Los Wolves dejan a Jokic sin la opción de repetir anillo y retan a los Mavericks de Doncic en la final del Oeste

Los Wolves dejan a Jokic sin la opción de repetir anillo y retan a los Mavericks de Doncic en la final del Oeste

Los Minnesota Timberwolves remontaron una desventaja de 20 puntos este domingo, ganaron en Denver por 98-90 a los Nuggets, campeones de la NBA, y avanzaron a las finales de la Conferencia Oeste. Los Wolves alcanzaron sus primeras finales de conferencia en 20 años y las segundas en su historia.

En 2004 era el equipo de Kevin Garnett. Ahora es el de Anthony Edwards y del dominicano Karl Anthony Towns, que se enfrentará a partir de este miércoles a los Dallas Mavericks del esloveno Luka Doncic, que eliminaron a los Oklahoma City Thunder, primeros cabezas de serie.

Los Nuggets, que el año pasado conquistaron el primer anillo de su historia, se despiden de los 'playoffs' tras desperdiciar una ventaja de 58-38 al comienzo del tercer cuarto, pese a 34 puntos, 19 rebotes y siete asistencias del serbio Nikola Jokic.

Abajo 15 puntos al descanso, los Wolves obraron la mejor remontada de siempre en un séptimo partido de una serie de 'playoffs'. Mejoraron la marca lograda por última vez por los Golden State Warriors, cuando se repusieron tras un -11 al descanso.

El dominicano Karl Anthony Towns marcó la diferencia en Denver con un doble doble de veintitrés puntos y doce rebotes, a los que añadió dos asistencias, dos robos y un tapón.

Le apoyaron Jaden McDaniels con veintitrés puntos en una noche en la que Anthony Edwards sufrió para encontrar ritmo, pero acabó al alza con 16 puntos, ocho rebotes y siete asistencias.

"No encontraba mi ritmo, tuve que confiar en mis compañeros y ellos convirtieron. Hay que felicitarlos", dijo Edwards al acabar el partido de Denver.

El francés Rudy Gobert aportó tres puntos y nueve rebotes con siete de nueve desde la línea de libre. Su efectividad fue importante para los Wolves para frenar el intento de reacciónn de los Nuggets.

Demostraron carácter los Wolves, que sufrieron mucho ante un Jokic que ya lucía un doble doble al descanso con los Nuggets arriba quince puntos. Jamal Murray metió 24 en dos cuartos y parecía dejar encarrilado el triunfo de los campeones.

La ventaja alcanzó el 58-38 al principio del tercer período, pero los Wolves reaccionaron con una demoledora segunda mitad de 60-37 que les entregó el billete para las finales del Oeste.

Los Wolves sellaron un parcial de 19-3 ante unos Nuggets que metieron un solo tiro de campo en trece intentos. Ese parcial se incrementó a un 28-9 con un triple de Edwards que redujo el margen a un punto en el 76-66 para entrar en el último cuarto.

No dejaron de acelerar los Wolves ante unos Nuggets en los que Jokic jugó todos los minutos de la segunda mitad. El serbio, muy cansado, conectó su primer triple tras siete intentos fallidos.

Y los Wolves, con un Towns decisivo en los dos lados de la pista, con una gran defensa ante Jokic, pudieron blindar su pase a las segundas finales de conferencia de su historia.

Los Pacers acaban con el sueño de los Knicks

Con una incuestionable prueba de fuerza en el Madison Square Garden, los Indiana Pacers fundieron este domingo el motor de unos New York Knicks, lastrados por los problemas físicos, y los arrollaron 109-130 en el séptimo partido de las semifinales de conferencia para citarse con los Boston Celtics en las finales del Este de la NBA.

Se repitió la historia en Nueva York. Veintinueve años después, Knicks y Pacers volvieron a jugarse la vida en el cara o cruz de un séptimo partido de 'playoffs' en el Madison Square Garden y de nuevo Indiana avanzó.

El equipo local siempre había defendido su campo en esta serie. Hasta este domingo, cuando Tyrese Haliburton dirigió con 26 puntos y seis triples la gran actuación grupal de los Pacers.

Todo el quinteto titular de Rick Carlisle acabó con dobles dígitos. Pascal Siakam y Andrew Nembhard metieron 20 puntos cada uno, Aaron Nesmith firmó 19 y el pívot Myles Turner, 17. TJ McConnell aportó doce y siete asistencias saliendo del banquillo para unos Pacers que tuvieron un brillante 67% de acierto en tiros de campo y un 54% en triples.

Los Knicks acabaron fundidos tras una temporada de enorme intensidad física y mental, en la que saborearon la idea de regresar a las finales del Este por primera vez desde 2000. Su líder, Jalen Brunson, el hombre que los llevó de la mano hasta este domingo, terminó retirándose por una fractura en una mano en el tercer cuarto.

Acabó su encuentro con 17 puntos y nueve asistencias, números por debajo del nivel estelar exhibido esta temporada. Josh Hart, recuperado a última hora tras un problema abdominal, lo dejó todo en el campo con diez puntos, ocho rebotes y cinco asistencias. OG Anunoby, que también jugó este partido arrastrando problemas físicos, solo pudo estar cuatro minutos en pista y metió cinco puntos.

En el banquillo, viendo a sus compañeros, estuvo Julius Randle, otro líder de los Knicks que acabó su temporada por un problema de hombro, al igual que Mitchell Robinson.

El líder anotador de los Knicks fue Donte DiVincenzo, con 39 puntos y nueve triples. Fue el último en rendirse y el Madison Square Garden le dedicó una sentida ovación. Alec Burks aportó 26 saliendo del banquillo.

Los Pacers sacudieron a los Knicks desde el primer momento con porcentajes estelares en tiros de campo que pusieron tierra de por medio de forma inmediata. Arrancaron con un 76.2% de acierto y siete triples de nueve intentos que les abrieron el camino hacia una ventaja de quince puntos en el primer período, luego recortada a doce por los neoyorquinos.

Tyrese Haliburton, protagonista de ese empuje con catorce puntos y cuatro triples, no dejó de pisar el acelerador y los de Indiana no solo mantuvieron ese ritmo anotador, sino lo incrementaron en el segundo cuarto. Alcanzaron un extraordinario 80% de acierto en tiros de campo y su margen alcanzó los 22 puntos en el 54-32.

Con Pascal Siakam inscrito en el festival, con quince puntos, los Pacers conectaron ocho de sus doce tiros de tres puntos. El Madison Square Garden buscaba razones de optimismo y Donte DiVincenzo llevó de la mano a unos Knicks aferrados al partido, que regresaron a los vestuarios reduciendo la desventaja a quince unidades.

El Madison Square Garden se reactivó en el tercer cuarto, cuando los Knicks sellaron un parcial de 12-0 que les permitió colocarse a tan solo siete puntos de los Pacers.

Los Knicks creyeron por momentos poder firmar una hazaña épica, pero tras un descomunal esfuerzo para remontar, llegó el cortocircuito.

Unos errores de concentración, como el saque de Hartenstein para Brunson que llevó al robo y al dos más uno de los Pacers, acabaron pasando factura a los Knicks.

Los Pacers sellaron un 8-0 que volvió a disparar su ventaja hasta los 18 puntos, un golpe del que los Knicks no pudieron levantarse.

Por si fuera poco, con 3.02 minutos por jugar en el tercer cuarto, Brunson se retiró con molestias en una mano y los exámenes a los que se sometió en los vestuarios detectaron una fractura.

Con el líder de su temporada KO, los Knicks vieron desvanecer el sueño de clasificarse a las finales del Este, que comenzarán este martes en el TD Garden de Boston entre Celtics y Pacers.

Rodrigo Conde, el remero que renunció a los Juegos harto de pasar sed y hambre: "Te conviertes en quien no eres"

Rodrigo Conde, el remero que renunció a los Juegos harto de pasar sed y hambre: “Te conviertes en quien no eres”

Una ducha muy caliente y luego dos horas sobre el rodillo, con toda la ropa del armario puesta. Un día y otro día y otro día. Litros y litros de sudor para que la báscula no subiera nunca de los 70 kilos antes de una regata de remo. La deshidratación por norma. Los Juegos Olímpicos, el sueño de todo deportista, eran una pesadilla para Rodrigo Conde.

«Cuando entré en el equipo nacional, a los 16 años, competía en doble scull ligero, donde no puedes pasar de 70 kilos, y con el tiempo ese límite me fue costando más. Mido 1,83 metros y hubo un momento en el que ya era imposible, no podía perder más grasa. Era inhumano. Pasaba mucha hambre, pero eso aún era soportable. Lo peor era la deshidratación. Dos horas antes de cada regata tenía que marcar el peso y, durante las competiciones, me pasaba los días deshidratado, mareado, lento. Me costaba pensar, me olvidaba de lo que estaba hablando en mitad de una conversación... Me afectaba mucho a nivel deportivo y personal. Cuando no puedes beber ni comer sale una parte de ti que desconoces, te conviertes en una persona que no eres. El cuerpo se pone en modo defensa y lo rechaza todo», explica Conde en conversación con EL MUNDO desde Banyoles, donde se prepara para sus primeros Juegos, los segundos para los que obtiene la clasificación.

David Ramirez / Araba Press

Cuatro años atrás tenía plaza para Tokio 2020, pero renunció después de la enésima sesión de deshidratación extrema. Entre ser olímpico y estar sano escogió la segunda opción. Este verano puede unir ambas cosas. «Antes de Tokio sólo pensaba en llegar a los Juegos Olímpicos, competir y dejar el remo, retirarme. Pero al final ni llegué, no podía más», rememora tras un proceso complicado.

Su adiós al doble scull ligero y su límite de 70 kilos por regatista le llevó al doble scull, sin máximos, y a un nuevo inicio. Todo lo conseguido no servía de nada. Con su actual acompañante en el bote, Aleix García, tenía que empezar otro camino olímpico. Hoy son subcampeones del mundo y de Europa y, por lo tanto, candidatos a medalla en los Juegos de París.

¿Ahora pesa la comida?
Tengo pautas del nutricionista, pero ya no me preocupa. Ahora peso 88 kilos, 18 más que en scull ligero, y no me sobra un gramo, estoy en forma. Soy feliz, mucho más que antes. Estoy disfrutando del remo más que nunca.

Una lesión de espalda

De Moaña, al lado de Vigo, de niño jugaba a tenis, pero a los 12 años un amigo suyo le propuso probar el remo y ya no lo soltó. A los 16 años, de hecho, ya tenía una beca para marcharse a entrenar con la selección a Sevilla y a los 18, en 2016, era campeón del mundo sub-23. Pese a la penurias para dar el peso, en el doble scull ligero llegó a disputar dos finales mundialistas en 2018 y 2019.

David Ramirez / Araba Press

«Antes de Tokio ya estuve una vez a punto de dejar el remo», confiesa. «A los 14 años, sufrí una desecación discal, la degradación del disco entre las vértebras I4 e I5, una se empezó a apoyar en la otra. Durante un tiempo me afectó al nervio ciático y me costaba caminar. Hubo médicos que me aconsejaron dejar el deporte. Pero otros me dijeron que no, que me iría bien seguir y así ha sido. Fortaleciendo la espalda y el abdomen he conseguido vivir sin dolor, aunque tendré que vigilar mucho cuando acabe mi carrera y pierda músculo», revela Conde que nunca más se tendrá que deshidratar para no superar aquel maldito límite de los 70 kilos.

¿Por qué Verstappen ya no parece intocable?: una victoria por 725 milésimas, el poderío de McLaren y un "casi acabo en la grada"

¿Por qué Verstappen ya no parece intocable?: una victoria por 725 milésimas, el poderío de McLaren y un “casi acabo en la grada”

En la vuelta 24, cuando apenas se había cumplido media hora de carrera, Max Verstappen fue apercibido con una bandera negra y blanca en el Autodromo Enzo e Dino Ferrari. Según los comisarios, el líder de Red Bull había sobrepasado tres veces los límites en la curva 10, por lo que si reincidía sería sancionado con cinco segundos. La salida de Piratella, camino de Acque Minerali, se le venía atragantando desde el viernes, así que no había lugar para bromas. A diferencia de hace un año en Montmeló, cuando nada más escuchar la misma advertencia se puso a pelear por la vuelta rápida, Mad Max tuvo que hacer frente a la amenaza, esta vez sí, con precaución.

Para saber más

Baste el detalle para perfilar una tendencia que se venía esbozando desde finales de marzo -con el triunfo en Melbourne de Carlos Sainz- y que ayer acabó por confirmarse. El arrasador dominio de Verstappen parece cosa del pasado. Incluso después de su quinta victoria en siete carreras, el tricampeón debería andar con mil ojos ante McLaren y Ferrari. Al menos hasta el parón por vacaciones.

En la penúltima vuelta, con la batería del RB20 casi vacía, Gianpiero Lambiase, su ingeniero de pista, tomó la palabra para solventar las urgencias en Imola. Por entonces, Lando Norris se acercaba a tan sólo 1,1 segundos, después de recortar más de seis en los nueve últimos giros. La velocidad del McLaren con los neumáticos duros resultaba algo más que una amenaza para Max.

Pérez, desquiciado

"La goma dura salió de la ventana operativa, así que fue como conducir sobre hielo. Más de una vez, llegando a Tosa, casi acabo en la grada"; admitió Verstappen. Red Bull había montado ese compuesto en la vuelta 43, después de que su líder estableciese un cómodo colchón en torno a los 7,5 segundos. Sergio Pérez, que había partido undécimo, tampoco encontró el truco a los duros. El mexicano, con una estrategia opuesta a la del resto de favoritos, ni siquiera pudo apretar a Lewis Hamilton y George Russell, sexto y séptimo en la meta. En la vuelta 17, una excursión por la grava de Rivazza le costó cinco segundos y un desquiciamiento del que ya no lograría recuperarse.

Según las primeras mediciones, el ritmo del Verstappen durante los últimos 20 giros fue 29 centésimas más lento que el de Norris. Justo a la inversa de lo mostrado con el compuesto medio, con el que dominó al británico por 28 centésimas. En el cómputo global, tras 63 vueltas y 309 kilómetros, el promedio de McLaren fue mejor por 19 milésimas.

De hecho, el monoplaza papaya volvió a evidenciar una extraordinaria velocidad en las curvas rápidas, así que Norris (25.436) y Oscar Piastri (25.463) marcaron la referencia en el primer sector. Verstappen, pese a sus referidos problemas en las inmediaciones de Acque Minerali, dominó el sector central (28.063) y Charles Leclerc fue el más rápido en el último (27.097). Si a estos datos añadimos la eficiencia del MCL24 para cuidar los Pirelli, concluiremos que la escudería de Woking aspira a convertirse en algo más que un animador del campeonato.

725 milésimas

Tras quitarse el casco, Norris lamentaba no haber dispuesto de unos metros más para tirarse a degüello. Zak Brown, team principal, participaba de ese mismo discurso tan lejano a la complacencia. Tras el aviso de Miami, McLaren ansiaba su segunda victoria consecutiva, un hito que no logra desde hace 12 años con Jenson Button y Hamilton. De no haber sido penalizado el sábado con un par de puestos en la parrilla tras obstaculizar a Kevin Magnussen, Piastri habría ocupado, muy probablemente, la plaza de Leclerc en el podio.

La caza de Norris, que había gestionado las gomas con mimo, se estancó a cinco vueltas para la bandera a cuadros. Su postrera embestida sí le permitió activar el DRS en el último giro, pero Verstappen supo negar los espacios. Desde 1980, cuando por primera vez dio cabida a una cita del Mundial, Imola había acogido 31 Grandes Premios de F1. Y ninguno acabó decidiéndose por tan estrecho margen: 725 milésimas.

Había plena justificación, por tanto, para los alaridos de Red Bull en el parque cerrado. Una euforia acorde a las dificultades planteadas y los desafíos venideros. McLaren ha olido la sangre y ya se siente capaz de desafiar al ogro en cualquier terreno. Leclerc, segundo en el Mundial a 48 puntos, necesita también carne fresca, porque en julio se cumplirán dos años de su última victoria en Austria.

Ahora quedan por examinar las próximas actualizaciones aerodinámicas de Red Bull o e temple de Verstappen, que en Imola pudo igualar el registros de tres triunfos consecutivos de Michael Schumacher (2002-2004). Mad Max aún podrá presumir de que ayer, poco antes de las 10 de la mañana, cuando ni siquiera se sabía el ganador de la Fórmula 3, completaba otro relevo en las 24 Horas de Nurburgring, una cita de iRacing. Al volante de un simulador con el que se divertirá durante la gira europea llevó al triunfo al Team Redline. Quizá, a partir de ahora, no debería permitirse tanto tiempo para su hobby.

Lunin, un portero bajo la sombra del cíclope Courtois: Casillas, la justicia de Ancelotti y el inesperado Sorloth

Lunin, un portero bajo la sombra del cíclope Courtois: Casillas, la justicia de Ancelotti y el inesperado Sorloth

Actualizado Domingo, 19 mayo 2024 - 22:54

La portería del Madrid es como la cueva de los cíclopes. Lunin no es uno de ellos, no es Courtois ni Casillas. Pero el destino le llevó a ese lugar para darse un banquete de paradas, como hizo Odiseo hasta que apareció la sombra de uno de los cíclopes, la sombra de Polifemo. Es la misma que ahora amenaza la balada del joven ucraniano, de 25 años, que perdió en Villarreal el pulso con Sorloth, con cuatro goles encajados en el empate del Madrid. Tu

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El Valencia se despide con tristeza y protestas de una temporada sujetada en la fe de la ‘quinta de Baraja’

Actualizado Domingo, 19 mayo 2024 - 22:20

Era un riesgo que Rubén Baraja sabía que iba a correr. El tramo final del temporada del Valencia, justo cuando coqueteó con Europa, acabó siendo un descalabro. Este equipo, con la salvación en el bolsillo desde hace mucho, intentó apretar el acelerador y perseguir el sueño que tenían en el vestuario, pero se le gripó el motor. Al Valencia valiente y peleón se la agotaron las fuerzas y se le vieron las costuras ante el Betis y el Girona, que ganó cómodo en Mestalla 1-3, pero también frente al Rayo y el Alavés.

Nadie salió a su rescate en enero, cuando Baraja clamaba por refuerzos para su quinta, consciente de que podía llegar el agotamiento, más aún cuando se perdieron a jugadores como Paulista o Diakhaby. El equipo era más débil pero el club no escuchó, Peter Lim no lo hizo. Por eso ayer alrededor de 6.000 personas decidieron quedarse fuera de Mestalla y protestar contra la gestión que les ahoga. Los colectivos que llamaron a la protesta, liderados por Libertad VCF, querían una imagen icónica del vaciado como la que lograron ante el Celta en 2022, pero no se produjo.

Muchos no entraron, 36.138 sí, según datos oficial. Es la peor entrada de la temporada porque había menos asistencia, pero no hubo imagen y sí algún enfrentamiento entre quienes estaban fuera y los de dentro. Las pancartas amarillas de Lim go home se vieron dentro y fuera, acompañadas de otras como Os sacaremos de nuestro club.

Mientras, la temporada se cerraba con el equipo estrellándose contra los palos, cometiendo errores y viendo cómo Savio, Dovbyk y Tsygankov, forzando el error de Yarek, colocaban al Valencia en su lugar desde que Meriton llegó hace 10 años: media tabla y muy lejos de Europa.

Los jugadores del Girona celebran el primer gol.

Los jugadores del Girona celebran el primer gol.Manuel BruqueEFE

La peor noticia fue la lesión de José Luis Gayà, que no fue titular y apenas aguantó 13 minutos en el campo antes de que el cuádriceps le volviera a lanzar un aviso. La Eurocopa está en el aire.

Aún queda la visita a Celta, pero Mestalla ya ha podido visualizar cómo puede ser la vida a partir de agosto. Baraja, también.

Otro Haaland vive en Castellón

Otro Haaland vive en Castellón

Un monstruo noruego llamado Sorloth ridiculizó a Militao y Lunin para clavarle cuatro estocadas a un Real Madrid que jamás pudo con la velocidad del Villarreal y con un auténtico prodigio que solito empató el partido cuando los blancos ganaban por uno a cuatro. Increíble . ¡Vaya ridículo de Ancelotti!

Sé que Ancelotti tiene muchos enemigos dentro del club y millones fuera del club que son madridistas. Erre que erre, el reaccionario italiano vol

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El Cádiz dice adiós a Primera y la Liga echa el cierre con la única incógnita del Pichichi

Actualizado Domingo, 19 mayo 2024 - 21:51

LaLiga echó la persiana. Queda una jornada, pero todo lo que podía haber en juego quedó decidido. El Cádiz cae condenado a Segunda División para alivio de Mallorca, Celta y Rayo, el Barça cierra un curso tumultuoso como subcampeón y el Girona se sube al podio con honores desbancando a un Atlético al que se le hizo larga la campaña. El Athletic y la Real Sociedad estarán en la Europa League y el Betis se conformará con la Conference League.

Sin embargo, aún hay un aliciente: la pelea por el Pichichi. El noruego Alexander Sorloth sacudió la estadística con cuatro goles en el duelo ante el Real Madrid y se convierte en el máximo goleador de la competición con 23 goles, 15 de ellos en la segunda vuelta. Un arreón le dio Marcelino el 4 de febrero tras un mal partido y la respuesta ha sido letal. Pero los talones se los pisan Dovbyk con 21 tras marcar en Mestalla, Bellingham con 19 y 18 suma Lewandowski, que goleó al Rayo en Montjuïc.

La pelea entre goleadores fue la salsa de una jornada que miraba a Cádiz. No pudo el equipo de Pellegrino agarrarse a Primera División. Para soñar con la proeza de alargar la vida hasta la última jornada tenía que ganar a Las Palmas y no lo hizo (0-0). A pesar del empuje de Mirandilla, no consiguió revertir una suerte que hace mucho que parecía echada. Lo rozó por un instante en el minuto 37 cuando el jerezano Javi Hernández marcó, pero el VAR lo anuló por fuera de juego. Buscó el gol de todas las maneras posibles, pero pesaron más los nervios ante un equipo no dispuesto a ceder, porque eso suponía coquetear con el infierno. Con un ojo en lo que ocurría en Mallorca, el final se empinó aún más cuando se quedó en inferioridad por la expulsión del central Víctor Chust.

A Son Moix viajaban las miradas. Al Mallorca una victoria ante el Almería les daba la salvación matemática sin tener que sufrir y por eso todo el estadio estalló en el minuto 28 con el gol de Cyle Larin. No duró el éxtasis porque antes del descanso igualó Arribas. Todo se iba a complicar en la segunda, cuando en otro zarpazo del Almería, esta vez un zurdazo desde fuera del área de Langa, les obligó a apretar los dientes para no ir a Getafe con el corazón encogido. Fue en el minuto 83 cuando apareció el salvador Sergi Darder, héroe de la salvación esta semana, para colocar el 2-2 que les aferraba a Primera.

En Granada también sufrió el Celta hasta que en tres minutos, entre el 60 y el 63, Strand Larsen y Bamba, se agarraban a la categoría pese al tanto de Bruno Méndez y el penalti que falló Antonio Puerta en el añadido (1-2). Sin la victoria del Cádiz todo valía.

En la pelea por Europa salió victoriosa la Real Sociedad, que se queda con la Europa League y manda al Betis a la Conference tras derrotarle en el Villamarín con dos goles Brais y Merino al que no respondió porque Abde erró un penalti (0-2).

No pudo llegar a esa pelea el Villarreal pese a la exhibición de Sorloth (4-4). Vapuleados por el Real Madrid en la primera parte, bajo el liderazgo de Arda Güler, su dos goles y los de Joselu y Lucas Vázquez, en la segunda se agarraron al noruego, que destrozó a Militao y a toda la unidad B del Real Madrid para marcar cuatro y encaramarse al liderato de los goleadores. Pero en Europa no jugará. Sí lo hará el Athletic, que se aseguró la quinta plaza venciendo a un desdibujado Sevilla con dos zarpazos de Raúl García y Muniain en su despida del fútbol.

En la cuarta quedará el Atlético, goleado por Osasuna (1-4) en el Metropolitano y con dudas. El tercer escalón del podio se lo ha robado el Girona con merecimiento, que volvió a ganar a un agotado Valencia en Mestalla (1-3). Cómo fue también el duelo para el Barça ante el Rayo, que encarrilló con un gol de Lewandowski y cerró con dos de Pedri en tres minutos (0-3), la mejor noticia para España.

La asombrosa canasta de espaldas sobre la bocina que ha clasificado a España para los Juegos en 3x3

La asombrosa canasta de espaldas sobre la bocina que ha clasificado a España para los Juegos en 3×3

Por primera vez en la historia, España estará en los Juegos Olímpicos en la modalidad de baloncesto 3x3, que se estrenó hace tres años en Tokio. Será en París y será gracias a la selección femenina, que ha logrado su billete este fin de semana en el Preolímpico de Debrecen (Hungría). Lo consiguieron de la forma más increíble posible. Ganando la semifinal a Canadá (19-18) con una 'imposible' canasta sobre la bocina y de espaldas de Gracia Alonso de Armiño.

La jugadora bilbaína, ex del Canoe, del Estudiantes, del Araski y del Zaragoza, entre otros, no perdió la fe a pesar de su propio fallo y de que el reloj apremiaba. Se lanzó a por el rebote ofensivo y, consciente de que la bocina iba a sonar con el final del partido, lanzó de forma acrobática como último recurso. Para sorpresa de las canadienses -que luego lograron su pase ganando a Hungría por el tercer puesto- y alegría total de las españolas, el balón entró.

España, equipo que forman Vega Gimeno, Sandra Ygueravide, Gracia Alonso y Juana Camilión, ha firmado un Preolímpico perfecto, con cinco victorias (Mongolia, Japón, Egipto, Polonia y Canadá) hasta meterse en la final, ya con el billete a París conseguido.

La que no pudo lograr su objetivo fue la selección masculina. En el partido clave de cuartos, el equipo integrado por Javier Beirán, Carlos Martínez, Unai Mendikote y Fallou Niang, fue arrasado por Lituania (21-9).

Póker de Sorloth y pareja de diamantes de Arda Güler para firmar tablas en Villarreal

Póker de Sorloth y pareja de diamantes de Arda Güler para firmar tablas en Villarreal

El Real Madrid empató en Villarreal, algo que está lejos de ser preocupante para el conjunto blanco ahora mismo, pero encajó cuatro goles, su máximo de la temporada, golpeado una y otra vez por el noruego Sorloth, superior a Militao y autor de un póker extraordinario ante Lunin. Arda Güler siguió protagonizando el final de la temporada madridista y anotó dos goles, dos diamantes, para pulir su diamante, uno que comienza a brillar con luz propia.

Si Ancelotti quería utilizar este partido solventar alguna duda sobre la alineación de cara a la final de la Champions, los tantos de Sorloth, todos sobre la defensa de Militao, pueden haber decidido el once madridista ante el Dortmund. La actuación de Lunin, otras veces notable y esta tarde terrenal, tampoco le ayudan en su pelea por el puesto con Courtois. El belga, que será titular en el último duelo liguero ante el Betis, tiene todos los billetes para ser el guardameta en Londres.

Después de salir con su once favorito el martes ante el Alavés, Ancelotti volvió a darle la vuelta a la tortilla de su alineación fuera de casa para otorgar minutos a gran parte de su unidad B. Lunin, Lucas, Militao, Fran García, Ceballos, Modric, Brahim, Güler, Joselu... De todos ellos, los focos fueron para el joven turco, iluminado por el destino. Güler ha tirado seis veces a portería en esta Liga... Y las seis han sido gol. A sus 19 años, el final de la Liga madridista es suyo.

En el minuto 13, y después de un primer intento de Sorloth que Lunin rechazó al palo, Güler puso el primero para el Madrid. Brahim vio su desmarque hacia el área y el turco no tembló a la hora de controlar y cruzar la pelota ante Jorgensen. Fácil. Sin pensar.

En el 30, Joselu aprovechó un buen centro de Lucas para poner el 0-2 ante un Villarreal que se jugaba seguir peleando por el puesto que da acceso a la Conference League. A los de Marcelino les costó entrar en el partido, buscando las contras ante un Madrid lento pero sólido en la primera media hora. El submarino sólo encontró resquicios cuando los blancos cometieron errores.

Así llegó el 1-2. En el 38, Ceballos falló en su propia área, perdió el balón ante Mosquera y éste puso un centro que Sorloth cabeceó por encima de Militao, haciendo inútil la estirada de Lunin.

El tanto no cambió el plan del Madrid, que se notó cómodo con el balón a pesar de la poca necesidad del partido. Como en Granada, los blancos crecieron a partir de Modric, Brahim y Güler, y de sus botas salió el 1-3 apenas un minuto después del tanto del Villarreal. Modric encontró a Brahim, éste dejó un taconazo a Lucas y el lateral, con un desmarque de derecha a izquierda, cruzó el balón con la zurda para batir a Jorgensen.

No se quedaría ahí el olfato madridista en la primera parte. Rozando el descanso, Güler volvió a tocar la red rival. Recibió dentro del área, algo escorado, se perfiló y superó al guardameta rival con una buena definición de zurda. 6 goles en 6 disparos a puerta.

El descanso relajó del todo al Madrid, que se confió ante un equipo que ofreció mucho más que el Granada. La derrota del Betis ante la Real Sociedad ofrecía al Villarreal la posibilidad de acercarse a la Conference si ganaba, y los castellonenses pelearon por su suerte. En el 47, Sorloth volvió a ganarle un salto a Militao y cabeceó perfecto un centro de Gerard Moreno. Lunin volvió a volar, pero sin los brazos suficientes como para detener la pelota.

Sería el inicio de la locura noruega. El delantero anotó tres goles en nueve minutos. Uno en el 47, otro en el 51 y otro en el 56. Los tres ante Militao. Su tercer tanto, el 3-4, resultó tras un buen corte del central brasileño a un disparo del noruego, pero el balón le quedó franco de nuevo al delantero para batir a Lunin en el mano a mano.

El último, el cuarto, sí que llegó tras una pequeña debilidad de Militao. Guedes asistió al hueco a Sorloth y Militao no estuvo lo suficientemente rápido como para cortar o evitar el remate de su rival, que de primeras y con la zurda batió a Lunin con un disparo cruzado.

Los cuatro goles elevan a Sorloth en la carrera por elPichichi. El noruego lidera ahora la clasificación con 23 tantos, dos más que Dovbyk y cuatro por encima de Bellingham.

El 4-4 llegó con media hora por delante, así que Ancelotti decidió asentar su defensa. Entró Nacho y se retiró Militao, esperando que las dos semanas que quedan hasta Londres cambien un poco sus sensaciones. Ancelotti introdujo a Rodrygo para activar un poco su ataque, pero el partido murió en la pausa general.

Pedri sentencia la segunda plaza para el Barça

Pedri sentencia la segunda plaza para el Barça

Actualizado Domingo, 19 mayo 2024 - 21:10

Al Barça, haciendo honor a la irregularidad mostrada esta temporada, le costó sentenciar su partido ante el Rayo. Por mucho que Lewandowski inaugurara el marcador con un gol tremendamente madrugador, los azulgrana no lograron cerrar finalmente el partido hasta que Pedri, en la recta final de la segunda parte, marcó dos tantos prácticamente consecutivos que dejaron definitivamente el segundo puesto en manos azulgrana y aseguraron su presencia en la próxima edición de la Supercopa.

Con el 3-0, los inicialmente tímidos gritos a favor de la continuidad de Xavi en el banquillo, puesta en duda en los últimos días por un posible enfado de Laporta con unas declaraciones del entrenador, se hicieron tremendamente patentes. Mucho más que las protestas de una grada que, por momentos, llegó a pedir también que dejara el cargo. En la entidad azulgrana, la tranquilidad parece ahora mismo un objetivo poco menos que imposible.

Con el Barça inmerso en su enésimo lío esta temporada en relación con la continuidad o no de Xavi en el banquillo, el duelo ante el Rayo se convirtió en una suerte de plebiscito, más allá de la trascendencia del triunfo local para asegurarse el segundo puesto y, con él, la presencia en la próxima edición de la Supercopa de España. Desde la grada, periódicamente, se escuchaban proclamas como «Laporta, dimisión», «Barça sí, Laporta no» o «Xavi sí, Laporta no», pero con escaso volumen, visto lo acontecido en situaciones comparables, y rápidamente sofocadas también por algunos pitos.

El arranque de Yamal

Los azulgrana, por lo menos, se afanaron para encarrilar el partido lo más rápido posible. En apenas tres minutos, ya mandaban en el marcador gracias a un tanto de Lewandowski, que recogió en el área una asistencia de Lamine Yamal y fusiló a Dimitrievski para establecer el 1-0.

El gol, no obstante, no sirvió para serenar a los barcelonistas. Como ha sido una costumbre a lo largo de la temporada, el Rayo tuvo sus opciones para volver a poner la igualada en el luminoso muy pronto. Ter Stegen tuvo que estar atento para frustrar dos remates peligrosos de Pathé Ciss y De Frutos, el segundo con algo de suspense. Y Sergio Camello, por su parte, contó con una en apariencia inmejorable oportunidad de batir al germano tras ganarle la espalda a la zaga barcelonista, pero la parábola que trató de buscar se marchó por encima del travesaño.

El Barça no acababa de estar del todo cómodo. Pero, aun así, tuvo también sus opciones para poner algo más de distancia, con una internada de Lewandowski que la zaga rival acabó enviando a córner y un disparo de falta de Raphinha que no acabó de coger por sorpresa al arquero visitante. El marcador, a pesar de todo, no volvería a moverse en un primer tiempo en gran parte desangelado.

El momento de Pedri

El Barça, tras el descanso, flirteó en demasiadas ocasiones con el desastre. El Girona vencía en Mestalla y el empate del Rayo podía condenarlo a caer de nuevo hasta la tercera plaza. Los visitantes, envalentonados, lo intentaron, pero sus mejores opciones, desde la botas de Álvaro e Isi, acabó por desbaratarlas un siempre atento Ter Stegen. Fermín dio la réplica con un zapatazo desde fuera del área que obligó al meta visitante a lucirse para mandar el balón a córner. La irrupción de Pedri, con un cambio táctico de por medio para colocarlo en una situación más adelantada, fue al final providencial para que los azulgrana sentenciaran el duelo.

El canario, con dos goles en apenas tres minutos, el primero tras una gran acción personal de Joao Félix y el segundo rompiendo desde atrás para aprovechar una buena asistencia de Araujo, afianzó a los suyos en el subcampeonato. Con el 3-0, los gritos y cánticos a favor de Xavi resonaron con más fuerza en las gradas. La gran duda es si bastarán o no para que el futuro del entrenador no vuelva a dar finalmente otro giro radical. Esta vez, ya a todas luces definitivo.