El Erasmus de Mbappé en Mónaco: la elección de papá, la compañía de Falcao y Bernardo Silva, y una graduación ante el City de Guardiola

El Erasmus de Mbappé en Mónaco: la elección de papá, la compañía de Falcao y Bernardo Silva, y una graduación ante el City de Guardiola

El Erasmus de Kyllian Mbappé no fue un pasatiempo, aunque lo cierto es que se divirtió mucho, junto a Bernardo Silva, Falcao o Fabinho. Mónaco era el lugar ideal, según decidió su padre, Wilfried Mbappé, para que su hijo evolucionara lejos del ruido de París. Tiempo habría de regresar y de marcharse, en una carrera que ha estado perfectamente diseñada desde el principio, en lo económico y lo futbolístico. Todo empezó en el Principado, a los 14 años.

Enfrentarse al Mónaco será, pues, para Mbappé como abrir el álbum de fotos. Lo ha hecho hasta 12 veces desde que dejó el equipo de sus principios, pero esta vez es diferente. Es en la Champions, el torneo más deseado y que acechó, por primera vez, cuando estrenaba su mayoría de edad. La Juventus impidió entonces que se hubiera jugado el título ante el Madrid de Zidane, en Cardiff. Contra su alter ego, aunque fuera en el banquillo. Para entonces las comparaciones lo acercaban a Thierry Henry, veloz, desbordante y goleador, más que a ZZ.

Había debutado con 16 años en el primer equipo, en 2015, pero la temporada de su explosión fue la 2016/17, en la que logró 29 goles y 16 asistencias en 60 partidos. El Mónaco, que había conocido días de gloria en los años 60 y 80, volvía a ganar la Ligue 1 después de 17 años. Antes de regresar a París, Mbappé rompía la hegemonía del que sería su futuro club. Fue como robar al rey en el mismísimo Palacio de Versalles.

Un fútbol a la medida

El estadio Luis II volvía a recodar los tiempos del Mónaco dirigido por Arsène Wenger, con Scifo o Klinsmann, pero en una clave muy distinta. El portugués Leonardo Jardim era mucho más pragmático que el romántico Wenger, con un equipo que no dudaba en replegarse y explotar el contraataque, los espacios desde las bandas. En pocas palabras, un fútbol a la medida de Mbappé.

Un duelo, sin embargo, marcó el salto de calidad del equipo. Fue en octavos de la Champions ante el City de Pep Guardiola. Después de perder por 5-3 en Manchester, el equipo de Mbappé remontó en la vuelta. El francés marcó un gol en cada uno de los partidos. Lo mismo hizo en cuartos, con un doblete ante el Borussia Dortmund. La experiencia de la Juve frenó un sueño pendiente antes del salto al PSG, donde las frustraciones en el gran torneo se acumularon.

Es imposible saber qué habría sucedido si entonces, en 2017, papá Mbappé, que dirigía la carrera de su hijo en lo deportivo, hubiera optado por el Madrid en lugar del conjunto parisino. Tres Champions ganaría el equipo blanco desde entonces, una más de la mano de Zinedine Zidane y dos con Carlo Ancelotti.

El Madrid, en la puja

El club de Florentino Pérez estuvo en la puja ante su salida del Mónaco, pero el primer destino de Mbappé era el dinero, en el momento de las grandes inversiones de Qatar en el fútbol, con el Mundial 2022 a la espera. Un fichaje de 180 millones de euros camuflado el primer año de cesión para no vulnerar las normas del Fair Play Financiero de la UEFA, acabó con el joven Mbappé en París. Ni el Madrid iba a alcanzar semejante cifra por el francés ni estaba dispuesto a pagar el salario que le esperaba en el Parque de los Príncipes.

La impresión es que el jugador no se hace ya esa pregunta, o al menos la disimula. Apareció ante los medios antes de enfrentarse, hoy, a su ex equipo, y no para hablar del Mónaco, sino para cerrar filas en torno a la crisis. Defendió a Vinicius y reconoció el derecho del público del Bernabéu a pitar a los futbolistas, algo que también dijo haber hecho de niño, como aficionado. Pero hizo una petición: «Que nos piten a todos, no sólo a Vini».

El francés no habló como ex jugador monegasco, pese a la oportunidad, sino como un futbolista maduro. Una voz que pesa mucho más que la de Álvaro Arbeloa, un entrenador circunstancial, y que suena a independiente. Para muestra, lo que dijo de Xabi Alonso: «Va a ser un grandísimo entrenador. Tengo una relación espectacular con él y le deseo lo mejor. Conoce mucho del fútbol moderno, es una decisión del club que hay que respetar». No dijo si la compartía. No lo necesita, ya no está de Erasmus.

kpd