La portería del Madrid es como la cueva de los cíclopes. Lunin no es uno de ellos, no es Courtois ni Casillas. Pero el destino le llevó a ese lugar para darse un banquete de paradas, como hizo Odiseo hasta que apareció la sombra de uno de los cíclopes, la sombra de Polifemo. Es la misma que ahora amenaza la balada del joven ucraniano, de 25 años, que perdió en Villarreal el pulso con Sorloth, con cuatro goles encajados en el empate del Madrid. Tu
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Después de tantas calamidades, el Madrid encontró un respiro ante Osasuna. Tres goles de Vinicius, tres, para que el Bernabéu le cantase lo que en otros estadios sonará a mofa. "¡Balón de Oro!" A quién le importa si el brasileño lo merece más que Rodri o si lo recibirá alguna vez en su vida. Lo mejor que le puede pasar al Madrid es contar largos años con su 7 en la camiseta. Hoy, en este otoño negro, Vinicius es nave nodriza, mascarón de proa, jugador franquicia. Incluso en un sábado marcado por el infortunio de las lesiones, sólo él hace lo que nunca le sale a Mbappé. [Narración y estadísticas (4-0)]
No había nada de festivo en el ambiente, sino más bien tonos fúnebres en el día de la patrona. Al homenaje a las víctimas por la DANA y al recuerdo de las debacles ante Barça y Milan hubo que sumar las lesiones de Rodrygo, Militao y Lucas Vázquez. Tras notar un desgarro en el muslo derecho, el delantero debió ceder su sitio a Brahim en el minuto 20. Si se le había escapado alguna lágrima, su desdicha pareció una broma tras escuchar los alaridos del central. A la media hora, Militao salía en camilla, con pánico generalizado en torno a su rodilla derecha.
Osasuna, quinto en la Liga con sólo una victoria menos que los blancos, se presumía un rival temible. En la actual dinámica, cualquier equipo con piernas frescas y extremos veloces puede destrozar la pizarra de Ancelotti. Así que a la media hora, con Brahim y Raúl Asencio ya sobre la hierba, la situación se antojaba ideal para los navarros. No habían inquietado a Lunin, pero tampoco sufrían en su área. El Madrid no sabía cómo nutrir a su delantera.
El regreso de Camavinga
Por desgarradora que parezca, la realidad no ha de ser enmascarada. Sin aquellos centrocampistas que marcaron una época en la Champions, los actuales ni siquiera se han ganado aún cierto estatus. Incluso Camavinga, el más capacitado para la posición de mediocentro, que regresaba a la titularidad tras su suplencia ante el Milan. El francés otorga otro ritmo y hoy parece el único capacitado para la exigencia física que requiere el puesto. Sin embargo, ni siquiera bajo su supervisión conseguía el Madrid cimentar un plan medianamente competitivo. Con la vuelta al 4-3-3, Bellingham y Valverde tampoco aportaban nada relevante en la creación.
Con Vicente Moreno cumpliendo su sanción desde uno de los palcos, Dani Pendín alentaba a sus muchachos desde el área técnica. Osasuna había desconectado a Vinicius y Mbappé. Durante la primera media hora, la mejor noticia para ambos fue su cifra de fueras de juego: cero. Entonces, cuando peor pintaba, Vinicius se sacó un as bajo la manga. Una maravilla de velocidad y precisión ante Sergio Herrera. Uno de esos goles por los que suspira Mbappé.
Militao, sobre la hierba, tras su lesión de rodilla.AFP
La ventaja tuvo un efecto cicatrizante para el equipo y la afición. Cuando Asencio quiso aventurarse en campo rival, con el cuello erguido, hubo algún gesto de asombro. Y cuando colocó un envío de 50 metros para que Bellingham definiera el 2-0, retumbó el aplauso unánime. Rüdiger, Camavinga y Lucas acudieron prestos a abrazar al chico. El ánimo ya ni siquiera a decaer tras el infortunio del capitán. Se había lastimado en el aductor izquierdo, pero el coruñés quiso aguantar hasta el descanso. Ni aun así pudo darse una alegría Bryan Zaragoza, del que tanto se esperaba.
Los intentos de Mbappé
Ancelotti recompuso la línea dando entrada a Modric y con el remiendo de Valverde en el lateral. Ya nada ni nadie iba a importunar a Lunin. Ni una sola parada le exigió Osasuna, así que, cumplida la hora de juego, el ucraniano bajó un córner con autoridad y regaló un balón medido para el 3-0. No había modo, reglamentario o no, de sujetar a Vinicius. Mbappé había querido emularle con una soberbia arrancada ante Areso frenada a duras penas por Catena. Cuando el francés tomó el balón en la frontal para animarse con el libre directo, nadie esperaba un disparo tan enclenque. En la siguiente, tras dejar sentado a Aimar Oroz, volvió a trastabillarse ante Moncayola. Al francés le falta el remate y le sobra el regate.
Mientras el Bernabéu se rompía en aplausos con Camavinga, por el simple hecho de presionar tras una pérdida, Mbappé chutaba contra el lateral de la red. Diríase que Vinicius también suspiraba por hacerle feliz. O incluso los centrales de Osasuna, que regalaron una salida de balón para que Brahim dejase en bandeja el 4-0 al brasileño. En la acción siguiente tampoco supo el astro francés imponerse ante Boyomo. Consciente de su sus carencias, Ancelotti se negó a retirarle. Restaban 20 minutos para Güler, Endrick y el anhelado gol de Mbappé, pero ni por esas.
El Real Madrid sufrió para superar la trampa de Talavera, pero lo terminó consiguiendo gracias a dos goles de Kylian Mbappé, uno de ellos de penalti, y aunque sufrió en el tramo final estará en el sorteo de octavos de la Copa. Dos acciones de los locales, el penalti y un tanto en propia portería, limpiaron el camino de los blancos en la Mancha, Nahuel puso pimienta con el 1-2, el galo pareció sentenciar en el 86 y Di Renzo metió el miedo en el cuerpo a Xabi Alonso, en plena diana mediática. [Narración y estadísticas (2-3)]
Cuando cada traspiés es un salto al vacío no hay tiempo para pasos en falso. Así ha entendido Alonso las últimas dos semanas en el Madrid, condicionadas por la crisis de resultados que le ha dejado en el umbral de salida de Valdebebas. Por eso, y por la tentación de un récord propiedad de Cristiano Ronaldo, Kylian Mbappé fue titular en el hogar de la Cenicienta de esta Copa del Rey tras ganar al Málaga y penúltimo clasificado del Grupo A de Primera RFEF.
El galo, ausente contra el City por molestias en la rodilla, disputó los 90 minutos en Mendizorroza y repitió titularidad en el modesto césped de El Prado. Lo hizo para asegurar los goles del Madrid y para ver si era capaz de igualar el récord de tantos en año natural con el cuadro madridista, cuyo dueño es ahora mismo el portugués con 59. 56 tenía el francés al aterrizar en la Mancha.
La estrategia del humilde
El Talavera cumplió la estrategia del humilde. Apretó en los primeros instantes del partido, trató de aprovechar las segundas jugadas, insistió en las bandas, lados supuestamente débiles de los blancos con Fran García y el canterano David Jiménez. Y casi mete en problemas el futuro más cercano de Xabi.
Y eso que Mbappé pudo sentenciar la noche en la primera jugada del partido, cuando Endrick le dejó sólo ante el portero rival. Un gol que hubiera relajado el contexto de Alonso, pero que el '10' erró ante Jaime González.
Endrick, a punto de irse al Olympique de Lyon, protagonizó las mejores arrancadas del Madrid en los primeros minutos. En el 17 aprovechó un taconazo de Mbappé para adentrarse en el área y fue derribado por la defensa, pero Cuadra Fernández no señaló nada ni había VAR (así es en esta ronda copera).
Los jugadores del Talavera, tras el 2-3, obra de Di Renzo.EFE
El empate, pasados 20 minutos, empujó las ganas locales, que veían espacios a la contra con Gallardo, muy rápido por la derecha, y con Di Renzo y Moreno, pareja de delanteros inteligentes y capaces de ganar balones por alto.
El Madrid, mientras, durmió el partido con posesiones eternas ante las dos líneas defensivas de su rival, calcando los encuentros que tiene que afrontar en la Liga. De una banda a otra y vuelta a empezar, sin roturas, sin diagonales, sin apenas movimientos. Es curioso lo que la confianza y el momento puede hacerle a un equipo de fútbol que hace tres meses funcionaba mucho más engrasado.
Ceballos, con un eslalom, y Güler, de falta, intentaron estrenar el marcador, pero sus disparos rozaron los palos de González. Tampoco Mastantuono, de cabeza, pudo poner un gol en su cuenta tras muchas semanas fuera por una pubalgia.
Penalti de VAR... sin VAR
El duelo se acercaba al descanso y al terreno del peligro para el Madrid, que vio la experiencia del Barça en Guadalajara (0-0 hasta el minuto 76). Y encontró premio en el 41 con la decisión de Cuadra Fernández de pitar penalti por mano de Marcos Moreno en el rechace de un córner. El colegiado, sin VAR, se arriesgó a castigar la pena máxima a pesar de las dudas del directo. En el forcejeo con Carreras, el balón impacta en el brazo de Moreno, con la extremidad no demasiado extendida. Penalti de VAR... sin VAR. Mbappé, abajo a la izquierda del portero, marcó su gol número 57 del año. A dos de Cristiano.
La parada de Lunin que evitó la prórroga en El Prado.AP
Si el 0-1 era un palo para el Talavera, justo antes del descanso Farrando se metió en su propia portería un balón enviado al área pequeña por Mbappé, que había realizado una buena carrera por la línea de fondo.
El Madrid sentenció el duelo en dos acciones de su rival y pudo pensar en nuevos horizontes, aunque a ratos sufrió más de la cuenta. Tras el descanso el Talavera se dejó el oxígeno y las piernas en cada jugada y peleó la dignidad y el resultado, corto para los intereses de los blancos, erráticos ante Jaime González.
Lo apretada de la noche, donde un gol metía a los ribereños en el partido, obligó a Alonso a introducir a Rodrygo, Bellingham y Tchouaméni. El vasco adivinaba problemas. Así fue. En el 80, Nahuel culminó una buena contra por la derecha del Talavera y dejó 10 minutos de tensión en La Mancha. Pero intervino de nuevo Mbappé y la pizca de suerte madridista. El galo disparó desde la frontal y su tiro, centrado, no lo atajó González, en su único error de la noche. 58 goles para el delantero. Di Renzo puso el 2-3 y Lunin voló en el descuento para salvar la prórroga... Y a Xabi.