La gloria de Marrero, de Zubieta a campeón de Copa: "Hay que creer. El chico que soñaba lo ha logrado"

La gloria de Marrero, de Zubieta a campeón de Copa: “Hay que creer. El chico que soñaba lo ha logrado”

"Me gusta la marcha y me crezco en estas situaciones". Unai Marrero tiene 24 años, se ha criado en los campos de Zubieta y, hasta esta temporada, solo le habían lanzado dos penaltis en la élite. Se lo paró a Mbappé la temporada pasada y se lo marcó Luis Rioja un año antes. En La Cartuja fue su segunda tanda, porque la primera se la ganó a Osasuna y fue cuando dijo que estaba "en su salsa". Quizá por eso se agigantó ante Sorloth y Julián Álvarez para atajar los dos primeros lanzamientos del Atlético y colocar la Copa del Rey mirando a San Sebastián. Su naturalidad le llevó a confesar que había echado mano de "chuleta" y que le había dicho a Pablo Marín, el último lanzador, que confiara en él y estuviera tranquilo, como él lo estaba.

"La gente de Guipúzcoa ha sufrido mucho. Hay que soñar, hay que creer. El chico que soñaba de pequeño, lo ha logrado. Es un sueño para mí", confesaba sin dejar de honrar al club donde ha crecido. "Como la Real no hay otro equipo", insistía.

Hubo dudas de si Matarazzo iba a confiarle al chaval la titularidad en la final. "Yo estoy para ayudar al equipo y estoy muy feliz de defender este escudo cuando me toque", insistía. Matarazzo no lo dudó. Y Remiro fue el primero en ir a abrazarle como campeón. El chico que se pone siempre primero el guante izquierdo y la bota derecha iba a ser el muro sobre el que se estrelló el Atlético.

La Copa del Rey siempre acaba dejando nombres que jamás se olvidan y en 2026 será Marrero, pero fue disputado saber quién sería el héroe. Pugnaron muchos, del tempranero Barrenetxea al superhéroe que aceleró a los atléticos. Julián Álvarez emergió para tomar la manija, forzar la prórroga con un zurdazo en el 82 y enviar un disparo a la cruceta en la prórroga. Había marcado en todas las finales que jugó y no se amedrentó cuando le tocó llevar el peso de una final sobre sus espaldas.

Le obligó la Real a tomar protagonismo. Los donostiarras quisieron dejar huella en la historia antes de que se cumpliera el primer minuto. Fue Guedes, con un guante en sus botas y un idilio con esta Copa, quien le sirvió a Barrenetxea un centro que el canterano, como si fuera un corpulento 9 acostumbrado a cazar balones en el área, cabeceó desde el punto de penalti para marcar a los 14 segundos el gol más rápido en una final. Adelantó a Unamuno (Athletic, 1930) y Badenes (Valencia, 1952) e inclinó el partido para la Real.

No hubiera podido hacerlo si Guedes no hubiera servido su cuarta asistencia en esta competición, siempre para desatascar a los donostiarras. Lo hizo con ese primer gol y después siendo la víctima de Musso en el penalti que Oyarzabal, cómo no, no falló. Aunque, para idilio con la Copa, y eso que llegó a la plantilla en enero, Ademola Lookman. En muchos momentos pareció imposible de frenar y, en el minuto 18, empató el duelo. Ha jugado cuatro partidos y sus números son tres goles y dos asistencias. Por eso sorprendió que Simeone lo mandara al banquillo en el minuto 60, cuando parecía que más lo iba a necesitar.

Y es que la final la había puesto cuesta arriba otro jugador, otra vez por gracia de Guedes. Buscó el luso un centro de Carlos Soler cuando Musso lo atropelló en su salida. Alberola Rojas no dudó y puso a Oyarzabal en el punto de penalti. Es infalible el capitán en esa faceta, como si no hubiera presión. Aunque exista y se transforme en calambres que impidan acabar el partido. Para tratar de contrarrestar esos galones emergió Koke, con un gran trabajo oscuro. Se jugaban quién recogería el trofeo de manos del Rey Felipe.

A los goleadores realistas les tocó sufrir en el banquillo los últimos 20 minutos, que podían ser suficientes para volver a ser campeones. No había aparecido la pólvora del Atlético, pero estaba en el campo. Griezmann no había brillado y Giuliano se marchó engrisecido. Julián Álvarez no amenazó hasta que las cintas de la Copa empezaban a teñirse de blanquiazul. Entonces, más centrado y con Sorloth como referencia, decidió tirar de su equipo, que tuvo ocasiones para evitar acabar en la tanda. Pero, otra vez, un penalti le apartó de la gloria.

España se da un baño de goles ante Ucrania en la persecución a Inglaterra

España se da un baño de goles ante Ucrania en la persecución a Inglaterra

Ganar y golear. Esos son los deberes que tiene España y, ante Ucrania, los cumplió. Se dio un baño de goles ante la selección que cierra el grupo tras convertir la segunda parte del duelo, a pleno sol cordobés, en un vendaval ofensivo. La goleada se abrió antes de los dos minutos de juego. Lucía Corrales, dueña del carril zurdo por las numerosas rotaciones que hizo Sonia Bermúdez, se coló en el área para servir un centro perfecto que Edna Imade cabeceó para marcar su cuarto gol como internacional.

Ese tanto les hizo encerrar a las ucranianas en su campo casi durante el resto de la primera parte. Sin embargo, faltó clarividencia para convertir los ataques que se sucedían en goles. Las más claras se acumularon poco antes de ir al descanso, con un latigazo de Salma Paralluelo y un remate de Alexia colándose entre tres rivales con rabona incluida que salvó la guardameta Keliushyk. Clàudia Pina, sin colmillo en esta ventana, también probó con un golpeo por encima del larguero. Sin embargo, Ucrania cuajó una contra y Oudiychuk estrelló el empate en el palo de una sorprendida Adriana Nanclares.

Cualquier esperanza de las ucranianas la tumbaron de nuevo Corrales y Edna. Calcaron la misma jugada al inicio de la segunda parte para meter en el bolsillo de España la victoria y los tres puntos en el minuto 46. Faltaba engordar la cuenta de goles para poder cazar a las inglesas en esa estadística y fiarlo todo al duelo en Mallorca.

Lo buscaron y María Méndez logró el tercero rematando un centro de Vicky López, a quien la seleccionadora había mandado al campo junto a Ona Batlle. El cuarto llegó con un brillante golpeo a escuadra de Eva Navarro y el quinto premió la picardía de Vicky López cazando una bola suelta en el área tras un mal despeje de las acaloradas ucranianas. El duelo estaba tan controlado que debutó Aiara Agirrezabala a sus 17 años. Se mantuvo la voracidad, aunque no llegaron más goles. Deberán aparecer el 5 de junio, en Son Moix, cuando España esté obligada a ganar a Inglaterra por más de un gol de diferencia para sacarse el billete directo a Brasil.

España se obliga a la perfección por falta de puntería en Wembley

España se obliga a la perfección por falta de puntería en Wembley

Imposible fue para España hacer un gol en Wembley y pelearle a las inglesas un triunfo que encarrilaron muy pronto. Lo buscaron de todas las maneras posibles, especialmente Vicky López, Salma Paralluelo y Edna Amade, pero los palos o Hampton obligan a la selección a hacer una clasificación perfecta, con goleadas y la obligación de derrotar a Inglaterra el 5 de junio en Mallorca.

El camino se empinó casi sin romper a sudar. Las lionesses castigaron las imprecisiones de España, primero concediendo un córner absurdo, con lo letales que son las rivales a balón parado. Después, tras evitar que Russo cabeceara, dejando que rebañara la pelota desde el suelo, rodeada de camisetas rojas, para asistir a Hemp y que marcara un gol acrobático que Alexia no pudo salvar bajo palos. Aún noqueadas, vieron cómo James buscó el segundo con un centro chut. Estaban asfixiadas las jugadoras de Sonia Bermúdez, con dificultades para adueñarse del juego ante la presión inglesa que, además, saltaba líneas con facilidad para hilar transiciones peligrosas.

Necesitan estirarse las españolas. Había que asustarlas y lo intentó Irene Paredes con un testarazo a la salida de un córner. Con las inglesas replegadas, la selección estaba encontrando vías para pisar con peligro el área, pero sin precisión, lo que permitía al equipo de Sarina Wiegman correr a la contra. En una de esas transiciones, Hemp estrelló en el palo el segundo tanto antes de la media hora. Había que apretar la portería local sin descoserse. Lo entendió Vicky López, con un golpeo seco buscando la escuadra, o Ona Batlle, colándose entre la maraña de defensas hacia el punto de penalti, aunque su disparo se fuera por encima del larguero. No tardó en llegar la réplica, con Russo retando a Mapi León y obligando a Cata Coll a salvar el peligro. Y de nuevo al área de Hampton, donde Mariona fue la única que vio el hueco por donde se colaba Patri Guijarro, que no pudo afinar.

Poco cambió tras el descanso, porque el partido enloqueció durante diez minutos. Cada ocasión tenía una revancha. Empezó Olga Carmona, con una incorporación que culminó con un derechazo al larguero. Después tuvo que mirar cómo Russo cruzaba un disparo en carrera que lamía el poste porque apareció Mapi León para incomodarla.

Mapi León entorpece el ataque de Russo.

Mapi León entorpece el ataque de Russo.BEN STANSALLAFP

En la madera se estrelló también el remate de Vicky López tras una bella pared con Ona Batlle. Las inglesas querían explotar el factor Wembley y su tempranera ventaja, que buscó ampliar James enroscando un centro chut tras burlar a Pina.

Al toma y daca le puso fin Sonia Bermúdez mandando al campo a Salma Paralluelo y a Edna Amade. España necesitaba que las inglesas dudaran de por dónde les llegaría el peligro. Junto a Vicky, cogieron la bandera y acorralaron a Inglaterra hasta el final del partido. Salma fue una pesadilla para Bronze en el carril izquierdo, sacando centros por velocidad que Edna no pudo cabecear cómoda. Sí logró conectar a bocajarro uno de Lucía Corrales, pero apareció Hanna Hampton bajo palos para sostener a Inglaterra en el liderato del grupo.

Rafa Mir será juzgado el 28 de mayo por un presunto delito de agresión sexual

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Rafa Mir está jugándose con el Elche la permanencia en Primera División y, nada más acabar el campeonato, se enfrentará a su futuro judicial. El delantero se sentará en el banquillo el próximo 28 de mayo para ser juzgado por un presunto delito de agresión sexual agravado con acceso carnal y otro de lesiones a una joven ocurrido la madrugada del 1 de septiembre de 2024 en una urbanización de Bétera (Valencia) y mientras era jugador del conjunto valencianista, según ha avanzado el programa La Banda de À Punt y ha confirmado El Mundo. El juicio lo celebrará la Sección Cuarta de la Audiencia Provincial de Valencia.

La Fiscalía pide diez años y medio de prisión para el futbolista, que no pueda acercarse durante 13 años a 500 metros de la víctima, que tenga después siete años de libertad vigilada y ocho de inhabilitación especial para ejercer cualquier actividad que tenga relación con menores. Además, debería indemnizar a la joven con 64.000 euros.

Mir jugaba en el Valencia cedido por el Sevilla cuando fue detenido al haberle denunciado una joven que conoció en una discoteca. Ella y una amiga se fueron a casa del futbolista con dos amigos más. En el transcurso de la madrugada se produjeron las presuntas agresiones. El delantero mantuvo relaciones consentidas con una de las chicas y, después, la otra denunció que forzó, la encerró en un baño y le metió los dedos en la vagina. Cuando pretendían huir de la casa, la amiga recibió un guantazo por parte de un amigo de Mir, Pablo Jara, también procesado.

En septiembre de 2024, cuando Mir jugaba en el Valencia cedido por el Sevilla, fue detenido tras haber sido denunciado por una mujer a la que había conocido en una discoteca y con la que fue a su casa junto con una amiga de ella y dos amigos del futbolista murciano.

El jugador pasó dos días en el calabozo hasta que compareció ante la jueza y alegó que las relaciones fueron consentidas. Quedó en libertad provisional y ha podido seguir jugando al fútbol, tanto con el Valencia como con el Elche esta temporada.

El pasado mes de octubre finalizó la instrucción, y la jueza de la plaza número 8 del Juzgado de Instrucción de Llíria decidió procesar a Mir y a Jara tras practicar todas las diligencias requeridas por las partes y tomar testimonios de las víctimas, los denunciados así como vecinos, policías locales de Bétera y seguridad de la urbanización donde el delantero residía. La magistrada aprecia que "existen indicios y no meras sospechas" de que la agresión se produjo.

La defensa de Rafa Mir presentó en la última vista celebrada en el mes de octubre dos vídeos inéditos que 'desmontarían' las acusaciones de las víctimas. Las partes están decidiendo si la vista se celebrará en audiencia pública o a puerta cerrada, para evitar la sobrexposición mediática del jugador y de las víctimas.

Marie-Louise Eta, la primera ‘mister’ de las grandes ligas con “solo fútbol en la cabeza”

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«Crecí jugando al fútbol con chicos siendo niña y entreno a equipos masculinos y femeninos. No quiero que se me señale». Marie-Louise Eta (Dresde, 1991) no podía imaginarse en 2022 que esas palabras estarían plenamente vigentes el 12 de abril de 2026 cuando el Union Berlin tomó una decisión que haría que su nombre pasara a la historia. La alemana se ha convertido en la primera mujer que dirige a un equipo de las cinco grandes ligas europeas, haciendo añicos el techo de cristal que había mantenido a las entrenadoras, por exitosas que fueran, lejos de los banquillos de los clubes. En Berlín tiene el reto de mantener al equipo en la élite de la Bundesliga, con nueve puntos sobre el descenso y cinco partidos por delante ante Wolfsburgo, Leipzig, Colonia, Mainz y Ausgburgo.

Eta nunca ha huido de los desafíos. Ese deseo de no ser señalada lo mostró cuando en 2022, la Federación Alemana abrió solo 16 plazas para el curso de entrenadores UEFA Pro y fue la única mujer elegida. Incluso su marido, Benjamin Eta, también entrenador profesional, se quedó fuera. «Con más de 100 solicitantes, sabía que sería difícil, y ahora sé que esto me da una ventaja competitiva», decía entonces, cuando su intención, contada al diario alemán Kicker hace cuatro años, era «entrenar a alguna selección nacional juvenil, ser asistente en equipos masculinos o entrenar en la Bundesliga femenina». De entre esos 16 elegidos, solo ella trabajará en una de las cinco grandes ligas. Banquillo, en el histórico Glasgow Rangers, tiene también Danny Röhl.

Fue en ese curso, que acabó en abril de 2023, donde conoció al entonces entrenador del Colonia, Steffen Baumgert, el técnico al que sustituirá en Berlín. También se empapó del trabajo de Jürgen Klopp en el Liverpool y de Julian Nagelsmann, dos de sus referentes. Todos los pasos que se marcó, los ha dado.

Como futbolista, entonces de apellido Bagehorn, arrancó a los 13 años en el Turbine Potsdam, donde fue tres veces campeona sub-17, ganó la Eurocopa sub-17 en 2008 y el Mundial Sub-20 en 2010, aunque nunca llegó a debutar con la absoluta de Alemania. En Potsdam ganó la liga en 2009 y la Champions en 2010. Después firmó con el Hamburgo, pero a los pocos meses el club retiró a su equipo femenino de la Bundesliga, y se marchó dos años a BV Cloppenburg para acabar en el Werder Bremen entre 2014 y 2018, cuando puso fin a su carrera a los 26 años por las lesiones. «No puedo imaginarme haciendo nada sin el fútbol. Solo tengo eso en la cabeza», confiesa la alemana, que se encaminó a los banquillos mientras se licenciaba como gestora deportiva. Su primera experiencia fue en el equipo sub-13 del Werder Bremen, al que siguió hasta el sub-15. En otoño de 2019, Alemania la llamó para que fuera asistente de la selección femenina sub-19 para, un año después, ser segunda de la seleccionadora sub-15, Bettina Wiegmann.

Supera los precedentes de Wittmann y Diacre

Su salto al Union Berlin lo dio de la mano de Marco Grote, que la incorporó como su segunda para el juvenil de División de Honor. La destitución de Urs Fischer en noviembre de 2023 les hizo dar el salto al primer equipo, y Eta se convirtió en la primera mujer en un cuerpo técnico. Grote apenas estuvo un mes, porque llegó Nenad Bjelica, pero Eta siguió en el cuerpo técnico y, en enero, cuando al croata lo sancionaron con tres partidos por un manotazo a Leroy Sané, ella fue la que dirigió al equipo en el primer partido, con victoria.

El gran salto con el que pasará a los anales del fútbol europeo lo ha dado apenas unas semanas después de que Union Berlin hiciera público que sería la entrenadora de su equipo femenino la temporada 26/27.

De momento, esos planes tendrán que esperar. Eta ha adelantado a Sabrina Wittmann, que en mayo de 2024 comenzó a entrenar al Ingolstadt de tercera división alemana, y a la francesa Corinne Diacre, que entre 2014 y 2017, dirigió a Clermont francés en Segunda.

No lo ha hecho sin polémica, porque a su nombramiento han seguido tantos elogios como críticas que el propio Union Berlin ha definido en redes sociales como "machismo".

El Elche mete en un lío a un Valencia sin puntería ni oficio

El Elche mete en un lío a un Valencia sin puntería ni oficio

El Elche se agarra con uñas y dientes a Primera empujado por la energía del Martínez Valero y a costa de un Valencia que, desperdiciando una veintena de ocasiones, vuelve a meterse en el lío del descenso. A cuatro puntos mira el abismo un equipo que, hace una semana, tenía en su mano poder soñar con Europa. LaLiga se aprieta en el escalón más bajo, ese del que no hay forma de que los valencianistas se escapen. [Narración y estadísticas: 1-0]

No hubo duda desde el inicio de quién se jugaba más en este encuentro. El Elche, sin alardes, propuso y el Valencia, anestesiado, se dejó manejar y apenas opuso resistencia. No es una actitud nueva, pero no hay manera de que se le ponga remedio. Es responsabilidad de Corberán, lo es también de sus jugadores. Nadie se esconde de eso, aunque el remedio sigue sin aparecer. La rabia que acompaña cada derrota, cada golpe, dura lo que una pompa de jabón. No hay aprendizaje para el futuro, no deja cicatriz que recuerde que, para que no duela, hay que emplearse mejor. 35 puntos en 31 jornadas. El Valencia tendrá en Mallorca una final porque lo merece, por su desempeño en los campos, incluso en Mestalla.

En el Martínez Valero, Sarabia quiso el balón. Su salvación pasa por ese estadio y por creer en una idea de juego que, pese al susto de verse abajo, mantiene firme. El control le sirvió para lanzarse en velocidad al área, aprovechando la facilidad que encontraban por la orilla de Thierry. Por allí llegó el primer disparo de Germán Valera. El otro carril también estaba marcado en rojo para buscar el hueco entre Gayà, muy alto, y Cömert, muy obligado. Hasta Sangoré se animó en un ataque en el que acabó pidiendo penalti del capitán valenciano.

Lejos de que este dominio supusiera golpear al rival, el Elche se pudo ver con el marcador en contra a los 15 minutos. De manera inexplicable, Lucas Beltrán, de nuevo titular, no empujó al fondo de la red, con Dituro batido, una asistencia perfecta de Rioja desde la línea de fondo. El sevillano -a pierna natural por la derecha por primera vez en los últimos dos años- había sido capaz de burlar a Petrov y hacer daño. Hasta ahí llegó el colmillo del Valencia, con Guido y Ugrinic incapaces de sujetar a un brillante Febas y a Gonzalo Villar, y Sadiq sin ganarle ni un solo duelo a Affengruber.

Sin pulso de los que vestían como aquellos equipos de Víctor Espárrago y Guus Hiddink, fueron los ilicitanos los que despertaron. Una recuperación de Affengruber y un pase filtrado de Febas permitieron a Rafa Mir encarar a Dimitrievski, aunque el golpeo no encontró puerta. Desde ese momento, los valencianistas se esforzaron en ordenarse, como si eso fuera garantía de algo en un equipo frágil en defensa al que se le vio temblar. No consigue Corberán que sus hombres sean capaces de sostenerse y crecer en los partidos. Viven estancados y con dudas. El ejemplo fue un despeje a córner de Ugrinic que casi se convierte en autogol, o el despiste para dejar a Rafa Mir solo en el área pequeña para cazar un rechazo, con la fortuna de que estaba en fuera de juego.

En la segunda parte, el Elche se encontró con un rival algo más intenso, con Rioja colocando un centro lateral para el cabezazo de Sadiq que el nigeriano, otra vez de manera inexplicable, no conectó. Los dos no tardarían en ir al banquillo. Antes, Rafa Mir volvió a encontrar el pasillo a la espalda de Cömert pero se pensó tanto el disparo que apareció Dimitrievski a sus pies. Dituro también tuvo que salvar primero un tiro de lejano de Ramazani y un golpeo colocado de Gayà, en el segundo palo tras un saque de esquina, que se le colaba rozando el larguero. El veterano cancerbero argentino empezaba su exhibición. Eso sí, lo hizo con su equipo en ventaja.

Había refrescado Sarabia su frente de ataque y no tardó en darle resultado. Febas, aprovechando la lesión de Cömert, en el suelo y pidiendo el cambio, se coló entre la defensa para asistir al chileno Cepeda y que su primer contacto con el balón fuera un gol que sacaba al Elche del descenso. El golpe obligó al Valencia a tocar arrebato y Ramazani, en ese escenario, siempre es protagonista. El belga se marcó una jugada maradoniana, regateándose a todo el Elche para acabar estrellando su disparo en Dituro. El guardameta encadenó otra parada a derechazo lejano de Hugo Duro que iba ajustado al palo.

No paró el asedio, con los locales ya convertidos en un frontón. Lo pudo tumbar Hugo Duro dos veces, le birló el gol Valera, llegando antes para mandar a la grada un centro raso y tenso de Danjuma y después él mismo, atacando mal de cabeza un córner a portería vacía. Estaba mereciendo el Valencia el empate que no llegó. Se activó demasiado tarde y se complica, otra vez, la temporada. "Tenemos 35 puntos que no son suficientes para garantizar que el Valencia no baje a Segunda. Hay que sumar más", admitió Corberán.

El Celta frena en seco las aspiraciones del Valencia y el Getafe se mete en la pelea europea

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El Celta vio por el retrovisor cómo le pisaban los talones y aceleró para remontar en Mestalla y despertar al Valencia de la ensoñación de pelear por Europa. No le alcanza a un equipo instalado en la irregularidad que, siempre que ambiciona algo, acaba en tierra de nadie. Sí dio ese paso al frente, con contundencia, el Getafe, que tonteó con el peligro al inicio de la temporada, pero sumó ante el Athletic la sexta victoria en ocho jornadas y atrapa a la Real.

En Mestalla, el duelo tuvo dos escenarios bien distintos en cada tiempo. En el primero, pareció que Guido Rodríguez guiaba al Valencia por el camino de la ambición. El argentino ha caído de pie, quizá porque hacía demasiado tiempo que la parroquia no veía con el escudo del murciélago a un futbolista de esa jerarquía, sobre el césped y en el vestuario. Es la sombra del entrenador, que ordena al resto de compañeros y que siempre sabe dónde tiene que estar. Pero solo no puede, aunque se responsabilizara de dos de los goles celtiñas y volviera a marcar en el 93. Para entonces, el partido estaba imposible.

Al Valencia le esperaba un partido incómodo ante un Celta acostumbrado a manejar los tiempos, por mucho que mirara de reojo a su duelo de Europa League. Sin embargo, bien plantados, los valencianistas, con un estadio a rebosar, aguantaron sin descomponerse que el rival hiciera circular la pelota sin encontrar grietas por dónde dañarles. Jutglà probó con un zurdazo tímido desde la medialuna en el minuto dos de juego, y nada más. No volvió a acercarse con peligro al área de Dimitrievski. El plan valencianista estaba muy claro: robos y carreras, con Ramazani al mando. Eso fue lo que hizo el belga, apoyándose en la incorporación por la derecha de Javi Guerra que le puso un centro preciso forzando a Radu. Fue un latigazo sin continuidad hasta que en tres minutos, el Valencia inclinó el partido.

Una falta por manos de Aidoo en el lateral izquierdo de su área la teledirigió Almeida buscando la escuadra del segundo palo. Salvó el gol una estirada magistral de Radu, pero el juego no se fue de ese área. Con el Valencia volcado, Javi Guerra filtró balón a Ramazani en el punto de penalti, no pudo sacar limpio el remate, pero el rechace acabó en la frontal donde Guido lo enganchó para marcar su primer gol como valencianista. Desde ese momento, el Celta, con tres partidos sin ganar a sus espaldas, se bloqueó. Volvió a tener el control, no mostraba colmillo ante una defensa bien plantada que ya solo volvió a crear una ocasión: un disparo lejano de Cömert.

Nada de eso se repitió tras el descanso. Fue como si Claudio Giráldez, con una varita mágica y tres decisiones, hubiera hecho desaparecer al Valencia. Reactivó a su equipo con la entrada de Fer López, Williot y El-Abdellaoui, buscando un todo o nada para darle la vuelta al marcador. En cinco minutos, lo logró. En el 55, Fer López se coló entre Gayà y Cömert para asistir a Williot. El remate del sueco solo pudo despejarlo Dimitrievski, pero lo cazó Ilaix Moriba para empatar el duelo. En el siguiente ataque, fue Williot quien burló al lateral derecho para encontrar solo a Fer López y que la pusiera a la escuadra.

No reaccionaban los valencianistas ni con los cuatro cambios de una tacada de Corberán, que volvió a escuchar gritos de dimisión cuando sus jugadores temblaban. A puro corazón buscaron el empate y, en una transición, se encontraron con el tercero, de Williot, que le podía aun más difícil lo que era una proeza porque al Celta le impulsa la mirada hacia la Champions. El segundo gol de Guido en el 90+3 solo sirvió para calmar a una grada que se olvidó de protestar para empujar.

Satriano catapulta al Getafe

No hubo sufrimiento en el Coliseum porque el partido se le puso muy de cara al Getafe en el minuto 14 con el gol de Luis Vázquez y el Athletic, desdibujado incluso con el regreso de Nico Williams, no encontró la manera de buscar el empate. Apenas creó ocasiones de peligro ante la portería de David Soria y el castigo se lo amplió Satriano con su gol en el 90. El uruguayo ha resultado una pieza perfecta en el engranaje de Bordalás desde que llegó en enero, tanto que el club lo ha comprado. Suyos han sido cuatro goles de esta racha que les ha permitido echarle el guante a la Real Sociedad y dejar atrás a Espanyol y Athletic. Una victoria tan cómoda como ilusionante.

El lento despegue de la Liga F: hegemonía del Barça, ingresos en aumento pero poca afición

El lento despegue de la Liga F: hegemonía del Barça, ingresos en aumento pero poca afición

El fútbol femenino en España dio un paso de gigante en 2022 con la creación de la Liga F. La competición se profesionalizaba y las dos primeras categorías, siguiendo el modelo masculino, pasaban a estar gestionadas por los clubes, constituidos en patronal. El Gobierno había aprobado un año antes la profesionalización y España acaba de proclamarse campeona del Mundo. El fútbol femenino había captado todas las miradas, aunque algunas fueran por el escándalo Rubiales, y clubes y jugadoras estaban en un dulce momento para aprovecharlo. Sin embargo, el despegue, aunque constante y sostenido, ha sido lento. Hay problemas estructurales que no puede resolverse en cuatro años.

Hay dos retos que no se han superado. El primero pasa por la competitividad. El FC Barcelona es el absoluto dominador de una competición que lleva camino de ganar por séptima vez consecutiva en las próximas semanas.Ni la irrupción del Real Madrid ha conseguido hacerle sombra. La ventaja es de 13 puntos. Con el cuarto, el Tenerife, se amplía hasta los 24. Ha trabajado en su cantera a dos jugadoras, Alexia Putellas y Aitana Bonmatí, que suman cinco Balones de Oro y sus futbolistas son la espina dorsal de la Selección. Su fútbol es un reclamo para la afición, pero el reverso es que no hay emoción en la competición. Solo la Real Sociedad ha sido capaz de derrotarlas (1-0) mientras que han endosado goleadas de seis goles o más a Atlético de Madrid o Athletic, dos clubes que también tienen trofeos en sus vitrinas.

El espejo donde se mira la Liga F es la Women's Super League (WSL) inglesa. En las competiciones de selecciones, las lionesses son las grandes rivales de España, pero en la competición doméstica, las diferencias son enormes. Lleva seis años ganándola el Chelsea, pero siempre de manera más reñida. Esta temporada es el City quien la lidera, con nueve puntos de ventaja, pero en 11 están los cuatro primeros, con Chelsea, Arsenal y United. Esa tensión no ha logrado traducirse en la Champions, donde en España solo el Barça alcanza finales, y títulos, pero en Inglaterra el Arsenal fue el primero en alzar el trofeo el pasado mes de mayo.

¿Reducir el número de equipos?

Una de las recetas que se ha planteado para activar la emoción de la competición es reducir el número de equipos. La Liga F no lo contempla, pero lo han pedido, entre otras voces, Aitana Bonmatí, para "preservar la excelencia y garantizar el futuro". Pero también es una reflexión que se hacen en la RFEF. No controlan la primera división, pero sí el resto de categorías donde están aplicando ese recorte. La idea ronda la cabeza de la directora de Fútbol Femenino, Reyes Bellver, porque supondría concentrar recursos y potenciar así que los clubes tengan más capacidad de atraer jugadoras que aumenten el nivel competitivo. Porque hasta la jugadora nacional ya se ve tentada por los mejores sueldos que ofrecen en Inglaterra y Estados Unidos, con los que los clubes españoles es imposible que compitan.

EFE

Que todo el mundo vea al Barça campeón antes de empezar la Liga, tiene un reflejo otro de los problemas: la afluencia de público. La visita del equipo con las mejores jugadoras del país puede incentivar, el resto, no. Si bien es cierto que la asistencia ha crecido un 120% respecto a 2021, no llega a la media de 2.000 espectadores por partido. Otra mirada a la WSL: la asistencia media de la pasada temporada fue de 6.500 espectadores.

Tampoco las infraestructuras son las mismas. El fútbol femenino sigue relegándose a ciudades deportivas y estadios menores. El Camp Nou, San Mamés o el Ciutat de València se abren de manera habitual para algunos partidos, pero el resto sigue vedado. La inversión del CSD, a través de fondos europeos, para el fomento de la competición, y la adecuación de instalaciones, ha rondado los 20 millones de euros en cuatro años. Hay avances, pero lentos.

Las ofertas a los clubes

Lo mismo ocurre con la explotación comercial. Los ingresos de la Liga F previstos para este ejercicio son de 26 millones de euros. 100 millones prevé la WSL, con años de ventaja. En este punto también es constante el crecimiento. La competición se apellida Moeve por un contrato de 18 millones para los próximos tres años. Los derechos de televisión los adquirieron Dazn y Mediapro por 35 millones hasta 2027 y TVE y TV3 han llegado a un pacto para retransmitir en abierto cuatro partidos cada jornada. Una forma para ganar nuevas audiencias que, después, arrastrar a los campos.

Con esta situación llegan las elecciones a la presidencia de la Liga F. Beatriz Álvarez dimitió para convocarlas y mantiene la incógnita de si optará a la reelección. Volverá a ser un periodo complejo, con la AFE reclamando un nuevo convenio colectivo para las jugadoras y los movimientos de fondos que empiezan a interesarse por comprar clubes. Mercury 13, de capital estadounidense, ha adquirido el Levante Badalona, la todopoderosa Michelle Kang, dueña del Olympique de Lyon, del Washington Spirit y del London City, puso sus ojos en el Levante Femenino, como también Sphera Partners. Este interés demuestra que se cree en la Liga F y en un potencial de crecimiento que, todavía, va al ralentí.

La gran fiesta española en Cornellá, manchada por los gritos xenófobos de "musulmán el que no bote"

La gran fiesta española en Cornellá, manchada por los gritos xenófobos de “musulmán el que no bote”

Barcelona, el estadio de Cornellá, respondió a Luis de la Fuente, pero también puso a España en un aprieto. El seleccionador advirtió de que ante Egipto no se disputaba un amistoso, sino que había mucho en juego. El primer puesto del ranking FIFA, engrasarse para el Mundial y mantenerse «a la altura» de lo que se le pide a una selección favorita. Y la grada lo entendió... hasta que fue más allá del puro fútbol y del respeto. Los 37.000 aficionados que llenaron el estadio de Cornellá lo vistieron como si se jugara una final. Y no solo durante los 90 minutos del partido. Desde horas antes de que arrancara, los alrededores se tiñeron de camisetas rojas -la nueva camiseta blanca de Adidas está arrancando-, con banderas de España y cánticos que ya no cesaron.

La primera gran muestra de entrega se vivió con el himno nacional, cuando todo el estadio tarareó al unísono, y continuó con cánticos de 'yo soy español' y 'qué viva España'. Sin embargo, antes buena parte del público había mostrado un comportamiento reprochable al pitar el himno de Egipto. Lo que debió ser una fiesta se enturbió cuando, de nuevo al unísono, la grada entonó, en dos ocasiones y de forma mayoritaria, «musulmán en el que no bote». Se olvidaron de que una de las estrellas de España, Lamine Yamal, profesa ese credo. Y se arriesgaron a que el partido se parara.

No se activó ningún protocolo, pero hubo una charla, con el partido en juego, entre la delegada, Nuria Martínez, y el cuarto árbitro. Quizá los colegiados búlgaros no entendieron la dimensión del cántico, como tampoco los insultos al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. A eso se sumaron nuevos pitos al centrocampista Issa cuando, al pitar el descanso, se arrodilló y besó el césped.

No es una buena imagen para la RFEF, que organizará el Mundial de 2030 con Marruecos, un país musulmán, en el que Cornellá aspira a ser una de las sedes elegidas. Quizá por eso en el descanso, por la megafonía, se pidió al público que se abstuviera de realizar «cánticos ofensivos o racistas» y en los videomarcadores se proyectó un mensaje en que se recordaba que la legislación «prohíbe y sanciona la participación en actos violentos, xenófobos, homófobos y racistas».

Antes del inicio de la segunda mitad, la megafonía volvió a lanzar el mismo mensaje. Y, desde uno de los fondos, volvió el «musulmán el que no bote», esta vez protestado por el resto de la grada.

A los jugadores egipcios no les afectó; a los españoles no les ayudó a entonarse en un partido que se fue espesando. El arreón de la selección hacia la portería de Shobeir apenas duró, y para cuando los seguidores se acordaron de Dani Jarque, como ocurre en cada partido del Espanyol en el minuto 21, se había esfumado. Era Egipto quien crecía, con capacidad para tener el balón y acercarse a Raya. El meta de Arsenal fue titular y vio en el minuto 29 cómo un disparo de Marmoush se estrelló en el palo. Había tenido el atacante del City la mejor ocasión.

Debut de Joan Garcia

No le gustaba a De la Fuente cómo estaba respondiendo el equipo. Por primera vez en mucho tiempo, un rival había dejado la estadística de posesión en un 50-50 en la primera parte. Por eso Rodrigo, desde la banda donde calentó desde la media hora de juego, pedía calma. Al volver del vestuario, lo mandó al campo, junto a Pedri y Fermín, y sacrificó a un poco acertado Lamine.

Fue en el minuto 62 cuando volvió a atronar el campo. Esta vez el protagonista era el guardameta Joan Garcia. Luis de la Fuente lo hizo debutar en casa, en el que fue su estadio durante muchos años, pero en el que le castigan porque decidió cambiar el Espanyol por el Barça. Como no todo el público era perico, hubo división de opiniones. Recibió una pitada masiva, pero también escuchó cómo se coreaba su nombre. Fue el colofón a una noche en la que la grada, siempre el jugador 12 de un equipo, pudo acabar desquiciándolo.

Marmoush, el goleador bajo la sombra de Salah y Haaland

Marmoush, el goleador bajo la sombra de Salah y Haaland

Si alguien le preguntara a un aficionado por el delantero de Egipto, la respuesta inmediata sería Mohamed Salah. Si lo hicieran por un atacante del Manchester City, sería Earling Haaland. Y en medio de ambos, al acecho, está Omar Marmoush. Con 26 años, se empeña en salir de la sombra alargadísima de dos monstruos del fútbol. Esta noche, ante España en Cornellá, será el arma ofensiva de Egipto. Salah no estará y en él recaerá el peso del ataque. De hecho, será la figura que más reconozcan los aficionados que llenen las gradas. Es la visibilidad que aporta vestir la camiseta del City pese a que Guardiola no le esté dando demasiadas oportunidades.

No es algo que le asuste, porque desde los 17 años ha peleado para hacerse un hueco en el fútbol. Marmoush se crio en el barrio de Maadi, uno de los más acomodados de El Cairo. Sus padres, que vivieron durante seis años en Canadá, se pudieron permitir el regreso para criar a sus hijos en su país. La etapa canadiense les permitió obtener la doble nacionalidad y eso a Omar le ha hecho tener que reivindicarse como «100% egipcio» una y otra vez. Tenía la posibilidad, pero nunca se planteó jugar con Canadá. «Llevo a Egipto en el corazón, pero Canadá ocupa un lugar en mi historia», admitía. Sus raíces y sus convicciones siguen siendo muy profundas, quizá porque antes de ser mayor de edad ya tuvo que vivir lejos del Nilo.

Comenzó a jugar en el Wadi Degla Sporting Club en 2016 y, en un año, fue a buscarle el Wolfsburgo de la Bundesliga. Era una apuesta de futuro, porque solo había marcado tres goles. Su formación en las categorías inferiores le llevó a debutar con el primer equipo en mayo de 2020, solo un partido antes de salir cedido en enero de 2021 al St. Pauli, recién ascendido, y en agosto al Stuttgart. En ese momento, su valor ya eran tanto sus goles como sus asistencias, su incidencia en un frente de ataque en el que puede jugar de referencia o escorado a la banda.

Explosión en el Eintracht y 75 millones

Eso valoró el Eintracht para firmarle, libre, en el verano de 2023. En Frankfurt llegó la explosión del egipcio. En la primera temporada marcó diecisiete goles, con seis asistencias, y en la segunda mejoró sus registros en solo 26 partidos: 20 tantos y 16 asistencias. Su sociedad con Hugo Ekitiké aún se recuerda en el Commerzbank Arena y despertó el interés de Pep Guardiola. 75 millones pagó el City en enero de 2025 para llevárselo a la Premier. Ya entonces era un referente en la selección egipcia, donde el portugués Carlos Queiroz lo había hecho debutar en octubre de 2021.

El salto a la Premier le llevaba a seguir los pasos de Salah, estrella del Liverpool. «Es un ejemplo para todos los jugadores egipcios», reconocía. La estrella de Anfield pidió que no los compararan porque era poner una presión injusta sobre Marmoush. En la selección han aprendido a convivir en el campo porque Hoissem Hassan, una leyenda del fútbol egipcio, los necesita a ambos. En esta ventana de amistosos, Salah no está y Omar mostró galones con un gol espléndido a Arabia Saudí (0-4). Por eso es un fijo en las convocatorias, pese a no tener muchos minutos en el City. Para Guardiola, Marmoush es un revulsivo y, cuando le pone, le responde, como ocurrió en las semifinales de la Carabao Cup en las que le marcó un doblete al Newcastle. «En este equipo aprendo todo el rato», confesaba. Sin embargo, hay quien le ve fuera del Etihad. Si se le vio como el relevo de Julián Álvarez cuando salió al Atlético, ahora podría ser objetivo del Barça.