Los 77 de Luis De la Fuente: juegue quien juegue, gana España

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España enfila el camino del Mundial como favorita con un estilo reconocible, innegociable y, sobre todo, ganador. Luis de la Fuente ha conseguido que la idea esté por encima de los futbolistas y que siempre funcione. A 77 ha citado en las 14 convocatorias que ha hecho desde aquella primera en marzo de 2023. 70 jugadores han tenido minutos. Da igual quién juegue, España siempre gana. Al pie de esa frase solo hay que acotar el clamoroso descalabro, por inesperado, en Escocia (2-0) y una derrota en el amistoso ante Colombia (0-1) de hace un año. La final de la Nations League ante Portugal se escapó en la tanda de penaltis y no cuenta como derrota, aunque impidiera ganar el tercer título continental consecutivo.

El seleccionador ha construido su bloque sobre pilares fijos que, salvo lesión, siempre están en sus planes. Unai Simón, Laporte, Le Normand, Rodrigo, Pedri, Oyarzabal o Merino han sido algunos de ellos. Al grupo se suman Zubimendi, Dani Olmo, Fabián Ruiz o Ferran, además de Lamine Yamal y Nico Williams. Otros, intocables también, han ido saliendo, como Morata o Carvajal, y se han sumado a los hombres del seleccionador Fermín, Álex Baena, Cubarsí, Huijsen, Barrios o el regreso de Pedro Porro y Marcos Llorente.

Para todos los contratiempos, De la Fuente ha encontrado solución efectiva, mientras buscaba el billete para Estados Unidos. Como goleador se destapa Oyarzabal. Zubimendi ha hecho que no tenga que llorar a Rodri. Porro y Llorente han relevado a Carvajal. España se clasificó sin haber podido contar con Lamine y Nico Williams, que solo aparecieron en la primera ventana de septiembre. Entre Baena, Fermín, Ferran y ahora Víctor Muñoz, con gol en el debut, han hecho llevaderas sus ausencias.

Porque si hay algo a lo que el seleccionador no renuncia es, por un lado, a volver a abrirle las puertas a sus indiscutibles cuando caen por lesión y regresan a su nivel. Lo hizo con Pedri, con Rodrigo y lo hará con Nico Williams, Merino o Fabián, si se recuperan a tiempo. Está por ver si en ese grupo está también Dani Carvajal. Pero, por otro lado, De la Fuente pesca en cada momento a los jugadores que, encajando en su estilo, rozan el nivel de excelencia. Por eso la lista de sus 14 convocatorias es de 77 jugadores. Solo cuatro no tuvieron minutos (Azpilicueta, Gila, Pepelu y Abel Ruiz) y hay tres, Joan Garcia, Barrenetxea y Carlos Soler, que aún pueden escaparse de esa estadística si el martes juegan en Cornellá. El resto, todos han participado e irrumpen nombres de apariciones fugaces en estos años, como Kepa, Fran García, Pedraza, Paredes, Canales, Ceballos o Sancet. En el ataque aparecen más movimientos, con De Frutos, Jesús Rodríguez, Abel Ruiz, Riquelme, Sarabia, Ayoze o hasta Sergio Gómez.

Tampoco ha dudado el seleccionador en echar mano de internacionales que llevaban tiempo sin vestir la camiseta, como Rodrigo Moreno, Iago Aspas o Nacho. El estado de forma al que llegaban los jugadores en cada ventana ha sido determinante. Por eso desaparecieron Pau Torres, Balde, Mingueza. David García, Gerard Moreno y Joselu para dejar paso a quienes emergían en cualquier campeonato. Morata, el capitán, es el mejor ejemplo.

De la Fuente tiene a sus pretorianos, pero no negocia estados de forma, salvo que el regreso sea enfilando ya la línea ascendente tras una lesión. Así han vuelto Rodri y Pedri. Gavi y Carvajal siguen en la lista de espera. Del seleccionador riojano se puede dibujar un once tipo en un partido oficial y casi acertar, pero maneja con solvencia un amplio abanico de futbolistas que sabe insertar en un engranaje casi perfecto que le hace ser la gran selección europea que menos partidos ha perdido desde 2023: dos, frente a las cinco de Inglaterra y Francia o las siete de Alemania. Argentina cayó cuatro veces desde que es campeona del Mundo.

TODOS LOS CONVOCADOS POR LUIS DE LA FUENTE

PORTEROS

Unai Simón; David Raya; Álex Remiro; Robert Sánchez; Kepa Arrizabalaga; Joan Garcia (sin jugar).

DEFENSAS
Dani Carvajal; Pedro Porro; Jesús Navas; Marcos Llorente; César Azpilicueta (sin jugar); Robin Le Normand; Aymeric Laporte; Pau Torres; Dani Vivian; Nacho; Raúl Asencio; Pau Cubarsí; Dean Huijsen; Alejandro Balde; Marc Cucurella; Alejandro Grimaldo; Óscar Mingueza; Iñigo Martínez; David García; Jordi Alba; Fran García; Pedraza; Paredes; Mario Gila (sin jugar); Cristhian Mosquera.

CENTROCAMPISTAS

Rodrigo Hernández; Martín Zubimendi; Mikel Merino; Fabián Ruiz; Pedri; Gavi; Isco; Pablo Barrios; Aleix García; Álex Baena; Fabián Ruiz; Dani Olmo; Fermín López; Pablo Fornals; Marc Casadó; Pepelu (sin jugar); Carlos Soler (sin jugar); Ceballos; Oihan Sancet; Sergio Canales.

DELANTEROS

Álvaro Morata; Joselu Mato; Borja Iglesias; Mikel Oyarzabal; Ferran Torres; Dani Olmo; Nico Williams; Lamine Yamal; Yeremy Pino; Bryan Zaragoza; Bryan Gil; Gerard Moreno; Marco Asensio; Samu Omorodion; Jorge de Frutos; Abel Ruiz (sin jugar); Ansu Fati, Ander Barrenetxea (sin jugar); Jesús Rodríguez; Víctor Muñoz; Iago Aspas; Rodrigo Moreno; Rodrigo Riquelme; Pablo Sarabia; Ayoze; Sergio Gómez.

Hugo Duro: “Me encantaría ser como Iniesta, super majo, con su calidad, y no tener que usar el temperamento”

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Hugo Duro (Getafe, 1999) se define como «cabezón», indiferente a la crítica, bromista y, sobre todo, currante. Lleva cinco años en el Valencia y aún se pellizca por haber llegado a la élite. Más después de haber sumado en las tres últimas temporadas 33 goles, más que Oyarzabal, Ayoze y Ferran Torres. Ahora, quiere superar la barrera de los 13 para impulsar al Valencia a Europa.

¿Sorprendido por esos números?
Sí. Que se me ponga a la altura de jugadores que van con la selección española y que han dado tanto es muy gratificante.
Ya fue una vez con De la Fuente en la Sub-21 en 2020
Fue un poco raro por el COVID. Venía de acabar tarde con el Getafe en Europa League y fui directamente a la sub-21. Metí un gol y fue una experiencia muy bonita. Luego jugaba en el Castilla en Segunda B y había jugadores en Primera y Segunda, así que era normal que no volviera.
R. Fue un poco raro por el COVID. Venía de acabar tarde con el Getafe en Europa League y fui directamente a la sub-21. Metí un gol y fue una experiencia muy bonita. Luego jugaba en el Castilla en Segunda B y había jugadores en Primera y Segunda, así que era normal que no volviera.
¿Tiene en mente que quizá podría entrar en el debate del 9 para la selección?
Es un sueño, pero no depende de mí; está el seleccionador, que viene de ganar la Eurocopa y sabe bastante. Trabajaré por si algún día tengo la oportunidad.
Ya fue una vez con De la Fuente en la Sub-21
Fue un poco raro por el Covid. Venía de acabar tarde con el Getafe en Europa League y fui directamente a la Sub-21. Metí un gol y fue una experiencia muy bonita. Luego jugaba en el Castilla, en Segunda B, y había jugadores en Primera y Segunda, así que era normal que no volviera.
Llegó al Valencia hace casi cinco temporadas, no es capitán pero, ¿tiene galones en el vestuario?
Estar en un club como el Valencia, con la afición, en la ciudad, es una experiencia increíble. Algo me tienen en cuenta (se ríe), aunque soy una persona que siempre está haciendo bromas.
Pero han sido años sufridos...
Ha sido extraño. El primer año estuvimos a nada de ganar la Copa y de entrar en Europa, y luego han venido temporadas de mucho desgaste mental. Pero es culpa nuestra, porque la clasificación marca lo que haces en el campo. Creo que no deberíamos haber sufrido, porque tenemos buen equipo. No sé si nos ha faltado competir, o qué nos ha faltado, que no hemos podido estar arriba. Por eso tenemos que dar un paso adelante.
Después vino una mala temporada tuya, con lesiones y frustraciones. ¿Qué pasó?
Fue un año muy difícil. Era joven y quizá no tuve la mentalidad adecuada. Además, sufrí una lesión dura, porque no me dejaba andar, pero jugaba. A la larga, me alegro, porque me hizo afrontar situaciones que no había vivido y me ayudó a madurar.
¿Y quién hizo de ancla, necesitó psicólogo?
No, aunque quizá me habría venido bien. Pero ese año conocí a mi mujer y creo que, con mis padres, fue la que más me ayudó, porque tiene las ideas muy claras. Tampoco soy una persona fácil de ayudar, porque soy muy cabezón.
Suele ser muy sincero en sus análisis, ¿a veces se arrepiente?
Sí, porque en redes se busca el morbo y se sacan cosas de contexto. Hace unos días decían que tuve una bronca con Guido, y no es verdad. Me da pena que en una entrevista no puedas decir lo que piensas sin maldad, que tenga que ser siempre el mismo relato.
¿Hay autocensura?
A mí me pasa. Pero parece que a todo el país. Parece que si no opinas como otros, está mal.
Sabe que en el valencianismo genera tantas filias como fobias...
A cada uno le puede gustar un tipo de delantero. Que lleve cinco años aquí y que los entrenadores cuenten conmigo habla bien de mí.
¿Le gusta la imagen que da en el campo?
Sé que soy a veces polémico, intenso, un jugador caliente, pero es lo que me ha hecho llegar. Me encantaría ser como Iniesta, super majo, con su calidad, y no tener que usar el temperamento. Pero mis cualidades son esas. Dentro del campo soy uno y fuera soy otro.
¿Griezmann sigue siendo su jugador favorito de todos a los que se ha enfrentado?
También me gusta mucho Isco, con quien compartí vestuario en el Madrid. Pero me quedo con Griezmann. Sigue siendo un espectáculo y ha sido mi debilidad. Me da mucha pena que se vaya a la MLS y estuve a punto de subir algo a redes. Hubiera sido un sueño jugar con él.
¿El vestuario del Madrid ha devorado a muchos jóvenes?
A mí me trataron genial los meses que estuve por la lesión de Mariano y Benzema. Siempre estaré agradecido, especialmente a Sergio Ramos, que me acogió como a un hijo, y eso es tener mucho ganado.
¿Da envidia ver a Gonzalo, Thiago o Asencio en el primer equipo?
Ninguna. Han tenido que currar mucho. En mi caso, gracias a que el Madrid no me quiso estoy en el Valencia.
¿Quién entraría en esa galaxia?
¿Quién entraría en esa galaxia?R. Ahora Lamine Yamal, que es increíble por su madurez. Porque salir a un campo no es jugar con los colegas, está toda la presión de la gente, de la prensa... Raphinha y Julián Álvarez también me alucinan.
¿Qué se puede aprender de entrenar con Benzema?
Todo y nada. Aunque te fijes y quieras hacer algo, es muy difícil. Es un talento único.
¿Quién entraría en esa galaxia?
Ahora Lamine Yamal, que es increíble por su madurez. Porque salir a un campo no es jugar con los colegas, está toda la presión de la gente, de la prensa... Raphinha y Julián Álvarez también me alucinan.
Cuando vuelve a Getafe, hay gente que le insulta.
A la mayoría los conozco y me da pena. No quiero que me aplaudan, pero no sé cómo no les causo indiferencia. Me molesta solo por cómo les afecta a mis abuelos o a la familia que va a verme.
¿Hay ambición europea en el vestuario?
Sí, debemos tener ambición. Pero tenemos que ir paso a paso, sin cuentos de la lechera.
¿Eligen partidos?
No. El día de Oviedo salimos sin intensidad, sin eso que sí tuvimos en Sevilla. Yo quiero ganar a todos, aunque fuera de casa nos ha costado, como a muchos otros equipos.
¿Cómo se corrige la falta de intensidad?
Es responsabilidad de todos. Jugadores, banquillo y cuerpo técnico. El partido de Sevilla nos tiene que servir de ejemplo.
¿Es difícil ser bromista con un 'jefe' tan serio como Corberán?
Cuando viene un entrenador, mi preocupación es si va a compartir mi humor (se ríe). Cuando lo vi llegar, tan serio, tuve una preocupación gorda. Ya me conoce y sabe que puedo hacer bromas, pero también correr y ser un tío serio.
Me hablaba de una polémica con Guido, ¿cómo es?
Fuera del campo no habla mucho. Dentro es la sombra del entrenador, es el que organiza, manda, comunica... hace que todo el equipo vaya coordinado. Es un futbolista top. Que haya sido campeón del mundo, por suerte no es.
¿Qué significa para Hugo Duro, el Valencia?
Es el club de mi vida junto al Getafe. Siempre voy a ser valencianista, esté aquí o no. A la ciudad no había venido. Veraneábamos en Gandía y recuerdo pedirle a mi padre que me comprara petardos. Ahora seguro que me quedo a vivir aquí. Solo me falta hablar valenciano.
Con el "entrenador" Oyarzabal no hay debate; con Rodri "ya al nivel de Balón de Oro", tampoco

Con el “entrenador” Oyarzabal no hay debate; con Rodri “ya al nivel de Balón de Oro”, tampoco

La Cerámica y Serbia fueron testigos de cómo se zanjaban dos debates que venían planeando sobre la selección española ahora que se encamina al Mundial. No existían en la cabeza de Luis de la Fuente y en su proyección de lo que será España cuando debute en Atlanta ante Cabo Verde, pero cualquier duda se esfumó en el amistoso ante Serbia. Rodrigo y Mikel Oyarzabal son dos anclas en este equipo.

"Mikel le conocí en el 2015, cuando jugaba en la selección de Guipuzcoa como mediapunta y delantero centro. Con nosotros lo ha hecho, además, en la banda derecha y la izquierda. Y lo hace todo bien. Tiene una condición innata para jugar entrelíneas, tirar los desmarques... y lee el fútbol muy bien. Puede ser un gran entrenador en el futuro", aventuró el seleccionador, que lo ve como un "capitán con todas las letras, serio, maduro, que aporta tablas y entereza", añadió.

Todo eso y goles. El delantero no osa ponerse el 9 a la espalda pero, ojeando sus números, nadie puede dudar de que lo es. Si no marca, asiste, pero es que es el jugador que más ha visto puerta. Suma 24 goles con España, 18 desde que De la Fuente se sienta en el banquillo y nueve en el camino a la Copa del Mundo. Máximo goleador de España y que completa sus números con asistencias, tres, lo que le convierte en el internacional español que más ha marcado o regalado goles en diez partidos. Mirando la estadística de los últimos cinco, en todos ha marcado y, si lo hace en Cornellá ante Egipto, habrá igualado a David Villa, que lo hizo en seis. Quizá incluso pueda superarlo porque Oyarzabal, que celebra de manera serena y apenas con una sonrisa, como un obrero que cumple con su tarea, tiene un hueco en la lista final y, sin duda, en el once de España. Luis de la Fuente lo vio y el capitán de la Real le ha dado la razón.

En esa lista tampoco faltará Rodrigo Hernández. "Ya está al nivel que le hizo ser el mejor del mundo. Es la brújula, marca el ritmo del partido hace coberturas, equilibra a todo el equipo, y tiene ascendencia con el grupo", resumió De la Fuente. En el estadio en el que nació al fútbol profesional, volvió a la titularidad, algo que no ocurría desde la final de la Eurocopa ante Inglaterra y demostró todo eso que desgranaba el seleccionador.

El calvario de la lesión de rodilla le impidió jugar la Nations League y buena parte de la clasificación hacia el campeonato del Mundo. Zubimiendi emergió para que nadie le echara de menos. De la Fuente, sí. Tanto que empezó a darle minutos en septiembre sin poder cargar sobre sus hombros el peso del equipo hasta este amistoso. Y lo acompañó del brazalete de capitán. Galones con el balón, ejerciendo de ancla que facilitaba la vida a Laporte y Cubarsí, incluso despejando el primer centro con peligro de los serbios. Su tarea también incluía cubrir el brío con que Llorente cabalgaba por la banda -porque Banea tapaba a Cucurella pero Lamine, no- e, incluso, pisar la frontal del área en la primera parte. Bien escalonado con Pedri y permitiendo que tuviera libertad, demostró que, si nada se tuerce, ha recuperado su rol en la selección.

A casa también regresó Álex Baena, que hace pocos meses vestía la camiseta del Villarreal y la grada aún lo recuerda como jugador propio. Suyo fue la primera ocasión de España, con un recorte y un disparo que buscó la escuadra de Milinkovic-Savic. Magistral también fue su movimiento, engañando a toda la defensa serbia con el cuerpo cuando Fermín asistió a Oyarzabal para el primer gol. Salió del campo ovacionado, junto a Rodri para dejar hueco a otro ex groguet cuyo nombre coreó La Cerámica: Jeremy Pino.

Debut y gol

De las caras nuevas que ha reclutado el seleccionador en esta última ventana, Joan Garcia vio el partido desde la grada, alimentando la duda de que tendrá su momento en Cornellá, estadio en el que explotó. En el banquillo estuvieron Barrenetxea, Mosquera, que debutó en el 80, y Víctor Muñoz, que fue el primero en debutar y con premio. En el minuto 63, De la Fuente lo mandó al césped para sustituir a Lamine, que buscó su oportunidad en la primera parte sin encontrarla.

Al diablillo de Osasuna le costó menos de diez minutos endulzar su debut con un gol. Un pase filtrado de Olmo a Ferran que, de taconazo, le regaló el premio al chaval, aplaudido por el seleccionador. Desde 1929 no marcaba un jugador de Osasuna con España. Ni sus abuelos habrían nacido. Este debut le hace olvidar todo el odio que recibió en redes sociales cuando, con el Real Madrid, falló un gol cantado en un Clásico. "Todo es parte del proceso de sentirse futbolista, nadie llega arriba enseñado. Es cuestión de trabajo y constancia, y Osasuna me ha ayudado a acostumbrarme a esto de la elite", reconoció con prudencia y madurez. La misma que mostró Mosquera, que lleva una temporada de ensueño: su salto a la Premier le ha llevado a ser importante en el Arsenal y le pone a un paso del Mundial. "No fue fácil salir de casa, pero la verdad es que estoy muy contento y agradecido por todo lo que me está pasando".

El Barça evita el sofoco ante el Rayo con un gol de Araujo y agarrado a Joan Garcia

El Barça evita el sofoco ante el Rayo con un gol de Araujo y agarrado a Joan Garcia

Ganar es marcar y evitar que el contrario lo haga. Así de simple dibujó el Barça, espeso, su duelo ante el Rayo Vallecano. Encontró el gol de Araujo y se agarró aún más al salvavidas de Joan Garcia, que demostró por qué debe tener hueco en la España de Luis de la Fuente. Con eso le bastó para esperar a ver si el derbi madrileño le coloca más líder de LaLiga. [Narración y estadísticas:1-0]

A los azulgranas les cuesta adaptar sus biorritmos a la luz solar de las dos de la tarde, aunque sea jugando en casa, donde nadie ha sido capaz de robarle puntos. Las dos cosas las tuvo en cuenta el Rayo, preparado para sufrir pero sin renunciar a asestarles un bocado al mínimo descuido. En el primer minuto de juego, el desajuste apareció. Chavarria cogió la espalda de Araujo para poner un centro perfecto que Carlos Martín embocó a gol, pero se estrelló en un agigantado Joan Garcia. Había jugado Flick al equívoco con Szczesny muy protagonista en el calentamiento, pero el nuevo internacional fue, una vez más, el seguro de vida.

Poco más tuvo la pelota el Rayo hasta los minutos finales de la primera parte. Ordenado, con claras las vigilancias sobre Fermín y Lamine, vivió encerrado en su campo viendo cómo el Barça buscaba huecos donde no los había. El susto se lo dio Raphinha. Aprovechó un error de Pathé Ciss en la salida de balón para plantarse en un mano a mano con Batalla que definió al lateral del poste. Suspiraron los vallecanos, pero volvieron a encogerse cuando el central senegalés, esta vez en la línea de fondo, derribó a Lamine y todo el estadio reclamó un penalti que ni Cordero Vega ni el VAR señalaron.

A quien también se le cortó la respiración fue al técnico culé cuando Joan Garcia se quedó clavado, rodilla en tierra, tocándose el gemelo. Una mínima atención y de vuelta a la portería. Aceleró de nuevo su equipo, esta vez con un centro de Lamine con el exterior, como si quisiera sacudirse se la pelota, que fue telegrafiado a la otra orilla donde Raphinha lo cazó con una vaselina forzada ante la que se estiró Batalla. De ese córner llegó el gol: Joao Cancelo, con el guante, le puso el balón perfecto al segundo palo a Araujo, que le ganó el salto a Pathé Ciss para abrir el marcador.

Se había engrasado el Barça, con Raphinha intimidando y probando al guardameta argentino, pero con poca colaboración de Lamine y nula de Lewandowski, desaparecido en toda la primera parte. Parecía que podía salir el Rayo, pero consiguió estirarse, plantarse en el área y reclamar un posible penalti, discutido, de Fermín a Ratiu que los colegiados no vieron. Llegaron entonces una seguidilla de saques de esquina de los que no sacó provecho para empatar, pero que inquietaron a la grada hasta el descanso.

Sin llegar a sestear, Flick también percibió que necesitaba más energía para volver a inquietar a la defensa del Rayo y dejó al polaco en el banquillo para buscar el colmillo de Ferran Torres. Al regreso también se encontró un rival más ajustado, con Pacha Espino incomodando a Fermín y Álvaro García buscando desequilibrar para nutrir a Isi, vestido de 9 en el Camp Nou.

Joan Garcia vuelva para atajar una ocasión del Rayo.

Joan Garcia vuelva para atajar una ocasión del Rayo.TONI ALBIREFE

El Rayo tenía las ideas claras y esperaba su oportunidad. Bien es cierto que el marcador siguió corto porque ni Lamine ni Raphinha, a centro de Ferran, estuvieron finos. Entonces volvió a aparecer Joan Garcia. Primero, para atajar un disparo del diabólico Álvaro García, quebradero de cabeza en la izquierda, y mostrar reflejos para salvar un testarazo de Unai López a saque de esquina. Estaba claro que el Rayo se sentía muy vivo, aunque dio y recibió algún sobresalto.

El primero lo provocó Batalla queriendo regatear a Raphinha fuera de su área y provocando un centro del brasileño que, a puerta vacía, nadie pudo empujar. Falló el Barça... y el Rayo. Un envío largo a la espalda de los centrales a Pacha Espino que, ante Joan Garcia, malgasta el que pudo ser el empate. Se revolucionaron los vallecanos, con Cancelo sufriendo ante Camello y Ratiu y el golpeo seco de Jorge De Frutos que hizo lucirse, una vez más, al cancerbero culé. Con agarrarse a él les bastó.

Un eficaz Valencia condena al Sevilla al sufrimiento

Un eficaz Valencia condena al Sevilla al sufrimiento

Quién está más lejos de lo que fue y quién más aclimatado a su realidad, por triste que sea. Esa era la respuesta que iba a dar el partido entre quienes tocaron la gloria y ahora están expulsados del paraíso. El Sevilla aún no lo ha asimilado. Sangra por la herida. El Valencia ya tiene cicatriz y, hasta por momentos, sabe cómo tratarla para que no duela. Por eso buscó dos zarpazos, de Hugo Duro y Ramazani, para enterrar a un rival sin constantes vitales, incapaces y jugando a nada a tres puntos del descenso. [Narración y estadística: 0-2]

El duelo ponía en problemas a quien lo perdiera y eso pesó como una losa al inicio. Los valencianistas quisieron ser intensos, pero el primer movimiento en ataque lo hizo el Sevilla con Vargas. Al remate lateral del suizo, buscando puerta o rematador, respondió bien Unai Núñez como lateral derecho de emergencia. Se fueron haciendo los andaluces con el control, pero sin saber qué hacer con él. Plano, sin ideas y sin poder llegar con peligro al área. Si era cuestión de coger ritmo, los dos parones por dos golpes en la cabeza de Gayà en pugna con Juanlu se lo rompieron. El capitán tuvo que salir del campo en el minuto 24 porque no veía bien y fue trasladado al hospital para someterlo a pruebas rutinarias. Antes, su equipo ya se había estirado y Guido probó a Vlachodimos en una buena recuperación a Almeida ante Vargas y con Ramazani culebreando en el área para habilitar el disparo del argentino en la frontal.

No reaccionaron los sevillistas, que solo buscaban a Vargas para generar zozobra. Y cada error encogía el corazón de la grada. Almeida filtró un pase de nuevo para Ramazani, pero se le fue el control y encaró forzado al meta griego. No había forma de detectar al belga, libre para aparecer por todo el ataque. Si ya le costaba al Sevilla, con la lesión de Azpilicueta se le complicó todo más. La decisión del Almeida sancionado y en la grada sobre cómo suplir la baja del navarro desorientó a su equipo. Y descolocados, vieron caer los goles.

El primero, en un error en la salida de balón del veterano Alexis. Se lo robó Unai para entregársela a Hugo Duro que, de tacón, asistió a Ramazani, pero su golpeo seco lo repelió Vlachodimos y lo cazó, de cabeza sin dejarla botar, el 9 del Valencia. Vuelta a la titularidad de Hugo Duro para marcar otro tanto más, el noveno en Liga.

Que el Valencia se adelantara descompuso al Sevilla... y la grada, harta de ver cómo su equipo se va cayendo en la tabla y puede meterse en problemas. Aún visualizaron más ese temor en el tiempo añadido de la primera parte cuando, a trompicones, el Valencia armó una jugada desde Dimitrievski hasta que la pelota cayó en las botas de Javi Guerra para abrir a Rioja que, casi desde la línea de fondo, trazó un centro al segundo palo que Ramazani solo tuvo que empujar. El Sánchez Pizjuán estalló en una protesta que había amasado viendo que su equipo ni remató a puerta.

Algo tenía que hacer el banquillo del Sevilla para reaccionar y buscó a Isaac Romero, Mendy y Carmona, a ver si conseguían, aunque fuera a empujones. Solo fueron capaces de inquietar con un potente disparo lejano de Isaac desde el pico del área. Eran los dueños de la pelota, con el Valencia replegado, pero la llevaban de orilla a orilla sin inquietar.

Buscó Corberán estirar a su equipo buscando la pólvora de Sadiq y el pulmón de Beltrán, a lo que el Sevilla respondió con Oso y Castrín para evitar una derrota que se asomaba ya peligrosamente. Eran incapaces de crear ocasiones para no irse del duelo sin disparar entre los tres palos. Un tiro de Isaac a las manos de Dimitrievski les libró de esa estadística.

Casi nada más cambió en el césped en los últimos 20 minutos, salvo un tiro de Mendy en el añadido que hizo estirarse al portero macedonio. Al Valencia no le hizo falta arriesgar. Fue sólido durante muchos minutos porque tuvo la victoria en el bolsillo ante un rival ofuscado y una grada que se incendió contra el palco.

El PSG vuelve a aplastar al Chelsea y espera en cuartos al Liverpool o el Galatasaray

El PSG vuelve a aplastar al Chelsea y espera en cuartos al Liverpool o el Galatasaray

El PSG coge carrerilla en la Champions y no pone el freno de mano. Al Chelsea lo ha eliminado con un aplastante 2-8 en la eliminatoria. Porque, como no contempla nunca especular, les endosó a los ingleses otra derrota y tres goles en Londres. [Narración y estadísticas: 0-3]

La ventaja con la que se plantó en Stanford Bridge era amplia, definitiva para cualquier equipo mortal, pero en dos zarpazos el voraz equipo de Luis Enrique la convirtió en imposible de remontar. Si el Chelsea pensaba en marcar primero para tratar de avivar la eliminatoria, se equivocó. Tanto como su central Sarr, blando, cuando Safonov envió un saque de puerta directo al pie de Kvaratskhelia. Se sacudió el georgiano al joven francés con un movimiento de su cuerpo y batió a Robert Sánchez.

Antes de que los ingleses pudieran reaccionar, llegó el segundo. Vitinha y Zaïre-Emery mordieron en la presión y armaron una transición que acabó en centro de Hakimi al balcón del área donde esperaba Barcola. Cada llegada del PSG había sido un gol. El castigo llegó antes de que pudiera la grada lamentar las ausencias por lesión de dos hombres clave para Liam Rosenior: James y Malo. Iban a tener que activarse más las armas de ataque, no ya para intentar pasar la eliminatoria, lo que requería de un auténtico milagro, pero sí estaba a su alcance que el adiós a la Champions League ante su público fuera con una derrota honrosa.

Un remate forzado de Joao Pedro, a centro de Palmer, ante la dudosa salida de Safonov fue la primera ocasión clara. Antes, Enzo Fernández lo había intentado con un disparo que estrelló a la espalda de su compañero Andrey Santos. A trompicones trataban de acercarse a la portería de Safonov. Pero el PSG no quería ceder ni la victoria parcial y amenazaba tanto como podía. A punto estuvo de aprovechar otro error defensivo, esta vez de Chalobah, con un remate que Barcola cruzó en exceso. Antes del descanso, Palmer obligó al meta ruso a salvar el que hubiera sido primer gol de los ingleses, pero Robert Sánchez también tuvo que atajar otro disparo peligroso de Barcola.

La segunda parte hubiera sobrado. La eliminatoria estaba resuelta, el fútbol perdió efervescencia y el entrenador del Chelsea entregó el partido cuando, en el minuto 58, sacó del campo a todos los jugadores con colmillo: Palmer, Enzo y Joao Pedro. Más comedido fue Luis Enrique, que dejó a Joao Neves en el vestuario para darle minutos a Mayulu y después dio entrada a Doué por Barcola.

Como no bajó el pistón, aún engordó el marcador Mayulu, asistido por Kvaratskhelia. Con un 2-8, que el Chelsea se acercara solo suponía que, con velocidad, podía hacerles más daño. No se distrajeron los franceses pensando en si su rival en cuartos será el Liverpool o el Galatasaray. Podrían haberlo hecho porque todo estaba decidido.

Remontada del Sporting de Lisboa

La remontada de la jornada la protagonizó el Sporting de Lisboa, que en el José Alvalade igualó una eliminatoria en la que el Bodo Glimt llegaba al partido de vuelta con un 0-3 a favor. Los portugueses forzaron la prórroga con tantos de Gonçalo Inácio, Pedro Gonçalves y Suárez, de penalti, para acabar marcando dos goles más, de Araújo y Rafael Nel (5-0), que les mete en cuartos de final, donde se encontrarán con el Arsenal. El equipo de Arteta partía con un 1-1 ante el Leverkusen, pero los tantos de Eze y Declan Rice les dieron una cómoda clasificación.

El Valencia hace crack ante un colista Oviedo que gana vida

El Valencia hace crack ante un colista Oviedo que gana vida

La necesidad siempre obliga más que la ambición. Al menos al Valencia. No es que el equipo esté a salvo, pero sacar el cuello y respirar invitó a que en Mestalla aflorara el recuerdo de las viejas fotos europeas. El deseo, el anhelo, la ilusión... todo a lo que Carlos Corberán llamó ruido y que pudo servir de coartada a una plantilla que no entendió en 55 minutos qué se jugaba en Oviedo. Para el valencianismo, el ruido no es soñar con poder empujar a su equipo a pelear por las plazas europeas, y no por la supervivencia. El ruido son los años perdidos, los frenazos, la insatisfacción de ver cómo el colista te quiebra dos veces esta temporada. El Oviedo, con mucho más peso en los tobillos, quiso ganar y compitió desde el inicio del partido. Y lo hizo. Por necesidad de ganar vida en Primera. Por ambición. [Narración y estadísticas: 1-0]

Los carbayones saltaron al campo a morder en la presión mientras los valencianistas, reactivos, se iban atrincherando, un libreto que la parroquia puede recitar de memoria. Pese a las últimas porterías a cero, el error siempre aparece y penaliza mucho. Fueron los locales quienes rondaron sin cesar la frontal del área y, en la primera ocasión que el Valencia, sin contundencia, se quiso sacar el balón de encima y los rebotes no le favorecieron, Thiago recortó a Guido y buscó la escuadra. Era un aviso de lo que iba a ser toda la primera parte.

El Valencia cayó totalmente en su trampa, sin saber cómo salir de esa telaraña que le dejó en las estadísticas ninguna sensación de peligro y solo una ocasión, que ni siquiera cogió portería. Una conducción de Javi Guerra, pase a Ugrinic pisando área y asistencia a Ramazani, que buscó ajustarla al palo y se le fue un palmo. Habían pasado 24 minutos en los que los hombres de Corberán solo perseguían a los de camiseta azulona.

No era difícil que todo el Tartiere pensara que, aunque sin fortuna en las últimas jornadas, una clara iban a tener. Parecía que iba a ser en un centro raso de Javi López que despejó a córner Eray Cömert. Saque en corto para Thiago, ante la pasividad de Danjuma y, ahora sí, encontró a David Costas, solo en el área, para que armara el remate perfecto. El Oviedo se había puesto con ventaja en media hora ante un Valencia sin colmillo, obligado a ir a remolque.

Quiso reaccionar antes del descanso con un centro de Guerra que Sadiq remata sin orientar su cabezazo hacia la portería de Escandell, pero se encontró con que de un córner dejó nacer una contra que acaba con Dimitrievski sacando con el pie otro tiro con veneno de Thiago.

Costas celebra el gol de la victoria del Oviedo.

Costas celebra el gol de la victoria del Oviedo.EFE

Si intentó resetear Corberán a su equipo en el descanso, no se notó, porque otra vez el portero macedonio salvó un testarazo picado de Fede Viñas aprovechando un perfecto balón colgado al punto de penalti de Nacho Vidal. No encontraba el Valencia cómo contener, y sorprender, a un Oviedo serio que le encontraba las grietas en defensa y no le dejaba correr en ataque. Por eso, la sensación era que, si el marcador se movía, sería en el casillero local. Lo pudo lograr Ilic, pero su zurdazo se le marchó alto, como el disparo de Alberto Reina, hábil aprovechando un error de Thierry, que no enfiló la escuadra como era su intención.

El partido era del Oviedo y al campo mandaron a Hugo Duro, Rioja y Almeida. No era la tarde de Danjuma ni de Sadiq y el Valencia necesitaba a Almeida para jugar. Las escaramuzas no eran suficientes, aunque Gayà inquietara a Escandell con un centro-chut que rozó puerta.

Ganaba metros el Valencia y Ramazani, con un zurdazo en el 68 lamiendo el poste, volvió a poner a prueba la resistencia del colista. Cuando parecía que tenían alguna oportunidad de remontar el partido, llegó el segundo con un saque de esquina de pizarra que Colombatto telegrafió a Antonio Reina en la frontal del área. Controló con la zurda y armó un misil con la derecha a la red rozando el travesaño. Se salvaron los valencianistas porque el VAR avisó de un fuera de juego antes del extraordinario golpeo.

Como si la ambición se midiera por decisiones alocadas, Corberán retiró del campo al capitán Gayà, en su partido 400, para poner en juego a Lucas Beltrán, tras dos semanas de lesión. Un grito desesperado en el 82 que provocó una reacción estéril, de dominio estéril que se tradujo en más saques de esquina que en ocasiones entre palos. Nada evitó que el colista le ganara los dos partidos de Liga.

Kvaratskhelia deshace al Chelsea en un duelo loco que pone al PSG cerca de los cuartos de final

Actualizado

Ni PSG ni Chelsea saben especular. No están hechos para jugar con el freno de mano puesto y sus estrellas se desatan buscando siempre la portería contraria. La locura. Es lo que hizo Kvaratskhelia, saliendo desde el banquillo para decidir este duelo de pistoleros y la eliminatoria. [Narración y estadísticas: 5-2]

El equipo de Luis Enrique quiso imponerse como le gusta, manejando el partido desde el dominio de balón, algo que le costó porque los ingleses lo castigaban a latigazos. Aún así, tuvieron momentos de fluidez. Fue con una circulación casi perfecta como se adelantó el PSG a los diez minutos, después de que Joao Pedro les avisara de lo peligroso. Vitinha buscó en el lateral del área a Dembélé para que centrara al segundo palo y que Neves, de cabeza, le entregara a Barcola un remate que mandó la escuadra.

No se amedrentó el Chelsea sino que siguió tratando de engrasar su plan: balones largos por las orillas a Pedro Neto, Palmer o la incorporación de Gusto en transiciones rápidas que diseñó Enzo Fernández. Ellos siempre necesitan menos contacto con el balón para hacer peligro. El partido se abrió y los golpes se sucedieron de portería a portería. Si Dembélé, tras recortar a Caicedo, obligaba a Jorgensen a salvar un zurdazo, Neto se escapaba por el carril izquierdo en una combinación rapidísima que Nuno Mendes casi manda al fondo de su portería, obligando a dos paradas acrobáticas de Safonov.

Fueron los minutos más fluidos del Chelsea, con Palmer en caliente y apareciendo con peligro Cucurella. Hasta Joao Pedro volvió a intimidar con un cabezazo blandito. Estaban cómodos los ingleses, con algún respingo como el que les obligó a dar Barcola luciendo juego de cintura para obligar al guardameta danés, y logrando el empate. Enzo, en otra contra, encontró a Gusto por el agujero que había dejado Nuno Mendes a su espalda y el francés armó un remate inapelable.

Habían sido 28 minutos de locura y los dos equipos bajaron un poco de revoluciones antes de volver a apretar al borde del descanso con una jugada en la que el segundo gol fue de la portería del PSG a la del Chelsea. Un disparo envenenado de Palmer lo atajó Safonov, la pelota la recuperó Hakimi, se la dio a Doué para que lanzara a la carrera a Dembélé. El Balón de Oro se plantó en el área para quebrar a Fofana con un movimiento de cadera y armar un derechazo que tumbó a Jorgensen.

Nadie se relajó en la segunda mitad. El Chelsea parecía atascado, pero estaba vivo y atento a cualquier error. Como la pérdida de Doué que, con la ayuda de Neto, Enzo convirtió en el empate. Una oportunidad, un gol.

Pero aún quedaba por aparecer Vitinha para aprovechar otro error de Jorgensen y volver a adelantar a los parisinos con una bella vaselina. Esa sutileza que luce el portugués. Tocaba ahora la respuesta del Chelsea, que apareció a través de las botas de Pedro Neto, siempre dañando por el carril, y que Enzo remató antes de que Hernández Hernández señalara fuera de juego.

Para entonces, Luis Enrique ya había mandado al campo a Kvaratskhelia, que aprovechó un robo de Mayulu para ir haciéndose hueco en el frontal del área hasta soltar un misil que dejaba claro que el PSG estaría en cuartos. Aún quedaba tiempo para que fuera anulado, también por fuera de juego, otro gol de Kang In. Y entonces apareció de nuevo todo el talento de los parisinos: un taconazo de Vitinha para encontrar a Hakimi y que pusiera un pase al punto de penalti al georgiano, que cerró un resultado inapelable y quién sabe si también el pase a cuartos.

Un Barça aturdido sale vivo del purgatorio de Newcastle con un penalti de Lamine Yamal en el último minuto

Un Barça aturdido sale vivo del purgatorio de Newcastle con un penalti de Lamine Yamal en el último minuto

Un paseo por el purgatorio se dio el Barça en St. James' Park, pero un penalti en el último minuto aún le permitirá subir al cielo. Fue un equipo desdibujado, aturdido, que no supo cómo salir de la trampa tendida por el Newcastle, hasta que Thiaw trabó a Dani Olmo en el área cuando el colegiado ya se llevaba el silbato a la boca para pitar el final. Lamine Yamal, con frialdad, rescató un partido que estaba perdido con merecimiento. [Narración y estadísticas: 1-1]

Habían aprendido la lección los ingleses de la fase de grupos y atosigaron al rival sin darle ni un minuto para pensar con el balón en los pies. Las urracas parecieron más bien una manada de búfalos que no dejaba de correr hacia la portería de Joan Garcia sin que pudieran sujetarlos. Especialmente sufrió Cancelo en el lateral izquierdo en cada carrera con Elanga, que le avisó con un centro nada más arrancar el duelo. Algo mejor pudo sostenerse Araújo, en el otro costado, y entre Cubarsí y Gerard Martín, no sin sobresaltos, vigilaban a Osula. Un cabezazo de Tonali que salvó Cubarsí fue el primer aviso de los diez minutos en que el Barça estuvo a merced del Newcastle, corriendo detrás del balón.

Al cuarto de hora empezó a estirarse, pero no estaba entonado. Enredado y lejísimos de generar zozobra. Raphinha, en una contra, logró llegar al área y se encontró con que su centro no tenía rematador. Ni lamentarse pudo porque los ingleses respondieron con un disparo cruzado de Elanga que con la punta de los dedos logró desviar el guardameta culé. No encontraba el Barça la forma de animar un partido pegajoso. Necesitaba que Pedri sacara el compás para dibujar las ocasiones, que Fermín saliera de la etapa obtusa en la que vive desde hace demasiadas jornadas y que Lamine agitara la varita. Fue el único que cumplió, aunque fuera en una solitaria transición que acabó con control, recorte y disparo para forzar un córner. Fue tan kafkiano ese saque de esquina que se convirtió en una contra que acabó con centro al área de Elanga, una vez más, y un testarazo de Osula que no cogió puerta. La fortuna es que el Newcastle, a pesar de plantarse en el área con demasiada facilidad, no estaba aprovechando el aturdimiento de los azulgrana.

No los sacó de ese estado ni Fermín con un disparo que mandó, sin colmillo, a las manos de Ramsdale que, hasta ese momento, había sido casi un espectador más. Como Lewandowski, enmascarado y perdido. Sin amedrentarse, el Newcastle acumuló una más antes del descanso con los mismos protagonistas a los que no estaban pudiendo sujetar: centro raso de Elanga que se paseó por el área sin que llegara ni Joan Garcia.

No cambió el guion del partido en la segunda parte, en la que el guardameta catalán fue el jugador del Barça que más pelotas tocó. Y en el Newcastle, el mismo protagonista: el endiablado Elanga, con el que soñará Cancelo. Por velocidad, el sueco era imparable y esa ventaja le permitía colocar balones en el área con comodidad. Por fortuna, Joan Garcia, con la lección aprendida, se anticipaba. Salvador otra vez el cancerbero, porque en ataque la ofuscación era total. Pedri, Fermín y Lamine hicieron la peor gestión posible de los pocos momentos en que podían correr contra la defensa de las urracas. Poco a poco entendieron que no era noche de lucir, sino de sufrir. Aún se le complicaría todo un poco más con la marcha, agotado, de Pedri y la lesión de Bernal. Ni Rashford, héroe hace unos meses, alivió. Tuvo una clara el Barça en un balón de Cancelo a la espalda de Trippier que Raphinha convirtió en un centro perfecto que Lewandowski no embocó.

Como Eddie Howe también había buscado más piernas, Gordon dirigió el ataque más prometedor que acabó con Burns estrellando su remate en el poste. Seguía el Barça con vida en el minuto 70, pero quedaba calvario por delante. Pareció arrebatársela Barnes con su gol en el 86, pero apareció entonces la vida extra que se inventó Dani Olmo. Un penalti en el último instante que nadie discutió y que Lamine Yamal, con sangre fría, convirtió en el empate de la supervivencia. Todo se decidirá en el Camp Nou.

El 'maná' del fútbol árabe que dificulta escapar de la guerra: permiso para la evacuación, riesgo de incumplimiento de contrato y la mediación de la FIFA

El ‘maná’ del fútbol árabe que dificulta escapar de la guerra: permiso para la evacuación, riesgo de incumplimiento de contrato y la mediación de la FIFA

Los países de Oriente Medio se han convertido en la última década en un destino muy apetecible para jugadores y entrenadores de fútbol y fútbol sala por los altos salarios que ofrecían federaciones y clubes, pero ahora, tras el estallido de la guerra con Irán, esos contratos se han convertido en muchos casos en un problema que les ata a permanecer en esos países.

Desde la pasada semana se está produciendo la evacuación de deportistas y sus familias tras paralizarse las competiciones por la amenaza constante de los ataques iraníes a sus vecinos del Golfo, aunque hay países que van retomarlas. En la Liga de las Estrellas de Qatar, suspendida el 1 de marzo, se volverán a disputar partidos este jueves 12 de marzo. La mayoría de clubes han recuperado los entrenamientos, lo que ha retenido a muchos profesionales ante el temor a incumplir sus contratos o, simplemente, porque los equipos no les permiten marcharse.

Es el caso de un jugador que tuvo que bajarse del autobús que este lunes le iba a conducir de Doha a Riad para coger el vuelo chárter fletado por la Federación Española (RFEF) para volver a España. Su club no le dio permiso para marcharse. "Por la mañana están entrenando y por la tarde caen misiles", cuenta a El Mundo fuentes federativas que siguen en contacto con todos los españoles que permanecen en Oriente Medio.

De hecho, a todos ellos les ha ofrecido asesoramiento legal sobre qué recogen sus contratos sobre situaciones de peligro. "Muchos de ellos tienen abogados, pero alguno ya nos ha remitido su contrato para estudiar si hay alguna cláusula que recoja lo que pueden hacer ante una situación como la que están viviendo", asegura el secretario general de la RFEF, Álvaro de Miguel.

La situación entre los futbolistas y entrenadores de los países afectados, fundamentalmente Qatar y Kuwait, ha sido en las últimas dos semanas de "temor" por la situación de sus familias, en algunos casos con menores, y "caótica" por las informaciones contradictorias sobre qué pasará con las competiciones en toda la zona.

Una directriz de la FIFA

Los primeros en alzar la voz pidiendo ayuda a la FIFA han sido los comités de entrenadores de las federaciones de Portugal, España, Italia, Alemania, Inglaterra, Francia, Países Bajos y Turquía. Todos han firmado una carta conjunta remitida al departamento legal del máximo organismo solicitando "orientación y medidas regulatorias de protección" ante la "incertidumbre jurídica y contractual" que viven los entrenadores.

Varios de ellos, informan a la FIFA, han mostrado su preocupación por abandonar "temporalmente" el país donde trabajan por razones de seguridad. De hecho, insisten en que en muchas jurisdicciones del Golfo, los contratos de trabajo y la residencia "están vinculados al club empleador a través de sistemas de patrocinio, lo que significa que salir del territorio puede requerir autorización previa del club u otras autoridades administrativas", explican en la carta.

Por eso recuerdan a la FIFA que, como su marco regulatorio reconoce "la posibilidad de rescisión del contrato por justa causa (artículo 14 del RETJ)", así como por "circunstancias de fuerza mayor en situaciones excepcionales que afecten al normal cumplimiento de las obligaciones contractuales". Por eso le piden que les oriente y tome postura sobre la situación que se ha dado en Oriente Medio.

abandono de funciones

En especial, piden que, si los entrenadores extranjeros se marchan del país por "razones de seguridad", eso no se interprete como un "incumplimiento contractual o un abandono injustificado de sus funciones" y que proteja los derechos contractuales y profesionales. También solicitan su mediación con "las federaciones nacionales, ligas y clubes de los países afectados" para que aborden cada situación "de forma equilibrada y responsable".

En la misiva, los comités de entrenadores ponen sobre la mesa la preocupación que existe por las "consecuencias disciplinarias o contractuales derivadas de una salida motivada por consideraciones de seguridad", porque podrían enfrentarse a acusaciones de incumplimiento de contrato o abandono de funciones. En este sentido, le piden a la FIFA que aclare si, en situaciones de conflicto armado o de grave riesgo para la seguridad personal, la salida temporal del territorio por parte de un entrenador podría considerarse justificada según los principios de causa justa o fuerza mayor, "contribuyendo así a prevenir posibles disputas ante el Tribunal de Fútbol de la FIFA o el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS)".

"Creemos que el marco regulatorio del fútbol internacional debe ser capaz de responder adecuadamente a estas circunstancias extraordinarias. Dada la creciente preocupación expresada por los entrenadores que trabajan actualmente en la región, agradeceríamos enormemente la orientación de la FIFA lo antes posible, para que nuestras instituciones puedan brindar el apoyo y la claridad jurídica adecuados a nuestros miembros", concluye la carta firmada, en nombre de todos los comités, por el presidente portugués Henrique Calisto.