Pudo haber sido una tragedia, aunque afortunadamente no hay nadie herido. Durante el transcurso de la segunda jornada del Masters de Augusta una fuerte racha de viento ha tirado un árbol de grandes dimensiones en las cercanías del green del hoyo 16 y tee del 17. El momento fue captado en algunas imágenes de la retransmisión. El juego justo acababa de interrumpirse por la llegada de una tormenta y las rachas de viento eran muy intensas cuando el árbol se desplomó de forma repentina arrasando en su caída a otros árboles cercanos. Se produjeron entonces momentos de nerviosismo y confusión y afortunadamente parece que nadie resultó afectado en este accidente. Minutos después de la suspensión mientras el campo se desalojaba, los operarios de mantenimiento de Augusta National ya estaban trabajando para talar el árbol y dejar la zona perfecta para el desarrollo del juego una vez se reanude la competición.
El torneo ya había tenido una primera suspensión a las 15:07 hora local que no duró ni 20 muinutos. La segunda interrupción llgó a las 16:22 hora local en Augusta National y en estos momentos el juego permanece suspendido. Desde la organización del torneo todavía no hay información acerca del accidente ocurrido.
Brooks Koepka fue el único de los tres líderes del jueves que pudo completar su ronda, mientras que el español Jon Rahm y el noruego Viktor Hovland tuvieron que pararse.
Rahm lucía un acumulado de -9 en el noveno hoyo, a tres de Koepka, mientras que Hovland dejó su ronda en el décimo hoyo, con un total de -6.
Uno de los mejores del día fue el amateur Sam Bennett, quien ocupa actualmente la segunda plaza con un acumulado de ocho bajo par.
El norirlandés Rory McIlroy tuvo un día muy complicado y su acumulado de cinco sobre par le impedirá pasar el corte.
También sufrió el defensor del título y número uno del mundo Scottie Scheffler, que tras el -4 del jueves, entregó una tarjeta de 75 golpes, tres sobre par.
GP de Abu Dhabi
MIGUEL A. HERGUEDAS
@herguedas
Actualizado Lunes,
27
noviembre
2023
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03:09Ver 3 comentariosEl asturiano, cuarto en la tabla, obtuvo...
El piloto argentino Lorenzo Somaschini, Lolo, ha muerto a los 9 años tras sufrir un grave accidente el pasado viernes durante un entrenamiento de la 4ª etapa del SuperBike Brasil, campeonato de motociclismo, en el Autódromo de Interlagos, tras estar ingresado en la UCI del Hospital Albert Einstein.
Hace tan solo cuatro días que el niño celebraba en su cuenta de Instagram su primer entrenamiento en Interlago. "Cumpliendo sueños", escribía.
Lolo, "un fanático de las motos", nació el 17 de julio del 2014 en Rosario, según una presentación en Instagram. A los tres años su padre le compró una minimoto y a los siete años ingresó en una escuela de pilotos.
Lorenzo Somaschini iba a lucir en su debut del SuperBike el número 99 en homenaje a su ídoloJorge Lorenzo. "Mi sueño es llegar a MotoGP y me gustaría ser campeón del mundo", había dicho en varias ocasiones
Formaba parte de la Honda Junior Cup de la Superbike Brasil. Era un niño prodigio y una promesa en su especialidad, según distintos testimonios tras su muerte. La organización del certamen confirmó su trágica muerte.
"La SuperBike Brasil informa, con gran tristeza y dolor, el fallecimiento del conductor Lorenzo Somaschini este lunes (17/6), a las 19:43. El argentino, nacido en Rosario, fue ingresado en el Hospital Albert Einstein, en San Pablo, bajo cuidados médicos intensivos y, lamentablemente, no resistió", confirmó Superbike Brasil en redes sociales.
"Tan pronto como cayó a la salida de Pinheirinho, el piloto fue atendido inmediatamente en el lugar por el equipo médico en una ambulancia UCI. Posteriormente, fue enviado a la sala de emergencias del circuito, donde se estabilizó su tablero clínico. Después de este procedimiento, se realizó el traspaso médico, en una unidad de apoyo avanzada (UCI móvil) al Hospital General de Pedreira, donde permaneció hasta los amanecer del sábado (15/6), siguiendo todos los protocolos médicos hasta que se realizó la transferencia al Hospital Albert Einstein", sigue el comunicado.
"Todos en el equipo de SuperBike Brasil están consternados por el evento y expresan sus sinceras condolencias a todos los familiares y amigos de Lorenzo", concluye el comunicado lanzado hace ocho horas y que ha recibido más de 5.000 likes.
1.217 partidos de la Liga Endesa llevan su firma. La de Luis Casimiro Palomo (766) y la de Moncho Fernández (451), dos entrenadores clásicos sin fecha de caducidad. Porque su experiencia es revolución, sus galones son la moda. Ambos perdieron más partidos que ganaron y quizá ahí resida su sabiduría. Y su amor imperecedero por los banquillos. Llamados de urgencia por dos equipos en serios apuros, en unas semanas Río Breogán y Bàsquet Girona suspiran de alivio.
Arde la parte baja de la ACB con una igualdad como no se recordaba. Aprieta el descenso, los proyectos se tambalean y los banquillos, el elemento más frágil, pierden estabilidad. El último despido fue el de Nacho Lezkano en Andorra, sustituido por Joan Plaza este fin de semana. Aunque no siempre un cambio es sinónimo de mejora, en el caso de Breogán y Girona el recurso de la veteranía ha tenido una inmediata y asombrosa respuesta. Si antes parecían una ganga, sus equipos ahora son temidos.
En la jornada 9 en el Pazo dos Deportes de Lugo se tocó fondo. El Breogán perdió casi de 20 con el Granada, rival directo, y se acabó el proyecto Veljko Mrsic con el equipo colista. Luis Casimiro, el tercer entrenador con más partidos en la historia de la liga (sólo por detrás de Aíto García Reneses y Pedro Martínez), llevaba temporada y media 'en barbecho'. A sus 64 años, fuera de la rueda después de casi 28 temporadas en más de 11 equipos, todo un peligro. O un premio, jubilación merecida. Pero tipos como él lo llevan en la sangre.
El manchego aceptó la oferta, revivir al enfermo, el mismo club en el que hace más de 30 años se inició como ayudante de Ricardo Hevia. Sirva también de homenaje al amigo fallecido hace algo más de dos años. Un entrenador con tantos equipos en su hoja de servicios y sólo un título. Pero qué título. Nada menos que la histórica Liga con el TDK Manresa en el que era su primer curso en la elite. Desde entonces, aquel milagro único, con proyectos más o menos ambiciosos. Ascendió al Fuenlabrada (2005), ganó la Supercopa con el Gran Canaria (2017), 'sufrió' en Valladolid, Alicante o en Estudiantes, fue cesado alguna vez... Nada le puede sorprender a quien siempre estuvo allí.
Desde su llegada es fiesta en Lugo, cinco victorias en nueve partidos. Y eso que arrancó en el WiZink. Y eso que se le lesionó para los restos su jugador estrella, Charlie Moore. Perdió en Madrid, en Málaga y en Vitoria, nada menos. Y en casa sólo ante el potente Baxi Manresa, equipo revelación. Ha tumbado, sin embargo, a Girona, Andorra, Leyma Coruña y, el sábado, al Bilbao. Todos rivales de la parte baja, triunfos que valen el doble. Los gallegos, que ya van 12º, visitan al Tenerife el domingo ya con tierra de por medio sobre el descenso.
En la jornada 11 en Fontajau se tocó fondo. El Girona perdió casi de 20 con el Coruña, rival directo, y se acabó el proyecto Fotis Katsikaris con el equipo colista. Sirva el párrafo calcado para poner en valor otra historia de renacimiento con Moncho Fernández como protagonista. Recién aterrizado al club que preside Marc Gasol, perdió precisamente contra el Breogán. Desde entonces, la revolución del Alquimista de Pontepedriña.
Moncho Fernández, durante un tiempo muerto con el Girona.ACB Photo
Camino de 56 años, tras una trayectoria legendaria en el Obradoiro (14 temporadas, 13 en la ACB a la que lo ascendió), Moncho se quedó varado este verano, tras el descenso entre lágrimas. La única experiencia del profesor de Geografía e Historia en la Liga en otro club había sido en Murcia, apenas 11 partidos allá por 2009. Tan ligado a Santiago de Compostela, allí donde nació, que pareciera un 'One man club', su experiencia no ha tardado en hacer magia en Girona. Tras el debut, ha sido capaz de tumbar a Barcelona, Baskonia (de paliza, 96-67) y, el sábado, de remontar al líder Unicaja (caía por 10 en el tercer cuarto), que sumaba seis triunfos de carrerilla. Cinco victorias catalanas en las seis últimas fechas para escapar de las catacumbas.