Varios aficionado del Madrid increparon al pívot del Barça a la llega del autobús. “Es una cosa lamentable. . Se escuchó mucho hablando de Vinicius. Y esto tiene que para ya”
Nnaji, celebrado el título de liga.ACB PHOTO
La final de la Liga Endesa quedó empañada desde antes del comienzo del tercer -y a la postre definitivo-, tercer partido. A la llegada del autobús del Barça al WiZink Center, un buen rato antes del duelo, el bochorno. Un puñado de aficionados, identificados con camisetas y bufandas del Real Madrid, profirió gravísimos insultos a los jugadores azulgrana. Entre ellos, “negro, hijo de puta” dirigido a James Nnaji o “rata apestosa” a Niko Mirotic.
En la sala de prensa, tras la victoria culé para la consecución de su 20ª Liga, las primeras palabras de Sarunas Jasikevicius tras lograr su segunda ACB como entrenador culé fueron directamente para el horrible episodio. “Quiero hablar sobre lo que pasó sobre James Nnaji aquí. Es una cosa lamentable. No puede ser. Se escuchó mucho hablando de Vinicius. Y esto tiene que para ya. Esto no va con lo que decís aquí de los valores del Real Madrid, tenemos que estar muy enfadados. Esto no puede ser, vamos a pelear contra esto. Es más importante que el título”, pronunció Saras, con gesto de verdadera preocupación: “Ma da igual que sea a un jugador del Madrid, del Barcelona o de otro equipo”.
Dentro de WiZink, ambiente caldeadísimo desde el inicio, presión total sobre unos árbitros que venían cuestionados desde los dos partidos del Palau, también se volvieron a escuchar los habituales insultos a Niko Mirotic. El ala-pívot, MVP y protagonista de la final por su adiós polémico al Barça, habló también sobre estos episodios y confesó que era la razón por la que no traía a sus hijos al recinto madridista.
A última hora de la noche en Jeddah, poco después de caer la bandera a cuadros, la humedad aún rondaba el 72% y la temperatura se mantenía en torno a los 28ºC. Fernando Alonso recorría el paddock visiblemente fatigado, sin ocultar su decepción tras otro domingo demasiado lejos de las expectativas. Por quinta carrera consecutiva, el ovetense terminaba fuera de los puntos, igualando su arranque del Mundial 2017 con McLaren-Honda.
"De algún modo es la peor posición en la que puedes quedar porque estás a nada, pero igual ahora descalifican a alguien y cogemos unos puntos", ironizó Alonso tras su undécimo puesto en la meta, justo por detrás de Isack Hadjar (Racing Bulls). Este sarcasmo sólo podía interpretarse a la luz de su hartazgo por la situación de Aston Martin.
Como ya se vislumbraba desde el viernes, el AMR25 fue el coche más lento en el último sector del Corniche Circuit. En las largas rectas, su falta de velocidad punta echaba por tierra cualquier opción de batalla ante Oliver Bearman (Haas) o Liam Lawson (Racing Bulls). Sólo una sanción de 10 segundos al neozelandés, por ganar ventaja por fuera de los límites de pista, dio un pequeño respiro a Alonso en el tramo final de la carrera.
"El nivel de riesgo es increíble"
"Hacer 50 vueltas de clasificación te consume por dentro, pero no sé correr de otra manera", manifestó el doble ganador en Le Mans, muy preocupado por lo que aguarda en las 19 carreras restantes. "Será complicado sumar algún punto, pero lo intentaremos", presagió. Tras 21 temporadas en el Gran Circo, el peor registro de Alonso sigue siendo el de 2015 con McLaren-Honda. Entonces sumó sólo 11 puntos (10 en el GP de Hungría y uno en el GP de Gran Bretaña).
Alonso dejó registro de sus pésimas sensaciones a través de la radio. "No puedo seguir este ritmo. Es una locura. El nivel de riesgo es increíble", admitió durante el primer tramo de la carrera. Unas vueltas después se ratificó con otro mensaje: "En el momento en que pierdo el DRS estoy muerto". Y su cierre también resultó desalentador: "Creo que no volveré a hacer una carrera como la de hoy, nunca, 25 años".
De nada había servido su fantástica reacción en la salida, cuando fue el más rápido en alcanzar los 100 km/h (2,8 segundos) e incluso pudo trepar hasta la décima plaza, tras ganar la posición a Alex Albon y tras los abandonos de Pierre Gasly y Yuki Tsunoda. El continuo subviraje le obligaba a un tremendo esfuerzo, por lo que volvió a reiterar sus quejas ante los ingenieros: "¿Está bien el coche? No ahora, sino desde el principio de la carrera. El agarre no es normal".
Alonso, por delante de Ocon, el domingo en Jeddah.ASTON MARTIN
Todo empeoró aún al entrar a renovar los neumáticos, después de 19 vueltas con el compuesto medio. Un fallo de los mecánicos, que no sincronizaron correctamente el momento de colocar las ruedas delanteras retrasó el pit-stop durante algo más de cuatro segundos. La tercera peor parada del domingo, sólo por detrás de las dos de Williams.
Y aún le quedaba por vivir su momento más peligroso del fin de semana, frente a Gabriel Bortoleto. "Escogí ir por fuera, que era un poco arriesgado, y él no me vio. Luego tuve que atajar por la primera curva y devolverle la primera posición para evitar sanciones. Son cosas que pasan, pero es culpa nuestra por tener que pelear contra los Sauber", analizó Fernando. "Ahora volaremos juntos a casa, así que igual se queda sin cenar", bromeó sobre el rookie brasileño, que pertenece a A14 Management, la agencia de representación de Alonso.
El récord de Stroll
La pugna entre Aston Martin frente a Sauber vivió otro capítulo gracias a Nico Hulkenberg y Lance Stroll, separados en la meta por menos de un segundo de diferencia. Otro golpe en la moral del canadiense, que este fin de semana se convirtió en el piloto más veces eliminado en la Q1 (75), superando el anterior registro de Kevin Magnussen. "Esto depende del coche. Coloca a los pilotos de McLaren durante 10 años en un Sauber y serán ellos quienes tengan ese récord", comentó el sábado. La peor noticia para el hijo del dueño de la escudería de Silverston es que en Jeddah fue él quien volvió a perder su batalla frente al peor equipo del Mundial.
Pese a un panorama tan desolador, los máximos responsables de Aston Martin optaron por el enésimo mensaje de calma. "Ha sido una carrera muy bien gestionada, pero al final nos hemos quedado sin puntuar", dijo Andy Cowell, CEO de la escudería. "Ahora debemos entender cómo mejorar en todas las áreas y sacar más rendimiento al coche", añadió el británico sobre sus previsiones para el GP de Miami, donde no se esperan actualizaciones en el AMR25.
El Athletic volvió a rugir en Europa seis años después de la última vez, celebrando un gol salvador de Aitor Paredes en los compases finales de un partido ante la Roma donde supo sufrir, para empujar con convencimiento en los minutos finales y llevarse un punto en la primera jornada de la Europa League. [Narración y estadísticas (0-1)]
Volvió el Athletic a competir en Europa 2387 días después la última vez. Y volvió puntuar en un partido que parecía perdido. Fueron seis años largos en los que peleó por volver a vivir noches grandes. Su reestreno fue sin Nico Williams en el once titular, en una de las grandes plazas de la competición y ante una Roma acostumbrado a rendir en la Europa League, semifinalista de la pasada edición y finalista en la anterior.
Muchos condicionantes en contra que, sin embargo, no pesaron a los 'leones' en los primeros 15 minutos, en los que presentaron una versión muy positiva. Agresivo y ofensivo. Con personalidad y presencia. El Athletic dispuso de dos ocasiones claras, pero las desaprovechó con definiciones erráticas de Iñaki Williams y Paredes.
El plan de Juric
A partir de entonces, el equipo de Ivan Juric se hizo claramente con el control. Coincidió su despertar con el del Olímpico, mudo los primeros 15 minutos a modo de protesta por sus enfrentamientos con la directiva y el despido de Daniele De Rossi, al que recordaron con una pancarta. Con un plan claro, con mecanismos ofensivos y una presión al hombre a todo campo, llegó la primera de la Roma. De un pase largo de Celik a Artem Dovbyk, que superó a Vivian y que tuvo que salvar Agirrezabala con una salida in extremis.
El gol llegó en otra jugada preciosa giallorossi, con Paulo Dybala como ejecutor de un caño, una apertura a banda para la subida de Angeliño y un centro medido del español a la cabeza de Dovbyk, que sumó el tercer gol en los últimos tres partidos.
Mejoró notablemente el Athletic tras el descanso, aunque sin hacer trabajar demasiado a Svilar. Ni siquiera con la entrada de Nico por Djalo pudo marcar la diferencia. Sólo un disparo de Iñaki Williams asustó al meta serbio antes del gol. Tenía la posesión ante un rival que se dejaba hacer, pero que era sólido.
Del 2-0, al 1-1
De hecho, la más clara la tuvo La Loba en pies de Soulé, que había sustituido a Dybala. El argentino se encontró con un regalo de Paredes, que le dejó solo ante Agirrezabala tras un inoportuno tropezón que el meta vasco se encargó de desbaratar tras una gran intervención.
Pero el Athletic no se iba a rendir tan fácil en su vuelta y en cuanto encontró una grieta la exploró hasta sacar petróleo, encarnada en Abdulhamid por el perfil diestro romano, desde el que Nico botó una falta salvadora que Núñez remató en un primer momento, ganado por arriba a Hermoso, y que Paredes se encargó de remachar desde el corazón del área, resarciéndose de sus dos errores previos.