Julián, Musso y la octava vez de Simeone entre los ocho mejores de Europa: "Hay veces que no hace falta hablar"

Julián, Musso y la octava vez de Simeone entre los ocho mejores de Europa: “Hay veces que no hace falta hablar”

Cuesta mucho llegar a un equipo que llevaba cinco años sin estar entre los tres primeros de LaLiga y meterlo 13 años en ese podio que da acceso a la Champions League. Pero cuesta mucho más estar entre los ocho mejores de la máxima competición continental y eso es lo que ha conseguido Simeone por octava vez en ese periodo pese a la derrota ante el Tottenham. "Hay veces que no hace falta hablar, los hechos hablan por sí solos", expresó el Cholo tras el pase.

Quizás desde la perspectiva de los gigantes españoles como Real Madrid y Barcelona, ese reto no suponga la diferencia. Pero el crecimiento del Atlético tanto de manera económica como deportiva está ligado a ese rendimiento en esta Champions. "Contento por el crecimiento del club, por el del equipo y por la continuidad de poder avanzar a cuartos entre los ocho mejores de Europa. Cada vez va a ser más difícil, pero tenemos una ilusión bárbara", añadió el argentino.

Lo ha hecho sufriendo, como no podría ser de otra manera, y demostrando que la salud de LaLiga ante la Premier quizás sea mejor de la que los agoreros presagiaban. Ningún español ha perdido su eliminatoria de octavos ante sus rivales ingleses. Y se puede decir que los tres tienen una característica común más allá de las diferencias en el juego: un cerrojo en la portería y pólvora arriba.

El Atlético es uno de los equipos más goleadores de la Champions con 30 tantos. Sus goleadores están repartidos, pero la mejor noticia de la noche fue la recuperación definitiva de Julián Álvarez. Ya no han sido goles aislados los del argentino sino una actuación que valió unos cuartos para el Atlético con un gol y una asistencia. "Partido increíble, visión de juego, trabajo, interpretando bien los momentos del encuentro, golazo, juego ofensivo y dio la posibilidad de que cualquier situación de juego podía significar un tanto", ennumeró el Cholo sobre la resurrección definitiva del Spiderman rojiblanco.

Pero como esta eliminatoria estaba condicionada por los "30 minutos malos" que sufrió el Tottenham en Madrid, por culpa de la actuación de su portero hoy suplente, según dijo su técnico Igor Tudor, la importancia estaba también en no encajar. La ausencia de Pubill no presagiaba nada bueno a nivel defensivo. Y a ello se tuvo que reponer el equipo tras el gol de Kolo Muani.

Pero una figura emergió desde la última línea. Musso hizo olvidar a Oblak, portero de seis Zamoras, si es que eso es posible. Una mano prodigiosa a Pedro Porro terminó con las esperanzas del Tottenham y dijo el lateral que "si hubiera entrado...". "Orgulloso de tener a Oblak como compañero por que es una leyenda. La mejor parada fue el mano a mano porque si se ponían 2-0 ya era otro partido", definió por su parte el guardameta ese crucial momento.

Vuelve el Barça

Fue el portero el primero en mostrar confianza a la hora de encarar a su rival entre los ocho mejores de Europa. "Confianza, ya lo hemos eliminado, son de los mejores del mundo pero demostramos en Copa que podemos ganarles a cualquiera", certificó el portero y secundó su técnico, aunque con el matiz de que es el equipo "que mejor ataca de Europa".

No se olvida en el seno rojiblanco el 4-0 que consiguieron endosarles en la ida de la Copa del Rey y que casi malogran a la vuelta. "El Barça es mejor que nosotros", puntualizó también el técnico respecto a la distancia que aún piensa que queda entre ambos clubes. Pero es consciente de que, desde su llegada, ese gap se ha ido cerrando poco a poco. Simeone ha superado cuatro de las ocho eliminatorias que le han enfrentado al Barça.

La ventaja en esta ocasión correrá del lado rojiblanco. La eliminación del Tottenham, cuarto en la fase de grupos de la Champions, les otorga ventaja de campo respecto al FC Barcelona y la vuelta la jugarán en el Metropolitano. Con Simeone en eliminatorias como local: 14 victorias, 6 empates y 0 derrotas.

Julián mete al Atlético en cuartos, donde se medirá al Barcelona

Julián mete al Atlético en cuartos, donde se medirá al Barcelona

Coraje y corazón... y sufrimiento. Está abonado el Atlético a saltar los marcapasos de sus aficionados. De las alegrías a los infartos en sólo una semana. Da igual Copa del Rey, da igual la Champions. Hubo 75 minutos de tensión hasta que Hancko puso el 2-2 en el marcador y provocó las primeras salidas del Tottenham Stadium y la bajada de brazos de los ingleses, que creyeron en la remontada tras adelantarse por dos veces en el marcador con goles de Muani y Simmons. Entonces Julián se vistió de Spiderman, algo que no habia hecho en meses, y con un gol y una asistencia se pidió al Barça en cuartos de Champions, pese al penalti final de Simmons. [Narración y estadísticas, 3-2]

Londres recibía al Atlético como si fuera el caribe y el Tottenham Stadium quiso ser una caldera. Pero al principio del encuentro fueron los jugadores los que pusieron más de su parte ante una afición desencantada con un equipo que en Premier League lucha por no descender. En Europa, la cosa cambia, son 24 duelos sin conocer la derrota y eso es mucho tiempo, muchas fases de grupos y muchas eliminatorias.

Los ingleses, vigentes campeones de la Europa League, se acodaron en sus bandas. Especialmente en la izquierda, donde detectaron la presencia de Nahuel Molina, titular por unas molestias en el costado de Pubill. Tan avisado estaba el Cholo que puso a su hijo casi de lateral derecho en defensa de cinco para proteger al argentino. Igualó así el dibujo de Tudor, pero al equipo le costaba salir.

Media hora aguantaron los rojiblancos con el marcador a cero. Lo que tardaron los ingleses en encontrar la espalda de Molina. El argentino olvidó que a su espalda vivía Kolo Muani, y el francés la cabeceó sin oposición. Cinco minutos después salvó Musso a su defensor porque Tel le volvió a encontrar despistado.

Lo increíble es que hasta ese arreón de cinco minutos, el Tottenham ladraba pero no mordía. Usaba las bandas, sí. Algún balón parado generaba cierto barullo en el área y nerviosismo en la grada rojiblanca, más de 2.800 personas situadas en la espalda de Musso. Sin embargo, el portero titular por la lesión de Oblak, sólo había tenido que intervenir en un par de ocasiones para despejar con los puños y a un disparo de Tel tras ganar una carrera a Le Normand.

Parte de la culpa de que el Atlético no pudiera salir con cierto peligro y apenas sumara dos posesiones largas en la primera mitad fue el mal concurso de Griezmann. El francés, que estaba siendo el mejor de la escuadra rojiblanca, y la punta de lanza de todos los contrataques fallaba controles y pases impropios no para su calidad, sino también para la de jugadores menos dotados.

El único que estuvo conectado el partido desde el inicio fue Llorente. El madrileño debe de tener sangre inglesa, por lo del ritmo y eso, su presencia era ubicua tanto en ataque como en defensa. En una de sus internadas pudo Lookman marcar el primero, pero corrigió bien Dragusin en área pequeña. La ventaja era aún cómoda al primer tiempo, pero nunca estaba de más marcar un gol para apagar todo atisbo de rebelión. Al Barça también le costó una mitad, pero luego... Giuliano pudo darle ese gusto al Atlético, pero el portero no era el de la ida. Vicario respondió de manera magistral a un disparo del argentino desviado por el Cuti Romero.

Spiderman resurge

Pero lo que no puedas hacer en un tiempo, tampoco está mal hacerlo en el inicio del otro. Fue Julián el que culminó la primera contra clara que encontró el Atlético. No hubo tiempo, sin embargo, para celebrarlo, una pérdida de Giuliano puso de nuevo por delante a los británicos con un gran disparo desde fuera del área de Xavi Simmons. No se puede uno confiar un segundo en Europa.

Musso no lo hace. Es, lo que se dice, un portero pesimista. El argentino sabía que por sus manos pasaba el sustento de su equipo y así lo demostró tras un paradón a uno contra uno de Pedro Porro y luego a un remate de cabeza de Dragusin. Repitió poco después con el lateral español. Los gallos sacaban por fin los espolones. Y Simeone quiso limárselos metiendo a Koke para dormir el encuentro y a Sorloth, para sujetar las contras.

Aunque el que devolvió el miedo fue Julián tras una jugada maradoniana a la que respondió bien Vicario. Era importante mostrarse en la otra portería. Y el argentino lo hizo de nuevo poniendo un córner a la cabeza de Hancko para finiquitar el encuentro. El Tottenham alcanzó la victoria con un penalti tonto de Giménez. Pero no quedaba tiempo. El Atlético está en cuartos por octava vez desde que está Simeone.

Lo que nadie podrá negar a Simeone

Lo que nadie podrá negar a Simeone

Cometió Simeone una contradicción de inicio que pudo costar cara: jugar, una vez más, a que no pase nada, pero meter a Nahuel Molina en el once. O lo uno o lo otro. Cuando el lateral argentino anda suelto por un campo de fútbol siempre pasan cosas. Todas inesperadas, la mayoría malas. Por cada gol de Puskas como el del Getafe, comete diez atrocidades defensivas como la que dio esperanza al Tottenham. Por algún motivo, decidió dejar de marcar a Kolo Muani, quizás esperando que Le Normand lo viera con sus inexistentes ojos en la nuca, y pasaron cosas, claro. Gol rival. Nunca te aburres con Nahuel. El problema es que hay días en los que el Atleti mataría por aburrirse. Este era uno.

El 1-0 obligó al Cholo a cambiar levemente el plan, ya no bastaba con dejar pasar el tiempo, algo habría que hacer. Sorprende el empeño del técnico en poner riendas a un equipo que lleva años sin saber defenderse y, por contra, cada vez es más capaz de avasallar a campo abierto. Tras el descanso, al fin se premió a Lookman correr hacia delante y no sólo hacia atrás y, en el primer balón que se le dio al espacio, empató el Atleti. Resulta que a Julián Álvarez le ha vuelto a apetecer jugar. Bienvenido sea, aunque estaría bien saber algún día por qué se tomó tres meses de vacaciones en pleno curso.

"Tranquilidad, al fin", pensó el ingenuo. Sin embargo, Giuliano tenía otros planes. Es un futbolista de múltiples virtudes, pero un peligro público cada vez que participa en la salida de balón. Su imprecisión en los pases más sencillos es una lacra en partidos exigentes. O afina eso, y ha mejorado tantas cosas que no es descartable, o podrá ser un recurso, pero no un referente. Urge. En un pase suicida regaló el 2-1 y volvió a meter al Tottenham en una eliminatoria de la que tendría que haber salido para siempre a los 20 minutos de la ida, pero el Atleti es el mejor samaritano: siempre que pueda mantener con vida a un rival va a hacerlo.

Por fortuna, nadie se lo ha explicado a Musso, portero más que serio, y Giménez entró lo suficientemente tarde como para no poder liarla del todo. Dos grandes paradas, un cabezazo de Hancko y pasó lo que tenía que pasar aunque con el doble de trabajo del necesario: el Atleti vuelve a estar entre los ocho mejores de Europa. Se podrán discutir muchas cosas a Simeone, pero que escribamos eso y a nadie le sorprenda era impensable hace nada y es obra suya. Ahora, otra vez el Barça. Sin miedo, pero, si pudiera ser, que Nahuel descanse.

Musso, el mejor guardaespaldas de Oblak: "Antes, si se lesionaba Jan había nervios, hoy el club está más tranquilo"

Musso, el mejor guardaespaldas de Oblak: “Antes, si se lesionaba Jan había nervios, hoy el club está más tranquilo”

Cuando Juan Musso (San Nicolás de los Arroyos, Argentina, 1994) dudó acerca de si dejar el fútbol en Racing de Avellaneda y se planteó dedicarse a estudiar Economía o una ingeniería con 15 años, un cambio de aires le sirvió para decidirse por seguir con su carrera deportiva. En 2017, la lesión de Orión, portero titular de Racing, le brindó la oportunidad de debutar en su club ante San Lorenzo para luego asentarse como portero titular. Posteriormente, su debut en la selección Argentina vino tras las lesiones de Dibu Martínez y Armani. Esta noche jugará en Londres por unos problemas en el costado de Oblak. Es Musso un futbolista de aprovechar las oportunidades que le brindan los infortunios pero, como siempre dice: "Hay que estar preparado".

El argentino ha mostrado tal nivel como rojiblanco que no son pocas las voces que dicen que está para mucho más que ser el suplente de Oblak. Musso ha dejado su portería a cero en 11 de las 17 ocasiones que ha defendido la camiseta del Atlético, incluido los dos duelos ligueros que ha jugado esta temporada, curiosamente ambos ante el Getafe. "Cuando me toca poder ayudar me voy feliz, sobre todo cuando se gana", dijo tras el encuentro. Para ponerlo en perspectiva histórica lleva una portería a cero más que el mítico Molina, dos más que su compañero Jan Oblak y tres más que Courtois, podio en esta estadística.

"Es un desafío difícil, importante y soñado que toda mi carrera busqué y que toda mi vida soñé", expresó el argentino en su presentación en verano de 2024 para luego recordar a la portería de quién llegaba: "Vengo acá sabiendo que compito con uno de los mejores arqueros del mundo". Seis zamoras, un hito único en la historia de LaLiga, lo atestiguan. Pero bien es cierto que las actuaciones de ambos este año están dando motivos para buscar una alternancia mayor que la de las lesiones o la de torneos menos prestigiosos, pero que atesoran la mayor posibilidad de título esta temporada, como la Copa del Rey.

Precisamente, Simeone no tuvo dudas con el argentino a la hora de ponerlo en las semifinales ante el FC Barcelona, donde sostuvo al equipo, especialmente en el duelo de vuelta. "Es un futbolista y una persona que ha entrado muy bien en el grupo y en el equipo y ojalá mantenga el nivel porque lo necesitamos de esta manera", concedió el técnico sobre la profesionalidad de un guardameta que sólo lleva 17 duelos en las dos temporadas que viste de rojiblanco.

La importancia de un guardameta como Musso la puso precisamente de manifiesto Antonin Kinsky en el partido de ida frente al Tottenham. Los 17 desastrosos minutos que estuvo el portero checo en el campo, prácticamente costaron la eliminatoria a los londinenses, que terminaron encajando cinco tantos en el Metropolitano. Pesaron mucho los dos únicos partidos que el suplente de Vicario había jugado este año previo a su debut de Champions.

Pero la situación del argentino es muy diferente. En el vestuario admiten que ha dotado a la portería de una seguridad que no existía en otras temporadas. "Antes, si se lesionaba Jan para cinco partidos había nervios, hoy el club está más tranquilo", cuentan fuentes rojiblancas. Así lo ha demostrado en los encuentros en los que ha jugado, aunque aún no haya podido debutar en Champions League con el Atlético.

Chico de vestuario

Los compañeros, especialmente los argentinos y Giménez, estarán apoyándole tanto en el terreno de juego como fuera de él ya que son una piña. El guardameta es muy querido en el vestuario por su carácter alegre y extrovertido y por su altavoz, con el que suele someter a los oídos de sus compañeros a una buena dosis de cumbias diarias. Así, se las devolvieron ellos en plena zona mixta de la Copa del Rey, justo después de culminar la eliminación del Barça, altavoz a todo volumen en ristre.

Más allá de este duelo de Champions, en esta fase de la temporada, muchos de los objetivos de los jugadores están en la cita mundialista de este verano. Pese a los pocos minutos del argentino, y el poco bagaje que lleva en la selección, con sólo 113 minutos en dos partidos, Musso confía poder estar en Estados Unidos y, de momento, según ha podido saber EL MUNDO, entra en los planes de Scaloni para ello.

Simeone: "Sería bueno marcar para ponerlos en una situación aún más incómoda"

Simeone: “Sería bueno marcar para ponerlos en una situación aún más incómoda”

Tras el infarto copero, con la clasificación pendiendo de un hilo pese a la gran ventaja inicial, se presenta el Atlético de Madrid en Londres en los octavos de la Champions League con una renta un tanto inferior, pero contra un club en una situación muy diferente a la del FC Barcelona. "Intentaremos seguir jugando el partido que hicimos el Metropolitano", ha explicado Diego Simeone en la rueda de prensa previa.

Si los culés pelean por ganar la liga, el Tottenham Hotspur lo hace por evitar el descenso, pese a que su engañosa clasificación en la fase de grupos, como cuarto clasificado, le dé un estatus que quizás no le corresponda con su nivel de juego actual. "Necesitamos jugar el partido en el lugar donde está. Llevamos tres goles y obviamente sería bueno marcar otro para que estén más incomodos", ha añadido .

Los rojiblancos repetirán alineación de la ida, pero con una gran novedad. La dolencia costal de Oblak y Juan Musso estará en la portería rojiblanca. No hay dudas ni nerviosismo con el portero argentino. Ha mostrado su nivel en todo tipo de envites. "Con Juan suelo hablar siempre. Es un futbolista y una persona que ha entrado muy bien en el grupo y en el equipo y ojalá mantenga el nivel porque lo necesitamos de esta manera", ha alabado el técnico a su pupilo, aunque ha mantenido que el nivel de los segundos porteros del Atlético siempre ha sido muy alto.

Respecto al desempeño en área contraria, en la que el Atlético de Madrid destaca especialmente este curso, es segundo por detrás del PSG, Simeone quiso ampliar que la "contundencia" es importante en ambas áreas. "La realidad la tenemos en nuestra mente y nosotros somos nuestros artífices de nuestra realidad", ha expresado respecto a la estabilidad que planea sobre el equipo este curso, con un pie y medio en cuartos de la Champions y clasificados para la final de Copa del Rey.

El Atlético de Madrid está aprovechando su fondo de armario. Los suplentes funcionan y es el primer curso en el que no pierde nivel salga quien salga. De hecho, uno de los jugadores que ha comenzado a funcionar en el once del Cholo ha sido Johnny Cardoso, ausente en la primera mitad del curso por diferentes lesiones.

El brasileño, que ha acompañado a su entrenador en rueda de prensa, se siente "contento" por su desempeño actual en el equipo y mantiene la importancia de aprender de los "errores cometidos con el FC Barcelona. "Podemos llevar muchos aprendizajes con ese partido", ha declarado el futbolista, que mañana estará junto a Marcos Llorente en el centro del campo rojiblanco.

El madrileño se ha llevado los halagos de su técnico por su crecimiento desde que llegó al club y tuvo la "paciencia" necesaria para crecer desde el banquillo y convertirse ahora en un hombre clave en la plantilla.

Los 17 insólitos minutos de Kinsky, el inexperto portero checo del Tottenham: "En 50 años no había hecho eso"

Los 17 insólitos minutos de Kinsky, el inexperto portero checo del Tottenham: “En 50 años no había hecho eso”

Recorría lentamente el campo con el antebrazo secándose el sudor y alguna lágrima. Era la oportunidad de su vida, le llegaba pronto, con apenas 22 años. Pero el sueño se convirtió en pesadilla para el checo Antonin Kinsky. "Antes del partido tomé la decisión correcta. Toni es muy bueno. Después de esto es fácil decir que me equivoqué", expresó Igor Tudor, entrenador del Tottenham en rueda de prensa.

"Esto" fueron dos errores garrafales que costaron dos tantos en contra al equipo británico. El primero tras un resbalón y el segundo tras una patada al aire. Cuando el técnico miró al marcador perdía 3-0 en el Metropolitano, curiosamente con otro fallo de su central. "Él lo lamenta mucho. El equipo está con él y yo también. Entendió porqué le cambié. El problema es que pasó en un gran campo y en Champions League", reveló el propio Tudor.

En el minuto 17, el entrenador tomó una decisión sin precedentes como fue cambiar al portero. "En 50 años nunca había hecho eso, pero quería protegerle a él y al equipo", explicó el técnico croata. Durante la salida, el Metropolitano rindió una ovación al checo. No se sabe si en tono de burla o como apoyo a una noche negra para el chaval y él se fue directo para el vestuario tras ser abrazado por el Cuti Romero y recibir una palmadita amistosa del entrenador.

"Es un momento muy difícil para él, cuando estas cosas pasan es importante intentar que no te afecten", apuntó su compañero Kevin Danso en zona mixta. Uno de los centrales que más cerca observaron los errores de su compañero. El austríaco confirmó, como hizo su técnico, que la decisión fue del entrenador y no que el cambio lo pidiera el portero y reiteró que el vestuario está con él y le apoyan pese a lo ocurrido.

"A mí me recuerda el resbalón en Escocia con España. Hay que levantarse. No he podido hablar con él y le daré un abrazo ahora grande", respondió por su parte Pedro Porro, compañero del checo, en las televisiones. El jugador español dio algo de esperanza a los suyos con su gol en el primer tiempo, pese a la noche de Kinsky.

Lo cierto es que la decisión del entrenador era muy arriesgada de inicio. El portero checo apenas había jugado dos partidos de la Copa inglesa cerrados con una victoria ante el Doncaster, equipo de inferior categoría, y una derrota frente al Newcastle, rival del Barça en esta Champions. Con 180 minutos jugados en 42 partidos, parecía muy difícil que el guardameta rindiera a un alto nivel.

"A nivel profesional no lo había visto", valoró primero Simeone en la televisión para luego afirmar en rueda de prensa que no opina "de las decisiones de un colega". Sin embargo, luego admitió que los errores del Tottenham fueron forzados por la presión del Atlético.

Griezmann continúa

Hubo otra cosa que no se olvidaría en esta noche de Champions y es la noticia más esperada por la parroquia rojiblanca y más viendo las exhibiciones que está haciendo partido a partido Antoine Griezmann. "Estoy muy bien aquí. Disfruto mucho. Lo que hago en el campo habla por mí. La idea es llegar hasta el final", apuntaló su futuro el francés en las televisiones.

Esa decisión fue muy celebrada por Simeone y los compañeros del galo. "Me pone muy contento la explicación de Antoine. Él sabe lo importante que es para la historia del Atlético. Ojalá termine de la mejor manera, como merece, y podamos cerrar una temporada extraordinaria", apuntó Simeone recordando la final de la Copa del Rey que jugarán el 18 de abril.

Julián Álvarez, además de llamarle genio, no quiso confirmar que se quedaba ni él ni su compañero pese a las palabras del francés, pero deseó que lo hiciera por lo que representa para el Atlético. "Si lo ha confirmado, le pegaré un abrazo ahora", cerró por su parte Llorente.

El Atlético aprovecha el harakiri británico para poner pie y medio en cuartos

El Atlético aprovecha el harakiri británico para poner pie y medio en cuartos

Dicen que el fútbol es un juego de errores. En apenas 15 minutos no cabían más en la libreta del Tottenham y, la mayoría, con el mismo protagonista. Tudor decidió apostar en la portería por Kinsky, un joven de 22 años, al que le pudo el miedo escénico. Un mal saque costó el primer tanto, una patada al aire en el tercero y, en medio, un resbalón de Van de Ven había puesto el segundo. No aguantó más el técnico croata y lo cambió en el minuto 16. Ya Vicario recibió el cuarto en un cabezazo de Le Normand después de repeler fuego amigo y también el quinto en una carrera monumental de Julián. De poco valen los goles de Porro y Solanke, el segundo tras un favor de Oblak, los cuartos están ahí. No hay partido a partido que valga. [Narración y estadísticas, 5-2]

Resulta increíble que se vean esos fallos en el fútbol profesional. No parecen propios no sólo de jugadores de Primera División, tampoco de amateurs. Se puede decir que el estado del campo no era el mejor, ya lo habían avisado en una multitud de ocasiones los jugadores del Atlético, y tampoco la abundante lluvia ayudó al césped. Se vieron muchos resbalones, más del lado británico y el Atlético los castigó sin piedad. No sólo con los goles, también con la intención.

El equipo de Simeone se tiró a por el Tottenham al verlo en el suelo, como si fuera un combate de MMA. Un luchador noqueado no puede responder y hay que recordar que quedan 90 minutos en Londres. Las ocasiones en la primera media hora fueron casi exclusivas del bando rojiblanco. No sólo los goles. De Llorente, tras el resbalón, de Griezmann, tras otro traspié de Van de Ven, de Julián, después de la patada al aire y de Le Normand, a la salida de una falta. Las ocasiones, como la del francés que no conectó con el balón cuando le encontró Ruggeri con un pase atrás o la de Lookman, después de un gran pase de Julián en profundidad, pudieron poner un marcador aún más sonrojante.

Sin embargo, en el primer tiempo el equipo inglés encontró un gol que le dio cierto aire. Fue en una contra muy bien conducida por Richarlison que finalizó Pedro Porro. Aún hubo tiempo de amenazar otra vez la meta de Oblak con un saque de esquina. El Cuti Romero, objeto de deseo del Cholo, la estrelló en el palo. Habría sido muy injusto el fútbol con los méritos y deméritos de uno y otro, pero a veces esas cosas ocurren.

Lo cierto es que el balón parado era monopolio británico. Las torres inglesas amenazaban en cada córner, falta cercana y hasta lejana aprovechando su superioridad física. Hancko y Pubill son altos, pero estaban superados en número en las acometidas inglesas. La primera del segundo tiempo obligó a Oblak a realizar un auténtico paradón a Richarlison.

De aquellos barros, esos lodos con Griezmann transformándolos en arcilla. Las manos de Oblak encontraron al francés para poner a Julián en carrera. El argentino, si venía falto de confianza, no lo mostró en los 40 metros que tuvo de carrera para encarar a Vicario. Al hacerlo, demostró la calidad y la sangre fría que le trajeron al Atlético para ponerla en el palo contrario del italiano.

No le salía nada a los ingleses mientras que el viento soplaba muy a favor de los rojiblancos, que sabían que el set era cuestión de tiempo. Los británicos seguían intentado apretar arriba con más fe que cabeza y los colchoneros, contentos a la contra, esperaban los fallos de la defensa rival. Igualmente, que el partido quedara 5-1 era justicia poética y venganza histórica con el Tottenham, aunque la victoria por ese tanteo en el año 1963 diera a los británicos una Recopa de Europa.

Solidaridad entre guardametas

Pero no se pudo celebrar ese marcador porque Oblak no quiso. Regaló el balón a Solanke en un intento de sacar la pelota jugada y dio algo de aire a un conjunto británco que ya tenía el gesto torcido. Solidaridad entre guardametas se le podría llamar. Era un atisbo de esperanza para el Tottenham que ya hacía casi las maletas pese a que aún quedaba la vuelta y en su estadio. Buscó acercarse aún más, pero el equipo murió en la orilla.

Durmió el Atlético el partido en los últimos diez minutos porque el botín ya estaba en la buchaca. Se podría agrandar, claro, pero la avaricia no ha sido nunca una característica del Cholo, precisamente. De hecho el argentino fue quitando pólvora del campo para intentar guardar fuerzas no sólo para LaLiga, en la que tiene a un respondón Getafe este sábado, también para lo que queda de primavera con un título en juego y unos cuartos que quien sabe su tocará repetir visita a la ciudad Condal o volver de nuevo a Inglaterra. Tendrá la Premier un ritmo superior a LaLiga, pero el fútbol se juega con pie, con la cabeza y cometiendo menos errores que el rival. Ni adrede los futbolistas del Atlético podrían haber igualado los que hizo el Tottenham. Para la postdata hay que dejar el partido de Griezmann, un clínic, otro más. La gente se pregunta si se irá a Estados Unidos, para qué si en el Metropolitano es capitán general.

El codazo a Adelardo y la Recopa perdida en el único precedente entre Atlético y Tottenham: "Eran todos unos bestias"

El codazo a Adelardo y la Recopa perdida en el único precedente entre Atlético y Tottenham: “Eran todos unos bestias”

"Eran todos unos bestias". Adelardo Rodríguez, la estrella que más títulos ha ganado con el Atlético de Madrid (10), tiene un recuerdo físico de la única vez que los rojiblancos se enfrentaron al Tottenham Hotspur. Un sobrenombre, Hotspur, que viene de Henry Percy, un personaje histórico famoso por su agresividad en la batalla. "Iba a coger el balón a un central de ellos para sacar rápido y me dio un codazo que me rompió la nariz", completa la fotografía para EL MUNDO de aquella final por la Recopa de Europa de 1963, en la que los ingleses vencieron 5-1 a los colchoneros y la que el futbolista tuvo que aguantar desde el minuto 20 con el tabique roto.

Han pasado 63 años desde que el Atlético y los Spurs se enfrentaran en The Kuip, estadio del Feyenoord, por el título europeo que enfrentaba a los campeones de Copa. El habilidoso centrocampista rojiblanco tiene aún la imagen de cómo les recibieron los Países Bajos, con una niebla baja y frío, pese a que el partido se disputó en mayo. "Yo tenía miedo todo el tiempo", expresa el ex futbolista sobre uno de sus primeros vuelos a suelo europeo y completa: "Nunca había salido de casa y no lo pasé muy bien". De hecho, en plena dictadura franquista, no era tan sencillo viajar al extranjero aunque Adelardo, que ya tiene 86 años, explica que en el mundo del deporte no notaban tanto la situación por la que pasaba el resto del país, especialmente lo que respecta a la ausencia de libertades.

Resulta curioso que para aquella final los claros favoritos fueran los ingleses y más teniendo en cuenta que el vigente campeón era el equipo rojiblanco. Justo la temporada anterior, se alzaron con el trofeo, el primer título europeo de los colchoneros en su historia, tras vencer 3-0 la Fiorentina en el partido de desempate. Españoles e italianos habían empatado a uno en Glasgow en mayo y, como no había tanda de penaltis, aquel duelo se produjo en Stuttgart en septiembre, ya que se tuvo que retrasar por el Mundial de Chile.

"Ellos tenían un equipazo, especialmente un interior buenísimo, le marcaba Rivilla, que le tocó la negra"

Adelardo Rodríguez

Pero el equipo británico llegaba aquella temporada tras haber peleado al Everton la Primera División inglesa hasta los compases finales, donde se hizo con el título el Liverpool. "Ellos tenían un equipazo, especialmente un interior buenísimo, le marcaba Rivilla, que le tocó la negra", apunta Adelardo sobre un rival que, sin embargo, comenzó el duelo encerrado atrás y soportando las acometidas colchoneras, la mayoría finalizadas con disparos fuera del área.

El Atlético, pese a que ya no contaba con El Ala Infernal, la banda que ocupaban el recientemente fallecido, Enrique Collar, y Joaquín Peiró, que se había marchado a Italia la temporada anterior, también tenía futbolistas muy potentes como el citado Collar, Mendonça o Griffa. «Yo era un crío de 18 años al lado de jugadores que eran figuras», rememora Adelardo que, pese a su juventud, ya mostraba lo que sería en el Atlético, una leyenda que llegó a jugar 553 partidos, el que más. hasta que fue superado por Koke, y en el top 10 de máximos goleadores de su historia.

Primer título europeo para un club inglés

Sin embargo, en aquel encuentro, los goles iban a caer del otro lado. En el primer tiempo, Greaves y White pondrían en ventaja los ingleses y, pese a que Collar recortó diferencias de penalti al inicio de la segunda mitad, Madynabeita, portero rojiblanco, falló estrepitosamente en el tercero y la remontada se antojó imposible. Dyson y el propio Greaves cerraban la goleada con sendos dobletes y daban al Tottenham no sólo su primer título europeo sino el primero también para un equipo inglés en la historia.

El césped holandés no estaba en las mejores condiciones, pero ante un 5-1, poca excusa había y tampoco la busca el pacense, que jugó 70 minutos con una gasa metida en la nariz. "Yo he tenido mala suerte con los ingleses porque en el Mundial del 66 también me rompieron el tobillo", apunta Adelardo, que considera que los británicos son mucho más fuertes en su casa que a domicilio aunque, por cercanía y por la dictadura que asolaba España, resultaba lógico que en The Kuip se hablara más inglés que castellano.

Ya han pasado más de 50 años desde que Adelardo Rodríguez, un futbolista genial, pero una persona a la que le gustaba pasar inadvertida, colgara sus botas. "Siempre iba escondido", explica su timidez un jugador que a punta que Pablo Barrios es el futbolista de la plantilla actual que más le recuerda a él , no sólo porque compartan dorsal (8), sino por la gran presencia en el juego del equipo. «Yo no me daría un sobresaliente, pero he tenido suerte», apunta con modestia el que fuera espléndido futbolista. Barrios aún está en proceso de convertirse en ello y, antes de su lesión, era una pieza capital en el esquema de Simeone.

Mejor que el Tottenham

Esta leyenda ve al Atlético capaz de superar a un Tottenham que pugna por no descender en la Premier League. Está decimosexto y a sólo un punto del descenso. "El equipo demuestra que puede, tiene buenos y malos partidos, pero regularmente va bien", define al actual proyecto de un Cholo al que también guarda simpatía y en el que confía para triunfar en la final de Copa del próximo 18 de abril. "La plantilla va entonándose y este año apunta a que vamos a conseguir otro título", desea. De hacerlo, Koke llegaría a los nueve títulos como rojiblanco y se quedaría a sólo uno de un jugador al que ya ha conseguido superar en duelos con la zamarra colchonera llegando a los 724. "Tiene más partidos porque hoy en día se juega el doble de encuentros", apunta Adelardo.

La Recopa de Europa, título continental destinada a los campeones de Copa, desapareció en 1999, absorbida por la Copa de la UEFA. Así que ahora, el objetivo del Atlético es una Champions en la que si quieren ganarla podrían cruzarse con hasta cuatro equipos ingleses. Sería una bonita revancha de los herederos del ex futbolista pacense.

Simeone: "La Premier tiene un ritmo superior a LaLiga"

Simeone: “La Premier tiene un ritmo superior a LaLiga”

Hay una victoria abrumadora de la Premier sobre LaLiga en estos octavos de final de la Champions League en donde seis de los 16 equipos son británicos y sólo tres son españoles. "Seguro, tienen un ritmo superior. Puede ser por los árbitros que dejan un juego más de ida y vuelta. No sé muy bien el motivo, pero tienen un ritmo superior al que se juega en España, en Italia... Es el campeonato con más ritmo", ha apuntado Diego Simeone en la rueda de prensa previa al enfrentamiento de los rojiblancos ante el Tottenham.

El argentino tiene claro que el poderío británico no se basa sólo en una cuestión de "intensidad" y cree que la "calidad técnica" puede también determinar partidos. Y el Atlético de Madrid tiene mayor arsenal que los Spurs, pese a que el entrenador pidió respeto para la plantilla del conjunto inglés.

El club londinense está coqueteando con el descenso, con todo lo que ello supone en un campeonato tan identitario como la Premier. "Cuando un equipo entra al campo no piensa donde está en la tabla o el momento que convive. Cualquier futbolista quiere ganar el partido, sucede así en todos los equipos", ha expresado el argentino.

El Atlético de Madrid se enfrentará este martes al Tottenham con 48 horas menos de descanso que los ingleses y con un calendario que le ha obligado a jugar cada tres días en todo este 2026. "No nos detenemos a pensar. Solo podemos trabajar para tener a todos bien. Estar bien es competencia de todos", ha explicado el técnico que también ha revelado que trata gestionar los entrenamientos para intentar "dar más descanso a los futbolistas" y luego ha apuntado a que a nivel familiar es importante "estar con la gente que uno quiere" en los pocos momentos que tienen.

También le ha tocado a Robin Le Normand opinar sobre la exigencia del calendario y el hispanofrancés ha reiterado que ya se ha dicho todo y que su obligación es "estar frescos", que "no depende de ellos" y que es importante que el grupo esté fuerte para afrontar un calendario tan exigente.

Sin favoritos

Precisamente, el internacional español no está contando como titular últimamente para el Cholo, pese a que comenzó como fijo en sus onces. Sin reproches a su técnico, el francés ha repetido la importancia de la plantilla. "La clave está en el grupo y es lo que estamos demostrando. Cuando nos toca es porque hemos trabajado bien. El míster lo gestiona muy bien", ha concedido.

Ni el entrenador ni el futbolista han querido adoptar el papel de favoritos en esta eliminatoria de octavos ante el Tottenham. "Estamos entre los 16 mejores equipos y todos tienen jugadores muy buenos", ha apuntado Le Normand que, como ha repetido hasta la saciedad su técnico, ha colocado la contundencia en las áreas, como clave para pasar a cuartos.

Luis Enrique, el coreógrafo audaz que llevó al PSG hacia el infinito

Luis Enrique, el coreógrafo audaz que llevó al PSG hacia el infinito

En los tiempos del culto al ego y del retroceso de la acción colectiva, en la era del narcisismo y la hipertrofia del yo, Luis Enrique Martínez (Gijón, 1970), en su segunda temporada en el Paris Saint Germain, consiguió aunar talento y voluntades para suscribir el gran logro ambicionado obsesivamente por Nasser Al-Khelaifi, quien había buscado la Copa de Europa por vías que acabaron revelándose estériles. La noche del 31 de mayo, en el Allianz Arena de Múnich, el PSG vencía 5-0 al Inter para hacerse con su primera Champions con la mayor goleada en una final de la competición.

Ya no estaban Messi, Neymar ni siquiera Kylian Mbappé, a quien la prensa deportiva madrileña había recomendado fichar de una vez por todas por el Real Madrid si quería hacerse con el máximo torneo continental. Después de sucesivos proyectos frustrados, el magnate catarí otorgó plenos poderes al ex seleccionador de España y tuvo la paciencia suficiente tras el curso de debut y los serios apuros con el nuevo formato de la competición, cuando no fueron pocas las soflamas mediáticas en contra del nuevo entrenador a medida que el equipo volvía a quedar lejos del objetivo.

A diferencia de lo que sucede con otros grandes equipos, sólo los muy aficionados al fútbol recitarían la alineación del PSG, un grupo caracterizado por su armonía sobre el terreno de juego y su solidaridad en el desempeño del oficio. Buenos jugadores, algunos de ellos excelentes, pero ninguno eximido de las responsabilidades impuestas por su entrenador en aras del bien común.

Con Luis Enrique llegó la mejor versión de Ousmane Dembélé, consagrado con el Balón de Oro tras cinco temporadas decepcionantes en el FC Barcelona. El internacional francés suscribió 37 goles y 15 asistencias en un curso excepcional, en el que su equipo ganó también la Supercopa de Europa, la Copa Intercontinental, la Liga y la Copa de Francia, además de disputar la final del Mundial de Clubes.

El triunfo por penaltis logrado este 17 de diciembre ante el Flamengo en la Intercontinental, después de que el partido concluyese con empate a uno, fue el colofón a un año difícilmente mejorable del PSG. Paralelamente al asombro que provocaron durante la temporada el vértigo y la ferocidad de Dembélé, quien, convalenciente de una lesión, sólo pudo disputar los últimos 12 minutos y la prórroga ante los brasileños, impresionó observarle siempre implicado como el que más, en la primera línea del frente a la hora de iniciar la atrevida y extenuante presión que distingue al mejor equipo del mundo.

El crecimiento de Vitinha

Otro de quienes han alcanzado de su mano la expresión más rica de su fútbol es Vitinha, alzado al podio del Balón de Oro, detrás de Dembélé y Lamine Yamal. Junto al guardameta, ahora Chevalier, o también Safonov, determinante el ruso en la Intercontinental al detener cuatro lanzamientos en la tanda de penaltis, antes Donnaruma, el medio centro portugués es el hombre más fácil de ubicar en un elenco donde todos los actores pueden interpretar varios papeles a lo largo de la función. Vitinha maneja la partitura, ordena, dirige y enmienda, sin perder nunca el rumbo, tan diestro al volante como a la hora de manejar el freno o pisar el acelerador.

Este 8 de diciembre, en la cuarta jornada de esta edición de la Liga de Campones, en la que su equipo ganó 5-3 al Tottenham Hotspur, destacó en una faceta infrecuente, al conseguir por primera vez marcar tres tantos en un partido.

Luis Enrique ha encontrado en el fútbol, su pasión de toda la vida, una vía de rescate emocional a la pérdida de su hija Xana, fallecida en 2019 a los nueve años como consecuencia de un osteosarcoma. Después de su controvertido paso por la selección española, en el que pesó la eliminación ante Marruecos en los octavos de final del Mundial de Catar, y del obligado receso ante la tragedia personal, disfruta en París del punto álgido de una trayectoria brillante en los banquillos, en la que suma 18 títulos.

El mejor de la lista

Unai Emery, Thomas Tuchel, Mauricio Pochettino, Christophe Galtier... Han sido unos cuantos los técnicos con quienes ha probado Al-Khelaifi, así como fueron muchas las estrellas rimbombantes que pasaron por el equipo. Pero ningún entrenador supo ganarse la independencia y el exclusivo liderazgo con la personalidad y la sabiduría que lo ha hecho Luis Enrique.

Feliz en la dificultad, como confiesa en No tenéis ni p... idea, la serie documental emitida el pasado 2024 en Movistar Plus, y retroalimentado por la confrontación, a través de una beligerancia constante con los medios, su éxito no admite debate. Mientras persigue de nuevo los máximos objetivos, se exprime en cuerpo y alma a lomos de su bicicleta y corriendo descalzo. Siempre en busca de sus propios límites.