Un panenka de Mbappé dedicado a Brahim y un registro por encima de Ronaldo Nazario

Un panenka de Mbappé dedicado a Brahim y un registro por encima de Ronaldo Nazario

La energía, la actitud y la concentración fueron otra vez las señas distintivas del Real Madrid. Apenas cuatro días después, frente a un rival con mucha más enjundia que el Mónaco, el equipo de Álvaro Arbeloa volvió a ofrecer un fútbol preciso, intenso, severo en su área y letal en sus transiciones. «No puedo ir contra la naturaleza de mis futbolistas. Todo lo contrario, tengo que aprovecharla», explicó el técnico en la sala de prensa de La Cerámica, en referencia a la velocidad de sus delanteros.

«El compromiso de los jugadores es innegable», reiteró Arbeloa sobre el líder provisional de LaLiga protagonista de cinco triunfos consecutivos. «No diría que hay un cambio muy grande, pero algo ha encajado ahora», analizó Thibaut Courtois. Por cuarta jornada liguera consecutiva, el belga no tuvo siquiera que intervenir antes del descanso. Algo insólito en las cinco grandes ligas europeas en este arranque de 2026. Cumplido el tiempo reglamentario, Courtois únicamente tuvo que blocar un disparo de Alberto Moleiro y despejar un balón aéreo.

Kylian Mbappé había pasado desapercibido durante la primera mitad, víctima de algún desafortunado resbalón, mientras Pape Gueye gobernaba en la medular con su esplendoroso despliegue. El senegalés había recibido en la previa el tributo de La Cerámica por ese gol que había valido un título de la Copa África, mientras Brahim Díaz hacía todo lo posible para esquivar las cámaras desde el banquillo. Por una de esas extravagancias del fútbol tuvo que ser Gueye quien fallase estrepitosamente en la acción del 0-1 de Mbappé. No conforme, el francés provocó y transformó a lo panenka un penalti en el añadido. «Para ti, para ti», espetó al internacional marroquí durante la piña de los festejos. Arbeloa sólo dio minutos a Brahim y Gonzalo García, dejando en paso sus otras tres opciones de refresco.

Güler y Asencio

A ver quién da un mínimo descanso a Mbappé, que acumula 21 goles en sus 20 partidos en el torneo doméstico. A los 27 años, el capitán de los bleus acumula ya 416 tantos en su carrera, dos más que otra leyenda como Ronaldo Nazario.

No tuvo acierto el Villarreal, que este curso no da la talla ante la elite de LaLiga. Tampoco en las botas de Gerard Moreno, impreciso tras una pícara acción a balón parado de Dani Parejo. Fue cumplida la hora de juego, cuando el delantero había dejado ya incontables muestras de la calidad de su pie izquierdo. El único despiste de la zaga visitante a lo largo de la noche.

A la mejoría de Dean Huijsen hubo que sumar la contribución Arda Güler. En sus 80 minutos, el zurdo no sólo apareció con peligro por el balcón del área, sino que ganó seis duelos a ras de césped y sumó otras tres recuperaciones. Se notaba el buen pie de Arda, como los cambios de orientación de Fede Valverde y Raúl Asencio, que permitían situaciones de uno contra uno para Vinicius.

Brahim Díaz y Pape Gueye, tras el pitido final en La Cerámica.

Brahim Díaz y Pape Gueye, tras el pitido final en La Cerámica.EFE

Otra mención de honor merece Asencio, que ahora acierta incluso cuando yerra. Como en ese desliz a cinco minutos para el final, cuando la hinchada amarilla reclamó una mano en el área que no fue tal. Durante más de una hora, el central se sobrepuso a las molestias en su renqueante pierna derecha. Impuso su potencia y colocación en un par de acciones al límite, sin resentirse de una tibia afectada por el estrés traumático.

Mucho más terrible resultó el infortunio de Juan Foyth, el gran pilar de la zaga. El argentino, establecido esta vez como central, se marchó en el minuto 23 con lo que parecía un grave daño en el tendón de Aquiles. De confirmarse, esta desgracia aumentaría la leyenda negra de Foyth, que en los últimos tiempos ya sufrió dos graves lesiones en la rodilla y otra más en el hombro derecho. Pau Navarro tuvo que hacerse cargo de Vinicius desde el inicio. Fue un duelo vibrante, uno de esos piques al límite tan del gusto del brasileño.

Los desaires con Soto Grado empezaron a acentuarse a propósito de un simple saque de banda, aunque cualquier excusa parecía válida frente al árbitro que hace un año le enseñó la roja en Mestalla, tras una presunta agresión sobre Stole Dimitrievski. El asunto vino a empeorar poco antes del descanso, cuando el '7' echó a perder una magnífica oportunidad para el contragolpe por un absurdo empujón sobre Moleiro. Pero no se descentró Vinicius, cuidado hasta la extenuación por Arbeloa. «Mbappé y Vini son los dos mejores jugadores del mundo. Yo sólo puedo agradecer su trabajo», concluyó el ex preparador del Castilla.

Mbappé se basta para llevar a un esforzado Real Madrid al liderato

Actualizado

Los campeones pueden construirse desde la brillantez o desde la efectividad. El Real Madrid eligió dormir líder de la Liga arremangándose en La Cerámica, esforzándose en sujetar los latigazos del Villarreal, que no cesaron en todo el duelo, y castigándole con goles de Mbappé. Fue suficiente. Todo lo que apretó los dientes en defensa para proteger su área, lo falló en la local. Demasiado perdón que, esta vez, no lamentó. [Narración y estadísticas: 0-2]

Propuso el Villarreal un duelo de vértigo, que bailó de un área a otra, con amenazas que, poco a poco, se fueron acercando mucho al gol, aunque no llegó ninguno en la primera parte. Intentó el Real Madrid hundir al equipo de Marcelino y se encontró con que en los planes del asturiano estaba resistir y buscar velocidad. La verticalidad más absoluta como estrategia de ataque bajo el mando de Gerard Moreno. Durante muchos minutos fue una pesadilla, incomodando a Camavinga con robos para buscar a Moleiro y Buchanan, incluso las incorporaciones de Pedraza por la orilla izquierda. Pero no era bastante. El Real Madrid no se agrietaba lo suficiente. Si bien no tenía fluidez, nunca se descompuso. Fueron 20 minutos de pura adrenalina con centros que salvó Carreras o simplemente Mikautadze no atinó a mandar entre los tres palos.

Desde esos primeros golpes de fogueo, el Madrid buscó los suyos. El requiebro de Güler en una baldosa para sacar un disparo fue la primera ocasión que salvó Luiz Junior. Vinicius aún no había podido aparecer y la solidaridad en defensa había evitado que Mbappé pudiera armar su pierna. Era cuestión de tener paciencia porque el duelo estaba muy abierto. Eso mismo pensaba el Villarreal, que se encontró con el golpe anímico de la lesión de Juan Foyth. El argentino se fue al suelo en el minuto 20, con la mano en el tendón de Aquiles. El beso de Mastantuono cuando se retiraba sin poder caminar era síntoma de malas noticias.

Desde ese momento, el Madrid se asomó con más intensidad al área amarilla. En una contra, Bellingham habilitó de nuevo a Güler para que golpeara desde la frontal, por encima de la portería. Tras el turco aparecieron tirándose una pared Vinicius y Mbappé, una sociedad con mucho que decir en La Cerámica. Su primera conexión acabó con un disparo del francés a las manos del guardameta brasileño a la media hora del partido.

El ritmo se aceleró porque el Villarreal sostenía su valentía y, por eso, también el riesgo. Casi se lo hace pagar al filo del descanso Vinicius con un zurdazo cruzado desde la medialuna que rozó el poste. Había tenido que encontrar nuevos huecos porque en la banda estaba bien vigilado por Pau Navarro. La respuesta a esa clara ocasión la dio el campeón de África Pape Gueye, con un misil tras un ataque comandado por Pedraza y Moleiro, estiletes por el carril izquierdo.

Fue tras el descanso cuando el partido se rompió. Justo cuando Vinicius le ganó el primer duelo claro a Pau Navarro, se coló hasta la línea de fondo y buscó un pase atrás que Gueye no pudo salvar, desde el suelo, y cazó Mbappé para abrir el marcador.

La ventaja dio algo de pausa y comodidad al equipo de Arbeloa, pero no podía dejar de controlar alas del Submarino. Porque por allí se coló Pedraza, lo derribó Mastantuono y la falta se la sirvió Parejo al punto de penalti a Gerard, que mandó su golpeo por encima del larguero. Fue recordatorio de que el marcador era corto y el enemigo, insistente aunque no pisara el área.

Quiso zarandear Marcelino su once buscando más fuelle, aunque al Villarreal le siguió costando pisar el área mientras la sensación es que el Madrid, cómodo, solo tenía que dejar pasar los minutos. Eso sí, con el arma de Gonzalo para balones parados y con Brahim, aún herido. Quien volvió a aparecer fue Mbappé, derribado en el área por Pedraza en el añadido. El francés no falló. Lo tiró a lo panenka, en homenaje a su compañero. La tarea, aunque fuera sin brillo, estaba hecha.

Arbeloa: "Sabéis lo que significa Mourinho para mí"

Arbeloa: “Sabéis lo que significa Mourinho para mí”

Actualizado

Álvaro Arbeloa, técnico del Real Madrid, aseguró que el partido ante el Villarreal es "una de las salidas más complicadas" de lo que resta de temporada, y la encara con el "deseo" de que la goleada europea al Mónaco (6-1), "sea un punto de inflexión".

Sin mirar el pasado, siempre con la intención de no dejar palabras que puedan interpretarse como críticas a su predecesor, su amigo Xabi Alonso, Arbeloa marcó el triunfo ante el Mónaco como un momento de despegue del Real Madrid que debe confirmar en Villarreal.

"Hablo de los 10 días que llevo como entrenador, que es de lo que me toca, de lo que he visto desde que he llegado. Deseo que el partido contra el Mónaco sea un punto de inflexión. Tenemos mucho que mejorar y mucho que trabajar, pero desde el primer día he visto un grupo de jugadores con muchas ganas de trabajar, y eso es lo que me da confianza", dijo en rueda de prensa.

"El Villarreal es un grandísimo rival que nos va a exigir nuestro mayor nivel. Es muy importante el partido por lo que supone, por el rival. Serían tres puntos que darían muchísima confianza. Es una de lasa salidas más complicadas que tenemos en LaLiga y tenemos que dar nuestra mejor versión si queremos conseguir los tres puntos", añadió enfocando únicamente el partido.

Críticas

No entró a valorar Arbeloa las críticas que ha recibido desde que fue nombrado técnico del primer equipo y se mostró tranquilo antes de medirse al Villarreal, descartando que sea un examen personal a su figura. "Con respecto a las críticas estoy muy tranquilo y concentrado en lo que me toca: en mi trabajo, en ayudar a los jugadores y en sacar el máximo de ellos", afirmó. "No me preocupa mucho, solo me preocupa hacer un gran partido mañana, conseguir los tres puntos, luchar y que los jugadores tengan un gran rendimiento individual y colectivo".

Por encima del juego, el técnico madridista puso en valor la actitud de sus jugadores para levantarse del varapalo de perder la Supercopa de España y tres días después caer eliminados de la Copa del Rey. "Queremos ver a un Real Madrid como el del otro día, más allá de todas las ideas tácticas, de sistema y organización, quiero a un equipo con el carácter y la mentalidad del otro día. Eso no puede faltar nunca. Representa muy bien el Real Madrid esa ambición, las ganas, la pasión, ir todos juntos a una. Son valores nuestros que nos tienen que representar. Después vendrán todas las ideas futbolísticas", admitió.

"Ojalá el partido contra el Mónaco sea el punto de inflexión que necesitamos. Lo dijo Kylian, era el momento de los jugadores de dar un paso adelante, demostrar al público lo que quieren hacer, brindarles alegrías, luchar juntos... y lo hicieron. Con esfuerzo, trabajo y unidad", ensalzó con el deseo de que se extienda en La Cerámica.

Valverde y Camavinga

Agradeció Arbeloa "la predisposición de todos", y especialmente la de Fede Valverde y Eduardo Camavinga, que ante el Mónaco jugador en los laterales tras reconocer en el pasado ambos que no estaban cómodos fuera del centro del campo. "No es que no hayan puesto ningún problema, todo lo contrario. Hicieron un partidazo con un rendimiento sensacional y es lo que quiero ver, jugadores implicados que quieren ayudar y están a disposición del equipo".

Nuevamente recalcó el técnico que no espera ningún refuerzo en el mercado invernal y reivindicó a la cantera con su mensaje. "Tengo una plantilla extraordinaria de la que estoy muy contento, y si alguna vez hace falta algo, tenemos una grandísima cantera que nos va a echar una mano, como ya está sucediendo y como ha sucedido otras veces en la historia del Real Madrid", manifestó.

Un 'refuerzo' del que ya dispondrá Arbeloa ante el Villarreal es Brahim Díaz, tras regresar de la Copa África. "Es el Real Madrid ha demostrado sus capacidades. Genera mucho desequilibrio, puede jugar entre líneas y nos puede dar mucho en diferentes posiciones. Le veo bien, tiene madurez y profesionalidad", valoró tras dos días en los que tanto técnico como compañeros han intentado levantar el ánimo del jugador tras fallar un penalti decisivo en la final del torneo.

También puso en valor Arbeloa a Jude Bellingham, tras la curiosa celebración del futbolista inglés en su gol al Mónaco, dedicada a los que le criticaban por sus teóricas salidas nocturnas. "En los partidos que ha jugado y en entrenamientos Jude me ha demostrado desde el primer día sus capacidades técnicas, su liderazgo, su personalidad y su carácter. El esfuerzo que hizo el otro día fue tremendo, de un jugador con mentalidad ganadora que reúne todo lo que necesita un futbolista del Real Madrid", ensalzó.

Por último, no entró a valorar unas declaraciones de su gran maestro, Jose Mourinho, que realizó tras la última jornada de la Liga de Campeones, orientadas a técnicos que llegan al fútbol inglés sin experiencia y que algunos interpretaron como un mensaje hacia Arbeloa. "Sabéis lo que significa José Mourinho para mí, y cuando un entrenador con esa experiencia y esa historia habla, especialmente tratándose de él, siempre intento escuchar y analizarlo", zanjó.

Vinicius, tras unos días "muy complicados" por los pitos: "No quiero que me abucheen en casa"

Vinicius, tras unos días “muy complicados” por los pitos: “No quiero que me abucheen en casa”

Hubo que esperar a la séptima jornada para disfrutar del primer gol de Vinicius en la presente Champions. Sus dos asistencias frente al Mónaco le allanaron el camino para el MVP de una noche donde redondeó sus números en el gran torneo continental: 30 goles y 30 asistencias en 72 partidos. Tras el caluroso abrazo con Álvaro Arbeloa, la amplia sonrisa frente a los micrófonos, donde admitió haber pasado "unos días muy complicados por los pitos".

"No quiero que me abucheen en mi casa, donde me siento muy cómodo. En los últimos partidos no me sentí cómodo porque cada vez que hacía algo mal me abucheaban", reveló Vinicius ante las cámaras de Movistar. "No siempre estaré en mi mejor nivel técnico, pero siempre lo he dado todo. Si a otros les falta gol, intento asistir; si tengo que defender, intento defender", agregó, en referencia tanto a sus pases a Kylian Mbappé y Franco Mastantuono para el 2-0 y el 3-0 como a sus cinco recuperaciones.

No obstante, para calibrar la influencia del brasileño resulta siempre más pertinente revisar otra estadística. La que Arbeloa ya había mencionado en la previa. Y esta vez fueron cinco regates, cuatro de ellos resueltos con éxito. "Siempre estoy en el centro de todo y no quiero estarlo por cosas fuera del campo. Quiero estarlo por lo que he hecho por este club", zanjó el '7' blanco.

"a todo el madridismo"

"Cuando está feliz es el más desequilibrante", reiteró, por su parte, Arbeloa, desbordante de felicidad en la sala de prensa. "Ese abrazo que me ha dado, no era tanto al entrenador, sino a todo el madridismo", refrendó el ex técnico del Castilla. Cuando le mencionaron que hace ahora una década, Zinedine Zidane tomó las riendas para terminar alzando tres Champions consecutivas, extremó la prudencia. Primero recordando el complicado compromiso del sábado en Villarreal y después la visita de la última jornada a Da Luz, donde debería cerrarse el pase al top-8.

Tras el ridículo en Copa del Rey ante el Albacete y la mala primera parte contra el Levante, el Madrid recuperó algunas de esas señas de identidad que tanto había buscado Xabi Alonso. De hecho, Mbappé cautivó al Bernabéu con una carrera de 60 metros hacia atrás que evitó el gol del rival. Aunque ni siquiera así Arbeloa parece dispuesto a cambiar sus prioridades. Ninguna tan decisiva como tener felices a sus estrellas. "Kylian y Vini están haciendo un gran esfuerzo, aunque tampoco te voy a engañar. Quiero que hagan un buen trabajo, ver un equipo que corra junto, pero que luego puedan estar frescos para marcar las diferencias", subrayó.

Esa capacidad para el desequilibrio resulta aterradora en el caso de Mbappé, quien con sus 11 goles en seis partidos igualó un récord de Cristiano Ronaldo. El portugués ya había anotado esa cifra en la primera fase de la temporada 2015-16. Su sucesor aún puede desbancarle el próximo miércoles si marca al Benfica de José Mourinho. De momento, el Mónaco se ha confirmado como una de sus víctimas favoritas, ya que acumula 16 intervenciones de gol ante su ex equipo, sólo por detrás de sus datos contra el Lille (17) y el Montpellier (21).

La celebración de Bellingham, tras el 6-1.

La celebración de Bellingham, tras el 6-1.AP

En cualquier caso, el Madrid aún cuenta con mucho margen para confirmar su mejoría. De hecho, en una noche tan plácida recibió 20 disparos y Thibaut Courtois tuvo que realizar seis paradas, las mismas que hace un par de meses frente al Manchester City. Por no mencionar que los locales, pese a su mayor intensidad, cubrieron menos campo: 111,2 km frente a 113,5 del equipo dirigido por Sébastien Pocognoli.

Quien no suele economizar esfuerzos es Jude Bellingham, protagonista por su extraña celebración del 6-1. "Mucha gente dice muchas cosas. Puedes llorar o disfrutarlo. Les devolví la broma a los aficionados. Yo sé la verdad", explicó el internacional inglés, a propósito de su gesto, a modo de brindis. Apenas 72 horas después de ser obsequiado con varias broncas, el ex centrocampista del Dortmund pudo redimirse con el Bernabéu. "Siempre he dicho que los aficionados trabajan toda la semana, pagan para venir aquí y tienen derecho a hacer lo que quieran", finalizó.

El Bernabéu, del desencanto a la reconciliación tras el abrazo entre Vinicius y Arbeloa

El Bernabéu, del desencanto a la reconciliación tras el abrazo entre Vinicius y Arbeloa

Cuando vio el balón en la escuadra, Vinicius se giró como si nada, dio media vuelta y se abrazó con Aurelien Tchouaméni. A su lado, Kylian Mbappé reclamaba unidad en la piña, en el festejo del equipo. Una vez bien apretados todos, el autor del 5-0 acudió a la zona técnica para reunirse en el abrazo con Álvaro Arbeloa, que le recibió no como a un amigo, sino como al hijo pródigo. De la recuperación de Vinicius depende el futuro del técnico. Bien lo sabe el Bernabéu, que seguirá exigiendo cada noche lo suyo al astro brasileño.

Fue un martes feliz de Champions, que falta hacía por Chamartín. Una goleada vital para acceder al top-8, culminada por el clamoroso reconocimiento a Jude Bellingham, autor del 6-1. Quién lo iba a imaginar en la previa, cuando sólo cundía el desencanto. Desde las siete y media, mientras el autobús del equipo descendía por Concha Espina, se sentía ya el frío de este enero poco propicio para el gran torneo. El gélido ambiente derivó en la indiferencia cuando el equipo de Arbeloa inició el calentamiento. Entre el escaso público que ya se había acomodado apenas pudieron distinguirse los aislados silbidos de los tímidos aplausos.

Llegado el turno de las alineaciones, el atronador volumen de la megafonía dejó escaso margen para emitir un veredicto. Desde la grada de animación, situada en el Fondo Sur, se desplegó una pancarta en recuerdo de las víctimas del accidente de Adamuz, por las que además se guardó un minuto de silencio. No de los altavoces, por supuesto, que ni siquiera conocen el descanso en un instante tan sagrado.

Arbeloa, impávido

La resolución definitiva quedaba pospuesta, pues, a cuando echase a rodar el balón. Y desde ese minuto uno quedó en el olvido aquel ambiente hostil del sábado frente al Levante. Nada de broncas cada vez que recibían Fede Valverde o Bellingham. Apenas unos pitos para Vinicius, atenuados por el madrugador 1-0, por el que Mbappé pidió disculpas a la afición del Mónaco, que colmaba sus butacas en un rincón del Fondo Norte.

Desde una esquina de la zona técnica, las manos en el bolsillo del pantalón, Arbeloa asistía impávido a la victoria. En la misma actitud contemplativa de sus dos primeros partidos, economizando cada gesto, cada una de esas órdenes que dice guardarse porque no alcanzan en la lejanía a sus futbolistas. El más apartado de su zona era Vinicius, tan habituado últimamente a que le regalen los oídos.

El brasileño, para lo bueno y para lo malo, juega ajeno a todo. A su ritmo, sin importarle el qué dirán. Ni le pesó errar una buena ocasión en el minuto 8, ni se le vio eufórico tras servir el 2-0, ni pareció arrepentido tras su disparatado error que casi aprovecha Folarin Balogun. Quedaba poco para el descanso y el madridismo tuvo que dividirse entre la protesta y el aliento.

Bellingham, ante Caio Henrique, el martes en el Bernabéu.

Bellingham, ante Caio Henrique, el martes en el Bernabéu.AFP

Por mucho que se empeñe el club, desde todos sus estamentos, la gente sigue sin comprender la falta de actitud de Vinicius en tareas defensivas. Sobre todo en comparación con Mbappé, a quien ahora se le ve en la obligación de dar ejemplo, como buen capitán in pectore. En más de una ocasión quiso animar el francés a sus compañeros de ataque a acompañarle en el esfuerzo. Sin ningún éxito, por otra parte.

La tibia de Asencio

Aunque en realidad sí hubo un instante, nada más sacarse de centro tras el 2-0, en que el Madrid se volcó en campo rival con esas ganas que le exige su gente. Un episodio aislado, anecdótico y que, por tanto, resulta aún más significativo. En la actual dinámica tanto da que sea Antonio Pintus quien active a los muchachos en el calentamiento. No hay piernas frescas, por mucho que sean jóvenes. De hecho, el once inicial de Arbeloa, con 24 años y 152 días de promedio, fue el más tierno del Madrid en Champions desde diciembre de 2018.

Esa edad media se elevó tras el descanso, por culpa de la sustitución de Raúl Asencio, víctima de un fuerte golpe en la tibia derecha. El rol de Dani Ceballos como mediocentro pasó más desapercibido que el primer gol de Mastantuono en Chamartín, saludado por el inevitable: "Franco, Franco". No hubo más coros cuando retiraron al argentino, sólo el inevitable runrún contra Ceballos por la absurda pérdida que facilitó el gol de Jordan Teze.

El estadio aún tuvo tiempo de lamentar el excesivo egoísmo de Vinicius, sólo él capaz de desperdiciar una clamorosa ocasión para el 7-1. Muchos desfilaron satisfechos camino al hogar cuando el '7' recogía el galardón de MVP. Mbappé, siempre atento a cada detalle, le premió con un formidable empujón para celebrarlo.

Arbeloa, entre la colonia y las campañas: "Sé por quién están organizadas"

Arbeloa, entre la colonia y las campañas: “Sé por quién están organizadas”

El entrenamiento de ayer en Valdebebas, abierto un cuarto de hora a la prensa, se inauguró con una conversación entre Álvaro Arbeloa y Vinicius. Un breve diálogo, justo delante de los numerosos micrófonos y cámaras que les apuntaban, donde el capitán y el entrenador del Real Madrid discutían sobre la conveniencia de las multas para acabar con algunos actos de indisciplina en el vestuario. Una hora más tarde, durante su rueda de prensa, Arbeloa quitó toda importancia a lo sucedido. «Ha sido una anécdota graciosa y nada más», zanjó, con una sonrisa, alegando que algunos de sus jugadores habían tardado más de la cuenta en saltar a la sesión preparatoria «porque estaban peinándose o echándose colonia».

Hubiese o no una excesiva dramatización por parte de Arbeloa, que en las horas previas de su debut frente al Levante ya había posado absorto junto a las 15 Champions, no parece buen momento para el excesivo celo en los cuidados faciales. Son días de aguas turbulentas y el Bernabéu sabe del poder de su dedo acusador. Hoy, frente al Mónaco, la afición no sólo volverá a pasar revista a sus futbolistas, sino que calibrará también el grado de responsabilidad de Florentino Pérez. Las escenas de máxima tensión vividas el sábado podrían repetirse en caso de que hoy vengan mal dadas frente al Mónaco. Sin embargo, Arbeloa no quiere saber nada de esa fractura en el madridismo.

«Sé cómo es el público del Bernabéu. Si hay algo que es, es justo y nos toca a nosotros cambiar esos pitos por aplausos. Que vean el esfuerzo, la calidad y el juego que les gusta. Estamos trabajando en ello y sabemos que van a estar de nuestro lado. El público quiere que su equipo transmita la emoción y pasión que siente por el Real Madrid», reveló el ex técnico del Castilla. Poco importa ahora que el Mónaco haya perdido siete de sus últimos ocho partidos en la Ligue 1. La única prioridad son los tres puntos con los que consolidarse en el top-8 y evitar una eliminatoria previa antes de los octavos de final.

"No me van a engañar"

Para alcanzar ese objetivo, Arbeloa tampoco va a renunciar a algunas maniobras de distracción, como las que ya apuntó tras el 2-0 del sábado, a propósito de quienes reclamaban la dimisión de Florentino. «Sé que hay campañas para debilitar al Real Madrid y sé por quién están organizadas. No me van a engañar. El máximo respeto y agradecimiento al Bernabéu, porque conmigo siempre se han portado excepcional y quieren lo mismo que yo, ganar títulos», subrayó ayer, sin hacer mención a las voces contra el presidente. Cuando le reclamaron más detalles sobre esa presuntas maniobras orquestadas optó por una excursión por la tangente: «Los periodistas sois vosotros».

Hoy, el preparador blanco no podrá contar con Rodrygo, aún renqueante de sus molestias musculares, Brahim Díaz, tras su derrota en la final de la Copa de África, el sancionado Álvaro Carreras, y los lesionados Trent Alexander-Arnold, Eder Militao, Antonio Rüdiger y Ferland Mendy.

Mbappé, sobre el clima de furia en el Bernabéu: "Entiendo a la gente, pero si pitan que nos piten a todos"

Mbappé, sobre el clima de furia en el Bernabéu: “Entiendo a la gente, pero si pitan que nos piten a todos”

El regreso Champions, el martes ante el Mónaco (21:00 horas), servirá otra vez como termómetro para medir el nivel de furia del Bernabéu contra los futbolistas del Real Madrid y contra su presidente, Florentino Pérez. Un plebiscito que Kylian Mbappé comprende en su justa medida. "Es algo que entiendo. Entiendo a la gente. Yo mismo lo hacía de joven, cuando acudía a un estadio. La única oportunidad de expresar su sentimiento es ir al estadio y pitar. Pero si pitan, que nos piten a toda la plantilla, no sólo a algunos futbolistas", relató el delantero durante su rueda de prensa.

Se refería Mbappé a las broncas dirigidas contra Vinicius, Jude Bellingham y Fede Valverde durante el triunfo ante el Levante. "Antes que nada pienso en Vini. No es su culpa cómo jugamos. Es culpa de toda la plantilla. Entiendo perfectamente que piten, pero a toda la plantilla"; reiteró el '10'. Cuando le insistieron sobre si debía dar algún consejo a su compañero brasileño, optó simplemente por el elogio. "Mi responsabilidad es cuidarle y protegerle para que se sienta bien y feliz, porque cuando es así, es un jugador totalmente diferente".

Había salido Mbappé con las ideas muy claras ante los periodistas, sin rehuir el choque y muy consciente del mensaje de unidad que quería transmitir. De modo que cuando le preguntaron por la situación de Bellingham tampoco titubeó a la hora repetirse, aunque fuese en inglés. "Nadie duda de la calidad de Jude, es un momento complicado para él, como para todos. Podemos aceptar que no estén contentos con nosotros, pero tienen que tratar a todos por igual, que no se centren en uno", insistió, antes de lanzar un par de vaticinios. "Si la gente ve que nos estamos esforzando, van a volver con nosotros y en el futuro nos reiremos cuando recordemos estos momentos", presagió.

Respecto a la situación del vestuario tras el despido de Xabi Alonso, el capitán de la selección francesa admitió la crisis, aunque también lanzó sus pullas contra la prensa. "Claro que han pasado cosas, pero hay muchas también que no son verdad. A veces se dice algo que es cierto, pero el 90% restante lo inventan", advirtió.

Ese clima tan enrarecido con todo lo que rodea al vestuario también ha servido de argumento para Álvaro Arbeloa. Justo después del 2-0 al Levante, el nuevo técnico ya advirtió de que los pitos contra el presidente provenían de "gente que no quiere" al Madrid. Esta vez reincidió en su análisis, aunque sin extenderse en detalles. "Las pitadas debilitan al equipo. Lo que dije el sábado es que sé que hay campañas para debilitar al club y sé por quién están organizadas, pero no me van a engañar", expresó el ex preparador del Castilla.

Respecto a la situación de Vinicius y Bellingham, Arbeloa considera que ambos no deben hacer "nada diferente" al sábado, sino también "correr, esforzarse y mostrar una grandísima actitud como durante la segunda parte ante el cuadro granota. "Ellos también necesitan a la afición para sacar su mejor versión", subrayó.

Principio de ordinalidad

Principio de ordinalidad

El "principio de ordinalidad", explicado por la ministra de Hacienda en "monteronés", una variante dialectal del castellano, se traduce básicamente en que, por eso, por orden, reciban más las Comunidades que más aporten. Se ahonda así en las desigualdades insolidarias entre territorios, con el consiguiente y exclusivo beneficio para la discordante, levantisca y rapiñadora Cataluña.

En nuestro fútbol, que tampoco se rige por criterios de equidad, compensación y equilibrio entre equipos, el Madrid supone el mayor ejemplo del "principio de ordinalidad". Es el que más aporta audiovisualmente, el más visto, y, por lo tanto, el que más dinero ha recibido de LaLiga en la temporada 2024-25.

En el Bernabéu se produjo el sábado un amago de ruptura del "principio de ordinalidad" jerárquica cuando parte del público pidió la dimisión de Florentino. Un hecho insólito y hasta impensable que supone un cierto punto de inflexión en el club. Una especie de plebiscito que responsabiliza al presidente de la confección de la plantilla, le culpa del menosprecio a Xabi y le expresa su oposición o sus reservas al cambio de naturaleza societaria de la casa que se viene cocinando en la penumbra.

Hizo mal Arbeloa en criticar a los críticos, de acusar de antimadridistas a madridistas. El socio, equivocado o no, olvidadizo o no, desagradecido o no, es soberano. A él se debe y ante él responde la entidad en su conjunto. No hace falta que ningún subordinado saque la cara por el presidente. La lealtad puede confundirse con el servilismo o la adulación. Aunque nadie es perfecto, a Florentino lo defiende el colosal conjunto de sus actos, obras y títulos.

A Arbeloa no le renta hacer méritos. No es realmente una apuesta de Florentino, sino una medida urgente, una solución temporal, para una situación de emergencia. La definición de la interinidad. Álvaro, con sus reconocidos méritos, no es el entrenador soñado por Pérez, si es que hay alguno (¿Klopp?) en libre disponibilidad y con predisposición. Ha firmado por lo que queda de temporada y por una más. La prolongación no significa una muestra de confianza presidencial, sino una fórmula de compromiso para que no resulte demasiado evidente que Álvaro es un ave de paso en un nido de tránsito.

Sea como fuere, en el banquillo del Madrid, un club sin asignaturas pendientes, pero en la obligación de sacar sobresaliente cada año en todas, impera, raramente desmentido, el "principio de provisionalidad". Los jugadores, especialmente con un Florentino en exceso paternal, caminan por la pasarela. Los entrenadores, por el alambre. En un análisis de mínimos y máximos, la plantilla y el técnico actuales equidistan del desastre y de la Champions. Desorientados, confusos, inseguros, se hallan de momento en mitad de ninguna parte.

Una tarde por compasión

Una tarde por compasión

Todavía sonaban los pitos de los aficionados contra este Real Madrid contaminado. Incluso se oyeron gritos, nuevamente, de "Florentino, dimisión". Obviamente, ni el minúsculo triunfo del equipo blanco ante un casi colista podía contener la rabia y la furia que se ha instalado en el Bernabéu.

Algunos tenían mucha razón, porque el primer periodo del Madrid fue patético. Sin corazón, sin la sangre que debe correr por las venas, el equipo que ya es de Arbeloa no creaba ocasiones ni tiros a portería ni siquiera mostraba imaginación para doblegar la defensa de cinco del Levante. Hasta Mbappé estuvo regular.

Pero es que comparar a Mbappé con el esto de jugadores es casi escatológico. Es como si el francés jugase en un equipo de Segunda División. Y no de los buenos. Así que hubo muchos silbidos para Vinicius, para Bellingham, que ahora parece una sombra de lo que fue, y hasta para Camavinga, que hizo una primera parte detestable. También se oyeron gritos de "Florentino, dimisión" y me fijé en el gesto del presidente. Esbozó una sonrisa sardónica y cruzó las piernas, como un acto de protesta contenida.

Mientras, el Levante se empeñó en pasar el balón y equivocar al Madrid defensivamente. Huijsen ya dije que no esta para jugar en el Madrid. Tiene miedo, mucho miedo al fracaso y el Levante llegó a propinarle casi dos oportunidades de gol.

La aparición de Arda Güler fue la resurrección de un Madrid más aguerrido, más rápido y pensando que no podía jugar como antes. Se fue hacia arriba para robar balones y descomponer a la defensa levantina con Mantastuono, que no estuvo tan mal como en otras ocasiones, y sobre todo con el brillo angular de Arda.

De todas formas, siempre es recurrente eso de Mbappé y diez más. Cuando ya se ponía el muro levantino, el galo fabricó un penalti y marcó su decimonoveno gol en la Liga. Algo estratosférico. Y como Arda Güler ponía como un maestro los córners, el "vehemente" Asencio logró un gran cabezazo para hacer el segundo gol del Madrid y navegar por el mar de la tranquilidad. Hasta pudo golear.

Bellingham falló tres goles, que antes los metía. Lo que pasa por la cabeza de la inglés no lo sabe nadie, pero disimula muy bien eso de ser una anterior versión de sí mismo. En cuanto a Vini: no dio ni una, aunque lo intentara. Además, ya está certificado que es el único jugador de la Liga que ha sido silbado en todos campos de fútbol. Espantoso. Algo inaudito. Irremediablemente, el Madrid tiene que hacer algo con el brasileño. Lo mejor es el prudente traspaso, incluso en este mes de enero. Pero la pregunta es: ¿Alguien lo quiere?.

En fin una tarde de compasión para el Madrid, pero el mar de dudas sigue tormentoso y no sabemos lo que ocurrirá el martes con el Mónaco en Champions. El Madrid es una olla de explosión a punto de estallar.

El manicomio del Madrid

El manicomio del Madrid

Otro "Waterloo" en apenas tres días. Un Albacete disciplinado, con toda su ambición y con inteligencia mortificó el debut de Arbeloa. Pero, ¿qué se creen en la Casa Blanca, que con sustituir a Xabi Alonso ya estaba todo arreglado? Es un manicomio.

El grave error es no haberse cargado a Alonso hasta que no tuvieran un entrenador con personalidad, aunque estuviera lejos como Pochettino o Klopp, costase lo que costase. Pero creerse que Arbeloa era la solución es pueril, una falacia y un enorme error.

Me dicen que Arbeloa le hace magníficamente la pelota a Florentino, pero también me chivan que ha tratado de hacerle la cama constantemente a su amigo Xabi. ¿Con quién ha empatado Arbeloa?.

No tiene ninguna experiencia, sólo soberbia y deja jugadores vitales en Madrid o y los reemplaza por algunos del mediocre Castilla. Es un grave error de entrenador de un padrino equivocado.

Además, el Madrid, sin Mbappé y con jugadores del Castilla, no pasa por ser un equipo del montón. Me acuerdo de Talavera. De no haber "operado" Mbappé ya hubiera caído el Madrid en la anterior eliminatoria.

Me van a decir que no le doy ni los cien días Arbeloa. Es no se sostiene, se sabía que no tenía experiencia, ni calidad, ni talento. A mí, por lo menos, nunca me lo ha demostrado y el truco del "espartano" no cuela. El problema es lo que viene a continuación. Salvo milagro, pronostico que Arbeloa no durará ni un par de meses. Es como si un enorme Airbus fuera manejado por un azafato. No entiendo nada. Error tras error.

El Albacete fue un jabato. Planteó el partido Alberto González como un auténtico entrenador. Arbeloa no lo es todavía. Le espero al Madrid, le atacó cuando pudo con inteligencia y lo mató en el último minuto, con un ridículo Carvajal. Desgraciadamente, con la lesión que ha tenido, es imposible que vuelva a ser el mismo. El fútbol es muy cruel.

No quiero hablar mucho del sospechoso Vini, en uno de los partidos más vergonzantes ante un equipo de Segunda División. Y ese Lamine argentino Mantantuoso es un petardo que ni siquiera es capaz de hacer un sólo regate.

¿Qué queda ahora al Madrid? Rezar y creer más que nunca en Mbappé, el autentico mesías del fútbol. Escribí hace meses que la crisis del Madrid es más dañina de lo que creen en la Casa Blanca. La plantilla está mal diseñada. A Pérez no le gustan los entrenadores. Me parece muy bien. Pero por favor, no decida que con Pintus "gorgorito", Arbeloa y todas la patulea del Castilla, el Madrid pueda aspirar siquiera a ser un equipo notable en el mundo. Es la teoría del caos.