro y obligó al coche de seguridad a salir a pista. Ahí se decidió la victoria. Kimi Antonelli, el compañero de Russell, todavía no había visitado el garaje y la aparición del safety car le condujo directo al éxito. El segundo triunfo de su vida. Su segundo triunfo consecutivo. A los 19 años, el prodigio italiano ya encabeza el Mundial de Fórmula 1 y, lo que es mejor para él, luce la suerte de los campeones.

Como ya ocurrió 15 días atrás en China, en el circuito de Suzuka todos los elementos se conjugaron para que Antonelli acabara en lo más alto del podio. Desde la pole, su salida fue nefasta —cayó hasta la sexta posición—, pero el talento y la fortuna le devolvieron a la cabeza. Fue mérito suyo el adelantamiento a Lewis Hamilton en la primera vuelta o el movimiento contra Lando Norris poco después. Fue el azar el que hizo aparecer el coche de seguridad en el momento exacto que le beneficiaba. En cuanto la carrera se reanudó, el italiano supo alejarse de sus perseguidores y cruzó la meta con más de 14 segundos de ventaja sobre el segundo, Oscar Piastri, y el tercero, Charles Leclerc.

¿Y Russell? El británico, absorbido por el grupo, desquiciado por su mala suerte y peleado con sus neumáticos, solo pudo terminar cuarto. Por primera vez esta temporada no hubo un doblete de Mercedes. La reaparición de los McLaren sazonó la competición y multiplicó el entretenimiento por detrás de Antonelli. En el grupo hubo de todo, aunque destacó la defensa de Leclerc contra Russell para conservar una posición en el podio.

ANDREW CABALLERO-REYNOLDSAFP

Viene un mes de parón en la Fórmula 1 por la cancelación de los Grandes Premios de Arabia Saudí y Baréin, y a la vuelta habrá más batalla entre los tres mejores equipos de la parrilla. Los Mercedes están por delante, sí, más con un piloto tan afortunado como Antonelli, pero los McLaren y los Ferrari han demostrado que pueden discutirles el liderato y, quién sabe, arrebatarles alguna victoria si aciertan con las evoluciones.

Alonso, en meta

El resto de escuderías está a un universo de distancia. El drama de Max Verstappen, que solo pudo acabar octavo, merece un capítulo aparte, igual que la actuación de los dos españoles. Llegaba Carlos Sainz de la alegría de haber puntuado en Shanghái y se topó de nuevo con la realidad de su Williams, que lo envió al decimoquinto puesto mientras su compañero Alex Albon encadenaba paradas en boxes sin cuento. Esta temporada parece condenado al grupo trasero del pelotón, rodando sin más, carente de objetivos.

Su único consuelo es que su coche es fiable, una máxima que no puede celebrar Fernando Alonso. A sus 45 años, el bicampeón del mundo aspira únicamente a ver la bandera a cuadros: esa es su condena. A la tercera fue la vencida, pero a qué precio. Para aguantar hasta el final, el asturiano no pudo arriesgar en la salida y se limitó a rodar en las últimas posiciones hasta el final. Con Albon y Valtteri Bottas por detrás, firmó la decimoctava plaza. Ni el parón parece que vaya a servirle para mejorar.

Parches para que el Aston Martin de Alonso deje de temblar: "Hay que elegir entre la salud del piloto o terminar la carrera"

Parches para que el Aston Martin de Alonso deje de temblar: “Hay que elegir entre la salud del piloto o terminar la carrera”

En la Fórmula 1 hay problemas que solo se descubren a través de los datos, de la telemetría, pero hay otros que se sienten por todo el cuerpo. El Aston Martin de Fernando Alonso duele. Es un monoplaza lento y está a punto de romperse cada vez que sale a pista, pero lo peor es que duele. Por culpa de su motor Honda, todo el coche vibra de manera exagerada y esas vibraciones hacen que conducirlo sea una tortura.

En el pasado Gran Premio de Shanghái, Alonso se vio obligado a soltar el volante a más de 300 km/h porque ya no podía más, y eso creó cierta alarma en el paddock. Se llegó a rumorear con una intervención de la Federación Internacional de Automovilismo (FIA) que finalmente no llegó. Quizá no tarde en hacerlo. El equipo necesita encontrar un remedio y lo necesita encontrar ya.

Por eso este fin de semana ha prometido novedades para el Gran Premio de Japón. Con el único objetivo de reducir esos dolores —no tanto de ganar posiciones—, Honda, constructora del motor, ha llegado a Suzuka con «contramedidas» para paliar las vibraciones. La unidad de potencia RA626H es la que es, no puede cambiarse por reglamento, pero ha podido introducir unos parches con la seguridad como argumento. ¿Realmente servirán? Está por ver. Antes de la carrera en Shanghái también anunciaron mejoras y el Aston Martin vibró como una cafetera.

Si en el debut de la temporada en el Gran Premio de Australia Alonso no pasó de la vuelta 14, en el Gran Premio de China dejó de sentir manos y pies a partir de la vigésima y empezó a conducir prácticamente a ciegas en las rectas. «Si no sientes los pedales o el feedback del volante, dejas de ser un piloto para ser un pasajero», resumió después. Pese a su reciente paternidad, el español no se perderá la prueba, pero espera que algo cambie ya. Su físico está en juego.

Eugene HoshikoAP

Según reconoció en pretemporada su jefe, Adrian Newey, Alonso cree que después de 25 vueltas ya se está arriesgando a sufrir daños permanentes en los nervios de las manos. «Si el motor genera estas frecuencias, el equipo tiene que decidir si priorizamos terminar una carrera o la salud de sus pilotos», zanjó el doble campeón del Mundial. Su compañero, Lance Stroll, admitió ayer que sin soluciones no podrá aguantar más de media carrera.

¿Cuál es la causa?

El problema es que las causas de esas vibraciones continúan siendo un misterio. Ikuo Takeishi, jefe del departamento de automoción de Honda, anunció semanas atrás que habían identificado las causas, pero el diagnóstico parece errático. En un artículo de Autosport Web Japan, fuentes de la marca asiática señalaron que quizá el problema no sea únicamente del motor, sino también de la nueva caja de cambios, y eso lo complica todo. «Nuestro objetivo es reducir la vibración en la carrera en Japón», asumió Takeishi, que aceptó que lo de ir más rápido ya es otro asunto. Según algunas fuentes, al coche de Fernando Alonso le faltan más de 50 caballos para competir con los mejores, pero esa cifra es casi secundaria mientras siga vibrando.

El drama de Aston Martin y Honda es espinoso, y más cuando el Mundial llega al circuito que podrían considerar su circuito. Después de la fuerte inversión realizada en los dos últimos años —más de 200 millones de euros desde la inauguración de las instalaciones en 2024—, los resultados no aparecen y lo peor es que cada carrera hunde más la reputación de las marcas implicadas.

Los patrocinadores, con Aramco a la cabeza, han tenido que parar campañas y acciones ante la situación de la escudería, y habrá que ver cuánto aguantan. El milagro se espera en verano, cuando el nuevo ADUO de la FIA —un sistema que concede ciertos privilegios a los equipos rezagados— permita licencias como homologar un nuevo motor, pero de momento el objetivo es más humilde: que el Aston Martin no vibre, que no duela y que pueda, como mínimo, terminar una carrera.

Marc Toda, un español en la élite de las carreras de subir rascacielos por las escaleras: "Sólo uso el ascensor para bajar"

Marc Toda, un español en la élite de las carreras de subir rascacielos por las escaleras: “Sólo uso el ascensor para bajar”

«Cuando explico lo que hago siempre me cae el mismo chiste. Me dicen: 'Tú sabes que hay ascensores, ¿no?'. Y lo sé, lo sé. Pero yo los uso solo para bajar», cuenta Marc Toda, que acepta la guasa porque lo suyo tiene guasa. Es un corredor de rascacielos, un tower runner. Su afición consiste en viajar de país en país para subir a toda velocidad los edificios más altos a través de sus escaleras de servicio.

¿La Shanghái Tower, tercera torre más alta del mundo? La ha conquistado. ¿El One Penn Plaza de Nueva York, que acompaña al mítico Madison Square Garden? También. La Lotte World Tower de Seúl, la Torre de Kuala Lumpur... Edificios que exigen entre 1.000 y 3.400 escalones de ascenso. Da igual. Todos los ha trepado desde la base hasta la cima a un ritmo de vértigo. En el top 30 del ranking mundial de la especialidad -primer español de la lista- el próximo sábado será uno de los favoritos en la Subida Vertical al Gran Hotel Bali de Benidorm, la prueba con más solera del país: ya cumple 20 ediciones.

¿Por qué?
No lo sé, la verdad [Se ríe]. Siempre había jugado al baloncesto en el club de mi ciudad, Valls, y llegué a Primera Catalana, pero luego me pasé a las carreras de asfalto y de montaña. En 2006, un amigo participó en la subida de la Torre de Collserola en Barcelona y me impactó. Allí estaban los mejores del mundo del trail: Kilian Jornet, Agustí Roc... Me pareció muy llamativo. En 2013 me fui a vivir por trabajo a Kuala Lumpur, disputé mi primera carrera y al volver a España empecé a seguir el circuito mundial.

De la Torre Eiffel a Asia

La historia de las carreras de rascacielos es confusa, pues existen precedentes muy dispersos. En 1905 ya hubo una en la Torre Eiffel -la organizó la revista Les Sports y la ganó el ciclista Eugène Forestier- y una prueba en el Empire State en 1978 devolvió la modalidad a los medios, aunque la aparición de un circuito mundial tuvo un motivo más práctico. Con la proliferación de edificios altísimos en Europa y especialmente en Asia, los bomberos empezaron a competir entre ellos en sus instalaciones de servicio; eso derivó en carreras oficiales y, finalmente, en un tour. Desde 2009 existe una gira reglada que pasa por Estados Unidos, Tailandia, México, China, Polonia o España, con la prueba de Benidorm.

«Aquí tenemos la carrera del Hotel Bali y alguna más, en Barcelona o Asturias, pero en general en Europa hay poca tradición. El tower running está creciendo especialmente en Asia. Allí tienen muchos rascacielos y la gente vive en ellos, lo que les facilita entrenar», explica Toda, cuya situación es diametralmente opuesta. Vive en una casa de dos plantas en Valls, cerca de Tarragona, con solo 15 escalones para subir o bajar. «Es muy difícil porque aquí no tenemos edificios tan altos y los que podría utilizar, en Barcelona, no me dan permiso para hacerlo. Algún día sí he intentado entrenar en casa: estuve subiendo y bajando mis 15 escalones durante una hora, pero aquello no tenía ningún sentido».

Por amor al arte

El tower running es agónico por definición. Los corredores salen en contrarreloj, uno cada medio minuto, y deben marcar su mejor tiempo. No hay tácticas ni descansos: solo subir escalones al máximo durante 20, 25 o 30 minutos. Llega un momento en que el ácido láctico ya no permite que las piernas se muevan con fluidez y entonces entran en juego los brazos y la ayuda de las barandillas. Nadie llega arriba de una pieza. «Hay un momento en el que solo ves paredes y te mareas un poco. Siempre digo que me gustan más las carreras de montaña por los ritmos y los paisajes, pero las carreras de rascacielos tienen algo distinto», apunta Toda.

¿Y dan para vivir?
No, no, qué van. Si estás entre los cinco o los diez primeros del ranking te pagan el viaje , el alojamiento y el dorsal y puede salirte a cuenta si te llevas el premio. Pero para el resto es un hobby. Yo soy entrenador personal y de clases dirigidas, y el tower running es mi manera de viajar, de conocer mundo. Es una excusa. Solo busco disfrutar de la experiencia y recorrer el máximo de lugares posible.