Los Mossos investigan los cánticos islamófobos y xenófobos en el partido España-Egipto

Los Mossos investigan los cánticos islamófobos y xenófobos en el partido España-Egipto

Los Mossos d'Esquadra han abierto una investigación sobre los cánticos islamófobos y xenófobos que se produjeron el martes en un sector del estadio RCDE Stadium en Cornellà de Llobregat (Barcelona), donde se disputó el partido amistoso de fútbol entre las selecciones de España y Egipto.

En concreto, se han abierto diligencias de investigación siguiendo los protocolos contra delitos de odio y discriminación previstos en estos casos. Fuentes policiales explican que hay dos vías abiertas, la penal y la administrativa. De la primera se encarga la Comisaría General de Información del Cuerpo en coordinación con la Fiscalía, que deberá determinar si hubo un presunto delito de odio y discriminación.

De la segunda, la administrativa -que incluye multas económicas- se encarga la Direcció General d'Administració de Seguretat, dependiente del Departamento de Interior de la Generalitat, que investigará si cabe interponer sanciones en base a la Ley 19/2007, de 11 de julio, contra la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el deporte.

Los investigadores analizarán imágenes y vídeos sobre lo ocurrido anoche para tratar de indagar acerca de su origen o saber quien estuvo detrás, según han informado este miércoles, horas después del partido. También se rastrearán las redes sociales.

El encuentro de preparación para el Mundial 2026 se enturbió cuando desde las gradas se entonó en dos ocasiones y de forma mayoritaria, "musulmán en el que no bote". En el estadio se dieron cita hasta 37.000 aficionados. Luego y tras los avisos emitidos durante el descanso, se volvieron a escuchar algunos gritos desde partes concretas del estadio, aunque estos no fueron mayoritarios.

Precisamente, el conseller de Deportes de la Generalitat, Berni Álvarez, ha criticado el comportamiento de una parte de la grada durante el partido y ha explicado que él mismo pidió aplicar el protocolo para este tipo de casos en el descanso : "Hemos pedido a los responsables que se activasen los protocolos y continuaremos trabajando para que el deporte sea un espacio de inclusión, sin odio ni racismo". "Somos un país de acogida, respeto y convivencia", ha avisado en un mensaje en redes tras asegurar, eso sí, que el encuentro se debería haber detenido por lo sucedido.

La polémica está adquiriendo ya una fuerte connotación política y social hasta el punto de que el propio Puigdemont ha responsabilizado al PSC y a su supuesta "agenda españolizadora" de lo sucedido. "La agenda españolizadora del PSC comporta esto". "Para cancelar el catalanismo avivan el nacionalismo español. Saben que históricamente el españolismo ha sido un nacionalismo de negación del otro, imperialista", ha sostenido en una publicación en redes sociales.

De hecho, el líder de Junts fugado en Waterloo, ha dicho que el "nacionalismo español", a su juicio, "ha practicado la sustitución cultural mucho antes de que el concepto fuera adoptado por la extrema derecha mundial".

Por su parte, el responsable de Deportes de la Generalitat ha ido un paso más allá y ha acusado a la "extrema derecha" de estar detrás, sin concretar más allá. "Vinieron al partido para desplegar ese discurso de odio. Había gente con la que la sensación que tenías es que todo estaba muy dirigido (...) "No tengo la certeza, pero es la sensación; por eso era muy peligroso no haberlo detenido antes. Dudo que muchos de los que cantaban tuvieran relación con el mundo del deporte", ha asegurado en una entrevista en la Cadena Ser.

Mientras, el delegado del Gobierno en Cataluña, Carlos Prieto, también se ha sumado al rechazo de estos hechos y ha asegurado que se comunicó a los organizadores activar los protocolos correspondientes y así se produjo: "El racismo no tiene cabida en ningún sitio. Ante esto, solo hay una respuesta posible: firmeza, rechazo y defensa clara de los valores de respeto y dignidad que definen a Cataluña".

La gran fiesta española en Cornellá, manchada por los gritos xenófobos de "musulmán el que no bote"

La gran fiesta española en Cornellá, manchada por los gritos xenófobos de “musulmán el que no bote”

Barcelona, el estadio de Cornellá, respondió a Luis de la Fuente, pero también puso a España en un aprieto. El seleccionador advirtió de que ante Egipto no se disputaba un amistoso, sino que había mucho en juego. El primer puesto del ranking FIFA, engrasarse para el Mundial y mantenerse «a la altura» de lo que se le pide a una selección favorita. Y la grada lo entendió... hasta que fue más allá del puro fútbol y del respeto. Los 37.000 aficionados que llenaron el estadio de Cornellá lo vistieron como si se jugara una final. Y no solo durante los 90 minutos del partido. Desde horas antes de que arrancara, los alrededores se tiñeron de camisetas rojas -la nueva camiseta blanca de Adidas está arrancando-, con banderas de España y cánticos que ya no cesaron.

La primera gran muestra de entrega se vivió con el himno nacional, cuando todo el estadio tarareó al unísono, y continuó con cánticos de 'yo soy español' y 'qué viva España'. Sin embargo, antes buena parte del público había mostrado un comportamiento reprochable al pitar el himno de Egipto. Lo que debió ser una fiesta se enturbió cuando, de nuevo al unísono, la grada entonó, en dos ocasiones y de forma mayoritaria, «musulmán en el que no bote». Se olvidaron de que una de las estrellas de España, Lamine Yamal, profesa ese credo. Y se arriesgaron a que el partido se parara.

No se activó ningún protocolo, pero hubo una charla, con el partido en juego, entre la delegada, Nuria Martínez, y el cuarto árbitro. Quizá los colegiados búlgaros no entendieron la dimensión del cántico, como tampoco los insultos al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. A eso se sumaron nuevos pitos al centrocampista Issa cuando, al pitar el descanso, se arrodilló y besó el césped.

No es una buena imagen para la RFEF, que organizará el Mundial de 2030 con Marruecos, un país musulmán, en el que Cornellá aspira a ser una de las sedes elegidas. Quizá por eso en el descanso, por la megafonía, se pidió al público que se abstuviera de realizar «cánticos ofensivos o racistas» y en los videomarcadores se proyectó un mensaje en que se recordaba que la legislación «prohíbe y sanciona la participación en actos violentos, xenófobos, homófobos y racistas».

Antes del inicio de la segunda mitad, la megafonía volvió a lanzar el mismo mensaje. Y, desde uno de los fondos, volvió el «musulmán el que no bote», esta vez protestado por el resto de la grada.

A los jugadores egipcios no les afectó; a los españoles no les ayudó a entonarse en un partido que se fue espesando. El arreón de la selección hacia la portería de Shobeir apenas duró, y para cuando los seguidores se acordaron de Dani Jarque, como ocurre en cada partido del Espanyol en el minuto 21, se había esfumado. Era Egipto quien crecía, con capacidad para tener el balón y acercarse a Raya. El meta de Arsenal fue titular y vio en el minuto 29 cómo un disparo de Marmoush se estrelló en el palo. Había tenido el atacante del City la mejor ocasión.

Debut de Joan Garcia

No le gustaba a De la Fuente cómo estaba respondiendo el equipo. Por primera vez en mucho tiempo, un rival había dejado la estadística de posesión en un 50-50 en la primera parte. Por eso Rodrigo, desde la banda donde calentó desde la media hora de juego, pedía calma. Al volver del vestuario, lo mandó al campo, junto a Pedri y Fermín, y sacrificó a un poco acertado Lamine.

Fue en el minuto 62 cuando volvió a atronar el campo. Esta vez el protagonista era el guardameta Joan Garcia. Luis de la Fuente lo hizo debutar en casa, en el que fue su estadio durante muchos años, pero en el que le castigan porque decidió cambiar el Espanyol por el Barça. Como no todo el público era perico, hubo división de opiniones. Recibió una pitada masiva, pero también escuchó cómo se coreaba su nombre. Fue el colofón a una noche en la que la grada, siempre el jugador 12 de un equipo, pudo acabar desquiciándolo.

Marmoush, el goleador bajo la sombra de Salah y Haaland

Marmoush, el goleador bajo la sombra de Salah y Haaland

Si alguien le preguntara a un aficionado por el delantero de Egipto, la respuesta inmediata sería Mohamed Salah. Si lo hicieran por un atacante del Manchester City, sería Earling Haaland. Y en medio de ambos, al acecho, está Omar Marmoush. Con 26 años, se empeña en salir de la sombra alargadísima de dos monstruos del fútbol. Esta noche, ante España en Cornellá, será el arma ofensiva de Egipto. Salah no estará y en él recaerá el peso del ataque. De hecho, será la figura que más reconozcan los aficionados que llenen las gradas. Es la visibilidad que aporta vestir la camiseta del City pese a que Guardiola no le esté dando demasiadas oportunidades.

No es algo que le asuste, porque desde los 17 años ha peleado para hacerse un hueco en el fútbol. Marmoush se crio en el barrio de Maadi, uno de los más acomodados de El Cairo. Sus padres, que vivieron durante seis años en Canadá, se pudieron permitir el regreso para criar a sus hijos en su país. La etapa canadiense les permitió obtener la doble nacionalidad y eso a Omar le ha hecho tener que reivindicarse como «100% egipcio» una y otra vez. Tenía la posibilidad, pero nunca se planteó jugar con Canadá. «Llevo a Egipto en el corazón, pero Canadá ocupa un lugar en mi historia», admitía. Sus raíces y sus convicciones siguen siendo muy profundas, quizá porque antes de ser mayor de edad ya tuvo que vivir lejos del Nilo.

Comenzó a jugar en el Wadi Degla Sporting Club en 2016 y, en un año, fue a buscarle el Wolfsburgo de la Bundesliga. Era una apuesta de futuro, porque solo había marcado tres goles. Su formación en las categorías inferiores le llevó a debutar con el primer equipo en mayo de 2020, solo un partido antes de salir cedido en enero de 2021 al St. Pauli, recién ascendido, y en agosto al Stuttgart. En ese momento, su valor ya eran tanto sus goles como sus asistencias, su incidencia en un frente de ataque en el que puede jugar de referencia o escorado a la banda.

Explosión en el Eintracht y 75 millones

Eso valoró el Eintracht para firmarle, libre, en el verano de 2023. En Frankfurt llegó la explosión del egipcio. En la primera temporada marcó diecisiete goles, con seis asistencias, y en la segunda mejoró sus registros en solo 26 partidos: 20 tantos y 16 asistencias. Su sociedad con Hugo Ekitiké aún se recuerda en el Commerzbank Arena y despertó el interés de Pep Guardiola. 75 millones pagó el City en enero de 2025 para llevárselo a la Premier. Ya entonces era un referente en la selección egipcia, donde el portugués Carlos Queiroz lo había hecho debutar en octubre de 2021.

El salto a la Premier le llevaba a seguir los pasos de Salah, estrella del Liverpool. «Es un ejemplo para todos los jugadores egipcios», reconocía. La estrella de Anfield pidió que no los compararan porque era poner una presión injusta sobre Marmoush. En la selección han aprendido a convivir en el campo porque Hoissem Hassan, una leyenda del fútbol egipcio, los necesita a ambos. En esta ventana de amistosos, Salah no está y Omar mostró galones con un gol espléndido a Arabia Saudí (0-4). Por eso es un fijo en las convocatorias, pese a no tener muchos minutos en el City. Para Guardiola, Marmoush es un revulsivo y, cuando le pone, le responde, como ocurrió en las semifinales de la Carabao Cup en las que le marcó un doblete al Newcastle. «En este equipo aprendo todo el rato», confesaba. Sin embargo, hay quien le ve fuera del Etihad. Si se le vio como el relevo de Julián Álvarez cuando salió al Atlético, ahora podría ser objetivo del Barça.

Un heroico Bono mete a Marruecos en una final en la que se enfrentará a la Senegal de Mané

Un heroico Bono mete a Marruecos en una final en la que se enfrentará a la Senegal de Mané

Fue una mano de Bono y un zurriagazo de Mané lo que metieron a Marruecos y Senegal en la final de esta Copa África. En dos duelos muy igualados y poco vistosos, marroquíes y senegaleses se verán las caras el próximo domingo a las 20.00 horas en el Príncipe Moulay Abdellah de Rabat.

El portero marroquí volvió a ser diferencial en los penaltis a los que se llegó tras un encuentro trabado y con muchas más opciones para los locales. Pero no hubo manera de romper la telaraña nigeriana en el tiempo de juego. Ni siquiera Brahim, que terminó sustituido, lo consiguió.

El menudo delantero del Real Madrid es el hombre de esta Copa Africa. El líder de la anfitriona, el máximo goleador del torneo y el responsable y pivote de casi todo el juego de ataque de la selección norteafricana. Ha encontrado su sitio en el fútbol de selecciones, sin continuidad en cambio en su club.

El malagueño fue un puñal ante Nigeria y, ayudado por Abde, fueron un absoluto quebradero de cabeza para los pupilos de Eric Chelle. Sólo Nwabali pudo contener las embestidas de los marroquíes y los remates de El Kaabi. Especialmente bonito fue uno que realizó de media chilena.

Lookman fue el mayor peligro de las 'Súper Águilas', pero apenas dieron trabajo a Bono. Se echó de menos a Osimhen, un futbolista de rendimiento muy irregular, pero siempre peligroso cerca del área. No obstante, los nigerianos consiguieron llevar el encuentro primero a la prórroga y luego a la tanda de penaltis, donde sucumbieron pese a adelantarse en la misma.

Duelo de amigos

Mané celebra el tanto de la victoria de Senegal.

Mané celebra el tanto de la victoria de Senegal.SEBASTIEN BOZONAFP

El Senegal - Egipto fue una cuestión entre amigos. Mané decidió despedir a Salah de la Copa de África con un cañonazo en el minuto 77 de encuentro. El delantero de Al Nassr mete así al conjuto africano en su segunda final en de las tres últimas ediciones del trofeo africano. Es el jugador que más goles (19) ha generado desde su debut en este campeonato.

Parecía una cuestión personal entre los dos, que siempre cae del mismo lado. alah no ha tenido mejor socio que Mané a lo largo de su carrera. El senegalés convirtió el penalti definitivo que decidió la Copa África 2021 y también el que dejó a Egipto sin Mundial de Qatar. Parece mentira que esa sociedad fuese tan productiva dutante sus años juntos en Liverpool.

Pero, más allá de batallas individuales, la victoria fue muy merecida para los centroafricanos, que llevaron la iniciativa durante todo el duelo y acorralaron a los egipcios, que sólo buscaban el contrataque a través de las carreras de Salah y Marmoush.

Más bronco que brillante, la agresividad senegalesa fue superior durante 80 minutos aunque sin llegar a traducirse en verdaderas ocasiones de peligro. La defensa egipcia apenas permitía disparos de media distancia como el responsable del primer y único tanto del encuentro.